Capítulo 42
Parte 3
Mi nombre es Lily.
Cómo llegué hasta aquí es... una historia muy larga. Muy larga. Para ser honesta, realmente no me gusta contarla. Pregúntenle a Legend si en verdad quieren saberla. Y si son afortunados, quizá les cuente. A él no le gusta contar esa historia mucho más que a mí. Pero solo digamos que he pasado por mucho, y que tengo suerte de siquiera estar viva.
Cuando vine a Ambera hace veinticinco años... vaya, ¿en verdad ha pasado tanto?... no tenía idea de en lo que me estaba metiendo. Solo sentía como si el viento me llamara. Como si la vida fuera demasiado corta, así que quería ser audaz y convertirla en una aventura, justo como mi tía. Así que navegué a través del mar y llegué a este lugar que una vez escuché hablar de un viajero. Un lugar en donde no había humanos, solo Pokémon, y un nuevo mundo que explorar. Sentía como si quisiera el peligro y la emoción de ser un espíritu libre.
Supongo que obtuve lo que vine a buscar. Y bastante. Estaban los Vigilantes. Y también el Maestro. Y después... la Llamada. La loca habilidad que me hizo dudar de tanto en mi vida, que me hace preguntarme a veces si no estaba destinada a venir aquí, a Ambera. Cuando averigüé que la tenía, en realidad no comprendía lo que significaba. Y luego el equipo de Prince me encontró, y me di cuenta de que mis esperanzas de una vida libre apartada de la resistencia se esfumaron.
Sí, mi vida ha sido cualquier cosa menos normal. Y tampoco ha sido muy divertida. Ha sido dura. Pero aquí estoy, veinticinco años después, vivita y coleando. Y soy una Bayleef ahora, también. Fue difícil escoger evolucionar o no. Prince me presionó en cierta medida para hacerlo en el momento, pero supongo que no fue tan malo. Me gustó con el tiempo. Y él tuvo razón, fue lo mejor para mí. Soy mucho más fuerte ahora, y no tengo problemas en mirar a otros Pokémon a los ojos como solía.
Pero... ahora mismo no estoy tan bien.
Fui a las carreras por más o menos cuatro días seguidos para alcanzar al equipo de Char. El amigo de Char, Ray, me encontró mientras dormía, y antes de saberlo, Scythe estaba en mi cara demandando saber por qué llegué a la conclusión de querer alcanzarlos.
Fue difícil para mí responder aquello. Vine por muchas razones... es complicado. Pero estaba agotada, y no quería tener que explicárselo todo a Scythe, especialmente porque muchas de mis razones tenían que ver conmigo y solo otro Pokémon. Así que dije algo sobre lo que él no podía discrepar: le dije que yo también tengo la Llamada, como Char, así que merezco ir con él y encontrarme con Dialga. Me miró de forma extraña, pero no tenía una respuesta.
Scythe es... duro. He notado eso. A veces, a pesar de que lo respeto mucho, realmente siento pena por Char y sus amigos por tener que estar con él todo el tiempo. Cuando aprendes a liderar un ejército en una guerra, en verdad creo que hace algo con tu cabeza. Empieza a llevarse tu habilidad de tener amigos cercanos. Otros Pokémon comienzan a ser solo herramientas para ti. He visto eso en Lucario, y un poco también en Prince, pero yo sé que Prince está intentando con todas sus fuerzas resistirlo, quizá debido a lo que ocurrió conmigo. Probablemente debido a lo que ocurrió conmigo. Pero Scythe es uno de los mejores líderes que la resistencia tiene, o eso escuché. Solo me puedo imaginar lo duro que le ha tratado a Char y su equipo.
Esa... es una de las razones por las que vine. Es como Lucario dijo, Char está siendo arrastrado con una correa para que podamos usar la Llamada para ayudar a la resistencia. Y yo sé cómo se siente. Me imaginé que él podría necesitar a alguien que sepa lo que está atravesando. Sé que yo sí lo necesité.
Para empeorar las cosas, no parece que Scythe esté de buen humor en este momento. Normalmente no lo reprocharía–que casi te maten los Vigilantes puede hacer eso contigo–pero parece que no estuviera feliz para comenzar.
En mi nerviosidad, una idea extraña se me ocurrió: quizá él tampoco quiere estar aquí. Quizá a él también lo estén arrastrando con una correa.
