Capítulo 54: La Última Batalla Entre el Kraken y el Perla Negra
Para cuando William Turner volvió en sí, recostado sobre el enrejado, ya todos se encontraban navegando a bordo del Perla Negra rumbo mar adentro.
Lo primero que vio cuando abrió los ojos, fue el hermoso rostro de Elizabeth, que lo miraba con una mezcla de angustia y ternura. Aquello le hizo recordar la primera vez que se habían visto, cuando él había sido rescatado de un naufragio cuando tan sólo era un niño.
—¿En dónde está el cofre? —fueron sus primeras palabras después de saludarla con una bella sonrisa.
—Norrington se lo llevó para que los hombres de Jones lo persiguieran y nos dejaran en paz —le respondió con cierta tristeza, ya que, a pesar de todo, ella conocía al ex oficial desde que era una niña y él un joven teniente de la armada.
Will, sorprendido por el inesperado accionar de Norrington y preocupado por el destino del corazón de Davy Jones y el de su padre, comenzó a incorporarse lentamente mientras miraba a su alrededor y escuchaba todo el ajetreo que había a bordo, con hombres yendo y viniendo realizando las tareas para iniciar una rápida navegación.
—¡Estás tirando demasiado fuerte! —oyó protestar a Pintel, que con su inseparable compañero se encontraban asegurando con un cable el bote en el que habían venido de la isla.
—¡Y tú no estás ayudando en nada! —replicó Ragetty.
Desviando su atención de ellos, Will recordó que había otra cosa más importante en qué pensar.
—¿Y el Holandés Errante? —volvió a preguntarle Elizabeth, colocando ambas manos sobre sus hombros, preocupado.
—No corremos peligro. El horizonte está despejado en todas las direcciones —le respondió, observándolo seriamente al verlo tan turbado, como si él temiera que algo muy malo caería sobre ellos en cualquier momento.
Aquella respuesta no tranquilizó a Will, receloso, comenzó a mirar a su alrededor, vigilando cada legua del ancho mar que se expandía en torno suyo.
Mientras tanto, los capitanes Sparrow caminaban rumbo al castillo de popa junto a Gibbs. Llamaba la atención del contramaestre y de todo aquel que se cruzara con ellos, el extraño peinado y la cara de resignada tristeza que llevaba la capitana. Algo muy malo debía de haber pasado, pues el contramaestre no veía a Norrington por ningún lado.
—¿Y el comodoro? —preguntó.
—No llegó; se ha quedado atrás —respondió Jack de lo más tranquilo, dejando a Gibbs estupefacto.
—Voy a suplicar por su alma recordándolo en mis plegarias… —murmuró éste con aparente tristeza, pero enseguida recobró el buen ánimo y siguió a los capitanes hasta el castillo de popa—. ¡Bueno, hay que seguir con la vida! ¡De nada sirve lamentarse!
—Idiota —murmuró Jacky, asesinándolo con la mirada para luego marcharse de allí rumbo a la bodega.
Nunca en su vida Gibbs había sentido tanto miedo como en aquel momento, la fría mirada de la capitana lo había hecho estremecer hasta la médula.
—¿Qué le pasa? ¿Es por el peinado de bruja?—preguntó refregándose los brazos.
Entonces, Jack se detuvo y lo miró de reojo, de una manera que le hizo comprender la obvia verdad.
—¡Oh, sí! Claro… El comodoro… —comenzó a decir el contramaestre un tanto avergonzado—. Ella lo quería… Me había olvidado de eso.
—Pero nosotros no lo queríamos. Además, era ex comodoro —replicó Ana María, que estaba a cargo del timón—. Que no espere la capitana Sparrow alguna muestra de cariño por nuestra parte.
—¡Amén! —asintió Jack.
—Bueno, lo importante es que volvieron y pudieron escapar airosos del Holandés, ¿verdad? —agregó Gibbs.
Pero cuando apenas terminó de decir esto, una estrepitosa explosión de agua llamó la atención de todos, quienes vieron aterrados al temible navío fantasma emerger increíblemente de las profundidades del mar, justo al lado del Perla Negra, par a par, empequeñeciéndolo con su horrenda majestuosidad.
—¿Qué? ¿Ésa cosa es el Holandés Errante? —inquirió Elizabeth, estupefacta.
—Que el Cielo nos proteja… —murmuró Gibbs.
La espeluznante y enardecida tripulación deforme del barco maldito no paraba de gritar desde cubierta, demostrando toda su bestialidad y su sed de sangre, vestidos con harapos, portando diversas armas que blandían en su contra y, entre medio de todos ellos, Davy Jones, su capitán, hizo su solemne aparición, aproximándose a la barandilla de estribor pata contemplar mejor a sus próximas víctimas que lo miraban aterrorizados.
—¡Imbécil! ¡Ahora moriremos por tu culpa! —protestó Ana María, dándole un manotazo en la nuca al sorprendido Jack Sparrow.
—¡Calma, calma! —pidió él mientras de refregaba adolorido—. Yo me ocuparé de esto, chicos. Sólo observen.
Y caminó muy seguro de sí mismo hasta la baranda de babor, levantando el jarrón sobre su cabeza con una gran sonrisa de triunfo.
