N/E. Se les pide de la manera más atenta evitar el fangirleo. Además si pudieran reproducir el vídeo Epifanía de La Oreja de Van Gogh, esta historia será más linda. Gracias.


Capítulo 49: =Sombras del pasado= Había una vez… (Parte II)

El clima comenzó a hacerse más frío conforme pasaba el tiempo, los copos de nieve caían inclementes sobre la ciudad, los monumentos más importantes de París iban cubriéndose de capas blancas. Mientras los ciudadanos de la ciudad descansaban por las actividades de su rutina; una chica de cabello azabache abrazaba a un sorprendido chico que ocultaba su identidad detrás de un antifaz.

Bridgette hablaba en serio, durante esos cinco meses que había convivido más con el héroe, sabía que era una persona amable, sus galanterías eran torpes pero formaban parte de su encanto. Si quería deshacerse del recuerdo y dolor causado por su primer amor, estaba dispuesta a olvidarlo con ese chico.

Comenzó a besar el cuello de Chat, estaba totalmente despechada y lo utilizaría para ya no sentirse así; afortunada o desafortunadamente ese "cualquiera" era el causante de esta situación, la joven de orbes azules, comenzó a bajar el cascabel del traje de Chat y se sentó en las piernas del muchacho, Félix trató de alejarla pero su conciencia no le estaba ayudando, el calor que emanaba de la chica lo estaba volviendo loco; tenía delante de sí a la mujer que amaba dispuesta a hacer lo que fuera.

Félix sujetó la nuca de Bridgette haciendo que las coletas de la chica se deshicieran, le gustaba la sensación que causaban los besos en su cuello. Se dejó llevar y comenzó a desvestir a la azabache; quitando delicadamente el saco negro y desabrochando lentamente la blusa blanca que llevaba. Cada vez que trataba de besar los labios de Bridgette, ella volteaba; recordó la plática que habían tenido: podía acostarse con cualquier pero su primer beso sería con la persona que amara. Ahora en su forma de Chat Noir, el chico sentía tanta envidia de su forma de civil.

Se separaron tratando de organizar sus ideas pero era totalmente un desastre que iría empeorando. Chat Noir se levantó tomando a la joven por la cintura ella cruzó las piernas rodeando el cuerpo del chico quien la dejó en la cama. Félix también había tomado una decisión: si Nightmare no iba a permitir que tuvieran un futuro juntos, al menos tendría un recuerdo de lo que no pudo ser. El ojiazul tomó un trozo de tela del escritorio de Bridgette con el que le cubrió los ojos, esa era su condición: no revelaría su identidad, si se enteraba que estaba a punto de tener relaciones con el autor de todo su sufrimiento; las cosas terminarían mal.

Se deshizo de su transformación haciendo que Plagg emergiera del anillo y le pidió que saliera de la habitación, el kwami sólo podía verlo con reproche por lo que estaba a punto de hacer, debía detenerlo pero a él también le dolía que su portador no pudiera estar con su amada, compartían un vínculo que los hacía conocedores de los sentimientos de su portador, sabía lo que sentía y si el único modo era esta forma poco ortodoxa y enferma trataría de apoyarlo. El kwami atravesó la puerta, dejando a la pareja sola. Ambos tenían sentimientos encontrados, estaban seguros de su decisión pero tenía dudas por si era lo correcto. Bridgette quería olvidarse de Félix y Félix tenía que renunciar a Bridgette pero no pretendía hacerlo.

Se dejaron llevar por el momento, tratando de olvidar. Era la primera vez de Félix y se sentía un poco nervioso, su experiencia era absolutamente nula, por lo que dejo que el instinto lo guiara, se deshizo de su ropa primero para que Bridgette no distinguiera su forma usual de vestir, luego hizo lo mismo con su compañera. Los ojos de Félix estaban acostumbrándose a la oscuridad, y observó la piel nívea de la chica, su respiración entrecortada hacía que sus pechos subieran y bajaran en movimientos cautivadores, el chico pensó que Nightmare tenía razón: Bridgette era demasiado linda sin que se diera cuenta pero con el tiempo y la madurez la convertirían en una mujer erótica a los ojos de todo mundo.

La recostó en la cama le encantó besar el cuello de Bridgette, morder su clavícula, llegó a sus pechos y se encargó de masajear poco a poco los senos de la chica, jugó un poco con ellos lamiéndolos, succionándolos y mordiéndolos hasta que un grito ahogado salió de los labios sonrosados de la ojiazul; los sollozos de la chica comenzaron a cambiar a gemidos se sentía bastante bien era un remedio provisional pero al menos la hacía dejar de pensar en el rubio que la había humillado.

