Manchester's Institute, 5 años atrás

- ¡Es inconcebible! ¡Jeagerjacques, Hiruga! ¡Apenas y regresan de las vacaciones y ya están peleando otra vez! – Gritó el maestro mientras se interponía en medio para separarlos - ¡A detención, ahora mismo!

Ambos jóvenes intercambiaron miradas amenazantes y siguieron al maestro de O.B.E. hacia el salón de detención aprovechando las pequeñas distracciones de éste para hacerse muecas o señas ofensivas con las manos.

- Bien – Abriendo una puerta y haciéndoles un ademán con la mano para invitarlos a entrar – Se quedarán aquí hasta que sea hora de salida, enviaré a alguien a vigilarlos, así que no intenten escapar como la última vez.

El maestro cerró la puerta y Grimmjow se sentó en la última banca del salón, Noitra lo siguió con la mirada (es mejor desconfiar, bueno, eso es lo que pensaba), y luego de quince minutos, cuando estaba seguro que no había peligro, se sentó de lado apoyando los pies en la carpeta de al lado, después de todo les esperaban 3 largas horas en detención.

Como a los 20 minutos de su detención forzada, las puertas se abrieron para dar paso a un estudiante que cargaba un libro muy grande, que solo hizo una venia con la cabeza caminó al otro extremo del salón para sentarse al lado de una de las ventana y abrir el gran libro… Noitra se inclinó hacia delante, esperando oír o ver al maestro que traía al estudiante a detención pero vio con sorpresa que no había nadie… y miro con extrañeza al recién llegado, ¿Quién en su sano juicio se auto-recluiría en detención?

Cinco minutos después, las puertas se abrieron una vez más, otro "tipo raro" (su cabello era… color rosa) hacía su ingreso, esta vez seguido del profesor y un estudiante de último año:

- Este año tenemos demasiados estudiantes problemáticos, así que te sugiero que los vigiles bien, en especial a esos dos – Señalando a Grimmjow y Noitra – Escaparon la última vez.

- Entendido.

- Los dejo bajo tu supervisión, y gracias por la ayuda, Stark.

- No se preocupe, profesor Morrison, deje todo en mis manos.

Los pasos del maestro Morrison se hicieron más distantes, y cuando el eco del pasillo no los devolvió más, Grimmjow se puso de pie, y caminó directo a la puerta:

- A dónde va – Interponiéndose en su camino, con actitud desafiante – Está castigado hasta la hora de salida.

- Lo sé, pero pensaba irme a casa, ni loco regreso a clases, nos vemos…

En menos de cinco segundos, Grimmjow estaba tumbado en el suelo y Stark le aplicaba una dolorosa llave. Noitra empezó a reír a carcajadas.

- El profesor Morrison fue muy claro: Nadie puede irse – Soltando a Grimmjow – Y para asegurarme, traje esto – Colocando un gran candado en la puerta – Ahora si me disculpan, es hora de mi siesta.

Ante la mirada atónita de Grimmjow y Noitra (el otro estudiante seguía leyendo y el estudiante de cabello "rosa" escribía algo en un trozo de papel) Stark reunió las carpetas del final del salón y empezó a roncar tan pronto se tendió sobre ellas.

- Ese tío está loco – Tomando asiento a un lado de Noitra, bastante malhumorado.

- Me agrada desde el momento en que te dejó en ridículo, lástima que no tenía el móvil a la mano, hubiera sido la sensación en el Utube – Respondió Noitra, aún sonriente.

- ¡Tú! – Poniéndose de pie con un puño en alto.

- Shhhhh, ¿Pueden dejar su salvajismo para más tarde? Intento escribir una fórmula química – Les interrumpió el joven de cabello rosa.

Inner Grimmjow: "Me ha llamado salvaje"…

- No tengo por que obedecer tus órdenes, si estás aquí es porque molestaste a algún profesor, Szayel Grantz – le dijo Noitra, mirándolo de reojo.

- ¿Sabes mi nombre? Eso si que es sorprendente – Replicó Szayel en tono de burla.

- Tu hermano Ylfordt me ha hablado de ti un par de veces, dijo que eras un "ratón de biblioteca".

La expresión burlona de Szayel se desvaneció.

- Así que un ratón de biblioteca... – Azuzó Grimmjow – ¿Qué hace un ratón de biblioteca aquí? Ah, ya sé, seguro robaste un libro o peor aún, marcaste las hojas con resaltador…

Grimmjow y Noitra estallaron en carcajadas.

- Alteré los elementos para una reacción en el laboratorio de química y hubo una pequeña explosión, nada grave, solo que al profesor Maryuri no le hizo gracia que fuera su escritorio el que terminara ardiendo en llamas.

Ahora era Szayel quien reía.

- Creo que este tipo está loco – Le murmuró Grimmjow a Noitra.

- Ni que lo digas – Le apoyó Noitra.

- Disculpen, estoy tratando de leer esto.

La mirada de los tres se centró en el estudiante que se encontraba al lado de una ventana y que hasta ese momento pasaba desapercibido.

- Sorprendente, el paliducho sabía hablar.

- Rayos Grimmjow, ¿Puedes dejar de hacer eso? – Comentó Noitra algo fastidiado.

- ¿El qué?

- Poner esos estúpidos sobrenombres.

- Soy libre de hacer lo que me venga en gana, ¿Entendiste? – Cruzándose de brazos.

- Eres un…

- Que, ¿Quieres pelear, tuert…?

Noitra se avalanzó sobre Grimmjow, y le estampó un puño en medio de la cara. Grimmjow le dio una patada a la altura del estómago.

- Ujum – Ambos revoltosos oyeron a un lado de donde peleaban – Parece que ustedes dos no entienden.

Y por las siguientes dos horas, Noitra y Grimmjow tuvieron que resistir la ira de Stark porque no lo dejaron dormir mientras Szayel llenaba la pizarra con fórmulas que sólo él entendía y el "paliducho" (quien como al cuarto encuentro del grupo en la sala de detención dijo llamarse Ulquiorra) continuaba leyendo su libro... y las razones por las que terminaba en detención continuaron siendo un completo misterio…


MY OWN ONE HUNDRED DAYS: DREAMS

47.5 LA ONCEAVA CLAÚSULA (II parte)

"Aquel día tuve un sueño… y ese sueño eras tu".

Con cariño para Mei Fanel, Sakura-chan, IchiRuki fan, Ghost IV y Angerukia (no te hice esperar tanto ¿Oh si?)


Dos días después del inesperado desenlace, un grupo de personas entraban silenciosamente en una pequeña capilla. El lugar estaba bellamente decorado, con flores blancas por todos lados, pero aquel silencio, el parpadeo de las velas y el olor a incienso le proporcionaba un aire triste y solitario.

En medio del lugar, dos féretros yacían uno al lado del otro, y poco a poco, las personas se acercaban para orar o susurrar palabras de despedida. En la primera banca, pálida y vacía como un fantasma, alguien se preguntaba una y otra vez: "¿Por qué tenía que pasar todo esto?"… Había perdido la noción del tiempo, ¿Era de mañana o de tarde?, sentía como si todo fuera repentinamente distante y ajeno, y el tiempo seguía su curso… fue entonces cuando alguien se acercó a ella y con tono gentil le dijo: "Es la hora".

