Edward P.O.V.
–Levántate, levántate, levántate, levántate –chilló Alice a mi oído ¿quién demonios le dio café, dulces y/o chocolate al duende, alias Alice?
–Déjame dormir –imploré escondiéndome en mis cobijas.
Su pequeño cuerpo cayó con fuerza sobre mí. ¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude a quitármela de encima!
– ¡Ah! ¡Levántate! ¡Levántate! ¡Levántate! ¡Edward! –siguió molestando estremeciéndome.
Alice no entendía que me había quedado despierto hasta las dos de la madrugada estudiando… y hablado con Bella. Charlie le había puesto toque de queda después del accidente por lo que a siete de la noche debía estar en la casa y las nueve debía irme de su casa, bueno, en general, cualquiera que visite a Bella.
A pesar de que Bella me preguntaba una y otra vez que castigo le pondría, yo solo le decía que no habría uno, yo no era su padre como para imponerle algo.
Para la buena suerte de los tres (Bella, Jacob y yo) el segundo no se había aparecido más por la casa de Bella y nos sorprendió que a la hora de pagar la cuenta del hospital esta había sido solventada por el perro, todavía me ponía los pelos de punta con solo mencionarlo, la rabia se acumulaba con solo oír su nombre.
– ¡Flojo! ¡Párate! ¡Te están esperando!
–Pues que se esperen. Es mi cumpleaños y puedo hacer lo que me dé la gana.
¡Ah sí! era mi cumpleaños, 20 de junio, y Alice pensaba que yo me iba a levantar porque ella me lo dijera, pero ¿Qué más podía hacer? Si no me levantaba era capaz de tumbarme de la cama. Con pereza me estiré, holgazaneé en la cama y con mucha lentitud salí de la cama para dirigirme al baño. Alice saltó de mi cama y corrió hacia afuera. Estaba loca.
Después de asearme busqué algo de ropa en mi armario. Una vez listo salí de mi habitación rumbo al piso de abajo.
Estaban todos en la sala, apenas puse un pie en la estancia comenzaron a cantarme lasmañanitas.
–Felicidades, amor –me felicitó mamá con un abrazo.
–Gracias mamá –le sonreí devolviéndole el abrazo, ya no me molestaba que me abrazaran.
–Feliz cumpleaños, hijo –esta vez fue el turno de papá.
–Gracias papá –sonreí.
Recibí abrazos de todos y un montón de besos de parte de Alice. El abuelo y Robert habían llegado el día anterior también me felicitaron.
Después de desayunar me escapé rumbo a la casa de Bella. La casa hoy sería un completo caos con Alice ambientando la casa para "la fiesta". En parte me alegraba que Alice estuviera tan emocionada y quisiera hacerme una fiesta, hacía dos años que no estaba en la casa para mi cumpleaños. Pero mi hermanita era maniática-compulsiva por las comprar y las fiesta.
Y es que no se cansaba, hacia un mes le habíamos celebrado el cumpleaños a Robert. Mamá y Alice botaron la casa por la ventana, figurativamente hablando, claro. Pues resulta que mi tío es un fiestero de primera por lo que disfrutó, se embriago y besó a su amiga Susan quien se ruborizo el doble de lo acostumbrado de Bella. Y eso es decir mucho.
Bella estaba en el porche de su casa cuidando las plantas que tenía allí. Las habíamos comprado para llegarlas al apartamento cuando fuéramos a la universidad.
A Bella por su graduación su abuela le había regalado la oportunidad para que estudiara literatura. El pago de la matricula, los semestres y los libros correrían por parte de Marie. Lo que hizo que mi novia llorara de felicidad ¿Por qué no lo hizo cuando le regalamos el auto?
En fin. Cuando la mudanza llevara las cosas de Bella y algunas mías, llevarían las plantas. No estaba seguro de que sobrevivieran al viaje pero… habría que arriesgarse.
Bajé del auto y caminé hacia la casa. Bella me sonrió y cuando estuve cerca de ella pasó sus brazos por mis hombros y me besó.
–Felicidades Edward –sonrió y volvió a besarme.
–Gracias –sonreí en sus labios.
– ¿Te dieron muchos regalos? –me preguntó mientras entrabamos a la casa rumbo a la casa.
