Disclaimer: Candy Candy y sus personajes son obra de Mizuki © . Este fic fue escrito sin fines de lucro, sólo de entretenimiento.
XLVI
Y el tormento que hay en mi corazón tendrá un final.
…..
Toc toc
-Adelante- dijo una voz dentro de la habitación mirando hacia la entrada.
- Permiso Tía Abuela- dijo una chica de delicada figura asomándose por la misma-.. perdone… ¿la interrumpo?
-Pasa, pasa- la matriarca se alegró de verla e invitándola al sillón - ven siéntate, ¿quieres algo de té? Lo pediré al instante.
- Gracias, no es necesario- dijo ella un poco tímida-….sólo quiero hablar con usted un momento.
- Oh, entonces está bien…-dijo ella haciéndole una seña a la mucama para que se abstuviera de llamar al servicio- dime.
Un perceptible rubor subió a su rostro tiñendo de rojo las mejillas de la chica….-Ehh …esto.. ¿No ha hablado Archiebald con usted?
- No- respondió ella intrigada-…desde que llegó ha estado con Williams todo el tiempo, he querido verlo para platicar con él pero no ha habido tiempo…-terminó de decirlo con un suspiro.
Annie la vió con extrañeza, y entonces recordó lo que le había señalado Candy cuando estuvieron juntas un rato en esa mañana, de que algo pasaba en la familia, la Tía Abuela se estaba comportando de una manera rara y le estaban ocultando algo.
- Yo tampoco he tenido tiempo para estar con él desde que llegamos de la casa de mis padres- expuso la chica algo contrariada también, sobretodo porque tan sólo le había dicho que Albert lo necesitaba en las oficinas en ese momento, lo que le extrañó un poco - …sin embargo hay algo que queríamos decirles tanto a usted como al Tío Abuelo.
- ¿De qué se trata?- la matriarca levantó la vista hacia ella un poco inquieta- ¿es algo grave?
- Noo, no, por supuesto que no- negó con la cabeza con una sonrisa- es solo que…..hemos decidido dar un paso más allá de nuestro compromiso….
- ¿Cómo?...- la Tía Abuela se acercó a ella tratando de dilucidar lo que quería decirle- ¿qué significa?
- Que hemos decidido comprometernos- susurró apenada y bajando un poco la cabeza- hemos planeado hacerlo en unos meses…. ¿está usted de acuerdo?
La Tía Abuela se sorprendió por unos instantes, sabía que el día en que Archie y Annie unirían sus vidas no estaría muy lejos, lo sabía desde el momento en que Archie la presentó con ella tiempo atrás hacía unos cuantos meses, pero jamás había imaginado que llegaran a vincularse tan pronto, aún así se repuso de su sorpresa y su corazón se llenó de gozo al saber que aún en estos amargos momentos para ella debido a la situación de Anthony tendrían algo que celebrar, por lo que no pudo evitar que algunas lágrimas se asomaran a su rostro.
-Tía Abuela…- Annie se alarmó al ver que no respondía y también al ver sus lágrimas- ¿no le parece bien?...entonces a lo mejor debemos esperar…. y tal vez después...
- No, no es eso, es la mejor noticia que hayas podido darme y aunque mi nieto no se encuentre aquí los felicito a ambos y ¡por supuesto que estoy de acuerdo!- finalizó la Tía Abuela con una sonrisa…- ven aquí..-le dijo extendiéndole sus brazos.
Annie se acercó a ella para en unos instantes después ser abrazada tan fuertemente que Annie sintió que se le partía el alma al ver a la Tía Abuela así, dándole tan grandes muestras de cariño como jamás las había visto en ella, en ninguna otra ocasión, no estaba segura de si pasaba los mismo con quienes eran los verdaderos miembros de su familia, fue entonces cuando también recordó las palabras de Candy que le decía que había advertido de la angustia y lo abatida que la había visto, lo cierto era que el estado emocional de la matriarca era de una susceptibilidad a tomarse en cuenta.
Annie correspondió a aquel abrazo cargado de emoción del cual estaba segura la Tía Abuela estaba descargando muchas más emociones que el simple hecho de su próximo compromiso….. sí… era mucho más que eso.
OOOOO
Había desechado la idea de ver a Terry al contrario de lo que le había mencionado a Albert, pensó que no era un buen momento para eso, sin embargo, era imprescindible su viaje a Nueva York, ya que ahora nuevamente le habían dado un encargo fuera del hospital y tenía que presentarse en el hospital de aquella grande ciudad.
Aunado a ello Anne no dejaba de darle ánimo, le había dado el aliento para ver con buena cara el breve viaje que haría, ya que sólo sería por dos días, que era suficiente tiempo para cumplir su deber.
