Cap LII: "Lenguaje del Amor #3: la recepción de regalos"
Quinn suspiró con cansancio y le dio una mirada a sus dos hijas: mientras ella intentaba darle de comer a Kath, Julianne le hacía caras y jugaba con sus espaguetis logrando que su hermana solo riera y no quisiera comer.
La rubia hundió por milésima vez el tenedor en un pequeño pedazo de carne y lo llevó otra vez a la boca de su hija; pero Julianne nuevamente soltó por nada una carcajada y Kath se dedicó a imitarla logrando que la paciencia de Quinn volara más allá del techo:
- Julianne, deja de jugar y come- exigió la rubia con una seria mirada hacia su hija mayor-
- No tengo hambre
- No importa. Acabas de llegar del Instituto y tienes que comer…¡Julianne!- alzó la voz cuando la niña tomó jugo del vaso de Kath y mojó al paso la remera de la más pequeña-
- Tengo sueño- le reclamó en cambio Julianne y ella suspiró molesta. Por supuesto que no tenía sueño pero tampoco imaginaba qué quería realmente. A diario era Rachel la que ocupaba ese lugar y ella estaba en el Instituto dando clases; pero aprovechando la cercanía al cierre del año escolar le dieron el día libre y la morena aprovechó adelantar uno de ella. Quinn quiso golpearse la cara contra la mesa al ver a Julianne comiendo ahora raramente y estirando el tenedor para compartir con Kath y la castaña la recibía gustosa- ¿A qué hora regresa mami?
- ¡Mami!- gritó Kath con tenedor en mano pero vacío-
- No lo sé, hija. Me dijo que tenía un nuevo trabajo e iba a tardar
- ¿No vendrá a almorzar?
- No, cielo. Debe estar haciéndolo en el estudio
- ¿Sola?- preguntó Julianne cruzándose de brazos y Quinn quiso sonreír, porque por muy rubia y ojos verdes iguales a ella fuera, ese puchero por enojo era igual de adorable que el de Rachel- Mami siempre come con nosotras
- Yo lo sé, Jul pero…
- ¡Ma!- gritó Kath apuntando con su tenedor el pasillo cuando la puerta se abrió. Quinn sonrió con emoción y se puso de pie para recibir a Rachel con su habitual beso en los labios. Frunció el ceño y ladeó la cabeza al verla pasar a su lado sin decir palabra y abrir la heladera con violencia- Mami
- Hola, Kath…Julianne ¿por qué está tu plato aún con comida? Sabes que debes comer todo- reclamó Rachel antes de llevar una botella de agua a su boca-
- Mamá no cocina lo mismo que tú- aseguró la niña cruzándose de brazos y recibiendo una mirada de Quinn- ¿me trajiste mis chocolates?
- No, hija. Hoy estoy algo apurada- dijo la morena besándole cariñosamente la cabeza y llegando hasta la silla de Kath para hacer lo mismo- Quinn, Kath está mojada- se quejó Rachel al alzar la niña y sentir la humedad de su remera-
- Estaba por cambiarla. Julianne y ella…estaba por hacerlo, Rachel- repitió Quinn siguiendo a la morena escaleras arriba, sin embargo la morena abrió la puerta de su cuarto y caminó directo al placard- ¿Qué te pasa hoy? ¿Por qué…
- ¿Cambiaste de lugar la ropa de la niña?