–Ninguno –dije sentándonos en el sofá.
Ella me miró extrañada y luego sonrió abiertamente.
– ¡Entonces seré la primera! –chilló emocionada. Corriendo a su habitación.
Se oyeron "demonios", algo cayéndose y una pelota de tenis bajó la escalera rebotando. Rodé los ojos.
–Edward, querido, feliz cumpleaños –me felicitó Reneé– ¿Qué tal va hasta ahora?
–Bien, hasta ahora. Alice se me tiró encima y me cantaron lasmañanitas –comenté.
– ¿Y desayunaste?
–sí, mamá me preparó el desayuno, creo que quiere que no coma hasta la cena porque me sirvió mucho.
Ella rió.
– ¡Mamá! ¿Tenias que escoger hoy para limpiar el desván? –preguntó Bella mientras bajaba.
–Lo siento hija –se disculpó Reneé.
Bella apareció con un objeto rectangular en la mano, el envoltorio era azul y plateado en rayas horizontales desiguales como si hubieran sido pintadas con un pincel.
– ¡Feliz cumpleaños! –dijo entregándome el regalo.
–No tenias por que hacerlo, Bella –le sonreí mientras nos sentábamos.
Quité el envoltorio con cuidado y me llevé una gran sorpresa cuando vi que era el segundo libro que ella me había regalado. El temor de un hombre sabio. Sabía que ya había salido pero no lo había podido ir a comprar o encargarlo por internet, se me olvidaba.
–Gracias –dije antes de tomar su mentón con suavidad y acercarla para darle un beso–. Bella, tú quieres que salga mal ¿verdad? –Le reprendí en broma– haces que no pueda dejarte sola y me regalas un libro que no voy a poder despegarme para estudiar.
–Es que yo te quiero sólo para mí y la universidad te tiene muy separado –se quejó pero la sonrisa no abandonaba su rostro– por cierto, está buenísimo el libro, Sim y Fela…
–Bella, no me cuentes –le pedí– ahora pequeña pilla ¿leíste mi libro?
–No, compré el mío –sacó la lengua como una niña pequeña– y ya voy por el capitulo 63,
La abracé mientras reíamos.
Más tarde estábamos viendo las nubes en nuestro prado. Habíamos encontrado un camino diferente y no teníamos que estar en la casa para ir al lugar.
–No me importaría celebrar mi cumpleaños así cada año –susurré apretando su mano.
–Y tampoco yo. En especial si puedo esconderme de Alice y sus fiestas –sonrió– para mi cumpleaños acampemos aquí. Escondiéndonos de Alice.
–Podría ser…
Alcé su mano y detallé la pulsera que hacía tiempo le había regalado. Había un nuevo dije. Un pequeño birrete por su graduación.
Después de comer algo que Bella había preparado antes de salir de su casa nos dirigimos al auto con toda la parsimonia y lentitud que pudimos. Mientras íbamos en el auto pensé en lo mucho que todo había cambiado. Mi cumpleaños pasado lo había pasado en New York, me hubiera escondido si me decían que lo celebrarían en Forks.
Cuando llegamos a la casa ayudé a Bella a bajar del auto y caminamos hacia la puerta.
– ¡Hola Edward! –Chilló Alice abriendo la puerta cuando llegamos al porche– ¡Hola Bella!
–Hola Alice ¿ya pusiste la casa patas arriba? –le preguntó Bella con una sonrisa.
–Yo nunca pongo la casa patas arriba, yo la pongo más bonita –dijo ofendida.
Entramos a la casa y encontramos todo decorado de azul y plateado (estoy seguro que Alice metió su mano con el papel de mi regalo). Globos, guirnaldas, serpentinas… cada esquina estaba decorada y lo asombroso de todo es que no se veía recargado.
–Alice… –dijimos los dos claramente anonadados– está hermoso.
–Gracias, gracias. Con tres meses de anticipación y mil dólares puedo comenzar –dijo con orgullo.
–Como yo no tengo ni quinientos dólares, no podrás hacerme nada –sonrió Bella.
– ¡Ja! Sueña, Isabella. Siempre puedo sacarle el dinero a tu adorado novio –sonrió.
Cuando llegamos a la sala, que estaba igual de decorada que el recibidor me asombré al ver a mis amigos: Victoria, James y… ¿un bebé? ¿Y ese bebé?
