Capítulo 52: Del pasado
- ¿Es necesario que siempre me corte así? Sé que van a seguir necesitando mi sangre así que creo que no sé si me voy a acostumbrar a esto.
- No lo creo, me parece que con un corte en el dedo bastará. No tenías que hacer hecho tanto drama con los cortes de suicida – bromeó él con esa traviesa sonrisa que si hace unos días la desesperaba y la ponía nerviosa, ahora adoraba. Ella también correspondió con la sonrisa y bajó la mirada para ver el trabajo de la enfermera en su brazo.
- No tenían forma de saber que no me iba a curar como ustedes dicen que pasa cuando dan de beber su sangre.
- Y por eso mismo vas a tener que cuidarte más – la ayudó a o ponerse de pie, no había más que hacer en el hospital, lo mejor era irse de una vez – no confío en la medicina humana.
- Quieres decir que de todas maneras pasaré por momento así de ahora en adelante, ¿verdad? – Kol no contestó, un pequeño grupo de médicos se cruzó frente a ellos así que guardaron silencio por un rato más. Pero ya saliendo del hospital y en terreno seguro, el silencio se mantenía – Kol…
- ¿Si?
- Te pregunté si de ahora en adelante siempre va a ser así.
- No lo sé Priss – Kol se detuvo al lado del auto con el que habían ido. Una vez ahí suspiró hondo y miró hacia un lado – lo que quiero es que nos larguemos de aquí, tú y yo.
- Y mamá.
- Si, ella también. Que nos larguemos los tres fuera del alcance de mi madre y de todo esto. Así no tendrías que pensar que va a pasar mañana o cual va a ser el siguiente golpe del enemigo.
- Pero eso no se puede, ¿verdad? – él seguía cabizbajo. Abrió la puerta del auto para hacerla pasar, Priss entró y luego siguió él. Cuando Kol cerró la puerta la tiró con fuerza para luego arrancar.
- No se puede. Eres muy importante en todo este juego y el enemigo es numeroso. Y si solo en ese bosque no pude cuidarte como se supone que debí hacerlo… - decía con amargura. A Priss le dio mucha pena escucharlo hablar de esa forma, no consideraba que fuera débil ni nada, pero la circunstancia en que los atacaron fue horrible, había más de una rehén, no había sido culpa de Kol todo aquello – prefiero contar con mi familia aunque sea un poco.
- ¿Ellos querrán protegerme?
- Hasta ahora no han dado muestras de querer crucificarte. Y si Klaus dice que desgraciadamente por culpa del maldito vínculo no puede hacerte nada entonces todo está bien.
- Ajá… - Kol conducía despacio, ella no quería hablar mucho más de ese tema, por el momento parecía que Kol y su familia cuidarían de ella y mamá, así que quizá tendría que tomarse un descanso de la escuela hasta nuevo aviso. En sí ese no era el asunto, sino que la simple mención de Klaus la ponía algo intranquila. Lo que le dijeron acerca de que ella era la reencarnación de esa tal Tatia a quien ella había visto en una especie de "flashback" en el bosque. Según todo eso ella era la amada del hermano de Kol y quizá solo por eso estaban destinados a estar juntos. Ese asunto de amores predestinados le parecía algo imposible ya que para empezar ella podría tener el alma de es Tatia pero definitivamente no era ella, sino jamás se hubiera enamorado de Kol. Y aún con esas ideas racionales no podía evitar sonrojarse en presencia de Klaus, o pensar en acercarse a él en todo momento o cosas por el estilo. Y ella, que aunque en general había sido siempre una chica correcta, no iba a dejar que un ser del pasado hiciera lo que se le dé la gana en ella. Sería dueña de su propia vida y su destino, haría lo que quisiera y nadie la iba a detener. Y lo que quería era estar al lado de Kol.
- Sé que pensaste que saliendo de Denver se iba a acabar todo pero bueno… es lo mejor que puedo hacer –continuó Kol.
- Lo que importa es que estamos juntos – dijo con voz suave y giró buscando su mirada, Kol redujo el paso del auto y también giró a mirarla. Priss se acercó a darle un beso suave y dulce que él correspondió con la misma ternura. Eso era algo que apenas estaba descubriendo con él, podía ser muy pasional y ardiente, pero también toda una ternura con ella.