- No ¿por qué haría eso?- preguntó Quinn desconcertada observando a Kath semidesnuda en la cama y Rachel buscando otra prenda- están donde siempre, Rac…
- Aquí están- la cortó la morena quitando una remera con el dibujo de Mickey Mouse en ella y colocándosela a Kath rápidamente- ve a jugar con Julianne un momento, Kath. Después mamá te acostará para una siesta ¿si? – la pequeña morena apenas asintió y se bajó de un salto para abandonar la habitación- ¡Sin correr, Kath!- la retuvo Rachel y Quinn, aun cerca de la puerta, observó a la niña tomarse del barandal con cuidado y a mitad de camino ser ayudada por Julianne-
- ¿Rachel? ¿Pasó algo en el estudio? ¿Estás…
- ¡Estoy furiosa, Quinn! ¡Furiosa!- gritó la morena moviendo sus brazos enfatizando su enojo. Quinn juntó sus cejas y cerró para que las niñas no escucharan nada de más-
- ¿Conmigo? ¿Hice al…
- ¡Por supuesto que no es contigo!...por supuesto que no es contigo- murmuró Rachel llegando hasta la rubia y abrazándola recostándose sobre su pecho. Quinn le rodeó la cintura y suspiró aliviada contra su cabello, era raro ver a Rachel enojada o de mal humor, ella solo la recuerda de esa manera aquellos nueve meses antes de dar a luz a Kath-
- ¿Qué pasó, mi amor?
- ¿Te acuerdas del nuevo caso que teníamos?- preguntó Rachel con la voz quebrada y jugando con la camisa de Quinn en su hombro-
- Sí ¿qué pasó?
- ¿¡Y qué va a pasar!?- preguntó Rachel en un grito y separándose para caminar por toda la habitación. Quinn giró los ojos y se cruzó de brazos a esperar que hablara- Me piden que defienda un criminal, Quinn ¡Un criminal!
- Rachel, es tu trab…
- Mi trabajo no es ese, Quinn. Es darle al culpable su merecido y al inocente su libertad, pero no ¡no!...Resulta que este tal…ahg, hasta olvidé el nombre…es un maldito golpeador de niños que le sonríe al juez y pretende la libertad que no se merece ¡porque no se la merece!- gritó Rachel quitándose el saco de su uniforme y arrojándolo a la cama- pero el maldito juez dice que las pruebas del abogado denunciante no son suficientes para culparlo ¡Son estudios que muestran que el niño fue golpeado! ¡Hay un médico de testigo!-
- ¿Y tú qu…
- ¿Y qué quieres que haga? Por lógica tengo que presentar pruebas que lo demuestren inocente ¡Lo odio! Ojalá perdamos el maldito juicio
- Cielo, si pierdes…
- No me interesa el dinero en este caso, Quinn- sentenció Rachel quitándose sus botas y desprendiendo su pantalón- quiero a ese niño fuera del alcance de ese monstruo
- ¿Y qué te ha dicho él?- preguntó Quinn acercándose a ella y doblando su uniforme sobre la mesa de luz-
- Que quiere su libertad a toda costa. Por supuesto que me confesó que sí lo golpea y que lo ha hecho en varias ocasiones…maldito monstruo
- ¿Y su madre? Fue ella la que presentó la causa ¿cierto?
- Madrastra…es más joven que él, casi diez años y solo lo hizo para dejar al niño a salvo antes de largarse a otro país. Supongo que habrá recibido lo suyo también
- Oh…es horrible escuchar eso, cielo… ¿Y entonces?-
- No lo sé, James confía en que este caso sea nuestro y así la firma nos vuelve a dar la confianza que antes tenían sobre nosotros. Él dice…
- James cree, él dice…que se pudra James- dijo Quinn con un notable cambio de humor y alejándose de Rachel. No era desconocido para nadie que el tipo le dio un puesto en su edifico porque apenas vió a la morena quedó encantado con ella. Eso, y sumado a que eran de la misma edad, a Quinn le molestaba. James Jordan era el típico joven graduado más por su sonrisa encantadora y su cuerpo cual modelo más la ayuda económica de papá que trabaja por él. Ella se cruzó de brazos y Rachel la observó confundida, Quinn aún no entendía como la morena podía tener un jefe de su edad-
- Creí que ya habíamos dejado ese tema atrás. James me aconseja como un compañero. Como el jefe que es
- Oh Rachel, tú y yo sabemos que no es así…Pero me da igual, es tu trabajo y…
- Pero a mi no me da igual- aseguró la morena poniéndose de pie y volviendo a la rubia- sé lo que estás diciendo y te entiendo, pero es mi trabajo, Quinn- murmuró pasando sus brazos debajo de los de la rubia y acercándola por la espalda contra ella- y te amo ¿lo recuerdas?
