Capitulo LIII
"Florecer"
Esa mañana en el juzgado…
Fugaku conducía su automóvil. Estaba decidido a preservar el apellido Uchiha a cualquier precio. Ahora él era el líder y no podía darse el lujo de demostrar debilidad o falta de criterio. Su familia debía ser ejemplar y eso también corría para el inadaptado de su hijo menor.
Entendía que Sasuke siempre había querido impresionarlo y que se esmeraba por ser mejor que su hermano Itachi, pero desde que había conocido a Hinata, la revivida hija mayor de Hiashi Hyuga, Sasuke había cambiado. Su única obsesión era esa muchacha, se desvivía por ella olvidándose incluso de si mismo y de sus obligaciones para con el clan y su familia.
La idea de ser abuelo realmente lo tomó por sorpresa; estaba contento, pero después de todo aquella discusión acaecida tras el nacimiento del bebe lo había hecho reflexionar, cambiar de parecer, sumergiéndolo en un mar de dudas y contrariedades ¿Qué pasaría si ese niño fuese un bastardo?
Si realmente ese niño no era hijo de Sasuke sería una vergüenza para él. Estaba claro que esa muchachita lo había engañado en sus propias narices y eso dejaba entrever para la gente de su clan, que sus hijos y él, eran unos verdaderos ingenuos y crédulos.
-Es lo mejor que podías haber hecho Sasuke… -dijo con severidad mientras el muchacho contemplaba la nada desde la ventanilla del acompañante. –Esa chica no era para ti al fin y al cabo si su casamiento se canceló en un principio por algo debía ser.
-Supongo… -Contesto sin verlo.
-Mira que engañarte desvergonzadamente intentando endosarte un niño que no era tuyo que desfachatez –Refunfuño.
-Supongo… -Aún sin prestarle atención.
-Verás que todo irá mejor a partir de ahora para ti y para ella…
Ambos bajaron con lentitud del coche Omoi les tenía novedades y seguramente eran buenas de lo contrario no hubiese sonado tan entusiasmado o eso pensó Fugaku.
Sasuke caminaba cabizbajo ¿Qué pensaría Hinata de él ahora? ¿Qué era un cobarde, un miserable por abandonarla con un niño pequeño? ¿Qué realmente no la amaba? ¿Estaría haciendo bien? Estaba seguro de que Hinata buscaría a Naruto, después de todo, ese era su descabellado plan, pero ¿podría resistirlo? ¿Sería capaz de dejarla ir, de perderla en brazos de su mejor adversario? ¿Por otro lado que pensaría Naruto de él ahora? Le prometió amarla, cuidarla y en la primera de cambio la mandaba a volar.
-¡Señor Fugaku! –Exclamó el hombre a los pies de las escaleras.
-¡Omoi! ¿Qué noticias nos tiene? –Inquirió Fugaku.
-Los trámites de divorcio marchan viento en popa, solo falta que la joven firme y será un hecho. Ayer hable con unos jueces amigos y han apresurado el hecho tal y como quería ¿No esta contento Señor Uchiha? –Mirando a Sasuke.
-La verdad es que no… -Expresó mientras subía con lentitud las escaleras.
-No le haga caso Omoi, esta algo shokeado por todo este problema me comprende. –Sentenció Fugaku.
-Si por supuesto… Bueno si me acompañan terminaremos por firmar algunas cosas más y ya quedará liberado de otras cuestiones… -El sujeto calló súbitamente. –¡Creo que tenemos suerte! –Sentenció entusiasmado.
-¿Qué? –Inquirió Sasuke, mirándolo con atención.
-¡Señora Yugi! –Exclamó Omoi desde la parte más alta de la escalera.
-¡Si! –Grito la chica con fuerza provocando una severa taquicardia en el pelinegro.
Desde lo alto de la escalera pudo verla con atención. Aquella deplorable visión no se parecía en nada a su amada Hinata. El cabello estaba recortado, lucía muchísimo más delgada y desde lo alto de los escalones podía percibir una indefinible aura de tristeza y confusión. El muchacho sintió un poderoso envión en todo su cuerpo pero Fugaku lo sostuvo con fuerza del brazo.
-Tranquilo Sasuke recuerda que ya es demasiado tarde para dar marcha atrás; además esa chica hará lo posible para que vuelvas a su lado ¡No lo entiendes! Ahora el clan Uchiha está en su mejor momento quien no quisiera capturar un buen partido como tú, sobre todo si eres el hijo del líder del clan.
-¡A Hinata nunca le ha importado eso! –Dijo con enojo mientras Omoi platicaba con la muchacha.
-Por supuesto que si, incluso ni su padre la ha vuelto a reconocer como una Hyuga, tú eres su ultima esperanza de escalar posiciones.
-¡Papá! –Sasuke lo miró con desprecio y volvió a fijar la vista en la muchacha quien descendió con cuidado los escalones, lo miró, sonrió y se despidió con un leve agitar de su mano. -¡Hinata! –Sasuke fue otra vez arrastrado por un impredecible impulso pero Fugaku lo sujeto con mucha más fuerza.
