Capítulo 46: El último adiós.

Se fueron hacia el hospital y buscaron el doctor. Shikamaru, era el mismo que atendía a Konan por su problema en la cabeza.

- Es sospechoso - dijo Sasuke caminando hacia el consultorio.

- ¿Porqué? - Dijo Naruto.

- Pos si Shikamaru es neurólogo, no ginecólogo.

- Aunque el niño sea tuyo, lo voy a querer como mío - dijo Naruto con una sonrisa.

- No merezco alguien como tú.

- No lo mereces, pero soy tonto, me enamoro de los peores - dijo el rubio riéndose.

Sasuke tocó la puerta de Shikamaru y éste abrió con cara de pocos amigos.

— Mi secretaria dijo que yo estaba ocupado —dijo Shikamaru nervioso ante la presencia de Sasuke y Naruto.

Nunca debió haberse dejado tentar por el dinero, pero los Akatsuki le pagaron mucho para inventar que Konan estaba enferma de la cabeza y que Sakura estaba embarazada (bueno, Sakura estaba embarazada de verdad, pero a él le pagaron por mentir sobre el padre)

— Solo quiero hablar contigo un momento sobre el hijo que Sakura lleva —dijo Sasuke fríamente.

— Su hijo —dijo Shikamaru tratando de mantener la calma —. Eres Sasuke, ¿no? Eres el padre.

— Ese es el problema! Que no es cierto! Nunca me he acostado con ella! —gritó Sasuke enojado como cogió al doctor del cuello de la camisa y lo sacudió con un muñeco de trapo.

— Tranquilo, Sasuke —dijo Naruto preocupado como Sasuke le metió un puñetazo a Shikamaru.

— Di la verdad! Que ese bastardo no es mío!

Shikamaru sacó la mano como pudo hacia el teléfono y llamó por seguridad, en menos de un minuto, aparecieron dos policías y se llevaron a Sasuke.

— Y quieres a un idiota como él —dijo Shikamaru limpiándose la sangre de la boca como miraba a Naruto.

— Es mi idiota —dijo el rubio corriendo detrás de los guardias para alcanzar a Sasuke.

Los dos terminaron fuera del hospital con la prohibición de volver a entrar porque sino llevarían a Sasuke a la policía de verdad.

— ¿Ahora que hacemos? —dijo Naruto cruzado de brazos.

— No sé! No puedo pensar!

— ¿Ya hablaron con el doctor? —preguntó Gaara que los esperaba afuera.

— No —dijo Naruto —. Sasuke lo agarró a golpes antes de que dijera mu.

— Pues tienen que entrar —dijo Sai —. Para buscar los papeles sobre el verdadero padre.

— ¿No escuchaste que le pegué al doctor y no nos dejan entrar otra vez? —dijo Sasuke enojado.

— No, Sasuke, sí puedes volver a entrar —dijo Naruto —. Solo si estas herido.

— Pero no estoy herido —dijo Sasuke como los otros lo miraron con una sonrisa maligna.

— Te golpearemos como si te hubiera tropellado un camión y así te dejan entrar! —dijo Sai.

— ¿Crees que voy a dejarme golpear? —dijo Sasuke.

— Vamos, Sasuke, todo en nombre del amor —dijo Naruto.

— Pero…, esta bien, solo un golpe, tampoco se pasen —dijo Sasuke respirando hondo para que lo golpearan.

— Yo primero! —gritó Gaara emocionado como metió un puñetazo a Sasuke.

— Es mi turno! —dijo Sai dando otro puñetazo a Sasuke en el estomago.

Y así continuaron repartiendo patadas y puñetazos al Uchiha para lo dejaran volver entrar al hospital.

Mientras tanto Deidara se había ido con Sasori al hotel después del show protagonizado por el menor de los Uchiha. Estaba en la cama del mayor, éste lo besaba al mismo tiempo que le quitaba la camisa.

- Deidara - dijo Sasori mirándolo a los ojos.

- ¿Ah?

- Estas muy pensativo.

- Yo... - Deidara se mordió el labio inferior, había escuchado sin querer la pelea entre Sasuke e Itachi, sentía pena porque los hermanos estaban con mujeres que odiaban.

- Estas pensando en él.

- Lo lamento - dijo el rubio empezando a llorar como hundía su rostro sobre el pecho de Sasori. - Lo lamento, eres mejor que él, pero...

- El maldito siempre ha tenido todo lo que quiero - dijo Sasori entre enojado y triste. - Ven conmigo a París, ahí puedes trabajar en los mejores museos.

