EL BEBÉ DE HELGA
Original: Helga's baby
Por: KatherineHowardRose
Traducción: Tsubasaglz
.
Nota traductora: Un excelente fanfic que su idioma original se encuentra en Inglés. La autora KatherineHowardRose me dio el permiso para poder traducir su trabajo, y espero poder hacer una buena traducción de sus Fics. Hey Arnold no me pertenece ni mucho menos y el Fic original (Helga's Baby) es de la autora KatherineHowardRose. Yo solo estoy haciendo labor de traducción =D Espero lo disfruten.
.
¡Wow! Que ya llegamos al capítulo final, ¡que emoción! Perdón por el retrazo, pero he tenido muchísimo trabajo, espero lo más pronto posible comenzar con la traducción del reescrito y con los pocos capítulos con los que cuenta "Aprendiendo a caminar". Además, muchas gracias a todos por todos sus lindísimos comentarios, tanto para la autora original de la historia como para la traducción. ¡Muchas gracias!
.
CAPÍTULO FINAL
.
El teléfono de Arnold sonó. Acababa de entrar por la puerta con una bolsa de papel. Se había detenido en la panadería para comprarle a Helga algo rico. "¡Hola, Helga!"
La voz de un hombre mayor respondió. "Hola, ¿estoy hablando con el padre?"
El corazón de Arnold saltó. "¿Quién es?"
"Estamos hablando del Hospital Country Kings. La señorita Pataki ha sido admitida a Urgencias." Arnold dejó caer el teléfono. Su mente daba vueltas. La Señorita Pataki ha sido admitida a Urgencias… a Urgencias…
Stella salió de la cocina. "Arnold, ¿Qué pasa?" Vio el teléfono en el suelo, lo recogió y se lo puso en el oído. "¿Hola?" Su rostro palideció mientras escuchaba la voz del otro lado. Colgó. "Sube al carro, voy por tu padre… ¡Miles!" Gritó hacia las escaleras. "¡Miles!"
Arnold sintió que le zumbaban los oídos. Tenía el cuerpo entumecido mientras se subían al auto. Miles manejo a través de las calles, discutiendo con Stella sobre la mejor ruta hacia el hospital. Arnold sentado en el asiento trasero, se gritaba a sí mismo.
¡La dejas sola y esto es lo que pasa! ¿En que estabas pensando?
Arnold apenas espero a que el coche dejara de moverse cuando llegaron al hospital. Corrió a través de las puertas y golpeó con las palmas de las manos el escritorio de la recepcionista.
"¿Dónde está Helga? ¡Helga Pataki!"
La recepcionista se asustó, pero señaló hacia un pasillo. "En la sala de emergencia, a la izquierda."
Él no espero por sus padres, corrió por el pasillo, casi derribando a una mujer que caminaba hacia el escritorio. Cuando llegó a la sala de espera de Emergencias se abalanzó sobre la enfermera más cercana. "¿Dónde está Helga? ¿Dónde está ella?"
La enfermera paso entre las hojas. "¿La señorita Pataki?" Miró de nuevo hacia Arnold. "¿Su relación?"
"¡Soy el padre! ¡Por favor! ¡Necesito verla!" Quería sacudir a la enfermera.
Ella asintió. "Por aquí. Por favor, mantenga su voz baja."
Arnold la siguió, retorciéndose las manos. Ella abrió una puerta e hizo un gesto para que entrara. Arnold pasó con ella a la habitación. En una cama de hospital Helga estaba inconsciente. Su rostro estaba mallugado. Parecía que hubiera estado en una pelea. Tenía un suero conectado, así como muchas máquinas de pitidos.
"Un equipo de emergencia la recogió en el parque." La enfermera leyó el portapapeles de Helga. "La policía arrestó a un hombre por asalto y agresión. Esto causo que la paciente entrara en trabajo de parto."
Arnold tomó la mano de Helga y le beso los nudillos. Estaba tan asustado como para enojarse, aun cuando sabía exactamente quien había golpeado a Helga. Las lágrimas le escocían los ojos. "¿Ella… ella perdió al bebé?"
La enfermera negó con la cabeza. "No. La paciente aun está en las primeras etapas del trabajo de parto. Actualmente está descansando, se mantuvo consiente hasta un poco antes de que llegaras."