- No- jugó la rubia con un débil puchero y resistiéndose a pasar los brazos por la cintura de su chica- no te escuché bien, dilo de vuelta
- ¿Lo recuerdas?
- Todo, Rachel – ordenó la rubia haciendo sonreír a la morena- di lo último de vuelta
- Que te amo Quinn Fabray…- susurró Rachel alzando la vista hacia la rubia y lamiéndose los labios mientras Quinn se inclinaba hacia ella- te amo a ti, a mis hijas y a la familia que formamos y…
- Y seguiremos formando- aseguró Quinn cerrando los ojos y besándola a tacto pasional y cariñoso. Levantó su mano para acariciar la mejilla izquierda de la morena y acomodar su cabello suelto detrás de la oreja. Coló su lengua sin apuros a la boca de su chica y sonrió entremedio cuando Rachel la rodeó con al de ella y terminó chupándola para luego alejarse. Ella se quedó aún de pie, tratando de entender por qué con Rachel repetían actos diarios pero cada vez que lo hacían parecían nuevos y mejores que los anteriores. Estiró su otro brazo y rodeó los hombros de la morena para volver a besarla. Cuando Rachel bajó sus manos por todo su pecho hasta la cintura de su pantalón, ella abrió con impaciencia su camisa y escaló los dedos por su abdomen llegando hasta su brassier; abrió un momento los ojos para encontrarse con la abertura en la parte de adelante y agradeció mentalmente por abrirlo sin problema alguno-
- Quinn- reclamó Rachel mientras desabotonaba el pantalón de la rubia- las niñas están abajo- murmuró colando una mano dentro de la ropa interior de Quinn y la rubia frunció el ceño ¿con eso pretendía detenerla? Se alejó rápidamente de la morena y se acercó a la puerta-
- ¡Julianne!- gritó abriendo apenas y tratando de que los besos de Rachel en su espalda no la alteraran- ¡ve con Kath al patio y lleven todos los juguetes!
- Kath es pequeña para tanto tiempo sola- se quejó Rachel detrás de ella mientras intentaba sacar su camisa celeste. La rubia giró los ojos y volvió a gritar-
- ¡Cuida a Kath y te daremos…¡Julianne!- gritó Quinn al escuchar un fuerte golpe en la cocina. Movió los hombros acomodándose la camisa y bajó las escaleras corriendo- Julianne qué… ¿qué pasó?- preguntó alterada al ver a Kath en el piso y llorando fuertemente-
- Ella se subió a la silla y saltó, yo estaba buscando los juguetes- se defendió la mayor mientras Quinn tomaba a la morena entre sus brazos y la llevaba corriendo al baño-
- ¿Qué pasó?- preguntó Rachel entrando a la cocina y Julianne giró los ojos-
- Lo de siempre, Kath queriendo volar-
- ¡Rach, necesito hielo!- gritó Quinn y Rachel corrió a la heladera. Quitó tres cubos de hielo, los envolvió dentro de una pequeña toalla y la empuño en su mano para llevársela a la rubia- Julianne, que sepas que estás castigada- dijo Quinn seriamente mientras Rachel colocaba el hielo en la frente de su hija y ella le lavaba la nariz para detener las gotas de sangre-
- ¿Yo?- sollozó Julianne dando una patada al piso y corriendo escaleras arriba- ¡eres una mala!- gritó antes de cerrar la puerta de su cuarto fuertemente y Quinn prefirió no prestarle atención mientras continuaba su trabajo-
- ¿Y por qué te enojas con ella?- preguntó Rachel mientras se mordía el labio para no llorar por lo que le causaba las lágrimas de su hija más pequeña frente a ella-
- Le dije que la cuidara. Sabe que tiene que hacerlo
- Sí, pero fue un accidente
- Que puede repetirse, Rachel
- Te recuerdo que no estábamos ocupadas con algo importante. Nosotras debíamos estar aquí- terminó la morena con seriedad mientras le dejaba un beso en el cabello a Kath para después caminar hasta su otra hija. Quinn suspiró con molestia y terminó por arropar a la pequeña morena entre sus brazos y mantener el hielo en su rostro.
