Capítulo 53
El ascensor descompuesto
Aquella mañana de escuela fue como cualquier otra. Las chicas del salón 2 del 5to grado estaban platicando en un rincón del aula, mientras que los chicos se dividían en otros grupos, desperdigados por todo el salón. Como todas las mañanas, Syaoran llegó un poco tarde, y como cada mañana, se dirigió a su banca, mientras daba un simple buenos días a Tomoyo y a Sakura.
Sin embargo, esa mañana sus amigas se encontraban en una conversación con Eriol, lo que hizo que el chico se molestara y se apurara a meter las narices, para enterarse de qué iba la cosa.
-Buenos días, Syaoran –le respondió Tomoyo, con una cálida sonrisa, mientras el chico se paraba entre ella y Sakura, para mantener sus distancias con Eriol.
-Muy buenos días –lo saludó Eriol, pero Syaoran lo ignoró, mientras se volteaba hacia Sakura, y observaba el pequeño cartel que la chica tenía entre las manos.
-¿Qué es eso? –preguntó el niño.
-Oh, buenos días, Syaoran –se apuró a saludar Sakura, mientras le extendía el cartel-. Rika nos ha mostrado este anuncio a Daidouji y a mí. Al parecer se trata de un evento de osos de felpa. Es mañana, y teníamos la idea de ir con Rika, ya que ella fue la que nos invitó, pero al parecer ella no podrá ir…
-Fue en eso que llego Eriol –agregó Tomoyo, mientras Syaoran miraba al inglés de reojo, y se sentía nervioso por la tranquila sonrisa del chico-. Y dijo que él estaría interesado en acompañarnos al evento.
-No es para tanto, simplemente no tengo nada que hacer mañana. Y que mejor manera de pasar el sábado acompañado de criaturas tan hermosas como ustedes –Sakura y Tomoyo se sonrojaron.
-Yo tampoco tengo nada que hacer mañana –se apuntó Syaoran al instante, sin que nadie se lo preguntara. Tomoyo reprimió una risita.
-En ese caso ya está decidido –dijo Sakura animada-. Nos reuniremos mañana, a las diez de la mañana. ¿Frente a la estación Tomoeda les parece bien?
-¿Está bien que pase a sus casas un poco más temprano? –preguntó Tomoyo a Sakura y Syaoran, mientras los ojos le brillaban: Syaoran sabía que no era para nada bueno-. Tengo unos cosplays que quiero que se prueben.
La mañana del sábado resultó ser fresca y soleada, pese a ser otoño. Las hojas secas empezaban a caer de los árboles, mientras el viento soplaba tranquilamente. Como había dicho Tomoyo, pasó primero a casa de Syaoran, donde le dejó un cosplay que guardaba dentro de un portatrajes negro.
Syaoran lo miró como si no estuviera seguro de querer usar eso. Le incomodaba la idea de utilizar algún traje ridículo, enfrente de Eriol, quien seguro se burlaría de él.
Pero ante la mirada de Tomoyo, no pudo hacer nada más que agradecer por el traje, y resignarse a ponérselo. Su amiga se despidió de él, alegremente, diciendo que ya se verían en la estación, y con esto, se dirigió a casa de Sakura, donde no solo le extendió el cosplay que le llevaba a la chica china, sino que esperó a que se lo pusiera, y así, ambas se dirigieron al sitio donde los chicos ya las esperaban.
Cuando llegaron a la estación, Eriol ya se encontraba en el sitio, esperándolos pacientemente, y Syaoran parecía acabar de llegar.
El cosplay del chico parecía un uniforme escolar común y corriente, que consistía en un simple pantalón negro, una camisa blanca con un corbatín azul oscuro, un saco café mostaza, con el símbolo escolar en el hombro izquierdo. Incluía también una peluca pelirroja, que Syaoran había ignorado, y fingido que no había visto dentro del portatrajes. El traje era muy cómodo, y le permitía moverse con facilidad, cosa por la que Syaoran parecía sentirse aliviado: nada mejor que utilizar ropa semi-normal, para una salida a Tokio, con Eriol, para no verse ni sentirse tan extraño. No le molestaba que Sakura lo viera siempre con las ropas ridículas que Tomoyo le hacía ponerse, pero Eriol… Él era harina de otro costal.