Poco a poco las personas presentes se pusieron de pie y abandonaron el lugar siguiendo aquella rara procesión a través de los jardines cubiertos de una delgada capa de nieve… aquél lugar debe verse muy lindo en primavera, pero ahora era tan silencioso y prístino que asustaba.

Tenía tanta gente alrededor y aún así se sentía tan sola, primero, lejos de una familia que le era indiferente, luego, despreciada por el ser que amaba y para terminar, acababa de perder a la única amiga que tenía en aquél país. El grupo se detuvo, solo los que trasladaban los féretros avanzaron, instintivamente dio un paso y sintió una mano posarse sobre su hombro:

- No tienes que ir, te ves cansada, Senna-chan.

- Estoy bien, Ishin-san.

- Entonces déjame acompañarte.

Ella le agradeció con la mirada, pero negó con la cabeza, sentía que tenía que hacerlo sola aunque desconocía si tendría las fuerzas necesarias.

- Yo iré con ella, regresa a la capilla con los otros, viejo – Intervino Ichigo – Parece que nevará pronto.

Senna entró sin decir nada, Ichigo la siguió en silencio. El resto del grupo regresó a la capilla, a esperar. Ishin decidió quedarse un momento afuera, fumando y de pronto:

- Llegas tarde – botando una bocanada de humo.

- No, he estado observando todo desde aquí – Saliendo de detrás de una columna – Es solo que no tenía ganas de seguir el protocolo.

- Ahora que lo pienso, creo que no conoces a Senna-chan… lo cual es una lástima porque ella es realmente todo lo opuesto a como se ve hoy, Kaien.

- Eso parece – Sacando una caja de cigarrillos de uno de sus bolsillos y llevándose uno a la boca – Me parece haberla visto fugazmente en la boda de Ukitake-nim.

- Deja eso – Arrebatándole el cigarro de la boca y tirándolo al piso.

- ¡Hey! ¿Por qué hiciste eso Ishin?

- ¿Como que "por qué"? Eso es malo para la salud, en especial para la descendencia, y creéme, quiero tener muchos nietos – Guiñándole un ojo a Kaien, con cierto aire de complicidad.

- ¿Y qué? Asume que quiero correr el riesgo, viejo – Replicó Kaien en tono de protesta.

Ishin esbozó una sonrisa: Te pareces más a Ichigo cuando actúas así.

- ¿? – Guardando la caja de cigarrillos en el bolsillo interior de su abrigo con cierto fastidio – No me compares con él, ¿Quieres?

- Eso es algo inevitable – lanzando otra bocanada d humo al aire frío - ¿Acaso no sabes que los padres suelen comparar a sus hijos?, no es algo "bueno" pero no podemos evitarlo.

- Preferiría que no lo hicieras… y con respecto a tus hijos, creo que es mejor dejar las cosas como están...

- No son solo "mis hijos" – Sin cambiar de actitud, como si aquello no le tomara por sorpresa – También son tus hermanos.

- Vaya que eres imposible… Ishin Kurosaki, siempre tuve curiosidad por conocerte, pero nada más, he vivido 20 años siendo un "Shiba" y prefiero continuar siéndolo, si no te molesta.

- Lástima – Arrojando la colilla del cigarrillo a medio fumar a la nieve – Realmente me estaba gustando la idea de tener dos hijos varones… a Masaki le hubieras agradado, te pareces más a mí que Ichigo… el tiene un carácter algo rebelde y no tolera mucho mis bromas.

- Si… - Mostrando una media sonrisa – Me dí cuenta de eso el día en que lo conocí.

Ambos permanecieron unos segundos en silencio.

- Creo que ya es hora de irme – Dando media vuelta para marcharse.

- Kaien, ¿No vas a esperar a…?

- Lo siento – Haciendo un gesto con la mano a modo de despedida – Solo vine a aclarar algunas cosas y ahora mismo debo ayudar a unos "conocidos" con problemas con la justicia – Mientras se alejaba, Kaien sonreía pensando en algo: "Habríamos sido una peculiar familia si tan solo Ichigo y yo no nos hubiéramos enamorado de la misma persona… lo siento, Ishin".

Apenas Kaien desapareció de su campo visual, Ishin entró en la capilla.

I0I0I0I0I0I0I

- El proceso de cremación toma varias horas, ¿Piensas quedarte allí durante todo el tiempo? – Susurró mientras observaba a su amiga que se había quedado de pie, mirando por una ventana.

- Solo estaba pensando, Renji – Parpadeando un par de veces antes de bajar la mirada – No sé ni lo que siento en estos momentos…

- ¿No sabes o no te gusta lo que sientes, Rukia? – Sin ocultar el desánimo en su voz.

- Yo…

- Rukia – Interrumpió Byakuya que se había acercado sin que ellos se percataran – Vámonos.

- Quisiera quedarme un poco más, ni-sama – Le pidió ella mientras suplicaba con la mirada.

- Yo la cuidaré, Kuchiki-sama – Dijo Renji para apoyar a Rukia, haciendo una reverencia.

Transcurrieron algunos segundos.

- Está bien, solo no se queden más de 2 horas, parece que nevará por la noche.

- Gracias, ni-sama.

Rukia observó un momento a su hermano quien se estaba despidiendo de los demás, después de todo ahora cada uno retomaría el rumbo de su vida como si nada hubiera pasado y tal vez esa sería la última vez que se reunirían, notó que Byakuya tuvo un breve diálogo con Yamamoto para luego despedirse con una venia debido a que desde hace un par de días tenía que usar un cabestrillo en el brazo derecho en el que recibió una herida de bala... no era nada de gravedad pero aún así el médico que lo atendió insistió en que usara un cabestrillo por un par de semanas.

Rukia suspiró y luego retomó su lugar a un lado de la ventana desde la que se veía la entrada del crematorio: "Ichigo, ¿Qué estás haciendo allí?"

A unas bancas de allí…

- Creo que es hora de irnos, Uryuu – Poniéndose de pie.

-Puedes adelantarte si deseas, Ryuken, pienso quedarme un poco más, si no te molesta.

Ryuken observó fijamente a su hijo.

- Ella no vendrá, mejor olvídala.

- ¿? – Observando a su padre algo confuso hasta que descifró el contenido del mensaje – Estás equivocado, no estoy esperando a Inoue-san.

- Uryuu… eres mi hijo y por eso no te creo.

- Ryuken – Mostrando cierto fastidio.

- Deberías pensar en tus estudios, no olvides que rendirás el examen para la Universidad de Tokio en dos semanas.

- Ya lo sé…

- Y que regresamos a Japón mañana.

- Eso también lo sé.

- Pues no lo parece, olvídate de esa muchacha que ya se buscó un tipo con dinero y extranjero.

- Inoue-san no es así… - Ajustando sus gafas y mirando con enojo a su padre.

- Solo compadezco a ese tipo, fijarse en una joven sin dinero, vaya que es estúpido – Ignorando olímpicamente las palabras de Uryuu – Al menos deberías imitar al hijo de Kurosaki.

- Ryuken, ¿De qué estás hablando? Hasta donde recuerdo, lo considerabas un "tonto".

