-Gracias por su testimonio señor Weasley, nos será muy útil en nuestra investigación, espero que se recupere prontamente.
Rufus Scrimgeour se levantó de su silla al lado de la cama de hospital en la que Ron estaba acostado, se colocó su sombrero, hizo un gesto con el brazo y se despidió del muchacho, la "habitación" donde se encontraba consistía de una cama y una mesita a su izquierda con una jarra con agua, un vaso y algo de fruta, la habitación tenia cortinas blancas, cuatro aurores lo habían estado vigilando desde que había despertado un día antes, le habían dicho que se encontraba bajo detención hasta nuevo aviso, no había podido ver a nadie más que a ellos, ni siquiera a su familia.
"¿Que diablos les voy a decir después de todo lo que hice?".
-Tiene visitas, estaremos afuera.-dijo uno de los aurores.
El resto de los policías mágicos se retiró, luego entraron Arthur y Molly Weasley, los tres pelirrojos se miraron por un instante sin decirse nada, Ron esperaba recibir un grito de su madre o una reprimenda de su padre, pero lo que recibió fue el abrazo de ambos que lloraban.
-Mi niñito, no sabes lo preocupados que todos estábamos por ti.
-¿Como te sientes hijo?.
Las palabras de su madre y su padre respectivamente dejaron extrañado al muchacho.
-¿No están molestos?.
-¿MOLESTOS?.-dijeron ambos extrañados-nunca podríamos estar molestos contigo hijo, lo que ocurrió no fue tu culpa.-dijo Arthur.
-PERO YO LOS ATAQUE A TODOS...Y LO DISFRUTE...SOY UNA BASURA!.
-RONALD WEASLEY TE PROHÍBO QUE USES ESE LENGUAJE CONTIGO MISMO.
-Pero mamá...
-NADA DE PEROS JOVENCITO, tu padre y yo siempre te amaremos, pase lo que pase, además no fuiste consciente de lo que pasaba, era Voldemort quien te controlaba y manipulaba tus emociones.
-Pero ..lo que les hice a Percy, Fred y George...lo que le dije a Ginny...no me lo puedo perdonar.-dijo llorando el pelirrojo.
-Realmente eres un cabezotas Ronny, creo que deberemos decirle nosotros mismos que no estamos molestos con él, ¿no es así gred?.
-Opino igual que tu mi querido Feorge.
Los gemelos entraron con su tradicional sonrisa y buen ánimo, que contrastaba con las múltiples vendas y parches que adornaban su cuerpo, detrás de estos venían Percy que sujetaba a una acongojada Ginny.
-Es un gusto verte bien Ronald, nos tenias a todos muy preocupados.-dijo el prefecto de Gryffindor sin su habitual pomposidad.
-Ron..yo..LO SIENTO TODO ESTO ES MI CULPA.
-¿De que hablas Ginny?.
-Hace unos meses choque con Draco Malfoy, mis libros de clase se cayeron, no me di cuenta y el colocó el diario de Tom Riddle dentro de mis textos, luego empecé a escribir en él, se por lo que pasaste, era muy...persuasivo con sus palabras, me hizo tenerle aprecio, luego incluso me olvide de averiguar como había llegado a mi poder, lentamente sentía como iba perdiendo control sobre mis acciones, ahí tuve miedo y quise deshacerme de él y lo tiré a la basura en la sala común de Gryffindor, si le hubiese dicho a un profesor o a alguien más, todo esto no habría pasado, todo es mi culpa.-dijo Ginny llorando a mares.
-No tienes que llorar Ginny, tu fuiste lo suficientemente fuerte como para dejarlo ir, yo en cambio...quise seguir, sus palabras me hacían sentir apreciado, único, que no era "otro Weasley más".
-Tu eres especial hijo, tu nunca has sido un Weasley más.-dijo Arthur.
-Gracias por tus palabras papá, pero...no me siento así, Bill fue prefecto y premio anual, además de ser un excelente alumno, Charly fue uno de los mejores buscadores que Gryffindor haya tenido, Percy es uno de los magos más brillantes y aplicados de todo el colegio, Fred y George son divertidos y populares, finalmente Ginny es la primera mujer en nacer en nuestra familia en muchas generaciones, además de ser valiente y decidida, yo en cambio no destaco en nada y aunque lo hiciera no tendría valor alguno, pues todos los demás ya lo han hecho, siento...la presión de tener que ser todo lo que mis hermanos ya fueron...y no puedo con eso...