- Si, y ahora quiero que descanses, no has tenido calma desde que todo empezó.
- Claro, y mamá debe andar preguntándose donde estoy. ¿Aún está bajo efecto de eso que haces con los ojos?
- Si y se llama compulsión.
- Como sea, quiero que se lo quites. No me gusta pensar que mi madre es de pronto una marioneta o algo así.
- No la he controlado, sólo le pedí que se mantenga serena y ayude. Si quieres que le quite eso… pues no sé que tan preparados estamos para controlar un ataque de histeria por medios naturales.
- Bien… tú ganas. Por ahora mejor déjalo así. Pero quiero estar con ella, explicarle de que va todo esto y nada más. Igual se va a mantener tranquila, no hay nada que temer.
- Si tú lo dices… - aceleró el auto para llegar al fin a la mansión Mikaelson.
Le pareció notar que había mucha actividad en la primera planta y en el sótano, pero Kol ni siquiera la dejó preguntar, la condujo directo a la habitación de su madre. Priss sospechaba que allá abajo no estaba haciendo nada sano, que quizá por uno que otro grito que escuchaba de a ratos era muy probable que estuvieran torturando o interrogando a alguien… o quizá eran muchos. Eso la ponía nerviosa, no estaba acostumbrada a la violencia y nada de eso podía tranquilizarla. Ya casi al anochecer Kol le dijo que podía bajar, que todo ya estaba de maravilla y que incluso podían ordenar una pizza. La animó la idea, fue a dar una vuelta al la cocina por algo de tomar para ella y mamá pero al no encontrar nada decente se fue a dar una vuelta por la sala principal para esperar ahí al de la pizza cuando quien llegó fue Klaus y una vez más los nervios y el alma de esa Tatia la vencieron para terminar babeando delante de él y acercándose peligrosamente. Terminó huyendo a su habitación por pedido del mismo Klaus y por la pronta intervención de esas chicas que ni idea que hacían por ahí pero parecían estar ayudando.
Fue a la habitación con mamá y cuando llegó la pizza comieron junto con Kol mientras veían la televisión. Pero ella estaba muy pensativa, toda esa historia la tenía estresada, no podía vivir pensando que cada vez que se encuentre con Klaus se iban a poner en ese plan. Al menos ella sabía de que se trataba todo, pero en cambio Klaus no tenía ni idea del vínculo y por lo que parecía Kol no tenía la más mínima intención de contárselo. ¿Estaba bien eso? ¿Ocultarle una información tan importante?
Estuvo pensando en eso durante toda la película y luego que Kol se fuera pues ella decidió que por esa noche era mejor quedarse al lado de mamá, ya habría tiempo para tener acción con Kol. Pensó en eso hasta que la última luz de la mansión Mikaelson se apagó y reinó el silencio. No podía dormir pensando que iba a pasar si Klaus se enteraba de esa verdad. De momento se había resistido al vínculo y había mostrado rechazo, si ella le contaba aquello quizá él también colabore mintiéndose alejado de ella y controlándose. O puede que al saber que era la reencarnación de su amada quiera busca a Tatia en ella e intente recuperarla, cosa que por nada del mundo podía permitir. Pero tampoco era justo ocultarle información tan vital, ¿no? Klaus tenía derecho a saber de que iba todo el asunto para así estar prevenido.
Era de madrugada cuando se cansó de dar vueltas de un lado para el otro en la cama y se paró en busca de calma fuera de la habitación. Un vaso de jugo fresco quizá, un poco de aire y un breve caminata despejaría su mente. Llegó a la cocina, bebió el ansiado jugo y se quedó ahí parada al lado de la ventana mientras el viento golpeaba suavemente sus mejillas. Quizá no había sido buena idea dormir al lado de mamá, quizá entre los brazos de Kol hubiera hallado la calma que tanto quería. "Lo que necesitas es definir de una vez… ¿Se lo dices o no? Sólo así te tranquilizas", se dijo internamente. Suspiró, esa era la pura verdad. Tenía que decidirse de una vez. Pero tampoco hubo mucho tiempo para pensar, giró para subir a su habitación y se le paralizó el corazón. En la puerta de la cocina estaba Klaus mirándola fijamente. Ella se quedó quieta mientras él avanzaba silencioso y sin quitarle la mirada hacia un congelador al lado de la nevera y sacaba una bolsa de sangre. Cierto, eran vampiros y bebían sangre. Y al menos ellos parecían "medio civilizados" con la delicadeza de tener reserva de sangre y no salir a comerse a un desconocido y esas cosas. Ahora que lo pensaba, no soportaba la idea de Kol bebiendo sangre de un cuello ajeno, una chiquilla simpática que se le antoje por ejemplo.