- ...

- ¿Prefieres quedarte aquí por él?

- Me iré contigo - dijo Deidara sonriendo haciendo que el mayor lo hiciera también. - Pero primero tengo que hablar con él.

- ¿Para qué?

- Lo necesito - dijo Deidara tomándolo de la barbilla para besarlo.

- Te esperaré.

Deidara fue por el pasillo solitario del hotel y sacó el celular del bolsillo, lo miró vacilante antes de enviar un mensaje a Itachi.

QUIERO HABLAR CONTIGO

DEIDARA

EN EL MISMO LUGAR DE SIEMPRE

ITACHI

DE ACUERDO

El rubio guardó el celular y fue hacia el ascensor, y pulsó el botón hacia uno de los pent-house. Ahí tenía su nido de amor con Itachi, el mayor de los Uchiha era muy cínico al citar a su amante con su esposa tan cerca porque Konan vivía en el pent-house de al lado. Pero esa noche, el artista no iba a acostarse con él, no. Esa noche, Deidara iba a terminar con Itachi definitivamente, pero apenas entró al pent-house donde Itachi estaba en el sofá, sentado de una forma provocadora, con los primeros botones de la camisa quitadas, mostrando su pecho duro y fuerte, y llevaba una copa en la mano mientras que en la otra mano llevaba un cigarrillo, era una imagen muy sexy que hizo que Deidara sintiera sus rodillas flaquear.

— ¿Quieres una copa? —preguntó Itachi roncamente como le señalaba la botella.

— No —dijo Deidara desde la puerta —. Solo vine a hablar contigo.

— Al menos siéntate.

— Es algo rápido —dijo éste con miedo de sentarse cerca del mayor, si lo hacía de seguro iba a caer en sus redes y no sería capaz de terminar con él.

— Te escucho —dijo Itachi, se veía tranquilo, pero en el fondo se moría de tristeza y rabia ya que había visto a Sasori con Deidara, su rubio bello estaba con su primo hacía poco.

— Me iré del país, o sea que no nos volveremos a ver.

— ¿Eso es todo? —dijo Itachi escondiendo su sonrisa amarga tras la copa.

— Me iré con Sasori.

— No puedo creer que dejaras que ese infeliz te metiera tonterías en la cabeza!

— No son tonterías, él me dijo que me amaba!

— Yo también! Te amo!

— Él no esta casado.

— Ya te dije que no puedo separarme de Konan, la pobre esta enferma.

— La pobre esta enferma! ¿Y yo qué? —gritó Deidara con lágrimas en los ojos como se giró para irse —. Me voy, Itachi, si tengo suerte tal vez te olvide.

Como un rayo Itachi se fue corriendo y cerró la puerta de golpe para que el rubio no se fuera, puso sus brazos a su lado para mantenerlo contra la puerta, se inclinó hacia él y le dio un beso cerca de su ojo para que no llorara.

— Si puedes ser feliz en el extranjero —dijo Itachi con la voz rota —. Te dejaré ir.

— Itachi…

— Pero déjame hacerte el amor por última vez.

— No creo que sea… —Deidara cerró los ojos ante la boca del otro invadiéndolo —. Buena… idea…, Ita…

Pronto sus palabras fueron calladas con sus lenguas explorando sus bocas mutuamente. Itachi rodeó con fuerza a su rubio y lo cargó hacia la cama, los dos cayeron sobre ella sin terminar el beso que se profundizaba más y más hasta que tuvieron que separarse en busca de aire. Se miraron dentro de sus ojos, aunque Itachi parecía frío y distante, Deidara podía sentir que éste lo amaba cuando sus ojos se encontraban.

«No. Deidara, eres tonto. A Itachi le da lo mismo si te vas. Prefiere su esposa». Pensó el rubio apretando los puños mientras el mayor continuó los besos por su cuerpo al mismo tiempo que lo desnudaba con sus ágiles manos, las cuáles tal vez nunca más volvería a sentir, por eso cerró los ojos y dejó su mente en blanco. Iba a hacer el amor con Itachi por última vez antes de separarse completamente.