Ahora era él quien lloraba a mares, tenia miedo de decir lo que sentía, pero por una vez no escuchó a sus demonios internos y dejó salir todo; la familia de pelirrojos miró asombrada la declaración de Ron, se miraron entre ellos.
-Hijo, conversamos anoche luego que despertaron tus hermanos y queremos pedirte que...nos perdones, nunca notamos como nuestras acciones pudieron hacer que albergaras esos sentimientos tan negativos.
Las palabras del patriarca familiar dejó estupefacto al niño.
-¿Me piden perdón?.
-Si Ronny, digo Ron, creo que en algunas,bueno varias, ok..bastantes ocasiones nos pasamos de la raya con nuestras bromas hacia ti, lamento haber convertido tu oso de peluche en una araña, se que no quisiste romper mi escoba de juguete.-dijo uno de los gemelos.
-Tu no eres uno más hijo, tu eres único, es cierto que ser el menor de un grupo de hermanos hace que uno se sienta un poco eclipsado, pero tu eres único, eres muy observador, un excelente jugador de ajedrez y por lo que me siento más orgullosa como madre es que tienes un buen corazón, crecerás para convertirte en un excelente hombre y yo siempre estaré orgullosa de que tu seas mi hijo.
Las palabras finales de su madre hicieron sentir en el pecho del muchacho una calidez muy grande, verse rodeado de su familia lo reconfortaba, quizás podría sonar mal, pero le gustaba que todos le prestaran toda su atención, aunque fuese en esas circunstancias, finalmente Ron Weasley era un chico feliz.
El director Dumbeldore veía enternecido la escena, no quería interrumpirla pero era necesario hablar con uno de los miembros de la familia.
-Buenos días a todos, lamento tener que interrumpir, ¿podría pedirles prestado a Arthur por un momento?, es algo muy importante.
-Si señor, vuelvo en un momento familia.
-Esto lo necesitamos conversar en mi oficina, acompañame por favor.
El camino desde la enfermería fue muy largo para el patriarca Weasley, temía que la conversación que tenían que tener fuese sobre su hijo y su futuro.
-Chocolate blanco.
La gárgola dio el acceso a la escalera de caracol, caminaron a través de ella hasta dar paso a la oficina del director del colegio Hogwarts.
-Por favor siéntate Arthur, tenemos mucho de lo que hablar.
-¿Ocurre algo malo con Ron?.
-No mi querido amigo, los aurores y medimagos lo revisaron, puedes tener la absoluta tranquilidad de que tu hijo está bien, tampoco tiene ningún cargo criminal pues fue poseído por un artefacto muy oscuro, por lo que no te debes preocupar por Azkaban.-dijo el director para alivio del hombre que estaba sentado frente a él.
-¿Y para que necesita hablar conmigo señor?.
-Es para hacerte una oferta, debido a los acontecimientos recientes a habido un cambio en el paradigma en como queremos plantear nuestra relación con los muggles, tuve una reunión con el ministro y otras personas, juntos hemos acordado de que la clase de estudios muggles sea una asignatura de carácter obligatoria, por lo cual necesitaremos contratar no solo a un profesor a tiempo completo, sino que también cumpla otros requerimientos, como ser un amante de la cultura muggle, tener una actitud afable y conciliadora, además de ser un sangre pura, por favor no pienses mal de mi por el último punto que te mencioné pues tiene una explicación, la razón por la que te tengo aquí es para preguntarte si querías ser el nuevo profesor de estudios muggles.
-¿Es enserio profesor?. - dijo anonadado el señor weasley.
-Así es, pienso que eres el mejor candidato para el puesto, además que podrás estar más cerca de tus hijos.
-Yo no se que decir, es un gran honor y...ACEPTO!
-Excelente. - dijo sonriendo el profesor-tengo un primer trabajo para ti, debes leer este documento, pero no puedes comentarlo con nadie, espero que no sea necesario tener que hacer el juramento inquebrantable contigo-dijo ahora serio.
