Holi bebés ¿Como están? Yo estoy sufriendo,tengo tarea por montones,exámenes hasta decir basta,mi iPod se jodió y cuesta $500 repararlo *llora* y aparte debo escribir actualizaciones de lo demás,no habrá paro en mi escuela,autores sobrevalorados y autores infravalorados u_ú y pff...Cosas feas pero en fin,dentro de lo bueno es que traigo este capi lleno de feels,si lloran no me maten,recuerden que alguien debe seguir el fic xD
AndyStrangeMc: Ya te acepté en face *carita de gato* yo si xD siempre me idealicé al tigresito de pasiva (?) y si,Alex se pasa de sensual *se desangra* lo amo mil *corazoncito*
Megane Michiru-chan: dsadas gracias por no odiarme *corazoncito* y descuida,te irá bien uwú te mando mi ki (?)
TsukiYagami74: jajaja xD a todos se nos para al imaginar eso y pues en este capi ya está la resolución (?) y no,Yoshiki y Akira no pasan de los besos xD no son un par de calientes como los otros dos (?) yo también te amo uwú y gracias por la suerte,la necesitaré *llora*
Cioccolato e Dolce: dsadas me alegra que te haya encantado *carita feliz* pues,aquí veremos quien destella mas xD (?) y si,serán dos solamente pero...Bueno,mejor espera y verás y aquí verás si Alex se pasó de mal plan o no (?) ya actualicé y creo que la próxima será hasta dentro de dos semanas T-T
nicoleAnE: jaja xD ¡Gracias! Aunque espero mejorar y espero que te guste el capi~
Ahora sin más,les dejo el abajo pondré mi face y mi ask por si quieren pasarle a lo barrido (?) también les aviso que hay varios fics en puerta así que tranquilo/as ¡Gracias por leer!
La negra motocicleta que se perdía en la noche ya estaba estacionada en el estacionamiento de un fino restaurante, donde su dueño y su pareja estaban terminando de cenar a la luz de las velas.
—Eres genial, honey…En serio gracias…M-Me haces muy feliz—Alex sonrió al ver a su novio escondiendo su rostro en su pecho, adoraba cuando se veía tan frágil y pasivo.
—You're welcome—El rubio le subió suavemente el mentón a su novio para depositar un dulce beso en sus labios, que poco a poco subía de tono.
—Alex yo…Lo he estado pensando toda esta semana…Y he llegado a la conclusión de que…B-bueno y-yo…A-Ahmm B-Bueno yo…Yo…—El rubio frunció el ceño levemente al no saber de que hablaba el pelirrojo—Yo quiero hacerlo contigo Alex; ambos nos amamos y ya llevamos mucho tiempo de novios…N-No quiero hacerte esperar más... —El rubio miró sorprendido al pelirrojo que estaba más rojo que su cabello, besando su frente suavemente.
—No quiero forzarte, tiger—Kiseki negó casi al instante, mirándolo a los ojos algo suplicante—Bueno ¿Quién soy yo para ir contra los deseos de mi novio? —Kiseki sonrió y ambos salieron de la mano del restaurante hacia un hotel, donde casualmente, Alex ya había hecho una reservación y que gracias al apellido de su novio, no pagó nada además de que no le llamarían a los padres del pelirrojo.
Kiseki estaba totalmente sonrojado, apretó un poco el agarre de su novio en la motocicleta. Estaba muerto de miedo, no sabía que hacer respecto al tema; estaba temblando suavemente y sus ojos azules denotaban toda su preocupación, aún no estaba totalmente listo para hacer eso pero el amor al rubio era mayor además quería pertenecerle completamente así que lo haría, ya estaba decidido.
El pelirrojo estaba tan hundido en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando el rubio se estacionó en el estacionamiento hasta que sintió la lluvia mojarle los hombros.
—Amor, ya llegamos—El pelirrojo inconscientemente apretó la mojada ropa de su pareja y se bajó de la motocicleta, quitándose el casco, sintiendo instantáneamente la suave lluvia mojarle el rostro y después un cálido abrazo tapándole de una ráfaga.