El recorrido del tren ya no le pareció tan largo como había sido la última vez, además estaban en otra estación, una llena de esperanza y renovación muy diferente.
Bajó del tren con su maleta, había decidido no avisarle a Terry y darle así una sorpresa, había observado que en esa misma noche estaría presentándose en el teatro, así que tenía el tiempo suficiente para cumplir su encargo en el día y después lo esperaría una vez que acabara la función.
Caminó hasta que encontró un carruaje para que la llevara directamente al hotel donde se hospedaría provisionalmente. Mientras avanzaba recordó esa vez cuando en similares condiciones había viajado con muchas ilusiones a NY y cuando Terry le enseñaba la ciudad, esa vez no había intuido que algo sucedía, Terry actuaba normalmente mostrándole lo mucho que ella le importaba y ella estaba alegre, en ese entonces pensaba que ésta ciudad sería su nuevo hogar, no obstante no había sido así y se había convertido en un amargo recuerdo, pero ahora nuevamente la vida les daba la oportunidad de volver a redimirse, una nueva oportunidad para estar juntos, una nueva oportunidad para tratar de intentarlo….
-Una nueva oportunidad….- dijo en un suspiro Candy y con ensoñación mirando a través de la ventanilla-… ¿será posible?
Una vez que llegó al hotel, tomó una ducha y cambió sus ropas de viaje, salió rápidamente de su habitación para llegar al hospital y entregar de una vez el encargo que le habían encomendado, había pensado en caminar, pero una ligera y pertinaz lluvia hizo su aparición obligándola a tomar nuevamente un carruaje.
EL paquete que llevaba bajo el brazo iba medianamente protegido, Candy se lamentó el haber dejado su sombrilla en su apartamento, lamentablemente muchos habían pensado lo mismo que ella y ahora los pocos carruajes que se veían en la calle estaban ocupados.
Estaba a unos pasos fuera del hotel cuando de pronto un hombre la vió e hizo que la diligencia se detuviera invitándola a subir, Candy sorprendida al principio, se repuso inmediatamente y accedió al ver que las posibilidades de que encontrara alguno vacío se esfumaran, por lo que aceptó y subió al mismo ayudada por aquél hombre.
Una vez dentro, él le preguntó hacia dónde se dirigía, Candy le dijo que iba al hospital por lo que el hombre asomándose por la ventanilla le dijo al cochero del cambio de dirección. Ante ello Candy se turbó disculpándose y no queriendo desviar el camino de aquel hombre, hizo el gesto de bajarse, aquel hombre la detuvo sosteniéndola ligeramente del brazo y con una sonrisa le pidió que le permitiera llevarla a su destino, a lo que Candy accedió a regañadientes.
El trayecto le pareció muy largo a la rubia, cada látigo que el conductor le daba a los caballos le provocaba una sensación de estremecimiento apretando con mayor fuerza el paquete en sus brazos y la presencia de ese hombre amable le producía escalofríos sin conocer el motivo de aquello. Él dándose cuenta de que su presencia incomodaba a la chica optó por mantenerse en silencio, mirando a través de la ventanilla aquella lluvia que caía en forma continua aunque de cuando en cuando le dirigía una mirada observadora.
En cuanto llegaron a la entrada del hospital, Candy prácticamente saltó del carro justo después de agradecerle a aquel hombre por su amabilidad de llevarla en su carruaje antes de que se éste se detuviera y el conductor abriera la puerta, lo que provocó que éste mismo se sobresaltara, ante la audacia de la chica, no así con su amo, que sólo se dispuso a reír tranquilamente ante la acción de aquella chica, mientras un ligero brillo malicioso había aparecido en sus ojos, el conductor movió la cabeza negativamente desaprobando lo que acababa de ver emprendiendo el camino de nuevo.
Candy corrió y corrió hasta llegar al edificio central del hospital en parte por la lluvia que empezaba a aligerar y también para alejarse de aquella diligencia y su ocupante, no mirando hacia atrás. Una vez que llegó a la entrada se detuvo para tomar aire ante el esfuerzo que había hecho, respiró profundamente y alejando cualquier pensamiento sobre lo que acababa de experimentar se desplazó hacia la recepción del nosocomio.
OOOOO
Sí, no era totalmente lógico que lo buscara en sitios como éste pero las posibilidades por mínimas que fueran debía tomarlas en cuenta. Y este lugar era uno de ellos.