-Tranquilo profesor, puede confiar en mi, no diré nada, pero ¿de que se trata ese documento?.
-Antes de hablarte sobre el documento en si, tengo que hablarte brevemente de algunos hechos no conocidos por la opinión publica, hace casi dos días cuando tuvimos la batalla en la torre de Gryffindor, vino un escuadrón de muggles equipados con armas anti-magicas, ellos nos ayudaron en la lucha contra Voldemort, luego de la batalla me reuní con su líder, tuvimos en ese momento unas negociaciones para formar una alianza contra Voldemort entre su organización y nosotros, ambas partes tuvimos que ceder en varias cosas, una de ella fue volver obligatoria la clase de estudios muggles, con esta introducción podemos ir al meollo del asunto, el documento en tus manos se llama protocolo apocalipsis, es todo un plan diseñado por los muggles para hacer publica la existencia de la magia, de la forma más armoniosa posible, de ejecutarse apropiadamente, la población no mágica no debería entrar en pánico ante nuestra existencia, por lo que ya no tendríamos que escondernos mas, aquí tu tienes un papel fundamental, pues se considera que un mago se presente en algo llamado televisión junto con el monarca muggle de turno y expliquen juntos sobre la cultura mágica, necesito que leas todo el protocolo y aumentes lo más que puedas tus conocimientos sobre la historia y cultura de los no magos, así estaremos preparados si el protocolo se activa, ¿puedo encomendarte esta responsabilidad?.
-Si señor, haré mi mayor esfuerzo.
-Excelente, por favor que nadie sepa de lo que hablanos hoy, excepto sobre tu nuevo trabajo, esta información que te compartí solamente la saben tres personas en todo el ministerio de magia aparte de ti, por lo que es confidencial.
-Lo entiendo profesor, seré cuidadoso.
-Gracias por tu disposición Arthur, me has quitado un gran peso de encima, ahora puedes retirarte, estoy seguro que tu familia te espera ansiosa.
_
Más y mas individuos vestidos con túnicas negras llegaban a la mansión de los Malfoy, uno de ellos era Severus Snape, caminaba como siempre lo hacia, haciendo ondear su atuendo como si pareciese el aleteo de un murciélago, vio muchas caras conocidas de tu tiempo como mortifago comprometido, pero decidió ignorarlos, todos estaban en una de las habitaciones ampliadas mágicamente de la casa, era lo suficientemente grande como para realizar fácilmente un baile de varias decenas de personas sin ningún tipo de problema, la contemplación del lugar se detuvo cuando desde una escalinata del segundo piso una puertas se abrieron, ahí lo vio...con sus piel de color blanca como un hueso, una nariz que parecía la de una serpiente y ojos rojos como las llamas del mismo infierno, era Lord Voldemort.
Todos los mortifagos presentes hincaron la rodilla y agacharon la cabeza hacia su amo.
-Pero que esplendida reunión, veo que vinieron sumamente rápido.-dijo el señor oscuro inusualmente alegre.
-Mi señor vinimos tan rápido como nos llamo, somos sus humildes servidores.
-Lindas palabras Yaxley no sabes como me enternece saber que cuando los necesite vinieron rápidamente a mi llamado.
El mortifago rubio cometió el error de no notar el doble sentido en las palabras del mago oscuro, pero fue tarde cuando se dio cuenta.
-Vinieron tan rápido..COMO CUANDO LOS NECESITE HACE MÁS DE 10 AÑOS!.
-Mi...¿mi señor?.
-CRUCIO!
Gritos de dolor llenaron toda la habitación, muchos magos y brujas retrocedieron un poco, otros intentaron mirar disimuladamente por donde escapar, pero el miedo les evitó tomar cualquier acción.
-¿CREEN QUE SOY UN IDIOTA?, ¿CREEN QUE POR VOLVER AHORA LOS PERDONARÉ POR HABERME ABANDONADO?, ¿POR HABER RENEGADO DE MI?!, USTEDES VOLVIERON POR MIEDO, MIEDO A LO QUE LES HABRÍA HECHO DE NO HABER RESPONDIDO A MI LLAMADO, PUES PENSARON BIEN, ME HABRÍA ENCARGADO PERSONALMENTE DE DARLES CAZA A TODOS Y CADA UNO DE LOS TRAIDORES, NO SOLO LES HUBIESE DADO UNA MUERTE LENTA Y DOLOROSA A USTEDES SINO TAMBIÉN A TODA SU FAMILIA...pero soy misericordioso.-dijo cambiando abruptamente de tono, desde enojado a afable.-pueden nuevamente renovar sus votos hacia mi.
