Feliz navidad Alioth
La casa está completamente tranquila, todo decorado con adornos navideños algunos al estilo muggle y otros encantados por mamá. El aroma que sale de la cocina inunda por todos lados, embriagándome con esencias de vainilla, café, chocolate, jengibre, y por lo que ahora percibe mi olfato la cena ya está lista, un exquisito aroma a carne bañada con una salsa cítrica, secreto de mi madre y la abuela, que quizás algún día me den ganas de aprender, pero por ahora no, mis intereses no van ni por el lado culinario ni hogañero.
En estos momentos previos a la cena, estoy empapándome de este ambiente de paz, por si llegase a perderse en algún momento, porque si eso pasa necesito tener mis reservas con las cuales soportar la situación. Scorpius se ha reído de mi durante todo el día por mis sospechas, él aparenta tanta seguridad que le envidio, ojala yo pudiera ser así. ¿Por qué mis padres me han hecho tan insegura?, sufro antes, durante y después de que suceden los hechos, pero por más que intentado no hacerlo, me es imposible, soy pesimista de nacimiento.
- Ey, tierra llamando a Rose… ¡Rosie!- grita la voz de Hugo sacándome de mi momento de meditación.
- ¿Qué?- le respondo usando su mismo tono de voz.
- Mamá dice que bajes, ya llegaron los Malfoy- menciona haciéndome quedar rígida en mi posición.
Ya es la hora, desde este momento se ha dado inicio a lo que puede ser catalogado como un episodio de terror, ya lo visualizo todo, por más que mueva incesante mi cabeza para borrar esas imágenes, no tengo muy buenos resultados.
Pero no me puedo poner nerviosa, es víspera de navidad, noche de amor y noche de paz, eso tiene que ser el eslogan de la noche, ojala que todos los presentes piensen lo mismo.
- Ay, Alioth, vamos a ver a tus abuelos…- murmuro terminando de peinar el escaso cabello que tiene.
Con pasos inseguros y lentos llego hasta la sala, mi mirada observa a las personas presentes en el lugar, mamá permanece sentada frente a Astoria quien no deja de sonreír elogiando la decoración de la casa, Draco Malfoy, se mantiene al lado de su esposa con rostro serio, pero no se ve enojado, sólo mantiene él mismo semblante de su hijo, que aun no se ha percatado que he llegado.
- Aeaee- balbucea Alioth en mis brazos, llamando la atención de todos los presentes, pero él no parece concentrado en las visitas sino que en un tren que se desliza por el árbol navideño.
- Miren quien nos ha venido a saludar- comenta Astoria muy dichosa.
- Astoria, Draco, buenas noches- saludo veloz y cortésmente.
- Buenas noches…- responden ambos.
Luego de los saludos correspondientes, presentaciones por parte de mis abuelos hacia ellos, nada especial, nada malo, nada incomodo, todo en el sentido más cordial, pero como eso a mi no me preocupaba, no ha sido una gran sorpresa.
Con la llegada de ellos todo se ha dado de manera natural, Astoria y mamá conversan animadamente de cosas como el trabajo y anécdotas que mamá le relata a la otra mujer sobre pequeños detalles de Alioth, que parece estar feliz en los brazos de su abuelo Draco que sólo desde hace poco se ha atrevido a cargarlo, y este parece estar tranquilo conversando con su hijo Scorpius sobre algo que no escucho porque estoy demasiado lejos de ellos, así que no me queda más que esperar a que llegue papá, que al parecer ha decidido como siempre llegar tarde.
- ¿Crees que vendrá?- susurra Hugo sentándose a mi lado y sirviéndose ponche.
- Claro, eso me dijo anoche- respondo un poco preocupada porque ya se esta haciendo demasiado tarde.
Como si no me creyera comienza a negar con la cabeza, pero antes de que yo pueda decir algo, se levanta y va a conversar con el abuelo.
Sí Hugo cree que no vendrá puede que tenga razón, porque él es mucho más asertivo que yo. Pero papá me aseguro que vendría, ¿me habrá mentido?, o se arrepintió, no creo que sea más fuerte su desagrado, que pasar con su familia, porque si es así no se lo perdonaría. A pesar de que sé que será una situación tensa, de todas formas me gustaría que estuviera aquí.
- ¿Por qué tan callada?- pregunta Scorpius acercándose a mi lado.
- Pensando- respondo comenzando a sonreír, para no darle más preocupaciones ni razones para demostrarle mi nerviosismo.
