Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: Harry Potter, un muchacho consciente de la magia, con una gran inteligencia, pero roto por culpa del maltrato de sus parientes. Hasta que por azar del destino, su vida va a cambiar completamente y ya nada va a volver a ser igual.


El Orden Natural de Las Cosas.

Año V

Capítulo LV

"El Ejército de Hogwarts"

~0~0~

—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

~0~0~

Harry miró a todos cuando la votación había terminado. Alumnos de primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y séptimo años y aunque minoritariamente de Slytherin, todas las casas, estaban ahí, y no solo de forma directa. La mirada de Harry viajo hasta los ojos de Daphne que lo miraba atentamente; cuando sus miradas se encontraron ella con una sonrisa le guiño el ojo. Harry sonrió.

—Muy bien —dijo Harry ante la expectante mirada de todos —, ¿Empezamos a practicar? Creo que lo primero que deberían tener bien en claro y a la perfección es el Encantamiento Expelliarmus, es decir, el encantamiento de desarme. Ya sé que es muy elemental, pero lo que encontré muy útil…

—¡Harry, por favor! —exclamó Zacharias Smith mirando al techo y cruzándose de brazos —. No creo que el Expelliarmus nos ayude mucho si tenemos que enfrentarnos a Quien-Vos-Sabes.

Harry suspiró y lo miró.

—mmm, bueno, Zacharias si es tan sencillo, te propongo algo. Si derrotas a Luna, yo voy a considerar que todos están preparados y continuamos con un hechizo más avanzado. ¿Te parece bien? —preguntó Harry con una sonrisa.

—Bien. —dijo Zacharias con tono arrogante mientras se paraba.

Luna miró a Harry con una sonrisa y él le guiño el ojo también sonriendo.

Luna se paró y dando saltitos ante la mirada extrañada, y hasta burlona, de muchos fue hasta el fondo de la sala. Ambos, tanto Zacharias como Luna, enfrentados sacaron sus varitas, se pusieron en posición y esperaron a que Harry diera la orden de comienzo. Todos se levantaron a mirar. Harry camino hasta el centro, alejado del lugar de donde iban pasar los hechizos, los miró a ambos un momento y levantó la mano.

—A la cuenta de tres. Uno… dos… tres…

—Expell… —pronuncio Zacharias pero no logró terminar de pronunciar el encantamiento.

Un paso hacia adelante, un movimiento preciso y grácil de la muñeca de la Ravenclaw y un destello amarillo dónde estaban los largos rizos de Luna por el movimiento fue lo único necesario para derrotar al Hufflepuff. La varita de Zacharias había salido volando, una vez más Luna había demostrado su extraña velocidad. Todos miraron sorprendidos la mano del Hufflepuff, completamente vacía. El silencio era profundo.

—Sé que puede ser un hechizo básico —dijo Harry de forma serena mientras se acercaba a Luna y le rodeaba los hombros con su brazo —. Pero si saben hacerlo bien y ejecutarlo con un solo movimiento y sin pronunciar el encantamiento como lo hizo Luna, les puedo asegurar que muy pocos magos se les van a poder enfrentar —Smith se quedó con la boca abierta, con cara de estúpido. Los demás seguían muy callados —. Pero si creen que esto está por debajo de sus conocimientos, pueden irse —añadió Harry. Smith no se movió. Los demás tampoco —. Bien —continuó Harry. Había tantos ojos fijos en él que se le estaba secando la boca —. Tanto Luna como Daphne pueden ayudarlos, los tres tenemos años de práctica y sabemos una tonelada de hechizos. Podríamos dividirnos en parejas y practicar. Daphne, necesito que ayudes a Judith, Luna ayuda mientras tanto a todos los demás también.

Ambas asintieron. Aunque a Harry no le resultaba raro dar instrucciones, debido a que practicaba y enseñaba continuamente a Daphne y a Luna, le resultaba muy extraño que todos los demás las siguieran, nunca nadie lo había seguido a excepción de ellas. Todos comenzaron a formar parejas y como era de esperar, Neville se quedó sin pareja.

—Vas a practicar conmigo —le dijo Harry —. Muy bien, voy a contar hasta tres: uno, dos, tres…

De pronto, la sala se llenó de gritos de ¡Expelliarmus! Las varitas volaban en todas direcciones; los hechizos mal ejecutados iban a parar contra los libros de las estanterías haciéndolos volar por el aire. Harry hizo un movimiento y la varita de Neville salió disparada contra el techo produciendo una lluvia de chispas. Neville miró impresionado a Harry y él con un movimiento hizo que la varita del Gryffindor volviera a su mano. Harry miró un momento a Daphne, estaba con Judith explicándole como tenía que mover la mano, como dulcemente y con una sonrisa tomaba la muñeca de la niña y la movía haciendo que sonriera cuando salían chispas de la punta de la varita.

