Disclaimer: Neon Genesis Evangelion pertenece a Hideaki Anno y a Gainax Studio

Aleksast & Ibrahim Nerost

Present:

NEON GENESIS EVANGELION

"NERV Tech Project"

~- CAPÍTULO DIECISIETE: LA RECÁMARA DE REI -~ Parte Tres –

Mientras tanto, después de que las clases concluyeran Asuka se retiró a los jardines; no había mediado palabra ni con Hikari ni con nadie más, no tenía de qué hablar, se había enterado como las sospechas de Shinji predecían que Kaworu se había estado besando con una alumna de origen norteamericano y grado mayor. No lloraba, pero tampoco tenía animos para hacer algo o platicar con alguien, a fin de cuentas había ultimado a Nagisa a no dirigirle la palabra, por ende todo indicio de relación estaba quebrantado y no tenía fundamentos para recriminarle. Se encerró en el baño y ahí esperó al anochecer para echarse en su cama y dormir, esperando otro día encontrar un motivo para no estar deprimida.

En tanto que Rei y Shinji caminaban por los pasillos, comentando el avance de Kaworu, este último se había quedado a limpiar el salón de clases junto con Hikari, se recordaba su máxima al instante en que dedicaba una discreta mirada al cuerpo de la delegada; "lograr el fín no importando si llegase hasta las últimas instancias asumiendo las consecuencias que vengan". Vino a su mente una imagen de él y Hikari besándose apasionadamente, tragó saliva y deseó con todas sus fuerzas que ese deseo se hiciera realidad para cumplir con su objetivo, fue que entonces vió conveniente actuar y generar una situación que propiciara un mayor contacto con ella. Resbaló y cayó al suelo, llamando evidentemente la atención de la delegada que de inmediaito se le acercó.

- Kaworu, ¿te encuentras bien? – preguntó ella, sin saber el trasfondo real de la situación, cosa que aprovechó excelsamente el albino.

- Sobreviví, pero estoy desafortunadamente mojado. Todo fue producto de mi distracción – contestó, intentando ponerse de pie.

- Estás empapado de la cintura hacia el cuello, ¿qué te distrajo? No pareces ser del tipo que esté en las nubes a todas horas – comentó ella, visiblemente consternada por la caída de Kaworu y por que al estar empapado podría tomar un resfriado terrible, pero éste noto cierto cambio en la mirada de Hikari, como si la luz del atardecer le hubiera envuelto en un raro matiz dorado que causaba que Hikari lo viera con un naciente interés, esperó un momento para responder a la pregunta, mirando fijamente a sus ojos negros.

- Un pensamiento, y un hermoso fulgor en tus ojos que le da esta luz del atardecer – declaró Kaworu, sonrojando ahora a la delegada, quien quedó extremadamente sorprendida ante tal hecho. Kaworu le parecía ahora muy atractivo, y pensando detenidamente cualquier respuesta, si es que había, no pudo quitarle la mirada de encima, menos cuando esos ojos escarlatas parecían hipnotizarla ahora, a fin de cuentas el método empleado había conseguido su fin, resultando ser bastante efectivo. Por dentro Kaworu se daba cierto permiso a evaluarse junto a ella, tras un año y meses después de la finalización del proyecto E y NERV como órgano monopólico de la defensa del planeta ella parecía haber cobrado cierta madurez física que la hacían nada despreciable, las pecas ya no eran evidentes, aún conservaba el peinarse con las dos coletas, el pelo amarrado le daba cierta fortaleza y sus ojos oscuros se habían llenado de determinación, pero a vista de Kaworu se habían tornado incitantes y exóticos, unos labios delgados apetecibles y demás, no sería tan malo para él un cambio de curso por el momento.

- Yo no sé que decir – mencionó ella pausadamente, la imperante y apacible mirada de Kaworu la envolvían por completo, más por la curvatura de sus labios y su blanquecina piel.

- No digas nada que el silencio lo dice todo – le susurró él al oído, y en un momento bastante propicio chocó sus labios con los de Hikari, que se abrían lentamente, mientras ella cerraba los ojos saboreando el ligerísimo contacto de ambas bocas, Kaworu por sus adentros no podía negar que un sentimiento de calor afloraba en su nuca, propagándose por todo su cuerpo paulatinamente, con par de dedos recorría suavemente la cintura de la delegada, sin dejar los frecuentes besos que le propiciaba a ella y ella respondía con otros más, en la misma tesitura de suavidad y timidez, lo que también sentía Nagisa, quien en un plano secundario se debatía en la conciencia y el deseo de correspondencia, entre saber que usaría a Hikari pero también el deseo de no dejar sus labios, sintiendose bastante complacido cada que ella respondía con ternura. Poco a poco aumentaban sus respiraciones, de manera bastante gradual y no de golpe, no en un arranque de emotividad, sino con una pasividad y armonía dichosa de perfección, ninguno de los dos quería terminar, la tranquilidad que brindaba el salón durante la tarde, cuando nadie rondaba ahí y nadie más estaría por enterarse, era una situación excelente para el momento que estaban compartiendo. Kaworu sintió después de un tiempo cierta humedad en su cara, era el sentimiento de consolación que había generado lágrimas en sus ojos, no era el único que lloraba, Hikari también comenzaba a lagrimear pero no precisamente por la misma razón. Cuando llegó el momento de separarse uno, se limpió el rostro, le miró con ternura y sonrió tranquilamente.