Su mirada profunda se mantiene sobre mi rostro, como tratando de ver que es lo que realmente me pasa, pero ya no quiero darle más vuelta al asunto, es mejor intentar disfrutar de la noche, sólo por Alioth, que aunque es un bebé, no es justo que me vea preocupada y desganada.
- ¿En qué?- cuestiona intrigado, mientras observamos como su padre no deja de sonreír ante los sonidos y movimientos que realiza su nieto, que tiene en brazos.
En definitiva Alioth termino ganándoselo. Y recordar que dijo que no quería saber nada de él, que no sería su nieto, en estos momentos podría preguntarle que piensa ahora de todo lo que me dijo aquella vez en Hogwarts, aunque por ahora eso ya no sirve de mucho, con tal de ver que recapacito, me basta.
Incluso ya no parece disgustado con mi cercanía con su hijo, que no deja de mirarme esperando que le de una respuesta.
- En lo diferente que esta navidad- respondo con calma, sin dejar de contemplar todo a mi alrededor.
- Sí, la anterior fue…- agrega lentamente, como si estuviera recordando el pasado.
- …complicada…- acoto sonriéndole.
- Si, podríamos definirla así, con la noticia que me soltaste en el tren esa vez, apenas si pude comer- menciona abrazándome por la cintura.
- Pero, ahora estamos en esta nueva etapa, así que debemos disfrutarla- indico, percibiendo que mamá se ha comenzado a acercar a nosotros.
- Rose- llama mamá en voz baja.
- Sí, ¿qué pasa mamá?- pregunto observándola como consulta su reloj.
- Creo que es hora de pasar a comer- responde pausadamente.
- Y ¿papá?- cuestiono confundida y preocupada.
Mamá comienza a mover la cabeza negativamente, y en su rostro observo un poco de decepción y frustración, que me traspasa para comenzar a olvidar todo el alivio conseguido hace instantes.
- No lo sé, cariño, pero ya es hora, no podemos esperar más- menciona con pesar en su voz.
Yo asiento desganadamente, pero comprendiendo que no es justo para los invitados y para nosotros mismos esperar a alguien que quizás ni siquiera venga, a pesar de todo lo que quiero a papá, en estos momentos estoy comenzando a enojarme con él, con su actitud infantil, prejuiciosa, y que afecta a lo que se supone que es lo que más quiere, a nosotros que somos su familia.
Scorpius presiona delicadamente mi cintura, en señal de apoyo, y mamá se voltea para comenzar a hablar, sin embargo antes de que esto ocurra el sonido de la puerta la hace detener el discurso que no alcanzó a pronunciar.
- Yo voy- se ofrece rápidamente el abuelo, que se levanta veloz para caminar a la puerta de entrada.
Antes de que pueda pensar quien es, la voz fuerte de papá se escucha por todos lados, quien ha saludado a mi abuelo demostrándose feliz por volver a verlo. Al escuchar su presencia en casa me lleno de sentimientos encontrados, la felicidad de ver que ha venido para completar el cuadro familiar y que no me ha defraudado con respecto a participar se hace notar en la sonrisa que aparece inmediatamente en mi rostro. Pero observando como mamá comienza a morder su labio en señal de nerviosismo, me hace pensar que ella debe temer que algo pase y si mamá piensa algo así, no es buena señal.
Mi corazón levemente desbordado en mi pecho, acelera mi respiración, sin duda el nerviosismo también se ha apoderado de mí, lanzo una mirada a Scorpius y el se encuentra con la vista dirigida hacia su padre, que al aparecer no se ha dado cuenta de la llegada del nuevo integrante o simplemente no tiene interés en demostrarse preocupado.
Antes de que pueda hacer o decir algo, ambos hombres aparecen en la sala, permitiéndome ver que papá parece estar contento, por lo menos eso se demuestra en su rostro y en su caminar relajado.
- Ron, llegaste- se apresura a decir mamá con evidente alivio en su voz.
- Lamento la tardanza, tuve algunas cosas que hacer- responde apuntando una bolsa que trae en una de sus manos y en donde se observan algunos paquetes envueltos en papel de regalo.
Ahora viene la parte crucial… los saludos, completamente concentrada y tensionada, comienzo a repetir mentalmente que por favor que se comporten, invoco a todos y cada uno de las fuerzas sobrenaturales para que no permitan que nada malo suceda, porque si algo así llega a pasar, aunque sea el más mínimo acto que provoque tensión en mi, prometo que tomo a Alioth, agarro a Scorpius y me largo a cualquier lado, pero no paso ni un segundo más en esta casa ni en presencia de estos adultos, que a veces son peores que nosotros.