—¡Expelliarmus! —exclamó Neville. Había tomado a Harry desprevenido, y la varita de él salió volando de su mano —. ¡Lo CONSEGUI! —exclamó Neville nuevamente emocionado —. No lo había hecho nunca. ¡LO CONSEGUI!

—¡Muy bien Nev! —lo animó Harry. Harry movió su mano y su varita salió volando hasta esta su vista volvió a donde estaba Daphne que lo miraba, junto con Judith, riéndose ambas —. Nev, ¿Por qué no te turnas un rato con Fred y George, o Ron y Dean? Así voy a poder pasear por la sala y ver cómo le va a todos los demás.

Harry se paseó entre las otras parejas e intentó corregir a los que realizaban mal el hechizó, Ginny se había emparejado con Michael Conrner, su novio; lo estaba haciendo muy bien, mientras que Michael o lo hacía muy mal o no quería hechizar a Ginny.

—Michael, no tengas miedo de hechizar a Ginny. Al menos a Daphne y a mí nos funciona, es bueno para relajar tensiones. —dijo Harry jugando con su varita entre sus dedos.

—Sí, sobre todo cuando alguien se le ocurre hacer la idiotez de turno —agregó Daphne levantando la voz —, lanzarnos hechizos evita que mis ganas de estrangularlo por ser un imprudente se vuelvan una realidad.

—Ven… —dijo Harry para después agregar en voz baja —. Cuando se enoja da miedo… su Reducto es imparable…

Ginny y Michael se rieron. Harry siguió mirando a los demás Ernie Macmillan blandía exageradamente su varita, con lo que daba tiempo a su compañero para ponerse en guardia. Los hermanos Creevey practicaban con entusiasmo, pero de manera irregular, y eran ellos los principales responsables de que los libros saltaran de los estantes. Luna, por su parte, tenía un duelo triple contra los gemelos que estaban siendo duramente apaleados.

Harry desde atrás de Hermione tomó la muñeca de ella y con un movimiento desarmó a Ron Weasley que miró sorprendido.

—Lo importante es el movimiento de la muñeca. —dijo Harry soltando y sonriéndole a Hermione.

—¡Gracias Harry!

Siguió paseándose por la sala deteniéndose de vez en cuando para hacer alguna sugerencia. Poco a poco los estudiantes fueron mejorando. Harry miró la hora y se llevó la sorpresa al ver que eran ya las nueve, lo cual significaba que tenían que volver a sus salas comunes inmediatamente si no querían que Filch los pescara y los castigara por estar en los pasillos fuera de los límites permitidos. Con un movimiento de varita hizo aparecer un silbato y lo estudiantes dejaron de gritar, ¡Expelliarmus!, cuando los escucharon sonar.

—Bueno, estuvo muy bien —comentó Harry —, pero la sesión llegó al límite de tiempo. Tenemos que volver a las salas comunes. ¿La próxima semana a la misma hora?

—¡Antes! —exclamó Dean Thomas con entusiasmo, y muchos compañeros asintieron con la cabeza.

Angelina, en cambio, dijo.

—¡La temporada de quidditch está a punto de empezar y el equipo también tiene que practicar!

—Entonces el próximo miércoles por la noche —determinó Harry —. Ya decidiremos si hacemos alguna reunión adicional. ¡Ahora va a ser mejor que nos vayamos!

Volvió a sacar el mapa del merodeador y lo revisó meticulosamente para ver si había algún profesor en el séptimo piso. Los primeros en irse fueron Daphne y las Slytherin, luego el resto en grupos de tres y cuatro y por ultimó el juntó con Hermione y Neville.

—Fue genial, Harry. —comentó Hermione mientras caminaban.

—¡Si, genial! —coincidió Neville, con entusiasmo.

~0~0~

Durante las dos semanas siguientes, Harry tuvo un extraño sentimiento de sosiego, como si un talismán muy grande estuviera dentro de su pecho, un secreto íntimo que lo ayudaba a soportar las clases de la Profesora Umbridge y que incluso le permitía sentir una extraña tranquilidad a donde fuera. Harry y el EH le oponían resistencia a ella y al Ministerio, practicando lo que más temían y durante clases, cuando se suponía que tenía que estar leyendo el libro de Wilbert Slinkhard, lo que hacía realmente era planificar junto con Daphne el próximo hechizo o el próximo entrenamiento para las reuniones.

Sin embargo, resultaba casi imposible elegir una noche a la semana para las reuniones del EH, porque tenían que adaptarse a los horarios de entrenamiento de tres equipos de quidditch, que muchas veces se modificaban debido a las adversas condiciones climáticas. Pero eso no preocupaba a Harry, tenía la sensación que seguramente era mejor que sus reuniones no tuvieran horario fijo.