–Yo sabía que iba a poner esa cara –rió James.
–Edward, te presento a tu ahijada: Samantha –sonrió Victoria– Claro, si aceptas ser su padrino.
En definitiva, mi cara debía ser todo un poema. Todavía no había asimilado que mis amigos estaban aquí cuando me estaban diciendo que tenían una hija y que yo era el padrino. No lo podía creer, nada.
Y como dicen: se me encendió el bombillo. Los comentarios de James y Victoria, el hecho que no había visto a Victoria desde el día la vez que mi abuelo se enfermo, la cara de cansado que tenia James cada vez que lo veía…
–Que tonto soy… –dije pestañeando.
–Eso ya lo sabíamos –rió Bella.
– ¿Y tú sabías? –solté sorprendido.
–Ella y Rosalie fueron las primeras en darse cuenta –sonrió Victoria– ¿Quieres cargarla? Vamos aún no muerde.
–Yo… paso –dije. No es nada en contra de los bebés, es sólo que me da miedo hacerles daño. No sé como cargarlos.
–No seas gallina, Cullen –dijo Victoria poniendo a la bebé en mis brazos.
No era muy liviana. Tenía los cabellos de Victoria, rizados y rojos, también tenía su nariz. Tenía facciones de James también.
–Edward, te ves lindo con un bebé en brazos –sonrió Alice y pude ver como Bella se sonrojaba.
– ¿Entonces? ¿Serás su padrino? –preguntó James.
–Sí, claro que sí –sonreí mirando a la pequeña criatura que tenía en mis brazos y que dormía plácidamente– Oigan ¿y Laurent?
–Ah… Laurent… verás, él se escapó del colegio con una chica californiana que conoció. Ahora está en California en una hacienda cultivando naranjas y pasándolo en grande –dijo Victoria quitándome a Samantha de los brazos.
– ¿Y él no iba a ser su padrino de bodas?
–Y lo será solo que irá para la fecha –dijo James.
Los chicos me contaron que la niña era sietemesina, pero que rápidamente había crecido. Ellos se casarían a finales de septiembre pero ya tenían todo listo y por lo que se veía Victoria no estaba neurótica como otras novias.
Para venir se habían puesto de acuerdo con Alice y mis padres, ellos les habían agarrado mucho cariño la vez que se conocieron y se habían mostrado gustosos cuando les contaron de su visita.
Mi familia llegó al poco rato acompañados de los Hale y los padres de Bella. Alice puso música y todos ayudamos a servir los refrigerios. Los Vulturi también llegaron así que la fiesta se armó en grande.
Logré hacer que Bella bailara y me divertí mucho riéndome con mis amigos o molestando a Robert con algún comentario sobre Susan.
James y Victoria subían de vez en cuando a cuidar de su hija y en varias ocasiones subí con ellos. Siempre la tomaban con cariño en brazos y le cambiaban el pañal o le daban el biberón dependiendo el caso. A pesar de todo me encontraba renuente a cargarla, me daba miedo lastimarla.
A la hora de la torta todos nos acercamos a la mesa. Bella y yo estábamos frente a la torta abrazándonos por la cintura. Detrás de mi estaba mi familia y mis amigos frente a mí.
Cuando estaban por terminar vi a Emmett y a Robert muy sospechosos. Soplé mis velas y no sé cómo pasó pero cuando las luces se encendieron estaban ellos cubiertos de crema junto a Bella quien tenía expresión de avergonzada. ¿Acaso ella también quiso conspirar en mi contra?
Por suerte ese no era el pastel, mamá y Alice repartieron los trozos del que tenían guardado en la cocina.
–Está sí que ha sido un feliz cumpleaños –sonreí.
Era la una de la madrugada y estábamos en el porche contemplando el paisaje. Charlie hizo una excepción al castigo de Bella y había dejado que se quedara en la casa por lo que estábamos mis hermanos, James y Victoria, Bella y yo. Mis amigos tenían un comunicador a su lado por si el bebe lloraba.
De pronto oímos un ronquido y vimos a Alice completamente dormida, no pensábamos que hubiera sido ella quien había roncado pero a la segunda vez no tuvimos la más mínima duda y comenzamos a reír.