-Ya ha firmado Sasuke, si ella esta aquí es por que ha decidido dejarte ir, quizás prefiere al heredero Uzumaki, es mejor partido. –Fugaku sonrió con algo de cinismo y luego frunció el seño. –Es hora de que espabiles muchacho yo no puedo estar cuidándote las espaldas toda la vida ¡Comprendes!
-Buenas noticias señores, la señorita ha decidido firmar. –Dijo Omoi aproximándose a su lado y batiendo la carpeta en el aire.
-¿De verdad? –Sasuke se apoderó en un arrebato de aquel documento y le hecho un rápido vistazo.
-¡Te lo dije! –Dijo Fugaku al ver la firma de la muchacha junto a la del menor de sus hijos.
-Hinata… -Suspiro Sasuke ¿Acaso la chica se había decidido con tanta rapidez? ¿Sería verdad que Naruto ya era parte de su vida? ¿Y si lo llamaba y si hablaba directamente con él? Pero que caso tendría, si ambos ya eran algo más, eran padres, sería lo lógico que Naruto estuviese al lado de la muchacha y estaba seguro de que él aún la amaba. -Sasuke agacho la cabeza y llevó su mano derecha hacia su rostro tapándose los ojos con frustración.
-Firmemos lo que haga falta Omoi así terminamos con esto de una buena vez. –Dijo Fugaku adelantándose rumbo al edificio.
-Claro… -Dijo Omoi siguiéndole el paso. El abogado se paró en el acto y miró al cabizbajo muchacho que aún sostenía la carpeta en una mano y la otra permanecía tapando su rostro. Se acercó con rapidez y le hablo con seriedad. –La señora quería que le dijese algo…
-¿Hinata? –El pelinegro lo miró con melancolía.
-Dijo que lamentaba no ser lo suficientemente buena para hacerlo feliz y que entendía él por que usted actuaba de esta manera; ella espera que pueda ser feliz algún día y…
-¿Y que? –Abriendo los ojos como dos platos.
-Que se sentía muy apenada por que usted malgasto su tiempo con ella…
-¿Pero que? yo no…
-Si me permite señalarle algo; y aun que a su padre no le guste lo que le diré yo le aconsejo que recapacite. Esta claro que ni usted ni ella están conformes con toda esta situación. Aún es tiempo, mientras esa carpeta no sea presentada al juzgado ustedes dos aún están casados. –Dijo Omoi sonriendo.
-¡Vamos Sasuke no tengo todo el día! –Grito Fugaku desde lo alto.
-Dígale a mi padre que lo siento, pero amo demasiado a Hinata. –El chico sonrió y escapo con rapidez cuesta a bajo con la carpeta en la mano.
-¡Sasuke! –Grito Fugaku enfurecido otra vez éste joven le traería otro severo dolor de cabeza.
-Parece que su hijo ya es un hombre adulto. –Sentenció Omoi mirándolo por última vez y adentrándose al edificio del juzgado.
-Eso espero Sasuke… eso espero. –Exclamó mirando el azulino firmamento.
El pelinegro tomó un taxi y recorrió la ciudad pero no pudo hallar ni rastro de Hinata ¿Sería demasiado tarde para pedirle perdón? Tal vez Hinata aún lo prefería a él y quizás siempre lo prefirió pero su pasado accionar podría costarle muy caro en un futuro próximo.
Después de dos horas de deambular en el taxi decidió ir a la casa de la joven quizás ella había vuelto allí. El chico bajo del coche con rapidez y se adentró a la casa en donde encontró un grupo de sujetos forcejeando la entrada de la vivienda.
-¡Oigan ustedes! ¿Qué rayos hacen, deténganse? –Grito con furia. –Pertenezco al clan Uchiha y lo mejor para ustedes es que comiencen retirarse tal y como llegaron. –Simulando que sacaba algo de detrás de su pantalón.
-Tranquilo hombre… -dijo uno de los sujetos aproximándose a él –nosotros pertenecemos a la casa de embargo "Take" y venimos con una orden del banco central de Konoha, si se calma puedo mostrársela. –Dijo el sujeto buscando en el interior de su chaqueta.
-¿Una orden del banco? –Aproximándose más al extraño y apoderándose del documento.
-Si, ésta vivienda ha sido embargada hace unos cuantos días y tenemos la orden de nuestra gerencia de desalojar a los ocupantes.
-¡Desalojar!
-Si, por falta de pago en los impuestos desde hace casi un año. Aquí tiene toda la documentación.
-¡No puede ser! Aquí viven una mujer y su hijo no pueden desalojarlos… -Tras observar en detalle los papeles.
-Me temo que si podemos y además solo seguimos ordenes… lo siento…
-Pero habrá alguna forma; pagando los impuestos o algo…
-No lo sé, en todo caso debería hablar con la inmobiliaria que lleva el trámite de la casa.