Harry, Daphne y Luna, no tardaron mucho en idear un método muy ingenioso para comunicar la fecha y la hora de la siguiente reunión a los miembros del EH por si había que cambiarlas en el último momento, porque habría resultado sospechoso que los estudiantes de diferentes casas cruzaran el Gran Comedor para hablar entre ellos demasiado a menudo, bueno al menos todos menos ellos tres.

—¿Ven los números que hay alrededor del borde de las monedas? —dijo Harry mostrando una para que la vieran al final de su cuarta reunión —. En los galones auténticos no son más que un número de serie que se refiere al duende que acuño la moneda. En estas monedas falsas, sin embargo, los números cambian para indicar la fecha y la hora de la siguiente reunión. Las monedas se van a calentar cuando cambie la fecha, de modo que si las llevan en un bolsillo lo van a notar.

Harry lentamente paso una canasta con monedas y todos fueron tomando una.

—Aunque la Profesora Umbridge nos ordenara vaciar nuestros bolillos, no hay nada sospechoso en llevar un galeón ¿No? —agregó Daphne divertida.

—¿Saben hacer un Encantamiento Proteico? —preguntó Terry Boot a los tres.

—Si. —contestó Harry con simpleza.

—Pero si eso…, eso corresponde al nivel de EXTASIS —comentó con un hilo de voz.

—Tres alumnos de distintas casas, parias de la escuela, tildados de locos o raritos, solos en una biblioteca, reuniéndose todos los días a todo momento… hacíamos muchas cosas además de hablar. —dijo Harry riéndose.

—Bueno Señor Tenebroso, ya tenes tu propia marca tenebrosa. —dijo Daphne divertida mientras caminaban por un pasillo.

—Al menos no están gravabas en su piel. —contestó Harry divertido.

—Espero que no se gasten los galeones sin querer… —agregó Luna pensativa —… o que un escarbato no se los robe.

Al acercarse el día del primer partido de quidditch de la temporada, Gryffindor contra Slytherin, las reuniones de EH quedaron suspendidas porque Angelina se esforzó en hacer entrenamientos casi diarios. Dado que hacía mucho tiempo que no se celebraba la Coda de Quidditch, el inminente encuentro había producido grandes expectativas y emoción. Como era lógico, Ravenclaw y Hufflepuff demostraban un vivo interés en los resultados del partido. Los Jefes de las casas cada uno de los dos equipos enfrentados, pese a que intentaban disimularlo bajo un considerable alarde de espíritu deportivo, estaba ansiosos de ver ganar a los suyos. Suficiente era la emoción como para que el fin de semana anterior al partido, durante la clásica tarde de té de Minerva y Harry, ella dijera.

—Harry, espero que estés entrenando mucho… Ya me acostumbré a ver la Copa de Quidditch y la Espada de Godric Gryffindor juntas en mi mesa —comentó mirando ambos objetos en su escritorio —. Y no tengo ninguna intención de entregarle la Copa al Profesor Snape, espero que me enorgullezcas…

Harry la miró, pestaño un par de veces, tomó un poco más de su té y contestó.

—Creí… que la Espada de Gryffindor era mía. Creí que el Sombrero Seleccionador me la había regalado cuando estaba en segundo.

Minerva se rio divertida tapándose la boca.

—Por supuesto Harry, por supuesto, la Espada es tuya, el brazalete que tenes en la muñeca es prueba de eso… —contestó Minerva —. ¿Pero qué clase de Profesora seria si le permitiera a un alumno andar por los pasillos del colegio con una espada legendaria? —preguntó divertida.

Harry la miró con cara de póker… Minerva cuando se trataba de quidditch no era racional.

Snape tampoco disimulaba que defendía los intereses de su equipo. Había reservado tantas veces el campo de quidditch para los entrenamientos de Slytherin que los Gryffindor tenían dificultades para utilizarlo. También hacia oídos sordos a los continuos informes de los intentos de los Slytherin de hacer maleficios a los jugadores de Gryffindor en los pasillos del colegio.

Pero a pesar de todo Harry era optimista en cuanto a las posibilidades que Gryffindor tenía de ganar; al fin y al cabo, nunca habían perdido contra ningún equipo y no quería comenzar ahora. Ron todavía no había alcanzado el nivel de rendimiento que Wood habría aprobado, pero se estaba esforzando mucho para lograr y todo el empeño y fuerza de voluntad que ponía era digno de destacar. Sin embargo, su punto débil, era su tendencia a perder la confianza en sí mismo después de equivocarse; cuando le marcaban un tanto, se retraía sobre sí mismo y entonces era más probable que le marcaran más goles. Harry solo esperaba que Ron Weasley fuera capaz de soportar una verdadera ola de insultos a los cuales él estaba acostumbrado de recibir.

