El reloj marcaba las nueve menos quince, un muchacho baja corriendo las escaleras, de reojo se observa en el espejo que se encuentra al final de estas, sonríe al ver su reflejo ha vuelto a ser el de antes; sin rasurar, cabello despeinado, jeans rotos y una playera con leyenda de protesta. Se dirigió a la cocina, la familia Black, que ya estaba desayunando se sorprendió de verlo. Lucian, sin decir nada cogió un pedazo de pan del plato de uno de sus hermanos y le dio un sorbo a un vaso de leche.
-¡Qué asco! Yo ya no quiero eso – Se quejo Lennox, Lucian le echo una mirada de fastidio a su hermano, a veces se comportaba como una niñita.
-¿Alguien ha visto mi cámara? – Pregunto enfadado aun con la boca medio llena – Juro que la deje en la mesa del vestíbulo anoche.
- Sabía que el encanto no iba a durar, eres una cenicienta – Suspiró Sara, mientras desaprobaba con la mirada el aspecto de su hijo, el muchacho se encogió de hombros sin importarle un comino.
-Tu cámara esta en el salón principal, la vi hoy cuando me levante por el profeta – Dijo Lenier - ¿Por qué no te sientas a desayunar? Nunca lo haces con nosotros.
-Gracias Lenier, lo siento no puedo desayunar ya voy tarde
-¿Tarde? ¿Pues a dónde vas? – Preguntó intrigado su padre. Lucian, nunca se levantaba antes de las 12 cuando estaba en casa
-Ayudaré a Scarlet a terminar su mural luego, iremos al bosque prohibido por sacar unas fotos de creaturas mágicas para su nueva campaña.
-¿Al bosque prohibido? Vete con cuidado, sabes bien cuáles son los límites – Le recordó Sirius, a su hijo. Nunca se hubiera imaginado diciendo estas palabras.
-¡Adiós Familia! No sé a qué hora regrese – se despidió Lucian y salió corriendo.
-Me parece estúpido que Scarlet, haga campañas para promover x o y causa, basta con decirle a su padre en la cena para que su causa este realizada, que aproveche ser hija del ministro – Se expreso altivamente Lennox, a pesar de tener apenas 8 años ya hablaba como un adulto.
-Supongo que a ella le gusta hacer las cosas como todos- contestó Sirius
-Lennox, no hables así, pero tienes razón simplemente hay que ser más sutil cuando te expresas- Corrigió Sara, a su hijo a diferencia de su esposo a ella si le agradaba la forma en que pensaba.
Draco no había podido pegar el ojo en toda la noche, tenía tantas cosas en la cabeza que no sabía por dónde empezar. Le preocupaban los chicos Scarlet, había llegado a dormir hasta altas horas de la madrugada y Julien aun no se presentaba en casa, sabía que se encontraban bien, sin embargo no pensaba tolerar ese tipo de comportamientos. También estaban los Delacour, simplemente con verlos le arruinaban gran parte del día, ahora estaban empeñados en llevarse a Julien a Francia ¿Qué se creían? Pero no, esos motivos no eran los causantes de que su sueño se hubiera esfumado, el culpable de eso era Lucius Malfoy, su querido padre. A pesar de que él Draco, ya era un adulto que se había atrevido a enfrentarle y vivir su vida como se le pegara la regalada gana Lucius, aun le seguía causando cierto conflicto, era inevitable su figura de autoridad siempre allí presente. El día pasado durante la graduación le había dicho que necesitaba hablar urgentemente con él a solas ¿De qué se trataría? Asuntos de negocios esperaría hasta el lunes. Lucius, anunció que lo visitaría mañana primera hora.
"Con un demonio ¿Cuál es la primera hora? Se preguntaba Draco angustiado"
-No pasara nada, no te angusties ¿Qué puede ser? – Abrazó Harry a su pareja con el afán de tranquilizarlo. No soportaba que Lucius lo pusiera así, para colmo él tampoco había podido pegar el ojo en todo la noche porque Draco, no dejó de dar vueltas en la cama y porque extrañamente sentía un raro presentimiento.
