Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.
Los personajes, salvo alguna excepción, pertenecen a CAPCOM.
Algunos detalles, como pueden ser escenas, diálogos o escenarios, pueden estar inspirados o tomados de alguno de los juegos o similares.
Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien entre todos, recordar que yo no soy escritora.
Capítulo 51
El avión aterrizó en la desierta y pequeña pista de la base secreta del gobierno Estadounidense. Ada se hallaba sentada frente a Leon, al lado de su hermana contemplando con atención la actitud y semblante del agente. Parecía pensativo y temeroso. Hacía días que no era el mismo de siempre, y la espía creía saber el por qué de aquello, temiendo que tal vez Leon ya había descubierto que en realidad ella no era su destino.
El trío bajó hasta la pista y caminó en silencio hasta la entrada del complejo, donde ya Hunnigan estaba esperando con semblante serio.
-Bienvenidos, me alegra que estéis bien después de todo. –Saludó al grupo con una sonrisa cordial, fijándose más en Leon que en las dos mujeres, temiendo ser demasiado indiscreta escudriñando de más a Ada Wong.
-Gracias Hunnigan ¿Se sabe algo del paradero de Wesker? –Preguntó Leon tratando de ocultar su estado de ánimo.
-Aún no, la B.S.A.A. y nuestros agentes hacen todo lo que pueden, pero ese hombre sabe esconderse muy bien y tememos que esté preparando una buena para su regreso. De momento será mejor que empecemos por el principio –añadió mirando a Ada–. Tendréis que acompañarme y contarme todo lo que habéis visto y oído en estos meses, es crucial para la misión y el gobierno os lo pide a cambio de vuestra protección.
-Claro, no hay problema. Estamos en el mismo bando. Todos queremos acabar con Wesker.
A la respuesta tranquila de Ada, Ingrid asintió conforme con la respuesta, para después guiar a ella y a su hermana por uno de los pasillos hasta una de las salas de interrogatorio donde varias personas esperaban.
Leon se quedó anclado en el mismo lugar mirando como las mujeres desaparecían, para después suspirar profundamente observando el suelo reluciente y metálico bajo sus pies. Alzó la vista cuando una voz muy familiar le nombró con sorpresa a su espalda.
-¿Sherry? ¡Qué alegría volver a verte después de tanto tiempo! ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Conseguiste al final convertirte en agente? -Preguntó con alegría tras abrazar a la joven, para después mirar sus ojos.
-Sí, llevo ya un par de años. Estoy protegiendo a Jake Muller; Me lo encomendaron cuando tu tuviste que irte, pero hemos cambiado de estrategia porque nos estaba yendo demasiado mal... ¿Y tú qué haces aquí?
El rostro de Leon se ensombreció levemente al recordar lo que se le avecinaba, aunque no lo suficiente como para dejárselo ver a Sherry.
-Bueno, tenía que traer a una testigo crucial que Wesker secuestró y a su hermana, que estuvo trabajando mucho tiempo para él.
-Guau, eso suena a mucha y valiosa información. Espero que por fin podamos pararle los pies.
Antes de que Leon pudiera contestar, vislumbró tras de Sherry dos personas muy familiares a las que reconoció enseguida, sintiendo como su corazón comenzaba a desbocarse, latiendo con fuerza dentro de su pecho. Sherry nombró varias veces al hombre, pero este quedó absorto en los ojos llenos de sorpresa y reproche que se cruzaron con los suyos; Los de Amy.
La morena solamente mantuvo la mirada fija en la de él durante unos brevísimos segundos, para después volver a situarlos en los de Jake, continuando con la conversación que mantenían. A su vez, el pelirrojo contempló con algo de enfado al rubio, alejando pronto su atención de él. A su criterio no la merecía, pues había hecho mucho mal a su compañera y amiga.
-¿Leon, te encuentras bien? Dime algo... –Exigió Sherry mientras apoyaba sus manos en los hombros del agente, quien volvió a centrarse en la chica, aunque aún completamente abrumado por el encuentro.
-¿Qué hace ella aquí todavía? ¿Es agente? –Preguntó cambiando de tema radicalmente, mirando como se alejaban Amy y Jake. La rubia se giró para saber a quién se refería.
-¿Quién, Amy? No, aunque están pensando en darle algún trabajito, es buena. Pero simplemente nos acompaña. Jake y ella son inseparables.
-¿Están juntos? –Preguntó sin pensarlo, temiendo conocer la respuesta. Algo en su interior se encogía hasta límites insospechados pensando en las escenas que vio antes de partir a China. Era más, eso mismo había sido un desencadenante de la decisión de irse y alejarse de la mujer.
-¡Qué va! ¿de dónde sacas eso? Son sólo amigos, sólo se tienen mutuamente; No quieren separarse, aunque creo que en algún momento tendrán que hacerlo si ella empieza a trabajar para el gobierno...
Leon no pudo evitar sentir alivio y algo de alegría al conocer la noticia, aunque por otro lado, sintió culpabilidad. ¿La habría herido tanto que no quería saber nada del amor de nuevo? Eso no lo merecía, ni siquiera él a ella, pero ahora comprendía después de haberla visto de nuevo que de verás la necesitaba, la quería y ni Ada podía hacérselo olvidar.
La has cagado pero bien, Leon. Pensó abstrayéndose otra vez, dejado a la rubia hablando sola de nuevo. De pronto volvió a dirigirse a la chica mirándola a los ojos.
–Sherry, perdóname pero tengo que irme. Espero verte pronto, cuídate.
Acto seguido, giró sobre sus talones y salió con rapidez del lugar directo al cuarto en el que pasaría la noche. Tenía ahora mismo demasiado en la cabeza y debía, de una vez por todas, poner en orden sus pensamientos.
