Capítulo 50
Te harás cargo
Narcissa se levantó sin hacer ruido y tomando su ropa, previamente preparada, se dirigió al baño. Se cambió, arregló su cabello con un simple moño y salió de la habitación dejando a Hermione profundamente dormida.
El reloj sobre la estufa labrada marcaban las ocho menos cuarto y al otro lado de la sala, rumbo a la cocina, los murmullos mal disimulados llegaron a sus oídos dejándole saber que no era la única despierta en la casa.
—¿Y cómo la inició? No sé por dónde empezar, no puedo decírselo así como si tal cosa, debo ser cuidadoso. ¿Tú cómo lo harías?
—No lo sé, nunca se me dio bien escribir cartas—se escuchó la contestación en susurros.
—¡Buenos días, mamá!—saludó Draco, cuando la vio ingresar, guardando el papel en su pantalón sin ser descubierto.
—¡Buenos días, señora Malfoy!—se apresuró a decir Ron, tragando con prisa el gran trozo de de tostada.
—Se han levantado con apetito—dijo alzando su ceja, viendo como la mesa al costado de la ventana que daba al jardín trasero, estaba repleta de comida.
—¿Desayunarás con nosotros?—preguntó el rubio.
—No, tengo ciertos asuntos que resolver, pero para el mediodía estaré de regreso—comunicó, sirviéndose un vaso de jugo de naranja para no salir de la casa sin nada en el estomago.
—¿Hermione ya se despertó?—quiso saber Ron.
—No, quiero que la dejen descansar hasta las nueve—pidió, mirando a los dos chicos—. No fue una noche fácil.
Draco y Ron, asintieron al mismo tiempo.
—¿Te sentiste a gusto en tu nueva habitación?—preguntó Narcissa, dirigiéndose al pelirrojo.
—Desde luego, es gigantesca—contestó con una sonrisa—. Gracias, señora Malfoy—agradeció.
—Me alegra—asintió, conforme—. La nueva profesora llegará a la las diez—comunicó, colocándose por los hombros su saco negro—. Andrómeda llegará en media hora.
—¿Es necesario que la tía nos vigile como si tuviéramos cinco años?—bufó Draco, haciendo un mohín.
—Lo dije ayer y lo repito ahora, hasta que no terminen sus estudios, las reglas serán muy claras..se hará lo que yo diga, en el momento que yo así lo disponga y si se me antoja traer al ministro de magia para quedarme tranquila…lo haré—dijo sin dar opción a ninguna negativa, ni respuesta.
—¿Puedo preguntarle por qué también me ha incluido?—se animó hablar Ron, con sus mejillas rojas—. Entiendo lo de Hermione, usted es su tutora, y Draco es su hijo, por supuesto…pero ¿yo?
—Eres un chico inteligente, Ronald—habló, alzando una ceja—. Tú sabes perfectamente por qué estás aquí.
—Dumbledore me utilizaría para llegar a Hermione—murmuró desviando su vista a la humeante taza de té, sin terminar.
—No puedo permitir que eso suceda, y además eres el mejor amigo de ambos. Lo correcto es que estés aquí con ellos—finalizó, sorbiendo el último trago de jugo, lista para marcharse.
—¿Desde cuándo te convertiste en mi mejor amigo?—espetó Draco, mirando a Ron con cara de espanto.
—No lo sé, pero ahora vivimos juntos…tendrás que quererme y respetarme y alimentarme…—se burló, aguantando la risa, mientras Draco no paraba de darle manotazos en el hombro—y también obedecerme, ya que soy unos meses mayor que tú—siguió, esquivando una servilleta hecha pelota.
Narcissa, negando tentada, salió de la cocina. Dentro de toda la desgracia, estaba feliz por su hijo, ahora tenía amigos y a pesar de que Lucius se había marchado de un día para el otro, se notaba no le había afectado la separación como pensó en un primer momento, y eso la tranquilizaba enormemente.
Las escaleras rechinaron.
Ese viejo, al que había quitado del camino momentos antes, era uno de los tantos obstáculos y dolores de cabeza.
Narcissa, suspiró con pesadez y tomándose un segundo para endurecer su rostro, entró decidida.
—¡Hueles a ella!—se escuchó de inmediato.
—Eres increíble, Bellatrix—negó, cerrando la puerta para tener privacidad—. ¿No nos vemos hace cuánto?, meses…¿y lo único que se te ocurre es reclamarme?
—No reclamo nada—escupió, apretando los labios—. Dime, Cissy… ¿te acuestas con la futura madre de mi hijo?—recalcó las palabras, estrechando sus ojos.
—¡Sí, así es!—dijo con maliciosa intencionalidad, sonriendo a penas y elevando una de sus finas cejas—. Necesita magia y bueno…
—A ti siempre te ha sentado bien regalarte, ¿no es así?—pinchó, acercándose con lentitud.
