La camioneta, entro en el parking de aquel hotel que estaba en la carretera, estaban demasiado cansados para buscar un pueblo y un hotel que los recibiera a esa hora.
Consiguieron la habitación más alejada, ni bien entraron Rick se dejó caer en la cama, había estado todo el día manejado y ahora su cuerpo le estaba pasando factura.
- creo que me duelen hasta las pestañas -
- al otro lado de la calle hay una tienda ¿si quieres voy por algo de comer? - dijo ella sentándose en la cama a centímetros de él
- me encantaría una cerveza fría, y si consigues una hamburguesas -
- estoy en ello - dijo levantándose y saliendo de la habitación, Rick se tapó su cara con las manos para descansar mientras, ella volvía.
En los últimos tiempos se habían estado acercando demasiado, cada vez él se sentía más cómodo con su presencia.
No supo cuánto tiempo había pasado pero se despertó con ella acariciando su cabello.
- mmm me quede dormido -
- no hay problemas te traje tu hamburguesa - dijo sacando de una bolsa un papel que envolvía la comida.
- eres única -
Ella agradeció con una sonrisa y se sento junto a él a disfrutar su cena, aunque ella apenas la probo. En los últimos días esto de dejar de comer se habia agravado en ella, a tal punto que Rick realmente se empezaba a preocupar.
Cuando terminaron de comer el se volvió a costar en la cama - por dios esta espalda me esta matando -
- date vuelta - el la miro a los ojos sin comprender.
- date la vuelta voy hacerte masajes - el sin decir una sola palabra obedeció. Kate se sento a la altura de su trasero y comenzó a mover sus manos hacia arriba y abajo.
- mmm - soltó las manos de ella eran simplemente increíbles.
- necesito que te saques la camiseta - dijo levantándose de él y buscando su bolso.
Rick la miro como un niño al que acaban de retar por haberse metido en problemas.
- vamos que te la quites - como siempre había pasado en su relación el simplemente se limito hacer lo que ella pedida.
Se acostó en la cama y sintió como algo helado caía por su espalda - aaaa ¿que me haces? - se quejó el tratando de moverse pero al tenerla encima no lo logro.
- tranquilo, que es solo un poco de crema - dijo ella comenzando a masajear.
El aspiro profundo, se sentía verdaderamente increíble, cada uno de sus músculos comenzaron a relajarse.
- ¿ que tal va? - Pregunto ella cuando sintió que su respiración iba siento cada vez mas relajada.
Al no sentir respuesta por parte de él, ella se acerco a la cara de él -¿te dormiste? - pregunto ella cuando cuando quedo a centímetros de la cara de él.
Rick abrio los ojos y ambos se quedaron mirándose uno al otro. Ninguno de los dos lo duraron un instante y juntaron sus labios, por un instante el beso fue tímido, he inocente, pero de un momento al otro el beso se convertido en apasionado, antes de que pudieran darse cuenta Rick, se movio hábilmente y dejando a kate debajo de su cuerpo. Unas de sus manos bajo hasta el pecho de ella y lo apretó con fuerza, haciendo que ella soltara un gemido.
- kate - dijo hundiendo su cara en el cuello de ella.
Ella entrelazo sus dedos en su cabello, y lo dejo hacer como lo hacia antaño.
La falta de oxigeno hizo que ambos se separaron, se rieron y de golpe la sonrisa de él desapareció.
- no, no - dijo levantándose y pasándose las manos por su cabello.
- lo siento, lo siento kate -
Kate se encontraba sentada en la cama con la respiración agitada, tratando de entender la ración de él.
- me voy, a bañar - dijo él entrando en el baño y cerrando la puerta.
Kate se quedo mirando dicto hacia donde estaba él. No lo entendía ¿ porque el no había querido hacerle el amor?.
Se sintió molesta, por aquel rechazo, sí el había reaccionado perfectamente al contacto físico, pero cuando tuvieron que llegar las cosas a otro nivel el se había arrepentido.
El rudio de la ducha llamo su atención, pudo ver la sombre de él proyectada contra la pared. Por Dios que hermoso era. Aspiro profundo y sin pensarlo, se quito la ropa.
Rick tenia su frente apoyada contra los fríos azulejos y se repetía
una y otra vez que era un idiota, estaba visto que ella lo veía mas que como el padre de ese hijo.
- ¿ ya no me amas? - pregunto ella pegando su cuerpo contra la espalda de él.