Me lanzó una mirada que me hizo tragar saliva con fuerza. Pude entender que en verdad no estaba feliz que viniera. Aunque debería haberlo esperado, en realidad, considerando cuán infeliz estuvo con que Prince viniera.
Pero no es a él a quien vine a ver, así que desvié la mirada e intenté que no me molestara demasiado.
Cuando seguí a Scythe y a Ray más adentro del cruce y vi la luz, casi me congelé del terror. Pensé que Prince todavía estaba despierto. No sé cómo iba a explicárselo. Esto iba a ser tan difícil... para él y para mí. Porque la gran razón por la que vine, sobre todas las otras... lo que vine a contarle... probablemente lo lastimaría mucho, a pesar de que estaba tratando de no hacerlo.
Había pensado que tendría unos cuantos días de sobra antes de alcanzarlos para pensar lo que iba a decir, y quizá entonces podría retrasarme por un rato si eso no era tiempo suficiente. Pero debo haber sido más rápida de lo que pensé, o Scythe posee alguna loca habilidad o algo, para haberme atrapado así tan pronto. Sostuve la respiración cuando doblé la esquina, esperando encontrarme cara a cara con Prince.
Pero era solo la cola de Char. Me sentí un poco aliviada cuando recordé que las colas de los Charmander no se apagan cuando duermen. Las colas de los Charmander no se apagan hasta que mueren.
Sin embargo, mi corazón dio un vuelco cuando los vi. Char y Saura estaban acurrucados juntos, ya dormidos. Char temblaba mucho y se repantigaba contra Saura para mantenerse caliente. Y Saura parecía contento de tenerlo ahí cerca. Eso es... coraje. Digo, me pone un poco nerviosa estar demasiado cerca de la llama de Prince. Digo, confío en que él no perderá el control o algo para quemarme, pero una parte de mí sencillamente no confía en el fuego por instinto. No creo que sería fácil para mí dormir en sus brazos, a menos que estuviera realmente asustada o agotada. Pero ahí estaba Saura justo al lado del fuego, sin ninguna preocupación en el mundo... Y, caramba. Es difícil no admirar una confianza como esa.
Y sabes, tuve una extraña sensación de déjà vu cuando los vi ahí. Aquí estaba yo, irrumpiendo en su descanso. De nuevo. Justo como hice en aquella noche que me quedé en nuestra base. La noche en que los Vigilantes atacaron.
Fui yo la que movió el mapa. Sí, fui yo. Eso fue luego de que Char me contara que él y Scythe tenían planeado dejar a Prince atrás. Verás, yo... actué a espaldas de Prince aquella noche. Estuve observando cómo Char se retiraba a su habitación. Luego... cuando supe que Prince no miraba, fui a visitar al equipo de Char.
¿Por qué lo hice? Bueno, eso es realmente complicado también. Fue una compulsión extraña. Confío en Prince con mi vida. Confío en las decisiones que toma. Él fue mi guardián desde el momento en que la Llamada me metió en grandes problemas por primera vez y el Maestro comenzó a venir por mí. Él básicamente dedicó su vida a protegerme. Él prometió que nunca me abandonaría. Y ha mantenido esa promesa. Cada vez que lo necesité, él ha estado ahí; si no fuera por Prince, yo no estaría viva hoy.
Pero esa noche... Me sentía obligada a... bueno, a traicionarlo, supongo. No hay una forma agradable de ponerlo, ni siquiera a mí misma. Especialmente ahora, ahora que descubro que estuvo mal. Moví el mapa para que Char pudiera marcharse sin que Prince lo supiera. Intenté hacerlo de modo a que el plan de Prince no funcionara. Y ni siquiera consideré que hacerlo podría condenar a Char a morir, así que incluso las pocas razones nobles que tenía para hacerlo fueron inservibles.
Pero, en cuanto a por qué lo hice, creo que fue porque... miro a Char, y me veo a mí misma. Y me imagino a mí misma en su lugar. Y... decidí que había algunas cosas que él se merecía que Prince no iba a dejar que tuviera. Así que fui a contarle todas las cosas que pensé que merecía saber, a pesar de que Prince me dijo que callara. Eran las cosas que pensé que yo merecería saber si estaba en su posición. Porque yo estuve una vez en esa posición. No quería que le ocurriera lo mismo que me ocurrió a mí. Que Prince me expusiera al peligro, esa es una razón... Mi momento ya... está bien en el pasado ahora. Pero para Char, continuar sin conocer estas cosas, por alguna razón, solo no era lo mismo. Quizá tengo razón, o quizá solo estoy loca... pero así es como lo sentía.
