CAPITULO 50:
Frente a sus ojos… una hermosa mujer de largos cabellos castaños y poseedora de unos grandes ojos caramelos, piel blanca con un tono rosa… les regalaba aquella sonrisa que desde hace 8 años deseaban ver. Y supieron de inmediato que aquel recuerdo que tenían desde antes de ser consientes no fue un sueño creado por ellos, era la misma sonrisa… la misma y mucho más hermosa de lo que podrían imaginarse o recordar.
-MAMA! – grito Tsuna corriendo hacia la mujer que respondía a ese titulo
Un título que llenaba de alegría a Ciel mucho más que llevar el título de decima Jefa de la familia Phantomine, que saliera de los labios de aquella pequeña era lo que le hacía mucha más ilusión. Con todo el corazón la recibió con los brazos abiertos.
-Al fin… - podía tocarla, podía sentir aquel calor, su pequeña estaba en sus brazos
-Mama, mama, mama – Tsuna era muy feliz, su deseo se había cumplido
Y desde la puerta el pequeño Giotto observaba sin poder creérselo aun, pensó que podría ser alguna ilusión o un engaño pero… su madre, su querida madre estaba… despierta. Pero que hacer, que decir, no sabía cómo comportarse ya que durante muchos años guardo aquel sentimiento de niño egoísta… su deseo de verla despierta…
-Giotto es mama – le dijo su hermana
-Yo… - las palabras se le atragantaban en la garganta
-Giotto… -
Todo su cuerpo se erizo al escuchar su nombre, su madre lo había llamado por primera vez, había dicho su nombre.
-Ma… ma… -
-Giotto – volvió a escuchar su nombre
Y por primera vez desde hace años las lágrimas de Giotto cayeron y como el niño pequeño que era fue corriendo hacia su madre para abrazarla.
-Mama… - oculto su rostro en el pecho de esta abrazándola como si se fuera a ir en cualquier momento
Tsuna hizo lo misma, era como un sueño, un sueño del cual no querían despertar nunca pero esta vez no lo era, su calor les confirmaba que estaba despierta.
-Realmente han crecido… - comento nuevamente Ciel mirando a sus dos pequeños
-Has estado durmiendo mucho tiempo mama – le dijo Tsuna
-Ya lo puedo ver si están tan grandes – sonrió
-Hoy cumplimos 8 años – le conto Giotto con los ojos muy brillosos y deseosos de escuchar una frase especial que solo se decía una vez al año
-En serio? Entonces han pasado 8 años… -
-Mama me has cumplido mi deseo –
-Deseo? – miro a su hija
-Yo te pedí que despertaras hoy… - le conto su deseo
Ciel solo sonrió por la ilusión y alegría que mostraba su pequeña.
-Giotto también? – pregunto a su hijo
-Yo… si… - avergonzado agacho la cabeza porque admitir ello era difícil
-Entonces me alegro… y lo siento –
-Lo sientes? – los dos niños no comprendieron, acaso su madre no quería despertar?
-Los he dejado mucho tiempo… yo… nuevamente cometí otro error – su miraba mostro tristeza
-No es cierto – le dijo Tsuna – mama siempre estaba con nosotros, siempre –
-Pero… -
-Nosotros vinimos cada día, todos los días sin falta – corroboro Giotto – desde siempre… aunque no abrieras los ojos… -
-Estabas a nuestro lado – dijeron los dos juntos
-Mis niños… - los abrazo nuevamente dándoles un beso en la frente a cada uno
Los pequeños gemelos volvieron a entregarle el regalo que ellos le dejaron, Ciel les dijo que hoy no debía de ser ella quien recibiera un regalo pero sus pequeños insistieron diciéndoles que les costó mucho pedirle a su tío Lambo que encontrara este presente.
Era una hermosa horquilla con forma de flor de cerezo
Realmente no sabía que decir, a pesar que Ciel no estuvo con ellos durante toda su infancia, sus pequeños le transmitían perfectamente aquel amor que no sabía si era merecedora de ello, aun así otra vez quería ser egoísta aceptando aquel sentimiento.
-Tsuna, Giotto! – de pronto escucharon la voz de su padre
Y Ciel de la misma vez reconoció la voz de aquel hombre, su cuerpo se erizo, tembló, tenía miedo, mucho miedo… a pesar de que al final sus pequeños resultaron hijos del hombre que amaba, le había traicionado no tenía perdón de ello.
Sin decir una palabra Ciel les hizo una seña con el dedo en sus labios pidiéndoles silencio de su despertar y se volvió a echar en la cama cerrando los ojos antes que llegara… Kyoya.
-Porque están tardando? – pregunto Kyoya entrando a la habitación
-Papa… - dijeron los gemelos mirando a su padre
-Que esperan – se cruzó de brazos – les dije que tenía que darles algo, vamos –
-Bueno… - Tsuna no quería irse
-Nosotros… - Giotto se sentía de la misma manera
El irse de la habitación de su madre… les daba miedo que todo hubiera sido un sueño y que cuando regresaran su madre siguiera durmiendo.