Trató de contener su voz y respiración cubriéndose con sus manos, pero increíblemente se sentía muy bien con lo que estaba haciendo; sin ningún recato comenzaba a decir con voz cada vez más entrecortada y fuerte el nombre del héroe. La pareja Dupain-Cheng estaba dormida sólo a dos habitaciones de la de Bridgette, por lo que Félix trató de besarla en la boca para hacerla callar, nuevamente la chica lo rechazó volteando hacia otra dirección.

Félix no pudo contenerse y comenzó a llenar de marcas el cuerpo de Bridgette, trató varias veces de besarla en los labios pues quería acompañar su primera vez con su primer beso pero la azabache volteaba cada vez que sentía cerca los labios de Chat. Con sus manos delineaba la figura de la pelinegra, cada movimiento hacia que ella se estremeciera, y el calor emanando de ambos ya era incalculable.

Se dejaron llevar por la pasión y la lujuria, entre jadeos Bridgette le pidió que fuera amable pues era su primera vez, a lo que Félix sólo podía sonreír pues ambos eran inexpertos, tenían el corazón adolorido y necesitaban estar cerca.

La nieve no dejó de caer durante toda la madrugada, mientras que en esa alcoba solo se podían ver la silueta de aquélla pareja. Félix penetraba y embestía a la chica, a quien le costó trabajo contener el dolor que sentía por los movimientos del chico.

A Bridgette le dolía el cuerpo casi como el corazón. Ni ella debía y el tampoco, el suspiro con el aroma del chico era dulce y los labios del héroe recorriendo su cuerpo eran tan suaves. Le dolía usar al chico y su primera vez no era la escena romántica que esperaba cada embestida del chico le dolía, a su cuerpo le costó trabajo acostumbrarse a él. Chat era atento con ella y se detenía cuando ella se lo pedía, sólo escuchaba los susurros del chico pidiéndole que se calmara y si quería dejaría de hacerlo si en verdad le dolía tanto.

La azabache agradecía tener la tela en los ojos, pues sentía como algunas lágrimas se deslizaban de sus ojos, aún en su mente sentía como si estuviera engañando a su primer amor con un desconocido; pero ese desconocido era más dulce y tierno que el chico que la había lastimado tanto. Al fin y al cabo comenzaba a creer que el destino de los esposos era perpetuo, y si hacia eso sólo se estaba dejando llevar por una decisión tomada hace miles de años... tal vez si era algo bueno.

Una vez que su interior se acopló a los movimientos de Chat, comenzó a sentirse bien; tal vez eran los nervios de la primera vez o por que no dejaba de pensar en Félix. Pero ya relajada solo puso su mente en blanco y también comenzaba a mover sus caderas en vaivén tratando de sentirlo más y más dentro de sí. Estaba tentada a quitarse la tela que cubría sus ojos y ver el causante de todo lo que sentía, pero respetaría la condición del chico. Si no formaba un vínculo con él, no habría problema cuando se fuera. Así que cada vez que la venda se aflojaba por el movimiento, ella la volvía a sujetar fuertemente.

Perdieron la noción del tiempo, se detuvieron hasta que las fuerzas los abandonaron por completo. Bridgette aún sentía como su cuerpo se derretía al sentir el calor del cuerpo del chico abrazándola, no se dio cuenta cuando el sueño la venció.

El reloj marcaba cerca de las cuatro de la mañana, no faltaba mucho para que los tíos de la chica despertaran, Félix sólo había dormitado un poco, quería guardar en su memoria, cada palabra, sonido, caricia, sensación… todo debía atesorarlo, pues no se volvería a repetir. Salió de la cama con cuidado y comenzó a vestirse, teniendo cuidado de no dejar nada que lo delatara y de no despertar a la chica de cabellos negros que dormía plácidamente en el colchón.

—Nos vemos cuando la casualidad tenga ganas de unirnos… mientras tanto: cuídate y trata de ser feliz. —Susurro el chico para darle un suave y dulce beso en los labios a la chica, disfrutando ese roce que anhelaba fuera eterno.

Cuando estaba a punto de salir a buscar a su kwami, Plagg apareció frente a él atravesando nuevamente la puerta. Una luz inundo la habitación por la transformación del chico, quien después de unos segundos salió por el balcón.

Ninguno de los héroes esperaba que ese amanecer fuera el comienzo de su batalla final contra su enemigo jurado.

Tiempo actual…

Adrien, Marinette y sus padres seguían en la panadería, dándoles tiempo "a solas" a la pelinegra y al rubio, esperaban que la chica no estuviera masacrando al joven.