- ¿No deberías estar durmiendo? – preguntó mientras empezaba a beber de esa sangre. Ella apartó la mirada, seguía sin agradarle ese asunto.
- No puedo, no me siento muy bien.
- ¿Estás enferma?
- No… es sólo que estaba pensando. Todo esto es muy confuso.
- ¿Y Kol?
- Durmiendo, supongo.
- ¿No estabas con él?
- ¿Te importa?
- Sólo decía… - ella lo miró, Klaus, quien sabe en que momento, ya se había acabado la sangre y dejó la bolsa a un lado. Le sonrío a medias por ese comentario indiscreto, Priss sintió que ya empezaba a sonrojarse y él lo notó inmediatamente – quizá ya tienes que irte – sugirió él inquieto. Priss asintió se dio la vuelta pero entonces se quedó quieta. "¡Vamos, vamos! ¡Es ahora o nunca!". Se giró rápidamente, tenía que hacerlo.
- Escucha… hay algo que debes saber.
- Que sea rápido.
- Esta mañana Kol y yo interrogamos a una bruja… bueno él, yo sólo escuché y puse mi sangre…
- Sé breve.
- Bien… - suspiró. Tocaba soltarlo como una bomba – se supone que estamos vinculados no sólo porque soy descendiente tuya y tengo sangre especial, sino porque he heredado después de varias generaciones el alma de tu amada.
- ¿Qué? – lo vio acercarse peligrosamente a ella, mirándola fijamente pero de una forma que la asustó. Se daba cuenta que de alguna forma él también estaba asustado por esa revelación y era algo que no quería creer.
- Eso dijo la bruje be… no sé que.
- Bonnie Bennet
- Si, si… eso. Dijo lo que te estoy contando. De acá a que sea verdad…
- Eso no puede ser cierto.
- Lo mismo pienso.
- Ni siquiera te pareces a ella – una parte de Priss se sintió ofendida por ese comentario. Pronto se dio cuenta que no era ella misma la que estaba ofendida sino su yo como Tatia. Y ahora resultaba que hasta podía separarlas… ¿O es que sólo era consciente de que actuaba como ella? Era de verdad confuso.
- Claro que no, la bruja dijo que sólo habían puesto su alma en mí para que no puedas matarme.
- Es imposible – dijo cruzándose de brazos y mirándola con una expresión pensativa – quizá es un truco para despistarnos, esa bruja está del lado del enemigo.
- Si, además si fuera reencarnación de Tatia sabría cosas que sólo ustedes dos sabrían.
- Algo así… - decía pensativo. Por un instante se quedaron así, muy cerca y pensativos. Priss también creyó que quizá todo eso podía ser un truco, así que era mejor no tomárselo muy en serio, ¿verdad? – podemos poner a prueba aquello – propuso Klaus de pronto.
- Bueno, ¿haciendo algo como qué?
- No sé, dime tú. Después de todo eres la reencarnada.
