NUESTRA PRIMERA CITA…

Kowalski seguía ahí parado, inmóvil, apenas notándose su respiración ligeramente nerviosa, pero de alguna manera segura, hasta que decide romper el silencio.

-no te voy a mentir Marlene… estaba con kitka.-responde el científico sin darle la más mínima importancia. Marlene se dio cuenta de que estaban presentes cabo y rico, así que decidió no discutir más con el científico.

-pues qué bien, me voy a mi habitad.- terminando de decir esto Marlene hace caso a sus palabras. Mientras que cabo se queda mirando fijamente al científico, poniéndole cara de "ve con ella". El científico comprende perfectamente el mensaje y corre tras ella. Marlene ya llegando a su habitad escucha los gritos del científico.

-¡Marlene!... ¡Marlene espera!-detiene su paso, dejando que el pingüino alto lograra alcanzarla, posteriormente logra tenerla de frente.

-¿qué me vas a explicar?, ¿qué te la pasaste bien con esa halcón?-se queja la nutria muy molesta.

-no, y además Kitka y yo solo salimos como unos simples amigos, eso fue todo.

-aja si claro, ¡¿crees que te voy a creer esa mentira?! no, olvídalo.

-Marlene te estoy diciendo la verdad, no fue una cita, fue una salida de amistad.

-¿crees que eso a mí me importa?, Kowalski, tu y yo nunca hemos salido, porque si a mí no me invitas a salir sales con otras, que ni siquiera, las quieres.- le dice la nutria desesperada y llorando, por sentirse completamente engañada y traicionada.

-Marlene, no llores.- el científico abraza a la nutria.- está bien, no te he invitado a salir porque, creí que aún era muy temprano para ti, pero, mañana salimos ¿te parece?.

-sí, está bien.

-mira, mañana, a las… 5:30 paso por ti, para dar un paseo al parque, ¿te parece?

-si.- Marlene se despide de Kowalski con un beso y el pingüino se va hacia su habitad.

MIENTRAS QUE EN LA BASE CENTRAL…

-¿encontraron contacto alguno, con el helicóptero azul?.- preguntaba el coronel tres estrellas.

-negatorio coronel.- le contesta una pingüina.- tenemos informes de que el helicóptero azul fue… completamente destruido, no encontramos rastros de algunos sobrevivientes.

-eso no puede ser posible, quiero que busquen en toda la zona donde explotó él helicóptero, para saber si hay rastros de sobrevivientes.

-sí señor.

EN EL ZOOLOGICO…

Cayó la noche, todos dormían en paz, hasta que volvió a caer la mañana. Y como siempre Kowalski ya debía estar en la casa de Alejandra. El pingüino alto paseaba por los pasillos de la casa, hasta que se topó con Gustavo.

-todavía sigues aquí.

-aquí siempre estaré.

-si tienes algún respeto por esta familia, deberías dejarnos en paz de una vez por todas.- le dice Gustavo sonando muy rencoroso con Kowalski.- déjanos en paz.

-lo siento, pero no estoy aquí por gusto, estoy aquí para proteger a Alejandra, y eso hare, no me iré hasta asegurarme de que ella esté completamente segura, además, no fui yo el que le pidió al coronel tres estrellas que me mandara para acá, sino Antonio.

-muy pronto mi padre le pedirá a la base central que te retire de tus deberes que tengas que tener en esta casa.

-dudo mucho que el coronel me prohíba seguir viniendo hasta acá, no dejara sin protección a Alejandra, no si al menos no se ha capturada la ardilla roja y…

-…para ti es la señora Alejandra.

-pues, la señora Alejandra me prohibió llamarla "señora" y ahora solo es Alejandra.- le dice el teniente muy a la defensiva.- ¿porque me tiene tanto odio Gustavo?, ¿qué es lo que yo le hice, como para que me odie de esa manera?… porque lo note cuando llegue el primer día a esta casa.

-hay cosas, que en este mundo, que no se puede apreciar del todo.- Gustavo se aleja del teniente sin decir una palabra más, dejando a Kowalski solo, quedándose pensando en esa idea que ahora ronda por su mente.-¿POR QUE ME ODIARA TANTO?.- se preguntaba el teniente. Gustavo ya estaba llegando al despacho de su papá, donde Antonio estaba sentado de frente en su escritorio.

-papá, tienes que hacer algo.- Antonio alza la mirada viendo de frente a Gustavo.- Kowalski tiene que irse de esta casa para siempre.

-Gustavo, no puedo hacer eso.

-¡¿por qué no?!

-¿por qué?... tu madre necesita su protección, hasta que no sea capturada la ardilla roja, Kowalski no puede abandonar esta casa.

-entonces, ¿cuándo la ardilla roja sea capturada, Kowalski abandonará la casa para siempre?