Aquel sujeto volvió a la tarea de cambiar todas las cerraduras de la casa. Sasuke permaneció unos instantes pensativo ¿Sabría Hinata de todo esto? A lo mejor todos aquellos bolsos eran para mudarse ¿Pero a donde?
Sasuke volvió a subirse al taxi pensativo. Necesitaba encontrar a Hinata cueste lo que le cueste, aún que seguramente la chica en esos momentos lo odiase.
Tras ir a la casa de su padre y llevarse su coche comenzó una larga búsqueda. Después de horas de recorrer las calles infructuosamente fue a la casa de Kurenai pero al parecer no había nadie. Decidió probar suerte con Tenten pero el resultado fue exactamente el mismo. Fue hasta la mismísima casa de Hiashi Hyuga pero Hanabi no sabía nada de su hermana y tras unas largas vacaciones poca era la información que la menor de los Hyugas podía ofrecerle.
-¿Estas segura Hanabi? ¿No me mientes? Por que si ella esta aquí solo quiero… -callando súbitamente –Necesito decirle algo.
-Ya te dije Sasuke que mi hermana no esta en la casa, y por otro lado éste sería el ultimo lugar a donde fuese. Mi padre y ella aún no se han hablado y parece ser que esta historia va para largo ¿Pero por que la buscas pasó algo?
-Es solo que tuvimos un problema y yo…
-¿Qué problema?
-Es largo para contar y necesito encontrarla ya es muy tarde y no se en donde pueda estar probé con Kurenai y Tenten pero ellas no están en sus casas.
-Claro que no Kurenai y Azuma se fueron hace varios meses al igual que Tenten.
-¿Se fueron?
-¿No lo sabías? ¿Acaso Hinata y tú se pelearon?
-Hinata ¿no te dijo nada?
-No he hablado con mi hermana personalmente; Kiba y yo hemos estado de viaje por nuestra luna de miel, y luego visitamos varios mercados en el extranjero así que no he parado por aquí desde esta mañana, pensaba ir a ver a Hinata y a Minato mañana por la tarde.
-Es que la casa… esta embargada y Hinata no esta allí.
-¿Cómo que embargada? Que raro la llamé hace unas dos semanas y no me dijo nada… -Dijo Hanabi pensativa.
-Esto es mi culpa… lo siento Hanabi necesito hallar a tú hermana te dejo el numero de mi celular cualquier cosa me avisas ¿esta bien?
-Si pero… -Tomando aquella tarjeta.
-Lo siento… -Escapándose en su coche.
Varias horas más tarde…
El pelinegro se levanto temprano en la mañana, no había logrado pegar un ojo en casi toda la noche. Hinata no aparecía por ningún lado era como si la mismísima tierra se la hubiese tragado. Salió de la casa de sus padres y retomó su búsqueda luego de haber llamado varias veces a la policía.
El chico parecía enfadarse con cada hora trascurrida, los oficiales no podían ofrecerle mucha información y solo le quedaban pocas opciones, el hospital o la morgue… Esta ultima idea parecía ensimismarlo en una lúgubre sensación de impotencia y rencor contra si mismo; si algo le sucediese a Hinata no se lo perdonaría.
-Hola –Profirió una voz del otro lado del teléfono. – ¿Habla Sasuke, Sasuke Uchiha? –Inquirió.
-Si, quien habla. –Dijo el pelinegro mientras conducía.
-Soy Madara Uchiha.
-¡Señor! se le ofrece algo. –Sorprendido. El chico estaciono el coche a la vera del camino.
-Verás hable con tú padre hace un par de horas y me dijo que te estabas separando.
-En realidad… -Sasuke se tornó serio ¿hasta donde pensaba llegar su padre?
-¿En realidad?
-No voy a separarme… fue un error… disculpe pero yo no puedo…
-Entonces es necesario que sepas que traje a tú esposa y a tu hijo al hospital.
-¿Al hospital? ¿Le ocurrió algo a Hinata? –Inquirió preocupado.
-No, a ella nada, al bebe… creo que no es nada serio pero eso fue esta madrugada…
-Iré enseguida… muchachas gracias…
-De nada y espero que la cuides mejor Sasuke Uchiha. –Dijo la voz colgando el tubo.
-¡Rayos Hinata! –Encendiendo el coche. Sasuke comenzó a manejar rumbo al hospital pero nuevamente el celular comenzó a sonar. -¡Diga!
-¡MALDITO IDIOTA! –grito una voz masculina del otro lado del tubo.
-¿Itachi?
-¿Qué rayos te crees? ¿Eres tan estúpido como para dejar a Hinata otra vez? ¡IDIOTA!
-Tranquilízate Itachi no puedo hablar en estos momentos estoy conduciendo…
-Hinata esta muy mal, Minato esta enfermo y ella apenas puede tenerse en pie y tú que haces le pides el divorcio ¿Dime acaso eres estúpido? –Inquirió enfurecido.