Alex enseñó el prepago de la habitación para que le dieran las llaves de su habitación mientras que Kiseki veía sonrojado y temeroso el hotel, no era uno barato; era uno lujoso y refinado, no como los que iba con sus padres y hermanos a vacacionar; éste emanaba un dejo distinto al cálido familiar, una sensación que le recorría los nervios y le erizaba el cabello.
Después de que el rubio hubiera agarrado su tarjeta, abrazó por la espalda al pequeño, depositando un cálido beso en su cuello, logrando estremecerle totalmente.
Los chicos se besaron lentamente y fueron tomados de la mano al elevador que los llevaría a su habitación ubicada en el décimo piso. Kiseki estaba apantallado por como le hacía sentir el elegante y moderno elevador, podía sentir su corazón latiendo desenfrenadamente y escuchar las agitadas respiraciones del rubio que veía sonrojado, una imagen digna de un cuadro ya que para que Alexander se sonrojara es porque el asunto era grave.
El tenso ambiente dentro de esas cuatro paredes fue cortado al escuchar el sonido que anunciaba su destino; Kiseki apretó más fuerte la mano de su pareja al salir del elevador. El pasillo se veía imponente con sus elegantes paredes rojas a tonos con amarillo y naranja, poniendo algunos toques negros en objetos; el pelirrojo se preguntaba cuando se había hecho tan grande el lugar porque por más que caminaba junto a Alex, no llegaban hasta que paró al sentir como su novio le apretaba suavemente la mano. Ambos suspiraron y el rubio deslizó la tarjeta para abrir la habitación.
Era una habitación pintada de un rojo un poco más oscuro, con candelabros en forma de araña dorados; un espejo grande ubicado en la pared y una cama digna de un rey con sábanas rojas, rosas y amarillo claro junto a un piso negro recién pulido, donde se podía reflejar claramente el Tokio nocturno por el ventanal que tenía.
Kiseki se quedó estático, la habitación era despampanante con la luz de la luna que comenzaba a verse entre las nubes que brindaban unas finas gotas de lluvia al ventanal.
—Kiseki… ¿Te gusta? —Preguntó Alex al abrazar al pelirrojo desde atrás por la cadera cuando ambos estaban frente al ventanal, observando la capital japonesa en su máximo esplendor.
—Es hermosa, Alex…—Kiseki acarició con delicadeza las hebras doradas de su amado que tenía el mentón en su cuello.
—No tanto como tu—De un momento a otro las orbes azules del menor apuntaban hacia abajo, aún seguía intranquilo y con miedo pero lo haría porque a él tampoco ya le bastaba con las caricias, un hambre dentro de si le hacía pedir más y más.
—Alex…I love you—El pelirrojo miró a su pareja, besándose casi al instante. Quitándole el miedo a Kiseki en solo un beso, haciéndolo sentir seguro en tan solo un suave tacto con los labios.
Ambos siguieron besándose hasta que el oxígeno comenzó a faltar, separándose unos centímetros, sonriéndose al ver sus rostros totalmente sonrojados junto con sus miradas de torpes enamorados. Definitivamente era hora de dar el siguiente paso.
Ambos cerraron el ventanal, prendiendo la luz suave del buro para que siempre que se separasen pudieran ver sus rostros. Cuando terminaron, Alex puso una canción romántica que sabía que derretía al pelirrojo, acercándose a él con dulzura para volver a besarle.
—You make me feel like I living a teenage dream—Susurró Alex en los labios del menor, sonrojándole y estremeciéndole al instante; besándose segundos después, sintiendo tan cerca el palpitar del otro tan cerca, derritiéndose con las caricias que comenzaban a proporcionarse junto a la cama.
Alex en un momento ya estaba sentado en la cama con Kiseki sobre de él, besándose dulce y sensualmente al ritmo de la canción; cuando se separaron Alex lo agarró de la cadera y lo recostó con suavidad, sonriendo al ver el rostro colorado de su novio con una expresión tan adorable que desearía tomarle una foto.
