Entre Porristas, Rutinas y Pompones

A la mañana siguiente Lily y Marín se dirigían aprisa a la clase de DCAO, aún no sabían quién era el nuevo profesor, ya que hasta el curso anterior Harry lo había sido.

Entraron en el aula sin hacer ruido, habían llegado tarde, sus compañeros estaban alrededor del profesor… al parecer éste daba las instrucciones; pero para su mala suerte justo en ese instante los alumnos se esparcieron y el maestro notó a las recién llegadas.

- Con que llegando tarde… - reprendió el profesor.

- ¿Papá…?- respingó Lily. - ¡volviste! - exclamó entusiasmada, la clase completa la observaba. - Es decir… nos seguirás dando clases - carraspeó, retomando compostura.

- Señorita Potter, aquí soy el profesor… ¿no recuerda que usted me lo subrayó cuando tomé el puesto? - dijo con voz seria.

- Ok…- las mejillas de Lily ardieron.

Atsumi observaba la escena, y en sus labios se curvó una sonrisita burlona. Diego se indignó.

- Y por el retardo tienen cinco puntos menos, ambas - sentenció.

- Creo que después de todo jamás tendremos beneficios - ironizó la pelirroja, mirando a su amiga; y las dos se dirigieron a dejar sus mochilas al fondo del aula, ya que desde que Harry impartía la clase de DCAO los pupitres estaban alrededor y el salón despejado.

- Ya, no te quejes - aconsejó la castaña.

- Antes de que ustedes llegaran… les decía a la clase que trabajaremos con el conjuro patronus - expuso, y sus ojos esmeralda tuvieron un brillo nostálgico. Tenía diversos recuerdos con ese hechizo, desde la vez que Remus Lupin le salvó la vida con un patronus, o cuando él salvó la suya propia y la de Hermione… (pensar en ella le formó un nudo en la garganta) También estaba la ocasión que lo practicaron los miembros de la ED.

- ¿El qué? - preguntó Marín, ya que como estaba enfadada no había puesto mucha atención.

- Es el hechizo protector contra los dementores. Cuando uno hace un patronus, debe de estar pensando en algo feliz. Si el patronus es fuerte, la nube plateada tendrá forma. Según el mago, es de una forma u otra… pero su tamaño no afecta a su fuerza. Y a veces éste puede tomar el aspecto de algo relacionado con el amor de la vida del mago, ya que se invoca con pensamientos felices - explicaba Harry. El salón fue inundado por murmullos risueños y bromistas. La mirada de Atsumi se dirigió inmediatamente al rubio ojigris, quien trató de mostrarse indiferente. Marín intercambió una mirada con Lily, ella rodó los ojos pensando que la chica de rasgos orientales era tan empalagosa.

- Es decir, toma la forma de algo que tenga que ver con un ser a quien queremos mucho - corrigió, al darse cuenta del revuelo que habían generado aquellas palabras. - Conjurar un Patronus es magia avanzada, y creo que están listos - continuó Harry, sacando su varita. Los estudiantes lo imitaron.

- Para invocarlo se necesita recitar Expecto Patronum - la agitó y un ciervo plateado de altas astas trotó. Una impresionada exclamación se oyó al unísono.

- ¡Ay, qué bonito! - chilló Atsumi, y tanto Madison como Amber estuvieron de acuerdo con su amiga.

- Lo más importante no es que sean lindos o no, señorita Corner, sino que funcionen cuando un Dementor o algo parecido los esté atacando - aclaró el ojiverde.

- A mí ni de chiste me gustaría enfrentarme a un Dementor… mi papá me ha dicho que son horribles, y lo peor es lo que te hacen sentir, como si estuvieses absolutamente deprimido - saltó aterrada, Marín.

- Espero que jamás tengan que enfrentarse a ellos - deseó Harry, y nuevamente le llegó un recuerdo de la vez que cientos de dementores se cernían sobre Sirius, Hermione y él. Pero en aquella noche su patronus tomó la forma de un ciervo. Cuando salió de su ensimismamiento se dio cuenta que la clase había comenzado a practicar el encantamiento.

- Expecto Patronum - se escuchaba gradualmente por todo el salón, mientras éste era invadido por volutas de humo plateado.

