Siete años más tarde

James rió sin poder evitarlo al ver la cara que Lizzy ponía al pisar la arena.

―¿Para qué te pones sandalias? Eres de playa, deberías saber que no es buena idea ir así por la arena.

―Ya, pero creí que, aunque la boda fuera en Bali, sería en un sitio con suelo, no en mitad de la playa ―protestó ella, cogiendo la falda de su vestido con fuerza―. En serio, ¿qué les pasa a tu hermano y a Alice? ¿Y por qué no me avisan de esto? ¡Sabían que iba a ir de largo!

―Yo que sé, Lizz. ―El chico negó con la cabeza―. Yo también voy en traje. A lo mejor ponen alguna pasarela o algo más adelante. No creo que nos hagan sentarnos en el suelo, tranquila.

―Más les vale…

―Además, en tu…

―Cállate. ―Lo fulminó con la mirada.

―Vale, vale. ―James suspiró―. Pero te encuentras bien, ¿verdad?

―Sí, tranquilo. ―Señaló al resto de invitados y sonrió―. Mira, parece que ya estamos llegando.

―¿Has visto a Lily?

―La perdí de vista hace un rato. No sé dónde…

Se giró y no pudo evitar enarcar una ceja al ver a la pelirroja salir de detrás de unas palmeras, poniéndose bien el vestido. Tras ella salió Theo, que, terminando de abrocharse la camisa, trató de decirle algo, aunque ella lo ignoró y se dirigió con paso rápido hacia su hermano y su cuñada.

―Vamos, no os paréis, vamos ―les dijo, agarrándose de los brazos de ambos.

―¿En serio, Lils? ¿Theo otra vez? ―Lizzy puso los ojos en blanco.

―¿Por qué mi hermano ha tenido que invitarlo a la boda? ―Bufó―. No lo entiendo, en serio.

―Ya sabes que es uno de sus mejores amigos ―intervino James.

―Pero yo soy su hermana, tengo prioridad.

―¿Y? Rompisteis hace cuatro años ―insistió el chico―. No sé, creo que ya deberíais haber pasado página. No entiendo por qué te has liado con él. Otra vez.

―Pues porque esos pantalones le quedaban demasiado bien como para no quitárselos.

―¿Alguna vez vas a crecer?

―Claro, cuando tenga 50 años. O 70. ―Negó con la cabeza y se giró hacia Lizzy―. Tú me entiendes, ¿verdad?

―Sí, tranquila. ―Se mordió el labio y miró a su marido―. Déjala, ¿no?

―Si yo no digo nada. ―James suspiró―. Lils, cuando rompisteis lo pasasteis muy mal. ¿De verdad queréis volver a empezar esto?

―Es que le sigo echando a veces de menos ―murmuró―. Pero no estamos empezando nada. Ha sido solo un polvo tonto.

―Y como de dos minutos ―añadió Lizzy―. En serio, ¿cuándo ha pasado? Porque te hemos perdido de vista al bajarnos del bus y no llevamos tanto andando.

―Me ha empezado a hablar en el bus, iba sentado justo detrás, y nada más bajarnos…

―¿Y no podíais esperar un poco? ―Le preguntó su hermano.

―Creo que llevamos aguantándonos las ganas desde que nos montamos en el avión ayer y yo al menos no podía aguantar más. Pero no vamos a volver a tener nada.

―Ay, Lils…

Lizzy sonrió, aunque no pudo añadir nada más porque, de repente, vio a una figura pelirroja corriendo hacia ella.

―¡Lizzy!

―¡Rose!

Se soltó de Lily y, subiéndose la falda del vestido, corrió hacia su amiga. Las dos se fundieron en un abrazo y comenzaron a reír.

―Tía, qué guapa estás ―comentó la morena, al separarse―. Me encanta el corte de pelo.

―Tú sí que estás guapísima.

―¿Cómo estás? ¿Va todo bien por Indonesia?

―Es súper interesante, te lo juro. Un país apasionante. Y la gente es muy muy amable.

―Me alegra saber que estáis bien. ―Lizzy se mordió el labio―. Todavía no puedo creerme que fuerais capaces de hacerlo.

―Después de todo lo que pasó necesitábamos un cambio. ―Se encogió de hombros y sonrió a sus primos―. Hola, chicos.

―Mi Rosie, te echo mucho de menos.

Lily hizo un pequeño puchero antes de abrazar a su prima.

―Mi Lils. Yo a ti también.

―¿Cómo estás?

―Muy bien. Esto de recorrerse el mundo solo con lo puesto es muy enriquecedor.

―Quién hubiera dicho que Scorpius sería capaz de hacer esto con lo niño pijo que era cuando lo conocimos. ―James rió y abrazó también a su prima―. Me alegra verte sana y salva, Rose. ¿Has ido a saludar ya a tu padre?

―Sí, ha sido al primero que he ido a ver ―contestó―. Le daba miedo que hubiera cogido alguna enfermedad subtropical o que me estuviera quedando en los huesos. Cosas de padres.

