Buenas!

Lo siento... tuve problemas familiares que aún no han sido solucionados, pero hoy tengo un respiro para desearles un feliz año nuevo y actualizar el fanfic.

No los entretengo con nada esta vez. ¡Disfruten del capítulo!


Mamoru: proteger.

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan el respeto a sus maestros.

Sócrates(Filósofo griego).

Se habían sentado a comer los cuatro. Para Yui esa era una escena digna de una familia normal y corriente. Los padres hablando de trivialidades en sus trabajos respectivos, mientras ella se centraba en hacer pasar su comida por la garganta ya que aún seguía medio dormida. Lo único que fallaba era que el chico que en esos momentos bien podría ser su hermano, estaba pegándole patadas por debajo de la mesa para llamar su atención.

— Bueno, ¿qué te parece la comida? —Yui sonrió fríamente hacia Drake. El chico se encogió de hombros mientras le volvía a pegar una patada—. Es en serio, ¿qué te parece tu primer día aquí?

— Digamos que no es lo más importante que he hecho en mi vida —susurró él sonriendo.

— La próxima vez creo que pondré un candado a mi habitación papá —Yui miró al hombre.

— ¿Te ha hecho algo? —preguntó Shinichi sonriendo.

— ¿Esperarás a que lo haga como mamá siempre hacía? —preguntó ella.

— Lo siento, fueron las órdenes de tu madre el dejar que te pelearas con los demás niños —Shinichi sonrió.

— La cuestión es que este tiene 17 —Yui lo señaló—. Y no puedo decirle a Shouta de él, ¿cierto?

— ¿Quién es Shouta? —preguntó Shinichi confundido.

— Yui-chan, ya hemos hablado de eso —Ran sonrió—. De momento nadie puede saber lo que ha pasado con él.

Yui giró los ojos hacia él mirándolo de reojo.

— Está bien, yo me llevaré bien… —alargó la mano hacia él—. Ahora no puedes decir que tienes frío —sonrió. El chico la miró con enojo y finalmente le estrechó la mano. Estaba claro que no quería hacerlo—. De acuerdo, mejor me voy a clase.

Cogió su plato y su vaso y lo llevó a la cocina. Luego volvió al comedor.

— No olvides las llaves, Yui —Shinichi le recordó mientras ella cogía la mochila de un rincón del comedor y se ataba la chaqueta.

— Papá, no todos tenemos la inteligencia tuya para recordar todo… —Yui rodó los ojos.

— Por eso mismo. Coge las llaves.

Yui sonrió y le dio un beso en la mejilla al hombre.

— Tengo pensado olvidarlas expresamente —dijo.

— Piensa que luego tienes que decirme quién es Shouta —Shinichi sonrió. Yui frunció el ceño.

— No seas malo —susurró Ran—. La estás chantajeando.

— Si yo no me olvido las llaves… tú olvidarás el nombre, ¿verdad papá? —preguntó Yui.

— Quizás…

— Está bien —la chica se encogió de hombros—. Cogeré las llaves… aguafiestas… —murmuró mientras se iba de allí corriendo.

Shinichi se rió.

— ¿Qué pasa con las llaves? —preguntó Ran.

— Que mis padres no tienen llaves de la casa y va diciendo que pueden usar las suyas y que ella puede entrar y salir cuando y como le dé la gana sin tener que usarlas —explicó Shinichi—. Solo faltaba eso… que mi madre tuviera llaves.

— Si quiere venir, vendrá igual sin avisar —dijo Drake sonriendo—. Las madres son así.

— No conoces a la mía y no te aconsejo que la conozcas… —Shinichi sonrió—. Te habrá casado con Yui a los tres segundos —Drake arqueó una ceja y lo miró—. Termina, vamos, que tengo que llevarte conmigo.

— ¿Tienes miedo a que me escape? —preguntó Drake.

