Disclaimer: Los personajes de la serie Victorious no me pertenecen, como a nadie en FF.


Las situaciones incómodas pueden ser bastante graciosas si tienes el humor suficiente como para reírte de tu propia desgracia. En eso, Jan es muy diferente a papá y a mí.

—¡Hablé contigo, sobre esto, hace años! —repite mi medio hermano por tercera vez.

Yo me mantengo al margen y me quedo con la boca cerrada. Papá debe manejar este lío, es absurdo que yo salga en defensa suya cuando siento que toda esta situación es indefendible.

—Lo sé, Jan —le responde papá.

Puedo ver la rigidez de su cuerpo a unos pasos de la puerta, no se ha movido desde que lo reconoció. Está afligido y contempla a su hijo con algo de temor. Jan se lleva ambas manos de la cara y sigue dando vueltas por la habitación. Sus pasos se escuchan pesados, pero debe ser mi propio barullo, porque escucho de él una corta risa. Suena a incredulidad. Se da la vuelta y me mira extendiendo su mano, tratando de decir algo.

¿Y bien?

Nada, rápidamente la retira y vuelve a darnos la espalda, pasando sus manos entre su cabello hasta llegar a su nuca y entrelaza sus dedos ahí, exhalando fuerte por la nariz; no logra encontrar las palabras que necesita decir y yo comienzo a desesperarme. ¡Si va a mandarnos al diablo que lo haga ya!

Papá respira profundo, tiene mi atención. Se limpia la garganta, adelanta un paso, listo para intervenir, cuando Jan gira en mi dirección y hace un nuevo intento. Abre la boca, pero… nada sale. Si pudiera levantarme ya lo habría cacheteado para que reaccione.

Ahora cambia su vista a nuestro padre. Lo va a golpear, lo va a hacer, ajap, tiene cara de que lo podría tumbar de un golpe. Luego me tirará de la camilla, directo al piso, a terminar con lo que Bill inicio ayer.

¿Dónde diablos están mis tijeras?

Se acerca, ahí va, se aproxima y con diligencia… ¿lo abraza? ¿Qué diablos acaba de suceder?

Le da un par de golpes suaves en la espalda y le dice que lo ama, lo que, para ser honestos, es extremadamente anticlímax.

¡Es papá, dale un sacudón aunque sea! Se lo merece.

—Jade… Emm, quería decirte que te ves mejor con el pelo oscuro que con el castaño, pero de alguna forma se siente increíblemente mal viviendo de tu… hermano —me comenta finalmente.

—Te entiendo.

Pero cuando me conoció ya tenía este color de pelo. No llevo el castaño más de dos años.

—Yo… una mañana me fugué de la escuela con mis amigos, estaba en el ultimo año, tenía… —Sube sus pupilas hacia arriba, haciendo memoria—, diecisiete. Nos encantaba ir al muelle. Yo sabía que papá nunca me pillaría allí, él siempre se negaba a llevarnos a mis hermanos y a mí, a cualquier precio, no tocábamos ese lugar.

Lo miro observando a su hijo, sus facciones se aligeran escuchándolo y recuerdo lo que me dijo, ese era nuestro lugar, como había sido el suyo con mi abuelo.

—Pero ese día lo vi allí desde lejos. Llevaba su traje de oficina, sin chaqueta ni corbata, se me hacia tan raro. —Sonríe. El raro es él—. Enseguida te noté. La estaba pasando bien contigo, era tan cariñoso y yo me quedé in-mu-ta-do… No, perturbado es una mejor palabra. Tú me comprendes, un hombre mayor, una nena que no llegaba ni a la pubertad…

—¡Jan! —Papá se quejó, yo me reí.

—Debes haber tenido unos… ¿once años? —Seguía explicando con sus manos por todo el lugar. Jan es bastante expresivo, algo que tampoco sacó de papá—. Me acerqué y me escondí detrás de un carrito de palomitas. Oí una rabieta tuya, querías una jirafa púrpura, me acuerdo tan bien de ella…

Yo también, volví por el peluche durante tres sábados seguidos, hasta que la gané. Y luego Cat fue a mi casa y puso el mismo berrinche para que se la regalara.