—¡Oye, cara de pulpo! ¡Eh! ¡Aquí! —gritó, burlándose con temeridad, llamando la atención del estupefacto Davy Jones, caminando a través de la cubierta del castillo de popa sin quitarle la vista de encima—. ¿Has perdido algo? ¿Eh, calamar? ¡Adivina qué ten…!!! ¡¡¡Waaaaahhh!!! —y Jack cayó rodando por las escaleras del castillo de popa dándose un buen porrazo en el piso de la cubierta principal por no haberse fijado por dónde caminaba, provocando una exclamación de dolor ajeno en su propia tripulación y un a explosión de risotadas en la de Jones.
—¡Lo tengo! —declaró Jack sin ponerse de pie, levantando el frasco sano y salvo por encima la balaustrada para recién ponerse de pie con una sonrisa de oreja a oreja como si nada estúpido le hubiera pasado.
—¿Has venido a negociar, verdad? ¡Molusco asqueroso, necio y viscoso! ¡Mira lo que tengo! ¡Un tarro con tierra! —siguió insultándolo para el asombro de todos, paseándose de aquí para allá, comenzando a cantar—: ¡Aquí tengo un jarróoon…! ¡Aquí tengo un jarróoon…! ¿Qué crees que hay adentrooo? ¡Adivina!
—¿Cuál es tu plan, Jack? —quiso saber su preocupado maestre, parándose a su lado.
—¡Shhh! Tengo el corazón aquí dentro… —le confesó en un susurro, manteniendo el frasco sobre su cabeza y sonriendo triunfalmente sin quitarle la vista de encima a su enemigo.
Pero el pobre de Jack ignoraba que Jones aún no sabía que su corazón ya no estaba en el cofre porque aún no lo había abierto, pero pronto tuvo que pensar en ello, puesto que su enemigo, furioso, decidió acabar con él de una vez por todas.
—¡Se acabó! —exclamó Davy Jones volviéndose hacia su tripulación—. ¡Preparen los cañones! ¡Quiero que los eliminen ahora!
Y, para la consternación y la sorpresa de Jack Sparrow, las horrorosas troneras con aspecto de fantasmagóricos rostros del Holandés Errante se abrieron frente a él, emergiendo de ellos los picos de los herrumbrados cañones, rezumando agua, preparados para ser detonados, logrando asustar a toda la tripulación del Perla.
—… ¿Todo a estribor? —apenas pudo ordenar el atónito capitán Sparrow, manteniendo aún el jarrón sobre su cabeza.
—¡Todo a estribor! —repitió Elizabeth a viva voz, espabilando a la aterrorizada tripulación para que actuara de inmediato.
—¡Vamos! ¡Todo a estribor! —repitió Will, comenzando a correr junto a ella para ayudar a sus compañeros y hacer virar el navío lo más rápido posible antes de que éstos detonaran los cañones.
—¡Hacia el oleaje! ¡Las velas directamente al viento! ¡Vamos! —ordenó Gibbs a sus hombres mientras Ana María se encargaba de hacer virar al barco haciendo girar el timón con todas sus fuerzas hacia estribor par evitar las balas de cañón del enemigo.
—¡Todo a estribor! —ordenó Davy Jones a su timonel al darse cuenta de las intenciones estratégicas de sus enemigos—. ¡Quiero que devuelvan a su amada Perla de regreso al abismo!
—¡¡Fuego!! —gritó el contramaestre, y al instante los cañones del Holandés Errante fueron detonados, cuyas pesadas balas alcanzaron certeramente su objetivo provocando grandes destrozos en el castillo de popa, principalmente el casco y el camarote del capitán Sparrow, cuyos ventanales volaron en mil pedazos.
Aterrorizados, Pintel y Ragetty se asomaron a la destrozada puerta del camarote para observar su interior, viendo entonces a través de la enorme abertura del casco al temible navío fantasma virar hacia ellos, alistándose para atacarlo nuevamente.
—¡Se nos acerca! ¡Se nos vienen encima! ¡Auxilio! —advirtió Pintel mientras corría despavorido junto a su amigo hacia el castillo de proa para ponerse a salvo mientras los demás tripulantes se ocupaban de resguardarse del ataque del enemigo o acatar nerviosamente las órdenes de sus superiores.
Pero el ataque anterior no había sido más que una suave brisa, pues pronto Jones utilizaría un arma extraordinariamente temible sobre ellos. Un arma nunca vista ni utilizada por ninguna armada ni barco alguno en el mundo.
—Usemos nuestros cañones triples con ellos, quiero que prueben su poder —ordenó el capitán del Holandés a su artillero en jefe.
—Sí, capitán; a la orden —asintió obediente, volviéndose hacia sus hombres—¡Preparen los cañones de proa!
En el acto, dos troneras ubicadas sobre el bauprés fueron abiertas, emergiendo de ellas unos extraños cañones de tres tubos dispuestos triangularmente, que giraban cada vez que efectuaban un disparo, haciéndolos más rápidos que los cañones habituales.
A pesar de que el Perla había ganado una buena distancia sobre sus enemigos, los proyectiles les dieron alcance a pesar de todo, provocando varios estragos sobre el barco pirata, por lo que Jack tomó el mando del timón y comenzó a virar hacia estribor para comenzar una maniobra evasiva y poder evitar el mayor daño posible sobre ellos.
Mientras tanto, toda la tripulación del Perla Negra trabajaba frenéticamente para sujetar firmemente las velas negras para que resistieran el fuerte embate del viento.
—¡Asegúrala! ¡Rápido! —le ordenó Will a su prometida, dejándola a cargo de los cables de unos de los aparejos de las velas del mástil mientras él se marchaba para seguir ayudando en otro lado.