-Papa podemos quedarnos un poco más con mama? – le pidió Giotto
-Pueden regresar después – contesto Kyoya caminando a la salida pero se detuvo al notar algo extraño antes de darse la vuelta
El cuerpo de Ciel estaba en una posición diferente y sus cabellos estaban algo más esparcidos.
-Niños… movieron a su madre? –
-Eh? – los gemelos no entendieron
-Sus cabellos… -
Tsuna comprendió a donde iba su padre. Su madre se notó algo asustada cuando escucho la voz de su padre… por eso les pidió silencio sobre su despertar… algo pasaba y debía de actuar de inmediato.
-Yo quise ponerle la horquilla! – dijo Tsuna enseñándole el regalo que le dieron ella y su hermano
-De donde sacaron eso? –
-Le pedimos al tío Lambo que nos lo consiguiera – Giotto apoyo a su hermana
-Ya… - eso tenía sentido pero aun así Kyoya sentía algo extraño – bueno vámonos – volvió a decir
-Solo un momento papa – volvió a pedir Giotto
No era la primera vez que sus hijos pedían quedarse un poco más con su madre pero siempre fue Tsuna quien insistía… pero en esta ocasión Giotto parecía reacio a querer irse. Se comportaba como un niño pequeño.
-Hagan lo que quieran – suspiro retirándose de la habitación
Solo porque era el cumpleaños de ambos gemelos se los concedería.
Volvían a estar solos y a punto de llorar se lanzaron sobre su madre, pidiendo que despertara de una vez, que dijera lo que sea, que abriera los ojos.
-Eso duele… - se quejó Ciel abriendo los ojos
-Mama no duermas! – Tsuna tenía los ojos cristalizados
-Lo siento… - Ciel abrazo a su pequeña calmándola
-Porque no quieres que papa sepa que despertaste? – pregunto Giotto sentándose a un lado de su madre
-Bueno… es que yo… - Ciel no sabía que decirles – tengo miedo… -
-Miedo? Miedo de papa? – Tsuna la miro a los ojos sin comprender, era cierto que muchas personas le tenían miedo a su padre pero estaba segura que si su madre se casó con su padre, ella no debía tenerle miedo o eso pensaba
-Si… puede enojarse… puede… - cerro los ojos
-Papa no se enojara con mama – le dijo Giotto tomándola de la mano – papa ama mucho a mama –
-Eh? –
-Papa siempre viene cada mañana sin falta a verte mama – le conto Tsuna con una sonrisa – nosotros le vimos varias veces –
-Aunque fue a escondidas porque si no nos mordería hasta la muerte – Giotto recordó una vez que hicieron enojar a su padre, se contuvo pero fue como ver al diablo encarnado
-Típico de Kyoya… nunca muestra sus emociones… -
-Con nosotros si lo hace – dijo Tsuna – él siempre nos abraza y juega con nosotros cuando no tiene que entrenar o está en las reuniones con los tíos –
-Lo hace? –
-Aunque me gusta más cuando entrena con nosotros – dijo Giotto
Con solo escucharlo no podía creérselo Ciel, pero nunca dudaría de las palabras de sus hijos, y estaba segura que aunque costara creerlo, Kyoya siempre quiso un hijo y tenía dos, al mismo tiempo que fueron 8 años que pasaron… las personas cambiaban.
-Mama? –
-Lo siento… - hizo a un lado todos sus pensamientos – dijeron que hoy es su cumpleaños, verdad? –
-Si! – contestaron los gemelos de inmediato
-Son 8 años los que me perdí… pero ya estoy despierta, que les parece ir a jugar? –
-Jugar? –
-No puedo seguir teniendo miedo para siempre ni hacerme la dormida eternamente, Kyoya… todos se darán cuenta pronto –
-Eso es cierto, el tío Hayato viene cada que puede a verte y se te queda mirando por horas – le conto Giotto, recordando que hubo problemas con los celos de su padre y Takeshi
-Tenía que ser Hayato –sonrió Ciel
-Todos vienen cada que pueden, unos se quedan horas y otros solo te dejan algo y se van – agrego Tsuna
-Ya… bueno entonces no se puede hacer nada – suspiro – pero aún no quiero verlos, quiero pasar más tiempo con mis pequeños –
-En serio?! – los ojos de Tsuna brillaron
-Hoy vamos a divertirnos! – levanto una mano Ciel animando el momento
-Hoy… hoy solo serás de nosotros? – pregunto Giotto muy ilusionado
-Solo de ustedes – contesto Ciel con una sonrisa
-Sí, vamos – dijeron los dos jalando cada uno de un brazo a su madre para que se levantara
Pero al momento en que Ciel intento ponerse de pie sus piernas no respondieron, cayó al suelo inmediatamente.