Sin hablar, ambos volvieron a besarse después de la intensa mirada que se dedicaron, juntándose tanto como les era posible, abrazándose y acariciándose con lentitud, el tiempo se detendría por ellos esa noche para que jamás la olvidaran.
Alex cerró sus ojos un poco y descendió lentamente de los labios de su novio a su cuello, quitándole la sudadera y la playera del partido calmadamente, dejando que cada centímetro de piel que tocaba se le quedara grabada. Por su parte, Kiseki cerraba sus labios con un poco de fuerza para evitar que un gemido saliera, tratando de retenerse ante aquellos toques que le derretían en instantes.
Kiseki le quitaba la ropa al rubio, deleitándose con cada centímetro de piel que tocaba, sintiendo cualquier roce en su cuerpo. Pronto los besos descencieron a los pezones del pelirrojo junto con la mano de Alex que llegaba a la bragueta, desabrochándola suavemente para masajear el miembro que comenzaba a despertar.
—Nghh, A-Alex…—El pelirrojo había terminado de quitarle la ropa del torso al mayor mientras que él yacía totalmente desnudo, sucumbiendo ante esos toques que sabían justamente donde matarle—Alex, me ve-vengo—Alex se quitó los lentes con una sonrisa misteriosa y antes de que Kiseki pudiera correrse, metió suavemente un dedo en él.
—Shhh, tranquilo amor—El pelirrojo tembló un poco al sentir la intromisión, agarrándose de las sábanas con fuerza—Espera, te dejará de doler—El rubio besó al menor con dulzura sin dejar de masturbarle, profundizado la entrada de su dedo en el otro.
Kiseki solo jadeaba, le dolía pero poco a poco esos enloquecedores besos le calmaron, haciéndole perderse nuevamente en esa espiral de placer, ignorando que ya había dentro de él dos dedos que se movían en círculos y tijeras; después de un par de minutos Alex se apartó del menor, quitó sus dedos y se posicionó entre sus piernas que estaban abiertas para él.
—Alex yo…Te amo…
—Y yo a ti, tiger—Alex besó a su pareja, entrando por fin a la entrada del menor que poco a poco se ajustaba a su miembro, haciendo gemir entre besos a Kiseki.
—No…P-Pa…E-Espera—El menor se aferró más fuerte a las sábanas, sintiendo como lo partían en dos, mordió su labio con fuerza tratando de que no saliera ningún ruido lastimoso de su boca.
—Duele pero pasará, confía en mi ¿Si? —Kiseki paró los sollozos que comenzaban a salir, asintiendo ante la promesa del mayor.
Ambos se besaron suavemente, Alex acarició las mejillas del tigre lentamente, bajando sus manos por su cuello y sus botones, estimulándole para que no sintiera dolor alguno, cosa que dio resultado ya que Kiseki suspiró de placer al sentir como el rubio movió levemente su cadera.
De esa manera inició el vaivén, lento y suave; deleitándose el uno con el otro de hasta el rincón más íntimo y minúsculo del otro, jadeando cada vez que sus caderas chocaban estruendosamente o que sus labios se encontraban.
—Ahh Alex, a-así nghh…M-Más—Kiseki cada vez se aferraba más a la espalda del contrario, estremeciéndose al sentir las mordidas o chupetones que el otro dejaba en su blanquecino cuello, las embestidas ahora eran fuertes y profundas, provocando solamente gemidos en la boca del menor que se removía de placer entre los brazos del mayor que seguía saboreando ese delicioso cuello y después los erectos pezones del pelirrojo que con solo una lamida provocaba un grito del menor.
—Nghh Kiseki, t-te amo—Jadeó con voz ronca el rubio que sentía derramarse al ver la erótica cara de su-hasta hace unos veinte minutos-virgen novio.