- ¿Por qué lloras? – preguntó ella, un poco acalorada.

- Por que es la primera vez que me siento enteramente correspondido, no por obligación o capricho, sino porque sentí lo que siempre he querido sentir – confesó él, intentando verse animado – ¿y tu?

- Porque sé que no debí dejarme llevar por esto, porque sé que a quien amas es a Asuka, no a mi – respondió con tristeza, bajando la mirada – No desde que la última persona que lo hizo murió – puntualizó con honda congoja

- Déjame entonces seguir este sueño en el cual ella no está, aunque sea la única vez que te sientas correspondida, porque necesitamos sentirnos correspondidos – propuso él – aunque mañana no seamos más que íntimos amigos, un desliz justificado que no solo ambos deseamos, sino que requerimos al estar solos.

Ella no tenía respuesta a ello, bien porque sus principios no lo admitían, o sea porque hace instantes sintió que el vacío en ella estaba siendo ocupado temporalmente, y se sentía plenamente feliz, aunque después del acto tendría conciencia de que sólo sería ocasional y no permanente esa sensación. Asintió con timidez, y Kaworu estaba consciente de lo mismo que pensaba ella; "todos necesitamos un poco de felicidad y amor aún estando solos, sentir que alguien nos ama o nos puede amar aunque sea solo un momento" se decía él, lo cual aparentemente era cierto. Comprendiendo la situación en que ella se encontraba, no tuvo la intención de ser impulsivo, no había prisa. Poco a poco acarició su cara y su cuello, dulcemente comenzó a besarla, de igual manera. Ella no oponía ninguna resistencia, y en verdad parecía ansiarle bastante, correspondió sus mimos recorriéndole lentamente con las yemas de los dedos, y un poco después fue que ambos quedaron abrazados, seguían besandose con esa lentitud y ternura, seguían disfrutando sin mayor indicio de premura, Kaworu fue recorriendo con sus labios la comisura de sus labios, descendió en pequeños besos a su cuello, despacio y con calma, haciéndolo aún más placentero, el sabor de su piel aún de niña era una delicia que había que recorrer con delicadeza y tiempo, en el momento en que volvió a sus labios ella comenzó a tocar sus hombros, masajeandolos apenas por encima de la ropa, recorrió su espalda con ambas manos y así prevalecieron por un considerable lapso de tiempo, después del cual comenzarían a besarse ya un poco más apasionadamente, con ciertos intervalos en los cuales bajaban la velocidad para prolongar esa sensación de plácido conforte. Hubo un momento en que sin mayor problema ella quitó su camisa y su saco, y él desabotonó su blusa de a poco, ruborizándose ambos, como amantes en la primera vez; para él era algo muy diferente y para ella, totalmente nuevo.

Se aferraron uno al otro, no dejando de tener contacto, cada vez más intimo de su piel con la de ella, que era tersa y suave. Así continuaron, explorándose a voluntad, milímetro a milímetro hasta el momento aquél de la más sublime compenetración de placer que había llegado por sí sola, después de una complacencia extenuante que había satisfacido con creces a ambos, se miraron sin hablarse, él la besó por última vez y ella sonrió de dicha. Sabían perfectamente lo que continuaba, pero no les importó mientras esa lucidez estaba en sus mentes. Había caído la noche sin avisar, y entre el silencio se había pactado intrínsecamente un vínculo de intimidad amistosa, no se verían con la misma indiferencia; mas no dejarían a la luz pública cuan íntimos habían sido, cada uno por razones tan similares como distintas, nadie diría nada del otro, ni ella sobre el malentendido de la mañana ni él sobre el acto que acababan de cometer; cierto era que Hikari había perdido la virginidad a consecuencia, pero había valido la pena aunque aquello no se fuere a repetir. Kaworu no percibía esto como una experiencia más, sino como algo aparte de lo ordinario que pudiere considerar sus demás andanzas de faldas; que sólo era una, con Misato Katsuragi ni más ni menos; pero eran otros los motivos y otras las circunstancias, otra la relación que llevaba, y otro tiempo con otro carácter y modo de ver las cosas.

No hacían falta palabras para comunicar lo que ambos estaban sintiendo, ni para decirse después de haber tenido un encuentro de tal calidad, simplemente volvieron a vestirse y se despidieron con un breve abrazo y una sincera sonrisa, no había más que comentar y más de haber cumplido una misión, Kaworu se sentía diferente, y cualquier pensamiento deprimente no rondaría ya por su cabeza, considerando seriamente las cosas, todo tenía su tiempo y ahora su única preocupación –considerando la calidad del asunto por ocuparse– era la práctica del sábado. No sabía hasta el momento que Shinji tampoco pudo avanzar mucho a causa de los ocurrentes juegos y besuqueos de Rei, que le ocuparon toda la tarde, a fin de cuentas, faltaba un día y medio para tal evento.