El mes de octubre, juntó con el cumpleaños de Minerva, fue una sucesión ininterrumpida de días de viento huracanado y lluvia torrencial, y cuando llegó noviembre, hizo un frío glacial; el gélido viento y las intensas heladas matinales hacían que la piel se desquebrajar y hasta cortara si no estaba bien protegida.

La mañana del partido amaneció fría y despejada. Cuando Harry despertó, salió de la cama y lo primero que vio fue Ron Weasley muy duro, abrazándose las rodillas y mirando fijamente el vacío.

—¿Cómo haces para soportarlo? —susurró Ron antes de que Harry saliera por la puerta completamente vestido.

Harry se giró y lo miro a los ojos.

—¿Te réferis a los insultos, las burlas y el desprecio? —preguntó Harry sereno.

—Si…

—Tengo personas en quien confiar y apoyarme cuando me siento mal, nunca hice nada solo, no creo haberlo podido soportar si estuviera solo —contestó Harry con simpleza —. Con Daphne y Luna nos apoyamos mutuamente, los tres fuimos aislados, insultados y repudiados por nuestros compañeros… pero los tres conseguimos el confort que necesitábamos, juntos. Yo sé que ellas estuvieron, están y van a estar cuando las necesite, siempre, y lo mismo va por mí. Voy a estar siempre para ellas. Incluso con Hermione pasa y no la conozco hace tanto tiempo.

Ron no dijo nada, se quedó en silencio Harry continuó.

—¿Podes decir lo mismo de alguien?

Harry no esperó respuesta y dejo a Ron con sus propios pensamientos.

El Gran Comedor estaba casi completamente llenó cuando Daphne y Harry entraron; los alumnos hablaban más alto de lo normal. Ambos notaron que además de los gorros y bufandas de color verde y plateado, todo llevaban una insignia de plata con una forma que parecía la de una corona. Cuando llegaron al inició de la mesa de Gryffindor, Harry recibió una calurosa bienvenida. Todos iban vestidos de rojo y dorado.

—¿Y Luna? —preguntó Harry a Daphne que anteriormente le había dicho que entraran ellos solos al comedor que Luna iba a entrar después.

—Ya viene, dijo que tenía algo preparado. —contestó Daphne sirviéndose té.

—Oh… ¿Tengo que preocuparme? —preguntó Harry nuevamente.

—No creo. No me dijo que era.

Harry y Daphne comenzaron a desayunar no tardó mucho en que un silencio sepulcral se apoderara del Gran Salón y unos saltitos resonaran en todo el lugar.

—¡Hola! —saludó entonces una vocecilla tenue y soñadora delante de ellos.

Harry y Daphne levantaron la cabeza; Luna había llegado. Mucha gente la miraba sin parar, y unos cuantos estudiantes reían sin disimulo y la señalaban con el dedo. Luna había conseguido un gorro con forma de cabeza de león de tamaño natural y lo llevaba puesto encima de la cabeza. Harry esbozo una gran sonrisa y una risita se le escapo.

—Yo estoy con Gryffindor —declaró Luna señalando su gorro —. Miren lo que hace… —Harry completamente anonadado y divertido vio como Luna levantaba la mano y le daba unos golpecitos con la varita. El gorro abrió la boca y soltó un rugido extraordinariamente realista que hizo que todos lo que había cerca pegaran un saltito —. ¿Es genial no? —preguntó Luna muy contenta —. Quería que tuviera en la boca una serpiente que representara a Slytherin, sin ofender Daphne, pero no hubo tiempo.

Luna se sentó sin esperar respuesta y comenzó a desayunar, Harry no podía dejar de sonreír y una nueva risa se le escapó. La Ravenclaw lo miró fijamente. Harry negó todavía en el mismo estado.

—Es la cosa más genial que vi en mi vida… —dijo Harry riéndose juntó con Daphne.

La helada hierba crujió bajo los pies de los tres cuando descendieron por la ladera hacia el estadio. No había una gota de viento y el cielo era una extensión uniforme de un blanco perlado, lo cual significaba que la visibilidad sería buena. Despidiéndose de ambas, Harry entro a los vestuarios en donde Angelina ya se había cambiado y estaba hablando con el resto de equipo, cuando finalmente Ron Weasley llegó parecía extremadamente nervioso e ido, pero luego se sentaron para escuchar la charla previa al partido, mientras que las voces en el exterior aumentaban.

Cuando la charla termino y al mismo tiempo que los pasos ascendían por los bancos escalonados de las tribunas del público, el equipo salió, Harry escuchó que la multitud cantaba algo, pero entre tanto ruido no pudo distinguir la letra.