—Y-Yo igual ahh—Kiseki gritó más fuerte al sentir como una estocada le estremecía de tanto placer por haber tocado un punto dentro de él que ni siquiera sabía que existía. Alex sonrió y aprovechó para jugar con sus pezones cuando volvió a atacar ese punto, haciendo que el menor se tensara y lo aprisionara—A-Alex…—Y sin más, con la siguiente estocada Kiseki se vino entre ambos pechos, dejando que Alexander terminara tras unas estocadas más. Ambos estaban cansados y ahora jadeaban derrumbados en la cama.
—Kiseki…I love you…—Kiseki se sonrojó y correspondió el tierno beso que el rubio le otorgaba mientras salía de él.
—Love you too, Alex—El pelirrojo correspondió nuevamente el beso del rubio antes de caer muerto entre sus brazos, con un sonrojo tenue y una destellante sonrisa.
-/-/-/-/-/-
—Te apuesto lo que quieras a que Kiseki está teniendo sexo con Alex—Kage pensó un poco la apuesta de su hermano pero terminó asintiendo.
—Tres malteadas de vainilla a que no—Los gemelos pactaron su trato con sus manos y voltearon nuevamente hacia la pantalla que proyectaba una película de zombis que tenía horrorizados a Kazuki, el mismo Kazuki que media hora antes no paraba de hablar de su valentía y de decirle a su padre que pizza quería.
La casa de los Midorima era grande y acogedora pero tenía cajas en varias habitaciones porque dentro de poco se mudarían a una mansión no muy grande junto a la mansión Akashi ya que el esposo del nuevo jefe de cirugías del hospital de Tokio quería también una mansión y a Midorima no le quedó más que aceptar los caprichos de su esposo que terminaba por besarle.
Los niños fueron a la habitación de Kazuki a ver la película, estaba muy ordenada como para que fuera del niño que parloteaba hasta por los codos, los señores Midorima les llevaron las pizzas, refrescos, pastel, palomitas, nachos y algunos dulces para que los pequeños vieran la película a gusto.
Al principio el doctor se negaba rotundamente a que vieran la película de terror, esta vez el peliverde creía que ningún truco de su hijo podría quitarle la voluntad pero luego vino con una de sus armas más letales. Las lágrimas. Aquella única cosa a la que Shintarou era totalmente endeble, por más fuerte que fuera su voluntad, no podía soportar el ver a alguno de sus hijos o a su esposo derramar lágrimas así que con un gruñido de parte del adulto, Kazuki había ganado la batalla.
Los chicos se acomodaron en el sillón del azabache, Yoshira estaba en el extremo junto a Kohana; el cual temblaba de miedo pero lo disimulaba con ganas de ir al baño, a su lado estaba Kage con una malteada de vainilla que amablemente "Kazu-chan" le había dado, su hermano estaba junto a él con una malteada de vainilla también, le seguía Kotei que sonreía al ver a Kuroi masticando ya que lucía demasiado tierno y por último Ai y Kazuki.
— ¡Ahh! ¡Voltea! ¡Te comerá el cerebro! —Gritó Kazuki llorando junto a Ai que solo reía y correspondía el abrazo del azabache que temblaba de miedo.
—Kohana-kun, tranquilo. Ya pasó, ya puedes abrir los ojos—El chico de ojos azules abrió un ojo tímidamente, tratando de calmarse con las caricias de Yoshira en su cabello y su dulce abrazo que le dejaba recostarse en su pecho.
Por su parte, los gemelos estaban viendo la película sin ningún ápice de miedo ya que estaban relativamente acostumbrados porque su hermano y su padre querían demostrar que no eran unos llorones aunque siempre terminaban asustados abrazándolos a ellos y a Tetsuya; de pronto Kuroi sintió como su mano era apretada pero por raro que fuera, no era su hermano el que lo agarraba si no Kotei.
—Kotei-kun ¿Estás bien? —El pelirrojo asintió suavemente, apretando un poco más la mano del peliceleste cuando un zombie comía el cerebro de un niño—Tranquilo—Kuroi abrazó al pelirrojo y le besó la mejilla—Mamá siempre hace eso cuando tengo miedo—Kotei se sonrojó levemente y besó la mano del menor, provocándole también un leve sonrojo.