Arnold se sentó en la silla junto a la cama. La enfermera revisó los signos vitales de Helga, haciéndola despertar.
"¡Tranquila!" Le cantó la enfermera. "Aquí vamos…"
Helga miró a Arnold, con la mente confundida. Arnold le sonrió. "¡Estas despierta!"
La enfermera cambió la bolsa del suero. "Creo que por ahora estas bien, cariño. Te daremos más para el dolor después." La enfermera dejó la habitación.
"¿Arnold?" Helga giró la cabeza, le dolía la boca.
"Estoy justo aquí." Se recargó sobre la cama y le beso la frente.
Los ojos de Helga se abrieron y se sentó, tomándose el estómago. "¡Duele!"
Arnold se estremeció al recordar cómo le había aplastado los dedos cuando tomaron la muestra de líquido amniótico. Suspiró y tomó su mano, la apretó como una prensa. Saltó cuando la puerta se abrió y sus padres entraron corriendo.
"¡Oh mi Dios!" Stella corrió hacia ella. "¡Helga! Cariño, ¿Qué te hizo ese monstruo?" Se inclinó sobre la cama y le quitó el flequillo a Helga del rostro.
Miles fue hacia el otro lado de la cama. "¿Se lastimó el bebé?"
La contracción se relajó y Helga se recostó en la cama. "¡Creo que estoy muriendo!" gimió.
"Ustedes deben de ser la familia." La enfermera había regresado.
Stella se giró hacia la enfermera. "¿Ella está bien? ¿Qué fue lo que le hizo ese bruto?"
"Ambos, madre e hijo, están bien. El agresor causó que entrara en trabajo de parto, pero solo se adelantó diez días, no debe de haber ninguna complicación."
"Así que, ¿Helga esta solo en labor?" Pregunto Miles, el alivió en su voz era claro.
Helga lo miró fijamente. "¡Oh claro! ¡Solo en labor por aquí!" gruñó.
Arnold le acarició la mano, ya había aceptado que ella le iba a romper los dedos. "Solo respira, recuerdas, ¿cómo en la clase?"
Helga se sentó. "Si vas a hacer que reviva esta estúpida clase yo voy a…. ¡Ay!" gritó, apretando su mano fuertemente.
"¿Es normal que ella este tan enojada?" Le preguntó Arnold a la enfermera. Estaba aterrorizado de que Helga pudiera asesinar a alguien si estaba en trabajo de parto por mucho más tiempo.
La enfermera asintió. "Es común que las mujeres griten y griten. Dar a luz es un proceso muy doloroso."
¡Oh genial! Arnold suspiró. Estaba acostumbrado a Helga gritando y haciendo amenazas de muerte, pero combinados con dolor extremo, estaba preocupado de que pudiera hacerle bien.
"Por los espacios entre contracciones, diría que el paciente aún tiene unas cuantas horas. Caminar le ayudará." Salió de la habitación.
Las entrañas de Arnold se sintieron congeladas. ¿Unas cuantas horas más de esto? Se giró hacia Helga. Estaba acostada de nuevo, jadeando. Se aclaró la garganta. "¿Quieres caminar algo, Helga?"
"¡No!" gimió.
Stella le palmeo la mano a Helga. "Voy a conseguirte un paño frió, eso te ayudará." Desapareció en el baño.
Helga soltó la mano de Arnold y se froto los ojos. "Creo que sacar a este bebé con una cuchara de pomelo ayudaría."
Miles se encogió de hombros y miró a Arnold. Se frotó la parte de atrás del cuello. "Voy a ir a llamar a la casa de huéspedes…" desapareció por la puerta.
Arnold sintió una punzada de celos mientras su padre escapaba. Stella salió del baño con un pañuelo húmedo doblado. Miró alrededor. "¿A dónde fue tu padre?"
Él suspiro. "Fue a llamarle al abuelo y a la abuela."
"Oh," Stella limpió suavemente la cara de Helga con la toalla, estaba fría. "Ahora…." Dijo de manera cantarina. "¿Se siente mejor?"
Helga asintió. Su breve tregua se rompió cuando sonó el teléfono de Arnold. Contestó.
"¿Hola?"
"¡Hola, Arnold! ¡Acabo de escuchar las noticias! ¡Mami y yo vamos en camino, dile a mi hermanita bebé que estaremos allí pronto!"