-Es muy generoso mi señor, no nos merecemos ese honor..-dijo el padre de Goyle.
-Es verdad, no lo merecen, me tomaré algunas precauciones esta vez, requiero una prueba de fe por parte de ustedes.
-Lo que sea mi señor, nosotros obedeceremos.-dijo tembloroso otro mortifago.
-¿Lo que sea eh?, pues bien, quiero que el día de mañana todos ustedes vendan todo lo que tienen, además de sacar todos sus ahorros de Gringotts, también requiero un compromiso más pleno, ustedes dejaran su trabajo y sus familias, pues los necesito a tiempo completo.
-Pero mi señor, ¿por que tenemos que renunciar a todo?.-dijo una bruja.
-¿Por qué?, ¿POR QUE?, ¿TE ATREVES A PREGUNTAR?, IMPERIO!
Partió aplicándolo con la bruja, luego con otros, quienes querían escapar la sacaban peor, pues eran maldecidos y luego controlados, algunos quisieron defenderse, pero fueron derrotados rápidamente.
-IMPERIO...IMPERIO...IMPERIO!
Al cabo de unos minutos todos los mortifagos rebeldes estaban tranquilamente mirando a su amo.
-Ahora vuelvo a preguntar, ¿hay algún problema con la orden que les di?.
-NO MI SEÑOR.-gritaron casi al unisono todos los mortifagos
-Veo que muchos no huyeron ni quisieron dejarme, eso me reconforta, pero no quiero posibles traidores, así que...IMPERIO..
Severus no se resistió, sabia que perdería en una lucha directa contra Lord Voldemort, llevó sus barreras mentales al máximo, por un instante sintió como su cuerpo se sentía muy liviano, como si flotara en un mar en calma, escuchó a lo lejos una voz decirle:
-"Sometete a mi voluntad".
Una parte de él hubiese querido decirle que si, de haberlo hecho sentía que obtendría mucho placer, pero recordaba que ese era el hombre que había matado a Lily y quien casi mata a Harry, no lo obedecería nunca más, haciendo uso de todo su poder, todas sus emociones y toda su fuerza de voluntad, el maestro de pociones rompió la maldición, pero logró no mostrarlo físicamente, así no levantó sospechas, miró ahora como Voldemort se acercaba a las dos últimas personas no controladas por él, Lucius y Narcissa Malfoy.
-Mis queridos Malfoy, han sido unos anfitriones bastante buenos, como soy generoso les permitiré someterse a mi sin tener que levantar mi varita, ¿aceptan renunciar a todas sus posesiones por mi causa?,¿aceptan renunciar a su hijo squib?.
-TÚ...TÚ..NOS MENTISTE, DIJISTE QUE SANARÍAS A DRACO SI TE AYUDÁBAMOS!-gritó enfurecida la mujer.
-OH chica ingenua, ¿crees que gastaría mi tiempo en un montón de niños que no poseen magia?, si quisiera darle magia a quienes no la tienen me buscaría a cualquiera en un colegio muggle, tu hijo es inservible a nuestro mundo, siendo honesto pienso que la vida le dio un castigo muy justo para unos padres miedosos que me traicionaron a la primera oportunidad.
-NO TE METAS CON MI HIJO BASTARDO!.
Pero antes de que Narcissa pudiese atacar a Voldemort su marido la había desarmado.
-Bien..Lucius..bien, me alegra ver que hay por lo menos un miembro en tu familia que piensa, ahora...IMPERIO!
-Lucius...-dijo Narcissa antes de bajo los efectos de la maldición.
-Mi señor te pido que tengas clemencia sobre ella, esta alterada por nuestro hijo, me entrego voluntariamente a ti, pero solo te pido que no le hagas daños ni a ella, ni a Draco, te entrego todo mi ser.-dijo Lucius mientras se arrodillaba y extendía sus brazos.
-Excelente, cumpliré tu deseo Lucius...Imperio.