- ¡Lily, qué esperas! - apremió la pelirroja.

- Me quedé observando a mi papá…- murmuró pensativa, mientras sus ojos continuaban analizándolo. Era extraño que hubiese cambiado de opinión y vuelto a Hogwarts; y más aún, que cuando habló del encantamiento, ella lo notó, él se sumió en sí mismo, como si estuviese recordando algo.

- Lily es en serio, ni porque seas su hija y yo la de su mejor amigo, nos va a pasar si no trabajamos - recalcó la ojiazul. - Así que a darle - hizo un movimiento con su varita.

Tras un rato de intentarlo Lily consiguió conjurar un patronus corpóreo, cuya forma era un radiante borreguito plateado que corrió alrededor de ella.

- Atsumenza tiene razón, ¡son bonitos! - exclamó risueña. Su amiga Marín asintió, aunque ella aún no conseguía que el suyo cobrase forma.

Tres miradas estaban concentradas en Lily, una esmeralda que brillaba orgullosa, una gris que no había podido resistirse y veía radiante; y otra color castaña que lucía interesada. Aunque también estaba la de Atsumi, que la observaba con envidia.

Harry tuvo el impulso de ir a felicitarla, y Diego también lo deseaba, pero en eso Alexander se dirigía hacia las dos amigas. Y tanto el ojiverde como el rubio se detuvieron en seco.

Justo en ese instante Marín logró que su patronus cobrara la forma de una ardilla, la cual corrió hacia el chico Krum, y se desvaneció mientras éste se acercaba con un oso pardo caminando a su lado.

- Lily - exclamó él con una sonrisa.

- Impresióname - la castaña alzó las cejas, y su tono de voz fue sarcástico. Marín sonreía vacilante, porque no supo qué decir para no dejarse en evidencia, aunque estaban demás las palabras cuando sus mejillas tenían un fuerte rubor. Alex iba a comentar algo cuando un dragón voló sobre sus cabezas, serpenteando como esos dragones de la fiesta de china. Y los tres giraron para ver al chico rubio que lo había generado. Lily cruzó sus ojos con los grises, y él hizo un amago de sonrisa. Pero Atsumi lo arruinó porque se puso a presumir que la forma del patronus de su novio era por ella, luego Diego la calló diciendo que los dragones eran de china y no de Japón (de donde son sus abuelos maternos) Marín se soltó a reír, y la chica de rasgos orientales disimuló con una tonta risita; aunque su rostro adquirió un color rojo intenso por la vergüenza y la ira.

Lily estuvo segura que el patronus de Diego cobró esa forma con relación al significado del nombre de su padre. Y para ser específicos su dragón no se parecía en nada a los de las fiestas chinas, ella había leído sobre dragones y el del rubio tenía el aspecto de los dragones Europeos.

Y no sólo la castaña, Diego, Marín y Alex habían conseguido conjurar patronus corpóreos. También Roy, el cual tenía forma de un perrolabrador, el de Hannia había resultado ser un menudo petirrojo (Marín le hizo comentarios sarcásticos y burlones a su mellizo por esto)

Después de la vergüenza que le hizo pasar Diego a Atsumi, éste sintió remordimientos y la enseñó a conjurar su patronus, ella aprovechada hacía que él le mostrase hasta cómo mover la varita. Finalmente un águila plateada sobrevoló el salón, Madison y Amber se pusieron a aplaudir como tontas.

- ¡Ay Diego, eres tan genial! Gracias por ayudarme… contigo cerca, mis pensamientos siempre serán alegres - decía con exagerada melosidad, dirigiendo una mirada maliciosa hacia Lily, lo besó sonora y prolongadamente cerca de los labios. Los ojos verdes tuvieron un brillo peligroso, Marín puso expresión de asco.

- Señorita Corner, este no es el sitio para una demostración romántica - Harry amonestó irritado.

- Ay profesor… ¿qué jamás fue joven? - insinuó socarronamente Atsumi. Las mejillas de Harry adquirieron un leve sonrojo, y miró disgustado a la chica de rasgos orientales; no podía evitarlo, sentía aversión por ella principalmente por motivos relacionados con sus dos hijos… y no podía ser ya que él era el profesor.