El tomo sus manos y las apretó con fuerza - nunca deje de hacerlo -
-y entonces porque cada vez que nos besamos te arrepientes -
El se dio vuelta y tomo la cara de ella entre sus manos - porque no podre soportar perderé, y tengo la sensación que un día te vas ir para no volver -
- si me pides que me quede junto a ti nunca me iré -
Ambos se besaron y esta vez dejaron que sus sentimientos, tomaran el control de la situación. Rick tomo a Kate por la cintura y la elevo para que ella pusiera sus piernas alrededor de su cintura. Cuando el se hundió en ella, ambos soltaron un gemido agónico. Cinco años habían pasado desde que sus cuerpos habían estado juntos, y recién ahora que estaban juntos se habían dado cuenta de cuento se necesitaban.
Rick se aseguro de que ella estuviese bien sujeta a él y salio de la ducha y camino con ella hasta la cama donde junto se acostaron, él inmediatamente volvió a moverse dentro de ella.
- espera, espera - dijo el levantándose de la cama y buscando su pantalón.
- Vamos no me digas que te has vuelto arrepentir -
El se dio vuelta para mirarla - jamás – dijo sentándose en el borde de la cama y abriendo un pequeño envoltorio de color plateado.
- que demonios haces - pregunto ella acercándose a él para verlo como desenrollaba un condón sobre su pene.
El se dio vuelta para mirla a los ojos - hace cinco yo no te cuide y por ello nuestras vidas se fueron al demonio, no voy a volver a pasar por lo mismo -
Kete solo se limito a besarlo, y acostarlo sobre ella. Las horas que siguieron se dedicaron a cerrar las viejas heridas que se habían formado.
La madrugada los sorprendió, despiertos mirándose a escasos centímetros, sonriendo como si nada hubiese pasado jamás.
- no sabes como te extrañe - dijo él sacándole un mechón de pelo de la cara.
- yo también - dijo ella dándole un beso - Rick, quiero decirte que tu no tuviste nada que ver con lo que paso, el único responsable fue mi padre -
El saco la mirada - no yo me quede con lo que él me dijo y no te busque -
- yo tampoco también me quede con lo que me dijo - ambos se quedaron en silencio.
- sí, pero él era tu padre tu no tenías porque no confiar en él –
Kate giro para quedar mirando el techo - siempre supe que era capaz de cualquier cosa pero jamás llegue a pesar que era capaz de algo así -
Él se apoyó en su codo para poder mirla a los ojos - Kate, él alguna vez tendrá su castigo si no es por haberme falsificado la firma será perderse la hermosa experiencia de estar presente en la vida de su nieto y en la tuya –
Ambos se besaron y se acomodaron uno en los brazos del otro hasta que cayeron dormidos profundamente.
La mañana posterior a su encuentro amoroso los encontró perdigándose caricias.
- debemos irnos – dijo ella tratándose de levantarse de la cama.
- mmm no es justo - dijo imitándola
Luego de que desayunaron, o al menos kete hizo el intento. Subieron a la camioneta y hicieron gran parte del trayecto en silencio. No es que no hubiera cosas que hablar, pero prefirieron el silencio.
Cuando llegaron a la ciudad ya habían anochecido, y solo, Rick fue quien comió algo. Ambos se acomodaron en la cama, y ella se quedó dormida al instante.
Mientras que Rick, lo observo dormir, realmente él estaba muy preocupado por el estado de salud de ella, a penas comía y raro era el día en que dormía más de cuatro horas.
El tenía que hacer algo, no podía permitir que ella siguiera en ese camino no podrían seguir investigando.
Aquella mañana se levantó a penas salía el sol se puso uno de sus mejores trajo Hugo Boss, color negro con pequeñas rayas bordo, con una camisa negra y una corbata en tono a las rayas.
Salió de su casa sin hacer ruido por fin ella había dormido una noche entera, y la dejaría que durmiera todo lo que necesitaba.
Llego al edificio Park Avenue 999. Aquel lugar impresionante de más de cincuenta pisos, con un frente espejado.
Aspiro profundo varias veces antes de entrar estaba a punto de enfrentar a su mayor enemigo. Subió hasta el piso 40 donde ni bien uno entraba se encontraba con un lujoso vestíbulo, con un enorme cartel de vidrio grabado donde se identificaba varios apellidos y con seguían con la palabra asociados.