-Mama! – los gemelos se preocuparon
-Lo siento… no pasa nada, parecen que aunque yo estoy despierta mis pies no lo han hecho –
-No puedes caminar? –
-Tranquilo Giotto – acaricio la cabeza de su pequeño – mama se pondrá de pie, lo prometo –
-Te ayudaremos mama – Tsuna intento jalarla para que se levantara otra vez
Fueron varios intentos sin éxito, los pies de Ciel seguían sin responder pero luego de media hora empezaron a reaccionar, primero los dedos y luego poco a poco se pudo ponerse de pie ella sola pero seguía sin poder caminar… se demoró otra media hora poder caminar hacia adelante. Sus hijos la ayudaron todo lo que pudieron y entre los tres rieron porque aunque les preocupaba el estado de su madre verla hacer extrañas poses les era muy divertido.
-Al fin! – Ciel sentía dolor al caminar pero podía soportarlo
-Mama eres genial –
-Gracias Tsuna –
-Mama aquí tienes ropa – Giotto abrió un armario lleno de ropa y zapatos
-Gracias Giotto – miro la ropa
Varios trajes y ropa de dormir sobre todo, hasta que encontró lo que buscaba, aquel vestido blanco que uso cuando también despertó después de haber derrotado al noveno y encontrarse con Byakuran… su mente quiso saber lo que le paso a ese hombre pero hoy no, ese día solo pensaría en sus hijos. Cogió el vestido y se lo puso, Tsuna le trajo unos zapatos blancos y Giotto supo que lo que encajaría a la perfección con aquel vestido blanco era…
-Toma mama – Giotto le entrego un hermoso sombrero blanco con detalles de girasoles
-Pensé que… - Ciel recordaba haberlo quemado
-Papa te trajo este sombrero un día – le conto
-Ya… -
Realmente no sabía que pensar, no quería hacerse ilusiones pero… podría creer que Hibari Kyoya seguía por lo menos teniéndole algún afecto? No lo sabía pero rezaba que fuera de esa manera.
-Que tal me veo? – Ciel se puso el sombrero dando una vuelta para que sus hijos apreciaran su vestimenta, su largo cabello se lo había escondido entre el sombrero
-HERMOSA! – dijeron de inmediato sin dudar los gemelos
-Muchas gracias – beso la frente de cada uno – bueno… vamos a divertirnos? –
-SI! – Tsuna le tomo de la mano
-No deberíamos decirles que saldremos? – Pregunto Giotto ya tomando la otra mano de su madre – se pondrán como locos buscándonos –
-Muy cierto… pero seguro que será muy divertido verles de nuevo con esa cara – sonrió Ciel
Ahora recordaba Giotto que una vez el tío Ryohei les conto que su madre era muy traviesa y le encantaba preocupar a los demás con sus ocurrencias y desapariciones.
-Vamos –
Por una vez más no hacía daño a nadie. Además que lo único que les importaba era que ahora estaban con su madre, ella estaba despierta e iba a jugar con ellos como tantas veces lo desearon.
Se escabulleron por los pasillos y una que otra cámara de vigilancia casi los atrapa pero gracias a lo que recordaba Ciel y los gemelos llegaron hasta la parte delantera de la mansión, estaban ocultos entre unos arbustos porque un auto negro había llegado estacionándose delante de la mansión.
-Ese escudo… - Ciel recordaba el escudo que portaba el auto
Del auto bajaron una mujer de cabellos rojizos y un hombre de dorados cabellos cargando a un pequeño de 9 años que era idéntico a la mujer que le sonreía.
-Son el tío Dino y la tía Enma – dijo Tsuna
-También esta Kozato – dijo Giotto
-Parecen muy felices – comento Ciel sin dejar de ver a la bella familia que sus queridos amigos habían formado después de todo lo que ella les hizo en su otra vida
-Tía Enma viene a visitarte cada fin de semana – le conto Tsuna – ella nos contó muchas cosas de ti mama –
-Cosas malas? – sonrió
-Eres muy traviesa mama – le dijo Giotto con una misma sonrisa
-Mama – Tsuna volvió a tomarle de la mano – yo siempre… le tuve celos a Kozato-chan… - confeso avergonzada
-Celos? –
-Kozato-chan siempre era abrazado por tía Enma, siempre sonreían… y yo… - recordar todas esas veces en las que se fue corriendo a la habitación de Ciel solo porque le daban muchos celos y envidia que Kozato tuviera a su madre quien le hacía caso en todo, le llenaba de vergüenza y rabia
-Tsuna… -
-No solamente le tuvimos celos a Kozato – dijo Giotto – todos tienen a sus padre juntos, no siempre muestran afecto pero… ellos estaban ahí –
-Giotto… -
Ciel no sabía que decirles, ella había sido una verdadera idiota al dejar a sus hijos, estar dormida tanto tiempo hizo sufrir a sus niños… aun así ellos esperaron.