Lily la fulminó con la mirada, porque la clase había soltado unas risitas burlonas. Diego se movía incómodo alejándose un poco de la chica.

Harry se sintió atrapado en una especie de Déjà vu, recordando cuando él estuvo en una situación similar a la de Diego, cuando él se comportaba igual de tonto por estar enajenado con Cho Chang, la madre de Atsumi. Se quedó viendo la expresión entristecida de Lily y pensó en Hermione. Esto lo hizo enojarse consigo mismo por haber revivido aquello.

- Bien clase, para ser la primera vez que practican el encantamiento patronus muchos de ustedes lo consiguieron… Los demás no se sientan menos, pronto podrán, sólo necesitan continuar practicando... Nos vemos en la siguiente clase - decía algo apurado, y subió aprisa a su despacho.

Lily y Marín intercambiaron una mirada desconcertada, luego fueron por sus mochilas mientras Alexander, en contra de sus propios deseos (él quería hacerle plática a Lily) se tuvo que ir aprisa porque los del equipo de Slytherin tenían práctica de Quidditch.

La castaña y la pelirroja bajaban y en el vestíbulo se encontraban con James. Cuando entraban al gran comedor una chica de cabellos castaño oscuro salía corriendo y por poco chocaba con el pelinegro. Al verla venir éste la frenó a tiempo, deteniéndola por los brazos; los ojos color chocolate de ella se encontraron de frente con los color cajeta, y brillaron de una forma desafiante. James sonrió burlón, mientras que por las blancas mejillas de la chica se extendió un fuerte rubor ocasionado por sentir la respiración del ojimarrón chocar contra su rostro.

- Vamos Lissie, llegaremos tarde al campo de Quidditch ¡tenemos que ver practicar al guapísimo Alex! - apuraron Arielle Halliwell y Mariette Flint. Marín gruñó al escuchar esto, fue entonces que Dafne Malfoy reparó en su presencia y la de Lily, a ésta última la miró con desdén.

- Podrías quitar tus manos de mis brazos - pidió, apretando los dientes. James retiró sus manos como si la chica fuese de cristal, y dio un paso a un lado. Dafne sonrió irónica, pasando entre la pelirroja y Lily, dándole un malintencionado empujón a la castaña, se marchó.

- Oh, como que tu ex cuñadita ahora te alucina más - comentó socarrón James.

- Sea como sea, ella siempre me caerá bien - respondió la ojiverde, sonriendo maliciosa.

- ¿Por qué? - preguntaron al mismo tiempo James y Marín, él curioso y la pelirroja extrañada.

- Porque Dafnely Malfoy jamás se fijaría en ti - observó Lily, avanzando.

- ¿Ah sí? Pues eso no me importa. Estaré bien - subrayó, caminando detrás de su hermana.

- James, tú quieres besar a cualquier chica que te parezca atractiva… aunque la mayoría tenga una sola neurona - impugnó.

- Le estás diciendo boba a tu ex cuñada. ¡que no te escuche Diego! - se rió, viendo alrededor como si se cerciorase de que el rubio ojigris no estuviese por ahí cerca.

- No, porque ella sí tiene neuronas… y por lo mismo en todo este tiempo no ha caído rendida a tus pies. Pero tú, ¿en serio quieres besarla? - finalizó segura de tener la razón.

- Ya te dije que no estoy interesado en Lysandra Malfoy, es arrogante, presumida y superficial… - discutió con el rostro acalorado.

- Como tú. Aunque claro, todo en contra… ella es inteligente, es la mejor amiga de tu ex novia, y alucina a nuestra familia. Y yo en su lugar de todas formas te alucinaría - consideró Lily.

- ¡Ya déjame en paz! - protestó el ojimarrón, y para cambiar el tema le arrebató un libro que la castaña llevaba aferrado. -¿Qué es esto?- exclamó sorprendido al leer el título.

- Un libro, dah -terció sarcástica.

- Sabes a lo que me refiero...- arqueó la ceja, señalando la portada amarilla cuyas letras naranja rezaban: "Víktor Krum El astro del Quidditch"

- Soy fan de la leyenda Víktor Krum - declaró, y se lo arrebató ruborizándose intensamente. James soltó una carcajada.