— Me da igual que te escapes, porque si lo haces, no podrás ver a tu madre —dijo Shinichi—. Pero tienes que venir a que Shiho te eche un vistazo, y luego Jodie-sensei.

— ¿Siguen a la ciudad? —preguntó Ran—. ¿Sabes dónde está Jodie-sensei?

— Sí, aunque en breve se irán de aquí —Shinichi la miró—. Están empaquetando todo para volver a Estados Unidos. Hay mucha gente ya en el programa para sustituirles.

— Tú sigues estando con ellos, ¿no es cierto?

— No, Ran —Shinichi bajó la mirada—. Hace ya un par de meses que firmamos conforme dejábamos el programa con Yui.

— Entonces… ¿por qué fuisteis con Heiji estos días allí? —Ran lo miró preocupado.

— Porque sigo sin poderme negar a ellos, Ran —Shinichi la miró—. Me han salvado la vida muchas veces, así que no puedo negarme cuando me llaman por tonterías como esas.

— Shinichi, a mi no me importa si sigues con ellos, siempre que no te pongas en peligro… —Ran sonrió mientras se cogía la barriga—. No podría aguantar que te fueras de nuevo de mi lado.

— Lo siento… —Shinichi se levantó y la abrazó—. Perdóname que no haya podido estar todo este tiempo junto a ti.

Ella negó con la cabeza y sonrió. Shinichi finalmente la besó. Drake se quedó mirándolos sin darse cuenta de que el trozo de pan que tenía en los dedos le había resbalado de las manos. Se puso los dedos en la boca y entonces se dio cuenta de lo que había hecho. Cogió el trozo que le había caído, se lo puso en la boca y soltó un 'blegh' con voz muy elevada y cara de asco.

— Estáis haciendo que mi comida sienta mal… —se quejó el niño.

Shinichi lo miró con una sonrisa.

— Perfecto, eso significa que no vas a comer más y que nos iremos ya de aquí —Shinichi sonrió hacia él—. Vas a conocer a mi equipo. Nos vemos luego, Ran.

— A no ser que mi madre me secuestre, vendré a verte a la hora del almuerzo —Ran respondió.

— Recoge esto Drake —dijo Shinichi mientras se llevaba sus cosas a la cocina.

— ¿Es en serio? —el chico se levantó de la silla y lo miró. Ran sonrió hacia él.

— Muy en serio —Shinichi volvió de la cocina y sonrió hacia él—. Lo siento, no podemos dejar que te acostumbres a la vida de rico en una casa de pobres.

— Mi casa era una casa de pobres —se quejó él.

— Y nunca decidiste ayudar a tu madre, ¿cierto? —Shinichi se cruzó de brazos—. Hazlo.

— No sé hacer las cosas de mujeres —se rió él.

— Ah… pues vas a empezar a aprender —Shinichi rodó los ojos—. Porque el día que te vayas de la casa de tu madre necesitarás casarte con alguien para que te haga esas tareas.

— Secuestraré a alguien, como hacía mi padre —se quejó el niño.

— ¿En serio ha dicho eso? —Shinichi miró a Ran.

— Sí, ha dicho eso —respondió ella.

— A ver, Drake —Shinichi se sentó en la silla y suspiró—. Soy policía y ella abogada .

— Me llevaréis a la cárcel para estar con mi madre —el chico sonrió.

— No te equivoques, Drake —Shinichi sonrió tristemente—. Serás llevado a un centro de menores. Por mala suerte sigues teniendo para los demás menos años de los que realmente tienes, así que…

— ¡¿Jamás vais a llevarme con mi madre, cierto?! —gritó él.

— Drake, si algo sé de Shinichi es que siempre cumple sus promesas —Ran habló en una voz muy suave—. Él te ha dicho que lo intentaría y…

— ¡NO ES SUFICIENTE INTENTARLO! —gritó él.

— Drake. Vayamos a la comisaría y verás como llamo para solicitarlo, ¿vale? —Shinichi sonrió—. Solo te pido que tengas un poco de paciencia…

— ¿Paciencia? ¿Qué narices es eso?

