Capítulo 55: Epilogo
–Feliz aniversario, mi amada esposa-. Sasuke no podía creer que ya habían pasado diez años desde que se casaron.
–Te amo y espero que cumplamos muchos más-.
–Lo haremos, mi amor, lo haremos-.
En ese momento una canción comenzó a sonar con la orquesta del lugar. La feliz pareja se miró enamorada, era su vals, no lo pudieron evitar y salieron a la pista a bailar, como aquella vez.
–Esta noche es muy especial, porque estamos celebrando diez años del feliz matrimonio de mi hermana-. Dijo Sai al finalizar el baile, hablaba desde el escenario con una copa en la mano. –Y espero que sigan así siempre. Hermana, te mando un abrazo y todo mi amor y Sasuke, te has convertido en un hermano para mí, espero que cumplan muchas décadas más de tan feliz matrimonio-.
Los festejados sonrieron levantando sus copas.
– ¡Mamá y papá, que cumplan muchos más, los amo mucho!-. Los aplausos y los gestos de ternura no se dejaron esperar al ver a la niña de Sakura y Sasuke, Sarada, de ocho años, dar el saludo a sus padres levantando una copa con bebida, como los grandes. –Ustedes son los mejores papás del mundo-.
Los padres rieron emocionados al ver a su hija tan tierna y tan bella, hablar en público para saludarlos. Eran felices.
–Te amo, Sakura Haruno, no ha habido un solo día que no agradezca el haberte golpeado con mi auto-. La besó con ternura. –Y no sabes cuánto agradezco que hayas perdonado mi estupidez-.
–Y yo te amo a ti, Sasuke Uchiha. Te he dicho mil veces que si seguí contigo fue porque sentía en mi corazón que hablabas con la verdad, sentía tu amor, a pesar de tu orgullo herido, de tus dudas, de tus temores. No quería repetir la historia de mis padres. Además, jamás me he arrepentido de amarte, es lo mejor que pudo sucedernos-.
Él la besó dejando de bailar, mientras todos los demás bailaban. Para ellos, sólo existían ellos, nadie más. Las luces de los focos los iluminaron, pero no se percataron de ello, nadie más existía en ese mundo, propio de ellos, eran sólo ellos.
Cuando se separaron un poco, se dieron cuenta que todos los miraban. Sakura se avergonzó y su rostro tomó un color rojo muy dulce. Los invitados aplaudieron mientras Sarada corría a los brazos de sus padres.
Con ella, su felicidad era completa. Y sabían que pasara lo que pasara en el futuro, nada podría separarlos, después de todo lo ocurrido, ningún problema sería lo suficientemente grande como para derribar su amor, mucho menos ahora que ya no había nada que los perturbara del pasado.
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