He aquí el capítulo 46 de esta historia impactante, y seguimos en sintonía con la escena protagonizada por Kagami y Misao. Empecemos.
Kagami ya lo había dicho.
Realmente lo hizo.
Ya no importaba nada el seguirlo ocultando, pero no quería que Misao tomara decisiones precipitadas respecto a ello.
─ ¿Tú eres... el asesino fotográfico? ─ Misao no daba crédito a lo que acababa de oír ─ ¿Estás segura de lo que dijiste? ¿Me estás diciendo que has causado la muerte de ocho chicas en los últimos dos años, y que ahora mismo estás en proceso de convertir a tu propia hermana en la novena víctima? ¿De verdad te escuchaste?
─ Sí. Sé lo que dije. Sé que suena demasiado loco, pero todas las señales que perciben me llevan a eso ─ confiesa Kagami con congoja ─. Luego de la muerte de Konata hace dos años, he quedado profundamente traumatizada. Jamás lo superé. He tratado de llevar una vida lo más normal posible para no preocupar a Tsukasa ni al resto de mi familia, pero al final ese intento no ha sido más que un desfile de fracasos. Me he perdido a mí misma. Hace tiempo que no sé quién soy, y encima he estado sufriendo trances con cierta frecuencia. Son momentos en los que pierdo totalmente la noción del momento y el lugar en el que me encuentro, y cuando vuelvo a abrir los ojos estoy en un lugar completamente distinto, o he hecho cosas sin enterarme. Me desoriento completamente, y muchas veces...
─ ¿Y muchas veces qué? ─ Misao estaba en suspenso mientras esperaba a que Kagami terminara.
─ H-hay veces... En ocasiones, cuando recobro el conocimiento, encuentro fotografías rotas en mi mano. Y no solo es que tengo fotos, sino que también, cuando estoy en ese extraño trance, me veo a mí misma asesinando ─ Misao palidece un poco, aunque Kagami no lo nota ─. Hay algo en mí que me impulsa a hacer esto. A raíz de mi trauma por la muerte de Konata, algo en mí ocurrió que se me ha ocurrido asesinar a chicas durante la época de lluvias, y ahora mismo, por mi culpa, Tsukasa está listada como la siguiente.
─ ¿Por qué nunca dijiste nada, Hiiragi?
─ Porque tenía miedo, Kusakabe ─ la voz de Kagami suena cada vez más distante ─. Además, en un principio no creí que mis visiones me hicieran alusión a mí precisamente. Por mucho tiempo lo había interpretado como miedo cada vez que leía en los diarios que una nueva chica había sido secuestrada o encontrada muerta. Pensé que mis visiones eran consecuencia de ello. Pero un día, uno de mis trances me hizo ver la foto de Tsukasa, y luego de eso, aquella pesadilla se convirtió en realidad. En ese punto me di cuenta que fui yo quien la desaparició ─ Kagami empieza a llorar, causando un profundo dolor en Misao ─. Quise creer que era una coincidencia, pero mientras más avanzaba, más sólido era mi temor, y ahora mismo sé que yo lo hice.
─ ¿Y por qué tienes que hacerte esto? ─ Misao señala las manos de Kagami con la mirada ─ ¿Por qué no hablas con la policía, o buscas directamente a tu hermanita para liberarla?
─ Porque no puedo hacer ninguna de las dos cosas ─ responde Kagami, cuyo semblante iba siendo más y más lamentable ─ ¿Qué le voy a decir a la policía? ¿Acaso les digo que soy una esquizofrénica que mató a ocho chicas y ahora mismo voy tras la vida de mi hermana melliza? No hay manera de que algo así los convenza, además que la única persona que puede salvar a Tsukasa soy yo. Necesito seguir libre mientras haya una posibilidad de salvarla. El asesino fotográfico, esa personalidad alterna que tengo, me está poniendo a prueba. Me exige que demuestre hasta dónde puedo llegar con tal de salvar a Tsukasa, y por esa razón me hace tomar estos retos que aparecen en las fotos. Sólo de esa manera podré estar un poco más cerca de salvarla. Soy la única esperanza de Tsukasa, y por esa razón no me puedo entregar ahora. Únicamente lo haré luego de estar segura de que Tsukasa está sana y salva, no antes.
Misao había quedado completamente impactada con lo que dijo Kagami. La verdad es que se trataba de una revelación bastante dolorosa. Había podido ver a Kagami derrumbarse mientras hablaba, pero no había querido imaginarse lo intenso que era realmente el dolor que estaba soportando. Era en ese momento en el que realmente debía tomar una decisión respecto a su resolución de ayudar a salvar a Tsukasa, y ya había decidido.
─ ¿Por qué nunca eres sincera, Hiiragi? ─ Kagami no levanta la mirada, pero Misao sabía que la oía ─ Sabes que desde un primer momento quise ayudar, pero de la misma manera en que te empecinaste en estar sola luego de la muerte de la enanita, todavía ahora sigues insistiendo, como si todos a tu alrededor te estuviéramos estorbando. Ahora mismo me doy cuenta de que la única persona que ha estado haciendo aquello que tantos señalaste a los demás eres tú misma. Estás mal de la cabeza.
─ Lo sé, pero no lo podía evitar ─ dice Kagami como si estuviera rendida ─. Todo este tiempo he tenido miedo. He hecho todo lo posible por alzar la mirada y seguir adelante. Quiero algún día superar este dolor que desde hace dos años no me deja tranquila, pero el miedo siempre me atrapa antes de que siquiera tenga la oportunidad de intentarlo. Simplemente siento que no tengo elección, y por eso hago todo esto yo sola.
─ Sabes que ya no puedes dejar que tu miedo te paralice, ¿verdad? ─ Misao se acerca a Kagami y le hace alzar la mirada hacia ella ─ Tú no eres el asesino fotográfico, Hiiragi. Me da igual que tu propio cerebro te la esté jugando de mala manera, pero estoy segura que no fuiste tú quien mató a esas chicas, y tu hermanita seguramente está esperando a que la salves. Por una vez cree en ti, y también permítete confiar al menos en una persona. Es la única manera en que puedes superar esto.
Kagami no sabía qué decir. No esperaba oír esas cosas precisamente de Misao. Tenía razón al decirle que erró al no confiar en nadie, y aun cuando eso difícilmente pueda cambiar completamente la manera de actuar de Kagami en ese momento, tuvo que admitir que Misao tenía razón, y el hecho de saber que estaba dispuesta a ayudarla era algo invaluable.
─ Lo mejor que puedes hacer es descansar ─ prosigue Misao separándose de Kagami ─. Tus manos no están para nada bien. Dales al manos un breve descanso antes de hacer nada. Estoy segura que a tu hermanita no le hará ninguna gracia si las pierdes. Trata de no sacar a Tsukasa de un susto para meterle otro, no importa que pueda ser menos trágico.
Kagami asiente quedamente, y Misao se decide entonces a salir. Sabía que Kagami finalmente le haría caso, así que ella misma aprovecha para descansar un poco, pues cuidar de ella durante todo ese rato, junto con la ansiedad sufrida, la había agotado mentalmente. En cuanto pudiera tendría que hablar con Hiyori y Patricia, y juntas decidirían el próximo movimiento a realizar.
CONTINUARÁ...
Esta escena originalmente debió suceder después de la tercera prueba, pero preferí adelantar un poco la cuestión haciendo que Misao se entere de las cosas. No es que vaya a ser menos lo que a Kagami y Misao les va a tocar en adelante, porque todavía les tocará pasar por situaciones realmente tensas. En fin, hasta aquí lo dejo y nos vemos pronto.
Hasta otra