Arnold se pasó la mano por el cabello. Porque Helga no está ya lo suficiente enojada…"Esta bien… yo le diré… adiós." Colgó y miró hacia Helga. Estaba gritando de nuevo, arrugando las sabanas mientras tenía otra contracción. Él espero a que se relajara de nuevo.
"Um… Helga…" Ella me va a arrancar la cabeza… "Olga y tu mamá están en camino…"
"¡¿Qué?!" Helga se lanzó hacia él, agarrándolo por el cuello de la camisa. "¡Diles que den la media vuelta ahora mismo!"
Stella suavemente quitó a Helga de Arnold y la incitó a acostarse de nuevo. "Ahora, cariño, todo va a estar bien. Podemos hacer que esperen en la sala de espera si eso te hace sentir mejor."
Arnold asintió, con la esperanza de animarla. Estaba seguro de que si Olga estaba en la habitación, Helga la golpearía con el soporte del suero. "Aja, ellas solo quieren estar aquí para ti, pero no tienen que estar realmente aquí contigo."
Helga gritó de nuevo, agitando la cabeza. El teléfono de Arnold sonó y el contestó de nuevo. Se puso un dedo en el otro oído para intentar escuchar mejor.
"¡Estamos en el estacionamiento del hospital!" anunció la voz alegre de Olga. "¿En qué habitación están?"
Arnold se encogió mientras Helga seguía gritando. "Um… en realidad… Helga preferiría que ustedes estuvieran en la sala de espera…"
"¿Qué?" la voz de Olga decayó. "¡Pero yo necesito estar allí para mi hermanita bebé!" Su voz se quebraba al borde de las lágrimas.
"¡Arnulllld!" gritó Helga. "¡Cuelga el teléfono!"
Saltó y miró hacia Helga, estaba encorvada, temblando. "Mira, ¡Realmente tengo que irme!" Colgó el teléfono y agarró la mano de Helga. "¡Respira, Helga! Deja de aguantar la respiración, estás haciendo que empeore."
Helga le apretó la mano, aplastándole los dedos. "¡Cállate!"
La mano de Arnold le comenzaba a doler realmente. La enfermera entró de nuevo.
Levantó las sabanas de la cama. "Voy a comprobar que tan dilatada estas." La enfermera presionó su mano en el hombro de Helga. "Por favor recuéstate y abre las piernas."
Arnold tuvo que sostener a Helga hacia abajo para evitar que se lanzara contra la enfermera. "¿Qué soy? ¡¿Una prostituta?!"
Stella tomó la mano de Helga. "Está bien, cariño." Le acarició el cabello. "Sé que esto da miedo, pero sé que puedes hacerlo."
Helga estaba erizada por el dolor y el enojo. Apretó los dientes cuando la enfermera insertó sus dedos.
"Tienes todavía algunos centímetros más por llegar." La enfermera se quitó los guantes y los tiró a la basura. "Como te dije, caminar ayudará. Volveré a revisarte en una hora."
Helga gritó de nuevo, el dolor se disparó en la mano y el brazo de Arnold cuando ella la apretó. Su rostro estaba rojo. Stella le limpio el rostro de nuevo con el pañuelo y regresó al baño para mojarlo y hacerlo frío de nuevo. Helga se giró para mirar a Arnold a la cara.
"Quiero irme a casa." Se quejó.
Arnold le acarició la mejilla con la mano libre. "Vamos a ir a casa pronto."
Stella regresó con la toalla y le secó la cara a Helga. "Lo estás haciendo muy bien. ¿Quieres levantarte y caminar un poco?"
Helga asintió. Stella dejó el pañuelo en la mesita de lado y ayudó a Arnold a levantar a Helga de la cama. Helga se apoyó pesadamente en Arnold. Stella los siguió con el soporte del suero por la habitación. El teléfono de Arnold sonó de nuevo, lo había dejado en la cama.
"¡Contesta el teléfono y haré que te lo comas!" le gruñó Helga.
Arnold suspiró. "¿Quieres que lo apague?"
A Helga se le doblaron las rodillas y Arnold la atrapó. La contracción le quitó el aliento. La abrazó, esperando a que se relajara.