Los jugadores del equipo de Slytherin los esperaban de pie en el campo. Ellos llevaban también las insignias con forma de corona. El nuevo capitán, Montague, le dio la mano a Angelina cuando la Señora Hooch dio la orden. Harry se dio cuenta de que Montague intentaba aplastarle los dedos a Angelina, aunque ella no hizo el más mínimo gesto de dolor.

Cuando el silbato pito las pelotas y los catorce jugadores emprendieron el vuelo. Harry vio por el rabillo del ojo cómo Ron salía como un rayo hacia los aros de gol. Harry subió un poco más y esquivó la primera bludger; luego comenzó a dar vueltas por el terreno tratando de buscar un destello dorado o al menos sentir la snitch; en el otro extremo del estadio, Draco Malfoy haciendo lo mismo.

—Y es Johnson, Johnson con la quaffle, cómo juega esa chica, llevo años diciéndolo, pero ella sigue sin querer salir conmigo…

—¡JORDAN! —gritó la Profesora McGonagall.

—Sólo era un comentario gracioso, Profesora, para añadir un poco de interés… Ahora esquiva a Warrington, supera a Montague, ¡Ay!, la bludger de Crabbe golpeó a Johnson por atrás… Montague atrapa la quaffle, Montague sube de nuevo por el campo y… Una buena bludger de George Weasley le da de lleno en la cabeza a Montague, que suelta la quaffle, la atrapa Katie Bell; Katie Bell, de Gryffindor, le hace un pase hacia atrás a Alicia Spinnet, y Spinnet sale disparada…

Los comentarios de Lee Jordan resonaban por el estadio, pero Harry miraba a todas partes, cerró los ojos y se enfocó en todo el campo…

—…Regatea a Warrington, esquiva una bludger, te salvaste por los pelos, Alicia, y el público está entusiasmado, escúchenlo, ¿Qué es lo que canta?

Lee hizo una pausa para escuchar, y la canción se elevó, fuerte y clara, desde el mar verde y plata de los de Slytherin que estaban en las gradas.

Weasley no atapa las pelotas

Y por el aro se le meten todas.

Por eso los Slytherin debemos cantar:

A Weasley vamos a coronar.

Weasley nació en un vertedero

Y se le va la quaffle por el agujero.

Gracias a Weasley vamos a ganar,

A Weasley vamos a coronar.

—… ¡Y Alicia vuelve a pasársela a Angelina! —gritó Lee. Harry hizo un viraje brusco, y miró a los gemelos que hervían de rabia y luego su vista se enfocó en Ron Weasley que estaba blanco como el mármol y tenía una expresión ida. Harry en ese momento comprendió que Lee intentaba apagar la letra de la canción con sus comentarios —. ¡Vamos, Angelina! ¡Ya sólo tiene que superar al guardián!... LANZA… ¡AAAYYY!

Bleatchley, el guardián de Slytherin, había parado la quaffle; luego se la lanzó a Warrington, que salió como un rayo con ella, zigzagueando entre Alicia y Katie; los cánticos que ascendían desde las tribunas se hacían más y más fuertes a medida que Warrington se acercaba a Ron.

A Weasley vamos a coronar.

A Weasley vamos a coronar.

Y por el aro se le meten todas.

A Weasley vamos a coronar.

Harry dejó de prestar atención y se concentró en buscar la snitch, giró su Saeta de Fuego y ascendió hasta tener una clara vista de todo el campo, cerró los ojos y no pudo evitar sentir a Warrington acercarse a Ron. De las gradas seguía esa estúpida canción…

—¡Slytherin marca! —sonó la voz de Lee entre los vitores y silbidos del publico —. Diez a cero para Slytherin… Mala suerte, Ron.

La magia de Harry como si fuera una pared se expandió por todos lados; al mismo tiempo Harry escuchó que Ron había dejado pasar tres quaffle más. Harry sitió algo, abrió los ojos y comenzó a escanear el lugar donde había sentido la snitch.

—…Katie Bell de Gryffindor dribla a Pucey, elude a Montague, buen viraje, Katie, y le lanza la quaffle a Johnson, Angelina, Johnson con la quaffle, supera a Warrington, va hacia la portería, vamos, Angelina, ¡GRYFFINDOR MARCA! Cuarenta a diez en el marcador, cuarenta aa diez para Slytherin, y Pucey con la quaffle…

La concentración de Harry se rompió cuando un imponente rugido resonó en todo el campo opacando los canticos que había en fondo. Harry se rio y siguió buscando la snitch, el sombrero de Luna era una maravilla. Harry volvió a concentrarse y entonces la sintió perfectamente, suspendida a uno de los lados en el extremo del campo de Slytherin.