-Si, lo soy Itachi… estoy yendo al hospital ahora…
-¿Estas manejando hacía aquí? –Pregunto confuso y calmando los humos.
-Se que no me merezco el perdón de Hinata pero le suplicaré hasta que me acepte no importa cuanto me castigue por ello…
-¡Vaya! Parece que has recapacitado… -Itachi suspiró.
-Un minuto ¿Estas en el hospital? –Inquirió el pelinegro asombrado.
-Si tenía trabajo aquí pero bueno eso no importa vente lo antes posible.
-Si, adiós.
Sasuke condujo lo más rápido que pudo. El anochecer nuevamente había arribado a Konoha y estaba completamente exhausto pero ese no sería un impedimento para él; estaba decidido a hablar con Hinata y de alguna manera pedirle su perdón e intentar hacerla recapacitar.
El chico estacionó el coche y se adentro al edificio. Allí unas enfermeras lo condujeron hacia la sala de espera de pediatría donde hallo a la joven recostada en un incomodo sofá.
Hinata permaneció despierta durante varias horas. El anochecer arribaba nuevamente a Konoha y afuera un frío invernal azotaba las calles con impunidad.
La gente iba y venía con sus barullos y problemas pero al caer la noche el frío pareció mitigar aquella incesante y cuantiosa multitud.
La sala de esperas se tornó taciturna y solitaria. Hinata se acurrucó en un rincón de la misma y se adormeció en un incomodó sofá. Minato permanecería internado en una sala especial junto con otros niños hasta que se notara su mejoría; pero a pesar de eso, la joven, se había rehusado a marcharse de su lado.
El cochecito yacía arrumbado a un lado del sofá. Las luces eran escazas y eso la sumergió en un profundo y pesado sueño.
Pudo sentir cierta tibieza en su mejilla derecha. La chica se acurruco un poco más en el sofá tras doblarse en una incomoda posición.
-Hinata… -suspiró una vos masculina.
Podía jurar que alguien la abrazaba con ternura y pasión. Un aura de protección la envolvía y la hacia sentir segura, a salvo. A pesar de todos los problemas, de todas las situaciones discordantes, de la falta de cariño que había padecido últimamente y de su mala racha, se sentía feliz y contenida. La chica suspiró, aquella extraña sensación parecía trasportarla al pasado.
-Sasuke… -Evocando el rostro del chico en el juzgado.
De pronto toda su felicidad pareció evaporarse; se sentía sola y poco querida. El corazón le punzaba, su cuerpo físico le dolía, su alma pasaba por el más crudo y penoso de los inviernos y todos sus sueños volvían a esfumársele de entre las manos. Apreciaba una profunda tristeza que ya no lograba contener derramándose en lagrimas de desconsuelo he impotencia.
-Sasuke… -Expresó entre gemidos.
-Lo siento Hinata… -Besándole la frente y acariciándole el renegrido y torturado cabello.
Hinata abrió con lentitud los ojos para contemplar junto a ella a un afligido pelinegro que la miraba con congoja.
-¡Sasuke! –Incorporándose súbitamente y frotándose los ojos ¿Acaso estaría soñando?
-Perdóname Hinata… -Dijo arrodillándose y sujetándose de su cintura.
-¿En verdad estas aquí? –Inquirió confusa mientras le acariciaba el cabello.
-Se que soy un idiota y que merezco lo peor pero me rehúso a dejarte ir no quiero ¡NO QUIERO!
-Sasuke ya firme la demanda y a estas alturas… -Acariciándole la cabeza sumergida en su regazo.
-¿Quieres volver con él? –Mirándola a los ojos.
-Quiero volver contigo –Alzando su cara por la barbilla.
-La quemé… -Dijo besándola apasionadamente.
-¿Qué quemaste? –formulo tras un corto respiro.
-La carpeta… no debí de escuchar a mi padre… estaba dolido y mis acciones no tienen justificativo… por mi culpa tú y Minato…
-Por tu culpa yo y Minato esperamos demasiado ¡Tonto! –tras lo cual endulzó su mirada. -Sabía que volverías, lo sabía… ¡Te amo Sasuke Uchiha!
-Hinata… -Suspiro él mientras ambos se besaban.
-¡Entonces ambos se reconciliaron! –Mitzuko salto de emoción.
-Así es… -Minato sonrió.
-¿Y que paso luego? –Pregunto Kasumi.
-Bueno Minato fue dado de alto pocos días después. Mamá y papá pagaron la deuda de la casa gracias a un préstamo de la tía Hanabi. –Sayuri sonreía de felicidad.
-Menos mal que las cosas le resultaron bien a Hinata-sama –Dijo Shikaku quien noto a Sasuke algo nostálgico.