- Cambié de opinión, él está muy ocupado consolando a esa muchacha, Senna, como si no supiera que al morir Neriel le dejó toda su fortuna como herencia… al menos Ishin educó bien a sus hijos para que contribuyeran a acrecentar su fortuna.

Uryuu palideció.

- ¿Eso es cierto? Me refiero a lo de la herencia.

- Por supuesto, Yamamoto se está encargando de los trámites legales, probablemente la entrega de la herencia se haga oficialmente mañana o pasado… - Al notar que Uryuu parecía no tener intención de acompañarlo – Si deseas puedes quedarte, pero te sugiero que tengas cuidado, parece que va a nevar pronto.

Uryuu se limitó a afirmar con la cabeza, no estaba de humor para escuchar los disparates de su padre, Ichigo nunca demostró interés en Senna más allá de una amistad, y eso no iba a cambiar por una herencia… ¿O si?... sacudió la cabeza como tratando de quitarse esa tonta idea y decidió que no estaría mal salir a dar una vuelta.

En el crematorio…

- Senna, ¿Por qué no te sientas? El encargado dijo que tardaría al menos dos horas.

Silencio.

- ¿Senna? – Acercándose a la muchacha que mantenía la mirada fija en una pared blanca – Senna… - Poniendo una mano sobre su hombro y alzando un poco la voz sin llegar a gritar – Senna.

- ¿Ah? – Como despertando de un trance – Ichigo… ¿Ocurre algo?

- Creo que deberías sentarte un rato, vamos.

- S-si.

Ichigo no pudo evitar sentir tristeza al ver a Senna en ese estado, con la mirada vacía, el rostro inexpresivo y sin ganas de hablar.

- No tienes que guardarte todo… si hay algo que quieras decir te escucharé.

Silencio.

- Senna.

- Nell-chan me contó que tiene una mascota… en su casa de Londres… sus mayordomos lo están cuidando… es un perrito muy travieso llamado "Bawa Bawa"… me dijo que le puso ese nombre porque cuando era pequeña no hubiera podido pronunciarlo… a Noitra no le gustaba ese nombre… pero… él se lo regaló y… - Senna no pudo más y las primeras lágrimas escaparon – se supone que cuando todo acabara las dos iríamos a Londres a conocerlo… porque… porqué tuvo que pasar esto…

Entonces Senna empezó a llorar, Ichigo no supo que hacer, era la primera vez que la veía llorar y solo atinó a abrazarla tratando de confortarla, deseando que eso fuera suficiente.

Desde una cierta distancia, Uryuu observaba la escena muy confundido.

Karakura, dos años atrás…

- ¡Uryuu! – Saliendo de algún lado e interrumpiendo la lectura que Ishida hacía en un libro de Shakespeare - ¿Podrías ayudarme?

- Solo si promete no volver a hacer eso – Mirándola de reojo, algo molesto.

- ¿Hacer qué?

Ishida suspiró.

- Te he dicho muchas veces que no me llames por mi nombre, es de poca educación, Higurashi-san.

- Pero… - Haciendo pucheros como niña pequeña – Te he dicho muchas veces que me llames "Senna"… si usas mi apellido me haces sentir vieja.

- ¿Cómo?

- Eso, si te dijera "Ishida-san" – Poniendo un tono de voz y postura solemne por un momento – Sería como hablar con un maestro o mi abuelo… ¿Me entiendes?

- No.

Senna se puso cabizbaja.

- ¡Ishida-kun! – Saludó Inoue mientras caminaba con Tatsuki hacia el salón de clase - ¿Has visto a Kurosaki-kun?

- No, lo siento, Inoue-san – Desdibujando la sonrisa que se había formado en su rostro al oír el saludo de la joven – Seguro Kurosaki llegará tarde hoy.

Inoue respondió con un apagado "Gracias" y continuó su camino junto a Tatsuki hacia el salón de clases.

- Orihime debería olvidarse de Ichigo – Con un tono de seriedad poco usual en ella.

- No veo la razón, ellos solo han vuelto a discutir, se arreglarán pronto.

- Te equivocas Uryuu, ellos discuten porque Ichigo no la quiere y ella se aferra a él como una estúpida.

- ¡Senna! – Poniendo cara de sorprendido.

- ¿Qué? – Levantando una ceja – Yo solo digo la verdad, Ichigo está muy enamorado de otra persona y espero que la encuentre pronto para que sean felices.

- Dices eso porque no conoces la historia.

- Tal vez no sepa como es Rukia, pero se que Ichigo no descansará hasta encontrarla y eso es porque la ama… ojalá y algún día yo también conozca a alguien que me ame de esa forma.

El rostro de Senna se iluminó con una sonrisa, y repentinamente la campana sonó y tuvieron que emprender la carrera para llegar al salón a tiempo.

- Senna… ¿Qué era lo que ibas a preguntarme? – Subiendo las escaleras de dos en dos.

- No importa… supongo que volveré a reprobar el examen – Subiendo más rápido para adelantar a Uryuu – Y por cierto… es la segunda vez que me dices por mi nombre – Mostrando otra vez una brillante sonrisa.

I0I0I0I0I0I0I

- Bueno – luego de darle un rápido al monitor y al equipo de perfusión – Todo parece en orden, si necesitan algo más sobre presione el timbre de llamado, Ukitake-eorobun.

- Muchas gracias – Le respondió con actitud amistosa provocando que la enfermera se sonrojara.

- Disculpe ¿No se iba ya? – Comentó Retsu, muy seria.

- Ehmm… compermiso.

La joven enfermera hizo una reverencia antes de salir de la habitación.

- Retsu, ¿Está todo bien? – Preguntó algo asustado Ukitake, al ver que apenas la enfermera cruzó la puerta Retsu se puso a manipular los equipos que tenía puestos.

- Si, querido – Tomando asiento a un lado de la cama – Solo estaba verificando que todo estuviera en orden, nunca se sabe con gente tan joven y poco capacitada.

Ukitake se vio obligado a sonreír y asentir con la cabeza… conocía mejor que nadie esa expresión en el rostro de su esposa.

- ¿Te sientes bien? Pareces preocupado, Jushirou.

- ¿Huh?... Ah, estaba pensando en como estará todo en el funeral – con una risa nerviosa.

- No te preocupes por eso, aunque estés más estable aún no pueden darte de alta.

- Lo sé, pero… aún me cuesta creerlo, ambos eran muy jóvenes y de pronto, murieron… es extraño pues muchas veces yo he estado al b…

- Jushirou, no digas nada, ¿Si? Y deja de pensar en eso... Neriel-nim estaba muy enferma y de todos modos no había nada que hacer.

- ¿?

- Ella me pidió que le guardara el secreto, pero supongo que ahora no importa ya – Respirando hondo antes de hablar - ¿Recuerdas que Neriel-nim nos contó una vez que estuvo muy enferma de niña?

- Si, lo recuerdo, tenía una especie de tumor en la cabeza y estuvo muchos meses en tratamiento, el tumor era tan grande que incluso le afectó el habla pero luego se recuperó.

- Eso es lo que ella quiso que los demás creyeran, pero no fue así – Mirando a Jushirou a los ojos – Yo estaba en Inglaterra cuando tuvo una recaída, al principio creían que no era nada grave pero luego descubrieron que la enfermedad no solo se había reactivado, sino que en forma silenciosa había comprometido casi todos los órganos.