- Buenas noches a todos- saluda papá dejando cerca del árbol la bolsa de regalos.
- Buenas noches querido- responde la abuela acercándose a abrazarlo.
Los padres de Scorpius, se han levantado del sofá, Draco incentivado por un disimulado jalon del brazo, dado por su esposa. Y ahora aquí viene lo bueno, o mejor dicho lo malo, según el punto de vista. Hasta Hugo parece alerta y atento a todo lo que sucede. Mis manos ahora están húmedas producto del nerviosismo, no sé cuando ellos se acostumbraran a verse y cuando lo haré yo. Pero debe ser luego, porque estoy segura que cuando vaya al médico me encontrara una úlcera nerviosa y lo tengo casi comprobado por la punzada intermitente que tengo en estos momentos en el centro de mi estómago.
- Ron, un gusto verte- saluda amablemente la madre de Scorpius, mientras papá le sonríe.
- El gusto es mío- responde papá.
Astoria se mueve un poco dejándole espacio para que queden casi al frente su esposo con mi padre, Draco no ha soltado a Alioth de su pecho, y en estos momentos me arrepiento de no haber actuado antes, como es posible que lo tengan al medio, puede ser que eso evite algún desenlace trágico, pero de todas formas preferiría que estuviera lejos de todo esto, no en medio de casi un frente de batalla.
Papá observa detenidamente la escena de tener a Malfoy padre con el pequeño en brazos, durante unos segundos su rostro se endurece, anudando mi estomago más de lo que ya lo tenía, cortándome la respiración y palideciendo mi rostro. Todo esto va mal, pésimo, adiós Feliz Navidad. Con mis ojos cerrados comienzo a maldecir a todos, pero la voz de papá me hace volver a fijarme en la escena.
- Buenas noches…. Draco- menciona papá con voz plana, dejándome sorprendida porque lo ha llamado por su nombre, dijo Draco, no Malfoy, esto es un milagro navideño.
- Weas… - comienza a responder Draco, pero una mirada asesina de parte de su mujer, lo hace reaccionar- Ronald… buenas noches- vuelve a decir con voz pausada.
- Ahora que estamos todos por qué no pasamos a cenar- se apresura a decir mamá, para cambiar de escenario.
Todos aceptan y comienzan a caminar hacia donde los dirige mamá, pero yo permanezco quieta en la misma posición, sólo Scorpius se queda acompañándome igual de sorprendido que yo.
- Todo ha comenzado a salir bien- murmura para despertarme.
- ¿Crees que se mantenga así?- pregunto dubitativamente.
Una carcajada de él me hace que lo observe, porque no comprendo que le ha causado risa.
- No te preocupes…Rose. Todo va ir bien, te lo prometo, además recuerda que siempre tengo razón- acota de forma segura.
- Ah, se me había olvidado eso señor perfecto- le digo ya más repuesta, rodando los ojos por su respuesta tan ególatra.
- No lo soy, pero la experiencia me avala- acota tomándome de la mano para llevarme a donde esta el resto de la familia.
Por lo menos su actitud arrogante ha alejado cualquier temor de mi lado, para poder por fin disfrutar la deliciosa cena que hay. Toda la cena se llevo en extraña, pero deseada quietud, nada extremadamente silencioso, pero tampoco algo muy bullicioso, cometarios por un lado, respuestas por parte de los otros. Sólo Scorpius y yo permanecemos todo el tiempo en silencio mirándonos constantemente, y sonriendo por que todo se está dando de manera soñada.
- La cena ha estado deliciosa, debe ser una receta muy especial- comenta Astoria a las dos mujeres Granger, mientras el abuelo y papá traen café y whisky de fuego para los adultos y ponche para los tres jóvenes, es decir mi hermano, Hugo y yo.
- Muchas gracias, este platillo es una tradición familiar- indica la abuela.
- Y supongo que Rose, será la encargada de seguir con ella- menciona Astoria dándome una mirada divertida.
- Claro, cuando se case le daremos con Hermione el secreto- responde entre risas abuela.
- ¿Qué?- se me escapa con espanto, al escuchar decir esto.
Como se les ocurre decir eso, recién estoy acostumbrándome a todo lo que me ha pasado, o mejor dicho soy muy joven para pensar en eso. No es que no quiera, pero no esta en mis planes, ni cercanos ni futuros, por lo menos eso está después salir de Hogwarts y tener una carrera, el matrimonio no esta por ahora dentro de mis presupuestos. Sé que quiero estar con Scorpius, aunque aún nos quedan muchos años para eso, mínimo dos o tres, según como se den las cosas. Lo principal son los estudios y Alioth, en compañía de Scorpius claramente.