-Pero ya no nos sentimos así –
-Desde hace mucho mama… nos dimos cuenta que estabas con nosotros aunque no nos hablaras –
-Tsuna… pero yo… -
-Ya te dijimos que aunque no podías hablarlos o vernos nosotros sabíamos que era mejor tenerte así que no tenerte –
Ambos gemelos recordaron un suceso, de cuando tenían 6 años, regresaban del colegio y por alguna razón dentro de la mansión todos estaban corriendo de aquí para allá, quisieron saber lo que pasaba pero primero debían ir a ver a su madre de inmediato porque una sensación extraña se apodero de ambos, corrieron a ver a su madre viendo como las puertas estaban cerradas y fuera se encontraban todos los guardianes con expresiones de miedo y preocupación. Preguntaron lo que pasaba pero nadie respondió hasta que Reborn se acercó a ellos y les dijo que su madre se sentía mal quiso explicarles detalladamente sin preocuparlos pero de la habitación salió Kyoya, su padre a gritos llamando a su madre, los doctores de dentro lo sacaron.
El miedo se apodero de los gemelos al igual que las lágrimas, su madre se estaba yendo y ellos no podían hacer nada. Gracias a dios pudieron estabilizar a Ciel y ella siguió durmiendo.
Ese día nunca lo olvidarían nunca.
-Mis pequeños ya estoy aquí – dijo Ciel abrazándolos para que ya no pusieran aquella expresión de tristeza – nunca los dejare… nunca… -
-Más te vale – dijeron los dos volviendo a sonreír
Fue solo unos segundos hasta que los tres sintieron la presencia de una persona que podría descubrirlos.
-Tío Reborn/Reborn –
-Vámonos – dijo bajito Ciel escabulléndose entre los demás arbustos hasta salir de la mansión
Fue un poco difícil salir por toda la vigilancia que tenía tanto fuera como dentro pero Ciel se sabía muchos trucos, por nada tenía experiencia de escaparse en su anterior vida y la actual.
Mientras que dentro de la mansión.
-Ya llegaron – dijo Hayato quien cargaba a su pequeña en brazos
-Pensé que dijeron que llegarían tarde – Takeshi venía detrás junto con Ryohei
-Kozato quería ver cuanto antes a los gemelos – contesto Dino
-Hola tíos – saludo el pequeño Kozato – donde están Giotto y Tsuna? – no veía por ningún lado a sus dos amigos
-Deben estar donde siempre – suspiro Hayato bajando a su pequeña
-Es la costumbre de esos dos revoltosos – dijo Reborn llegando con Kyoya
-Kyoya, Reborn – Dino se acercó a los dos – al fin los veo después de tres meses –
-Por lo menos nosotros si tenemos que hacer cosas – comento Kyoya
-Que quisiste decir con eso? – Dino se dio cuenta del doble sentido de las palabras de Kyoya
-Que debes dejar de escaparte de tu trabajo – le regaño Enma
-De que parte estas Enma?! – Dino quería ponerse a llorar
Estos momentos eran graciosos, todos reían aunque no lo hacían de todo corazón porque aunque todo parecía estar bien, alguien faltaba, esa persona tan especial e importante quien iluminaba todo a su alrededor con una única sonrisa.
-Voy a ver a Ciel – aviso Enma caminando junto a su hijo
-Te acompaño – Ryohei se unió porque debía de hacerle una revisión médica a Ciel
-Oigan yo también quiero ver a Ciel – Dino fue detrás
-Nos unimos? – le pregunto Takeshi a su pareja
-Eso no se pregunta, debo de vigilar que ese bronco no se sobrepase con Juudaime – Hayato camino
-Papi espera a Elie! – la pequeña hija de estos dos últimos era muy celosa con respecto a su tía Ciel porque sus dos padres empezaban a ignorarla sin darse cuenta
-Hibari no vienes? – le pregunto Reborn
-Muchos herbívoros juntos –
-Vi a Mukuro ir solo –
-Esa maldita piña – Kyoya también iba
Odiaba cuando Mukuro iba solo a ver a Ciel.
Pero nadie se esperó encontrar la habitación completamente vacía.
-No esta – dijo Elie apegándose a su padre, Takeshi
-Qué pasa? – Reborn se acercó rápidamente viendo lo que todos vieron
Kyoya no espero ningún segundo y se fue a buscar a sus hijos y a la mujer que amaba por toda la mansión, todos hicieron lo mismo a los segundos, que desapareciera Ciel no podía ser y menos los gemelos que debían estar con su madre a no ser que los pequeños se hayan llevado a su madre o alguien… los secuestrara? Eso no era una alternativa.
Mientras todos buscaban como locos por cada rincón.