—Desde que tengo memoria has tenido una idea retorcida a lo que tú llamas regalarse—contradijo, sin desviar la mirada.
—¡Oh, pobre Cissy!—gimoteó, arrugando sus gestos en una pena fingida —. La dulce y pura Cissy, ultrajada por su sádica hermana…es un cuento viejo y no creo que hayas venido para discutir sobre lo cruel y malvada que fui contigo, ¿o me equivoco?
—No, no te equivocas—aceptó—. Sabes por qué vine.
—Por la sangre sucia—dijo Bella, arrastrando las palabras.
—Esa sangre sucia, como tú la llamas, espera un hijo tuyo—habló con firmeza.
—¿Que puedo decir…?—se encogió de hombros—. Soy efectiva, la segunda vez que la toco y bum…bombo lleno—rió simulando sostener un gran vientre—. Eso se llama poder, lo que a ti te falta.
—¡Por amor a Merlín, Bella! ¡Serás madre, maldita sea!—gritó, queriéndola ahorcar para que reaccionara de una vez.
—Mi señor volverá, Cissy—dijo de la nada.
—¿Y qué con eso?—espetó—. Voldemort volverá y ¿qué piensas hacer?, ¿nuevamente te arrodillarás a sus pies como buena esclava?
—¡No digas su nombre, tú lo traicionaste!—bramó, enloquecida —. ¡Él regresará!
—¿Cuál es tu brillante idea? ¿Unirte a él y olvidarte de que generaste una vida?—cuestionó, tomándose el rostro, exasperada.
—Me da igual.
—¿Y si él se entera que embarazaste a una mestiza?, ¿piensas qué te perdonará la vida…la de tu bebé?—quiso hacerle ver—. ¡Le dará caza hasta verlo muerto!—aseguró, sabiendo que estaba en lo cierto—. ¿Estás dispuesta a entregarle tu propia sangre para servirle?
—Sigue siendo mi señor, y si él así lo desea…
—Sinceramente pensé que…
—¿Qué, qué pensaste?, ¿qué había cambiado o mejor, recapacitado, según tú?—se burló, destilando asco.
—No, ya veo que contigo siempre será igual—negó—. Aceptarás las visitas—dijo, haciendo una pausa.
—¿O sino qué?
—La haré mi mujer—contestó con decisión. Sino la hacía recapacitar por las buenas…por las malas tal vez llegaba a plantar la semilla—. Necesita una contención y más cuando nazca esa criatura.
—Puedes hacer lo que te plazca, ¿por qué piensas qué me importa?—dijo con rapidez, despotricando—. Solo alardeas creyendo saber algo que no sabes, porque simplemente no existe lo que imaginas. Esa asquerosa me importa un demonio—gritó y remarcó con seguridad —. Cuando quieras mentirme, recuerda que te conozco, nunca tuviste esa inclinación, a no ser por mí, por supuesto—rió, haciendo un ademan de suficiencia—. Estas casada y eres una recta, petulante, incapaz de estar con una mujer sabiendo que la alta sociedad, a la que acostumbras a besar la suela de sus zapatos, te miraría y murmuraría a tus espaldas. ¿ACASO PIENSAS QUÉ NO SÉ LO QUE QUIERES HACER?—chilló más fuerte—. Eres pésima tratando de convencer a la gente—concluyó, feliz de dejarle en claro que sus patrañas no servirían con ella.
—Me separé de Lucius—soltó, sin expresión.
Bellatrix ladeó la cabeza, confundida, expectante a una mínima señal de mentira, pero no la hubo.
El silencio se extendió por unos cuantos segundos.
—Ya veo…—dijo por fin, arrastrando su silla al centro de la jaula para, seguidamente, sentarse cruzando las piernas—. De la noche a la mañana te volviste lesbiana, ¿eso quieres decirme?—chasqueó la lengua.
—Ella está bajo mi techo, bajo mi cuidado y protección, y te aseguro que haré lo que sea para que su vida, a partir de este momento, sea de mayor felicidad. Me ocuparé en persona que seas un borroso recuerdo, no tengas dudas—siseó, acercándose a los barrotes.
—¿De verdad piensas que me creo la estupidez que estás diciendo?
—Eres libre de creer lo que quieras, Bellatrix, me da igual—se encogió de hombros, sin perder la compostura—. Esa chica espera a tu bebé y si no aceptas ayudarla con el embarazo, con Andrómeda nos ocuparemos de ella.
—SI ESA MALDITA LE TOCA SOLO UN CABELLO…—bramó enloquecida, levantándose como resorte—. Te juro Narcissa que le arranco a ese niño a penas pise esta mugrienta celda—amenazó, completamente desquiciada, reaccionando por fin.