Cuando fui con ellos aquella noche, él y sus amigos se sorprendieron al verme. ¿Por qué no lo harían? Hasta donde ellos sabían, yo solo era otra miembro del Equipo Ruedafuego. Pero luego manifesté que les contaría mi historia. Primero, le conté sobre mí misma. Le conté quién era, y qué poder tenía. Le conté, por lo que había escuchado, que mi Llamada no era ni la mitad de poderosa que la suya, pero igual era suficiente para que fuera tratada como alguna especie de Pokémon legendario por todos, y que siempre intentaran perseguirme por todos lados para capturarme.
En resumen, él tenía muchas preguntas para mí, las cuales yo respondí. Es por eso que había ido con ellos, ¿no?
Le conté que todo lo que le estaba ocurriendo ya había sucedido antes en el pasado. Le conté sobre Prince, y cómo él me dejó estar en su equipo y prometió protegerme.
Le conté sobre la fuerza de Resistencia Plateada: los trescientos Pokémon que habían desafiado a Lucario y escogido confiar en el poder de la Llamada–mi Llamada–y lo que terminó ocurriéndoles. Le conté cómo todos murieron, y cómo Prince y yo y el Equipo Ruedafuego somos algunos de los únicos sobrevivientes. Y le conté cómo sus muertes terminaron salvando a la División Esmeralda entera.
Le conté que yo era la razón principal por la que la Resistencia Plateada existiera en primer lugar. Y le conté que como él tenía una Llamada más poderosa que la mía, que él era la nueva razón.
Sé que no todo fue agradable. La realidad de la situación que enfrentamos. Pokémon queriendo usarnos y manipularnos para cumplir sus propios fines. Nunca ser capaces de vivir una vida propia por todo el tiempo en que el Maestro siguiera existiendo. Sabiendo que los Pokémon han estado, están, y seguirán muriendo por nosotros, y nada que digamos puede detenerlos. Quizá captó todo eso con lo que le dije... quizá no...
Como dije, es una historia que odio contar, pero quería que Char la conociera.
Oh, y luego Scythe irrumpió en la habitación y me atrapó hablando con Char. Casi me salió un nuevo brote cuando eso pasó. Estuve tan aliviada de ver que no era Prince. Era solo Scythe, quien venía para repasar los planes con el equipo de Char una última vez. Fue en eso cuando Char decidió confiar en mí y contarme lo que estaba intentando hacer, marcharse sin Prince. Y Ray y Saura irían a distraer a Prince mientras ellos se escabullían. Scythe me pidió que fuera al armario de Prince para conseguir el mapa por él, y así es como ocurrió.
... Entonces, sí. Todo lo que Lucario le dijo a Char cuando intentamos interrumpir su asamblea, Char ya lo sabía. Y también Saura y Ray. Porque yo les conté.
Esa es otra razón por la que vine. Me siento solo un poco estúpida por haber traicionado a todos. Traicioné a Prince porque hice todo lo que me dijo que no hiciera. Traicioné a Char porque el mapa que le di no estaba correcto. Así que aquí estoy, viajando ahora con ellos, porque solo quería compensar lo que les hice y ayudarlos a llegar al destino correcto después de todo.
Así que ahora estoy parada en el medio de su puesto de descanso, mirando a Char y Saura y pensando sobre todo esto. Al menos ninguno de ellos se despertó y me encontró mirándoles... Eso sería incómodo, como si todo esto ya no fuera lo suficientemente incómodo. Eso solo que... Parecen tan jóvenes e inocentes, más o menos como me gustaría todavía ser. Me recuerda, solo un poco, a mis amigos del Gremio Siempreverde...
Ray se acerca desde atrás. Me pregunta si estoy bien. Le digo que sí, y que solo voy a dormir.
Y entonces me giré para ver al Pokémon a quien realmente vine a ver en primer lugar.