Sakura, por su parte, utilizaba la versión femenina del uniforme de Syaoran, con lo que el chico estaba seguro de que Tomoyo los había emparejado de nueva cuenta, a propósito. El uniforme consistía en la misma camisa blanca, con un listón rojo amarrado en forma de moño, en el cuello, el mismo saco café mostaza, pero con corte de mujer, y con bordes negros. La falda negra sustituía al pantalón del mismo color, además de que utilizaba calcetas blancas, debajo de la rodilla, y zapatos negros, como Syaoran.
-Que triste que ninguno de los dos haya decidido usar la peluca que les incluí –dijo Tomoyo como saludo hacia Syaoran. El chico le dio una mirada de reojo que indicaba enojo, mientras que Sakura no pudo evitar ponerse roja.
-Porque no sería normal que utilizáramos una peluca cuando se trata de colores extravagantes –se quejó Syaoran, que era la verdad a medias, pues la otra mitad incluía la presencia de Eriol.
-Pues es una lástima –insistió Tomoyo, fingiendo una enorme tristeza-, los cosplays de Angel Beats y la hermosa pareja de Otonashi y Kanade no serán reconocidos tan fácilmente sin ese detalle tan importante. Así parecen simplemente NPC's…
-¿NPC's? –preguntó Eriol.
-Cosas de Tomoyo. No preguntes porque perderemos aquí todo el día –interrumpió Syaoran-. Mejor… ¿Están listos ya para subir al tren?
Con esto, los chicos no tardaron mucho en decidir qué tren tomar, y abordarlo, para llegar a Tokio, y presenciar el evento de osos de felpa por el cual se habían reunido.
Cuando llegaron a Tokio, se dirigieron al centro de la ciudad, donde se estaba llevando a cabo el evento, y mientras recorrían las calles, se tomaban su tiempo, principalmente para que Eriol la conociera, pues era la primera vez que el inglés ponía un pie en Tokio. Se dividieron en dos grupos, Sakura y Syaoran caminaban al frente, decidiendo a donde ir, mientras que Tomoyo y Eriol caminaban atrás, con la chica filmando a sus amigos. Y así transcurrió toda la tarde.
-Se nota que le tienes mucho aprecio a Syaoran –le dijo Eriol, mientras caminaban sin rumbo fijo, y Tomoyo seguía filmando al frente-. Siempre lo estás grabando con tu cámara.
-No por nada es mi mejor amigo –dijo ella, mientras le sonreía al inglés, y ajustaba la lente de su cámara de video-. Además, esta clase de eventos y momentos son especiales, y por tanto valen la pena ser inmortalizados.
-Entiendo. Supongo que esos momentos incómodos entre Syaoran y Sakura son realmente especiales. Fue una buena idea hacer que ellos caminaran por delante de nosotros. Así tienen ellos cierta intimidad, y tú puedes seguir filmando. Además, así me da tiempo para estar a solas contigo.
Tomoyo reprimió una risita.
-Que cosas tan galantes dices.
-Bueno, es solo que estar con Sakura y Syaoran sería divertido, ya que ella es muy despistada y él es muy paranóico. Pero estar aquí contigo, es aún mejor. Ya que tú eres muy bella, y es apasionante verte hacer algo que a ti te apasione. No sé si me expliqué bien…
-De maravilla –respondió Tomoyo, poniéndose colorada-. Y eres muy amable, Eriol.
-Solo digo la verdad. Es interesante tener estos momentos para poder conocernos mejor. Por ejemplo, aún no sé donde vives, y tú tampoco sabes dónde vivo yo. Quizá algún día pueda invitarte. Y a Sakura y Syaoran también, claro está.
-Eso suena divertido.
-¿Les parece bien ir a tomar algo? –interrumpió Sakura en ese momento, mientras ella y Syaoran se detenían, y se volteaban, para ver a sus amigos-. El evento ha terminado ya, pero creo que sería buena idea hacer otra pequeña escala.
-A decir verdad, tengo un poco de hambre –dijo Syaoran, como quien no quiere la cosa.