Se prolongó por más de tres horas, Arnold ayudando a Helga a caminar lentamente por la habitación. Entre más tiempo pasaba, más enojada se ponía. Cuando la enfermera proclamó que Helga finalmente estaba lo suficientemente dilatada para comenzar a pujar, Arnold pudo haber saltado de alegría. Sus dedos estaban aplastados por Helga aferrándose a él. Ella ya le había dicho que cuando el bebé saliera lo iba a ahorcar a él con el cordón umbilical como castigo por el dolor que estaba pasando.
El Doctor Marvin entró rápidamente a la habitación con dos enfermeras. Sonrió cuando vio a Helga erizada por la rabia. "Bueno, parece que mamá tiene un montón de energía para pujar. ¿Estamos listos?"
"No, ¡Pensé que primero iríamos por un maldito paseo!" gruñó Helga.
"Bueno, está bien entonces." Sacó los estribos de la cama y guió los pies de Helga hacia ellos. "Aquí vamos. Bonito y sencillo…"
Arnold se sintió abrumado, el cuarto estaba lleno con las dos enfermeras y el Doctor Marvin alrededor de Helga. Las enfermeras desempaquetaron varias herramientas. Arnold observó la cara pálida con terror de Helga. Él mismo estaba asustado, preguntándose para qué diablos eran.
"Está bien, Helga." El Doctor Marvin miró hacia sus piernas. "Es tiempo de pujar."
"¡No! ¡No quiero!" le gritó Helga de regreso.
Arnold puso su brazo alrededor de sus hombros. "¡Puedes hacerlo!"
Las lágrimas bajaban por sus mejillas y negó con la cabeza. "¡No! ¡Estoy asustada!"
Él le secó las lágrimas. "¿No quieres conocer a Angie? ¿No quieres ver a nuestro bebé?"
Helga asintió. Arnold puso su mano entre la de ella, a pesar de que ya estaba profundamente herida.
"Está bien, Helga." El doctor Marvin le acarició el pie. "Dame un gran empujón."
¡Esto es por mi dulce niña...! Helga arrugó los ojos y pujó, aplastando la mano de Arnold. Gritó cuando sintió algo grande y pesado abajo, desgarrando sus entrañas. "¡Me duele!" Gritó Helga.
Stella tomó la otra mano de Helga. "Respira profundo… eso es…"
"¡Puja de nuevo!" le ordenó el Doctor Marvin.
Helga se sintió como si estuviera en llamas, como si su cuerpo estuviera enojado con ella. Respiró hondo, como si se estuviera hundiendo bajo el agua. ¡Esto es por esas perras que me empujaron! Pujó de nuevo, el bebé deslizándose un poco más abajo, podía sentir la sangre que fluía lentamente en sus entrañas. Helga gritó, sentía como si alguien la estuviera partiendo a la mitad. "¡Haz que pare!"
"¡Puedo ver la cabeza!" El doctor Marvin exclamó. "¡Ya casi llegamos!"
Stella le secó la secó la frente a Helga con una toalla. "¡Solo un poco más, cariño!"
Arnold vio como el pecho de Helga saltaba, con los ojos bien cerrados. Podía ver una pequeña vena latiendo en su frente mientras pujaba, apretando los dientes. Se sentía culpable. Yo le hice esto… Está sufriendo porque yo me equivoque… Su mano apretaba la suya, estaba seguro que sus dedos se iban a caer. "¡Te amo, Helga!"
Ella regresó de nuevo hacia las almohadas, sudor y lágrimas hacían que su rostro, ya colorado, brillara. Stella le limpio la cara con la toalla de nuevo. Helga abrió los ojos, estaban llorosos. Una de las enfermeras le pasó a Arnold una botella de agua.
"Dásela de tomar, estamos comenzando a perderla."
El pánico le apuñaló el corazón a Arnold. "¿Qué?"
La enfermera le empujo la mano, y Arnold le sostuvo la botella a Helga sobre los labios. "Helga, ¿puedes tomar un sorbo por mí?"
Stella le puso la mano detrás de la cabeza a Helga ayudándola a incorporarse. Dio unos cuantos sorbos desordenados antes de apártalo y jadear por aire. Stella le limpio el rostro y el cuello, su cabello estaba empapado por sudor.