— Me lo está preguntando en serio, ¿verdad? —preguntó Shinichi mirando a Ran.

— Está bien… Drake solo aguanta un poco más y verás que todo te va a salir perfectamente —Ran sonrió.

— ¿Aguantar un poco más? —preguntó Drake mirándola—. ¿Es suficiente con eso? —preguntó él.

— Oye, solo llevas un día aquí. Hoy vamos a comisaría y hablaré con los que me tienen que dar permiso y ellos seguramente querrán verte —Shinichi suspiró—. Luego, tendrán que hablar con el FBI de Nueva York y en cuanto ellos nos den el permiso podrás ir a verla.

— ¿Cuánto tiempo? —preguntó Drake—. ¿Cuánto tiempo hay para esto?

— Seguramente medio año —susurró Shinichi—. Ya que nadie sabe de esto tendremos que hablar con Vermouth antes de que puedas hablar con ella.

— ¡Esto es indignante! —el niño golpeó el suelo.

— Sí, pero es lo que ocurre, así que… si quieres poder hacer eso, mejor empecemos por el principio, ¿vale? —Shinichi le alargó la mano—. Vayamos a ver si podemos volverte a la normalidad para que no sigas sufriendo más. Así quizás podremos agilizar las cosas —Drake se levantó de la silla y salió de la casa con rapidez—. ¡Al menos coge la chaqueta!

— ¿Cuántos años dijiste que tenía? —preguntó Ran mirando al hombre.

— Creía que tenía 17, pero veo que se estancó en los 10 —Shinichi rodó los ojos—. Hablamos luego.

— Claro —Ran sonrió.

— Espera que sacaré esto…

— No, ve… el chico debe de estar desesperado —Ran sonrió y lo empujó débilmente hacia fuera del comedor.

— Nos vemos luego —Shinichi la besó fugazmente en la mejilla.

Al cabo de diez minutos, Shinichi y Drake estaban en la comisaría.

— ¿Tenemos una guardería ahora? —la inspectora Miwako sonrió hacia él al subir al ascensor.

— Más o menos —Shinichi sonrió y pulsó dos botones del ascensor—. Me costó sacarlo de casa y luego cuesta que vuelva a entrar.

— Ah… niños —Miwako sonrió amablemente hacia él. Las puertas del ascensor se abrieron y Shinichi salió.

— Vamos Drake —Shinichi le llamó la atención al niño que observaba con los ojos bien abiertos a la mujer—. En seguida vengo.

— No hay prisa, hoy parece un día muy tranquilo —la mujer levantó una mano para despedir al niño mientras las puertas se cerraban—. Adiós Drake.

— Me ha llamado crío… —Drake frunció el ceño.

— De momento eso es lo que sigues aparentando —Shinichi se rió—. Vamos… —lo llevó por el pasillo hasta un pequeño laboratorio y entró a dentro—. Sherry, buenos días.

— Ah, Kudo… llegas en buen momento, ¿quieres ver como cocino unos fideos con hielo seco? —movió un pequeño palo entre sus dedos mientras se giraba de la silla para verlo. Al acto fijó sus ojos en el pequeño—. Vaya… ¿y este pequeño tan parecido a Gin?

— ¿Quieres verlo Drake? —Shinichi sonrió y él afirmó con la cabeza con una sonrisa—. Muéstrale.

— Vale… —Shiho sonrió.

Drake se puso al lado de la científica observando con atención todo lo que Sherry hacía. Se apoyó en la mesa observando con detalle y haciendo que Shinichi sonriera. Drake estaba sonriendo por primera vez con la ilusión de un niño. En cuanto terminó, Shiho le dio un vaso a Drake para que probara la comida y él miró hacia Shinichi como pidiéndole permiso.

— Oye, tienes 17 a mi no me mires —se rió Shinichi.

— Ay madre… —Shiho miró al niño que cogió el vaso sonriendo—. ¿Tú tomaste el APTX4869?