Mientras observaba el camino de Rachel por las escaleras se mordió el labio e infló su pecho.
Recostó a Kath contra su cuello y siguió los pasos de la morena.
Apenas ladeó la puerta del cuarto de Julianne y la descubrió acostada en la cama, dándole la espalda, cual ovillo de lana y Rachel frente a ella susurrándole cosas mientras le acariciaba el cabello.
Quinn suspiró con fuerza e ingresó.
- Jul- la llamó y Rachel la observó fugazmente. Ella dejó a Kath sobre la cama y la niña inmediatamente se colgó a la espalda de su hermana-
- Tengo que volver al trabajo, cariño- murmuró Rachel estirándose para dejarle un beso en la mejilla fuertemente y dejándolo otro a Kath cuando ella se puso de pie reclamando el suyo- nos vemos a la noche- susurró al llegar a Quinn y dejarle un beso en los labios. La rubia asintió y la observó hasta cruzar la puerta y después oír el ruido de la ducha. Quinn se aclaró la garganta y rodeó la cama hasta tomar el lugar que había ocupado Rachel-
- Ey, cielo, venía…
- Siempre tengo yo la culpa de todo- sollozó la Julianne volteando otra vez y Quinn apretó lo ojos. Ahora Kath también la miraba de mala manera y abrazaba a su hermana para darle algo de contención-
- No es cierto, Julianne. Sabes que no es así…Solo que me asusté al ver a tu hermana sangrando y tirada en el piso. Dije lo primero que me pasó por la cabeza, cielo y lamento habértelo dicho a ti
- A Kath siempre la defiendes y no le dices nada- reclamó la niña haciendo ruido con su nariz mientras intentaba quitarse las lágrimas- yo le dije que no subiera a la silla y no me hizo caso pero me retaste a mí…A ella la quieres más
- No es cierto- la cortó Quinn rodeándole la cintura, girándola para mirarla y secarle las lágrimas que aun querían seguir saliendo- no digas eso, no lo pienses y no lo vuelvas a decir ¿me estás escuchando? Yo te amo a ti, a Kath y a mamá. A las tres por igual porque son mi vida y las voy a amar siempre…Además sabes que eres rubia, eso es una debilidad para mi- bromeó Quinn tomando un mechón del pelo de Julianne y colocándolo arriba de su boca y bajo su nariz imitando un divertido bigote- ¿Me quieres?- le preguntó acercándose a ella y dejándole un beso en la frente-
- Si- susurró apenas la niña y Quinn sonrió, como le encantaba que Julianne le recordara a ella de niña- ¿y cuando tengamos un nuevo hermanito?- preguntó la rubia acomodando a Kath entre sus piernas y haciéndole cosquillas. Quinn ladeó la cabeza, era un hecho entre ella y Rachel que un nuevo niño llegaría a la casa y a la familia pero aun no lo habían hablado con sus alzó la vista al ver a Rachel asomarse apenas por la puerta y tirándole un beso, ella agachó la cabeza para no sonreír y que Julianne descubriera a su otra madre; cuando regresó la vista al frente solo lo hizo para ver la intensa mirada que Rachel le daba. Fue en ese momento que entendió que las paredes de su casa eran inservibles y completamente inútiles: la morena sabía de que estaban hablando y le daba permiso a continuar. Quinn apretó sus labios y Rachel finalmente se marchó-
- ¿Tú quieres tener un hermanito, Kath?- le preguntó Quinn a la mas pequeña y ella rápidamente giró la cabeza para ver a su hermana. Volvió hacia Quinn asintiendo con emoción al ver que Julianne también lo hacía- ¿Cómo le pondrías, Julianne? – le preguntó esta vez a la más grande-
- ¿mmm? ¿Max?- preguntó tocándose el mentón con un dedo cual pensativa y Quinn giró los ojos-
- No puedes ponerle el nombre del niño que te gusta- murmuró Quinn -
- ¿Entonces…¡no sé!...¿pero puedo ver cuándo lo tengas?- preguntó Julianne inocentemente y Quinn detuvo un momento sus pensamientos. Entreabrió la boca sorprendida y parpadeó varias veces; la risa de Kath tratando de imitar el pedido de su hermana solo la alteraron un poco más –
- Tú…Julianne tú… ¿tú quieres que yo lo tenga? ¿qué yo tenga a tu hermanito?