O es que todos esperan que por tener un hijo debo casarme, si es así, no lo creo conveniente, con la experiencia de mis padres, me he dado cuenta de que es algo muy difícil y una decisión importante, especialmente por los hijos, y yo ya tengo uno, por lo menos en esto sí puedo estar conciente y disponer en que momento es el más adecuado. Y ahora que lo pienso jamás me había puesto a pensar en este tema, ¿yo casada?, es una imagen que no puedo trazar en mi mente por ahora.
- ¿Qué pasa Rose?- interroga Scorpius al ver mi rostro.
- Nada- le indico, mientras las mujeres se siguen riendo de mi actitud.
- Ya sabemos que falta para eso- me tranquiliza mamá, que parece menos divertida que sus otras dos acompañantes.
- ¿Falta para qué?- interroga papá entregándoles a cada una de ellas una taza con café.
Ahora las quiero ver si se ríen diciéndole a papá que ya me quieren casar, de seguro que a él no le hará ninguna gracia, por fin en algo que me sienta apoyada con sus pensamientos.
- Nada, cosas de mujeres- se apresura a decir mamá.
Él simplemente se encoje de hombros y se ubica cerca Alioth, que esta tranquilo en su silla, y le comienza a mostrar una revista de quiddicth.
Ante este gesto Draco roda los ojos, al ver el intento de papá por hacer que le guste su mismo equipo de juego.
- Es un bebé- acota Hugo quien había estado conversando con el abuelo y Draco que más bien permanecía callado, pero atento, y que ahora no deja de ver con cierto recelo a papá conversar con Alioth, tal como lo hace papá cuando él esta con el bebé.
- Ey Hugo claro que lo sé, pero de pequeño es bueno interiorizarlo en algunos temas- responde papá.
- Entonces, que aprenda sobre algo bueno- murmura Draco, haciendo que papá lo quede viendo fijamente.
Ay no… ya se viene, si sabía que la calma tenía tiempo limitado, ahora van pelear, por un estúpido equipo de quidditch y luego terminaran reprochándose cosas del pasado. En cualquier momento debo estar preparada para tomar cartas en el asunto y llevar a cabo mi promesa.
- Papá- advierte Scorpius colocándose de pie.
- Estoy diciendo la verdad, por favor, Weasley, si los Chudley Cannons ganan una vez cada una década- menciona Draco con voz segura, pero no parece estar siendo altanero.
- Pero esta temporada están haciendo una gran campaña- argumenta papá.
- Y de que les sirve si con los puntos que llevan no llegaran a la final- menciona Malfoy.
Contra todo mi pronóstico, esto parece una discusión, no entre dos enemigos, sino que entre dos personas que defienden civilizadamente sus opiniones. ¿Dónde quedaron los energúmenos?, ya estoy viendo que en cualquier momento, dejan de fingir, rompiendo esta ilusión, para lanzarse comentarios insidiosos.
Y otra vez nada de lo que esperaba con tanto temor, creo que es hora de que comience a confiar, están tratando de hacer su mayor esfuerzo y yo empiezo a dudar hasta porque se miran, aquí al parecer la única que tiene problemas esta noche soy yo.
Luego de quedar en nada, porque cada uno es más terco que el otro, han dado por terminado su dialogo, sumiéndose en lo que estaban haciendo con anterioridad. Mientras el resto también comienza a conversar animadamente, incluso más que antes debido a que si ellos dos han sido capaces de no maldecirse en una conversación ya todo esta listo, aunque bien tarde porque Alioth ya tiene más de cinco meses y recién ahora pueden conversar como adultos, para mi no es una gran maravilla, al fin y al cabo era lo obvio, se tomaron más tiempo del que yo considero adecuado.
- Ves te lo dije- murmura Scorpius con aires altaneros.
- Pero temiste en algún momento, lo vi- comento con una sonrisa, recalcándole su nerviosismo en el momento en que ambos padres comenzaron a hablar.
- Lo admito, pero de todas formas yo tenía razón- murmura antes de darme un rápido beso.
Astoria en un momento de curiosidad se ha levantado para escuchar y realizar cientos de preguntas a mis abuelos sobre su trabajo de dentistas y algunas cosas muggles que le llaman la atención, mientras ellos parecen felices de explicar todo lo que saben.
Mientras mamá comienza a servir algo más para ofrecer, Draco se ha quedado detenido cerca de la chimenea observando las fotografías que hay en todo el lugar.