- Retsu, ¿Estás diciendo que Neriel estaba?

- Si, ella estaba desahuciada, y se suponía que ella tendría que seguir una serie de tratamientos para prolongar su vida, ahora imaginas como me sorprendí al verla aquí, primero pensé que solo había tomado un par de quimioterapias pero en la recaída que tuvo en nuestra boda me di cuenta que no.

- Que terrible, Neriel-nim se veía tan saludable… ¿Senna-shi lo sabe?

- No lo creo, Neriel no quería que nadie lo supiera.

- Entonces debes decírselo a Senna, por lo menos se sentirá mas tranquila, la muchacha se encariñó mucho con Neriel-nim y ahora debe estar muy confundida porque Neriel-nim le pidió que llevara sus cenizas y las de Noitra-nim a Inglaterra.

- Es cierto, Jushirou, tienes razón, no me había puesto a pensar en eso.

I0I0I0I0I0I0I

- Esto es vergonzoso… - Dando vueltas de un lado a otro como león enjaulado.

- Ya has dicho eso como un millón de veces, Grimmjow… ¿Podrías dejar de hacerlo? – Replicó Stark sin ocultar su fastidio.

- Pero los demás deberían haber hecho para sacarnos de aquí – rodeando un par de barrotes con sus manos y presionándolos con fuerza - ¡Estamos encarcelados por si no te habías dado cuenta!

- Cálmate – Poniendo cara de "Ya hemos discutido esto antes" – Ulquiorra está ocupado con su "noviecita" y además se retiró antes de tiempo así que no tiene porque venir, a Szayel aún lo busca la policía por intentar envenenar a Maryuri así que sería idiota si intentara venir a pagar nuestra fianza, Harribel tuvo suerte y escapó pero nada nos garantiza que no la estén buscando a ella también, Izuru y Shiba nunca simpatizaron con nosotros así que no están obligados a ayudarnos y Noitra… Noitra está muerto.

- Lo sé – Con un poco de tristeza en la mirada – Y lo peor de todo es que asesinó a Neriel… a veces creo que se dejó matar porque se sintió culpable.

- Todo ocurrió demasiado rápido, lo único bueno es que el traidor de Aizen también esta arrestado.

- ¡ Jeagerjacques, Stark! – Se acercó un guardia con un juego de llaves – Pueden salir, parece que al fin alguien se acordó de ustedes.

- Que alivio – Respondió Stark mientras le advertía a Grimmjow con la mirada que se comportase - ¿Nos podría decir quién pagó nuestra fianza?

- No es necesario, los están esperando en la entrada así que dense prisa, y no olviden volver el día de la citación judicial si no quieren volver a pasar la noche encerrados.

A Grimmjow no le hizo gracia ese comentario pero decidió pasarlo por alto por esa vez, solo deseaba ir a darse un baño y dormir en una cama de verdad. Cuando llegaron a la puerta de la delegación policial:

- ¡STARKS… PEDAZO DE ANIMAL! ¡¿SE PUEDE SABER EN QUE ESTABAS PENSANDO?!

Media delegación se les quedo viendo…

- Ly-linette… Que sorpresa, no esperab…

- ¡CÁLLATE! ¡NO TIENES IDEA DE LO QUE TUVE QUE DEJAR PARA VENIR A SACARTE! ¡MI FIESTA DE CUMPLEAÑOS… MALDITA SEA, NO PODÍA ELEGIR OTRO DIA PARA JUGAR AL COWBOY!

Ahora toda la delegación los estaba mirando… era muy inusual ver a una niña como de 15 años regañando a un hombre al menos 10 años mayor.

- ¿Podrías dejar eso para otro día? – Poniendo una mano sobre la cabeza de la chica – Hay algunas cosas que quisiera preguntarte.

- ¿Cosas como qué? – Bajando bastante el timbre de voz.

- ¿En serio te dejaron a ti pagar la fianza?

- No, fueron ellos – Señalando a una joven de cabellos oscuros oculta tras un abanico.

La misteriosa joven soltó una estridente carcajada (o algo parecido).

- Cirucci – Dijo Grimmjow llevándose las manos a las orejas – Deja de hacer eso o nos quedaremos sordos.

- Que malagradecidos – Cerrando el abanico de golpe – No tenía la obligación de sacarlos de esa mugrosa celda.

- Entonces porque lo hiciste… - Masculló Grimm ante la mirada de desaprobación de Sartk.

- Lo hice porque Szayel me lo pidió – Respondió Cirucci muy campante.

Tras esas palabras Grimmjow hizo un "remember": En la preparatoria, Neriel estaba detrás del tonto de Noitra, en la Universidad, Cirucci estaba detrás del nerd de Szayel… y ahora, hasta el paliducho de Ulquiorra tenía una muy bien dotada novia… demonios, a este paso él se quedaría para ser cura… (NA: Eso equivale a "quedarse a vestir santos" o quedarse solterón XD)

- Un momento, Lylinette dijo "ellos", y solo está esta loca chillona – Cuestionó Grimmjow, queriendo fastidiar a Cirucci.

- Había alguien más, un joven muy caballeroso, no como otros perros idiotas – Poniéndole mala cara a Grimmjow – Dijo que tenía cosas de hacer y se fue.

- ¿Te dijo su nombre? – Preguntó Starks, muy intrigado.

- Si no me equivoco él dijo llamarse Shiba Kaien.

I0I0I0I0I0I0I

Se detuvo repentinamente al sentir una corriente de frío, dejó de empacar para dirigirse a cerrar la ventana, entonces vio caer finos copos de nieve: "Otra vez está nevando"

- Por supuesto, es invierno, Soi.

- ¡Yoruichi-sama! – Con la cara roja de la vergüenza, no imaginó que había dicho eso en voz alta.

- ¿Qué pasa? Actúas como si estuvieras viendo un fantasma… y eso del "sama"… ¿No lo habíamos discutido ya?

- Disculpe, señorita Yoruichi, es solo que pensé que aún se encontraba en el funeral.

- Vengo de allí precisamente, aquel lugar es muy tétrico, no me gusta, por eso le pedí a Kisuke que nos saliéramos.

- Entiendo, pero ¿Por qué vino hasta aquí?

- No me digas que no te gusta que te visite, Soi – Sonriendo y dándole una palmada algo fuerte en al espalda.

- No, no eso es solo que… no debió molestarse, señorita Yoruichi.

- Vine porque tenía dos cosas que hacer… Soi, ¿Qué opinas de Byakuya-bo?

Los ojos de Soi Fon se abrieron como platos y sus mejillas se colorearon.

- Te hice una pregunta, Soi.

- No entiendo la razón de su pregunta, Yoruichi-sama.

- No soy tonta, Soi Fon, no fuiste hoy al funeral porque sabías que él estaría allí ¿Verdad?

- No, simplemente no tenía razones para ir, eso es todo, Yoruichi-sama.

Yoruichi suspiró.

- Jamás entendí porque él precisamente… - Dijo Yoruichi en un susurro, luego tomó una actitud seria – Soi Fon, desde este momento te relevo de tus funciones como mi asistente y te libero de tu compromiso como guardián de los Shiouin.