Pintel, corriendo hacia la balaustrada de babor, comenzó a animar a la nave, dándole cariñosas palmaditas al casco, como si ésta pudiera sentirlo o escucharlo.
—¡Tú puedes, linda! ¡Enséñales lo que vales! ¡Muéstrales, niña! ¡¡Vamos, preciosa!! ¡¡Eso es!! ¡¡Vuela!! —le decía.
Y así, como si realmente el barco hubiera escuchado las súplicas de su gente, comenzó a tomar más y más velocidad a pesar de estar herido en sus entrañas, haciéndole honor a su reputación de ser el navío más veloz de los siete mares.
—¡Los dejamos atrás! —exclamó Elizabeth, asombrada pero feliz, afirmándose a la barandilla de babor para mirar hacia el enemigo que cada vez se alejaba más de ellos.
—¡Sí, el Perla es veloz! ¡Los hemos vencido! —afirmó Gibbs con enorme alegría, ubicado al lado de la chica.
—¿Les ganamos? ¿Somos más rápidos? —inquirió Will con gravedad, apoyado a la balaustrada del lado izquierdo de su novia—. ¿El Perla Negra puede dejar atrás al Holandés?
—Ése es un barco sobrenatural —respondió Gibbs—. Puede navegar directamente contra el viento y no perder velocidad; así atrapa a sus presas… Pero con el viento a nuestro favor…
—… Jones pierde su ventaja —completó sonriente el muchacho.
—Sí es —afirmó el contramaestre, sonriendo también.
Y así, el Perla Negra había demostrado ante todo el mundo su maravillosa e increíble velocidad a pesar de haber sufrido graves daños en el casco de popa, dejando atrás a su enemigo que difícilmente lograría alcanzarlos con el viendo a favor del primero.
—¡Están fuera de alcance! —gritó furioso uno de los hombres mutantes del Holandés.
—¡No los persigan!! ¡Suspendan la persecución! —fue la inesperada orden de su capitán—. ¡Suelten las cuerdas! ¡Bajen los cabos! ¡Arríen el velamen! ¡Pierdan la velocidad!
—Señor, ¿se va ha rendir? —inquirió sorprendido su primero de a bordo, acercándose a él.
Pero una significativa mirada de su capitán le hizo entender que ya era el momento de utilizar su mejor y más terrorífica arma: el Kraken.
Pronto, siempre bajo el doloroso azote del látigo, los miembros más desafortunados de la tripulación del Holandés Errante, comenzaron a hacer girar la rueda para activar el pivote y llamar así al monstruo de las profundidades, que muy pronto emergería para destruir sin piedad alguna a sus víctimas.
—¡Se detuvieron! ¡Abandonan! —avisó Mary trepado a la escalerilla de uno de los mástiles para vigilar mejor a su adversario, por lo que toda la tripulación del Perla comenzó a festejar la victoria sobre su enemigo y de su escape milagroso.
El capitán Jack Sparrow, muy satisfecho por el rendimiento de su amado navío, se acercó a la baranda del castillo de popa para observar plenamente el festejo de sus hombres, llevando en sus manos el frasco en donde mantenía oculto el corazón de su enemigo.
Pero William Turner no estaba dispuesto a que todo terminara así, y se lo hizo saber sin demora.
—Mi padre está en esa nave —le dijo, entre ansioso y preocupado—. Podemos dar la vuelta, alcanzarla y atacarla. ¡Hay que luchar!
—¿Por qué pelear si puedes negociar? —fue la intrigante respuesta del sonriente capitán, mirando significativamente el frasco para luego colocarlo sobre la barandilla—. Sólo necesitas un buen incentivo apropiado…
De pronto, un repentino golpe sacudió el barco, provocando que el frasco resbalara de la seguridad de la barandilla y escapara del tenue toque de los dedos de su dueño, cayendo directamente sobre la cubierta principal, haciéndose mil pedazos, esparciendo todo su contenido ante los ojos aterrorizados de nuestro protagonista pirata.
—¡Ah! —exclamó angustiado al ver semejante desastre, por lo que bajó lo más rápido que pudo por las escaleras del castillo de popa y enseguida se encontró al lado del jarrón destruido, lanzándose al suelo para comenzar a revolver la tierra como un terrier en busca del corazón de Davy Jones, dándose con la mala sorpresa de que éste no aparecía por ningún lado.
—¿Dónde está? ¡Juro que aquí estaba! ¿Y el sumidero? —decía, mirando histérico hacia todos lados y volviendo a escarbar entre el polvoriento contenido—. ¡No está! ¡No está! ¡El corazón de Jones no está!
—¡Hemos chocado contra un arrecife! —avisó uno de los tripulantes que se había acercado a la baranda como tantos de sus otros compañeros para averiguar lo que había ocurrido.
Elizabeth, curiosa como los demás, también se había acercado a estribor, observando entonces que un misterioso remolino de burbujas comenzaba a formarse a orillas del casco. Pero, Will ya había escuchado y sentido exactamente lo mismo a bordo del mercante Edinburgh Trade, y aquello no podía ser un inocente arrecife, sino algo muchísimo peor que eso…
—No… ¡No es un arrecife! ¡Aléjate de la baranda! —gritó, corriendo hacia su novia y apartándola bruscamente de la orilla del casco para protegerla entre sus brazos, provocando que Pintel y Ragetty, que se encontraban allí cerca, también se asustaran.
—¿Qué sucede? ¿Qué es? —quiso saber la joven, impresionada al ver la expresión de terror de su novio.