Él está acurrucado en el medio del sendero, de modo a que sería el primero en ser atacado si un Pokémon se topaba con nosotros. Eso es tan típico de él... siempre tuvo una naturaleza tan protectora. Recuerdo cómo solía quedarse despierto para mantenerme a salvo, especialmente cuando me rescató por primera vez y yo estaba muerta del susto luego de haber sido secuestrada y amarrada para ser llevada a quién sabe dónde, sin mencionar a los Vigilantes. Me pidió que confiara en él, y yo lo hice. A pesar de que parecía que solo trataba de secuestrarme también, pude notar que Prince era diferente a ellos, así que decidí confiar en él. No ha cambiado mucho. Incluso en su descanso, e incluso cuando Scythe está haciendo de guardia esta noche, él no puede dejar de vigilar por Char. Me hace sentir incluso más tonta, por no haber creído en él.
Mi estómago se hace nudos mientras lo observo dormir. Hay tanto que tengo que contarle, pero... no lo sé. Ninguna de las palabras viene a mí todavía. Y temo lo que dirá cuando me vea aquí, sin hablar de cuando descubra por qué he venido.
Simplemente decido descansar un poco. Podemos hablar mañana a la mañana. Es demasiado tarde para estar pensando sobre esto. Solo necesito una noche más para dormir antes de hacerlo...
Excepto que cuando pienso en esto, escucho un pequeño crepitar... Su fuego se enciende. Se está moviendo. Sus ojos se abren con parpadeos.
Prince está despierto ahora. Sí. De la nada, solo se despertó. Y yo estoy simplemente parada aquí, con la boca abierta. Siento que mi garganta se aprieta.
Me mira.
—... ¿Lily? —jadea—. ¿Qué llamaradas estás haciendo aquí?
—E-estás despierto —balbuceo. No puedo pensar en otra cosa que decir.
—Por supuesto —responde—. Siempre puedo saber cuando estás cerca.
Solo parpadeo.
—Tu Llamada —él dice—. Le hace algo al aire, sabes, incluso cuando no tienes un episodio. Hemos estado juntos por más de veinte años. Aprendí a distinguir cómo se siente cuando estás cerca.
Jum. Bueno, eso explica mucho.
—¿Por qué has venido? —me pregunta.
No parece demasiado enojado, solo sorprendido. Eso es bueno. No me gusta cuando Prince se enoja. Pero eso no ayuda con el hormigueo de mi estómago. Es hora. Tengo que explicarle todo ahora.
Así que aprieto los dientes, y... decido que solo... le diré la verdad. No sé qué más podría hacer a estas alturas.
—Solo quería hablarte —digo.
—¿De qué querías hablar? —pregunta suavemente, sentándose y dándome su atención. Parece un poco frustrado conmigo, con la aparente frivolidad de mis razones para venir, pero pienso que sabía que no tendría sentido discutirlo. Solo no podía enviarme de vuelta por donde vine. Aparte... si realmente me conocía, lo cual es cierto, sabría que yo no vendría por una razón trivial o sin sentido...
—Lo que dijo Lucario —respondo, el nombre ligeramente amargo en mi boca—. Lucario quiere desterrarme. ¿Qué es lo que vamos a hacer?
Prince zumba. Pienso que sabía que esta pregunta venía. Y si yo lo conociera de la misma forma en que él me conoce a mí, entonces sabría que probablemente ya tenía una respuesta en mente. Probablemente ya la habría escuchado, también, si no le hubiera ignorado cuando intentó hablar conmigo luego de la asamblea.
—Legend intentará conseguir que Lucario cambie de parecer otra vez —me contó Prince—. Sabes que es muy bueno para llegar al corazón de Lucario.
—¿Acaso Lucario aún tiene un corazón? —le gruñí al suelo.
No podía soportarlo. Con solo pensar en Lucario me hervía la sangre. Digo, puedo entender por qué tomó esa decisión. Esta es la segunda vez que la Llamada casi arrasó su división entera. La primera vez sí la arrasó por completo. Así que... puedo imaginar que su paciencia solo se drenó cuando vio que los Vigilantes atacaban de esa forma.
Pero, para que él simplemente... me eche después de todo este tiempo... después de todo lo que hemos pasado... después de todo lo que yo he pasado... después de haber perdido tanto ya... ¿para que él intente llevarse lo que todavía tengo...?
Solo... ¡solo no es justo!
Yo no PEDÍ tener la Llamada. Yo no PEDÍ que se activara cuando lo hizo, y traer al ejército entero del Maestro sobre nuestras cabezas. Yo no PEDÍ nada–o la mayor parte–de lo que me ocurrió en la vida luego de que el Maestro comenzara a molestar al Gremio Siempreverde. Pero lo obtuve de todas formas, ¿y ahora me castigan por eso?