En un taxi camino a la mansión Phantomine iban Nana, Lancia junto a Hana y su hijo Rinto, un pequeño de 7 años idéntico a su padre en aspecto y una seriedad heredada de su madre, el pequeño iba mirando por la ventana cuando…
-Mama –
-Que pasa Rinto? – pregunto Hana
-Esos no son Tsuna y Giotto? – señalo un punto
-Como? – Hana miro hacia donde señalaba su hijo hasta que vio a los dos gemelos – Nana-san sus nietos iban a salir hoy? –
-Salir? – Nana no entendió así que se asomó a ver porque decía ello Hana – son Tsu-chan y Gio-chan! – exclamo
-Los gemelos?! – Lancia miro también por la venta buscando a los gemelos
Pero como si fuera arte de magia los gemelos ya no estaban en el lugar donde los vieron.
-Qué extraño… - dijo Nana
-Porque no llama a Hibari? – propuso Hana
-Eso hare, querido me pasas el celular? –
-Aquí tienes – Lancia le entrego el celular a su esposa
Nana marco el número de Kyoya esperando que nada malo hubiera pasado pero…
-Ahora no puedo responderle Nana – dijo Kyoya a punto de colgar
-Espera Kyo-chan! Estas con los gemelos? –
-Porque lo pregunta? –
-Es que… me ha parecido verlos por una de las calles –
-Donde exactamente?! –
-Kyo-chan pasa algo? –
-… - no hubo respuesta
-Kyoya Hibari – Nana cambio su tono de voz – que está pasando? –
-No encontramos a Tsuna y Giotto – confeso
-Entonces si eran ellos, por favor deténgase – le dijo al taxista – Kyoya te pasare con Lancia él te dirá dónde estamos, paso algo más? –
-…páseme con Lancia, debemos encontrar ya a mis hijos –
-Bien pero cuando te vea me tendrás que explicar lo que pasa –
-Si… -
Cortaron la llamada después que Lancia les diera la dirección y Nana junto a él, Hana y Rinto bajaron del taxi para buscar a los gemelos. Los de la mansión también salieron a buscar a los gemelos gracias a la dirección que Lancia les dio.
Mientras tanto Ciel y los gemelos se divertían en varios lugares, tiendas de ropa, juegos, comida… de todo tipo, en 8 años Italia había cambiado un poco trayendo más tecnología y diversión.
-Mama hay que tomarnos fotos! – dijo Tsuna señalando una cabina de fotografías
-Buena idea, vamos! – Ciel tomo la mano de sus dos hijos
Se tomaron muchas fotos con poses y expresiones extrañas, estos momentos para los gemelos era los más felices que antes hubieran tenido en toda su vida.
Caminando por varios lugares mientras comían unos emparedados vieron un parque de diversiones cerca donde sin pensarlo fueron, sin darse cuenta que cerca Nagi junto a Shamal y Bianchi con los trillizos pasaban y vieron a los gemelos.
-Esos no eran… - Bianchi estaba segura pero que estuvieran fuera y con un extraño a quien no vio el rostro
-Que hacen… - Nagi no completo lo que iba a decir porque las palabras desaparecieron
Nunca antes había visto sonrisas tan hermosas en Tsuna y Giotto, sonrisas que en solo una persona había visto antes… y la persona que llevaba de la mano a los dos pequeños… no podía ser…
-Shamal… esa mujer… -
-Me parece haberla visto antes… - Shamal era muy bueno recordando a las mujeres, y la figura tan perfecta de aquella mujer que solo se veía de espaldas se le hacía conocido
-Mi celular… - Nagi busco su celular para llamar a Mukuro de inmediato
.
-Mama mira un karaoke! – señalo Tsuna
-No me harás cantar! – dijo de antemano Giotto cruzándose de brazos
-Mama cántanos! – pidió Tsuna pero su madre miraba hacia otro lado – mama? –
-Eh? – Ciel bajo la mirada para ver a su pequeña – decías algo Tsuna? –
-Moo no me hacías caso –
-Lo siento no fue intencional… pero parece que pronto se terminara… -
-Terminar? – preguntaron los dos gemelos mirando a su madre
-Nos van a encontrar pronto – acaricio la mejilla de sus pequeños – pero todavía podemos divertirnos – sonrió
-Entonces nos cantas? – pidió de nuevo Tsuna
-Claro pero no soy muy buena cantando –
-No importa vamos – Tsuna jalo a su madre hacia el karaoke que hacían una de las tiendas que pusieron en el parque de diversiones
Tsuna empezó a pedir la canción mirando la lista de canciones que tenían.
-Mama en verdad cantaras? – pregunto Giotto
-Claro no quieres? –
-No es eso… solo… Tsuna se emociona mucho y no te va a dejar tranquila si realmente cantas bien –
-Tú ya pasaste por esto? –
-No volveré a cantar – se cruzó de brazos mirando hacia otro lado, desde que le canto a su hermana una vez no lo dejo tranquilo por varios días, hasta que su garganta se seco
-Jejeje, haz sido muy buen hermano mayor –
-Yo… -
-Mama ya está! – aviso Tsuna
-Vamos – Ciel le tomo de la mano a Giotto hasta el mini escenario
Ciel tomó el micrófono y la música empezó a sonar al igual que una hermosa voz encantadora.
