Elizabeth odiaba los despertadores. Y su "buen" humor recaía en no haber podido dormir bien esos últimos cuatro días. Todo por culpa de esas malditas pesadillas que comenzó a tener desde que Klaus la había atacado.

Esas últimas dos noches, soñó con lo mismo, que la primera vez, sólo que con distintos escenarios. Y eso no era todo, ya que cuando despierta, siente unas grandes ansias de sangre. No sabia que hacer ni que significaba eso. Pero no era nada agradable irse a dormir con temor de recaer nuevamente en una de esas pesadillas. Y cuando logra despertar, siempre es a la misma hora, a las 3:33 am.

Esa mañana no hubieron pesadillas, pero estaba la sed de sangre.

No le queda de otra que salir de su ya no cómoda cama e ir por una bolsa de sangre. Era la segunda en el día, contando la de la madrugada, comenzaba a pensar que eso no era normal. Un vampiro normal podía tomar una bolsa y sentirse satisfecho todo el día. Pero ella se sentía como si no se hubiera alimentado en días. Acaba la bolsa en cuestión de segundos antes de mirar la nevera. Al paso que iba, sólo tendría para uno o dos días más, por lo que tendría que conseguir más bolsas y reponerlas antes que Damon se diera cuenta. Tenía que mejorar su autocontrol si es que quería que eso no empeorara, o peor, que los demás se enteraran.

Subio las escaleras dirigiéndose al baño para tomar una ducha que terminó durando media hora. Cuando estaba secándose el cabello, el celular comenzó a sonar. Dejo la toalla sobre la cómoda antes de caminar hacia su cama para recogerlo.

"¿Diga?" Elizabeth contesta sin ver quién era.

"Elizabeth soy Bonnie. ¿Estás ocupada ahora?" pregunta Bonnie con un tono medio apurado e impaciente.

"Claro que no. ¿Quieres que vaya a tu casa?" Elizabeth pregunta con las cejas juntas.

"No no no, es sólo que necesito que vayas en la tarde a cuidar los ataúdes. ¿Puedes?"

"¿Ocurre algo?" Elizabeth pregunta al notar la voz de Bonnie tensa y algo nerviosa.

"No. Bueno...sí..." Bonnie comienza a hablar y a enredarse con sus propias palabras. "Lo que pasa es que he estado teniendo unos sueños recurrentes y siempre terminaba viendo a una misma persona."

"¿Una misma persona?" Elizabeth pregunta frunciendo el ceño.

"Sí...con mi madre." Bonnie dice la última palabra con un tono más bajo y tenso. "El punto es que iré a buscarla y averiguar si todo esto está entrelazado."

"Está bien, no te preocupes. Pero, ¿estás bien? ¿no quieres que vaya contigo?" Elizabeth se ofrece.

"Gracias Elizabeth pero no es necesario. No creo que quieras." Bonnie responde un poco incómoda.

"Yo pido la ventana"

"No, no lo harás"

"¿Acaso quieres que vaya contigo atrás?"

"No. No irás con nosotras Damon"

No era necesario que Elizabeth fuera adivina para darse cuenta que aquellas voces pertenecían a Damon y Elena. Se escuchaban a través de la llamada, y Bonnie no tuvo que decirle nada, porque con eso ya se daba cuenta. Elena iba a ir y Damon también. Por eso el vampiro se habia ido tan temprano esa mañana.

"Ok, suerte Bonnie." Elizabeth sonrie sin muchas ganas. Al parecer Bonnie ya se había dado cuenta que los escucho. Era incomodo que Bonnie supiera de sus sentimientos por Damon. "Cuidate, ¿si?"

"Gracias Elizabeth, bye." Bonnie dice antes de colgar la llamada.

Ahora Elizabeth tenía una tarea para el día: pasarse por los ataúdes. Pero antes, terminaría de arreglarse y descansaría una hora más, y luego pasaría por el hospital a conseguir/robar unas cuantas bolsas de sangre para los siguientes días.