-¡No lo sé! – Dijo neurótico quitándose de los brazo de Harry – Si tuviera la más mínima idea de lo que se tratara, no estaría así.
-Anda desayuna algo, de lo contrario te dará gastritis y te pondrás peor – La pareja se encontraba en una pequeña sala un poco después del vestíbulo, hace media hora los elfos habían traído el desayuno y Draco aun no probaba un bocado.
-No, tengo nauseas ¿Tienes cigarrillos? – Preguntó desesperado.
-¡Tú ya no fumas! – Harry, se apresuro a quitar la cajetilla que había dejado en la mesa. Cuando Draco, quería fumar es que las cosas andaban mal en verdad y entonces, empezaba la histeria colectiva.
-Pues lo vuelvo a hacer – Le arrebato la cajetilla a Harry, a regañadientes de éste prendió un cigarro – De esto no saldrá nada bueno.
Se escuchó sonar el timbre Draco, se sobresalto y dio una larga fumada a su cigarro que casi lo hace ahogarse, esperaba escuchar la arrastrada y viperina voz de su padre, pero en lugar de eso se escuchó una alegre y juvenil voz.
Scarlet, corrió hasta la puerta pues sabía que se trataba de Lucian, reconocería esa voz a kilómetros. Lo recibió con un cálido beso en los labios, el muchacho algo nervioso lo asusto.
-¿Qué te pasa? Estas sudando – Dijo Scarlet, cuando entrelazo su mano con la de Lucian.
-Estoy un poco nervioso, están tus padres ¿verdad? – Dijo con voz entre corta – Claro que están, lo siento es que no sé bien como dirigirme a ellos, es que ya sabes son tan cercanos a la familia y a Harry, pues… lo llegué a considerar mi amigo y ahora que las cosas… No va a cambiar nada ¿cierto? No sé quien soy hoy
-Tranquilo, a este paso serás tú el que termine cambiando y eso no me gustaría en lo más mínimo – Scarlet, sonrió suavemente y beso a su novio – Solo saluda como siempre y ya
Caminaron hasta la pequeña sala de estar era obligatorio pasar por allí para llegar al jardín donde estaba el mural. Draco fumaba un cigarro tras otro mientras en vano intentaba leer el profeta Harry, lo observaba a regañadientes tomando su desayuno.
-Padre ¿Estás fumando? – dijo Scarlet sorprendida al ver a Draco, fumar no recordaba la última vez que lo había visto. Draco, levanto la mirada se fijo en Scarlet y Lucian, y apago el cigarrillo.
-Solo era uno por los viejos tiempos – Explico Draco a su hija, la única a la que le rendía explicaciones – No le comentes a Sirius de esto – se fijo unos segundos en Lucia, y automáticamente volvió a encender otro cigarro.
-Si por favor coméntaselo Lucian – Dijo Harry.
-¡Hey, hey! Alto por favor no metan a mi novio en sus líos – reclamó Scarlet.
-¿Tu novio? – preguntaron Harry y Draco a la vez, el pobre de Lucian, estaba tan nervioso que no podía pronunciar una palabra.
-Sí, bueno eso quería decirles, Scarlet y yo estamos saliendo – contestó Lucian mirando fijamente a la pared. Harry sonrió amigablemente, le agradaba la pareja él era un buen chico. En cuanto a Draco, los aires de camaradería y complicidad de hace unos momentos cambiaron radicalmente a un ambiente forma y frío, observo al muchacho de arriba abajo, no le importaba que fuera hijo de Sirius, no le gustaba en lo absoluto que su hijita tuviera un novio.
-Me alegro mucho por ustedes – Se apresuro a decir Harry – Bienvenido a la familia.
-Si nos disculpan vamos a terminar el mural – Scarlet tomo a Lucian de la mano y salieron hacia el jardín.