Harry se lanzó en picada acelerando la Saeta a toda su velocidad, hizo un derrape en el aire y poniéndose al ras del suelo mientras que avanzaba hacia el campo de Slytherin. Draco Malfoy dejó de cantar y se lanzó tras de Harry…

La snitch bordeó el pie de uno de los postes de gol y salió disparada hacia el extremo opuesto de las gradas; Harry tiró con fuerza de la punta de su escoba y volviendo a hacer un medió circuló la Saeta de Fuego se comenzó a acercar a la snitch. Malfoy detrás y no muy lejos.

Sólo duró un par de segundos, los dedos de Harry se cerraron alrededor de la diminuta bola alada; Malfoy llegó a arañar el dorso de la mano sin éxito; Harry tiró de la escoba hacia arriba, aprisionando la rebelde snitch en la mano, y los seguidores de Gryffindor gritaron con satisfacción…

Minerva vio con una gran sonrisa como Harry había atrapado nuevamente la snitch, tal vez era egoísta de su parte, pero cada vez que vía el campo de quidditch, cada vez que veía a Harry jugar, tenía el mismo recuerdo una y otra vez. Extrañaba sus años de juventud, donde prácticamente podía hacer lo que quisiera en aquellos tiempos donde no se encontraba presa entre los viejos muros de cuerpo y mente; tal vez era egoísta intentar cumplir sus aspiraciones frustradas en Harry, tal vez era egoísta, haber formado directa o indirectamente a su hijo adoptivo como ella quería que fuera, haciendo que se interesara por las mismas cosas que a ella, si, tal vez era egoísta, pero era el único regocijo que se podía dar.

Ella había tenido aptitudes para muchas cosas, sin embargo, la que más apreciaba, era su habilidad para el quidditch. Era una extraordinaria buscadora y estaba mal que ella misma lo pensara, pero eso decía todo el mundo cuando la veían volar. El quidditch para Minerva era algo más que un simple deporte; eran las nubes, el grandioso sentimiento del viento contra su rostro y sus cabellos, el peligro, la adrenalina, los canticos con su nombre, las pancartas que pasaban como flashes ante sus ojos, la garganta seca y la increíble sensación de alegría cuando se ganaba un partido y más aún la copa.

Minerva miraba fijamente a Harry, siempre lo hacía, amaba verlo jugar, ver el campo lleno y ver su sonrisa de felicidad y si, tal vez era egoísta querer verse reflejada en él, pero era lo único que le quedaba… lo único que le quedaba desde ese fatídico momento, los recuerdos de cómo mientras volaba entre las gradas y trataba de alejarse lo más posible de un par de jugadores de Slytherin que la seguían de cerca con la intención de derribarla. Como una bludger enviada por un golpeador impactaba contra duramente contra su columna y parte de su cadera… nunca más iba a poder olvidar lo que cuando le dijeron que no iba a poder volver a jugar quidditch, que el mundo mágico no tenía grandes avances médicos a nivel neuromotor. Su pierna se iba a recuperar con el tiempo, pero los nervios iban a quedar lastimados de forma permanente…

La sonrisa de Minerva se borró cuando vio, en cámara lenta, como si de un déjà vu se tratara, como una bludger golpeaba a Harry, a su Harry, con fuerza en la parte baja de la espalda y como caía de su escoba. Aunque afortunadamente eran solo dos metros, las lágrimas mientras bajaba corriendo por las escaleras hasta llegar al campo de juego no tardaron en aparecer. Minerva se detuvo en seco frente de Harry; como él sentado con la snitch en la mano le sonreía.

—¡¿Harry, estas bien?! —preguntó Minerva casi con desesperación agachándose a donde estaba.

—Sí, Minnie, estoy bien. GANAMOS. —contestó Harry con una gran sonrisa mientras le mostraba la snitch.

Minerva suspiró.

—Sí, Harry, ganamos.

Tal vez Minerva se consideraba egoísta por buscar contantemente ver reflejados sus sueños y aspiraciones en Harry, pero era el único consuelo y alegría que tenía. Él era el único que podía llenar su triste vida, porque Harry había sido la única persona, desde su fallecido esposo, Elphinstone Urquart, que le había permitido entrar en su corazón completamente.

~0~0~

El domingo por la mañana, amaneció con una capa de medio metro de nieve que cubría al castillo, era un día perfecto para una buena guerra de bolas de nieve, algo que tanto Luna como Harry disfrutaban de sobre manera. Pero la alegría que tenían se esfumo cuando vieron que en la cartera que estaba ubicada a un lado de la puerta del Gran Comedor un nuevo gran y blanco pergamino con grandes letras negras decía.