—Ahí está la cuestión,—sonrió de lado al pinchar con éxito donde más le dolía—tú también eres la madre de ese bebé y te estoy dando la posibilidad de hacerte cargo, pero sino aceptas, no tengo más remedio que recurrir a ella y lo sabes—zanjó, dándole un momento para que su trastornada cabeza lo analizara.
Bellatrix comenzó a caminar de un lado a otro como un león enjaulado.
Su hermana no podía acercarse a ella. No, no podía permitirlo…Andrómeda era una escoria, incluso más que cualquier sangre sucia, y eso incluía a la madre de su futuro bebé.
—¿Y bien?, ¿qué me dices?
—¡Cállate un momento!, ¿quieres?—cortó, levantado su mano y frenándose para tomar su cabeza—. Quiero una salida, no lo sé, por lo menos una vez al mes. No me importa si una horda de aurores me rodea, pero necesito respirar aire limpio—soltó, sin mirarla.
—Se puede arreglar—asintió con media sonrisa.
—Y también comida decente. No soporto más la de ese viejo—exigió.
—¡Hecho!—aceptó sin drama—. Si te atreves a lastimarla o a ponerle un solo dedo encima—advirtió Cissy, apretando los dientes—. No toleraré ninguna estupidez.
—¿Y cómo crees que la embaracé?—teatró, mostrándole todos los dientes —. Creo que tuve que ponerle más que un dedo encima, ¿no te parece?
—Te estoy hablando en serio, Bellatrix.
—¡Muy bien, muy bien, mi señora!—se burló, haciendo una inclinación de falsa y divertida sumisión.
—Pasado mañana es navidad, Hermione vendrá el lunes—comunicó, dándose la vuelta para salir de la habitación.
Bella vio como su propio juicio se arremolinaba, lanzándola a una aceptación indeseable, y apretando los parpados con fuerza, lo soltó sin más:
—¿De verdad duermes con ella?—preguntó, antes de que se marchara, acercándose a los barrotes.
—Sí, dormimos en la misma cama…—se detuvo solo un momento. Era un descubrimiento lo que Bella estaba dejando entrever y por supuesto que lo usaría a su favor—pero descuida, no me acuesto con ella—contestó sin darse la vuelta y cerrando la desgastada puerta, con un crujido.
Había ido con un objetivo y lo había cumplido. Su hermana podía estar completamente loca, pero era su hermana, y desde luego que sabía cómo tratarla.
Descendiendo los escalones con una sonrisa complacida, Narcissa suspiró aliviada por el futuro del embarazo. Ahora solo faltaba acomodar lo restante. Las visitas, la salida de Bella y plantearse seriamente si seguiría siendo correcto alojarla en Grimmauld Place, pero por ese día ya había sido suficiente…se merecía una siesta y un baño relajante, no había dudas.
Nuevo capítulo! Narcissa poniendo los puntos y Bella al final y bajo exigencias, cedió a las visitas. ¿Y Draco a quién querrá mandarle una carta? ¿Se destapará la olla ahora que Lucius se fue de la casa? (esa fue una pista jaja)
Sigo con el Aviso para los que no se han percatado: Para los que les gusta la serie "érase una vez" historia corta: Demasiados años anhelándote (SnowQueen) y Feliz cumpleaños, Regina (SnowQueen) . Proyecto de una probable historia larga (Todo dependerá de la aceptación que tenga) "Su dulce y helado suspiro" (SnowSwan)
Espero que les gustara y por supuesto, comenten que les ha parecido. Abrazos.
Jessi-04: Ahora se está ocupando de todo y amenazó a Bella, con resultado.
Jaz: La visita de Cissy salió bastante bien, Bella accedió y Hermione tendrá sus visitas regulares.
Sherry24: Vimos poco de Molly y Ron, pero de seguro se llevó una regañada monumental jaja.
Dualsoul: Cissy está pensando seriamente en el futuro de su hermana, con eso, Dumbledore dejaría de manejar hasta el mínimo detalle.
Steph: Bella ya está cambiando, aunque ella no lo note. Esa pregunta al final del capítulo, nos da la pauta de que algo en su cabeza hizo click.
Lizi: Bella no quiere bajo ningún concepto que Andrómeda se acerque a Hermione, pero no es por los celos, (dejo la duda jaja) es algo más profundo.
Karla: Narcissa lo logró. Ahora Bella aceptará las visitas, pero tendrán que arreglar el tema de las salidas de… ¿Será acompañada, a donde la llevarán? ¡Incógnita!
RAGNAROK: Bella aceptó, aunque pidió algo a cambio, por supuesto que no iba a resultar gratis. Las salidas, veremos cómo se sucederán.
A7F: Narcissa está desbordada y está tratando de resolver este gigantesco lío. La situación, poco a poco, se calmará y tendrán esa charla.