-¿Un novio? Un novio ¡Eso faltaba! – Dijo alterado Draco – A penas es una niña ¿Qué vendrá después? A sí, querrá casarse sino es que la embaraza antes ¡Más le vale a ese…! o le terminare cortando…
-Por favor Draco, ya tiene 17 además es Lucian, un buen chico lo conocemos de toda la vida – intento calmar los infantiles celos de Draco, aunque no podía negarlo él también se sentí algo extraño al saber que su niña ya tenía novio.
-Más le vale… - Contesto Draco, entre suspiro.
Julien aun se encontraba desmayado, una hermosa mujer lo tenía en brazo, contemplaba su rostro, se seco las lágrimas que le escurrían, todo le parecía tan confuso, sin embargo estaba enormemente feliz que no le importaba. Lo más probable es que las cosas para su hijo fueran más confusas, para ellas solo había pasado un año, pero para él diecisiete. Hizo un movimiento con su varita y la habitación quedo totalmente limpia, recostó a Julien sobre la cama, el chico comenzaba a volver en sí.
El muchacho abrió los ojos lentamente, dirigió su mirada a la mujer que estaba a su lado ¿Era posible? No, no podía ser, seguro aun continuaba inconsciente y todas aquellas imágenes eran producto de su mente, sin embargo cada vez todo se hacía más claro y él permanecía allí.
-¿Mamá? – balbuceó el muchacho, la mujer asintió, le aparto un mechón de cabello y lo beso en la frente – Pero ¿Cómo es posible? ¿Eres un fantasma?
-No, no lo soy Julien ¿Acaso no sentiste mi beso? – Tomo la mano de su hijo para que la sintiera.
-No entiendo nada, no lo comprendo ¿Dónde estoy? ¿Sigo en la vieja casa? – Fleur, no contesto, en realidad ella no tenía la más mínima idea de donde estaba; solo sabía que se encontraba junto a su hijo. Lo conoció únicamente unos días, pero para ella eso bastaba para dar su vida, llevaba un año viajando por el tiempo tratando de encontrarlo y al fin había dado con él aunque ya no era un bebé sino, un hombre de 18 años – La abuela tenía razón, tu voz es como la de un ángel
-Lo siento Julien, quisiera haber estado contigo cuando eras un niño, pero no pude, sin embargo aquí estoy ahora para ti y nunca me volveré a ir
-No podías, estabas muerta
-No Julls, no lo estaba, tu padre nos debe tantas explicaciones – suspiró Fleur
-Mi padre ni siquiera puede decir tu nombre, no soporta que tenga contacto con la familia, odia que vaya a Francia y más aquella foto tuya que me regalo la abuela – Fleur, quedo un poco desconcertada al oír eso, no lo creí de Harry, sin embargo, de inmediato se dio cuenta de que hablaba de Malfoy – Papá es más flexible, pero tampoco le gusta mucho hablar del tema.
-Pues ahora tendrá que hablarlo, como te dije nos debe muchas explicaciones. No pretendo separarme de ti Julien
-Y yo no quiero que te vayas mamá.
Lucius, entro al despacho de su hijo, apestaba a tabaco lo reprendería por eso. Tomo asiento en la silla más grande y empezó a husmear en el escritorio. Draco, entro enseguida, no tomo asiento sino, que permaneció parado.
-¡Vamos siéntate! Me desespera que estés así, este lugar apesta – Dijo Lucius de mala gana, Draco lo obedeció enseguida – Creo que sabes porque me urge hablar contigo Draco, es un asunto de suma importancia.
-No padre, en realidad no me imagino de lo que quieres hablar, estuve tratando de hacerlo pero según yo no hay ningún asunto pendiente, todo está en orden – Contesto Draco.
-Te equivocas, nada está en orden, el tiempo pasa y el caos continua – Tomo una fotografía que estaba sobre el escritorio era de Scarlet y Julien, la observo detenidamente – Excelente muchacho, temple, carácter, virtud, personalidad, es una lástima que la sangre Malfoy no corra por sus venas. En cuanto a Scarlet… en ocasiones tu hija me decepciona, se ha llegado a comportar como una sangre sucia cualquiera.