Bella me abrazó cuando nos calmamos y seguimos en silencio contemplando nuestro alrededor.
Era uno de esos momentos en lo que tú reflexionas sobre lo que te ha pasado en la vida, todo lo que has hecho y todo lo que quieres llegar a hacer.
En mi caso, me sentía bien con lo que de una u otra forma había logrado, lo que me habían dado y con lo que me había topado.
Tenía amigos con los que podía contar, familia que me quería, estudiaba en uno de los mejores colegios de New York, era accionista del mismo, pero sobretodo, tenía una novia que amaba con locura y sabia que ese sentimiento era mutuo.
Bella P.O.V.
Casi un año conociendo a Edward, quien hubiera creído que el chico odioso que me besó en la plaza seria el amor de mi vida. ¡Genial, Bella! estas en el club de las relaciones trilladas.
Durante las vacaciones íbamos y volvíamos a New York.
En Forks aprovechaba de ir a visitar a Jacob, era mi amigo y no me importaba lo molesto que se pusiera Edward. Me pasaba toda la mañana en La Push paseando con él y los chicos por la playa. Cuando llegaba a casa siempre me encontraba a Edward sentado en las escaleras que daban al porche. Le sonreía y lo besaba antes que pudiera decir algo. Había días que se le pasaba el disgusto, así como había días que terminábamos discutiendo. Ninguno de los dos iba a ceder.
En New York salíamos a pasear o a comer en algún restaurante. También nos la pasábamos en la casa de James y Victoria.
Me encantaba como se veían ellos junto a su hija. Parecían la familia ejemplar. Se miraban y miraban a la niña con tanta dulzura y cariño que hacía que uno suspirara.
Edward siempre miraba todo con una sonrisa pero cuando le tendían a la niña hacia una mueca. Los chicos sabían que era por su "fobia a los bebés" (como le decía) así que no se molestaban ni nada, me lo pasaban a mí y era allí cuando mi novio le hacía muecas y pequeñas diabluras.
Esme y Carlisle fueron a pasarse unos días en nuestro apartamento salían por la mañana y por la noche sonriendo, mirándose con una mano en la cintura del otro. Según me había dicho Edward era un favor que Carlisle le debía por cubrirlo en navidad. Como "dueña" de la casa los atendí esperaba que de la misma forma con la que me atendían en su casa cuando me quedaba con los chicos y Edward.
Cuando se fueron Esme nos regaló para la casa una hermosa campana de viento que pusimos en la entraba del pequeño balcón. Por lo que cada vez que abríamos la puerta la campana cobraba vida con el paso del viento.
De verdad esperaba ansiosa el comienzo de las clases y poder instalarnos en nuestro apartamento permanentemente.
Ya nos habíamos inscrito y estábamos de regreso a Forks, en los últimos dos días no podía dejar de reírme de él.
–Bella, deja de mirarme así –dijo con una mueca.
–Para mí que fue que Robert te lo dijo tanto que te confundiste –le sonreí.
–No me confundí, la escogí porque… ¡Ah, yo que sé! –dijo indignado.
Cuando llegamos a la casa de los Cullen Edward le pagó al taxista y llevó mi maleta a la casa. ¿Para qué iba a llevar él maleta si en el apartamento tenía más ropa que yo y mi familia junta?
Nos encontramos a su familia en la sala jugando videojuegos. Lo más gracioso era que quienes jugaban en ese momento eran Carlisle y Robert. Se veían demasiado cómicos con el pequeño volante/control y Robert moviendo, inconscientemente, el pie como si estuviera acelerando.
–Hola a todos –saludamos con una sonrisa,
– ¡Hey! ¡Hola! –Saludaron– Pensaba que llegaban más tarde –agregó Esme con una sonrisa acercándose a nosotros.
–Compramos los boletos para el vuelo temprano –sonreí.
Edward llevó las maletas a su auto para cuando me llegara ya tenerlas allí y una vez de vuelta se sentó a mi lado.
Charlamos un poco y jugamos también. Alice, Rosalie, Esme (hasta ella jugó) y yo éramos un equipo mientras que Jasper, Emmett, Robert y Edward eran el otro equipo. Carlisle no quiso jugar más.