-Así es; mamá y papá volvieron a retomar su vida juntos. Madara Uchiha le hizo una excelente proposición a mamá; creo que después de verla en el estado en que la recogió de la calle le dio mucha pena –Sayuri hecho a reír – Él estaba interesado en que mamá cocinara para el buffet del ministerio Uchiha, así que a pesar del refunfuño del abuelo, ella comenzó a trabajar allí. Papá por supuesto siguió con sus misiones ya que para esa época aun estaban muy distantes las actuales leyes igualitarias del clan.
En un futuro, el que los dos trabajaran en el mismo lugar, de alguna manera les sirvió para verse más a diario, he influyo en que dos años después de que Minato naciera, ambos se llevarán una sorpresita. –Sayuri hecho a reír a carcajadas ante la mirada atenta de los presentes.
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-¿Minato se durmió? –Pregunto el pelinegro ingresando a la habitación.
-Si, pero me costo bastante hacerlo dormir esta vez. –Dijo Hinata suspirando mientras se ponía un corto camisolín.
-Parece que seremos dos los que no queramos dormir. –Acotó el chico sujetándola por la cintura y besando con suavidad el cuello de la chica.
-Hoy no Sasuke… -Exclamó algo agitada.
-¿Por que no? mañana tenemos el día libre. –Expresó con picardía tumbándola sobre la cama y acariciándola traviesamente.
-Es que no… -La joven sintió un poderoso fuego corroerle cada fibra de su cuerpo – tal vez… -Profesó entre gemidos al sentirse tocada.
-¿No o si? Debes decidirte Hinata. –El chico comenzó a besarle el cuello con lujuria.
-Es que… no… me he sentido… muy bien… -Respirando agitada.
-¿Qué te ocurre? –Deteniéndose súbitamente y mirándola con preocupación.
-Nada he estado algo mareada… si mañana sigo así iré al medico.
-¡Segura! ¿No quieres que lo llame ahora? –Intentando incorporarse.
-¡Ahora no tonto termina lo que empezaste! –Jalándolo hacía si hasta tumbarlo nuevamente sobre ella.
-¡Ahh lo sabía! Lo deseas tanto como yo. –Dijo él quien volvió a besarla y a acariciarla.
Los suspiros eran intensos. Ambos se movían rítmicamente siguiendo el compás del otro sobre la cama. Las luces permanecían apagadas dándoles algo más de misterio y sensualidad.
-No tan fuerte Hinata despertarás a Minato… -Exclamó el chico relentizando el ritmo.
-¡Esta dormido no te preocupes! –Dijo entre gemidos.
-Si tu lo dices… -Sentenció sonriendo. –Te amo Hinata. –suspiró.
-Espe… espera… Sasuke…
-¿Qué pasa? –Profirió besándola.
-¡Detente!
-Ahora no… -Dijo él entusiasmado.
-¡Detente! –Empujándolo.
-¿Qué ocurre? –Pregunto algo asustado al verla escabullirse con rapidez de la cama y de la habitación. –Hinata… –El chico encendió la luz del velador y fue tras ella -¿Estas bien? –Dijo parado tras la puerta del baño.
-Creo que no… -Sentenció tras emitir unos quejidos guturales.
A la mañana siguiente…
-Bueno muchachita debo decir que esto es un embarazo en puerta. –Sentenció el anciano con gracia.
-¡EMBARAZO! –Dijeron los dos al unísono. Sasuke y Hinata se miraron consternados.
-Este test dio positivo pero para que estemos bien seguros será mejor que vayas a hacerte un análisis de sangre, pero solo para sacarnos las dudas.
-¿Esta seguro doctor? –Preguntó Sasuke anonadado.
-Muchacho no hace ni un día ni dos que soy médico creo que se darme cuenta de estos casos ni bien los veo pero si este test dio positivo. –Enseñándole aquella barita mágica –y la jovencita no ha tenido su regla en las ultimas semanas creo que lo más factible es decantarnos por un embarazo pero aún así prefiero que nos quitemos todas las dudas. Por otra parte a mis enfermeras les agradará verte jovencito. –El anciano sonrió tomó su valija y se marchó con cierto gozo.
-Sasuke… -Hinata lo miró entrar a la habitación algo pálido.
-Estas… -tragó saliva –Estas…
-Bueno al parecer seremos padres. –Hinata sonrió pero el chico caminó hasta la cama y se sentó. -¿No estas contento?
-Se… seré… pa… pa…
-Padre… -Dijo ella acabando aquella sofocante oración. ¿Sabes lo que significa Sasuke?
-Más pañales, mamaderas nocturnas, baños imprevistos, cosas babeadas por toda la casa… -Suspiró dejando que la muchacha lo abrazará con fuerzas.
-Significa que podremos hacerlo sin preocuparnos… -Hinata hecho a reír y Sasuke la miró extrañado pero finalmente la imitó.
-Supongo que tiene sus ventajas. –Derrumbándose sobre la cama.
-Creo que a Minato le agradará tener un hermanito. –Hinata sonrió con felicidad.
-En realidad… una hermanita… -Dijo cerrando los ojos y rememorando un distante sueño.