Arnold entrecerró las manos alrededor de la mano de Helga. ¡Por favor, que estés bien! Miró su pecho subir y bajar. Podía sentir su mano temblar.
"Tomate otro minuto." Le dijo el doctor Marvin. "Necesitamos un último gran pujido. Puja cuando estés lista."
Arnold trató de sonreír para darle valor a Helga. "¿Vez? Solo uno más. ¡Puedes hacerlo!"
Helga asintió, sus ojos nadando en sus lágrimas contenidas. "Más…" gimió.
"¿Agua? ¡Oh!" Arnold tomó la botella de agua de nuevo y le ayudo a tomarla. Cuando la dejo de nuevo, ella tomó un largo suspiro tembloroso.
"Está bien…" suspiró. Entrecerró los ojos. "Vamos a hacer esto."
Helga reunió todas sus fuerzas. Se alimentó a si misma con toda la rabia –Todas la veces que Miriam había olvidado empaquetar su almuerzo, todas las veces que se había quedado sola en casa mientras el resto de su familia estaban de vacaciones, todas las veces que sus compañeros de clase se burlaron de ella… Gritó con todas sus fueras mientras pujaba. Podía sentir al bebé deslizarse hacia fuera y todo mundo empezó a gritar. Helga se derrumbó sobre la cama, su visión estaba borrosa. Jadeó en busca de aire, todos sonaban tan distantes. Luego lo escucho, un bebé llorando. Helga sonrió. Mamá te ama…
Las enfermeras corrieron alrededor, limpiando al bebé. Arnold se congeló, todo había pasado tan rápido. Un minuto Helga estaba gritando como una banshee del infierno, y al siguiente minuto estaba en silenció y había un bebé.
"¡Arnold!" giró la cabeza cuando su madre le grito. Ella estaba sosteniendo la cabeza de Helga. "¡Dale algo de agua! ¡Se está desmayando!"
Él agarro la botella de agua y la vertió en la toalla. Le limpio con ella el rostro de Helga, estaba ardiendo. Sus ojos se abrieron lentamente y Arnold sostuvo la botella de agua contra sus labios. "Bebe algo por mí, Helga."
Ella obedeció y tragó unos cuantos bocados de agua llenos. En la apartó para dejarla respirar. Tenía los ojos inyectados de sangre, se giró para encontrar la mirada de Arnold. "¿Arnold?"
"Estoy justo aquí." Le cantó. "¿Puedes beber algo más por mí?"
Helga asintió y él le dio el resto del agua. Las enfermeras regresaron, estaban sonriendo y sostenían un pequeño bulto.
"¿Estamos listos?" preguntaron dulcemente.
La manta cálida fue colocada en los brazos de Arnold.
Las enfermeras soltaron una risita. "Dile hola a tu pequeña niña."
Arnold sintió que le sacaban el aliento fuera de los pulmones. Dos grandes ojos azules lo miraban. Le tocó su pequeña mejilla con el dedo. Ella sonrió. Su corazón salto. "¡Es hermosa!"
Levantó la mirada hacia Helga, empezaba a recobrar la conciencia. Se inclinó sobre la cama y le beso la frente. "Hay alguien que necesitas conocer." Le sostuvo el bebé a Helga. Arnold ayudo a Helga a envolver los brazos alrededor del bulto.
Su corazón casi sale por su garganta. "¡Mi bebé!" Helga sollozó. Le besó la cabeza a la niña. "¡Nuestro bebé!"
Arnold se sentó en la cama y envolvió con su brazo los hombros de Helga, ayudando a cargar al bebé con el otro brazo. "Es perfecta."
Las lágrimas corrían por el rostro de Helga. "Ella realmente está aquí…" Le acarició la mejilla al bebé.
Stella estaba sonriendo de oreja a oreja. "Helga… es una bebé tan hermosa…" suspiró.
El Doctor Marvin se movía cerca. "Las enfermeras le han informado a su grupo que el bebé está aquí. Los dejaremos pasar cuando estén listos. Por ahora, necesitas alimentar al bebé."
Helga levantó su mirada hacia él. "¿Qué?"
Stella soltó una risita. "Aquí, yo te ayudo."