- ¡Ja! Muy gracioso – dijo fingiendo molesta. Apartó la mirada, esa una total locura! Ni siquiera se le ocurría algo de "vida pasada" como para confirmar lo que dijo la bruja. Quizá él tenía razón y eso no era más que un truco. "Anda, te reto a que pienses…", se dijo a sí misma con voz burlona. Y fue casi como si no lo pudiera controlar. Volvió la mirada hacia él, Klaus bajó los brazos y también la quedó viendo a la expectativa. Pronto Priss supo lo que tenía que hacer para demostrar que ella tenía el alma de Tatia. Y no pudo detenerse, todo le gritaba que no lo haga pero ella siguió adelante. Lo miró fijamente y si hace unos segundos Klaus no se creyó lo que le dijo de pronto lo vio inmóvil, pasmado. Como si hubiera reconocido algo en su mirada diferente, algo en su expresión que se lo dijera todo. Priss se acercó a él, a la altura de su cuello, justo debajo de su oreja. Y sin detenerse le dio un beso ahí, uno suave y corto, pero lo suficientemente eficaz para ponerlo a temblar. Los labios de la chica bajaron despacio por su cuello y luego se apartó. Listo, estaba hecho- así es como te gusta que empecemos – le dijo sintiendo que no hablaba con su propia voz, como si alguien se hubiera apoderado de ella de pronto. Sólo lo quedó mirando unos segundos, Klaus tampoco salía de su asombro. Parecía hasta tembloroso, al borde del colapso emocional. Un ruido ajeno de afuera de la casa los despertó, Priss se apartó inmediatamente y chocó con una repisa echando unas sartenes al piso.
- Pero que…. – Klaus estaba incrédulo, le pareció notar que hasta sus ojos se cristalizaban. Ella empezó a negar con la cabeza… sucedió lo que más temía! Era verdad y no pudo controlarse. Era momento de la huida.
- ¡Oh no! Yo no…. No quería esto en serio… no sé que me pasó… tengo que irme...– aprovechando que Klaus aún estaba pasmado por lo que acababa de decir salió corriendo de la cocina tan pronto como pudo. Llegó al segundo piso por la escalera principal y casi se cae por el apuro.
- Priss… ven acá – escuchó decir cerca de ella, se giró y Klaus estaba parado en la base de la escalera – tenemos que hablar sobre esto.
- No… no. No tenemos nada que hablar, tenemos que separarnos todo lo que podamos para no hacer una locura – sostuvo con voz temblorosa. Eso mismo, tenía que correr lejos de él, porque estaba segura que si se quedaban a solas y a oscuras iban a terminar haciendo algo que no querían.
- Esto es serio – Priss ahogó un grito cuando se dio cuenta de que Klaus había llegado con su super velocidad frente a ella – no puedes salir corriendo siempre.
- Pero esta vez si, ¿no te diste cuenta lo que hice? –dijo con voz temblorosa – yo… yo te besé… claro que no quiero hacer eso! Estoy poseída o algo así, porque me niego a creer que tengo el alma de esa mujer.
- No es algo fácil de asimilar, lo sé. Ni para mi – y aún así estaba cerca de ella, mirándola a los ojos. Klaus posó delicadamente una mano en su hombro mientras se acercaba y la arrinconaba contra la escalera. Su otra mano tomó su mentó despacio y ella se quedó sin respiración – no puede ser posible… - era de alguna manera incómodo, no la miraba a ella, buscaba a la otra en sus gestos y en su mirada. Y lo peor es que no tenía el valor de separarse, esa posición no la incomodaba. Le daba algo de miedo de lo que podía pasar, pero le gustaba sentirlo cerca, hacía que todo el cuerpo le quemara y le latiera el corazón a mil –Tatia, ¿en verdad eres tú? – susurró él sin dejar de mirarla. Pero Priss frunció el ceño, eso no podía seguir así, tenía que cortar todo.
- ¡Que no! – dijo apartándolo con fuerza – ¡Ella está muerta y yo no soy ella! ¡Supéralo!- gritó antes de salir corriendo nuevamente y esta vez Klaus no la siguió.
Confundida por lo de hace un rato corrió a la habitación de Kol. La puerta estaba abierta y él quizá estaba durmiendo. Sin importarle nada se metió en la cama con él, buscó su cuerpo y se acurrucó a su lado. Su corazón dejó de latir alocado, ahora se sentía más tranquila. No debió haber salido de esa cama nunca. Casi lanza un grito de sorpresa cuando sintió que Kol la acercaba a sí y la abrazaba, no sabía si lo había despertado o si ya estaba despierto.
- ¿Pasó algo?
- Sólo quiero estar contigo… - dijo tiernamente besando su nariz. Priss cerró los ojos y se acomodó en su pecho. Tenía que borrar de su mente lo que acababa de pasar, su único amor era él.