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Decretó de Enseñanza Magia Numero 25

POR ORDEN DE LA HONORABLE MINISTERIO DE MAGIA DEL REINO UNIDO DE GRAN BRETAÑA E IRLANDA DE NORTE

La Suma Inquisidora será a partir de ahora la autoridad suprema sobre todos los castigos, sanciones y eliminación de privilegios relacionados con los estudiantes de Hogwarts, y tendrá el poder de alterar tales castigos, sanciones y ceses de privilegios que han sido colocados por otros miembros del personal.

Firmado:

Cornelius Oswald Fudge, Orden de Merlín – Primera Clase.

Ministro de Magia

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Harry, Daphne y Luna se miraron entre ellos en silenció.

—Umbridge acaba de quitarle el poder a los Profesores y a Minerva. —dijo Harry en voz baja.

—Si —afirmó Daphne —, creo que el hecho de que la Profesora McGonagall haya pasado de su autoridad para la restauración del Equipo de Gryffindor de Quidditch, no le gustó. O al menos es lo único que se me ocurre que haya pasado.

Los gemelos Weasley se sentaron pesadamente a desayunar no muy lejos de donde el trio estaba. Harry los miró y preguntó.

—¿Fred, George, pasó algo?

—Sí, nos suspendieron del equipo… de por vida. —contestó Fred.

—Ayer nos peleamos con Malfoy, Crabbe y Goyle, por la cansion que habia en el campo —dijo George —. La Profesora McGonagall está furiosa con nosotros y casi te suspenden a vos también.

—¿A Harry? ¿Por qué? —preguntó Luna —. Él no hizo nada. Yo lo vi irse del campo de juego después de que la Profesora McGonagall se acercó a ver como estaba. Los vi irse juntos.

—Sí, ya lo sabemos. Pero Umbridge cree que estuviste involucrado, si no hubiera esta McGonagall mientras que nos sancionaban te hubieran agregado a vos también. Umbridge te tiene entre ojo y ojo —contestó Fred mirando a Harry —. Tenes que tener mucho cuidado socio.

Harry suspiró no sabía que era mejor, si tener a un asesino loco persiguiéndolo o a una Profesora psicópata con delirios de grandeza tratando de castigarlo. Sin embargó sus pensamientos se esfumaron cuando vieron a Hagrid entrar para desayunar esa mañana.

Decir que estaba golpeado era poco, tenía cortes y moretones por todas partes. Sumado a que rengueaba un poco, estaba en muy mal estado. Sumado a todo eso, la reacción de por parte de los alumnos ante la nueva aparición de Hagrid no fue recibida con mucho entusiasmo. Algunos, como Fred, George y Lee, gritaron de alegría y corrieron por el pasillo que separaba la mesa de Gryffindor y la de Hufflepuff para estrecharla la enorme y lastimada mano; otros como Parvati y Lavander, intercambiaron miradas lúgubres y movieron la cabeza. Harry sabía que muchos estudiantes preferían las clases de la Profesora Grubbly-Plank, y lo pero era que, en el fondo, si era objetivo, reconocía que tenían buenas razones. Pero las clases de Hagrid siempre habían tenía algo especial, único como él.

—Daph —dijo Harry en voz baja llamándola.

—¿Qué pasa Harry? —preguntó Daphne.

Harry esperó un momento y vio como Luna se levantaba para ir al baño y cuando estaba los suficientemente lejos se acercó a su oído y como si fuera un susurró dijo.

—No se vos, pero si la sala de Menesteres se transforma en lo que pensamos… podríamos pedirle… bueno, una cómoda habitación con una cama y bueno…

Daphne quedó completamente atontada; sentía, el aire caliente que salía de la boca de Harry impactar contra su cuello, sus labios y garganta secos y como su respiración se iba acelerando, instintivamente se relamió varias veces los labios al mismo tiempo que sus mejillas se calentaban y se teñían de un furioso color rojo.

—Hace mucho que no estamos juntos, y no sé si queres que pasemos la navidad acá o en casa, pero si decidís que sea Hogwarts… yo no voy a poder aguantarme hasta finales de junio. —volvió a susurrar al oido de su novia.

Una perversa idea y la fantasía de hacerlo en la escuela apareció en la mente de Daphne… una perversa idea de hacerlo en un armario… hacerlo con el riesgo de que alguien los descubriera… una estúpida, perversa y sumamente excitante idea se estaba formando. Era imposible negarlo, tenía ganas de hacer el amor con Harry, pero…

—Vayamos a Potter Place para navidad Harry… —contestó Daphne con nerviosismo —. Me gustaría pasar navidad con mamá y Astoria todos juntos…

—Bueno —contestó Harry normalmente, pero luego volvió a bajar la voz —. Pero no me niegues que no es excitante la idea de hacerlo en algún lugar del castillo… en algún armario… hasta podríamos probar en la Cámara Secreta. —agregó Harry divertido.