Quizá ni siquiera es Lucario con quien estoy enojada. Quizá solo estoy enojada con el mundo por todo lo que me ha hecho. Sabes, cosas de las que no puedes culpar a nadie en realidad, excepto a Arceus tal vez. Pero ya que se siente un poco tonto odiar a algo como el mundo entero, y sacrílego odiar a un dios, me queda odiar a Lucario. No es que ignore el hecho de que... Incluso si él no odiara mis entrañas, todavía no creo que me agradaría.
Pero aparte, cuando me convertí en Bayleef, mi mente se volvió más fuerte. Aprendí que había formas en las que podía controlar la Llamada cuando ocurría. De alguna forma aprendí a sofocarla, a hacerla más silenciosa, para que no pudiera causar otra tragedia solo por accidente. No es algo que puedo explicar cómo hacer, la verdad. Ni siquiera estoy segura de CÓMO lo hago, así que no creo poder enseñárselo a Char o algo así... Pero funciona para mí al menos, así que ya no tuve que preocuparme por ser un riesgo.
¿Y qué sabe Lucario sobre eso? Incluso ahora, ni siquiera le intereso como individuo. No soy Lily para él. Solo soy "ella" o "La Llamada", un arma de doble filo entonces, un chivo expiatorio ahora. ¿Y después solo pierde la cabeza luego de que Char llega y su Llamada se activa por alguna razón... y extiende la culpa hasta mí, y después me dice que debo marcharme?
—¿Qué pasa si la mente de Lucario no cambia otra vez? —le pregunté a Prince, sacándome de mi largo y deprimente tren de pensamiento.
Prince titubeó en responder. Su flama se mantenía pequeña. Podía distinguir que intentaba mantenerse en calma.
—Si Lucario no escucha a Legend, entonces nos dejará con una sola opción —dijo Prince simplemente—. Nos marcharemos.
—¿Estás seguro de que es eso lo que quieres? —pregunté—. Digo–
—Lily —me dijo con severidad, cortándome las palabras—. Te hice una promesa. Ya no voy a romper esa promesa. Si Lucario quiere expulsarte de su dominio, yo iré contigo. Y así también el resto de mi equipo. Es así de simple.
Ves... Ya empezaba a pensar que no era tan simple.
—Eso es de lo que quería hablar contigo —dije—. Prince... ¿qué dirías si... si yo... bueno... Si solo yo me marchara?
Me encogí. Casi deseé tener la capacidad de retirar esas palabras. Ya sabía de antemano que esta sugerencia probablemente sería como un puñetazo, por más que deseara que no lo fuera, pero era algo que sabía, y quería ver la reacción que mis palabras suscitaban. Prince pareció confundido, y dolido, como si acabara de ser apuñalado en el estómago. Me miró con ojos como platos, y yo me acobardé frente a él.
—¡T-todavía no me he decidido! ¡En serio! —dije con rapidez—. Pero... solo quería hablar sobre el asunto.
Prince se quedó callado. Empecé a preocuparme. Creo que en su estómago se formaban nudos peores que en el mío. Empezó a parecer honestamente preocupado. No dijo nada, pero su cara me decía lo que estaba pensando: ¿por qué?
—No es porque no confíe en ti —le dije—. Porque eso no es cierto. No es cierto en lo absoluto. Si volviera a mi casa ahora mismo, ni siquiera creo que pueda confiar en mi familia tanto como confío en ti... —era difícil evitar que mi voz se quebrara—. Pero... solo estuve pensando... hemos pasado los últimos veinte años escondiendo la Llamada del Maestro. Así que pensé que... quizá... podría dejar de pensar en la Llamada–pensar en mí de una vez por todas, y en ti.
—¿A qué te refieres? —preguntó Prince.
Suspiré con fuerza—. A veces, cuando me miro a mí misma... especialmente después de algo como lo que ocurrió con los Vigilantes... a veces me pregunto si soy una maldición viviente, o algo así —le dije—. En una forma, en estos últimos veinte años... no he hecho más que arruinarte la vida.
—Lily, no... —dijo suavemente.