―Es que el pobre no te ve nada…

―Sí, deberías volver a España más a menudo ―comentó Lizzy―. ¡No te vemos desde la boda! Y James y yo llevamos ya tres años casados.

―Es que no tenemos ganas de volver porque, bueno, ya sabéis…

―¿Querrán volver a ofreceros dos trabajos bien pagados en una empresa prestigiosa? ―Lily puso los ojos en blanco.

―¡Sí, claro! ―Rose rió―. Como si Astoria fuera a contratarnos otra vez después de dejarla tirada como la dejamos. Nos quiere mucho, pero no arriesgará su empresa por nosotros. El día que queramos volver, si es que alguna vez queremos, tendremos que buscarnos la vida.

―Y luego decís que soy yo quien no sienta la cabeza porque me he vuelto a tirar a Theo…

―Oh, Lils, por Dios, no. ―Rose la miró con los ojos muy abiertos―. ¿Por qué os hacéis esto? Lo pasasteis muy mal cuando rompisteis.

―Ha sido solo una vez. Por los viejos tiempos.

―Sois un caso perdido…

―Eso ya lo sabes, pero vosotros sois exactamente igual.

―¡Chicos!

Se giraron al ver a Scorpius y Theo acercarse, con una botella de champagne y un montón de copas.

―Hola, Scorp. ―Lizzy lo abrazó y sonrió―. ¿Cómo andas? ¡Te veo hasta moreno!

―Muy graciosa.

―Ya lo sé.

El chico negó con la cabeza y saludó también a James y a Lily antes de ayudar a su primo a repartir las copas. Theo se puso al lado de Lily y le sonrió de medio lado y ella puso los ojos en blanco.

―Ni una palabra o esta boda acabará siendo peor que la boda roja, Theodore.

―Mis labios están sellados, Lils.

―No me llames así ―replicó rápidamente.

―¿Por qué? ¿Te trae recuerdos?

―Oh, cállate.

―Chicos, por favor, que tenéis una edad ya. ―Scorpius suspiró y descorchó la botella―. Además, hemos venido a celebrar la boda de Albus y Alice.

―Segunda boda ―recalcó la pelirroja―. Ya firmaron los papeles en Bilbao, aunque solo llamaron a la familia más cercana. No como ahora.

―En serio, chicos, comportaos. ―Rose rió y negó con la cabeza―. No me obliguéis a enfadarme.

―Antes eras más divertida, Rosie.

―Y lo sigo siendo, Theo, pero no voy a dejar que le arruinéis la boda a Albus.

―Anda, brindemos.

Scorpius comenzó a repartir el champagne, pero, cuando llegó a la copa de Lizzy, esta negó con la cabeza y la apartó.

―Yo no quiero.

―Venga, Lizzy, un poco ―dijo Rose.

―Si es que ya sabéis que no me gusta.

―Pero un poco solo, ¿qué más te da? ―Siguió insistiendo la pelirroja.

―No, en serio…

―Vamos, Lizzy.

―Es que no puedo, Rose ―confesó finalmente.

―¿No puedes? ―Frunció el ceño―. ¿Por qué?

―Porque no.

―¿Estás tomando antibióticos o algo?

―No, es otra cosa.

―Entonces, ¿qué…? ―Dejó la frase a medias y abrió mucho los ojos―. ¡Estás embarazada!

―¿Estás embarazada? ―Lily gritó y la abrazó―. ¡Tía, qué fuerte!

―Venga, tranquilos, que haya calma. ―La morena rió―. No podéis decir nada y mucho menos hoy. Si alguien hubiera dicho que esperaba un bebé en mi boda, yo lo habría matado por quitarme el protagonismo.

―Pero, ¿de cuánto estás? ―Preguntó Rose.

―De mes y medio. Solo lo saben nuestros padres, no queríamos decir nada hasta pasar el primer trimestre.

―¿Y es seguro venir tan lejos? ―Preguntó Lily―. Un vuelo tan largo…

―Sí, tranquila. El ginecólogo me ha dicho que no pasaba nada ―explicó―, pero no puedo beber ni nada de eso.

―Nos ha pillado un poco desprevenidos, la verdad ―les contó James―. No estábamos intentándolo. No en serio, al menos.

―Yo ni siquiera tengo plaza fija y James viaja mucho por el grupo así que sabemos que es una locura, pero… nos hace ilusión.

―Un mini-yo o una mini-Lizzy. ―Su marido sonrió―. Suena demasiado bien. Y creo que podemos apañárnosla. Nosotros terminamos la gira en unos meses y no tendremos que viajar mientras preparamos y grabamos el disco nuevo y, aunque Lizzy no tiene todavía plaza fija, estoy seguro de que la tendrá pronto. Y yo me encargaré del bebé para que pueda seguir investigando y ganando puntos.

―Pues, ya que estamos, nosotros también tenemos algo que decir. ―Rose cogió la mano de Scorpius y sonrió―. Vamos a adoptar a dos niños.