-Muy cerca de aquí hay una cafetería donde venden pastelillos deliciosos –indicó Tomoyo-. Si gustan, podemos ir allí.
-¿Vienes muy seguido a Tokio, Tomoyo? –preguntó Eriol.
-Algo así. Mi mamá tiene muchos negocios aquí, por su trabajo, y solía acompañarla mucho.
-En ese caso, Daidouji, por favor, indícanos el camino –pidió Sakura, alegremente.
Llegaron a la pequeña cafetería, que tenía un ambiente muy cálido y ameno, pese a estar en lo alto de un edificio de negocios. Tomoyo y Eriol pidieron té negro, mientras que Syaoran pidió un café, y Sakura una taza de chocolate caliente. Además, para los cuatro, pidieron una bandeja de pastelillos caseros, que resultaron ser de diferentes sabores como naranja, fresa y arándanos.
-Este festival me ha dado ganas de hacer otro muñeco de felpa. Esta vez un osito –dijo Sakura, mientras comía un poco del pastelillo de vainilla-. Quizá compre después otro kit, y vuelva a intentarlo. Me ha dado muchas ideas para que quede muy bonito.
-¿Y tu osito, Syaoran? –preguntó Eriol, dando un sorbo a su té.
-¿De qué hablas?
-El que compraste en la mercería cuando acompañamos a Sakura a comprar el suyo.
-¿Tu también compraste uno? –preguntó Sakura, con lo que Syaoran sintió como el pánico se apoderaba de él.
Su taza de café, que acababa de tomar, se le resbaló entre los dedos, salpicando el mantel.
-¿Y le entregaste el osito a alguien? –esta vez la pregunta de Sakura fue un poco nerviosa, como si no quisiera enterarse de que Syaoran ahora tenía sentimientos por alguien más.
-N… no… Ese oso no es… No… Lo mejor será que nos vallamos ya, se está haciendo tarde –y con esto, el chico se apuró a salir del pequeño local.
-Syaoran, espérame –dijo Sakura, mientras se ponía de pie, y se apuraba a seguirlo.
-Creo que lo mejor será que los sigamos nosotros también –dijo Eriol, y se apuró a levantarse, para ayudar a Tomoyo a mover su silla, y así la chica pudiera ponerse en pie.
-Gracias, eres muy amable –respondió ella, ante tal gesto, y entre los dos, terminaron de pagar la cuenta, y siguieron a sus amigos, fuera del local.
Como la pequeña cafetería donde habían comido aquella tarde, se encontraba en el útlimo piso y terraza de un edificio de 12 pisos, en el mero centro de Tokio, para poder salir, tenían que tomar el elevador. Como Syaoran había salido corriendo, él había sido el primero en llegar a dicho elevador, y cuando Sakura le dio alcance, las puertas acababan de abrirse, por lo que el chico se apuró a entrar a la pequeña cabina.
-Caminas demasiado rápido –le dijo Sakura, cuando ella también entró al reducido espacio, haciendo que Syaoran se sonrojara-. Ahora tendremos que esperar a los demás. Oh, mira, ahí vienen –exclamó alegremente cuando pudo ver a Tomoyo y Eriol, a lo lejos, acercándose hacia ellos-. ¡Dense prisa!
Pero sin que nadie lo viera, Eriol realizó un rápido movimiento de muñeca, con lo que las luces del elevador empezaron a parpadear aleatoriamente, y las puertas se cerraron de golpe. Tomoyo se apuró a llegar al elevador, y pulsó el botón para que las puertas volvieran a abrirse, pero este no respondió.
-¿Qué fue lo que sucedió? –se preguntó, confundida. Eriol se detuvo junto a ella, mirando también el elevador, pero en vez de tener la preocupación reflejada en su rostro, se veía una expresión algo maliciosa.
-Tal vez esté descompuesto –dijo el chico, fingiendo preocupación-. Iré a llamar a alguno de los encargados.
-Claro, aquí te espero.
Dentro del elevador, las luces estaban apagadas, y al parecer nada de lo eléctrico funcionaba. Mientras Sakura intentaba utilizar la línea de emergencia del mismo elevador, Syaoran intentaba utilizar su celular, pero nada daba respuesta alguna.