- ¡Si! Mami ya tuvo a Kath y yo estuve cerca cuando nació. Quiero estar cerca de mi hermanito cuando lo haga él también
- Sí, pero Julianne…lo que yo…lo que quiero saber es… ¿recuerdas a mami con su pancita?
- ¡Cuando estaba gorda!-
- ¡Oda!- gritó Kath haciendo sonreír con miedo a Quinn y Julianne continuó hablando-
- Sí – aseguró Julianne recordando- ¿qué tenía de malo?... ¿tú no quieres estar gorda? ¿Es por las cosas que dice la tía San?
- ¿Qué? ¿Qué dice Santana sobre…olvídalo. Pero no escuches tanto a tu tía…Entonces Julianne ¿a ti no te gustaría que mami Rach estuviera…- Quinn giró los ojos y suspiró- estuviera gorda otra vez?
- No- aseguró la niña negando con la cabeza y Kath sobre su pecho hacía lo mismo-
- ¿Por qué?
- Porque ya tengo miles de fotos con mamá así…y contigo ninguna
- Julianne, no se trata de una simple foto, hija
- ¿No quieres tener otro hijo? – preguntó Julianne con tristeza y Kath sollozó algo apenas-
- No, Jul es…- Quinn se detuvo y observó las reacciones de ambas niñas, podía verse en el reflejo de los ojos verdes de las dos su cara de miedo y algo de cobardía. Había vivido los dolores de Rachel aquellos meses como si fuesen lo propios y eso ya la asustaba; a la morena le costaba dormirse de noche por encontrar la posición adecuada, cuando de vez en cuando Kath pataleaba dentro de ella y ni hablar la cara de sufrimiento e insultos que generó en Rachel el momento del parto. Sin embargo, cuando Kath descansó sus primeros minutos de vida sobre el brazo de Rachel, la morena lloró de felicidad y le aseguró que todo el dolor era insignificante a la hora de tener a la bebé enredando su pequeña mano en uno de sus dedos. Quinn tragó fuertemente para apaciguar el recuerdo y le sonrió a ambas niñas- ¿Por qué no duermen una siesta aquí? A la noche iremos a la casa de los abuelos a cenar
- ¡Lelo!- gritó Kath quitándose las zapatillas y arrojándolas a un costado. Quinn acomodó a ambas bajo las frazadas y les tiró un beso antes de caminar hacia la puerta- ma- la llamó la pequeña morena antes de que ella se fuera-
- ¿Qué, cariño?
- Amo- dijo Kath besando la palma de su mano y tirándole un beso a Quinn-
- Yo también te amo, Kath…A las dos- aseguró Quinn señalando a ambas con sus dedos y sonriéndoles antes de abandonar completamente la habitación.
- ¿Falta mucho?
- No, Julianne
- ¿Y ahora?-
- Julianne, no, hija aún debemos esperar a mamá- repitió Quinn observando por la ventana la llegada de su mini Cooper. Julianne y Kath estaban ya preparadas para salir a cenar pero Rachel llevaba más de media hora de retraso y eso hacía que las niñas se aburriesen y comenzaran a preguntar-
- ¿Y si nos vamos en taxi?