Leon no sabía cuánto tiempo había pasado desde la escena del pasillo ni le importaba. Para él aquellas dos horas habían parecido dos minutos, ya que sus pensamientos le habían mantenido muy ocupado.
Salió del baño tras una ducha, terminando de ponerse la camiseta de manga corta negra que llevaba en la mano, sentándose en la cama del lugar con un suspiro. Pronto comenzó a notar como las gotas de agua de su pelo resbalaban hasta caer sobre su ropa.
No tuvo tiempo de volver a sumirse en sus oscuros pensamientos cuando Ada entró en la sala, acercándose hasta quedar enfrente de él. Leon se levantó al tenerla cerca, observando su rostro con una sonrisa apagada.
-¿Qué tal ha ido? –Preguntó tratando de concentrarse en la conversación y olvidar el resto.
-Bien, mejor de lo que esperaba. No han sido muy pesados... Pensaba que las cosas serían más complejas por haber trabajado para Wesker. Gracias por salvar a Kim, Leon. Ahora podrá tener una nueva vida alejada de todo este lío.
-Sabes que no tienes por qué dármelas. –Respondió el rubio con una sonrisa torcida, mirando los ojos verdes de ella durante unos segundos hasta que Ada se acercó decidida, hasta pegar su cuerpo con el del agente, besándolo lentamente.
El hombre estrechó a la chica contra sí, agarrándola de la cintura con suavidad mientras ella le abrazaba por el cuello, acariciando el cabello de su nuca, para tras unos segundos agarrar y tirar suavemente de él incrementando a la par la pasión del beso.
La espía pronto se deshizo de la camiseta del rubio, para así poder recorrer su trabajado torso y sus fuertes brazos sin dejar un centímetro de piel sin acariciar, mientras Leon la imitaba dejando al descubierto también el cuerpo de la chica de cintura para arriba.
Las prendas fueron cayendo al suelo mientras la pareja se recostaba en la cama, hasta que ambos estuvieron completamente desnudos. Ada se incorporó y salió de debajo del rubio para posicionarse ella en su lugar, descendiendo lenta y sensualmente por el pecho de Leon, besando y chupando su piel tersa hasta llegar a su cintura, deteniéndose unos minutos para excitar al hombre antes de descender y llegar hasta su miembro.
La morena comenzó a chuparlo, haciendo que Leon emitiera un gemido gutural, para continuar aumentando la velocidad, introduciéndolo en su boca, pero paró lentamente tras unos minutos, sonriendo con malicia al hombre cuando estaba más que excitado. Ambos volvieron a besarse, pero esta vez, fue el agente quien tomó la voz cantante, volviendo a posicionarse sobre ella, llevando una de sus manos al sexo de la mujer para comenzar a jugar con su clítoris, e introducir uno de sus dedos en su cuerpo cuando hubo estado preparada.
Poco tiempo después, Ada no pudo aguantar más y buscó el miembro del hombre para que aquello culminara, pero cuando Leon iba a penetrar a la mujer, sintió que no era capaz. La espía notó en su rostro que algo iba mal, y terminó de confirmarlo cuando descubrió que la erección del agente había desaparecido.
Ambos se incorporaron quedando sentados en la cama, mirando al frente durante unos segundos, hasta que Leon habló en un susurro triste.
-Lo siento, no creo que sea capaz de hacer esto, Ada.
-Ya... Por fin te has aclarado, ¿no? te has dado cuenta de que esto ha sido un error desde el principio. –Comentó con templanza, mirándole a los ojos.
-No, no eso... Yo siempre he querido que esto pasase, y creía que sería capaz de olvidarme de Amy y por fin tener algo entre nosotros... Pero me he dado cuenta de que realmente a quien quiero de verdad es a ella, y muy probablemente si no la hubiera conocido, ahora tú y yo estaríamos juntos.
-El destino es caprichoso... Aunque no me sorprende lo que dices, era muy obvio, Leon. Ciertamente tenía esperanzas de que al venirte conmigo me hubieras elegido de veras. Me ha tocado perder, pero ya sabes que nunca me rindo. –Añadió con una sonrisa maliciosa, mirando al hombre para después salir de la cama y comenzar a vestirse.
-Siento haberte dado falsas esperanzas, te juro que no sabía que esto iba a pasar.
-No te disculpes, Leon, y ve a luchar por lo que quieres. Quizás todavía estés a tiempo de ser feliz. Recuperarla otra vez, puedes hacerlo, está locamente enamorada de ti.
-No voy a recuperarla, ni aunque dependiera mi vida de ello lo haría, sería muy egoísta por mi parte. Solamente quiero verla y decirle todo lo que siento, y disculparme, aunque sé que no tengo perdón.
-No seas tan dramático, no te pega, guapo. –Comentó la espía terminando de abrocharse los botones de la camisa, para después volver la vista a Leon con una leve sonrisa en el rostro. –Cualquier cosa, por imposible que sea, puede suceder en esta vida. Si no, míranos a nosotros ¿Quién iba a decirte que al final descubrirías todo lo que siempre deseaste sobre mí? -La espía guardó silencio durante unos segundos para dejarle reflexionar. –Bueno, debo marcharme. Buena suerte en tu camino, Leon. Volveremos a vernos.
Acto seguido la mujer le lanzó un beso desde la puerta con la mano mientras le guiñaba un ojo, saliendo después del cuarto.
Leon se levantó de la cama minutos después, comenzando a vestirse para ir a hablar con Amy a pesar de que aquello pudiera hundirlo aún más, pero era algo que realmente no le importaba, pues se lo había buscado él solito y ella se merecía una explicación y sobre todo, una disculpa.
¡Espero que os guste! Muchas gracias a todos por seguir la historia!