Itachi introdujo el miembro de su amante dentro de la boca y lo succionó despacio causando que el placer empezara a invadir todo su cuerpo. La forma tan traviesa como la lengua del toro jugaba con su miembro, Deidara sentía que iba a correrse, pero Itachi se detuvo y sacó su miembro haciendo que el rubio se moviera inquieto por la falta de atención, entonces se sobresaltó al sentir que la lengua del mayor prosiguió hacia su entrada, la punta húmeda comenzó a penetrarlo despacio para lubricarlo, pero el rubio estaba tan excitado que quería que Itachi entrara su miembro de una vez por todas. El Uchiha al sentir que la entrada se ensanchaba para recibir su miembro, excitado se alejó y se desnudó ante los ojos azules, Deidara lo admiraba detenidamente sin perder detalle, se puso rojo al ver el miembro erecto del mayor amenazante y palpitante contra su entrada, se aferró a la almohada como sus mechones dorados escondían sus ojos vidriosos por el dolor que solo sería apaciguado por el placer que solo Itachi podía darle.

— Por favor…, Ita… aaaah —pidió Deidara con voz queda como éste lo tomó de las piernas y lo abrió introduciendo su miembro abruptamente, aquello hizo que todo su cuerpo se sacudiera, su entrada envolvió el miembro del mayor haciendo que éste lanzara un gimoteo placentero, el artista era tan estrecho, sabía cómo enloquecerlo, despacio salió de él y comenzó el vaivén, sus cuerpos se movían al unísono como un vals a la melodía de sus gemidos y respiración cortada.

Itachi abrazó fuertemente a Deidara haciendo que las embestidas fueran más profundas, sus manos se entrelazaron, sus cabellos se mezclaron, el mayor hundió su rostro contra el cuello del ojiazul, quería decirle que se quedara, pero no podía, tenía que estar con su esposa. Y Deidara merecía ser feliz (aunque Sasori no lo merecía) ante la frustración de que ese cuerpo tan delicioso pronto iba a ser de otro, Itachi aumentó las embestidas con rudeza al mismo tiempo que mordía el cuello del rubio, quería marcarlo, aunque esos moretones desaparecieran con el tiempo, quería que el menor lo recordara. Deidara no aguantaba lo que ese hombre le hacía sentir, entraba con tanta ímpetu a su interior que rozaba su próstata de un forma placentera, y esos besos entre mordiscos, no aguantaba más, iba a correrse, abrazó con fuerza a Itachi, su miembro se restregaba contra el vientre de él con cada sube y baja. Entonces unos gritos llenaron la habitación y los dos llegaron al éxtasis juntos, sus manos aún unidas, dejaron escapar su esencia que cubrieron su cuerpo como una muestra de que se pertenecían mutuamente.

— Quédate —dijo Itachi como el corazón de Deidara se aceleró —. Por esta noche…

— ¿Por esta noche? —dijo Deidara decepcionado de que no fuera POR TODA LA VIDA

El rubio asintió y esperó que Itachi se durmiera, después se vistió y se fue sin avisar, ese era la mejor despedida porque si pasaba más tiempo con él nunca sería capaz de irse.

— Espera que Konan te haga feliz —dijo Deidara dándole un beso en la boca.

Sasuke llegó a urgencias diciendo que lo asaltaron a la salida del hospital. Después de que le curaran las heridas, el pelinegro en vez de irse, se fue sigilosamente hacia el consultorio de Shikamaru. Para su suerte, el doctor estaba fuera, así que entró al lugar y buscó en los archiveros por algún documento que lo llevara a la verdad de las hermanitas Akatsuki, entonces unos pasos y la puerta abriéndose de golpe hizo que Sasuke dejara de buscara y se escondiera debajo de la mesa.

— Ellos estuvieron aquí —dijo una voz ronca como disfrazada.

— Pero no les dije la verdad —dijo Shikamaru caminando hacia su escritorio —. Aunque si se enteran perderé mi licencia. Así que si quieren mi silencio tendrán que pagarme más.

— Con que esas tenemos —dijo la voz caminando por el otro lado del escritorio.

Sasuke solo podía ver pies. Shikamaru llevaba zapatos blancos como todo su uniforme y el extraño llevaba botas negras. Antes de que detallara más la situación unos balazos lo dejaron en shock y en menos de un segundo un Shikamaru muerto cayó ante él con los ojos abiertos y la boca con hilo de sangre. Sasuke alejó el cadáver para ver lo que pasaba, el extraño iba con bufanda y sombrero, guardó la pistola a prueba de sonido y caminó hacia el archivero, buscó los papeles, pudo ver una sonrisa en la cara del asesino (debían ser los papeles sobre el verdadero padre del hijo de Sakura)

mientras que sasuke no tenga pruebas no podrá separarse de sakura

naruto va a tener paciencia o se va a resignar como deidara?

estamos en la cuenta regresiva hacia el final, lamento la tardanza