—¡El Kraken! —fue la terrible respuesta.
Aquella simple palabra impactó fuertemente en el capitán Jack Sparrow, helándole la sangre al darse cuenta que aquel monstruo horroroso ya venía por él para acabar finalmente con su vida… El tiempo ya se le había terminado y era necesario tomar medidas desesperadas en un momento tan desesperado como ése.
Mientras tanto, William Turner, nuestro joven y valiente protagonista, decidió tomar el toro por las astas y actuar él mismo en contra de la terrible amenaza que se les echaba encima. Estaba decidido a enfrentarse a él pasara lo que pasara para proteger a todos los del barco y, en especial, a su prometida.
—¡¡A las armas!! —gritó, soltando a Elizabeth para luego dirigirse inmediatamente hacia la cubierta principal.
—¡Carguen las armas! ¡Defiendan los mástiles!—ordenó Gibbs, siguiendo los mandatos del avezado muchacho—¡¡A los cañones!!
—¡Ataca por estribor, ya lo vi hacerlo antes! ¡Alisten los cañones y esperen a mi señal! —ordenó Will, tomando un sable mientras que todo el mundo comenzaba a correr de aquí para allá, tratando de seguir las órdenes con celeridad de los más experimentados, sabiendo que sus vidas dependían de ello.
Tan inmersos estaban todos en sus propios trabajos, que nadie se percató que el mismísimo capitán del Perla Negra se estaba tomando las de Villadiego.
—¡Vamos! ¡Vamos! —apremiaba Ragetty a su amigo mientras bajaban presurosos hacia la cabina de la artillería en donde debían preparar los cañones junto a otros de sus compañeros para atacar al Kraken.
Mientras se apresuraban a alistar las mechas, la pólvora y las balas de los cañones, los gigantescos tentáculos del calamar gigante, terror de los siete mares, comenzaron a recorrer impunemente el casco de la embarcación, hasta que, para el horror de todos, Ragetty vio las enormes ventosas de los tentáculos a través de las troneras y avisó silenciosamente a su amigo, quien dio un respingo de sorpresa el verlas.
Todos contuvieron la respiración, sus cuerpos se tensaron y el terror les hacía sudar frío y temblar como nunca antes lo habían hecho. El silencio era pavoroso, pero lo era aún más el sonido crujiente del casco sometido bajo la presión de aquellos inmensos brazos que se arrastraban sobre él produciendo un sonido horroroso.
—¡Todos calmados, muchachos! —les aconsejó Will bajando por las escaleras de la cabina de los cañones para tranquilizarlos y evitar así que cometan alguna imprudencia.
Temerosos, los hombres trataron de seguir su consejo.
A todo eso, en la bodega de cargamento, justo en el sitio en donde se guardaba el ron bajo llave, la capitana Jacky Sparrow se encontraba bebiendo profusamente para poder olvidar sus penas, para olvidarlo a él, ignorando que su barco estaba a punto de ser atacado por el mismísimo. Perder a James Norrington justo cuando ella se había dado cuenta de que lo amaba mucho más de lo que había imaginado, había sido un duro golpe.
—¡A tu salud, Norricito! ¡Hic! —dijo ésta, alzando la botella hacia el cielo, con los ojos inundados en lágrimas—. ¡Prometo que no habrá otro como tú en mi vida, hic! ¡Así que me uniré nuevamente a mi hermano y volveré a ser el de antes! —sonrió tristemente, dándole golpecitos al lomo del Libro del Destino que tenía sobre su regazo —… Lástima que hicimos el amor una sola vez… —comenzó a murmurar lastimeramente, tomando otro sorbo de ron y bajando lentamente la cabeza—… Una pena, una lamentable pena… Tonto idiota, caprichoso y arrogante… ¡Hic!
—¡Ah! ¡Ahí estás, tramposa! ¿Creíste que no iba a darme cuenta de tu treta, verdad? ¡Dámelo ahora mismo! —exclamó su hermano apareciendo de pronto, sobresaltándola, dirigiéndose rápidamente hacia ella para tomar el frasco con tierra que se encontraba a su lado y lanzándolo contra el piso, rompiéndolo en mil pedazos.
—¡¿Pero qué demonios estás haciendo, idiota?! —quiso saber su hermana, levantándose del cajón en donde estaba sentada al ver toda la tierra desparramada bajo sus pies, y a Jack, arrodillado sobre el piso, rebuscando como un loco entre la tierra.
Inmensamente preocupado porque no había encontrado lo que buscaba en el contenido de ese jarrón, el pirata se levantó y tomó a Jacky por los hombros, comenzando a sacudirla bruscamente, excitado.
—¡Dime en dónde lo escondiste, hermanita! ¡Dime dónde escondiste el corazón! ¡Entrégamelo antes de que el Kraken nos devore y nos mande el averno a los dos!
—¿Qué dices? ¿De qué demonios estás hablando, hermanito? —quiso saber ella, sin lograr entender nada de lo que él le decía—. Tú tenías esa estúpida achura en mi jarrón, ¿recuerdas? ¡Este era tú jarrón y no tenía nada más que tierra!
—¡¡Pero no está!! ¡¡Alguien se lo robó!! —replicó presa del histerismo, se podría decir que casi estaba a punto de llorar de ansiedad.
—… ¿No está…? —repitió Jacky extrañada, mirando hacia el frasco roto y viniendo a su mente una idea de lo que podría haber ocurrido realmente; el atisbo de una idea que ni siquiera se atrevía a desarrollar.