Después de su descanso felizmente sin pesadillas, Elizabeth tomo las llaves de su auto y se puso en marcha hacia el hospital de Mystic Falls. Fue cuestión de unos cuantos minutos y ya se encontraba aparcando el auto.

Nunca antes había robado bolsas de sangre ahí, en las pension siempre estaba la reserva llena. Así que entra con cautela mirando los letreros de las paredes. Disimula lo más que puede, como si ya supiera hacia dónde se dirigía, pero a la vez con cautela para que nadie la notara.

Creyo haber llegado al ala indicada, pero habían demasiadas habitaciones y no tenían letrero alguno. Así que no le quedó de otra que comenzar a ir de habitación en habitación, hasta encontrar la correcta. Las primeras cinco fueron incorrectas, y estaba dirigiéndose a la sexta puerta, esperando no encontrar sorpresas como en la puerta número cuatro, donde tuvo la vista "privilegiada" de un anciano de espaldas utilizando una camisa de hospital.

Cuando estaba abriendo la sexta, algo la trancaba. Elizabeth hizo más esfuerzo logrando abrirla. Lo primero que vio, fueron los contenedores de bolsas de sangre, por lo que se felicito mentalmente, para luego ver lo que le estaba trancando el ingreso. Era un cuerpo. Y ese cuerpo era el de Damon.

Ella se acerco a su cuerpo poniendose de rodillas. Antes de sacudirlo levemente, pero no respondía. Luego aumento la fuerza de estas, pero no daba resultado alguno.

"Damon, despierta." Elizabeth pronuncia varias veces mientras lo sacudía, pero no despertaba.

Su preocupación comenzaba a acender, por lo que penso en una última opción: le dio una bofetada demasiado fuerte.

Sus rostro comenzó a reaccionar, mostrando muecas de dolor.

"Auch..." Damon se quejó mientras sus ojos azules se dirigían hacia Elizabeth, y una de sus manos se posaba en la mejilla que comenzaba a ponerse roja, con la silueta de una mano. "¿Era necesario tanta fuerza?" pregunta algo irritado mientras se trataba de sentar. "No despertabas, y fue lo mejor que se me ocurrió." Elizabeth se excusa con toda la inocencia del mundo mientras trataba de no reirse por lo gracioso de la situación. "Hablando de eso, ¿qué ocurrió? ¿No debías estar con Bonnie y Elena?"

"La doctora Fell me inyectó verbena y me dejó aquí inconsciente." Damon dice dejando de tocarse la mejilla, para ahora dirigir la mano a un extremo de su cuello. "¿Y tú que haces aquí? ¿Y por qué dices eso?"

"Vine en busca de bolsas de sangre." Elizabeth señala con la cabeza los contenedores. "Y te encontré de paso." Se pone de pie extendido su mano para ayudarlo también. "En fin, ahora que ya estás bien, volveré a mi tarea."

Elizabeth se da media vuelta acercandose a uno de los tres contenedores que habían. Era el cielo en persona. Habían demasiadas bolsas llenas con aquella sustancia rojo escarlata que saciarían el hambre de cualquier vampiro hambriento, ósea, en ese caso el de ella.

Abrío su bolso extra enorme, dedicado para transportar muchas bolsas, y comenzo a llenarlo de a uno. Empezo a sentir las venas palpables en su rostro, pero no le importaba. Ver toda esa sangre, le abría el apetito, por lo que comenzo a meter con más rapidez las bolsas. Iba como en la bolsa número quince o dieciséis, hasta que una mano la detuvo cuando iba a meter una nueva bolsa.

"Es suficiente Elizabeth, ¿o es que acaso quieres que se den cuenta que faltan bolsas?" Damon la regañó.

Elizabeth trata de que su cabello suelto tapara su rostro. Tenia que calmar el apetito y desaparecer aquellas venas que amenazaban con delatarla.

"Elizabeth, mírame." Damon ordena, pero Elizabeth no le obedece. Asi que el la toma del menton obligandola a que lo mirara. "¿Qué te ocurre?"