—No, no me voy a quedar aquí, ¡voy a subir! —comentó la menor decidida.

—No Mari, déjalos. Dales quince minutos más y subimos a ver. —Dijo Tom mientras cerraba las cortinas de su local para prepararse a subir a comer.

—Si, Marinette —comentó Adrien mientras comía un muffin de zarzamoras con queso —Brid no es tan mala como crees, me imagino que están hablando de los viejos tiempos. Lo más seguro es que deben estar tomando un café.

—Adrien, lo siento tanto. Perdón por invitarte a comer y tardarnos tanto, somos pésimos anfitriones. —explicó Sabine.

—Oh, no se preocupen. Marinette me explicó de camino a la tienda además ya habíamos planeado algo en clases; todo sea para ver feliz a mi hermano y a Brid, sólo espero que en verdad funcione.

—Tal vez estén hablando como solían hacerlo. —contestó Sabine ante la exclamación del modelo. —De verdad eso espero.

Sabine Cheng tenía razón, después de todo lo que había pasado; Bridgette y Félix estaban conversando de manera normal, aunque no tenían esa cierta confidencialidad de cuando eran universitarios. Al menos estaban recordando lo que había pasado durante ese tiempo.

—¡Por Dios Agreste! No te sientas tan importante, está bien tuvimos nuestro pasado ¿y eso qué? —comentó la chica dando un sorbo a su capuccino.

—Oye fue nuestra primera vez, al menos admite que fue bastante agradable. —dijo Félix mientras comía una galleta.

—Tampoco fue la gran cosa, ambos éramos inexpertos.

—¡Auch!, eso hirió mi orgullo ¿sabes? —el rubio puso una cara de dolor fingido. —De todos modos, ni tu ni yo somos unos santos y hemos estado con otras personas.

—No te voy a engañar, he usado mi cuerpo como moneda de cambio, varias veces. —la expresión de Bridgette cambio drásticamente. Había hecho muchas cosas para llegar a ser quien era, no todas habían sido por su esfuerzo, tenía que pagar con algunos "favores" el precio.

—Está bien tú lo quisiste así. Te conozco y sé que ninguno de los tipos con quienes te hayas acostado permitiste que te besara, por lo que dime ¿a cuántas personas se lo has permitido después de mi? —preguntó Félix.

—Es fácil, sólo uno.

—¡¿Qué?!

—Si su nombre es Claude; es mi exnovio, era fotógrafo en Polaris, debo aceptarlo era una imagen linda y fresca dentro del infierno donde me estaba consumiendo.

—Espera. —Félix se quedó pensativo un momento. — ¿Ese chico se casó recientemente?

—Si con una modelo, Allegra. De hecho me invitaron a su boda.

—¡Allegra es mi exnovia! —exclamó sorprendido el chico. —También me invitó a su boda. Pero no fui, trataba de decirme: Mira, me casé con alguien mejor que tú, y eso es imposible.

—Yo si fui —río Bridgette. —La pobre estaba a punto de sacarme a patadas del lugar.

Bridgette le contó, como es que llegó entallada en un vestido de encaje rojo, que dejaba a relucir casi todos sus encantos y su figura, quitándole protagonismo a la novia y a sus damas. Claude estaba feliz de verla, pues su relación había terminado bien y seguían siendo amigos pero Bridgette no soportaba a Allegra por las veces que había trabajado con ella era una niña mimada y a la azabache ese tipo de personalidades no las toleraba. Félix y la ojiazul estaban riéndose de las anécdotas vividas por ella, en la boda de sus ex…

—Hacía tanto tiempo que no escuchaba tu risa. Por un momento pensé que habías olvidado como era divertirse, Brid. —comentó Félix ante lo relajada que se veía su interlocutora.

—Obvio no, es sólo que no tenía mucho de que reírme… Ahora dime, ¿cuántas chicas han estado con el magnate de los negocios "F. Alexandre A."?

— Contando a Allegra, quién fue la última, llegamos al despampanante total de… —Félix fingió que hacía un redoble de tambores con los dedos en el filo de la mesa. —Cuatro.

—¿En serio Agreste? ¡¿Sólo cuatro?!

—Oye no soy un Playboy, si no hay por lo menos un poco de afecto no me interesan las relaciones. Debo ser un ejemplo para Adrien, no quiero que se convierta en un "Casanova".

—¡Ay, no! Adri es demasiado lindo y creo que tu ejemplo ha servido, nunca le rompería el corazón a una chica engañándola con otra. —dijo Bridgette dejándose caer en el respaldo del sofá. —Lamento tanto haberlo lastimado, él no se merecía eso.