Jack siguió su mirada y también nació en él la misma especulación.
—De modo que también se llevó el corazón… —dijo pensativo.
—¿Qué?
Él volvió lentamente su rostro hacia ella, mirándola grave y detenidamente.
—No tengo las Patentes de Corso —le reveló—. Registré mi casaca antes de bajar aquí y nos las encontré… Nadie de arriba las tiene ni tampoco tienen el corazón.
Jacky se le quedó mirando en completo silencio con la boca entreabierta, como si el nombre del culpable estaría en la punta de su lengua pero que le era imposible pronunciar.
—… Tú crees que él… —se detuvo, expectante.
—Sí —asintió Jack con firmeza—. Norrington fue el que nos robó las Patentes de Corso y el corazón de Davy Jones. Nos utilizó, hermanita; y lo que es peor, traicionó nuestra confianza, y en especial la tuya. Nos hizo creer que su sacrificio era para salvarnos pero en realidad lo que hacía era condenarnos a muerte…
Jacky nada dijo, simplemente bajó la vista y apretó los puños con fuerza, haciendo chirriar los dientes mientras un par de lágrimas se deslizaron desde sus ojos hasta su mentón. Otra vez había decidido confiar en alguien, y otra vez la habían traicionado… Era injusto, realmente injusto; ¿por qué Norry siempre la había acusado de ser mentirosa y deshonesta cuando él mismo lo había sido con ella en todo aquel tiempo? ¡Cómo se habría reído cuando ella le suplicaba por su amor y que la dejara marcharse con él! ¡Hasta había llorado por él! ¡Qué humillación! ¡Qué vergüenza! ¡Qué estupidez! ¡Qué patética había sido en confiar en un hombre como él! ¡Qué ingenua había sido en enamorarse de su propio enemigo!
Y así, como aquella vez en que había sido traicionado por Barbossa y su propia tripulación para dejarlo abandonado en aquella condenada isla solitaria, Jacky Sparrow tomó la misma determinación de aquella vez. Sin decir una sola palabra, tomó el sable que había dejado apoyado sobre otra caja de ron y se dispuso a subir a la cubierta principal.
—¡Espera! ¿Qué es lo que planeas hacer, hermanita? —inquirió Jack, tomándola del hombro para detenerla—. ¡El Kraken está a punto de atacarnos!
Ella lo miró, y aquella fría mirada dejó al capitán Sparrow sin habla, casi atemorizado.
—Regresaré a Isla Cruces, recuperaré el corazón de Jones y las Patentes… —le respondió, oscureciéndosele el rostro—… y eliminaré a ese maldito ingles mentiroso y traidor si es que aún los hombres de Davy Jones no acabaron con él.
—¡Ah! … Solamente preguntaba… —se alzó de hombros, disimulando su impresión.
Mientras tanto, arriba en la cubierta, Elizabeth y parte de la tripulación contenían la respiración, esperando el inminente ataque del Kraken por el lado de estribor, con los músculos tensos y portando espadas y lanzas, aterrorizándose al ver que los gigantescos tentáculos de la bestia comenzaban a emerger peligrosamente del agua.
—¡Will! —exclamó la chica, retrocediendo al igual que sus compañeros.
—¡Tranquilos…! quietos… quietos… —seguía pidiendo el joven armero, de pie sobre la escalera que llevaba de la cubierta principal a la cabina de los cañones, tratando de tranquilizarlos a todos y esperar el momento exacto para atacar al monstruo.
Pero el crujido del casco de la nave bajo el peso de los brazos del Kraken, el arrastre de éstos, el horrible sonido que emanaba de la bestia y los tentáculos alzándose amenazadoramente sobre el barco, ponía a todos muy nerviosos, sobrecogiéndolos de terror.
—¡Will! —volvió a llamar Elizabeth, tan nerviosa y asustada como los demás.
—Alto… Esperen… —pidió el muchacho en voz baja, tratando de tranquilizarlos, pero los nervios ya no aguantaban y Pintel se lo hizo saber de inmediato:
—A mí me parece que ya hemos esperado mucho, ¿no?
—¡¡Will!! —gritó la chica desde el tope de las escaleras.
Aquel era el momento para iniciar el ataque.
—¡¡Fuegooo!! —ordenó el valiente muchacho, e inmediatamente los cañones fueron detonados, haciendo pedazos la mayoría de los brazos del Kraken, partiéndolos en dos y haciéndolo chillar de dolor.
Pero para la mala fortuna de todos, uno de los tentáculos sanos había bajado con tal fuerza sobre la cabina principal, que destrozó los botes salvavidas y por poco aplastó a Elizabeth. Pero la bestia se fue y todos se acercaron a estribor sobre la cubierta principal para verla marcharse y vitorear su derrota mientras alzaban sus armas al cielo.
—Va a volver. Hay que abandonar el barco —le dijo Will a Elizabeth, reuniéndose con ella en la balaustrada de estribor.
—No hay botes —fue la terrible revelación de la muchacha, dirigiendo su vista con la de su novio hacia el sitio en donde se encontraban las lanchas completamente destrozadas.
Parecía que todo estaba acabado y que deberían esperar a una muerte terrible e inminente, pero Will, al ver rodar un pequeño barril de pólvora sobre la cubierta, comenzó a gestársele una idea brillante e inspiradora que quizás los salvaría del Kraken.
—¡Abran el enrejado! ¡Junten la pólvora en la red donde está la bodega de carga! —comenzó a ordenar a la tripulación, caminando a través de la cubierta seguido por Elizabeth.