—Gracias, Kuroi—El niño asintió, soltando al pelirrojo que parecía ya no ponerle atención a la película. Cuando creyó que todo estaba como antes, sintió un brazo pasar por sus hombros, atrayéndolo al pecho del de ojos rojos; Kuroi sonrió suavemente mientras se acomodaba en su pecho.
-/-/-/-/-/-
— ¡Sei-chan, felicidades! —Asumi abrazó al pelirrojo sonriendo cuando los chicos llegaron a la mansión, que estaba decorada con los colores azules y blancos, frituras, pastelillos, refrescos, confeti y botellas de algo que parecía alcohol.
—Gracias Asumi—Seiji correspondió el abrazo algo sonrojado, sin sentir la mirada molesta de Seitarou que apretaba su lucky ítem con molestia al entrar en la mansión.
—Mira amor, hay alcohol ¡Ya somos mayores!
—Y dulces también, Atsuya—El pelimorado sonrió al escuchar a Imayoshi mencionarle los suculentos dulces que estaban en la mesa.
— ¿Es cierto lo del alcohol? —Preguntó Ren a Akira cuando el moreno ya había ido a servirse en una copa de plástico.
—Claro que no, el señor Akashi compró jugo de manzana con burbujas en botellas.
— ¿Entonces porque no le dijiste?
—Porque será divertido—Akira le guiñó un ojo a Ren mientras guardaba sus lentes, yendo después hacia Yoshiki para plantarle un beso que fue correspondido a diferencia de otras veces que se besaban en público.
—Maldito Akira, vaya que sabe aprovecharse—Rió Ren por lo bajo, volteó a ver y la música ya había sido seleccionada por Hikaru, que por lo visto sería el DJ de la noche; luego estaban Akira y Yoshiki bailando en medio de la sala, demasiado pegados y besándose cada que Akira quisiera, aprovechando el nivel de "ebriedad" de Yoshiki, también en la pista estaban Asumi y Seiji bailando a tono de la sensual y movida canción, después estaba sentado Seitarou con una cara de pocos amigos, comiendo de las frituras como si maquilara un plan maquiavélico para asesinar a la raza humana
—Buena fiesta ¿No? —Ren se sorprendió al escuchar eso ya que creía que todos los presentes estaban a su alrededor pero no, quien le hablaba era un chico de cabellos negros con ojos café que veía ilusionado su alrededor.
—Creo pero…Te me haces familiar…
—Veo que no me recuerdas Ren-kun, soy Sora—Ren entrecerró los ojos hasta que dio con el recuerdo.
— ¡Sora! No nos hemos visto en años ¿Cómo estás? ¿A que escuela te metieron? Mas bien… ¿A que preparatoria irás? Yo me he decidido por Seirin como mi padre—La sonrisa de Sora se borró al escuchar eso— ¿Sora?
—Yo no…No fui a la escuela, Ren-kun, yo aún no puedo ir…He mejorado mucho por las terapias, los tratamientos y jugar al aire libre con mamá o Asumi pero aún no soy lo suficientemente fuerte…—Ren le dio un leve golpe en el brazo al azabache, desubicándolo por un momento.
—Estúpido, no vuelvas a decir que no eres los suficientemente fuerte. Si no lo fueras ni siquiera seguirías vivo. Rayos, en serio eres idiota además yo creo que éste año si podrás entrar a preparatoria, mas te vale entrar porque quiero jugar contigo—Sora se sonrojó levemente ante lo dicho por el de gafas y sonrió—Por cierto ¿Y tu mascarilla?
—Ah, ya no la uso en lugares cerrados; ya puedo respirar en casas ajenas sin él pero si tengo una crisis debo agarrar mi inhalador y la mascarilla—Ren tomó un poco de su jugo sin dejar de ver divertidamente a Seitarou que tenía la cara roja de molestia y vergüenza por la forma de bailar tan atrevida de Asumi con Seiji.
