Lo único que Levi odia de su trabajo es la hora de la comida, incluso esos odiosos clientes para los que desarrolla software resultan ser poca cosa a comparación de la hora de almorzar; 60 largos y obligatorios minutos para "descansar y consumir alimentos"… una pérdida de tiempo. El preferiría salir una hora antes a quedarse a comer ahí . A diferencia de sus compañeros, quienes siempre están felices porque pueden llevar comida casera para calentar en los hornos de microondas dispuestos para los empleados y convivir con sus compañeros en el comedor de la empresa, Levi lo detesta. En simple hecho de que una multitud de gente lo rodee, lo vea comer y murmure a su alrededor le crispa los nervios, y lo que es peor, si alguno de sus compañeros o subordinados se atreve a sentarse en la misma mesa, es una garantía de mal genio por el resto de la jornada.
Levi valora su tiempo libre, en el cual prefiere estar dolo y lo más alejado de su trabajo que se pueda, así que con el tiempo ha desarrollado una estrategia muy efectiva, que consiste en comer en la privacidad de su auto en el estacionamiento de la empresa, donde nadie lo molesta y hay silencio, puede ver el cielo las nubes y hasta escuchar un poco de música en su estéreo.
Ahí, nadie lo molesta y su mente puede estar en paz, despreocupado por el resto de la gente. Esto ha durado unos meses, hasta que in día la vio...una chica que trabajaba en la misma empresa que él. El edificio donde trabaja alberga a menos a dos compañías más, pero de inmediato supo que la chica era parte de su empresa. El gafete la delataba.
Ella llamó su atención en cuanto la vio. Hablaba por el celular mientras sonreía y al parecer charlaba con una amiga. Caminaba despreocupada, con un aura sencilla y feliz; de esas personas que al verlas podrían alegrar el día de cualquier persona. Nunca la había visto en la empresa, cabía la posibilidad de que fuera nueva.
Lo mismo sucedió al otro día, cuando Levi caminaba hacia su auto con un toper en la mano y un refresco. Entró a su coche y puso play en su ipod. Minutos después la chica del día anterior volvió a aparecer. Esta vez sólo caminaba hacia un punto determinado del estacionamiento, de seguro su auto. Él la siguió con la mirada y ella le sonrió con amabilidad en cuanto pasó frente a él. La escena se repitió durante dos semanas, para entonces Levi comenzó a sentir mucha curiosidad por ella.
Un día, justo después de terminar su día laboral, Levi decidió dar un pequeño e inocente recorrido por la oficina. Nunca había recorrido todos los lugares de la empresa, en realidad casi nunca salía de su despacho y los pequeños "paseos" que daba era esporádicas visitas a la oficina de su jefe.
Tuvo un poco de suerte durante su recorrido; al parecer la chica con ojos ambarinos trabajaba en las oficinas administrativas como encargada de nóminas. Acababa de entrar a trabajar y su oficina estaba a un costado de recursos humanos. Bastante información recabada para haber sido tan solo una pequeña caminata por la oficina.
Pasaron un par de días más y Levi seguía su rutina para la hora del almuerzo, sólo que esta vez la chica ya estaba ahí, aparentemente leyendo un mensaje de texto a un costado del auto de Levi. En cuanto escuchó sus pisadas ella volteó y el puso una leve sonrisa en su rostro.
-Hola... Siempre te veo por aquí a esta hora ¿alguna preferencia particular por el estacionamiento? –ella hizo conversación
-Eh...no, es sólo que no me gusta comer en el comedor. Es... Incómodo –el explicó, convencido de que sus razones no eran para nada lógicas.
-Te entiendo. Tampoco me agrada mucho, sólo de vez en cuando ¿Te importa si te acompaño?
-No, para adda... Me llamó Levi.
-Petra, mucho gusto. ¿Y… en qué departamento trabajas?
-Desarrollo de software… soy el supervisor.
-¡Oh! Ya te recuerdo… -exclamó con una sonrisa- yo trabajo para nóminas y el otro día me encontré con tu recibo. Por cierto, felicidades por ese bono.
-…Gracias…
-Disculpa, eso quizás sonó un poco extraño… es que tengo buena memoria para los números y… -trató de explicar y esconder su vergüenza tras el comentario.
-Descuida, no es más extraño que venir a almorzar adentro de tu coche porque te rehúsas a hacerlo en el comedor…. –el intentó bromear y ambos rieron un poco.
Desde entonces ellos almuerzan juntos. Dos días a la semana ella lleva la comida y otros dos él se encarga de cocinar. Los viernes comen algo ligero y cenan pizza en un lugar no muy concurrido que está en un punto intermedio entre sus casas…no pasará mucho tiempo antes de que algo más suceda entre los dos
¡Hola a todos! ¿Cómo están?
Esta es la actualización de la semana. Se me ocurrió durante una de mis horas de lunch. La verdad es que me reflejé demasiado… siempre me voy a comer al coche… no me gusta mucho ir al comedor de la empresa… pero mi propósito es hacerlo al menos tres veces a la semana para convivir con mis compañeros, aunque prefiero mil veces quedarme en el coche leyendo, escuchando música y pensando… pero así soy yo. ¿Ustedes qué opinan?
Koisshi Saotome: sí…. Si me asustaste…. T_T como eres…. Jajajajaja. ¡No puedo creer la broma que te hicieron! Eso si es pasarse de lanza… no, yo no hago bromas pesadas, sólo hago chistes malos ajaja que bonito se siente saber que tengo fans!
AR: oh, la universidad. Es pesada, pero qué no daría yo por volver… al menos no tenía que pagar la luz, el gas, el teléfono, la gasolina…. Oh rayos. Cuándo sales de vacaciones? Lo importante es que tenemos salud ajajaja. Un abrazo, ya te extrañaba .
Eliza20: ¡muchas gracias! A veces se me ocurren las situaciones que escribo durante mis divagues del día o pensando en escenarios diferentes. El "¿qué pasaría…?" siempre está en mi cabeza y hay ocasiones donde salen cosas inesperadas. ¡También me gusta mucho como escribes! Ese fic de la reencarnación.. pufff! Esos temas me fascinan. ¡Saludos!