-¿Niña? ¿Acaso eres vidente? –La chica se tumbó a su lado.
-Espero que si… -Mirándola acurrucarse junto a él –Si realmente es una niña ya se como quiero que se llame.
-¿en verdad? Veo que has pensado todo ¿Y como le quieres llamar? –Inquirió la joven. Sasuke se incorporó sobre ella y la miró directamente a los ojos.
-Sayuri –el chico sonrió entrecerrando sus pupilas mientras Hinata sintió un cumulo de emociones socavar su corazón y aflorar por sus ojos.
-¿En verdad Sasuke?
-Por supuesto jamás te mentiría además es un nombre precioso Hinata…
-Y así llegó Sayuri. –Minato sonrió –Claro está que para ambos ajustarse a dos niños pequeños no fue una tarea sencilla.
-Pues imagino que habrán hecho malabares; si a mi con una me bastó y sobró. –Sakura suspiró.
-¿De verdad abuelita? –Kasumi se acercó a Sakura y a Gaara sentándose en medio de ambos y permitiendo que sus dos queridos abuelos la abrazaran.
-Como dijo Minato el ajustarse a dos niños pequeños no les fue tarea sencilla sobre todo por que los dos aún eran muy jóvenes y aún había muchos sueños personales que cumplir.
-¿Cómo ser artistas? – pregunto Mitzuko contrariada.
-No exactamente mi querida. –Sayuri la miró con cariño.
-¡¿DÓNDE ESTA PAPÁ? -grito furica una voz masculina ingresando a la habitación.
-¿Qué ocurre Naruhito? –Minato y Sayuri, se observaron algo consternados, pero luego ambos no pudieron evitar explotar en risas pues internamente intuían el problema.
-¡Se atrevió a arruinar mi comida! –Exclamó exaltado un hombre de cabellos dorados como el sol y ojos celestes. -¡Y ENCIMA DE TODO HUYO COBARDEMENTE! –Sentándose con ofuscación en uno de los sofás y cruzándose de brazos indignado.
-¿Y se estropeo todo tu trabajo papito? –Inquirió Mitzuko sentándose junto a él y mirándolo con preocupación.
-¡Claro que no! No podría autodenominarme el mejor Chef de toda Konoha si dejará que un inútil arruinará mi comida, pero tuve que realizar una serie de malabares con mis salsas y cambiar unos cuantos ingredientes para poder conservar el sabor intacto o al menos casi intacto. –Suspirando.
-¡Pobre papaíto! –Suspiró Mitzuko recostando su larga cabellera rubia sobre el regazo del joven hombre.
-A propósito… ¡Sakura-sama, Gaara-sama bienvenidos! –Batiendo su mano con alegría.
-Hasta que por fin nos noto… -Dijo Gaara con su usual humor.
-¡Hay Naru! realmente eres un despistado. –Sentenció Sakura quien lo miró con simpatía.
-Es que mis instintos asesinos me nublaron los demás sentidos- Echando a reír. – Apropósito ¿que hacían? –Mirando consternado a los presentes.
-Pues estábamos contándole a los niños la historia familiar…
-¿Historia familiar? –Dijo el chico intrigado.
-Si la que mencionamos antes ¿recuerdas? –Acotó Sayuri.
-Mencionaron… antes… -Tratando de evocar el recuerdo; Minato y Sayuri se volvieron a mirar y a reír a carcajadas.
-No se rían de mi papito –Dijo Mitzuko algo enfadada.
-¡Hermano lo mencionamos hace unos días por eso estamos todos aquí! –Dijo Minato intentando que el muchacho recordará pero éste lo miró desconcertado.
-¡ESTAMOS AQUÍ POR EL CUMPLEAÑOS DE MAMÁ, MINATO! –dijo saltando por poco del sofá y dejando pasmada a Mitzuko.
-¡Además! Naruhito ¿estaríamos aquí por? -Sayuri dibujo una mueca picaresca en su rostro mientras intentaba que el joven captase la idea.
-Porque… -Intentando acabar la frase –Por que sería… divertido… pasar un día en familia… -Exclamó dubitativo.
-¡NO! –gritaron Minato y Sayuri al unísono.
-Bueno no se espanten tampoco que fuera la gran cosa… -Naruhito volvió a sentarse en el sofá y a cruzarse de brazos piernas algo indignado. –De todas formas no me cae bien ese tal Sasuke… -profirió entre dientes.
-¡Naru ya basta! –Inquirió Minato algo molesto pues sabía cuanto le afectaba el tema a Sayuri.
-No por ti sobrino –Naruhito miró al pelinegro con alegría.
-¿Por qué no querías a Sasuke tío? -Inquirió Kasumi confusa.
-¡Pues es obvio! ese sujeto se robo a mamá… -Sentenció indignado.
-¡Eso no es verdad Naruhito! –Exclamo Sayuri molesta.