Papá, Scorpius y Hugo vuelven a charlar sobre la nueva escoba, así que yo prefiero alejarme de todos y contemplar por la ventana, junto a Alioth, la nieve que comienza a caer lentamente en el exterior. Es un espectáculo increíble, copos de nieve que parecen pequeñas plumas descienden iluminados por la luces de las casas que le dan diversos tonos, afuera hay una noche tranquila, y aquí adentro también, y es lo que más anhelaba, nada más puedo pedir, este ha sido mi mejor regalo navideño: paz y armonía familiar.
A pesar de estar ensimismada en el paisaje, la voz cercana del padre de Scorpius no me deja indiferente.
- Cuándo volverás a llamarte Granger, en vez de Weasley- cuestiona a mamá con voz solemne.
- Mira Draco, eso es un tema… familiar- responde mamá.
- No se supone que ya somos familia- vuelve a insistir sin dejar el tono tranquilo en su voz.
- Entonces es un tema de pareja- acota mamá con voz pausada, pero severa.
Me volteo hacia su dirección para poder observar el panorama completo, ambos tiene un rostro serio, pero no demuestran enojo, ellos ya parecen llevarse bien, más bien tienen una relación cordial, no podría catalogarlo de amistad, para eso estoy segura que falta mucho o quizás ni siquiera lleguen a serlo, en el sentido completo de la palabra, pero de esta forma esta bien para mí, aunque no me gusta lo que ha insinuado, porque por lo que yo se mis padres no se divorciaran.
- En realidad, lo único importante es que Alioth este en un ambiente tranquilo- indica el hombre con voz firme, para tomarse el último trago de su vaso.
Mamá asiente mientras se fija en mi mirada y comienza a sonreírme, haciendo que yo le responde de la misma forma.
- Tú que trabajas en el Ministerio me podrías explicar que diablos piensan, para no aprobar el artículo I57- inquiere Draco para cambiar de tema por uno que parece causarle cierto malestar.
Mamá nuevamente deja de mirarme y comienza a explicarle concentradamente las razones a la pregunta del padre de Scorpius que parece ofuscado por el tema. Por lo que puedo ver se van a enfrascar en esa conversación por mucho tiempo.
En definitiva todos parecen disfrutar de esta noche, yo no sé si podría catalogar certeramente como me siento, no estoy nerviosa, ni asustada como al principio, pero tampoco estoy con la felicidad a flor de piel, por más que trate comparar esto con otras situaciones vividas no puedo, hoy es un día especial, puedo decir que estoy en completa calma, nada de sentimientos exacerbados, por fin puedo decir he logrado que la serenidad reine en mi mente.
Cuando por fin los grupos aparte se han vuelto a unificar, y antes de que los Malfoy se vayan y Alioth se quede dormido, Scorpius y yo decidimos dejar que estén todos presentes cuando el pequeño habrá su primer obsequio de navidad, acto simbólico porque es imposible que lo pueda hacer. Además de que eso debe hacerse mañana, eso dice la tradición, pero en ese momento sólo estaremos presentes los que vivimos aquí, por lo que encuentro conveniente que todos tengan ese placer de ver aunque sea un regalo abierto, si eso es lo que quieren y se nota porque se han acomodado para no perderse ningún detalle.
- ¿Cuál va a abrir?- pregunta Hugo sin dejar de grabar todo.
- Ehh…- comienzo a decir dudosa.
- ¿Qué tal si abre el de nosotros?- ofrece Scorpius, para evitar con esto que algunos de los presentes se sienta por elegir a otro que no sea el de ellos.
- Excelente idea- le dijo sin poder evitar darle beso veloz frente a todos.
- Claro, primeros los padres- aporta mamá mientras percibo los ojos de todos sobre mí y Alioth que permanece sentado en mis piernas, pero no parece muy motivado, sólo rezonga refregándose los ojos.
Con cuidado Scorpius ubica el regalo frente a nosotros, y Alioth comienza a golpear el papel con sus manos, provocando un ruido que al menos le quita el enfado y comienza a reír, afanándose en volver a hacer más ruido. Provocando con esto que todos sonrían y se emboben con su actitud, comentando lo lindo y tierno que es, yo los observo y sólo puedo sonreír por sus actitudes tan ensimismadas en lo que pasa.
- Como siempre lo que mas le gusta a los niños son los envoltorios- menciona el abuelo.