- ¡Yoruichi-sama! – Sin alcanzar a creer lo que sus oídos acababan de escuchar.

- Desde este momento no eres más bienvenida en las propiedades de los Shiouin, adiós.

Yoruichi salió y cerró la puerta. Solo cuando la puerta se cerró completamente Soi Fon asimiló lo que acababa de ocurrir y se dejó caer en el suelo, después de 100 años de servicios a los Shiouin, un miembro del Clan Fon había sido destituido… eso era una terrible deshonra para su familia… "¿Por qué, Yoruichi-sama?"

Yoruichi caminó hasta la entrada de la mansión de Yamamoto donde la esperaba Kisuke con la camioneta.

- ¿Estás bien? – Al observar la expresión de tristeza en el rostro de Yoruichi.

- Si… era lo mejor, Kisuke, ella no se daría la oportunidad si continúa bajo las órdenes de mi familia.

- Si tú lo dices… ¿Te molestaría si pasamos antes por el hospital? Quiero ir a ver a Hiyori.

- ¿Podrías dejarme en casa antes? Por favor.

- Entonces – Encendiendo el motor de la camioneta – Te dejaré en casa primero.

I0I0I0I0I0I0I

Tokio, cuatro años atrás…

- Hiyori... Hiyori... ¡Hiyori!

- ¡Qué demonios quieres! ¡Y deja de seguirme!

- Te faltó decir algo…

- Arghhh… ¡Estúpido calvo! – Apretando los puños y golpeando el piso con un pie.

- Al menos sigues siendo tú, ¿Por qué no contestaste mis llamadas?

- Perdí el celular, ¿Feliz? – Frunciendo el ceño más de lo habitual – Ahora déjame en paz.

- ¿Y Kisuke no te entregó mis cartas? – Poniéndose frente a ella para impedirle el paso.

- Las quemé, no tenía ganas de leer tus tonterías – Tratando de desafiarlo con la mirada.

- Al menos las leíste – Sonriendo burlonamente.

- ¡ACASO ESTAS SORDO! ¡Acabo de decir que las quemé, calvo!

- Y yo sé que las leíste… por cierto, me debes mis galletas de cumpleaños, Hiyori.

- ¿Nani?... Con que galletas ¿Eh? Te aviso que les pondré tierra en lugar de harina.

- Por mí está bien – Quitando la sonrisa de su rostro e inclinándose lo suficiente para estar cara a cara con ella – Solo quiero pedirte una cosa, nunca vuelvas a dejarme solo, Hiyori.

- Shin-ji.

Abrió los ojos y lo primero que oyó fue el pitido que emitía uno de los equipos de la sala de cuidados intensivos. Presionó la mano que no soltaba ni dormido esperando una respuesta que no llegó… ella continuaba sumida en ese profundo sueño, aquella mañana uno de los médicos descubrió que había empezado a respirar sola otra vez y decidió quitarle el respirador artificial dejando la orden de que ante cualquier eventualidad, se le llamara para volverla a intubar, algo que no había pasado en las últimas 8 horas y que hacía que los demás le dieran esperanzas… "No me dejes solo… no me dejes, Hiyori"

I0I0I0I0I0I0I

Cuando le entregaron las urnas con las cenizas ya estaba nevando… en esos momentos agradeció que Ichigo estuviera con ella porque no sabía como enfrentar a los que esperaban en la capilla, para despedirse. Fue algo más protocolar y felizmente no se alargó demasiado a causa de la nieve. A medida que se despedían salían y entonces quedaron muy pocas personas dentro:

- ¿En dónde piensas quedarte, Senna-chan?

- Yo… pensaba volver al apartamento de Nell-chan, Ishin-san.

- De ninguna manera, no podemos dejarte sola en estos momentos, vendrás a casa con nosotros, estoy seguro que a Yuzu y Karin les agradará tenerte allá.

- Se lo agradezco, pero en estos momentos no soy buena compañía, Ishin-san.

- Mi padre tiene razón, ven con nosotros, Senna.

- Pero… Ichig…

- No se diga más – Interrumpió Ishin con su animo al límite – Voy por el coche, esperen aquí un momento, no me tardo.

- Por favor Ichigo…

- Olvídalo Senna, cuando al viejo se le mete una idea no hay quien lo haga cambiar de opinión.

- Ichigo… ¿Podemos hablar?

- Rukia – La contempló unos segundos, estaba tan bella como siempre pero… - Ahora no puedo, lo siento.

- No te preocupes por mí – Dijo Senna tratando de parecer fuerte – Iré afuera a esperar a Ishin-san.

- No, Senna te quedas aquí, está nevando afuera y puedes pescar un resfriado.

- Ichigo – Insistió Rukia, al ver que Ichigo rodeaba con un brazo los hombros de Senna – Sólo será un momento.

- Ya tuvimos muchas oportunidades para hablar – Respondió Ichigo, resentido – Ahora soy yo quien no tiene nada que decirte.

- Creo que mejor me voy, ustedes podrán hablar más tranquilos…

- He dicho que te quedes, Senna, no es conveniente que te quedes sola en tu estado.

Senna se sentía como en medio de un campo de batalla, una batalla entre dos seres extremadamente orgullosos y de eso, no podía salir nada bueno.

- Ella tiene razón, tu padre ya debe estar afuera con el coche…

- Rukia, ¿Desde cuando escuchas conversaciones ajenas? - Mirándola severamente.

- No lo hice a propósito – Sosteniendo la mirada.

- Entonces, di de una buena vez que es lo que quieres, Rukia.

Rukia no supo que decir… el que tenía al frente no era el Ichigo que recordaba, era como si estuviera resentido, enojado, como si no quisiera verla.

- Chicos, el coche está en la entrada – Apareció Ishin y al notar la incómoda escena – ¿Está todo bien?

-Sí – Respondió Ichigo – Vámonos antes que nieve más fuerte.

Rukia sintió como si su garganta se cerrara, como si las palabras se negaran a salir de su boca, con la impresión de que algo malo estaba a punto de suceder y sintió miedo.

- Rukia, ¿Qué pasó? – Acercándose aprisa.

- N-nada, Renji.

Renji no necesitaba ser adivino para notar que ella mentía, pero decidió no insistir.

- Tenemos que irnos o tu hermano se preocupará.

- Si, vamos.

De camino a la residencia de los Kurosaki…

- Ichigo ¿Por qué no hablaste con Rukia?

- Senna, no quiero hablar de eso, solo no digas nada ¿Si?

Senna asintió con la cabeza y continuó mirando los copos de nieve caer a través de la ventana del coche, pensando: "¿Será que estás dolido, Ichigo?"

I0I0I0I0I0I0I

Dos días después…

- ¿Se encuentra Kurosaki? – Preguntó mientras se quitaba el abrigo en el recibidor.

- Si, el joven Kurosaki se encuentra en la biblioteca con la señorita Senna – Respondió el mayordomo.

- ¿Senna está aquí?

- La señorita Senna está en ésta casa desde la noche del funeral, ahora iré a anunciarlo.

- No se preocupe, yo iré directamente.

- Como diga joven Uryuu.

El mayordomo inclinó la cabeza y luego se retiró.