-Al parecer solo nos queda esperar hasta que vengan a ayudarnos –dijo Syaoran, mientras se guardaba el celular en el bolsillo del pantalón, y emitía un leve suspiro de fastidio-. Tomoyo y Hiragizawa debieron llamar a algún encargado para que arreglara este elevador.
-Sí… -fue la simple respuesta de Sakura, que se veía realmente asustada y preocupada.
Cuando llevaban alrededor de 15 minutos atrapados dentro del elevador, Sakura dijo:
-Soy solo yo, ¿o está haciendo un poco de frío aquí?
-Tienes razón –dijo Syaoran, mientras se sacaba la llave mágica y se apuraba a buscar una Carta en su bolsillo-. Pero si uso la Carta Fuego hará demasiado calor…
-Déjamelo a mí –respondió Sakura, y utilizando uno de sus pergaminos creó una pequeña llama que se sostenía del papel, sin quemar nada más.
-Será mejor que nos sentemos –dijo Syaoran, nervioso-. Estar tanto tiempo de pie es cansado.
Sakura asintió, un poco más tranquila, y mientras colocaba su pergamino con fuego en el suelo, donde no quemaba nada, Syaoran se sentaba en el suelo, con expresión preocupada. Algo nerviosa, Sakura se sentó junto a él, intentando no tocarse entre ellos. Esto solo hizo que ambos se pusieran nerviosos y colorados.
Bajo la excusa de que había ido a buscar ayuda a los de mantenimeinto, Eriol se había escondido de Tomoyo, para poder utilizar sus poderes mágicos con mayor libertad. Ahora que se encontraba solo, había sacado su báculo mágico, con aquel extraño sol en la punta, y lo había utilizado para volver a alterar el elevador.
Lo eléctrico había funcionado de nueva cuenta, pero así como empezó todo, nuevamente los controles se empezaron a descontrolar. Las luces que indicaban los diferentes pisos empezaron a parpadear aleatoriamente, así como los botones del tablero. También la caja en sí empezó a descontrolarse, empezando a moverse, tanto arriba como hacia abajo.
-¡Se está moviendo! –dijo Syaoran, con lo que se puso rápidamente de pie-. ¿Será que estén intentando arreglar su movimiento antes de dejarnos salir?
-¡Ten cuidado! –le dijo Sakura, pero fue demasiado tarde. Primero, la llama del pergamino desapareció, y todo quedó a oscuras. Entonces, la caja sufrió una fuerte sacudida, como si hubiera intentando moverse hacia los lados, y con esto Syaoran tropezó. Se dirigía a uno de los rincones de la caja, pero en vez de golpearse contra la pared, esta desapareció, revelando simple oscuridad, por la cual el chico cayó, sin poder evitarlo.
-¡Sakura! –gritó mientras intentaba sujetarse a algo, extendiendo el brazo, la mano y los dedos, todo lo que podía.
-¡No! –gritó Sakura, y se apuró a extender ella también los dedos, para alcanzarlo antes de que fuera demasiado tarde.
Pero sus dedos apenas se rozaron, y se resbalaron sin que pudieran hacer nada al respecto. Y con esto, la oscuridad se lo tragó.
-¡NO! –gritó Sakura, aterrada por no poder hacer nada, mirando al oscuro vacío con la mirada llena de terror, y aún con el brazo extendido. Y sin poderse contener, gritó-: ¡SYAORAN!
No pudo evitarlo, se dejó caer al suelo, y abrazándose las piernas, comenzó a llorar.
-Syaoran –dijo Sakura en un susurro, pero perfectamente audible-. Nunca… nunca logré decirte lo que siento por ti…
De la oscuridad, una luz rosa pálido empezó a brillar. La chica estaba tan sumida en su dolor, que no se dio cuenta de que la luz se había detenido delante de ella, y el responsable era Syaoran, quien se había salvado de caer al vacío gracias a la transformación de la Carta Flote.
-¿Y qué es lo que sientes por mí? –preguntó el niño, como quien no quiere la cosa, cuando en realidad su corazón latía a mil por hora, y sus mejillas se ponían coloradas.