-Bueno, no tengo intenciones de discutir…
-Ven por que es mejor que ustedes sepan como ocurrieron en verdad las cosas, al menos tienen cierta edad como para sacar sus propias conclusiones. –Sentenció Sakura mirando a los jóvenes presentes.
-Veo que no es fácil de digerir toda esta historia. –Confesó Sasuke.
-Bueno yo seguiré relatándoles lo sucedido. –Aclaró Sakura.
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Tres años después del nacimiento de Sayuri muchas cosas habían cambiado para bien en las vidas de cada uno de estos jóvenes quienes habían aprendido a abrirse paso en el mundo con tesón, esfuerzo y dignidad. A pesar del tiempo, las distancias y el rumbo encarado en sus destinos una profunda amistad nacida de la más agónica calamidad, los uniría por el resto de sus existencias.
Tres años después de que Tenten partió a la ciudad cascada para iniciar una nueva vida, ésta, la condujo a convertirse en una de las entrenadoras de Elite del grupo "Hyuga corporations" Por fin sus esfuerzos rendían sus frutos y ahora era ella quien se encargaba de preparar a los futuros aspirantes a ingresar a la compañía. Aún que ese trabajo la alejaba del riesgo y la acción, como la joven solía afirmar, al menos le daba el suficiente tiempo como para adaptarse a una nueva casa y a una nueva relación, pues hacia unos meses que había decidido darle el si a la propuesta de Neji Hyuga de convertirse en su prometida.
Neji permaneció como la cabeza del clan en aquel distante país dirigiendo una de las compañías más prosperas de su familia; si bien él no había tenido el privilegio de pertenecer a las ramas principales de los Hyuga, se había ganado ese derecho a través de su propio trabajo interno y externo, demostrándole a los ancianos y a su propio tío, Hiashi Hyuga, que su ingenio y potencial evadían aquella absurda regla restrictiva de su clan.
Después de haber trabajado y convivido durante tres años, con su actual entrenadora y novia, decidió que era hora de formalizar su relación.
El chico organizo una elegante cena casera, preparada por sus propias manos, ya que a Tenten no le agradaba lo superfluo; compró un bonito anillo de bodas y junto toda su valentía para pedirle a la chica, a quien había aprendido a amar a primera vista, que se convirtiese en su mujer, en su mejor amiga, en su amante, en su esposa, haciéndole una promesa que la muchacha sin duda no pudo rechazar y era el colocar el nombre del padre de Shikamaru a alguno de sus hijos; claro que sus dos herederas fueron mujeres, pero una de ellas lo bendijo con un niño a quien accedieron a nombrar "Shikaku"
Hanabi fue capaz de poner todo su ingenio y sabiduría en expandir las empresas Hyugas. Los Uzumakis habían ocupado una increíble cantidad de mercados y ella no estaba dispuesta a quedarse atrás, iba a demostrarle a su padre que todo su esfuerzo y su cariño no habían sido invertidos en vano.
Kiba por su parte estudió medicina veterinaria como su familia y continuó administrando gran parte de los campos y estancias Usuru.
A pesar de los intentos de la joven pareja por convertirse en padres, los mismos fueron frustrados. Después de varios tratamientos Kiba convenció a la muchacha de que aún eran jóvenes como para buscar un heredero así que tomaron la situación con más calma y paciencia.
Hanabi solía llevar con ella a sus dos sobrinos quienes, a pesar de ser pequeños, estaban fascinados con las encantadas excursiones por la inmensa mansión Hyuga y con las desfachatadas andanzas de Akamaru quien era tan gran y tan paciente como para llevar a los dos sobre su lomo. Kiba solía hacer de niñera pues les había tomado mucho cariño al pequeño Minato y la pequeña Sayuri y además contaba con el tiempo disponible, ya que era Hanabi la que debía llevar las riendas de la casa.
Más allá de molestarse con la irrupción de dos pequeños niños a su casa, Hiashi Hyuga, pareció tomarse aquel asunto de indisciplina, por parte de la menor de sus hijas, como algún tonto intento de acostumbramiento de la joven hacia los niños y satisfacer sus frustrados deseos de convertirse en madre; prefirió no interferir con esa cuestión por que sabía cuan apegada estaba a ambos niños.
Claramente le inquieto en demasía notar los azulinos ojos de Minato, los cuales jamás trasmutaron su color, y su cierto parecido, no solo en nombre, sino también en actitud y aspecto, a su antiguo rival Yondaime Uzumaki; pero la llegada de su segunda nieta pareció aplacarle el corazón y remover aquellos recuerdos dolorosos que aún lo ataban al pasado.
El nombre y el cierto parecido de la pequeña a su hija mayor y a su difunta esposa lo conmovieron a tal punto que la adoraba y si Hanabi no iba en busca de los dos polluelos el enviaba personalmente un coche para recogerlos. Claro esta que el perdonar a Hinata le tomó un poco más de tiempo; no por que no la quisiese o por que no estuviera orgulloso de ver a la extraordinaria mujer en la que, a pesar de todo el sufrimiento, se había convertido, sino por que aquel vetusto orgullo que gobernaba su ser aún se lo impedía.