En algún lugar el basto cielo
Siempre hay alguien solitario
Incluso cuando tú y yo reímos y nos tomamos las manos hay…
Algo porque temer
Que esconder
Debe haber algo que muestre lo que hay dentro de mí
El oso de los milagros
Los ojos de Tsuna brillaban y saltaba de alegría, su madre era la mejor.
Las calles llenas de flores hay
Y las piernas en dulces se volverán
No habrá razones para llorar
Y las aves a tu camino guiaran
El amor en tu interior
Un arcoíris dará!
Tu amor transcenderá, seguro lo hará
Esto en mi corazón siempre conservare
Varias personas que pasaban se quedaban escuchando la hermosa voz de Ciel quien con todo su corazón solo cantaba para sus dos pequeños quienes sonreían como nunca antes.
Mi corazón siempre se estremece porque la vida lo llena
Y el futuro que sé que me espera también mi corazón moverá
Siempre me esfuerzo más
En vivir
Pero lo más importante siempre está junto a mí
Mi corazón que está lleno
Mi ropa vieja trasformare
Y el océano de aquí lo sacare
De cosas malas me olvidare
Y con los animales yo jugare
Siente tus pasos crecer…
Tu sueño ya se cumplió
Esto en mi corazón siempre conservare
La música el cielo inundara
Y las notas tus oídos cubrirán
Incluso el mal canción se hará
Juntos todas vamos ahora a bailar
El milagro del amor, un arcoíris dará
Tu amor transcenderá
Seguro lo hará
Ciel se arrodillo frente a sus dos pequeños señalando el corazón de ambos gemelos.
Esto en mi corazón siempre conservare
Los gemelos se lanzaron a abrazar a su querida madre quien los recibió gustosamente, al mismo tiempo que varios aplausos se escucharon felicitando el gran espectáculo que había dado.
Y entre el público un grupo observaban sin poder creerlo.
Su cielo estaba despierta y con aquella sonrisa que por 8 años pidieron ver.
Ciel estaba tan metida con sus hijos que no se dio cuenta de la presencia de sus observadores hasta que una ráfaga de viento hizo volar su sombrero dejando al descubierto su larga cabellera castaña y sus ojos se encontraran con ellos…
-Mama? – Giotto noto el miedo en su madre
-Giotto – Tsuna le señalo hacia un lado
Con solo ver la dirección a donde señalaba su hermana y donde su madre veía con miedo supo lo que pasaba. Sus tíos, primos, su abuela, amigos… su padre estaban ahí, mirándolos con ojos de sorpresa.
Ciel intento decir algo pero al choque de su mirada con la de Kyoya, aquel miedo que siempre le hizo hacer las cosas mal se apodero de ella.
-Mama vámonos! – Giotto le tomo de la mano jalándola para empezar a correr
-No me dejen! – Tsuna fue detrás
Se habían escapado.
-Los señoritos se llevan a Juudaime! – Hayato fue el primero en correr
-Papa vamos con papi! – le dijo Elie a Takeshi
-Jaja parece que comenzaremos un nuevo juego – Takeshi corrió con su pequeña en brazos
-Una carrera EXTREMA! – grito Ryohei como hace mucho tiempo lo hacía – te reto Rinto a quien atrapa primero a tu madrina! –
-No me dejare ganar! – Rinto era muy competitivo a pesar de su seriedad
-Ellos no cambian – suspiro Hana caminando tranquilamente
-Enma que hacemos? – pregunto Dino a su esposa
-No es obvio… - Enma tenía lágrimas en los ojos – tengo muchas cosas que decirle y agradecerle… tengo que… golpearla! – salió corriendo
-Mama se ve muy feliz papa – dijo Kozato jalando a su padre para que corriera también – vamos, vamos –
-Ustedes no tienen remedio – Dino estaba contento porque su querida esposa al fin mostraba esa sonrisa que había perdido desde que se enteró sobre lo sucedido con Ciel
-Vamos a seguir a la bella durmiente? – pregunto Daimon a sus padres
-Kfufufu eso no se pregunta Daimon –
-Jefa… - Nagi al fin sentía aquella tranquilidad que busco por 8 años – esta vez no la dejare escapar – sonrió
-Ya la escuchaste – la familia de ilusionistas desaparecieron entre las nieblas
-Lambo no iras? – pregunto Reborn quien alistaba sus pistolas
-Claro que voy – una sonrisa pequeña se formó en los labios del bovino – Ciel-ne debe de conocer a Ryo… - el pequeño Ryo iba durmiendo en sus brazos
-Ese mocoso duerme cuanto le da la gana – chasqueo los dientes
-Aun así lo amas –
-Celoso? – lo miro de reojo
-Cómo voy a estar celoso de mi propio hijo?! – Lambo se ruborizo
-Como digas vaca estúpida – tenia listas sus pistolas – es hora de la cacería –
-No vayas a matar a Ciel-ne! –
Los únicos que se quedaron atrás fueron Nana junto a Lancia y Kyoya quien no había dicho o hecho nada desde que la vio.