Uryuu caminó silenciosamente, había estado tantas veces en esa casa que ya la conocía de memoria. Cuando llegó a la biblioteca notó que la puerta estaba entreabierta y se asomó con sigilo, al parecer Ichigo y Senna discutían por usar la portátil que se encontraba sobre el escritorio (en realidad luchaban por tener el mouse).

- Ujum – Se aclaró la garganta.

- ¿Ishida? – Poniéndose de pie – Creí que estabas de camino al aeropuerto.

- Retrasaron el vuelo por mal tiempo, me iré por la noche, así que quise aprovechar la tarde para hacer unas visitas.

- Así que viniste a despedirte, quien lo diría – Comentó Ichigo con tono burlón.

- Kurosaki – Ajustando sus gafas.

- Acabo de recordar que Yuzu me pidió que le enseñara a preparar "Okayu", nos vemos – Senna se puso de pie y salió rápidamente, antes de que Uryuu pudiera decir algo.

- Le hace bien pasar tiempo con mis hermanas, al menos ya dejó de llorar, por cierto, ayer Unohana-san le hizo una pequeña visita y está más animada desde entonces.

- ¿En serio? – Avanzando unos pasos hasta llegar a una silla – Pareces muy preocupado por ella, Kurosaki.

- Ella es mi amiga, lo sabes ¿No?

- Claro.

Ichigo notó la excesiva seriedad en la expresión de Ishida al decir eso, y sonrió.

- Ishida, ¿Estás celoso?

- ¿Yo? Estas loco, Kurosaki. Sólo vine a preguntarte si darás el examen de ingreso para la Universidad de Tokio en dos semanas.

- Bueno – Cerrando un par de páginas web en su portátil – Aún no estoy muy seguro.

- ¿Bromeas? Ichigo, ¿Tienes idea de cuántos jóvenes aspiran a una oportunidad como la tuya?

- La universidad de Tokio no es la única de Japón, Ishida.

- Pero es una de las más importantes… reconsidéralo, y espero verte por allá en dos semanas.

- Que tengas buen viaje, Ishida.

Uryuu hizo un ademán con la mano a modo de despedida y salió por la puerta, decidió pasar por la cocina antes de irse y vio con sorpresa que no había nadie, y confirmó su sospecha: Senna lo estaba evitando.

I0I0I0I0I0I0I

Kuchiki Byakuya entró en el despacho de Yamamoto, le había llamado la atención que el día del funeral le pidiera hablar con él en privado.

- Buenas tardes, Yamamoto-nim.

- Buenas tardes, Kuchiki-nim, tome asiento, tengo varios asuntos que discutir con usted.

- Gracias.

Byakuya se sentó y esperó atento a que Yamamoto empezara, pues hasta donde alcanzaba a recordar, en el momento en que Aizen fue arrestado todo había terminado.

- Byakuya, tu abuelo Ginrei era un gran amigo mío, y antes de morir me pidió que te ayudara, como si supiera que algo malo iba a suceder. Por eso, cuando tu tío cometió la estupidez de firmar una alianza con una empresa "fantasma" decidí investigar por mi cuenta.

- Disculpe Yamamoto-nim, pero no le encuentro sentido a sus palabras.

- Lo harás, créeme, porque en medio de mis averiguaciones, el nombre de Ichimaru Gin apareció, y luego el de Aizen, pero de forma indirecta. Aizen movió los hilos de modo que su nombre no figurara en ninguna de sus transacciones corruptas, por eso no teníamos las pruebas suficientes hasta ahora, que finalmente logramos que lo encerraran por muchos años. Aizen creó la empresa fantasma que propició la ruina de tu familia, pero eso fue solo una pantalla, usó el dinero robado para construir su propia empresa y estafar a muchos otros a fin de alcanzar su absurda venganza – Byakuya lo escuchaba atentamente - Y precisamente porque lo arrestaron fue que descubrieron la procedencia de su capital, y ahora mismo están dividiéndola en porcentajes para devolverla a sus verdaderos propietarios.

Los ojos de Byakuya mostraron sorpresa.

- Tu familia está a punto de recuperar una parte de la fortuna perdida y estoy seguro que tú lograrás hacer que recuperen el lugar que tenían antes que todo esto empezara, te he propuesto como albacea.

- Me ha dejado sin palabras, Yamamoto-nim.

- Es lo mínimo que podía hacer, porque la venganza que era en contra mía terminó afectando a muchas familias inocentes. Pero eso no es lo único que tengo que decirte, y lo que viene no es precisamente una buena noticia.

- Lo escucho.

- Byakuya, sabes mejor que nadie la enfermiza obsesión que Ichimaru tenía con Hisana, obsesión de la que se valió Aizen para manipularlo a su antojo, al extremo de cambiar las medicinas de Hisana para que ella no se recuperara.

Byakuya palideció.

- No puede ser… me está diciendo que Aizen mató a mi esposa – oprimiendo los puños con fuerza antes de ponerse de pie y golpear el escritorio de Yamamoto con el puño que no estaba oculto por el cabestrillo – Ese desgraciado nunca saldrá de la cárcel, voy a encargarme de eso.

- No vas a conseguir nada con esa actitud, no puedes cambiar el pasado, cálmate.

- ¡No me pida que me calme! Es de Hisana de quien estamos hablando, yo debí ser más cuidadoso, tenía que haberla protegido y fallé.

- Byakuya, tú no sabías lo que estaba pasando, no eres responsable de nada.

- Hisana era mi vida… Aizen es un…

La puerta se abrió de golpe mostrando a alguien.

- ¿Ha pasado algo, Soi Fon-nim? – Preguntó Yamamoto un poco desconcertado.

- No…- Mirando con odio a Byakuya – Ud. me mandó llamar y pensé que no había nadie, por eso entré. Disculpe, volveré en otro momento.

Soi Fon hizo una reverencia y salió. De pronto se sintió tonta… había acudido al llamado de Yamamoto cuando reconoció la voz de Byakuya, no tenía porque escuchar esa conversación, no tenía porque sentirse molesta al oírlo hablar así de Hisana… no tenía porque reaccionar y entrar en el despacho de Yamamoto de ésa forma… Byakuya lo había dicho muy claro, y ella no era frágil, ni necesitaba ser protegida, después de todo, ella no era Hisana… y le dolía no serlo.

I0I0I0I0I0I0I

- ¿Por qué tienes que irte? – Oprimiendo el móvil con fuerza.

- El trabajo de mi hermano ha terminado y Unohana le pidió que volviera a administrar la farmacéutica de Londres, me hubiera gustado verte una vez más pero no se puede, Yachiru.

- No… Hana-kun quédate… quédate… - Aquello era más una súplica.

- Yachiru… creo que no debí llamarte…

- Hanatarou…

- Me gustó haberte conocido… adiós.

- Hana-kun… ¡Hana-kun!

Dejó caer el móvil, él le había cortado, pero antes le había dicho "Adiós", como si fuera tan fácil… pero ésta vez no pensaba quedarse de brazos cruzados, de ninguna manera.

Aeropuerto de Seoul…

- ¡Mashiro! – Saludando con una mano a la joven que acababa de cruzar la puerta de pasajeros "recién llegados".

- ¿? – Notando la mano amistosa que la saludaba - ¡LISAAAAA!

Arrastrando la pequeña maleta se acercó velozmente a su amiga y la saludó con un gran abrazo.