El niño la miró.

— ¿El qué?

— Gin, su padre, se lo dio —informó Shinichi—. ¿Puedes comprobar todo?

— Gin es tu padre… genial —Shiho chasqueó la lengua y se levantó de su silla—. No me extraña, ese tipo siempre andaba con…

— Mejor no quiero saberlo —interrumpió Shinichi levantando las manos—. En serio no quiero.

— Cierto… —Shiho se acercó a unos estantes que había al otro lado de la mesa y cogió una maquina rectangular con un teclado con letras, una pantalla digital y un pequeño compartimiento. Se acercó de nuevo y se sentó en la silla, mientras cogía de un cajón de la mesa un pequeño papel envuelto en plástico—. ¿Puedes dejar esto un segundo? —Shiho cogió el vaso del niño y lo dejó encima de la mesa. Puso su brazo estirado y sonrió hacia él. Drake estiró su brazo y Shiho le subió la manga del jersey. Luego abrió el paquete y Drake observó que tenía una pequeña aguja en la punta del papel. Shiho lo pinchó en el brazo y él miró hacia Shinichi—. De acuerdo… ¿cuál es tu nombre? —preguntó la científica mientras ponía el papel encima del pinchazo y luego lo metía en el pequeño compartimiento del aparato.

— Vineyard Drake —respondió él.

— Así que eres hijo de Vermouth y de Gin —Shiho miró a Shinichi con una ceja arqueada—. ¿En serio? ¿Ahora te preocupan los críos? ¿Lo de que Ángel esté embarazada de ti hace que te comportes tan sentimental con todos?

— Primero, es Ran —respondió Shinichi—. Y segundo, el niño había escrito en una pared de Kioto que soltáramos a Vermouth. Claro que iba a llamar la atención.

— ¿Sabes? Empieza a preocuparme que no seas agente del FBI —Shiho chasqueó la lengua—. Ahora trabajas más para ellos que antes.

— Dime los resultados y cállate con tus comentarios tan poco apropiados —respondió Shinichi fulminándola con la mirada.

Shiho encendió la máquina y pulsó un par de botones. En unos segundos, la pantalla se iluminó y el aparato emitió un par de pitidos. Ella miró la pantalla.

— Es imposible de darle el antídoto —Shiho miró al niño—. El veneno se instaló en su sangre.

— ¿Qué diferencia…?

— Lo que pasó contigo —Shiho lo miró—, fue que el veneno se quedó en tus moléculas. Tu carne podía cambiar a parecer, pero tu sangre seguía siendo la misma. En el caso de… ¿Drake? —Shiho lo miró con el ceño fruncido y él afirmó con la cabeza—. En el caso de Drake, si le quitas el veneno, tendrás que hacerle una transfusión de sangre. Porque el antídoto atacará su sangre y por lo tanto hay peligro de que muera desangrado.

— Ahá… así que básicamente… —Shinichi puso una mano bajo su barbilla—. Su propia sangre podría actuar de veneno en su corazón.

— Eso también —Shiho sonrió—. Lo siento, tendrás que seguir manteniendo la edad que tienes ahora.

— ¿Y quién eres tú? —preguntó Drake con enfado.

— Soy la que creó el veneno que tu padre te dio —Shiho se encogió de hombros—. Bueno, de hecho mis padres lo crearon, yo solo lo finalicé.

— ¿Y no puedes volverme a la normalidad? —preguntó él con voz desesperada.

— Lo siento, no —Shiho suspiró—. Investigaré tu caso a ver si puedo de algún modo resolver esto… pero mucho me temo que no vamos a poder solucionar nada —le devolvió el vaso y sonrió—. Que te aproveche. La semana que viene quiero verte y lo miramos todo, ¿vale?

— ¿Por qué entonces y no ahora? —preguntó él.