-si Gustavo, así son las cosas.- Gustavo sin decir una palabra más se aleja del despacho de su padre.

-NO SE COMO… PERO KOWALSKI AVANDONARA ESTA CASA, ASI SEA LO ULTIMO QUE HAGA.- se decía Gustavo a sí mismo. El día se acabó muy rápido, cuando el reloj marcaba las 4:50. Kowalski se dirige hacia su habitad, llegando ahí estaba cabo comiendo winkis.

-¿puedo saber de qué hablaron tú y Marlene?- le pide el joven cabo.

-de nada importante, solo que se molestó de que Kitka y yo salimos, ahora le toca a ella salir conmigo.

-y como no se debía de extrañar, se supone que estas saliendo con Marlene, no con Kitka.

-sí, ya lo sé cabo.

-¿vas a salir hoy con Marlene?.

-si cabo, hoy le toca a ella.- le dice el teniente haciendo muecas de "que fastidio"

-solo será una simple salida, ¿no Kowalski?

-¿que estas insinuando cabo?

-no te estoy insinuando nada Kowalski, solo que espero que no intentes llegar con ella a algo más que solo una simple salida.

-¡¿qué?! ¿Insinúas que yo me entregue a ella en cuerpo y alma?.- cabo asiente con la cabeza.- cabo, yo nunca me voy a entregar en cuerpo y alma a esa nutria.

-eso no se sabe Kowalski, solo pasan las cosas y…

-¡NUNCA CABO! … nunca.- terminando de decir esto Kowalski sale de su habitad y se va directo hacia el parque, donde ahí Marlene ya lo estaba esperando. Kowalski, ya en el parque buscaba a Marlene y la ve sentada debajo de un árbol, era ese mismo árbol donde vio a Skipper feliz al lado de Marlene. Kowalski se acerca a la nutria y le habla.

-¿por qué tan sola señorita?.- le dice el genio en tono burlón, solo de juego.

-Kowalski, ya llegaste.- Marlene abraza al pingüino.

-jajaja si, lo sé.

-y bien, ¿a dónde vamos?.

-en estos días los humanos están en una fiesta de una feria, ¿quieres ir?.- la nutria solo asiente la cabeza. Kowalski y Marlene se van directo hacia la feria, llegando al lugar Marlene se queda mirando lo que los humanos comían, algodones de azúcar, manzanas acarameladas, hot cake, plátanos machos fritos y muchas cosas más. Kowalski se dio cuenta de esto.

-¿quieres uno?.- le pregunta el genio mirando a la nutria.

-aja.- asiente la nutria mirando los algodones de azúcar. Kowalski golpea al hombre que vendía los algodones de azúcar, solo un simple golpe en la nuca, como lo hacen normalmente ellos, el pingüino toma su algodón, le deja al hombre dinero y se va.

-aquí tienes tu algodón Marlene.- le dice el teniente a la nutria. Marlene comienza a comer el algodón y lo compartía con el teniente, Marlene le daba pedazos de algodón en la boca, como lo harían los enamorados. Y debes en cuando Marlene se metía trozos largos de algodón en la boca, para que del otro lado del algodón lo comiera él, hasta llegar al final cerrando el bocado con un beso. Al finalizar de comer el algodón, se les antojaron a los dos, la manzana acaramelada, Kowalski haciendo la misma acción, golpea al hombre de las manzanas, paga y se va con su manzana. Los dos animales, comienzan a comer su manzana, Marlene de un lado y Kowalski del otro lado. Terminando de comer, Kowalski mira un globo en forma de corazón y a espaldas de Marlene, golpea al hombre, paga y se lleva el globo, llegando con la nutria le enseña el globo.

-¡qué hermoso globo!.- Marlene besa a Kowalski y los dos se van caminando por todos lados, para ver que había en la feria. Vieron una colina cerca de la feria, los dos animales subieron, hasta arriba de ella, veían una agradable vista, después de tres minutos observando la agradable vista, los humanos comenzaron a lanzar fuegos artificiales, Kowalski y Marlene disfrutaron de la agradable vista que estaba en ese momento, vieron como en el cielo se iluminaba de colores, verde, amarillo, azul, rojo entre otros. Era un momento perfecto y romántico para los dos animales, Marlene y Kowalski se besaban con mucha pasión, por primera vez Kowalski sentía que su corazón destrozado volvía a latir, muy despacio pero aceleraba más a cada momento. Marlene y Kowalski pararon de besarse y volvieron a ver los fuegos artificiales, a Marlene se le ocurre una gran idea. Deja soltar el globo y este se eleva hacia el cielo y le dice a Kowalski.

-así como se eleva el globo a larga distancia, quiero que llegue nuestro amor.- Kowalski solo le sonríe y los dos observan como el globo se eleva, llegando más y más lejos de ellos, llegando hacia el cielo.