-Cierra la boca, no hables así de Scarlet – Defendió Draco, a su hija – Scarlet, es tan buena como Julien, los amo a ambos por igual porque son mis hijos.
-Quisiera que Julien, fuera tu hijo pero no lo es, acéptalo Draco – Dijo Lucius – Dime ¿Qué pasara con nuestra sangre? ¿Qué pasara con la dinastía Malfoy? No nos podemos extinguir.
-Olvídalo, ya sé a lo que quieres llegar así que mejor olvídate de ello, lo hablamos hace años y dije que no, mi respuesta no va a cambiar- Dijo Draco firmemente – No voy a tener un hijo varón solo por "salvar" un apellido, da lo mismo Potter, Malfoy, Lastrange – Lucius, le dio una bofetada.
-No Draco, no da lo mismo ¿Qué no entiendes? ¿Acaso se fue a la borda la educación de toda una vida? – Draco no contesto – Si, ya me di cuenta que te gusta ser la señora Potter.
-No me importa lo que pienses de mí, mi posición no va a cambiar – Dijo Draco con voz firme aunque al fondo se podía sentir dolor y como aquel comentario había herido su orgullo.
-Entonces, si no piensas cambiar me obligas a hacer algo que no quería, algo que no solo me va a afecta a mí, también a ti y a tu madre, pero es mejor que perder la sangre Malfoy – Lucius hizo una pequeña pausa Draco, traba de no prestar atención a las amenazas de su padre – Si tú no me puedes dar un nieto varón, recurriré a tu hermano.
-Anda, haz lo que quieras ve con mí… ¿Hermano? – Pronunció Draco extrañado las últimas palabras - ¿Tengo un hermano? ¿Hay un bastardo? – estaba enojado.
-Sí, hay un bastardo que pienso reconocer para salvar el apellido Malfoy ¿O estás dispuesto tú a hacerlo? ¿Sabes el dolor que le causaría a tu madre saber esto? ¿Cómo será vista ante sociedad? Es lo que más le importa a ella.
-Anda ve y búscalo, en esta ocasión no estoy dispuesto a sacrificar mi felicidad por la de los demás, ha sido suficiente.
Draco, permaneció allí sentado tratando de pensar que si había decidido lo mejor ¿Cómo sería ese bastardo? Le dolía. Lucius, salió del despacho ese había sido su último intento con Draco, sabía que no lo haría. Permaneció un momento en la pequeña sala de estar, escuchó un par de voces que provenían del jardín y se aproximaban, eran de un chico y una chica, seguro eran sus nietos los esperaría un momento para saludarlos.
-Estas empapado de pintura – dijo Lucian a su novia mientras entraban a la casa
-No más que tú cariño – río estridentemente Scarlet, al ver a su novio lleno de pintura. Entre los juegos y las risas se dio cuenta que su abuelo estaba en la pequeña sala, la actitud de la chica se modifico por completo. Agradecía que no fuera su abuela que estaba allí, pero aun así, la iban a regañar. A sus abuelos no les gustaba su aspecto bohemio, pantalones caídos, playeras con leyendas de protesta, una coleta mal peinada, y ahora estaba llena de pintura – Hola Abuelo – dijo un poco apenada la chica.
-Scarlet, linda presentación para una dama Malfoy – Dijo con sarcasmo Lucius, sin embargo las intenciones de humillar a Scarlet, se esfumaron cuando vio quien era su acompañante - ¿Y tú jovencito? Estoy seguro que nos conocemos.
-Sí, señor Malfoy, de alguna reunión en común debe ser, me presentó formalmente soy Lucian Black – Lucian, extendió su mano, sin embargo Lucius no la tomo, sino que se concentro más en examinar al chico. Rostro anguloso, ojos color plata, cabello rubio, complexión fornida.
-Lucian Black ¿Seguro? – Dijo Lucius.