— Porque ahora tengo que hacer mi trabajo. La semana que viene estoy libre toda la semana —Shiho sonrió mientras señalaba una pantalla detrás del niño. Había una mujer sonriendo desde detrás de una mesa—. Dime inspectora, ¿qué ocurre?

— Necesitamos a todo el equipo de forenses al centro comercial de Beika —dijo ella—. ¿Te apuntas?

— Por supuesto… más cadáveres para mí… —Shiho se levantó de la silla con una sonrisa radiante.

— ¿Te gustan los muertos? —preguntó Drake.

— Alegra esa cara niño, tu madre los amaba más que yo —Shiho se encogió de hombros—. Además… al menos los muertos no te traicionan ni te mienten. Te dicen todo lo que pueden.

— Eres rara…

— Es antisocial —respondió Shinichi—. Ella lo que es los muertos y los experimentos lo sabe todo, pero no intentes hacerla ser familiar.

— Y eso que tengo un niño pequeño conmigo —Shiho se rió mientras le removía el pelo a Shinichi—. Os dejo… no hagáis tonterías —se fue hacia la puerta y cogió un maletín que había al suelo junto a ella—. Drake… —se giró para mirarlo—. Intentaré volverte a la normalidad, no lo dudes. Pude hacerlo con él —señaló hacia Shinichi—. Así que podré hacerlo contigo… por más complicado que sea.

— Venga vamos —Shinichi sonrió. Drake miró su vaso—. Come, Shiho cocina de maravilla.

El niño lo siguió hacia la planta superior en donde Miwako estaba hablando con Heiji.

— ¿Así que realmente no fue nada? —preguntó la mujer.

— Solo un desperdicio de tiempo y la comprobación de que un pequeño puede ser más molesto que Kazuha —se quejó él mientras Shinichi y Drake llegaban con ellos.

— ¿Hablas de mí? —preguntó Shinichi.

— Sí, sigues siendo tan molesto como antes —Heiji lo fulminó con la mirada—. Hola de nuevo enano —miró hacia Drake.

El niño gruñó mientras seguía bebiendo del vaso el agua antes de comerse la pasta de dentro.

— ¿Qué le das de comer? —preguntó Heiji.

— Es un experimento de Shiho —respondió Shinichi sentándose en la mesa—. ¿Tenemos algo? —preguntó mirando a Miwako.

— No te preocupes, de momento seguiremos con el aburrido día de los informes —Miwako se encogió de hombros.

— Buenos días —la voz grave de Heizo se hizo escuchar por la sala y Heiji se arrodilló rápidamente bajo la mesa.

— ¿Qué haces? —preguntaron Drake con el ceño fruncido, Miwako sorprendida y Shinichi medio riendo.

— No estoy aquí… —susurró Heiji.

— ¿Qué pasa con tu padre ahora? —preguntó Shinichi.

— Ayer le colgué el teléfono porque mi madre quería hacer no sé qué ritual para Kazuha —susurró él—. Y al final se ha presentado aquí… ¿para qué?

Drake se echó a reír.

— ¿Así que temes a tu padre?

— Y tu deberías de temer al tuyo —Heiji lo fulminó con la mirada. Los dos estuvieron aguantándose la mirada hasta que Heizo tosió hacia ellos.

— ¿Qué hacen? —preguntó el hombre.

— No estoy muy seguro —Shinichi rodó los ojos.

— Oh, no puede ser… tú debes de ser Kudo Shinichi, ¿verdad? —el hombre sonrió.

— El mismo. Usted es el inspector Hattori Heizo —Shinichi le alargó la mano y Heizo se la estrechó—. Un placer.

— Lo mismo digo —respondió el hombre mientras Heiji rodaba los ojos—. ¿Así que tú eres el hombre por el que mi hijo lloró tanto?

— ¿Lloraste por él? —Drake se rió—. ¿Es que estás enamorado de él?

— Ni lo sueñes niño —se quejó Heiji—. Cierra el pico que estoy casado.

— Y con la insensibilidad que tienes con las mujeres supongo que será con un hombre —respondió él.