Todos comenzaron de inmediato a seguir las órdenes que les daba un simple muchachito de pueblo que había demostrado todo su temple y capacidad para enfrentar aquella clase de problemas que no cualquiera lo haría.
Tomando una de las carabinas que llevaba uno de los piratas, Will se lo entregó a Elizabeth con una triste sonrisa.
—Pase lo que pase, no vayas a fallar… Debes prender fuego a los barriles —le pidió esperanzado.
—Siempre que estés a salvo… —le respondió ella, tomando el arma y mirándolo con gravedad—. Tómate tu tiempo.
Y ambos amantes se separaron, esperando que todo les saliera bien y que nada malo les ocurriera para volver a reunirse de nuevo.
Pronto los enrejados fueron abiertos y los barriles de pólvora fueron transportados rápida pero cuidadosamente hasta la bodega de carga, en donde fueron apilados sobre una gran red que estaba siendo preparada para ser izada hacia arriba luego de que retiraran las planchuelas que cubrían la oscura bodega.
—¡Ya casi no tenemos pólvora! ¡Tenemos sólo seis barriles! —fue el alarmante aviso de uno de los piratas que estaban a cargo de envolver los barriles con la red.
Gibbs frunció el entrecejo, aquella era una muy mala noticia, por lo que dio la media vuelta y se dirigió hacia arriba para ver si tenía suerte en encontrar algo más, cruzándose con Will en la escalera.
—¡Sólo hay media docena de barriles de pólvora! —le dijo, deteniéndolo.
—¡Entonces carguen el ron también! —fue la fatal propuesta del muchacho.
Completamente impactado con aquella terrible sentencia, el maestre Gibbs se le había quedado mirando mientras Will se alejaba rápidamente de allí, dejándolos a todos tan pasmados como que si le hubieran dicho que cometieran suicidio en masa. A Gibbs le tocaba en el alma el ver todas aquellas miradas suplicantes y lastimosas que le dirigían su silenciosa tripulación, reticentes a sacrificar su amado ron.
—¡Adelante, también el ron! —les ordenó, tratando de endurecer su corazón en contra de su amada bebida, pero los hombres apenas lograron moverse imperceptiblemente, aún shockeados por aquella horrible propuesta, por lo que Ana María, quien también se encontraba allí y podía dominar su adicción al ron, se vio obligada a azuzarlos antes de que fuera demasiado tarde.
—¿Qué están esperando partida de borrachos? ¡Muévanse de una vez o moriremos!
Aquello fue suficiente, pues de inmediato todos reaccionaron y comenzaron también a atisbar los cajones de ron, disponiéndolos juntos a los barriles de pólvora.
Sin que nadie aún se hubiera percatado de la misteriosa desaparición de sus capitanes y de que el Kraken se dirigía nuevamente hacia ellos para recomenzar su ataque, un pequeño bote comenzaba a alejarse del Perla Negra rumbo a Isla Cruces, cuya desdibujada silueta aún podía verse en la lejanía del horizonte. A bordo de la única lancha que no había hecho añicos el Kraken, iban los dos hermanos Sparrow; dispuesto a salvarse el pellejo uno porque tía Dalma le había dicho que en tierra estaría a salvo, y dispuesta a vengarse la otra porque James Norrington le había roto el corazón.
Jack, quien iba sentado en el asiento de proa, remando mientras miraba temeroso hacia todos lados, como si imaginara que la bestia aparecería de un momento a otro, Jacky permanecía de espaldas al Perla, sentada en popa y con la vista fijada en la isla, deseosa de encontrar al traidor y ajustar cuentas con él.
Mientras tanto, a bordo del Perla Negra, toda su gente se encontraba tan ansiosa como en un principio, esperando el inminente contraataque del Kraken y recopilando todo lo que le sirviera como explosivo, corriendo de aquí para allá sobre la cubierta, encontrándose nuestra joven protagonista entre ellos.
—¡También esto! ¡De prisa! —le dijo Elizabeth a Cotton, entregándole un mosquete, pero, cuando sus ojos miraron hacia la isla, descubrió a los capitanes en fuga.
—¡Son unos cobardes! —murmuró rabiosa, sintiéndose decepcionada de ellos, especialmente de Jack Sparrow, a quien siempre había admirado y creído una buena persona.
Pero la pobre muchacha no tuvo tiempo de seguir pensando en ellos, puesto que un fuerte golpe sacudió el barco haciéndolo estremecer con todos a bordo, obligándolos a sujetarse de algo para no caer al piso.
—¡Esto no me gusta! —exclamó Marty, el enano, quien se encontraba al lado de Cotton y su loro en la barandilla del castillo de proa—. ¡El Kraken regresó!
Notas de una Autora Descuidada:
¡Hola! ¿Cómo han estado? Espero que muy bien : ) Pensé que con una sola parte iba a alcanzar, pero no, tuve que cortarla : ) así que tengo otra parte más para corregir. Esta semana comenzaré a escribir el epílogo y no lo podrán leer sino hasta dentro de dos semanas, je (qué malvada soy) ¡Jacky ya se enteró de la traición de Norry y decidió vengarse de él eliminándolo como lo hizo con Barbossa alguna vez! ¿Tendrán que enfrentarse a muerte? ¿Se quedará ella en Isla Cruces y Jack regresará el Perla? ¿O los dos regresarán a bordo y serán traicionados por Elizabeth? ¡Muy pronto lo leerán!