La fachada del edificio era antigua, mostrando ante sus ojos lo viejo que era y aunque el reverdecer de sus jardines le daba un matiz agradable no dejaba de presentar un aspecto sombrío. Pocas veces había venido a este lugar además de lo alejado que se encontraba de la ciudad, los alrededores del mismo no contribuían en nada, sobre todo aquél parque lleno de árboles viejos que se negaban a renovarse, propagando aquel ambiente lóbrego a las construcciones cercanas.
Habría querido pasar de largo y no buscar en este lugar, pero como se había dicho a sí mismo tenía que agotar todas las posibilidades.
Se encaminó rápidamente hacia la entrada, parecía que nadie se inmutaba por el aspecto antiguo, tanto las personas que entraban y salían, tanto el personal como los pacientes no le daban mayor importancia, lo seguro era que estaban acostumbrados a ello, y pensó que tal vez no volvería a regresar a este lugar, sí…tan sólo bastaría eso…. en unos minutos seguramente estaría lejos de ahí…
-Buenos días señorita- inclinó la cabeza en señal de saludo- ¿me podría indicar la oficina del director?
La aludida lo miró con los ojos entrecerrados, examinándolo por unos segundos.
-El director sólo recibe a personas con cita- respondió ella tranquilamente girándose para acomodar unos papeles.
-Entonces ¿me podría dar una cita para hablar con él?- preguntó imperturbablemente ante el gesto de la enfermera- se trata de una cuestión delicada y urgente por lo que le agradecería si pudiera ser para hoy mismo.
- ¿Cuál es su nombre?- preguntó ella con desinterés tomando un pequeño papel y tinta.
-Soy George Johnson y vengo en representación de William Albert Andrew- respondió inmediatamente mirándola con atención.
-Muy bien, iré a ver al director para que me indique la hora en que lo recibirá- le comunicó ella desviándose hacia uno de los dos pasillos que había en ambas direcciones- espere aquí por favor.
-Sí, muchas gracias señorita- declaró George.
No pasaron más de dos minutos cuando por el mismo pasillo por el que había desaparecido la enfermera, surgió la figura del director, éste era un hombre ya entrado en años por las canas que relucían tanto a los lados de su cabeza como en su frente pero que se conservaba en buena forma .
Aquél hombre llegó rápidamente a donde estaba y lo saludó efusivamente.
- ¡Señor George! ¡Qué gusto tenerlo por aquí! - expresó vehemente- ¡Es un honor su visita!
Detrás de ellos se encontraba la enfermera un poco asombrada ante la elevada muestra de amabilidad de parte del director hacia ese hombre, se retiró hacia su puesto de trabajo encogiéndose de hombros.
- Muchas gracias Director- respondió George correspondiendo en amabilidad aunque le parecía algo inverosímil- vengo ante usted en representación de Will…
- Sí , sí, de los Andrew- interrumpió el director- pero por favor pase a mi oficina por favor.
George siguió a aquél hombre peculiar, que parecía reconocer a la familia Andrew, sin embargo él no recordaba personalmente al director, estaba seguro de no haberlo visto en la presentación de Albert, aunque tal vez se equivocaba. Una vez dentro de la cómoda oficina del director, se apresuró a explicar el motivo de aquella visita ya que habría que recorrer otros lugares para seguir con la búsqueda.
-Le explicaré brevemente- empezó George al tiempo que extraía algo desde su impecable traje- estoy buscando a un chico con estas características.
Mostró inmediatamente una foto algo gastada, reflejando a un chico sonriente en su traje de caza.
-Su nombre es Anthony y me gustaría saber si de casualidad se encuentra aquí- le dijo extendiéndole la imagen- aunque esta foto es de hace unos años, espero que pueda servir para que tenga una idea de la persona que busco.
El director la miró y después de haber estudiado aquella foto se dirigió hacia George con curiosidad.
-Permítame decirle que en este hospital hay muchos pacientes que no llego a conocer, diariamente llegan y se van, sin que jamás yo sepa que alguna vez pasaron por aquí, sin embargo podría haber alguien que pueda ayudarnos-indicó el hombre.
Hizo lo necesario para mandar llamar al doctor encargado del área de urgencias, el cual se presentó inmediatamente en la oficina del decano.
- Adelante…- exclamó el director ante el sonido proveniente de la puerta- adelante doctor Wells.
-Buenos días, director- dijo el doctor Wells entrando y cerrando tras de sí la puerta- dígame ¿en qué puedo servirle?
-Le presento a George Johnson- señalando en su dirección- es un visitante distinguido que nos honra con su visita al hospital.
-Mucho gusto, es un placer conocerle- declaró amablemente George mirándolo con atención.
- El gusto es mío señor George- exteriorizó el doctor Wells-¿le puedo ayudar en algo?