Seguro de sí mismo como nunca estuvo antes Rick se acercó a la mujer que se encontraba detrás del escritorio del recibidor, aquella mujer parecía más una modelo que una secretaria.
- buenos días puedo ayudarlo - dijo la mujer
- si busco a Jim Beckett -
-¿dígame tiene entrevista con el señor? -
- no-
- lo siento entonces el no podrá recibirlo -
- dígale que está aquí Richard Castle que seguro le va interesar-
- mujer tomo el teléfono y marco un interno - luego de tener una conversación con la secretaria del hombre, la mujer corto la comunicación.
- lo siento, pero el señor Beckett no podrá recibirlo -
Rick se tomó fuerte del encimera del escritorio y aspiro varias veces profundo - dígale que estaré aquí y no me moveré hasta que me atienda - dijo yéndose a sentarse en uno de los grandes sofás de cuero.
Kate se despertó y se espiro había dormido como hacía tiempo no lo hacía. Se sentó en la cama y se percató de que él no estaba miro hacia ambos lados, confundida hasta que en su mesita de luz encontró una nota de él pidiéndole que le esperara.
Ella tomo la nota y se fue a la cocina a esperarlo.
Rick miro su Rolex, hacía ya más de una hora que estaba ahí esperándolo, pero él estaba decidido hacer lo que había ido hacer.
- Eduard tu quédate tranquilo que vamos a solucionar ese temita con tu novia, y con tu esposa -
Jim se acercó con un hombre al que le daba pequeñas palmadas en la espalda.
Rick se levantó decidido - tu yo tenemos que hablar -
Jim miro lo miro de arriba abajo - tu y yo no tenemos nada que hablar -
- no se crea que no - y siguió al hombre hasta su oficina y entro tras él.
- qué demonios estás haciendo - dijo el hombre cuando vio Rick entraba en su oficina y cerraba la puerta.
- siéntese y vamos hablar - dijo Rick sentándose en una silla frente al escritorio de él.
- ¿qué quieres? -
- usted es un hombre de negocios y yo vengo a ofrecerle uno -
- mira no hay nada de lo que ofrezcas tú me puede interesar -
- mire en los últimos tiempos Kate dejo comer y a penas duerme -
- ¿y qué quieres que haga? Es un problema de ella -
- mire es muy sencillo nos dice que paso con el niño lo buscamos se queda con Kate y yo desaparezco de la vida de ambos -
Jim sonrío de forma soberbia - y a ti te parece que si a mí no me hubiese interesado que mi hija se quedara con el bastardito no lo hubiese hecho -
La escuchar como Beckett nombro a su hijo Rick tuvo que tomarse de los apoya abrazos para no saltar por encima del escritorio y golpearlo.
- además tener que mantenerlo el resto de su vida ni loco que estuviera -
- si es por el dinero Kate está protegida para el resto de su vida y el niño también -
- mira la verdad es que no tengo la menor idea de que paso con ese niño y tampoco me interesa, asique por favor sal de mi oficina -
- no le interesa que su hija este mal -
Jim miro a los ojos al hombre - ella decidió tirar su vida por la borda ahora en su problema -
Rick comprendió que era inútil conversar con aquel hombre, que estaba tan enceguecido por su odio que no podía ver lo que era realmente importante.
Se levantó y lo miro con lastima - sabe alguna vez se va arrepentir de todo esto - sin más dejo el lugar.
Luego de desayunar algo Kate hablo con su amiga Maddy quien la invito a pasar por su restaurante y almorzar juntos, aunque Rick le había pedido que la espere. A ella le venia bien tomar algo de aire.
Estaba por subir en el ascensor cuando la vecina la señora Golan.
- que tal querida como te encuentras -
- bien gracias, que tal fueron lo libros para ese centro de día -
- ¿que centro de día? – pregunto la mujer.
- Lo siento Rick me dijo que los libros eran para un centro de día -
- a no yo colaboro en un hogar, veras cuando era pequeña crecí en ese hogar y gracias a dios me fue bien y ahora los ayudo, y ahí hay un pequeño niño que ama y Rick sabe mejor que yo que libro se le puede dar a un niño para que se entretenga -
- aa y donde queda el hogar -
- Philadelphia -
Kate se quedo mirando a la mujer, cuando llegaron a la planta baja se quedo dentro del ascensor.
- querida no bajas - le pregunto la mujer
- sabe debo volver al piso me olvidado algo -