— Ah… Drake cállate antes de que te golpee, porque mucho me temo que Heiji-ojiichan ahora mismo tiene muchas ganas —susurró Shinichi.

— ¿Por decir las verdades? —preguntó él.

— ¿Cuánto tiempo más tendremos que aguantar a este maldito crío? —preguntó Heiji con los dientes apretados.

— De momento mucho —Shinichi sonrió—. ¿Has contactado con Sensei? —preguntó mirándolo.

— No, esperaba a que llegaras para hacerlo —susurró Heiji.

— De acuerdo, entonces… Drake, vamos a presentarte a quién te va a ayudar a ver a tu madre —Shinichi sonrió—. ¿Quieres escuchar la conversación?

— ¿Por qué no? —preguntó él encogiéndose de hombros.

— ¿En serio no puedes comportarte como un niño? —preguntó Heiji.

— Lo siento, Shiho le ha dado esperanzas —respondió Shinichi.

— Argh… es inaguantable, es peor que tú —se quejó Heiji.

— Buenos días, Kazuha-sensei —saludó Yui en el pasillo.

— Buenos días, Yui-kun —saludó Kazuha—. Ah, ¿podemos hablar un momento?

La niña afirmó con la cabeza y siguió a la mujer hasta el tejado. En cuanto estuvieron al lugar, Kazuha se acercó a la barandilla y se quedó apoyada en ella. Yui se puso a su lado.

— Heiji me ha dicho acerca de ese niño —sonrió la mujer.

— Oh... eso...

— ¿Va todo bien? —preguntó la profesora.

— Sí —Yui sonrió—. Es un maleducado y parece estar siempre de mal humor, pero... puedo con él...

— ¿Estás segura? —Kazuha la miró intentando ver si la niña le estaba diciendo la verdad.

— Sí... en realidad, estoy acostumbrada a tratar con gente así —susurró Yui—. Creo que terminaré comprendiendo sus motivos.

— Parece que Heiji y Shinichi-kun están muy preocupados por lo que pueda pasar ahora. Creo que encontrar a este niño les ha puesto más nerviosos —susurró Kazuha.

— La verdad es que papá sigue preocupado por si ese hombre escapa... —susurró la niña—. Y más aún que Ran-oneechan está con el bebé...

— Ah... hablando de bebé —Kazuha sonrió ampliamente—. Ayer me dijeron que sería un niño...

— Oh... —Yui la miró curiosa—. ¿Se puede saber tan pronto? —Kazuha afirmó con la cabeza—. ¿Ya sabéis el nombre?

—Yui sonrió con cara de cotilla y Kazuha la miró.

— Mamoru...

— ¿Mamoru? ¿Protector?

Kazhua afirmó con la cabeza medio ruborizada.

— Los dos coincidimos en el mismo —sonrió.

— ¿Es esto en doble sentido, Sensei? —preguntó Yui con el ceño fruncido.

Kazuha sonrió con más fuerza hacia la niña y luego se fue hasta la puerta para volver a entrar al instituto.

— ¿En serio es en doble sentido? —preguntó la niña siguiéndola por las escaleras—. ¿Es en serio?

— Quién sabe... —sonrió ella—. Bueno, Yui-kun —se giró hacia ella y la miró seriamente—. Si sucede algo que te preocupe con ese niño, no dudes en acudir a mí, ¿vale?

— Sí, no te preocupes —Yui afirmó con la cabeza, mientras cruzaba sus brazos y seguía el camino de la mujer con el ceño fruncido. Sus ojos se pararon en Shouta que en esos momentos estaba llegando a ellas.

— Hola, ¿qué tal? —el chico sonrió y Yui apartó la mirada asustada.

No quería que él supiera de Drake, así que esperaba que no las hubiera oído. Aunque tuviera que evitarlo todo el día.


Espero que les haya gustado y de nuevo disculpen las molestias TOT

Hasta la próxima! :)

MATA!