- No, Julianne. Vamos a ir como lo hacemos siempre
- Pero ya tengo hambre y el abuelo Hiram me dijo que me iba a regalar algo
- Que raro- ironizó Quinn por lo bajo tomando su cartera, no era ningún secreto que Hiram y su padre eran los abuelos más consentidores del planeta- Dios, no atiende- se quejó Quinn al intentar llamar al celular de Rachel y el buzón fuera de lleno contra ella-
- Tengo calor - se quejó Julianne quitándose su chaqueta de noche y Kath hizo lo mismo con la de ella- ¡Yo atiendo!- gritó la pequeña rubia al escuchar el teléfono sonar y correr en su búsqueda- ¿Hola? ¡Abuelo!...Bien… No, mami no está aquí…- escuchó Quinn y luego la típica charla que su hija mantenía con alguno de los dos hombres. Giró con molestia nuevamente a la ventana y abrió la cortina: no había rastros aún de Rachel-
- Ma, año- la llamó Kath tocándose el pantalón y Quinn le tomó la mano para llevarla al baño-
- ¡Mami!- escuchó la rubia a Julianne mientras abría la puerta y luego todo se hizo silencio. Escuchó que Rachel preguntó por ella y Julianne, en un tono extraño de voz, le dijo que estaba en el baño con Kath. Oyó además un "¿Quién es el?" de Julianne y eso la hizo acomodar rápidamente la ropa de su hija.
Ladeó la puerta y cuando observó a sus tres mujeres reunidas se quedó estática aún en ese lugar. Juntó las cejas en confusión y se acercó lentamente a ellas: Julianne estaba sonriendo mientras intentaba hablar con alguien que no era Rachel ni Kath; Kath lo miraba desde abajo pretendiendo saber que pensaba y Rachel sonreía mientras sostenía su mano. Tras cada paso que daba, Quinn sentía el calor aumentar y el espacio del lugar achicarse contra ella; se aclaró la garganta y se arrodilló a la altura de su nuevo invitado:
- ¿Y esta preciosura, Rachel?- preguntó en un susurro mientras le sonreía pero él cada vez se escondía más tras las piernas de la morena-
- Él es William- respondió la morena moviendo lentamente su brazo para tirar del niño y acercarlo a su familia- y se quedará con nosotras un tiempo- terminó Rachel observando fijamente a Quinn a modo de disculpa por la decisión individual que tomó pero la rubia solo le sonrió cálidamente y asintió con emoción-
- Hola, William- se adelantó Julianne abrazándolo rápidamente y Kath la imitó dejando un beso en la mejilla del niño que se ponía cada vez más colorado- Yo me llamo Julianne y ella es Kath…Oye- dijo admirada acercándose al rostro del niño- tienes el mismo color de ojos que mi mami Rach
- ¿De verdad?- preguntó Quinn poniéndose de pie. Para ella los ojos de su morena eran únicos pero no le molestaría compartirlo con un indefenso niño- Y William…¿te han dicho que eres precioso?- preguntó la rubia y rió cuando el niño asintió sin vergüenza-
- William, ella es Quinn y te tratará como yo lo hago- murmuró Rachel para alivio del niño y sin aviso el se abrazó a la pierna de la rubia buscando más protección de la que allí dentro no necesitaba- voy a cambiarme rápidamente y bajo- susurró la morena contra el oído de Quinn y perdiéndose escaleras arriba-
Rachel estaba peinando su cabello cuando sintió el aire golpearle la espalda desnuda y se mordió el labio al ver a Quinn ingresar con cautela. La rubia llegó hasta pegarse a ella y abrazarla desde atrás con esa posesión que nunca dejaría de existir una con la otra.
Quinn le besó el cuello, los hombros, olió su cabello recién perfumado y abrió su toalla. Rachel giró sobre sus pies y se dejó secar el abdomen que aún tenia unas cuantas gotas y otras invisibles pero que Quinn continuaba quitando.