— ¿Quieres bailar?
— ¿Ah? —Ren miró los ojos café que le tendían una mano junto a él—Pero estás enfermo.
—Pero puedo bailar algunas canciones lentas como esta—Ren dejó su copa en la mesa y tomó la mano del sonriente azabache que lo llevaba a la improvisada pista de baile—Vamos a divertirnos—El de ojos verdes gruñó sonrojado al escuchar a Sora decir eso con una encantadora sonrisa que hacía latir su corazón.
—Vamos Kouki, creo que por ser los dueños de esta casa podemos bailar a gusto en nuestro salón—Kouki suspiró divertido y caminó junto a su esposo a la pista de baile que tocaba una lenta canción elegida por Hikaru— ¿Ya te dije que te ves hermoso?
—Sei, me dices eso cada que me pones los ojos encima—Contestó el castaño algo apenado, dejándose llevar por la canción.
—El día que no lo haga tienes la facultad de sacarme los ojos y dárselos a los cuervos—El menor se estremeció levemente ante lo dicho por su esposo—Porque yo siempre te diré lo hermoso que eres—El castaño se sonrojó un poco más al dar la vuelta y escuchar esas palabras en su oído.
—Te amo, Akashi Seijuurou—Ambos volvieron a su posición original de baile y se dieron un suave beso sin dejar de bailar lentamente la canción.
—Quita tu estúpida cara Hikaru, esto no es un cuento de hadas. Aomine-san no vendrá a bailar contigo, Cenicienta—Hikaru se sonrojó al escuchar eso de Midorima que emanaba una tétrica y deprimente aura.
— ¿Qué te pasa? Yo ni te estoy molestando, no vengas a despecharte conmigo porque Seijicchi baila con Asumi-kun—Midorima golpeó con fuerza la pared pero no se escuchó gracias a las bocinas.
—Cállate Kise, tu no sabes nada…S-Solo me duele el estómago y te dije eso porque tienes una cara soñadora—Kise frunció el ceño algo molesto, suspirando un poco ya que no le serviría de nada pelear con su amigo.
—Entonces bailemos ya que esta Cenicienta no tiene su príncipe y a ti te falta el corcel y ser azul para encajar con la definición de príncipe—Midorima apretó los dientes con algo de fuerza al darle un último vistazo a Seiji y Asumi bailando suavemente al ritmo del compás; Asumi dirigía el baile con movimientos idílicos y finos, llevando a Seiji de la cadera mientras que éste le abrazaba del cuello y le secretaba cosas al oído entre suaves risillas.
—Vamos Hikaru…—El rubio tomó la mano del peliverde y lo llevó con él para bailar en la pista, escuchando la segunda canción lenta, era una balada suave que venía perfecto con las luces muy tenues de color rosa y las cinco parejas que bailaban.
—Tranquilo Seicchi, se que Seijicchi te quiere y mucho así que no te dejes llevar por…—De un momento a otro Hikaru guardó silencio, bajando su cabeza algo derrotado.
— ¿Qué te pasa Hikaru? ¿Por qué bajaste la cabe…za?... —Y ahí estaba, el detonante para que su corazón terminara de requebrajarse, justo cuando la luz les iluminaba y el estribillo de la canción sonaba, Seiji recibía un beso por parte de Asumi—… ¿Se ve hermoso, no crees?... —Hikaru se mordió el labio no sabiendo que decir ante la grave voz de su amigo que seguía moviéndose estoicamente meintras que la nueva pareja sonreía enamoradizamente y se daba otro beso.
—Claro que si, Seicchi…Se ve hermoso…—Fue lo único que pudo susurrar Hikaru, siguiendo con el baile, acariciando la cabeza del peliverde que se recargaba en su hombro con algunas lágrimas en sus ojos.
Facebook: Yuusei Arlovskay (Tengo de perfil una imagen de Tokyo Ghoul y de portada un MidoTaka)
Ask: /andryelric