-No iras? – le pregunto Nana parándose junto a Kyoya
-No lo sé… -
-Dudas? –
-Tú la miraste… esos ojos siguen teniendo miedo… - y más cuando se chocaron con los de él
-Eso es cierto y todos se dieron cuenta pero no están dispuesto a dejar ir otra vez a Ciel – dijo Lancia parándose junto a su esposa – o acaso el que tiene miedo es otro? –
-Yo tener miedo? – por unos segundos cerro los ojos para volver a abrirlos – nunca – dijo de inmediato sin duda o miedo – esa mujer y esos niños me pertenecen – empezó a caminar
-No seas tan duro con Ciel – le pidió Nana
-No le aseguro nada – fue sincero
Mientras no muy lejos los gemelos jalaban a su madre lo más rápido que pudieran, si su madre aun no quería verlos no los vería. Era cruel en algún sentido porque todos deseaban estar con su madre pero había una promesa ante todo y esa era… Ciel les pertenecía a ellos por todo el día.
Estuvieron esquivándolos subiéndose a muchos juegos, dando saltos, escondiéndose bajo cajas o disfrazándose. En todo ese alboroto Ciel empezó a dejar ir aquel miedo.
Su familia solo quería encontrarla, solo quería estar con ella, su familia… seguía queriéndola.
Por un pasadizo detrás de los juegos pudieron escabullirse hasta salir a una especie de pequeño parque lleno de árboles.
-Por aquí mama – Giotto seguía jalando a su madre
-Giotto este parque es… - Tsuna recordaba estar en aquel parque antes
-Solo nosotros sabemos nuestro lugar secreto –
-Lugar secreto? – Ciel no entendía
-Ya lo veras mama, es increíble y hermoso! – exclamo muy emocionada Tsuna
-Bien – Ciel no sabía a donde iban pero confiaba en sus hijos
Volvieron a pasar por una especie de caminito entre los arboles alejándose de la gente hasta subir una colina donde solo se escuchaban los ruidos de sus pisadas y los pequeños movimientos de los arboles por el viento y uno que otro animalito.
El sol empezaba a atardecer, muchas cosas habían pasado en tan solo un día y faltaban por pasar. Pero ya nada sería tan sorprendente como saber que Ciel estaba despierta o eso pensaba ella.
-Es hermoso… - dijo Ciel sorprendida por el hermoso paisaje que tenia de toda la ciudad desde la colina en la que estaban
-Este es nuestro lugar secreto – dijo Tsuna
-Siempre quisimos verlo contigo – dijo Giotto
-Mis niños… - se agacho para estar a la altura de sus dos amores – hoy he sido muy feliz, más feliz de lo que antes hubiera sido… poder estar junto a ustedes es lo más valioso que hubiera pedido… no sé lo que pasar más adelante pero prometo nunca, nunca más dejarlos –
-Es una promesa – los dos pequeños levantaron el meñique para sellar la promesa
-Lo juro – con sus dos meñiques sella la promesa que nunca rompería – feliz cumpleaños Giotto… Tsuna… - les regalo una sonrisa
Esas palabras, esas eran las palabras que buscaron por 8 años y en todo el día que estuvieron con su madre.
-TE QUEREMOS MAMA! – ambos se lanzaron abrazar a Ciel
Realmente eren felices pero…
-Creo que no hago falta aquí – escucharon los tres la voz de una persona que no confundirían con nadie
-Papa – dijeron los gemelos
-Pero no pienso irme, recuerden que ustedes tres me pertenecen –
Ciel no sabía que decir, Kyoya estaba delante y aun no estaba preparada… a pesar de ello, el miedo que antes sintió al verlo ya no lo sentía.
-Kyo…ya… - susurro bajando la mirada
Kyoya empezó a acercarse hasta quedar a solo tres pasos de Ciel y sus hijos quienes se pusieron al frente como protegiendo a su madre.
-Una oportunidad más – dijo Kyoya
-Eh? – Ciel levanto la mirada para verlo sin comprender
-Esta vez no huiré, esta vez no te dejare… solo una oportunidad más te pido – estiro la mano
-Yo… - no sabía cómo tomar esas palabras
-Si dices que no juro que te encerrare –
-Encerrar a mama? – los gemelos no entendían bien pero si lo decía su padre, él era capaz
-Después de todo… sigues siendo mi esposa –
-Nosotros ya no… -
Ciel recordaba estar divorciados, ella había firmado el divorcio justo antes de irse de la mansión con Shamal pero la sortija que llevaba en el dedo la hizo dudar.