Cuando la rubia arrojó la toalla y la besó, ella se abrazó para cubrir su desnudez y se alejó para no tener que repetir un accidente como el de la mañana:
- William es el niño de la causa…Ganamos el juicio- murmuró Rachel con emoción y Quinn alzó ambas cejas feliz también. Levantó su mano derecha y la chocó contra la izquierda de Rachel en un hábito que hacían desde el primer trabajo de la morena- hay posibilidades de un internado pero mientras le buscan uno adecuado pedí tenerlo bajo mi custodia… ¿te molesta?
- Es un niño, Rach ¿qué podría molestarme?
- ¿Está con las niñas?
- Ya sabes, la danza marina- dijo Quinn con diversión imaginando a sus hijas perturbando al niño con el baile que ellas hacían cada vez que conocían a alguien- espero que el juez busque el lugar perfecto para él… ¿Cuántos años tiene?
- Siete- respondió Rachel quitando del placardalgo cómodo para apurar la cena con sus padres- no tiene familiares aquí en la ciudad por lo que no me atrevía a dejarlo en manos de cualquiera
- Hiciste lo correcto- murmuró Quinn observando a Rachel vestirse- como siempre…Y ¿va al colegio?
- Sí, mañana me traerán alguna de sus pertenencias por lo que el miércoles lo reinsertaremos en el Instituto…es muy inteligente
- ¿De verdad?
- Cuando veníamos me hablaba de los cuentos que lee y que le gusta dibujar…y he visto uno de sus dibujos ¿no es lindo?
- Hermoso- susurró Quinn cuando Rachel terminaba de perfumar su cuello y giraba anunciando que estaba lista- Rach- la retuvo con suavidad por el brazo y la morena se detuvo al instante- quiero decirte algo
- ¿Pasó algo con las niñas?
- No, amor, claro que no…Bueno, tal vez sí
- ¿Qué? ¿Qué pasó, Quinn?- preguntó Rachel con su típica preocupación y sintiendo la respiración de la rubia comenzar a alterarse-
- Yo…eh…quiero hacer algo- dijo tomando las manos de la morena y acariciando sus dedos al paso. Bajó un momento la vista descubriendo la inexistencia de algo que brille en el dedo anular izquierdo y que en aquella loca obra Santana se lo prestó pero le pertenecía a ella. Tragó fuertemente y se recordó que eso también debía comenzar a cambiar-
- ¿Qué, amor, qué pasa?
- Quiero…yo quiero tener a nuestro próximo bebé- murmuró Quinn con dificultad y ambas se silenciaron un momento. Rachel entrelazó sus dedos y la acercó un poco más para volver a besarla-
- ¿Lo pensaste bien?
- ¿Realmente eso se piensa? Quiero sentir todo lo que tú sentiste y…- susurró llevando sus manos al abdomen de Rachel y recordando cuando lo tocaba igual pero con su futura hija dentro- y eso, Rachel. Quiero ser madre y que me acompañes
- Siempre nos vamos a acompañar en esto y todas las decisiones…Voy a ser madre – canturreó Rachel dando un pequeño salto de emoción y arrojándose sobre Quinn en un abrazo- supongo que esta vez si necesitaremos a Noah como donante- murmuró la morena con algo de fastidio pero era necesario si querían tener su primer hijo varón. Además de que no confiaban en otro hombre más que en su mejor amigo para tal situación-
- El donante que tu elijas por mi estará bien- aseguró Quinn tomándole la mano y tirando de ella para salir de la habitación-
- Quinn- la llamó Rachel mientras bajaban las escaleras y descubrían a William riendo por los bailes de sus dos hijas- gracias por este hermoso regalo
3 para el final...
Para las queridas lectoras que preguntaron que historia había eliminado, era una Fafaberry (tenia mucho drama y eso no me gusta)
Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