- ¿Y Rose?

- Estaba buscando lugar en el estacionamiento, así que mejor nos damos prisa. – Apresurándose a ayudarla con la maleta – Por cierto ¿Cómo está Kensei?

- Él está bien, se quedó trabajando, seguro no tarda en llamar para preguntar como llegué, ¿Puedes creer que ya empezó a recuperar peso?

Lisa recordó que cuando Kensei se enteró que Mashiro estaba en la dulce espera empezó a experimentar todo tipo de molestias (naúseas, vómitos, mareos, etc etc)

- Me alegro…

- Yo también, si seguía comiendo por lo tres me iba a poner como una pelota…

- ¿Los tres? – Preguntó Lisa sin entender.

- Claro, comía por Keni-kun, por mí y el bebé, ¿Ves? Comía por tres.

- Te envidio, comías todo eso y te ves igual a cuando te fuiste, Mashiro, eres un barril sin fondo.

- ¿Yo qué?

- No importa es por aquí, sígueme… y por cierto, gracias por venir a visitarnos.

- Tenía ganas de verlos, a ti, a Rose, a Shinji-kun y a Hiyori-chan.

- Hiyori… - Con un poco de tristeza en la voz – Hiyori todavía está en el hospital.

- Pero seguro sale pronto, y vuelve a pegarle al pobre de Shinji, no te preocupes Lisa.

- ¿Huh?... S-si… p… Auch

Lisa tropezó con otra persona al intentar salir por la puerta. Era una joven pelirrosa que dijo un seco "Disculpe" y se alejó a toda prisa.

- ¡Qué pocos modales! – Acercándose a Lisa - ¿Estás bien?

- Si, no fue nada, vámonos Mashiro – Mirando al lugar por donde se perdió la joven pelirrosa, estaba casi segura que era la nieta de Yamamoto.

A un lado de la fila de tickets de embarque…

- No puedo creer que pronto estaremos en casa… no es que me esté quejando pero me gusta más la comida de allá, tú que opinas Hanatarou.

- Supongo que tienes razón, Rin – observando el lento avance de la fila en la que se encontraba su hermano – Parece como si todo fuera muy lento…

- Debe ser porque los encargados de ventanilla son muy lentos – Notando la expresión de tristeza en el rostro de Hanatarou – Cuando lleguemos a Londres te prepararé el pastel de guindones que tanto te gusta.

- Gracias, Rin – Con desgano.

- ¡Arriba ese ánimo! – Dándole una fuerte palmada en la espalda al chico – Parece como si no quisiera volver a Londres.

- Quita tus manos de mi novio – Se oyó de detrás de ellos.

- Ya-chiru – Logró decir Hanatarou muy sorprendido, pues era la primera vez que veía esa mirada desafiante y hasta algo aterradora en los ojos de Yachiru.

- ¿?... Ya te recuerdo, estabas en el departamento de Hanatarou en día en que llegué – Abrazando a Hanatarou – Pero te equivocas, él NO es tu novio.

Yachiru no dijo nada, no pensaba perder el tiempo hablando, así que fue directamente hacia ellos y de un empujón apartó a Rin de Hanatarou.

- ¡Oye niña! ¿Qué te traes? – Le recriminó Rin bastante enojada.

- Eso es lo que debería preguntarte… ¿Por qué ahora? Antes él no te importaba.

- Hanatarou me importaba, solo que no me había dado cuenta.

- Esa no es una respuesta, no ahora que Hana-kun es la persona que más quiero.

Hanatarou sintió sus mejillas arder, Yachiru lo quería en serio.

- ¡Qué significa esto! – Dijo Seinosuke llevando los tickets de embarque en una mano – Yachiru-shi ¿Qué hace aquí?

- Yo… voy a irme con ustedes – Explicó Yachiru señalando la maleta de mano que había dejado caer al iniciar la discusión con Rin.

- ¿Qué?... No, Yamamoto-nim no lo permitiría, usted debe volver a su casa.

- ¡No! – Más determinada que nunca - Si Hanatarou se va yo me voy con él.

- Rin, Seinosuke, ¿Podrían adelantarse? Por favor – Al ver los rostros de desconcierto de Rin y su hermano – Tengo que arreglar algunos asuntos con Yachiru-shi, no tardaré.

- Esta bien, pero no tardes, el vuelo sale en 20 minutos – Respondió Seinosuke antes de llevarse a Rin, quien no quería moverse de allí.

- Yachiru – Colocando el maletín de mano sobre uno de sus hombros y tomándola de la mano - ¿Vendrías conmigo un momento?

La pelirrosa sintió con la cabeza y lo siguió. Caminaron hacia el lado de stands comerciales, en silencio y tomados de la mano, en esos momentos ella se sentía muy feliz. Entonces se detuvieron frente a una vitrina llena de joyas.

- Yachiru, ¿Has notado lo hermosas que son? – Señalando la vitrina de joyas en exhibición.

- S-si – Sin entender lo que pasaba.

- Yachiru, tu eres más hermosa que estas joyas, y más valiosa – Mirándola a los ojos – Y yo jamás podré aspirar a conseguir una de ellas.

- No… no digas eso Hana-kun – Descifrando el mensaje oculto en esas palabras.

- Es la verdad, no tengo lo que necesitas, lo siento, Yachiru – Soltando la mano de la joven – Pero debo irme antes de hacerte más daño.

Hanatarou besó la frente de Yachiru, hubiera deseado que las cosas terminaran de otra manera.

- ¡Yachiru! – Se acercaron a toda prisa Zaraki con un grupo de guardaespaldas – Tu abuelo esta muy preocupado por ti – Mirando con mala cara a Hanatarou - ¿Qué haces con éste muchacho?

- No se preocupe, yo ya me iba – Armándose de valor – Adiós Yachiru, no te olvidaré.

- ¡Hana-kun! – Intentó ir tras él pero Zaraki la sujetó muy fuerte - ¡HANA-KUN!

I0I0I0I0I0I0I

Tres días después…

Intentaba concentrarse en unos documentos sin mucho éxito cuando oyó que llamaban a la puerta:

- Adelante.

- Ni-sama – Dijo Rukia a modo de saludo mientras entraba y se acercaba a su escritorio – Yo quería saber que pasará de ahora en adelante.

- Volveremos a Tokio, cuando los documentos de transferencia estén en orden, sé que presentaste tus papeles en algunas universidades de Seoul y si deseas quedarte no me opondré.

- Te lo agradezco, ni-sama, pero estaba pensando en volver a Japón con ustedes.

- Me alegra oír eso, apenas regresemos a Japón estaré muy ocupado y el tenerte cerca restará una de mis preocupaciones.

Silencio.

- Ni-sama… ¿Te sientes bien? – Al ver la mirada de interrogante que le dio Baykuya – Es solo que pasas demasiado tiempo encerrado aquí, ya ni sales para comer con Renji y conmigo... actúas como cuando murió Hisana.

"Hisana…" los recuerdos del momento en que Yamamoto le dio la noticia sobre la muerte de Hisana volvieron a su mente, el sonido de la puerta abriéndose de golpe y luego… esa mirada acusadora cargada de odio… Soi Fon…

- ¿Ni-sama?

- Estoy ocupado, Rukia, ¿Puedes dejarme solo?