-Disculpe no le entiendo – Contesto Lucian sin saber muy bien lo que quería decir Lucius – Bueno, también me conocen mucho por mi segundo nombre Klaus.
-¡Oh! Ya entiendo, seguro mi padre ya le fue con la noticia ¿no es así? – Preguntó Scarlet, pensando que Lucius se había enterado de su romance.
-No, tu padre no me ha dado ninguna noticia, en fin no importa. Lucian ¿Por qué te llamas así? Solo curiosidad- pregunto Malfoy
-Lucian Klaus, mi nombre se lo debo a mis bisabuelos y por eso mismo me toca la profesión de ellos ser periodista – Dijo Lucian con orgullo.
-Tus bisabuelos de parte de Sara ¿Cierto? ¿Periodista? Vaya una profesión algo arriesgada. Me pareces un muchacho muy interesante ¿Por qué no vienes en la semana a mi despacho a platicar un poco y tomar una copa? – Dijo Malfoy, Lucian se quedo algo desconcertado, al parecer Malfoy, lo conocía más de lo que esperaba y quería tomar una copa con él. De vista nunca le había caído bien ese señor, sin embargo, su padre le había enseñado a no juzgar a las personas antes de conocerlas y menos a ser mal educado.
-Gracias por el cumplido señor Malfoy, por supuesto cuando usted guste yo le acompaño – dijo Lucian por educación, tenía que serlo frente a la familia de su novia.
-¿Te parece el jueves a las 8? Scarlet, te dirá como llegar - Malfoy sonrió, hizo una leve inclinación en señal de despedida y sin esperar respuesta alguna desapareció.
-¿Qué quiere tu abuelo conmigo? Debo de confesar que me da un poco de miedo – dijo Lucian.
-No tengo la más mínima idea, pero a mí también me parece aterrador
Julien y Fleur había estado platicando largo rato, querían saber todo sobre ellos. Julien, se asombraba del parecido con su madre, no solo físicamente sino también de carácter, no entendía como había podido vivir toda la vida sin ella, su padre y papá eran geniales, pero Fleur, realmente lo entendía. Además se sentía tan conectado porque ambos hablaban en francés.
-¡Anda madre! Vamos a la casa, quiero enseñarte mis diseños seguro y te veras hermosa en ellos, pero espera diseñare algo especialmente para ti – Dijo Julien emocionado.
-Julien ¿Crees que es seguro y prudente ir a tu casa? Allá esta tú papá, tu padre y tu hermana – dijo Fleur aun no muy convencida de la idea.
-Claro que estoy seguro, como tú dijiste mi papá nos debe muchas explicaciones y padre se tiene que acostumbrar a la situación y por Scarlet, no creo que le importe mucho, ella es una chica de mente muy abierta, ya la conocerás, es genial aunque lamentablemente no tiene gusto por la moda y el glamour – explico Julien.
-Tienes razón Julien – sonrió Fleur
Madre e hijo se apresuraron a salir de la casa, a una nueva vida. Estaban a punto de irse cuando escucharon un fuerte ruido proveniente de la habitación principal, seguido de unas pisadas.
-¡Oh, no! Me ha alcanzado – murmuró Fleur
-¿Quién? – preguntó Julien
-No hay tiempo de explicar, vámonos – Dijo Fleur.
¡Hola!
Perdón por la tardanza, pero no había tenido nada de inspiración, sé que no es una excusa, sin embargo aquí les dejo la continuación de la secuela. Sé que no querían ver a Fleur, pero de verdad no me puedo deshacer de ella, en fin les diré que esta no será la Fleur molesta sino, la que solo está preocupada por su hijo Julien y quiere convivir con él. El personaje que llego al final, ese si será algo molesto para nuestros protagonistas ¿Quién será? Alo mejor se lo imaginan. Por otra parte Malfoy, ya descubrió a su otro hijo biológico ¿le dirá la verdad? Lucian, aceptara lo dudo, él es un Black.
Nos vemos pronto
Sara