Querida aridarck: la pelea fue bastante difícil de describir, mucho más que incluir a Jacky en ella, pero veo que me salió bien, je ; ) Tomaré en cuenta tu propuesta, me parece muy interesante XD Oye, ¿quién más depravada que yo? XD ¡Mira lo que he escrito! ¡ja, ja, ja! XD ¿Me podrías comentar cuales son las obras de kresley cole y cristen feechan? Me gustaría saber de lo que escriben, tal vez, si me gustan y me animo, escribiré uno que otro fic : )
Querida CeledrianMoon -Kampanita-: gracias, fue bastante difícil escribirlo, como esta parte, je XD Así es, a veces yo le doy la razón a Norry, pero otras veces me siento mal por Jacky, que recién se dio cuenta de lo mucho que lo ama… ¿pero realmente es muy tarde para ellos dos? No lo sé, pero todo está ahora en manos de ambos, en que se perdonen… ¡Pero son tan testarudos! : ( Sip, Will tendrá todo el protagonismo en estos dos últimos capis, je XD ¡Demuestra todo lo que tienes, Will! XD Es recién en la tercera parte en que sabré si no les pasará nada a Jacky ni a Norry. ¡Cómo me gustaría tener una amiga, aquí a mi lado, que le gusten los coplay, manga y animé! Pero ese es un sueño que ya no alimento… : ( No soy buena para mantener las amistades y no he conocido todavía a alguna chica que le guste lo mismo que a mí : ( Las convenciones de mi país se realizan generalmente en Bs As o Córdoba, ¡muy lejos de mi ciudad! X( ¡Ciencias políticas! ¡Wow! O.O ¡Siempre admiré a la gente inteligente! No sabés lo que daría por tener la voluntad y la cabeza para poder estudiar una carrera universitaria : ) pero nací con una inteligencia media y una gran imaginación, ¡toda una bohemia! XD En mi ciudad ya abrieron varios talleres de teatro, pero lamentablemente no tengo dinero ni trabajo y me quedo con las ganas de asistir, en fin : ( Y porque te gusta tanto mi historia es que espero poder terminarla con un final que realmente te haga suspirar llena de satisfacción : ) ¡Animo que todo saldrá bien al final con o sin tu novio! ; ) Y supongo que como los personajes tienen tanto su lado bueno como malo, es que gustan tanto, ¿no? ; ) Cuidate de la gripe porcina, que, bien tratada, no resulta mortal después de todo, ¿verdad? Al lo largo de la historia hubo peores, como la de España a principios del siglo XX, que murieron miles de personas : (
Querida Jenny Flint: curiosa canción, je XD Tenés mucha razón con lo de Jack, yo también estoy de acuerdo con eso : ) pero, eso no evita que haga aparecer a alguien, ¿no? Je XD sólo para divertirnos un poco… : ) Pobre Billy, sólo espero que James lo encuentre antes de irse de la isla, claro que primero tiene que acordarse de que Billy no estaba a bordo de la lancha ; ) ¡No! ¡No te enfermés de la fiebre porcina! ¡Te lo prohíbo! : )
Querido D4rK Sid3: ¡y resulta bastante difícil describir esas escenas de lucha! Incluyendo a Jacky… ; ) James creyó que así lograría salvar a Jacky y separarse de ella definitivamente, pero nada más lejos de la realidad, puesto que, al final de esta historia, se dará cuenta de lo irreflexivo de sus actos : ( ¡Oh, sí! ¡pronto aparecerá Beckett! Y será tan diabólico que te espero que te guste, porque no únicamente aparecerá un ratito más, sino que hará acto de presencia en… No, mejor no digo más porque muy pronto lo leerás ; ) Una preguntita: ¿Me podrías explicar eso del casillero o armario de Davy Jones? ¿y Jack realmente está muerto? Iluminame, please : ) Veo que ya estás notando la diferencia que comienza a haber entre Jack y Jacky… No, ella no estará con él, porque estará en otro lado, prisionera : ( Como habrás leído, la mayoría quiere que Jack se quede sólo, pero, eso no significa que, durante el otro fic tenga aventurillas, ¿verdad? XD
Querida León Dorado: je, la segunda no era una encuesta, más bien era una proposición XD No te preocupés por la soltería de nuestro capitán, él seguirá desparramando lujuria por doquier ; ) je, je, je… XD y eso incluye a todas las féminas del fic… XD ¡Pobre de vos! Pero me daré un descancito de esta historia cuando la termine para poder finalizar un par de fic que tengo a medio hacer por ahí. Pero no será por mucho tiempo, espero : ) Jacky es una encantadora mentirosa, ¿no te parece? Y James tiene que acostumbrarse definitivamente a eso si quiere perdonarla de verdad ; ) Pero… ¿logrará Jacky perdonarlo a él? ¿Logrará Norry perdonarse a sí mismo? Las heridas, como dices, tardarán en sanar, sobre todo las del alma… : ( Esperar, perdonar, olvidar y tolerar, ésa es la clave de su relación : ) porque no pueden vivir odiándose porque se aman con toda su alma : ) Y el pobrecito de Billy… el que no pueda hablar le cuesta a que no lo tengan en cuenta XD Se irá con su tutor y su cabrita a Port Royal, así que tranqui : ) Norry decidió finalmente abandonar a Jacky y su amor por ella… una decisión que pagará muy caro el pobre… : ( ¡Sobre todo ahora que Jacky sabe de su traición! ¡y ya apareció el Kraken! ¡y eliminará a nuestros hermanitos! ¡¡Nooooo!! X( No te disculpés, ¿sabés qué? Adoro leerlos a todos ustedes porque me dan ánimos para seguir escribiendo, ¡me hacen tan feliz! :D ¡Y nunca me cansaré de leerlos! ¡nunca! :D Me gustó la peli de la Nana Mágica, y Emma Thomson siempre me gustó como actriz, ví varias pelis de ella : )