"Nada, simplemente me dio hambre." Elizabeth dice quitando su rostro de entre sus manos, mientras trataba de calmarse y pensar en otra cosa que no fuera sangre.

"No. No lo es." Damon niega con la cabeza señalandola brevemente. "Te he estado observando estos últimos días y no es normal. ¿No creíste que tarde o temprano, alguien se iba a enterar de que tienes un problema?"

"Damon, enserio, estás exagerando. Como si nunca se te hubiera abierto el apetito por ver tantas bolsas de sangre." Elizabeth rueda los ojos mientras cerraba su bolso, dispuesta a irse. Pero Damon no se lo permitió. "¿Qué quieres ahora?" pregunta irritada.

"Quiero la verdad." Damon dice sonando autoritario. "¿Me la dirás o no?"

"Ni yo lo sé." Elizabeth mira hacia abajo para continuar. "Últimamente mis ansias de sangre han aumentado y esto empeora cuando tengo una de esas pesadillas."

"¿Pesadillas?" Damon pregunta levantando el rostro de Elizabeth, pero esa vez con mas delicadeza. "¿Que ocurren en esas pesadillas?"

"Siempre es lo mismo." Elizabeth comienza a decir, formandosele un nudo en el estómago. "Primero aparece mucha sangre, pero no es mía, sino la de personas inocentes. Y no sólo son personas desconocidas, sino también quienes me importan. Todos muertos y por mi culpa. Y luego está ella..."

"¿Quién es ella?" pregunta Damon con más preocupación. Toma la mano de Elizabeth apretandola suavemente, dándole un poco de tranquilidad.

"Soy yo. Bueno, en teoría..." Elizabeth dice respirando hondo para continuar. "Es idéntica a mí físicamente, solo que ella es la maldad personificada. Creo que soy yo cuando perdi mi humanidad una vez." la piel de ella se eriza con tan solo pensar en ello, y Damon se da cuenta de aquello.

"No es necesario que continúes si no quieres..." ofrece el, pero ella niegacon la cabeza.

"Siempre aparece cubierta de sangre, como yo. Y me dice que somos la misma persona y que debo aceptar mi verdadero ser." Elizabeth cierra los ojos dejando que lágrimas cayeran. "Créeme Damon, cada vez las pesadillas son peores. Más reales. Y el hambre también. Cada vez que veo a un humano, siento su voz diciéndome que me alimente y lo mate."

"¿Desde hace cuánto tiempo estás viviendo esto?" Damon pregunta mientras observaba a Elizabeth con más detenimiento.

"Desde que Klaus me ataco." Elizabeth responde mientras se secaba las lágrimas del rostro.

"¿Y por qué no dijiste nada?" Damon pregunta molesto.

"Claro Damon, voy a aparecerme y decir: "Hey, tengo pesadillas donde mato personas y aparece una chica igual a mí , sólo que en versión malvada, y me dice que somos la misma persona. Por cierto, ¿tienen una bolsa de sangre? Es que mis ansias de sangre aumentan con las pesadillas." Elizabeth dice con sarcasmo y molestia. "Van a creer que me volví loca; justo como tu lo debes estar pensando."

"No pienso eso, Elizabeth." Damon niega con la cebaza, para luego acercar a Elizabeth a su cuerpo y abrazarla. Ella le devuelve el abrazo mientras hundia su rostro en su pecho. "Es más, quiero ser el primero al que acudas cuando te sucedan estas cosas. No te dejaré sola en esto."


"Enserio, no tenías que venir conmigo hasta aquí. Ya estoy bien." Elizabeth dice mientras se dirigían a la casona donde se ocultaban los ataúdes. Ya eran casi las 3:30 pm y Damon había decidido acompañarla.

"Te dije que no te dejaría sola en esto. Y tengo la ligera sospecha que las brujas sepan algo." Damon responde mientras le regalaba una sonrisa de costado.