―Son hermanos y son adorables. Está todo ya casi listo ―añadió Scorpius―. Son todavía pequeños. El niño tiene 2 años y la niña apenas unos meses.

―¿De verdad? ―Theo abrió mucho los ojos―. ¡Pero si ni siquiera vivís en un sitio fijo!

―Pararemos unos cuantos meses al principio, pero, de todas formas, hay gente que viaja con sus hijos a todas partes ―contestó su primo―. Cuando tengan que empezar el colegio, ya veremos.

―Sí, quizás nos asentemos entonces. O quizás busquemos vías alternativas. ¿Qué hay de malo en educarse en ambientes multiculturales y en distintos países? ―Rose se encogió de hombros―. Alegraos por nosotros y ya está.

―¡Por supuesto que nos alegramos! ―Lily dio un pequeño saltito―. ¡Qué emoción! Peques nuevos en la familia. Y el tercero de Vic y Teddy está a punto de nacer también.

―Pues brindemos entonces por la boda y los bebés ―sugirió James.

Chocaron sus copas, bebieron y se dirigieron hacia el lugar en el que todos esperaban que diera comienzo la ceremonia.

Theo apoyó la mano en el hombro de Lily y suspiró.

―Espera un minuto ―le pidió.

―La boda va a empezar ―murmuró, girándose.

―Un segundo, por favor. ―Retiró la mano y la miró fijamente a los ojos―. ¿Por qué no salimos a cenar cuando volvamos a Madrid?

―¿No estás demasiado ocupado para eso? ―Replicó ella, con sarcasmo, cruzándose de brazos.

―He cambiado, te lo prometo.

―¿No es eso lo que se dice siempre?

―Yo lo digo de verdad ―insistió―. Una cena, Lily. Donde tú quieras. En un restaurante de cinco tenedores o en una taberna de barrio. Donde sea, pero contigo. Te echo de menos.

La pelirroja apartó la mirada y cerró los ojos. Joder, ella también lo echaba de menos y se arrepentía de haber roto de aquella manera. Sabía que no había sido el mejor momento.

―Una cena ―accedió finalmente. Volvió a mirarlo y sonrió―. Una cena para ver si…

―¿Para ver si qué? ―La animó él a seguir.

―Si tenemos futuro o somos solo pasado ―dijo, por fin, ella―. ¿Trato?

―Trato.

―Pues haz que valga la pena, Theodore.

―Te juro que la merecerá, Lily Luna.


Albus esperaba nervioso junto al improvisado altar. Alice y él siempre habían querido una boda distinta y por eso llevaban años ahorrando. Oficialmente se habían casado hacía casi un año ya. Habían ido al juzgado, habían firmado los papeles y se habían ido a comer con sus padres y hermanos. Pero querían algo más y, por eso, habían decidido hacer una segunda celebración en Bali.

Sonaron unas trompetas y se giró hacia el pasillo, por el que Alice empezó a caminar acompañada de su padre. La castaña llevaba un vestido sencillo de algodón blanco e iba descalza. No llevaba velo y su ramo era muy sencillo. Todo era tal y como se lo había imaginado: en la playa, al atardecer, con su familia y amigos a su alrededor.

Se detuvo cuando llegó a su lado y sonrió.

―Hola.

―Hola ―contestó él―. Estás preciosa, cariño.

―Tú también ―respondió ella. Se mordió el labio y sonrió―. Vamos a casarnos.

―Vamos a casarnos.

Entrelazaron sus dedos y se giraron hacia el oficiante. En aquella palaya paradisiaca, frente a todos sus familiares y amigos, se darían definitivamente el «sí, quiero».

Y es que aquellas historias que, como tantas otras, habían empezado por casualidad; esas parejas que se habían enfrentado a días buenos y malos, a idas y venidas, a familias demasiado distintas y a un sinfín de dificultades; esas relaciones que habían surgido de accidentes, que se habían afianzado sobre sueños y esperanzas, sobre deseos, risas y, sobre todo, mucho amor, se consolidaban un poquito más cada día que pasaba. Aunque estuvieran muy lejos ya de aquel kilómetro cero que las había visto surgir por casualidad.


¡Y se acabó! :(

Ay, qué penita me ha dado escribir esto, pero todo tiene un final, aunque... ¿qué ha pasado entre el último capítulo y el epílogo? :O (Porque, vale, lo de James y Lizzy y Albus y Alice es normal, pero, ¿qué ha pasado con Theo y Lily? ¿Y por qué se han marchado Rose y Scorpius?). Pues he preparado unos bonus cortitos que lo explican todo ;) Intentaré subir dos el martes y dos el jueves, pero, si no puedo, subiré dos esta semana y dos la que viene.

Espero que os haya gustado la historia y que la hayáis disfrutado tanto como yo (me ha encantado escribirla, en serio, creo que es lo mejor que he escrito hasta el momento y he disfrutado cada capítulo, cada escena y cada historia). Muchísimas gracias por leer y acompañarme hasta aquí.

Un beso enorme,

María :)