- Un buen comienzo para ligarte al hijo - observó con una mezcla de burla y a la vez orgullo.

Los ojos verdes se oscurecieron y con el libro lo golpeó en un costado, a la altura de la cintura. - Yo creí que el quería un hijo con Alexander eras tú… - contraatacó, apretando el paso para llegar a la mesa Gryffindor.

- Ja-ja ¡qué chistosa, micifuz! - protestó, frotándose la zona adolorida. Lily con una amplia sonrisa, llegó primero y se sentó a lado de su amiga pelirroja, que desde que ellos comenzaron a "conversar" los dejó atrás y se dirigió a comer.

- A mí me gusta su hermana, y ella también tiene neuronas - rebatió, dejándose caer a lado de Lily.

- Y por eso ella tampoco te va a hacer caso. ¡Auch!, tu ego sigue siendo lastimado - recalcó cantarina, y dirigió su mirada hacia la entrada, James la imitó; sucedía que Alexa Krum acababa de entrar, y en cuanto se percató de las miradas de los hermanos Potter la suya asesinó al pelinegro.

Cuando Lily y Marín salían del gran comedor para dirigirse a su siguiente clase… Atsumi entraba con Amber y Madison caminando detrás de ella, ambas repartiendo volantes a sus compañeras, causando tremendo alboroto entre las chicas. Amber le entregó a la pelirroja una hoja de pergamino color rosa con letras moradas.

- No sé para qué se lo das, no creo que vaya a hacerle útil…- terció con menosprecio. - ¿O crees tener el talento, Weasley? Pero déjame decirte que para ser una diva necesitas algo más que eso - le espetó viéndola y soltando una risilla burlona.

- Oh, yo creía que el único requisito para estar en tu grupo era no tener cerebro - contraatacó esbozando una sonrisa sarcástica. Las finas facciones de Atsumi se endurecieron.

- No le hagas caso, Marín, camina - la jaló la ojiverde, no estaba dispuesta a seguirle el juego a la capitana de las porristas.

Cuando subían las escaleras la ojiazul le tendió el volante a la castaña.

- Así que habrá casting para seleccionar nuevas porristas... ¡Wow! nuevas tontas - se rió Marín.

- Una oportunidad...-murmuró Lily, más para sí que para su amiga.

- ¿Oportunidad…? ¿Para qué? - Isis la regresó a ver desconcertada.

- Para desquitarme de Atsumi - las pupilas verdes de la chica brillaron de forma vengativa.

- ¿Por lo de Diego? - dedujo la ojiazul.

- Y lo que le hizo a James - Lily sonrió más presuntuosa.

- ¿Piensas sabotearla?-más que preguntarle parecía incitarla.

- ¿Tú qué crees?-la castaña alzó las cejas y entrecerró los ojos.

- ¡Oh, suena siniestro! Pero me gusta - la pelirroja juntó sus manos y con sus dedos hacía una seña como de traerse algo entre manos.- Continúa…

- Este es el plan...- le hizo una seña para que se acercara.- Necesitamos a alguien infiltrado en la escuadra - susurró en su oído.

- Sí - Marín concordó, pero Lily mantuvo su mirada fija en su amiga, de una forma insinuante.

- ¿Lily, por qué me miras así…? ¡estás asustándome! - la pelirroja retrocedió y negaba enérgicamente.

- Vamos Marín. ¿Qué tan difícil puede ser?-insistió la ojiverde.

- Nunca he sido buena en nada-se excusó.

- ¿Ah no?, yo diría que tienes un carácter que hace temblar al mundo - señaló, las mejillas de la ojiazul se sonrojaron. - Y eres estupenda en la patineta muggle - agregó antes de que la pecosa objetara.

- Como sea… no quiero ponerme una falda corta y bailar como boba - se movió de una forma exageradamente ridícula.

- Por favor - Lily la vio con súplica.

- ¡No!- rotundizó. - Además aquí dice que necesitas una rutina para ir a la audición - comenzó a caminar hacia las escaleras.

- Yo te enseño una - se apresuró a decir la castaña.

- ¿Que tú qué? - Marín pareció haber recibido un fuerte zape.

- Definitivamente una blugger alguna vez te golpeó muy fuerte en la cabeza - dijo convencida.