"Las brujas no quieren ayudarme." Elizabeth rueda los ojos. "Me lo dijeron hace días."

Fue interrumpida cuando recibío un mensaje de Bonnie. "Saquen los ataúdes. Klaus sabe."

No tuvieron tiempo para ponerse a pensar, simplemente a reaccionar. No íban a poder sacar todos lo ataúdes a tiempo, por lo que a Elizabeth se le ocurrió sacar el más importante: el que estaba cerrado con magia.

Lo escondieron en la cripta familiar de los Salvatore lo más rápido posible. Y cuando estában de retorno a la casona, Damon se tensó antes de ponerse delante de Elizabeth ni bien llegaron al sótano.

"¿Por qué tardaron demasiado?" pregunta Klaus, quien salía de un rincón con una mirada y sonrisa malvada.

"Klaus." Elizabeth dice con sorpresa. Esperaba por lo menos llegar a sacar un ataúd más.

"Escondidos con mis ataúdes, usando la magia de cien brujas y en un lugar tan sucio y deplorable." Klaus comenzo a hablar con su innecesariamente perfecto acento inglés. Pero fue interrumpido por las brujas, quienes empezaron a causarle un fuete aneurisma.

"Insultar a las brujas muertas no es bueno, cometí el mismo error la primera vez que vine." dice Damon con una chispa de gracia en sus palabras.

"¿Sabes que es lo interesante de las brujas?" Klaus empieza a decir con dificultad por el dolor. "Que vivas o muertas, les interesan los suyos. Las cien brujas muertas, tienen a mil descendientes." el aneurisma que le daban, aumentó a tal grado que comenzó a gritar y ponerse de rodillas. "Y no tengo problema en asesinar a cada una de ellas si no me dan mis ataúdes." con dificultad, comenzó a levantarse mientras hablaba. "Ahora mismo, mi híbrido está preparado para acabar con el linaje Bennett." El aneurisma desapareció; junto con el fuego intenso de las velas. "Ahora. Por favor, muéstrenme los ataúdes."

Klaus consiguió lo que quería, porque las brujas lo obedecieron rápidamente. El mira alrededor de la habitación antes de que suspira mientras los ataúdes aparecen deshilachados delante de ellos.

"Aquí estamos." Klaus sonrie contando a los tres antes de darse cuenta y volviéndose hacia Damon y Elizabeth.

"¿Donde está el cuarto?" pregunta molesto y preocupado. "Muéstrenme!" Klaus grita airadamente a los antepasados, pero no sucede nada.

"Pues, es que verás no pueden. No está aquí." Damon dice mientras daba unos pasos hacia un extremo de los ataúdes.

"¿Qué hicieron?" Klaus pregunta mirando a Damon y Elizabeth.

"Pues Bonnie me alcanzó a advertir a tiempo. No pudimos sacarlos todos, pero sí al mas importante." Elizabeth sonrie mirando a Klaus que apreta su mandíbula con enojo. "Te metes con Bonnie, te metes conmigo."

"Le arrancaré cada miembro. Y después, cuando seas una masa de sangre y piel, te arrancaré el corazón del pecho." Klaus dice mirando a Damon mientras se acercaba pero Elizabeth da un paso adelante quedando frente a Klaus.

"No, no lo harás." Dice ella a Klaus que solo la mira. "Te crei milagrosamente cuando dijiste que tenía tu palabra sobre la protección de mis amigos, pero mentiste. Sé que quieres proteger a tu familia como yo quiero proteger a mis amigos. Pero algo me dice que quieres un poco mas lo que está en ese ataúd." Elizabeth dice inclinando la cabeza en Klaus. "Así que tienes mi palabra. No voy a hacer nada con ese ataúd, siempre y cuando dejes de atormentar a Elena con tus híbridos, que te advertí que te deshicieras y parece que Stefan también lo hizo. Deberías haber escuchado esas advertencias." Ella sonrie antes de agarrar el brazo de Damon y salir de la casa rápidamente.