Querida Yrazema: tener una hija es un regalo maravilloso a pesar de todos los traspiés que tenga uno, ¿verdad? ; ) La pobre de Jacky ya se enteró de la traición de Norry, y él ha elegido un muy mal momento para permanecer firme en su decisión de castigarla… ¡y va ha sufrir mucho por eso! X( Bueno, tal vez Jacky esté en el momento en que Norry cambie de bando… o ella lo haga cambiar de bando… X) ¿pero ella logrará salvarlo de la muerte? Pronto leerás lo que pase al final del fic, y espero que te sorprenda mucho : ) Jack se quedará solo, pero dejará su huellita, te lo aseguro, je : )
Querida Harisha: ¡y llegáste a tiempo! XD ¡ja, ja, ja! ¿Así que te percataste de mi indirecta, verdad? ¿Crees que realmente Chris regrese? ¡Muy pronto lo leerás y seguramente bailarás como Snoopy! XD Menos mal que te gustó la pelea, fue realmente muy difícil de describir, pero con Jacky se hacía más fácil : ) ¡Y ella es un as! No cualquiera transforma a su novio en un caballo-caballero, y confundiéndolo y engañándolo a su antojo X) Je, je, je… Jacky se trampeó ella sólo con lo del pegamento en el sombrero… XD como en Matilda (buena peli). El final de este fic será casi igual que el de la peli, pero con algunos cambios y agregados míos : ) ¡y ya verás cómo retendrán a Jacky para que se la coma el Kraken! : ) También estoy de acuerdo con eso de que Elizabeth se quede con Will sin duda alguna : ) así que no te precupés por nada, ¿ok? Y Jack, Jack es hombre de muchas mujeres… ¡hasta quiere conquistarse a sí mismo! (a Jacky, je) Isabel no sabe lo que es amar, así que seguramente no se quede con él. Con Ana María la cosa es más difícil, creo que estarían mejor como amigos-enemigos, aunque podrían "divertirse" de vez en cuando juntos, je XD Puede que ella haya tomado en serio la presunta relación con Jack, pero no creo que Isabel lo haga nunca, es demasiado fría para amar. Che, tu opinión vale tanto como la de cualquiera, amiga, así que no hay problema ; ) Bueno, ya leíste por qué ella querrá matar a Norry… ¿Lo hará? O.O
Querido akatsuki juan: ¡ya los estaba extrañando a horrores! (especialmente a los tres^^). Norrington, por engreído, estúpido, orgulloso, idiota, creído, petulante, baboso, interesado, oportunista, malvado, etc, la pagará muy caro por todo lo que hizo, te lo aseguro, ya se ganó el odio de Jacky. : ( pero te aseguro que encontrará a Billy y su cabrita y se los llevará con él a Port Royal. Los piratas son unos tarados… olvidarse del pobre Billy con el apuro… X( La pelea en la rueda fue muy difícil de describir, pero con Jacky (y su horroroso peinado nuevo) lo compensaron : ) Más que horrible creo que fue doloroso el arranque del tricornio con buena parte de su cabello… je XD Ejém… luego de tu pelea con Juan (que me hace recordar a una curiosa y peculiar pelea que tiene Homero Simpson con su cerebro), me corresponde decirte que intento ser buena, creo que hago cosas productivas, alimento a mis mascotas sino se comen entre ellas (y tengo perros, gatos, pollos, pajaritos, tortugas y una cacatúa) derrocho energía, lamentablemente, y espero mantenerme alejada de la "gripe porcina" y del Lado Oscuro que es tan tentador, siendo yo muy feliz cuando escribo, yes Sir : ) ¡Saludos a tu hermana que la extraño! ^^
Las pelis que he visto son Pacto con Lobos (sorprendentemente francesa, llena de acción, misterio, fantasía y artes marciales ¡en el siglo XVIII!!!), Espartaco, Terminator 2, Rescate en la Antártida, 007 El Mañana Nunca Muere, Rocky 5, etc. Vi varios documentales, uno sobre lo que sucedería en el mundo si habría una pandemia (ya la había visto antes), uno sobre el capo mafioso colombiano Escobar y Maravillas Modernas de la Antigüedad. Sigo leyendo Vivir la Historia de Los Navegantes Vikingos (que me ha dado una idea genial), El Conde de Montecristo (me compré la primera novela de Capitán de Mar y Guerra) y YuYu Hakusho. Sigo descargando los capis de ranma ½ y Las Aventuras de Jackie Chan. ¡Y Cómo me gustaría ver la obra de teatro musical del Fantasma de la Opera! Pero vivo muy lejos de Bs As… son como dos días de viaje yendo en colectivo (bus)…
Mil gracias por leer!
Cuídense!
Sayounara Bye Bye!
Gabriella Yu
(Muchos besos y abrazos) ^^
PD: ahora sí que definitivamente faltan 2 capis para el final.
PD2: quería que me manden sus respuestas por email, pero bueno…
PD3: dejen reviews si quieren aparecer en los créditos, je
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