- Marín, yo no puedo presentarme porque de inmediato me rechazarían.

- A mí también, saben que soy tu mejor amiga… - objetó.

Lilytzy pestañeó con carita de sufrida.

- Está bien… pero si no quedo no insistirás - cedió resignada, y advirtió.

- Lo prometo - Lily alzó la mano en señal solemne de juramento. La chica ojiazul sonrió. - Sólo porque en verdad detesto a Atsumenza y deseo verla rabiar - aclaró.

Para el atardecer las porristas se habían reunido en el campo de Quidditch, tenían que hablar sobre las audiciones y el hecho de aceptar nuevos miembros en la escuadra. Además tenían que practicar sus rutinas y ponerse al día.

James no pudo contener su impulso de ir a observar a Atsumi, y no entendía cómo es que aún tenía deseos de verla. Así que para su desgracia se vio caminando hacia el campo de Quidditch. Cuando llegó estaban ensayando.

La capitana de las porristas gritaba:

- ¡Vamos a hacerlo de nuevo, esta rutina tiene que salir a la perfección! - ordenaba.

- Pero Atsu, cuando las nuevas entren tendremos que reubicar nuestras posiciones y será doble trabajo - se quejaba una chica rubia.

- Por el conformismo actual es que habrá chicas nuevas. Ten cuidado Ari, podrían reemplazarte - terció con voz fingidamente angustiada.

- Es que Arielle tiene razón… - intervino con vacilación Mariette.

- ¡Calla! - silenció como si la chica hubiese dicho una barbaridad.

- En una semana comienzan los partidos de Quidditch. Y esto es top secret, pero como se habrán dado cuenta me estoy haciendo amiga de Alexa Krum. Pues ella me confió que su padre será quien venga a inaugurar los juegos, y eso nos conviene… - expuso.

- Oh… - musitó Amber.

- No entendiste ¿verdad? - Atsumi clavó sus ojos en su amiga, Amber negó. La chica de rasgos orientales rodó los ojos exasperada.

- Que si Víktor Krum nos ve, como el presidente de la Asociación Internacional de Quidditch que es, pronto podríamos estar en una escuadra profesional - explicó, sonriendo presuntuosa.

- ¿En serio te refieres a podríamos? ¿todas? ¿O sólo te refieres a ti? - inquirió Dafne Malfoy.

- Lissie - Atsumi chilló ofendida.

- Lo siento - se disculpó, con las mejillas sonrojadas; aunque por cómo conocía a su mejor amiga, su comentario fue sincero. La chica de rasgos orientales alzó la cara con petulancia y agitó sus pompones. De nueva cuenta comenzaron a ensayar, se escuchaba una rítmica música en el estadio.

James no se dio cuenta pero sus ojos no estaban observando a Atsumi, si no a Dafne Malfoy. Repentinamente la discusión que tuvo con su hermana esa mañana después de casi chocar con Lysandra, resonó en su cabeza y las palabras comenzaron a cruzar su mente como si tuviesen colores fosforescentes: Dafne Malfoy jamás se fijaría en él, era la mejor amiga de Atsumi Corner, y sobre todo lo detestaba por ser un Potter… Y para la fresita del pastel, estaba el rubor que apareció en las mejillas de la chica cuando sus miradas se cruzaron, entonces todo tomó forma de una sola idea. Tenía… no, mejor dicho Debía conquistar a Dafne Lysandra Malfoy. Así mataba tres aves de un solo hechizo… se vengaba de Atsumi al hacerse novio de su mejor amiga, de Diego por lastimar a su hermana… y porque como bien había dicho Lily, Dafne le había herido el ego; era hora de sanarlo. Además la chica no era fea… no podía negarse que se sentía bastante atraído hacia ella.

Hola,siento q haya abandonado mucho esta historia

en este tiempo me han pasado millones de cosas, una de ellas demasiado fuerte y triste

la partida de un ser querido siempre lo es...

sin embargo aquí estoy, siguiendo con la vida.

debo agradecer inmensamente a:

Ivom y Karlyzhaa porque sus comentarios me hicieron recordar que este fic debe continuarse XD

gracias, muchas gracias

Anyeli Potter Granger