Las mejillas de la Slytherin ya no se podían colorear más. Estaba a punto de contestarle, pero Luna llegó dando saltitos y sentándose nuevamente, se giró a ver a Harry que le sonreía de forma divertida.

—(Tonto… pervertido) —pensó Daphne

Aunque muy en el fondo ella sabía que él había acertado perfectamente, no le iba a dar el gusto de tener razón.


El próximo capítulo esta titulado: "Una Muerte En La Familia"

Bueno, un nuevo capítulo para la cuenta ajaja, como siempre espero que lo disfruten, cualquier comentario, duda o problema pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otras formas de comunicarse conmigo. Como siempre contestó todo.

Tarde más de lo normal en publicar porque tuve parciales que dar y estuve plenamente enfocado en eso. También escribí un One-Shot que les invito a leer, que está en mi perfil, se llama El Maravilloso Mundo Mágico, que es la idea original de lo que hubiera sido El Orden Natural de Las Cosas. La idea original empezaba y terminaba como termina esa pequeña historia.

Claramente se cambiaron muchas cosas y este fic es completamente diferente a la retorcida y macabra idea que tenía en mente originalmente.

Nota 1: Luna es una gran duelista y se va a ver con más detalle a lo largo del fic.

Nota 2: Esa pequeña escena que tiene Ron y Harry es muy importante para él. Porque vive en carne propia lo que Harry vivió durante tanto tiempo y hace replantear las cosas que hizo, es una lección de humildad que, aunque haya tenido que aprender por las malas creo que es buena para la maduración del personaje.

Nota 3: Un nuevo fragmento del pasado de Minerva se desvela al igual que su inmensa pasión por el quidditch, bueno, al menos en este fic jaja.

Nota 4: Harry no es suspendido como en el libro original, pero eso no significa que no vaya a tener problemas a futuro o que su pertenencia en el equipo se ponga en duda.

Agradecimientos por los reviews:

PhoenixOliveBlack: Gracias por dejar un review. Apunte con el capítulo anterior a hacer una gran crítica política a la sociedad que vivimos y en la que muchos países están sumergidos actualmente. Me alegro que te guste cómo evoluciona la historia, últimamente Minerva sale menos, pero porque tiene más preocupaciones con Umbridge, pero siempre toma el té los sábados por la tarde con Harry, nunca dejo de hacer eso. Lo digo varias veces a lo largo del fic. Harry y Minerva no están distanciados, él entraría en una verdadera crisis y confusión si eso pasara como en el principio del tercer año.

TRYNDAMER95: Gracias por dejar un review.

CCSakuraforever: Gracias por dejar un review.

Christine C: Gracias por dejar un review. Falta un poco para eso jaja.

Zer0-sama: Gracias por dejar un review. Ya se va a saber lo que hicieron falta un poco. Si, no vi Code Geass creo que tengo que morir… pero antes tengo que terminar con el fic. Lo voy a agregar a una de mis listas jajaja.

Carlos29: Gracias por dejar un review. Puede que sí, puede que no, quien sabe.

THE BLACK SHIELD: Gracias por dejar un review.

Bellatrixblack: Gracias por dejar un review. Me alegro que te guste, depende de lo que sea bueno.

SEOR BLACK: Gracias por dejar un review. Creo que no me entendiste o no me supe expresar correctamente, los personajes verían los colores dependiendo de la interpretación, pero sería algo así como Voldemort: Negro, Dumbledore: Blanco, Harry: Gris Claro y el Ministerio: Gris Oscuro. Pero como lector omnisciente tenes que interpretarlo todo como un gran y gigantesco gris y donde un matiz claro puede pasar a uno oscuro con un solo movimiento. Voy a agregarlo a la lista de cosas por ver, pero no prometo nada. Yo no definí antagonismo, sería muy básica la historia si solo se definiera por malos y buenos. Yo al menos pensé la el fic para que quien lo leyese dudara todo el tiempo de quienes son todos, incluso del mismo Harry. Uno lee lo que los personajes saben y creen, pero y si ellos se equivocan, entonces lo que sabemos es erróneo. La forma más simple de pensarlo es con el concepto de Arcanista, al principio creían saber que era, pero al final resulta ser que la información que tenía Minerva en segundo año es falsa y está incompleta, que es algo mucho más importante y es parte de algo completamente mucho más grande que el mismo Harry, entonces no saben que es verdaderamente un Arcanista. El fic siempre hay que leerlo con la pregunta ¿Es verdad lo que saben los personajes?

Gabrieljuarezl: Gracias por dejar un review.

Florfleur: Gracias por dejar un review. Yo también estuvo con un montón de parciales por eso tarde en subir, pero ya está todo.