—Ok, entonces para redimir tus pecados, debes de quererlo mucho y ser su amiga incondicional. —Félix también se recargó en el respaldo del sofá y puso su cabeza en el hombro de la azabache.

—Eso no es una penitencia, ¡es el Cielo! ¡Voy a ser amiga de Adrien para siempre! ahora entiendo esa complicidad que tienes con Marinette. Esos niños sacan lo mejor de cualquiera. Son jóvenes y aún no tienen nada de que arrepentirse. ¡Haré lo imposible para que no sufran!

Ambos amaban a sus hermanos y ahora los amaban como amigos del otro. No tenían noción de quien era Hawkmoth, pero ayudarían a la nueva Ladybug y Chat Noir en lo que fuera para que no les pasara nada. Les parecía gracioso que su inocencia fuera tan grande que no se reconocieran como héroes, pero no podían culparlos, en su momento ellos tampoco se dieron cuenta hasta la batalla final.

Bridgette estaba tan inmersa en sus pensamientos que no se había dado cuenta que Félix había puesto su cabeza en el hombro de la chica, cuando volteó a verlo sus miradas se cruzaron; como respuesta condicionada Bridgette lo empujó.

Félix se sorprendió por la mirada de la ojiazul. Le daban una cálida sensación a su cuerpo, sólo anhelaba una cosa y era volver a tocarla; aunque eso hiciera que perdiera la cordura por completo.

—¿No me digas que te pongo nerviosa Bridgette? —el chico albergaba una pequeña esperanza que así fuera.

—No me hagas reír Agreste, he estado con hombres mucho más atractivos que tú en situaciones más íntimas y no he sentido absolutamente nada ¿por qué eres la diferencia?

—No lo sé, dímelo tú.

Félix prefería tenerla como una ilusión; una vaga idea donde ellos podrían estar juntos, concretando sus muestras de amor llenas de pasión, a estar así, en una realidad donde la única intimidad a la que aspiraban era una simple amistad. El rubio comenzó a acercarse poco a poco a Bridgette, quien estaba segura de lo que el chico estaba por hacer. Ella sabía que ya no sentía nada por él, habían pasado muchas cosas y el amor estaba en último lugar de su larga lista de pendientes. Mientras el chico de cabello rubio estaba feliz por aquélla situación, al fin podía estar cerca de ella, sin máscaras… podría mostrar su verdadero yo, aquél que estaba detrás del antifaz. Con un movimiento rápido tumbo a la chica sobre el sofá y se colocó sobre ella. Tomó las muñecas de la chica y las sujetó con fuerza. Sorpresivamente Bridgette no había puesto resistencia ante aquél acto.

—¿Sabes que sólo con un movimiento puedo estrellar tu cabeza en la mesa? —preguntó la chica con una expresión completamente seria.

—Pues ya lo hubieras hecho. ¿Quieres participar en un experimento? —dijo Félix con un aire de tranquilidad.

—¿Qué es? —cuestionó la azabache curiosa por la respuesta del empresario.

—Sé que no debemos, pero para comprobar que ya no habrá un "nosotros", hay algo que debemos hacer. Si no pasa nada me retiraré y aceptaré ser tu amigo sin ningún movimiento futuro. Pero en caso que se compruebe mi teoría, quiero que aceptes sin reclamar.

—Ya dilo Agreste, no eres tan ligero como pareces. No me gusta estar en esta posición. —dijo la chica con tono molesto.

—Besémonos. Así es la única forma en como sabré la verdad.

—¡Estás loco Agreste! Jamás…

Bridgette no pudo continuar con la frase, Félix estaba besando su cuello y le daba pequeñas mordidas, la azabache no lo aceptaría pero se sentía muy bien, era cierto, algo así hizo ella con Chat Noir por despecho contra Félix, evidentemente después de la Tragedia de Elyseum se había enterado de la identidad del héroe y pensaba que el chico se había burlado de ella dos veces: acostándose con ella y luego robándole su primer beso para romper la maldición del gato negro, aunque eso era mentira. Esa fue la mayor parte de su dolor, pues no solo la había humillado en público si no le arrebató sus primeras veces como una forma de burlarse de ella. Al menos eso había pensado por los últimos ocho años.

La chica de orbes azules ya no tenía control sobre su cuerpo, recordó todas las sensaciones que había experimentado en su primera vez, sin querer un pequeño murmullo salió de su boca…

—Fé-Félix, detente. —Bridgette soltó un pequeño gemido que no pudo evitar.

—Es la primera vez en mucho tiempo que me llamas por mi nombre, había olvidado lo dulce que sonaba tu voz entrecortada.