- Sí, le decía al director que estoy buscando a un chico de aproximadamente 17 años rubio, de ojos azules- comenzó a explicar George mecánicamente, había realizado esa misma descripción en todos los lugares que había visitado anteriormente, esperando encontrar al sobrino de Albert en cada uno de ellos, pero siempre recibía la misma negativa, lo cual lo tenía desalentado.
El director le extendió la foto, mientras George le explicaba un poco las características de Anthony, con la cual al momento de tenerla frente a sí, el doctor Wells se sobresaltó mostrándose sorprendido mirando alternativamente al director y a George.
-Disculpe Sir- el doctor Wells se enfocó en George- ¿cuánto tiempo hace que han tomado esta fotografía? Veo que está un poco gastada.
- Hace aproximadamente cuatro años- respondió el amigo y consejero de Albert, empezando a sentirse inquieto- ¿por qué?
- Porque si no estoy equivocado, un chico con extraordinario parecido al de esta foto ha ingresado al hospital recientemente- explicó el doctor Wells muy seguro- sin embargo…
- ¡¿Eso es verdad?- George se levantó abruptamente del asiento en el que se encontraba y el director hizo un tanto también-¡entonces quisiera verlo! Si usted me lo permite señor director.
La emoción al saber que posiblemente había hallado a Anthony, por poco lo hacía olvidar las normas de comportamiento; habría querido correr inmediatamente y comprobar por él mismo lo que tanto anhelaban tanto él como la familia Andrew.
-¡Vamos!- dijo el director comprendiendo e invitándolos a salir y el doctor Wells se encargó de guiarlos hacia aquella sección en donde se encontraba el chico.
Una vez que se hubieron detenido en esa zona, a punto de traspasarla, George estaba muy agitado, la posibilidad de haberlo encontrado al fin, se sobrepuso al razonamiento del porqué estaban en ese sitio, en un hospital y sobretodo en área de pacientes delicados, todo ello paso frente a sus ojos sin que lograra captarlo su pensamiento racional por el momento.
Atravesaron aquel pabellón distribuido en varios espacios separados apenas por una delgada cortina, el doctor Wells se detuvo ante el último de aquellos espacios haciéndole el gesto a George para que se acercara.
George se aproximó rápidamente y observó a la persona que estaba sobre aquella cama, no dudando más….. se trataba de Anthony, de Anthony Brower Andrew.
- ¡Es él!- dijo dirigiéndose tanto al director y al médico Wells visiblemente emocionado-… ¡es la persona que estaba buscando!.
Sin embargo el estado en que se encontraba lo alarmó mucho, tanto…que nubló la alegría interna que había aparecido dentro de él para darle paso al miedo y la preocupación.
Lo primero que había que hacer era informar a Albert y a Thomas para detener la búsqueda que hasta entonces había sido infructuosa pero….
¿Lo había encontrado demasiado tarde?
N/A: Hola a todas! Fiestas y más fiestas se vienen para los Andrew a pesar de todo, Candy ya está en NY ..¿quién habrá sido ese hombre?.Por fin han hallado a Anthony...parece que por un momento se habría escapado esa posibilidad si George habría hecho caso a cierta aversión..
Seguimos, pero antes, quisiera decirles que a reserva de su opinión, intentaré cambiar el modo en que les doy las respuestas al review que me dejan, así que las que tengan cuenta en FF recibirán la respuesta por medio de un PM y las que no estén inscritas, les dejaré la respuesta al final del capítulo. Ya había mencionado algo de esto en el pasado capítulo, así que quiero intentarlo.
Por lo pronto he empezado con las reviews del capítulo anterior.
ginn19:Hi! Bueno no está de más y en un día de estos te encuentras con el capítulo subido a media semana. Si, pero es porque no la quieren ver tan preocupada como lo están ellos, hasta ahora saben que Anthony está desaparecido y sin saber nada de él, temiendo el secuestro..que como sabemos sucedió.
Dramatismo si habrá, soy fanática de esto y del romanticismo también pero a veces como que no se me da mucho ésto último jeje XD. Igualmente cuídate y te mando muchos abrazos!
Evelyn: Hola! Gracias! y espero que te gusten muchísismo más los que vienen, tengo mucha ilusión en que sea así; ahí vamos, no desesperen..jaja yo estaría igual que ustedes si no fuera mío este fic. Saludos!
...
Gracias por sus reviews!
En el siguiente capítulo veremos la reacción de Albert al saber que han hallado a Anthony y el encuentro de Candy y Terry en Nueva York.
Nos leemos hasta entonces..Bye!