- Sí, compermiso.

Rukia abandonó el estudio dejando a Byakuya solo.

- ¿Averiguaste algo? – En un susurro.

- No, el solo dijo que estaba muy ocupado, ¿Qué creer que le pase, Renji? – En voz bajita.

- No estoy seguro, pero actúa extraño, casi tanto como tú. – Aún hablando en susurros.

- ¿Qué?

- Que actúa casi tan extraño como tú, solo falta que se ponga a susurrar "Ichigo" en sus sueñ… AUCH – Acababa de recibir un golpe a la altura del estómago – Rukia, ¿Por qué hiciste eso?

- Solo deja de decir tonterías, ¿Si?

- Pero es la verdad, yo creo que deberías ir y hablar con él. Rukia tu…

- Renji, no puedo, no sé como…

- Solo ve y díselo – Renji le aconsejó eso porque sabía que ésa era la única forma en que Rukia sería feliz.

- No lo sé…

- Disculpen - Interrumpió el mayordomo de la familia - La señorita Shihouin Yoruichi está en la sala y pregunta si puede hablar con el señor Kuchiki.

Renji y Rukia se asombraron al extremo que a Renji casi se le cae la mandibula al piso.

- ¿Quien busca a Ni-sama? - Preguntó Rukia, aún absorta.

- La señorita Shiouin Yoruichi.

Renji y Rukia intercambiaron miradas, sin saber que hacer.

I0I0I0I0I0I0I

- Nos escribirás ¿Verdad? – Preguntó Yuzu a la muchacha que se ponía un abrigo en el recibidor de la casa.

- Por supuesto que sí, y también las llamaré.

- Pero Londres está muy lejos, ¿En serio vas a quedarte por allá, Senna-chan?

- Yuzu…

- Senna piensa estudiar allá, me parece que te lo dijo ayer, Yuzu – Comentó Ichigo acercándose junto a Ishin cargando un par de maletas.

- Pero siempre puede cambiar de opinión – Replicó Yuzu haciendo pucheros.

- Senna estará bien – dijo Karin a modo de despedida – Solo tiene que cuidarse de los muchachos de allá porque he oído que son muy aventados.

Senna rió al oír las palabras de Karin.

- No te preocupes, seguiré tu consejo, Karin – Abrazando a Yuzu – Voy a extrañarlas mucho.

- Senna, ¿No quieres que te acompañemos al aeropuerto? – Preguntó Yuzu, al borde de las lágrimas.

- No… no soy buena para las despedidas, estaré bien – Sonriendo – Ishin-san ¿Nos podemos ir?

- Si, Ichigo, ayúdame con esa maleta.

- No se preocupe – Arrebatándole la maleta a Ichigo – Yo puedo llevarla… - Observando a Ichigo por última vez y en voz muy baja – Ichigo, cuídate mucho y piensa bien lo que vas a hacer.

- No tienes que decírmelo, ve con cuidado.

- Oh, parece que llegué en mal momento - Saludó un hombre alto y rubio con un abrigo verde.

- No, por supuesto que no, has llegado justo a tiempo, Urahara-san - Respondió Ichigo antes de que Senna saliera de la casa... "Ichigo, piensa bien lo que estas a punto de hacer"

I0I0I0I0I0I0I

14 de Enero...

- Rukia, feliz cumpleaños - La felicitó Renji apenas la vio bajar por las escaleras.

Rukia hizo un esfuerzo por sonreír, y vaya que no fue facil considerando el número de cajas que se apilaban en uno de los pasillos poco transitados de la casa, los empleados habían empezado a empacar para la mudanza, en dos días partirían a Tokio y trataría de retomar la vida que dejó atrás.

- Quita esa cara, parece que fuera un velorio y no tu cumpleaños - Dijo Renji tratando de animarla - No me digas que él no te ha llamado.

- N-no...

- Insisto, deberías ir a buscarlo, Rukia tu sigues enam...

- Señorita Kuchiki, tiene una visita - anunció el mayordomo.

- ¿Quién podrá ser? - se preguntó así misma en voz alta.

- Anniong, Kuchiki-san.

- ¡Urahara-san!

- Tengo algo para Ud. pero me gustaría dárselo en privado - Lanzando un vistazo a Renji - Si no es mucha molestia.

- Entonces me retiro - Renji capto la indirecta, si Urahara estaba allí seguramente traía un mensaje de Ichigo.

- ¿Qué ocurre, Urahara-san?

- Kurosaki-san me pidió que le entregara esto el día de su cumpleaños - Alcanzándole un sobre - Espero que sea de su agrado.

Rukia dudó un momento antes de abrir el sobre, dentro estaban...

- No puede ser... esto es...

- Son las escrituras de la mansión Kuchiki en Tokio, era parte del acuerdo, ¿Recuerda?

- Si, sé lo que son pero... yo no cumplí todas las claúsulas y el acuerdo decía que si no las cumplía tendría que estar al servicio de Ichigo de por vida.

- Ah, es verdad, al parecer ese día omití por accidente la onceava claúsula, torpe de mí, pero aquí tengo una copia del contrato.

Rukia leyó con avidez aquel contrato que no veía desde el día en que lo firmó y ciertamente, en letras muy pequeñas, por debajo de las firmas decía: "Once: El contratante es libre de modificar las claúsulas de considerarlo necesario y/o dar por concluido el contrato si lo considera apropiado". Rukia apretó con fuerza la delgada hoja de papel, arrugándola un poco.

- ¿En dónde está él?

- La familia Kurosaki regresó a Japón el día de ayer por la noche, Kurosaki-san tomó un rumbo distinto.

- ¿Cómo?

- Lo siento, pero él me pidió que no le dijera a dónde había ido.

- Esto es... una broma ¿Verdad? Urahara-san.

- Me temo que no, estoy hablando en serio.

- Entonces Ichigo está...

- En algún lugar muy lejos de aquí... bueno, mi labor como intermediario ha concluído, hasta luego Kuchiki-san.

Rukia sintió como si un escalosfrío recorriera su cuerpo... ¿Acaso era una especie de venganza?

I0I0I0I0I0I0I

OMC!!!! Creí que jamás terminaría XD... este se ha convertido en el capi más largo de todo el fic y de todos los fics que he escrito hasta ahora.... SUGOIIIII!!!

Supongo que les debo muchas explicaciones pero por ahora solo puedo decirles: MIL DISCULPAS POR LA DEMORA!!! y enviar saludos para quienes dejaron sus reviews: Trish Black, Tsukishirohime-chan, Ale kuchiki zr, bloody Shooter, yui makino, Sakura Selene, Sasume Himura, Lizzeth00 Uchiha, Rubii, Naoko Tendo, Uchiha Katze, Argin Heart, Lu Hatake, Mei Fanel (¿Sigues allí?), Betty Saku-Ruki chan, Yoxxa, Raymar, Sakura-chan, IchiRuki fan, Ruki Hisa chan, Kazuya Rj, Ghost IV y AngeRuki...

Por cierto, todo esta hacia la izquierda porque el reader me dio la batalla y no pude centrar nada XD

kisses

Milly-chan

:P

PD: 10855 palabras... SUGOI!!!!

PD2: Aún quedan dos capitulos más...

:)