—Digo... siempre has estado ahí para mí —divagué—. Siempre he sido tu responsabilidad. Has sacrificado tanto por mí. No puedo dejar de pensar... Incluso lo que le hice a la vieja División Esmeralda... tú asumiste la responsabilidad por eso. Todo lo que hago, incluso cuando no tengo control total sobre eso... siempre termina sobre tus hombros. Así que me pregunto... después de todo lo que has hecho por mí, quizá... quizá te haría feliz que... que puedas concentrarte en lo que necesitas, en lugar de solo en mí.
Se quedó en silencio nuevamente, por un rato. Estaba pensando. Repasé las palabras que dije en mi cabeza. Algunas cosas suenan mejor en tu cabeza y suenan estúpidas cuando las dices de verdad en voz alta. Esto, sin embargo... una parte había salido bien, otras porciones no. A veces era tan difícil descifrar lo que en realidad quería decir, incluso para mí. Pero al menos esto sonó como lo correcto en su mayoría.
—Nunca tuve idea de que te sintieras así —dijo Prince—. Lily, si es por algo, le has dado más significado a mi vida de lo que alguna vez tuvo.
—Lo sé, pero... solo... solo pienso que tú perteneces a la División Esmeralda —dije—. Tienes un grandioso equipo de resistencia, y ya haces mucho bien ahí. No deberías tener que ser arrastrado de aquello solo por mí. Creo que ya has hecho suficiente por mí.
Prince estuvo en silencio por largo tiempo—. ¿Pero a dónde irías?
La verdad me inquietaba, darme cuenta de lo mucho que ya lo había pensado, pero continué de todas formas—. No sé, podría intentar visitar la División Negra. La División Dorada probablemente ya tenga mucho en sus manos con un Pokémon con la Llamada, y tendría mucho más con dos —reí débilmente—. Además... creo... tener unos amigos allí... Te conté sobre el Equipo Eco, ¿verdad?
—Creo que sí —dijo Prince pensativo—. Quizá una o dos veces, hace un largo tiempo.
Asentí—. Luego de que me ayudaran en Ciudad Gran Cristal... No sé si todos sobrevivieron, o si me recibirán o no... pero... supongo que pensé que valdría la pena intentar... Si llega a ese punto...
Suspiré, bajando la mirada miserablemente, intentando combatir las lágrimas—. Yo... —susurré muy bajo—, yo en serio no quiero irme... pero realmente me estoy empezando a preguntar si sería lo mejor para todos que lo haga...
Prince suspiró—. Lily... si eso es lo que decides hacer, no te voy a detener —dijo con suavidad—. Si decides que eso es lo que realmente quieres hacer, entonces... yo haré todo lo posible para ver que alcances la División Negra sin problemas. Pero... tenemos un mes para resolver esto. Si no te has decidido todavía, podemos discutirlo más adelante cuando volvamos de la Torre del Tiempo, y ver lo que los otros tienen que decir. Pero... lo que sea que decidas, Lily, yo siempre estaré aquí para ayudarte. Nunca estuve aquí para interponerme en tu camino. No olvides eso.
—Lo sé —suspiré—, lo sé...
Luego nos quedamos en silencio por un largo tiempo. Solo nos sentamos ahí, mirándonos uno al otro.
—Bueno, ahora que estás aquí, supongo que vendrás con nosotros, ¿no? —dijo Prince finalmente—. La Torre del Tiempo será difícil. Necesitaremos toda la ayuda posible.
—Por supuesto —le digo—. Al fin tendré una chance de conseguir algunas respuestas sobre esta loca habilidad que he tenido toda la vida. ¡No me la perdería por nada!
—Bueno, en ese caso, será mejor dormir un poco —me dijo Prince—. Tenemos un largo día por delante mañana.
—¿Y eso lo hace diferente a los otros días, en qué sentido? —murmuré con ironía.
Pude jurar que lo vi sonreír.
Cuando finalmente me hice un ovillo para dormir, elegí un lugar justo al lado de Prince, mucho más cerca de lo acostumbrado. La proximidad a su flama incomodaba una parte de mí, pero al mismo tiempo, una parte mucho más grande sabía cuánto extrañaría incluso aquella incomodidad, si y cuando la perdiera.
Sé que probablemente me marcharé. Y sé que esta misión a la Torre del Tiempo será mi última misión con Prince. Quizá ya nunca lo veré de nuevo. Diablos, en caso de que lo olvidemos, si la Torre del Tiempo es tan mala como dicen, quizá hasta muramos en esta misión.