Con mi ayuda quitamos el papel rasgándolo con tal fuerza que Alioth lanza carcajadas, que se contagian al resto, en definitiva al parecer ya con el papel ha quedado feliz. Que simple y maravillosos son los niños cuando pequeños, se maravillan y entretienen con los menos esperado, algo tan sutil como esto ya le ha provocado felicidad y embargándonos de esto a todos, incluidos los abuelos que sonríen dichosos frente a este espectáculo, quienes no dejan de admirar la sonrisa del pequeño, que intenta tomar con una mano el papel mientras que con la otra golpea la tapa del libro de cuentos mágicos que le obsequiamos Scorpius y yo. Si hubiera sabido esto quizás podríamos habernos ahorrado el libro y regalarle una caja de papel metálico, si eso lo que le gusta.
Luego de esto tan gratificante para todos, los Malfoy han retornado a su hogar, pero sólo los dos adultos, porque Scorpius se ha quedado para despertar a primera hora a continuar con el momento de apertura de obsequios.
Papá con no mucho ánimo también se ha despedido, indicando que nos veríamos en la madriguera, lugar en donde se esta quedando desde que llego de viaje. Ni siquiera por navidad mamá lo ha dejado quedarse, o tal vez ni siquiera papá lo propuso, como la noche anterior, no lo sé, por ahora no puedo especular la ida de papá.
Una vez que todos se han retirado a descansar, Scorpius ingresa a mi habitación para decir buenas noches a Alioth que como casi todas las noches no se duerme si no es en mis brazos.
- Shhh…- le digo al verlo caminar a mi lado.
Él simplemente asiente y le da un beso en su frente, en el momento en que cierra sus ojitos y no los vuelve abrir, porque por fin ha conciliado el sueño. Esto de pasearlo y mecerlo por toda mi habitación se está haciendo una rutina, si no lo hago comienza a llorar desesperado. Y hoy como todas las noches ha vuelto a descansar, para permitirme hacer lo mismo.
- Fue una gran noche…- le murmuro a Scorpius mientras acomodo al bebé en su cuna.
- Si, una gran nochebuena- acota Scorpius, mientras se apoya en la cuna para fijar su vista en Alioth.
Luego de todo lo vivido, el agotamiento se percibe en mi cuerpo, mis ojos comienzan a arder, y aparecen los bostezos que en vano intento disimular. Scorpius al darse cuenta de esto, se levanta para comenzar a caminar.
- Buenas Noches, Rose- menciona desde la puerta.
Mientras él dice esto yo ya me encuentro ubicada y tapada en mi cama, pero ha sido todo tan perfecto que necesito mantenerlo así. Aun no he podido asimilar lo que ha pasado, porque estaba tan concentrada en que todo saldría mal, que los hechos parecen lejanos, como si fueran un sueño, algo irreal.
- Scorpius, por qué no te quedas un rato aquí- lo invito con el sólo afán de tener un rato más su compañía, mientras intento disfrutar y analizar todo lo ocurrido.
Él se queda viéndome desde la puerta, mientras sonrío ante su duda, y para que vea que es una situación real y no un invento de su mente, le hago un espacio a mi lado. Su mirada es de extrañeza ante tal sugerencia, y no parece complacido como pensé, al contrario parece conmocionado.
- Rose…- comienza a decir confundido.
- Sólo un ratito, nada más- le pido suavemente.
- Está bien- responde acercándose lentamente.
Ubicándose en el lugar que le he dejado, comienza a abrazarme, mientras yo me acerco lo más que puedo a su lado, sintiendo su aroma tan embriagador y sus latidos pausados en su pecho. Ahora si puedo decir que todo ha salido perfecto, la tibies de su piel comienza a eliminar el frío que sentí al ponerme el pijama, su mano deslizarse por mi cabello de manera suave y delicada, comienzan a sumirse en un estado de ensoñación extrema, a tal punto que apenas logro mantener mis ojos abiertos, y antes de que pueda decir o pensar en algo como tenía planeado, me quedo rendida en un profundo sueño, cobijada en sus brazos.
Al intentar moverme, percibo un peso en mi cadera, con esto lentamente comienzo a recobrar la conciencia, y percibo un soplido intermitente pero constante en mi cabeza, al abrir mis ojos, me percato de que Scorpius permanece dormido a mi lado, mi espalda esta pegada a su pecho y sus brazos me tienen rodeada. E intentando encontrar una respuesta lógica a esto, comienzo a recordar que anoche le pedí que se quedara un rato para conversar, y por lo visto nos quedamos dormidos, haciendo ese rato en toda la noche.
Me quedo quieta en mi posición al ver que aún es temprano, y observo que Alioth ya se esta moviendo de manera constante, lo que significa que dentro de poco despertara, haciendo que podamos celebrar juntos la Navidad.