-Nosotros… - acaricio su anillo derramando lágrimas
-Dame una oportunidad más… solo una – repitió Kyoya
-Mama… - los gemelos se alejaron de su madre poniéndose a cada lado de su padre – volvamos con papa –
Esto realmente estaba bien? De nuevo ser egoísta y quedarse con el hombre que amaba?
-Soy yo la que debe pedir una oportunidad más… soy yo la que debe rogar… - las lágrimas seguían cayendo desenfrenadamente – soy yo la que quiere estar con mi familia! –
Sin poder esperar a que Ciel tomara su mano Kyoya fue quien la cogió de la mano y la atrajo a su cuerpo para abrazarla con todas sus fuerzas. Esta mujer solo le pertenecía a él. Y nunca más la dejaría ir.
-Te amo Ciel –
-Te amo Kyoya –
-Oigan no se olviden de nosotros! – Tsuna se metió en medio de sus padres
-Es egoísta que quieras a mama para ti solo papa – dijo Giotto haciendo lo mismo que su hermana
-Mama prometió que hoy solo seria de nosotros – los gemelos se abrazaron a su madre
-Ustedes dos… quieren declararme la guerra? – Kyoya no se iba a contener, Ciel solo le pertenecía a el
-Si quieres pelear estamos dispuestos! –
-No perderemos con papa! –
Ciel empezó a reír por lo que pasaba justo frente a ella, siempre se imaginó que tanto sus hijos como Kyoya se pelearían por acapararla después de todo tanto ellos como Kyoya tenían la misma personalidad y más que eso eran hijos y padre.
Cargo a sus dos pequeños acercándose a Kyoya para que se los unieran.
-Mama/Ciel? – los tres no entendían
-No hace falta que se haya una pelea – dijo con una sonrisa – porque yo no les pertenezco a ninguno de los tres… –
-Que?! –
-Ustedes son los que son míos! – termino la frase
Bueno la idea no estaba muy mala, perteneciéndole a Ciel tendrían las mismas posibilidades, los tres se miraron y terminaron aceptando mientras que Ciel no se fuera nunca.
-Juudaime! –
-Ciel! –
-Ciel-ne! –
-Jefa! –
Los gritos de su familia se escuchó, todos venían corriendo a ella y esta vez Ciel no huiría, no tendría miedo, nunca, nunca, jamás… porque esta era la oportunidad que ella misma se dio.
Una oportunidad más… era la que tenía al fin.
Una oportunidad de ser feliz.
FIN
WAAAAAAAAA NO QUIERO, NO QUIERO, NO QUIERO QUE TERMINE! PORQUE DEBEN ACABAR LAS HISTORIAS! NO QUIERO!
SON MAS DE DOS AÑOS LOS QUE HE ESTADO ESCRIBIENDO ESTA HISTORIA Y SI LES SOY SINCERA ESTA HERMOSA HISTORIA LA EMPECE A ESCRIBIR CUANDO PASABA POR UN MOMENTO MUY CRITICO EN MI VIDA, PENSABA QUE YA NO TENIA SALIDA POR TODOS MIS ERRORES, FUI MUY TONTA EN ESE ENTONCES.
Y FUE CUANDO ME PREGUNTE… PORQUE NO TENER UNA OPORTUNIDAD MAS?
YO DESEE UNA OPORTUNIDAD MAS PARA NO COMETER LOS MISMOS ERRORES Y NO HACER SUFRIR A LOS QUE ME RODEAN PERO NO SIEMPRE PUEDES ESCAPAR CON LAS MANOS LIMPIAS… NO SIEMPRE SE NOS CUMPLEN LOS DESEOS.
Y AQUÍ NACIO ESTA HISTORIA, YO AMO EL ANIME DE KATEKYO HITMAN REBORN, LAS AVENTURAS DE TSUNA ME MOSTRARON UN RAYO DE LUZ, DENTRO DE MI CRECIO UNA LLAMA DE ESPERANZA… Y PUDE SEGUIR.
TODOS TENEMOS UN FUTURO Y DESTINO… SOLO DEBEMOS ESFORZARNOS EN SEGUIR ADELANTE, SIN RENDIRNOS.
NO SE USTEDES PERO ESCRIBIR ESTA HISTORIA ME ENSEÑO ESO.
BUENO EL ESPECIAL ESTARA MAÑANA O PASADO, LA PAREJA GANADORA ES TAKESHI X HAYATO.
Y A LOS QUE SE PREGUNTAN QUE PASO CON BYAKURAN ESO SE SABRA EN EL ESPECIAL NO COMAN ANCIAS.
GRACIAS POR TODO, LOS AGRADECIMENTOS A LOS QUE LEYERON ESTA HISTORIA SE DARAN EN EL ESPECIAL.
NO OLVIDEN DEJAR SUS COMENTARIOS Y ESTRELLITAS.
BYE BYE