Pero después de todo lo que hemos pasado, solo no puedo separarme de él. Necesito ir a esta última misión junto a él. Porque quiero mostrarle una última vez que confío en él. Porque quiero ayudarlo una vez más. Porque sé cuánto lo voy a extrañar.
Y esa es la verdadera razón por la que vine.
Entrada la noche, algo muy extraño ocurrió.
Estaba teniendo un sueño. No recuerdo de qué se trataba. Solo recuerdo que, de repente, cambió. Comenzó a llenarse de un ruido.
Escuché algo.
Retorné a mis sentidos, pero no abrí los ojos. Me encogí y sostuve la respiración. Sabía qué era esta sensación.
Era como si algún dios invisible estuviera entonando una única nota. "El Zumbido", la llamaba yo. No siempre lo escuchaba, pero cuando sí lo hacía, lo reconocía a la perfección. Y mi corazón empezó a acelerarse. Pronto, inundaría mis sentidos como una catarata enorme.
La Llamada estaba ocurriendo. De nuevo. Y no era yo.
Esta era ruidosa. No bromeaban. La Llamada de Char era seriamente potente. ¡Estaba a punto de hacerme volar! En verdad comencé a asustarme.
Usualmente no podía escuchar cuando la Llamada ocurría. Pero a veces podía. A veces podía escuchar El Zumbido y prepararme. Es extraño. No sé cómo funciona. Pero lo estaba escuchando ahora.
Comenzó a intensificarse, como si estuviera inhalando profundamente, preparándose para gritar muy fuerte. Estaba a punto de estallar. Me alisté.
Pero luego... mi corazón cambió de idea, de alguna forma. Me estaba diciendo que hiciera algo. Era una extraña compulsión. No pude evitarlo, así que hice lo que me sentía impulsada a hacer.
¡ALGUIEN AYÚDEME!, exclamó la Llamada. ¡ALGUIEN! POR–
¡Oye!
La Llamada se detuvo. Yo la había interrumpido por alguna razón.
¡Oye! ¿Podrías hacer menos ruido?, supliqué. ¡Vas a despertar a todo el mundo!
Espera, ¿qué? ¿Quién...? ¿Quién es?
Soy yo, Lily.
¿Lily?
Sí. ¡En realidad estoy contigo aquí! Voy a ir a la Torre del Tiempo contigo.
¡¿Qué está pasando?!
Creo... ¡creo que estamos usando nuestras Llamadas para hablar entre nosotros!
¿Qué? ¿Cómo... cómo es eso posible?
No lo sé, ¡es la primera vez que lo hago! Tampoco tengo idea de cómo lo estoy haciendo. Solo lo hago por instinto.
Oh...
Char, escucha. No querrás que el mundo se nos venga encima mientras intentas dormir otra vez, ¿verdad?
¡Odio cuando eso pasa!
Bueno, entonces tendrás que aprender a reprimir tu Llamada.
Eh... ¿cómo lo hago?
No sé. Solo... no sé. Inténtalo. Pretende que estamos hablando en voz alta y... a ver, muérdete la lengua o algo así. O sostén la respiración. No sé cómo hacerlo, pero es posible. Yo puedo hacerlo cada vez que mi Llamada comienza a aparecer.
¡No puedo lograrlo!
Cálmate. Solo tranquilízate. Ya estás susurrando. Está bien. Solo sigue hablando conmigo, y se acabará pronto.
Lily...
¿Sí?
Lily, tengo... frío...
Lo sé...
…
Y luego terminó.
Mis ojos se abrieron parpadeando. Me preguntaba si todo había sido solo un sueño.
Me preguntaba qué en el nombre del volador Shaymin acababa de ocurrir.
Pensaba que tal vez ya comprendía a la Llamada, al menos, tanto como lo hacía viendo que yo la poseía. Pero...
¿La Llamada puede comunicarse?
Así que levanté la mirada, y sí, todo el mundo estaba despierto. Todos. Prince, Scythe, Char, Saura, y Ray... todos parados a mi alrededor, todos con las miradas más extrañas en sus rostros. Especialmente Scythe. Parecía como si estuviera a punto de estallar en carcajadas. Nunca me habría esperado que tuviera ese rostro.
—Eh... ¿hola? —dije con docilidad.
Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.