Descubrí que no solo era mala en los deportes reales sino que también en los virtuales. Terminaron ganando los chicos. Por tramposos.
Robert pidió pizza. Después del cumpleaños de Edward su abogado llegó a la casa de los Cullen y leyó el testamento de su "difunto" tío. Les había dejado una buena suma de dinero y esta se había engrandecido gracias a los intereses que acumulaba, el tío de los chicos nos explicó diciendo que él creía que se iba a morir, legalmente lo estaba, por eso decidió dejarles a los chicos el dinero solo con la condición que debían invertirlo en algo que les diera ganancias y que no lo despilfarraran. Era su contribución al "fondo universitario" de los tres.
Robert era muy divertido, siempre estaba riendo y molestando a Edward. Siempre decía que sería buen médico solo que con lo amargado que era solo iba a espantar a los pacientes. A lo que Edward le contestaba que él no sería medico, que ni loco lo estudiaría.
No pude evitar sonreír por eso.
–El que se ríe solo es porque de sus picardías se acuerda –dijo Edward a mi oído.
Le sonreí más abiertamente y besé su mejilla llenándola de la salsa de la pizza. Con una mueca como una servilleta y se limpió.
–Y díganme chicos ¿lograron inscribirse? ¿No le pusieron trabas al socio? –sonrió Esme.
–Para nada todo fue de maravilla –dije tratando de no reírme.
– ¿Y que escogieron al fin de cuentas? –preguntó Carlisle.
–Yo, literatura. Es la que me apasiona –dije sonriendo.
– ¿Y tú, Eddie? –preguntó Robert con una sonrisa burlona. Él sabía que Edward odiaba que le dijeran así.
Edward se puso tan rojo como un tomate y agachó la cabeza pero podía ver que medio sonreía.
–Medicina –murmuró.
Apenas hubo un segundo de silencio antes que todos estallaran en risas. A último momento Edward había llenado el formulario para la carrera de medicina y antes de arrepentirse entregó sus papeles y su carnet de socio por lo que rápidamente le aprobaron la inscripción. Según él después de haber pasado mucho tiempo con Robert y de oírlo como hablaba de sus pacientes y de todo lo referente a la medicina, uno empezaba a agarrarle cariño.
– ¿No que ni loco estudiabas medicina? –se burló Robert.
–Cállate –le ordenó Edward avergonzado, por lo que todos volvieron a reír.
FIN
¡sniff! ¡sniff!
¡terminóooooo! :'( lo veo y no lo creo.
mi amada historia llego a su fin. a un mes y 7 dias de cumplir los 2 años de haberla subido al fanfic.
¿que puedo decir? tengo sentimientos encontrados con respecto a todo esto. estoy feliz de haber cumplido una meta. triste por que acabo mi historia favorita (con respecto a las mias) y un monton de emociones mas.
muchisimas gracias a las chicas que estuvieron leyendo esta historia desde el principio. gracias a las que se han ido agregando a lo largo de los 52 + outtake y gracias a aquellas que se agregaran despues, dentro de un mes, un año.
gracias a mi hermana n. isabel. hale (pegado) ya que por ella fue que comencé esta historia, tambien gracias por sugerirme ciertas partes y criticarme otras.
tambien quiero agradecer a writerscompulsive por ayudarme con la correccion, por sacarme de mis lagunas mentales y apoyarme cuando fue necesario.
ya que estoy hablando de gracias debo agradecer a la historia misma por darme amigas con ustedes.
gracias a: lexa0619, mentxu masen cullen, yolabertay, wen liss, litzy, janalez por sus reviews.
¿que les parecio esta especie de epilogo? ¿y el final de este? estoy segura que no se esperaban la eleccion de Edward.
solo me resta despedirme y decirles que les tengo una sorpresa ideada, no esta escrita pero por lo menos formulada.
por ultimo y no menos importante: me dijeron para subir esta historia a un blog, acepte pero antes quiero acomodar unas cosas que se me fueron de vista mientras escribia. lawy scott: lamento que me demore, ya comence pero es que el tiempo se me va de las manos.
nuevamente gracias por todo. cuidense, les quiero mucho.
jnnfrmrz sniff sniff
nota: este es el ultimo capitulo que es una especie de epilogo. lamento la confusion que les cause.