Cada segundo que paso de esta forma trato de disfrutarlo y conservarlo en mi mente, hasta que observo que mis ojos en pequeño se voltean a verme desde las barras de la cuna, indicándome que ya es hora de levantarme.
- Buenos días, pequeño, Feliz Navidad- le murmuro mientras me quito los brazos de Scorpius de encima.
Al cargarlo, abrazarlo, alimentarlo y llenarlo de besos, vuelvo a sentarme cerca de la cama, para despertar a Scorpius.
- Buenos Días…- le susurro en el oído para despertarlo.
Al escucharme rápidamente se incorpora abriendo muy grandes sus ojos y observando todo a su alrededor, al parecer se ha asustado o no a reconocido el lugar en donde ha despertado.
- Oh, Rose, lo lamento me quede dormido, yo…- comienza a decir rápidamente.
- Ya me di cuenta, pero no te preocupes aún es temprano- respondo calmada y sonriente.
- Pero y ¿Hugo?- inquiere sentándose en la cama.
- No dirá nada, además ¿no eres tú el que quiere que vaya unos días de vacaciones contigo?- pregunto buscando mi bata para que podamos bajar.
- Si, pero… - comienza a decir un tanto adormilado aún.
- Nada- menciono alegre.
- …bueno ya da lo mismo- acota mas tranquilo, y comenzado a levantar y bajar a Alioth con sus brazos.
- Feliz Navidad, Scorpius- menciono acercándome a su lado, hasta encontrarme con sus labios.
- Feliz Navidad, Rose- responde luego de separarnos.
- Bajemos, hay muchos regalos que abrir- invito caminado hacia la puerta.
Una vez que nos encontramos abajo alrededor del árbol, no sin antes haber pasado a despertar a todos, porque no nos hubieran perdonado hacer esto sin ellos, especialmente a Hugo que siempre ha sido el primero en abrir los obsequios, por ser el menor, sin embargo este año ha asumido con mucha felicidad que ya no lo es y le ha cedido el puesto a su sobrino.
La misma dinámica de anoche, la mayoría de los regalos son para Alioth, que ni siquiera entiende lo que esta haciendo, tanto así que somos Scorpius y yo los que los abrimos y nos sorprendemos, mientras mamá lo sostiene y él intenta llevar sus pies a la boca. Ha recibido un montón de cosas diversas, los Malfoy le han regalado para el asombro de algunos y la confirmación para otros, una cuenta de ahorro en Gringotts con una suma realmente considerable, además de un juguete con forma de snitch; mamá le ha obsequiado ropa y juguetes didácticos; papá una serie de pijamas de los Chudley Cannons; mis abuelos un oso de juguete parlanchín; la abuela Molly su clásico suéter de color rojo, con una letra A de color verde; el abuelo Arthur una esfera musical con un pequeño tren, replica del expreso de Hogwarts. A eso hay que sumarle la decena de regalos más que provienen de todos mis tíos y tías, sus hijos, Violeta y hasta el amigo de Scorpius, Steve.
El resto de nosotros también los ha recibido, pero el foco de atención sin duda es Alioth, es tan gratificante ver como es querido, y pensar que causo tanto revuelo y resquemor al saberse que vendría a este mundo, y ahora nadie quiere estar ajeno a él. Sin duda espero que haya tenido una Feliz Navidad, mi pequeño Alioth.
***
Por fin a un día de todo esto, la tranquilidad vuelve a reinar en este lugar, los abuelos han vuelto a su casa después de una larga estadía con nosotros, que debo reconocer fue oportuna y preciada. Ahora lo que se acerca es el fin de semana y estando aquí sentada frente a mamá, no tengo ni las energías ni el valor para decirle ni pedirle permiso, ella está tan concentrada en el documento que tiene en sus manos que llegan a taparle su rostro, que ni siquiera me da dado una sola mirada.
- Mamá…- la llamo porque esta situación no se puede mantener de este modo, no pierdo nada intentándolo, tengo que salir de la duda.
- Si Rose…- murmura sin dejar de hacer su trabajo.
Es ahora o nunca.
- Crees que podría ir… - intento decir, pero al ver su rostro severo aparecer detrás de su carpeta me intimida sin reparos, enmudeciendo mis palabras.
- A ¿dónde?...- pregunta con voz grave.
Su rostro está totalmente rígido, con un rictus en su boca que me deja claro que no está de buen humor, eso significa que no le agrada mi propuesta y se enfadara, comenzará a hablar de las responsabilidades, de mi edad, de que las cosas se tiene que hacer de una determinada manera, de lo que implica hacer eso, de la repuesta de papá, y quien sabe que cosas más y todo en un tono nada amable porque se nota que no tiene ganas de ser comprensiva ni tolerante. Ya no tengo ni la más mínina luz de esperanza que tenía en algún momento.