-¡Syaoran! –dijo Sakura aliviada, cuando finalmente alzó el rostro, y pudo ver al chico delante de ella, aún flotando gracias a la Carta. Sin pensárselo dos veces, lo abrazó fuertemente, y continuó llorando-. Estás a salvo.
El chico le devolvió el abrazo, y la dejó llorar en su hombro. Cuando Sakura finalmente se calmó, se miraron directamente a los ojos.
-¿Entonces? –preguntó él, aún nervioso-. ¿Qué es lo que sientes por mí?
-Syaoran, yo… Yo quería decirte que… ¡Tú también me gustas mucho!
Su declaración había hecho que la cara de Sakura se hubiera puesto toda de un rojo tomate muy intenso, y que el corazón de Syaoran se acelerara más, si es que eso era posible. Nerviosos, y sonrientes, se acercaron al rostro del otro. Cerraron los ojos… Acercaron sus labios…
Pero en ese momento, la luz regresó al elevador, la anomalía del agujero negro se desvaneció, y Syaoran volvió a caminar en suelo firme, mientras las puertas del elevador se abrían y por ellas aparecía Tomoyo.
-¡Syaoran! ¡Li! ¿Se encuentran bien?
Ambos chicos se apuraron a soltarse y desviar las miradas. Sin embargo, a Tomoyo no le pasó desapercibido el hecho de que estaban a punto de besarse.
-Estamos bien, gracias por preocuparte –respondió Sakura, nerviosa, mientras su amiga entraba al elevador también, y sacaba su cámara para filmarlos.
-Me alero mucho, no saben lo preocupada que estaba por ustedes.
-Gracias Tomoyo, no tenías de qué preocuparte. Estábamos bien –intervino Syaoran, sudando de lo nervioso que estaba.
-Oh, sí. Ya creo que estaban de maravilla –respondió Tomoyo, reprimiendo una risita.
-Parece ser que ya arreglaron el elevador –dijo Eriol, quien acababa de llegar, como quien no quiere la cosa-. En ese caso, ¿estan listos para irnos ya?
Las chicas le sonrieron alegremente, y Syaoran lo miró receloso, como indicaba la costumbre.
¡Bonito lunes tengan hoy :B! Espero que hayan tenido un buen fin de semana n.n* Tienen suerte de que hoy tenga que ir a comprarle un traje a mi mareado, pues como tengo que estar todo el día fuera, escogiendo el correcto, ustedes tienen capi más temprano :D!
Y vaya capi! Finalmente Sakura ha declarado sus sentimientos por Syaoran X3! Pero no se preocupen, todavía queda un poco más de drama (?) ya saben, para hacer esto interesante :9 Espero y el capi haya sido de su agrado, y el cosplay de Angel Beats haya servido para hacer el momento aún más especial para la personita que me lo encargó :3!
Por otro lado, espero y el momentito entre Tomoyo y Eriol haya servido para avanzar su relación, y que a ustedes les haya gustado n.n Ya ven que es complicado ponerlos a solas, ya que Eriol se la pasa acosando a Syaoran xD!
Como sea... Es una pena saber que en el capi anterior apenas y hubo reviews u_u Sobre todo porque apenas iba a hacer el anuncio de que muy probablemente, iniciando febrero, tengan doble capi por semana :D! He estado trabajando muy duro, y estoy a unos cuantos capis de terminar de escribir este fic *3*! Por ello, quiero ver si logro cumplir ese cometido lo más pronto posible, para que ya en febrero esta historia que lleva meeeseees llegue a su fin n.n*!
Espero y estén de acuerdo conmigo en esto :9! Me urge sobre todo que ahora que ya casi esta lista la tesis, ya termino este último semestre de carrera, y después el trabajo no me dejará en paz... si es que encuentro trabajo e_e*
Como sea, ahí está el capi que tanto esperaban. Confío en que dejarán sus acostumbrados reviews hermosos n.n! Que tendrán un buen lunes, una buena semana, y nos leemos el próximo 27, donde ya les confirmaré sobre el 2ble capi. Saludos, y sigan bellos :3!
