Debido a que Suiza y Liechtenstein tienen un acuerdo, el tráfico entre estos dos países es libre. Por eso, para cruzar la frontera de Liechtenstein desde Austria, se tiene que pasar por las aduanas suizas, y no por las de Liechtenstein.
—Suiza~—lo llamaba Austria—Déjame pasar.
— ¡Ni loco! —decía el suizo, mientras se protegía un con rosario que le había dado Prusia ("Por si el demonio aparece" había dicho el albino, solemnemente).
—No quiero que tus aduanas me retengan el Liechtenstein. Quiero ir a territorio suizo~
—No te dejaré. Déjame en paz. Das miedo.
—Oh, al menos déjame demostrarte cuánto miedo doy—dijo, guiñándole un ojo.
— ¡Aléjate de mí!
…
—Ahora comenzaremos con las clases de defensa personal~—anunció Suiza. Su hermana menor suspiró.
—Escucha, hasta donde sé, la defensa personal incluye violencia y tácticas de lucha, no dibujitos hechos por ti en un pizarrón—se quejó ella.
—En primer lugar—dijo él, haciendo un dibujo de una mini-Liechtenstein y un mini-Austria—No te acerques a extraños.
— ¿Por qué dibujaste al austríaco?
—Porque es peligroso.
—…Claro—aunque ella no dejaría de acercarse a extraños. Después de todo, muchos eran guapos.
—No dejes que entren a la casa. Y además, no aceptes sus invitaciones fácilmente.
Liechtenstein asintió. Eso último era fácil de cumplir. Pero acerarse a extraños era divertido.
—Si no sabes que hacer, puedes preguntarme—continuó Suiza.
—Tengo una duda.
— ¿Sí?
— ¿Porqué tus dibujos son tan horribles?
Instantes después, Liechtenstein daba una vuelta con unos chicos bastante guapos.
Suiza estaba en posición fetal, con un aura depresiva, mientras en su mente hacía eco la frase "Dibujas horrible, dibujas horrible, dibujas horrible".
…
—Continuemos con la clase—dijo el suizo, cuando su hermana había vuelto, y él, recuperado de su depresión—No te acerques a animales salvajes. Y menos al yeti.
—El yeti no existe.
—La leyenda del que grita en las montañas…
—Eras tú, el día que te emborrachaste con Alemania. Ambos salieron a dar vueltas por la montaña completamente borrachos, mientras tu gritabas a los cuatro vientos tus celos por Austria.
—Yo no tengo celos, y menos por Austria…
—"Austria, ¿¡porqué estás casado con Hungría!? ¿¡No te das cuenta que te odia!? ¡¿No te das cuenta que soy más sexy?!" —lo imitó ella cantarinamente.
—Dejemos ese tema de lado. Además, el yeti deja salir gritos lastimeros.
—Sí, Alemania y tú se tropezaron con unas pequeñas ardillas y rodaron, y gritaron porque la nieve estaba demasiado fría y ustedes estaban casi en ropa interior.
— ¿Lo ves? Los animales salvajes son peligrosos.
…
Japón y Estados Unidos, para aumentar sus conocimientos y profundizar su interacción, decidieron visitarse mutuamente.
Estados Unidos y Japón.
En Estados Unidos, es muy común ver postres con colores extremadamente artificiales, y se venden muy rápido.
— ¿Qué haces sacándole fotos a un pastel ordinario? —preguntó el americano.
—Es algo del otro mundo—dijo el japonés, maravillado por algo tan diabólico como un pastel azul.
…
Canadá, que siempre era confundido con Estados Unidos, tenía un poco (bastante) de resentimiento contra el americano.
—Rayos… por culpa de ese imbécil—mascullaba el canadiense, que había sido golpeado por los enemigos de su hermano, mientras se arrastraba contra la pared. Claro que se había defendido con uñas y dientes—Le diré de una maldita vez lo que sucede. Como personas civilizadas.
.
— ¡Pedazo de imbécil! ¿Qué mierda tienes en la cabeza? ¡No actúes en nombre de Norteamérica! ¡Norteamérica no eres sólo tú! ¡Ahora también me odian! ¡Y todo porque eres un maldito…!
Canadá gritaba improperios y amenazas contra su hermano. Éste, lo observaba con expresión impasible.
El canadiense terminó su discurso de persona civilizada. Respiraba agitadamente.
Estados Unidos, se quitó unos auriculares diminutos, y miró a su hermano.
— ¿Uh? ¿Habías dicho algo importante?
El rubio esta vez se lanzó a golpearlo, mientras el pelirrojo reía. No estaba escuchando música, pero adoraba sentir que había troleado a su hermanito.
Aunque, lo que no era muy agradable, eran los golpes que le estaba dando Canadá. Pegaba fuerte.
— ¡Quítate de encima, o te atravieso con mi motosierra! —amenazó el estadounidense.
…
—Te muestras demasiado arrogante y presumido con todo el mundo—lo regañó Canadá—Y quien sufre los daños soy yo. Más vale que cambies esa conducta o… —fue callado por el ruido de un motor.
—Sierra eléctrica, sierra eléctrica. No te atrevas a discrepar en su presencia—canturreó Estados Unidos, sombrío y con una sonrisa maligna.
Continuará~
Argh, otra vez quedó algo corto D: El siguiente capítulo será sobre Sexy-Suiza y Liechtenstein :3