Sin darle oportunidad de contestar a la joven, le dio un suave beso en los labios, sus respiraciones se estaban mezclando. Soltó las muñecas de Brid y con ambas manos tomo el rostro de la chica para acercarla más a él, esta vez el beso era más pasional, dando pequeñas mordidas en los labios y finalmente metiendo su lengua en la boca de la azabache.

Bridgette estaba molesta con ella, estaba decidida a ser solo su amiga y ahora estaba cediendo ante los movimientos del chico, cuando este la soltó, en lugar de empujarlo rodeo su cuello con sus brazos para acercarlo más y disfrutarlo más.

Habían experimentado varias cosas en el pasado, desafortunadamente no pudieron ser o continuar, pero esta vez no existían secretos, antifaces de por medio o mentiras. Esta vez sólo eran un hombre y una mujer que se estaban besando y lo estaban disfrutando.

Bridgette había tenido varios affairs, pero sólo había besado a dos chicos; no era difícil saber que disfrutaba más de este beso que del que le había robado el rubio al final de la batalla. Esta vez sentía como su boca ansiaba más estar unida a la del chico, estaban más fundidos jugando con sus lenguas en una danza sensual y delicada que jamás habían sentido, permitiendo que el calor comenzara a embriagarlos conforme sus bocas deseaban estar más cerca...

De pronto un ruido los saco de ese momento de placer. Ambos se separaron, aún jadeantes y voltearon a ver la fuente de ese sonido: era la familia Dupain-Cheng y Adrien que estaban estupefactos por lo que estaban viendo, tanto que Marinette había dejado caer el plato donde llevaba algunos muffins. Inmediatamente Bridgette empujó a Félix haciendo que el chico se cayera del sofá.

—Lo siento familia, pero tengo que ir a otro lugar y es de suma relevancia que este allá. Comeremos en otra ocasión, nos vemos. —La diseñadora se levantó y termino huyendo a toda velocidad de aquélla situación.

—¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡PERDÓNAME FÉLIX! —repetía constantemente Marinette después de la huida rápida de su prima. —Pensé que estaría gritándote, pero me sorprendieron, no pensé que estuvieran… ¡Perdón por interrumpir! ¡Perdón!

—No, yo soy quién se disculpa. —comentó el chico sentándose en el suelo a donde había ido a parar a causa de Brid. —Señor Tom, Señora Sabine, les ofrezco una disculpa por lo que acaban de ver, debí respetar su casa.

—No te preocupes Félix, son jóvenes. —Contestó animadamente Tom Dupain.

—Una muestra de cariño, cuando es correspondida no importa el lugar. —dijo Sabine Cheng bastante feliz por lo que acababa de pasar.

—No quiero adelantarme, pero la verdad: No puedo dejar que mi historia con Bridgette termine y menos ahora. —argumentó Félix levantándose del suelo para caer en el sofá por el sorpresivo abrazo de Marinette ante esa declaración; últimamente su prima volvía a actuar como antes y después de lo que vio era cuestión de tiempo para que una relación entre las personas que más estimaba fuera realidad.

A unas calles de ahí, Bridgette caminaba aprisa hasta su departamento, necesitaba despejarse. El beso que se había dado con Félix era tal como se lo había dicho hacía ocho años, "un beso debe hacerte sentir como todos los nervios de tu piel se alteran al sentir los labios de la otra persona. Como tu boca se derrite al sentirlo y la falta de aire va marcando ese placer después que sus respiraciones se hayan mezclado". No lo iba a negar, esa sensación no la había tenido jamás.

—Félix déjame en paz, cuando trato de darle perspectiva a mi vida, me haces esto. —Comentó la chica, aún sonrojada, en voz alta para acallar sus revueltos pensamientos — ¡No debimos! ¡No debemos! Esto no va a ser fácil. No sé cómo voy a poder verte a la cara el lunes.


Sigo viva!

Pues, lo siento no pude evitarlo. Necesitaba "cerrar" este arco de una forma memorable. Obvio nuestra querida Bridgette se enojó con Félix, pues la "engaño" al no decirle que era Chat Noir, pero ese drama se los presentaré en el capítulo de "La Tragedia de Elyseum".

Lo siento, debía hacerlo era demasiado mainstream para ustedes que entre ellos no hubiera nada. Así que si creían que el drama era demasiado... lo veran en lso próximos capítulos.

Algunos no querían que hubiera salseo, pero era inevitable. Al menos con ellos, no quería que fuera un Lemmon grotesco, quería que fuera un poco erótico dramático. Tengan paciencia es la primera vez que escribo algo como esto.

¿Hanna dejara de escribir estas cosas?... Nop, este es solo el principio. muajajajajjaja

Nos leemos el miércoles.