- No, nada, déjalo así…- respondo desganada, dándome por vencida antes de dar la batalla.
Su mirada confundida no deja de repasar por mi rostro, me siento tan derrotada y cobarde, porque no tengo el valor de solicitarle un permiso tan simple como ese, y creo que ya no hay vuelta atrás, resignación a mi vida.
- Rose, ¿tienes algo importante que decirme?- vuelve a preguntar con su mirada inquisidora.
Me ha dado la posibilidad de intentar decirlo, pero ya no puedo se fue mi valor.
- Mmm, no, no era nada, sólo era un comentario, pero veo que estas ocupada, después hablamos- contesto odiándome por dentro por ser tan miedosa y poco arriesgada.
- Ya veo- responde para volver a centrarse en sus papeles.
Antes de salir de su despacho, el aroma de unas flores me hacen fijar la vista en un gran arreglo de rosas blancas y rojas que permanece sobre una de las mesas decorativas.
- Que hermosas flores- comento intrigada, mientras vuelvo a mirar a mamá que al parecer no me ha escuchado.
- Puedes cerrar la puerta al salir, por favor- pide sin siquiera volver a mirarme, o responder el halago, que claramente iba referido para que me dijera de donde han salido.
Haciéndole caso mis pasos me llevan a la sala, para encontrarme a Scorpius sentado viendo una película, al acercarme a él, se da cuenta de mi presencia y me observa caminar desganada y derrotada hasta llegar a su lado, ahora no sé como decirle a él, que no podré aceptar su invitación, y que ha sido principalmente por mi culpa, ya que no he sido capaz de hablar, ni siquiera es por una negativa de mi madre, todo ha sido a causa de mi falta de coraje. No sé si me siento peor por no ir o por no hablar.
- ¿Qué pasa?- cuestiona Scorpius acercándose a mi lado.
Luego de un profundo suspiro, creo que es mejor decirle rápidamente todo.
- No iremos a ningún lado- susurro sin levantar la cara.
Él se queda en silencio por algunos segundos, haciendo eterna mí espera por su reacción.
- Oh, ya veo que le consultaste, pero creo que debimos pedírselo juntos- comenta dubitativo.
¿Pedírselo juntos?, que tiene este chico en su cabeza, quiere recibir un sermón de manera voluntaria. Ahora el problema será reconocerle la verdad, de porque no iremos.
- Scorp… no sé negó…- vuelvo a decirle con voz titubeante.
- ¿Entonces? No entiendo- pregunta buscando levantar mi mirada.
- Yo… no se lo pedí- confieso mientras cierro mis ojos para no ver su rostro.
- Pero… ¿qué pasa?- cuestiona sorprendido.
- Es mejor dejar las cosas así, aprovechemos los días como están, ya estaremos más tiempo juntos en la escuela- comienzo a justificarme de manera torpe y atropelladamente.
Su rostro se vuelve tan serio como siempre, mientras comienza a peinar su cabello con una de sus manos. Ahora quizás está pensando que no quiero estar con él, pero no es eso, simplemente no creo que por el bienestar de muchos, no sólo por nosotros, sea conveniente hacer algo así.
- Si así lo quieres… esta bien…- comenta esbozando una tímida sonrisa, al ver como sin poder contenerme, mi labio comienza a temblar, producto del agobio que me provoca esta decisión.
- Scorp… de verdad no quiero que pienses…- empiezo a decir, pero posa uno de sus dedos en mis labios deteniendo mis disculpas.
- Te entiendo, se que fue precipitado- comenta ya más resuelto.
Su mirada se vuelve comprensiva, pero se que esto lo ha decepcionado un poco, tenía toda la esperanza de que lo que pensó se hiciera realidad y yo vengo y se lo estropeo, y sigue comportándose comprensivo a pesar de que sé que en el fondo esta ardiendo de rabia, porque si yo estuviera en su lugar no sentiría menos que eso.
- Pero, sabes… igual podemos ir de visita por el día…- le indico de improviso recordando que la red flu nos lleva allá en unos minutos. Mientras él comienza a pensar en la idea que acabo de sugerir, como alternativa a su propuesta.
****
Hola…. Gracias por sus saludos de apoyo… estoy recuperandome lento pero seguro, jijijiji
Hoy seré precisa, me gustaría saber sus opiniones acerca del cap…. REVIEW… para mi…