Hinata decidió tomar ese desplante de su padre con naturalidad; el hecho de que el mismo Hiashi fuese quien pidiera por sus nietos la llenaba de felicidad y alegría.
Hanabi intento años más tarde restaurarle lo que por derecho hubiese sido suyo, pero al parecer la primogénita de los Hyugas tenía planes completamente distintos con respecto a su vida, y después de todo, su padre tenía razón; esa existencia jamás hubiese sido para ella. Ser la heredera del clan la hubiese llevado a la ruina, al estrés mental y físico, intentando desenvolverse en un mundo algo sórdido y desalmado para su frágil corazón.
Kurenai y Azuma se reinstalaron definitivamente en Suna. Vendieron todas sus posesiones en Konoha y con ese dinero pudieron acceder a una bonita vivienda en aquel árido y áspero lugar. Si bien ambos no tuvieron más hijos a Kurenai con uno y una protegida que además tenía dos pequeños polluelos le alcanzaba. La joven madre visitaba a su protegida de tanto en tanto, pasando a veces casi un mes entero en la residencia Hyuga-Uchiha, claro está que las amenazas de Azuma la obligaban a llevarle como trofeo una buena recompensa en aquellas exquisitas galletas dulces que la muchacha solía hornear.
Itachi se casó con Lara quien a pesar de ser una muchacha adinerada prefirió dedicarse a sus propios gustos e intereses a pesar de la desazón severa de su padre. Ambos tuvieron un pequeño a quien nombraron Keita y nació cuatro meses antes que su prima Sayuri.
Itachi continuó trabajando durante largo tiempo para el clan Uchiha y como oficial encubierto de Konoha al mando de Kakashi Hatake quien fue el capitán de la policía hasta su retiro siendo sucedido por uno de sus mejores hombres y subordinados, Kabuto quien en un futuro se encargaría de adiestrar y preparar a quien sería su lugarteniente, Haku.
Fugaku y su esposa finalmente tuvieron que aceptar las decisiones de sus hijos, quienes prefirieron casarse con dos mujeres completamente opuestas a las de su clan. A pesar de algunos dolores de cabeza y de la llegada de sus otros dos nietos Fugaku terminó por aceptar a Minato como parte de la familia, claro está que el pequeño no llevaría el apellido Uchiha y Sasuke de alguna manera lo prefirió así.
Sasori se casó con Ino, tras una larga seguidilla de la muchacha que termino por capturarlo entre sus redes, teniendo tres descendientes mujeres que lo volvían completamente loco. El chico continuó trabajando bajo el mando de Kakashi Hatake hasta su retiro.
Deidara prefirió llevar una vida más liberal y no se casó hasta después de los treinta y cuatro años con Konan quien finalmente supero aquella barrera de ser solo una vieja amiga para convertirse en la única mujer a quien el chico admiraría y respetaría. Continuó trabajando al servicio de la policía de Konoha y bajo el mando de Kakashi Hatake hasta su retiro.
Sakura Haruno prefirió tomar su noviazgo con más tranquilidad y parsimonia, sobre todo, después de dos súbitos fracasos sentimentales, claro ésta, que Gaara era completamente distinto y la amaba con todo su corazón. Sakura se recibió de doctora y ejerció en Toshiden después de contraer matrimonio con Gaara varios años después de todo aquel macabro suceso acaecido en sus vidas. Ambos tuvieron una hija a quien llamaron Lina y la cual sería más rebelde de lo que la pelirosa y Gaara pudiesen imaginar.
Sakura mantuvo aquella promesa realizada junto a la orilla del mar con aquel quien había sido su más tierno amor de la infancia y uno de sus mejores amigos, Sasuke Uchiha. Si bien, su amistad no se había estrechado tanto como quisiese a lo largo de los años, el chico solía visitarla en su hogar en Toshiden o en su residencia en Suna en donde iban con Gaara por motivos laborales.
Los años trascurrieron uno tras otro y si bien Sasuke y Naruto no quedaron en malos términos el rubio prefirió mantenerse alejado el tiempo que fuese suficiente hasta que su amor por aquella princesa de largo cabello negro y ojos perlados se desvaneciera completamente de su corazón.
El chico mantenía ocasionales relaciones pero las mismas no duraban más que un par de meses; Jiraya lo había atribuido a las exigencias impuestas por el joven tras descubrir al verdadero amor, pero lo cierto era que Hinata era irrepetible y por más que el rubio intentase buscar en otras distintas cualidades, volvía a recaer enfermizamente en aquellos detalles minuciosos que no eran más que tenues añoranzas en su mente, en su alma y en su frustrado corazón.
Bueno aquí vamos con los capítulos finales mil disculpas por el retraso pero no me he sentado en la maquina hasta hoy jejejje muchísimas gracias a todos los que dejan comentarios.
Lady