El doctor dejo la habitación para dirigirse al gran grupo que estaba esperando por Helga. Arnold se recargo en su silla por primera vez en horas. Miró hacia otro lado cuando Stella ayudó a Helga a bajarse la bata de hospital y posicionar al bebé. Miró de nuevo y vio a Angie aferrada y succionando alegremente. Helga veía hacia abajo al bebé, su rostro era la imagen perfecta del amor maternal. Arnold sonrió. Sabía que ella podía hacerlo.
"Bueno, son casi las nueve de la noche…" Stella suspiró mientras revisaba su teléfono. "Estoy segura que aún hay algún lugar donde podremos ordenar algo para llevar."
Arnold asintió. "Estoy seguro que Helga esta hambrienta."
Helga los ignoró, estaba completamente absorta observando a su bebé.
"Voy a buscar un lugar y traeré comida." Stella se sentó en una de las sillas y comenzó a buscar en su teléfono.
Angie se retiró un poco y miró hacia Helga, Helga sonrió y puso al bebé en su hombro para hacerla eructar. Arnold no pudo decidirse si era meramente instinto, o las clases le habían servido. Helga suspiró y giró hacia él.
"Está bien, deja que la multitud entre." Rodó los ojos.
Arnold se levantó y caminó hacia la puerta, sus piernas estaban entumidas. Gruñó al estirarlas. Cuando salió al pasillo, vio una pequeña multitud se había reunido. Estaba Miles, Miriam, Olga, Phil, Pookie, los inquilinos, Gerald y Phoebe. Platicaban a la vista de Arnold.
Se agruparon en torno a él, dándole palmadas en la espalda y gritando sus felicitaciones. Phoebe le entregó un grueso sobre estampado.
Se giró y lo abrió. "¿Qué es esto?"
"Es de Rhonda" explicó Phoebe.
Arnold desdobló la carta y vio que Rhonda había escrito sus felicitaciones y sus disculpas por no estar presente ya que estaba de vacaciones con sus padres en Bermuda. Rodó los ojos y se la regreso a Phoebe. "¿Puedes sostener esto por mí?"
Phoebe la puso de nuevo en su bolso. "Por supuesto."
Phil puso su mano en el hombro de Arnold. "¡Quiero ser el primero en ver al bebé! ¡Soy el abuelo!"
Arnold gruñó mientras todos peleaban sobre quien iba a ser el primero en ver al bebé. "¡Esta bien! ¡Todos van a pasar, pero tendrán que estar en silencio!" Todos se callaron y Arnold suspiro. "Helga está realmente feliz ahora, así que por favor no lo arruinen."
Siguieron a Arnold a través de la puerta de cristal hacia el final del pasillo. Se apretaron en una pequeña habitación donde Helga estaba hablando con Stella. Sus ojos se abrieron sorprendidos cuando vio a la multitud.
"¡Arnold!" se quejó Stella. "¡No se suponía que los dejaras pasar a todos al mismo tiempo!"
El negó con la cabeza mientras se quitaba del camino para que todos pudieran apapachar a Helga y Angie. Miles se hizo a empujones su camino hacia el frente. Helga le pasó el bebé, viéndolo como un halcón.
"Oh, Helga…" arrullo al bebé. "¡Es tan hermosa!"
Phil miró sobre el hombro de Miles. "Aw… me recuerda cuando Arnold llegó a casa con nosotros…" miró hacia Helga. "¿Así que como ustedes niños han decidido llamarla?"
Arnold había peleado por regresar a su lugar y estaba de pie al lado de la cama con Helga. Le tomó la mano. "La nombramos Angelina. ¿Recuerdas, Abuelo?"
Phil se encogió mientras Suzie tomaba su turno de mirar al bebé. "¡Bien no lo sé! ¡A veces la gente tiene elegido el nombre y deciden cambiarlo al último momento!"
Helga comenzó a ponerse inquieta, no le gustaba que tantas personas estuvieran cargando a su bebé alrededor. Stella notó el cambio de humor en Helga.
"Está bien, todos. Creo que es el turno de Helga ahora."
Miles tomó al bebé de los brazos de Pookie y dejó a Angie en los brazos de Helga. Ella suspiró meciendo a su bebe cerca de su rostro. ¡Te amo, mi pequeño y dulce angelito!
Arnold se acercó más y puso sus brazos alrededor de Helga, sonriendo hacia el bebé. Lo hicimos, finalmente somos una familia.
FIN