—Al final, papá se dio la vuelta y comenzó a caminar, así como es él con su actitud de: «no aguanto nada, me voy»…

La cara de nuestro padre cambió, empezaba a molestarse. No le gusta que le saquen esas cosas en cara

—Te tranquilizaste y lo seguiste, alcanzándolo a un par de metros y le dijiste: «Lo siento, papá, perdóname».

Lo recuerdo.

—Me quedé mudo. No lo esperaba… —Suspira y su alegre cuento cambia a uno triste—. Dejé a mis amigos y fui a casa. Vi a mamá, estaba tan decaída y pensé que había descubierto lo mismo que yo. Esperé por ti —dijo dirigiéndose a papá—, ni siquiera pude hablar contigo porque mamá nos sentó a todos en la sala y nos contó sobre su cáncer esa misma tarde.

Oh…

—Te pregunté esa noche sobre la niña de cabello castaño y me dijiste que era una hija de un amigo —le reclama. Papá solo atina a cerrar los ojos con vergüenza—. Yo estaba tan tocado por lo de mamá que lo acepté y ya, pero siempre dudé. —Intercala su atención entre él y yo, y nos señala con su dedo índice—. Tienes sus ojos. Ninguno de nosotros los heredó, tenemos los de nuestra mamá.

Tengo algo de papá que es solo mío, algo que la mayoría de la gente me ha dicho que me hace tan… yo. Es gracioso.

—Esa fue la última vez que salimos. Pensé que había sido por esa estúpida jirafa, tal vez lo fue —les digo.

—No —me confirma nuestro progenitor—, lo dejé todo para ayudar a…

—A mi mamá. —Completa Jan por él—. Ella estuvo en muy mal estado durante más de dos años. Ahora está mejor.

—Yo… lo siento, por no volver por ti, Jade.

—Esta bien, no pasa nada.

No tiene por qué pasar, ya no hay nada que hacer al respecto y tan mala no es su excusa. Ella es la mamá de sus hijos. No puedo decir que no ha puesto el hombro cuando mamá lo ha necesitado, como en estos momentos con lo del préstamo y el nuevo trabajo.

—¿Sabes? Tú y yo somos más parecidos de lo que alguien podría creer —me dice Jan, recuperando esa alegría de antes.

—¿A qué te refieres? —le preguntó papá.

—Sí, es bastante gracioso —Sonrío porque papá no está disfrutando esto, pero yo sí que lo hago. Jan no tiene ni media hora de saber que estamos relacionados y está por entregarme varias armas de destrucción masiva para la próxima pelea que tenga con papá. Esa es la definición de hermano mayor, ¿verdad?—. Mis papás solo querían dos hijos, dos. Juan Sebastian y Jamie son parte del plan, yo fui un error, el producto de una noche de reconciliación en la playa, ¿no, papá?

—¡Jan!

—Por eso no me llevo bien con los otros dos —susurra hacia mi lado, papá tiene una cara de querer matarlo ahí mismo—. Bueno algo, algo con Jamie. Ella siempre quiso una hermana, claro que te habría tenido de Barbie humana y créeme, no es divertido.

Jan es un buen tipo y se lo tomó bien, pero como habla de su familia no creo que sea igual con los mayores.

—Hijo, puedo preguntarte ¿qué diablos haces aquí?

—¡Oh, rayos, lo olvidé! Vine a saludar a Leo, vamos a soplarle las velas con el resto del grupo. Hoy es su cumpleaños —nos explicó. Metió la mano en el bolsillo trasero del pantalón y sacó su celular, haciendo una mueca cuando notó que tenía varias llamadas perdidas—. Voy a ver cómo está todo. Ya regreso —dijo y salió disparado.

Después de unos segundos de silencio papá se acerca a mí y me mira arrepentido.

—No tenía idea de que él estaría aquí. ¿Cómo lo conoces? Me refiero a ¿sabías que era…?

—¿Tu hijo? Sí —le ratifico—, Tori nos presentó.

—¿La… morenita novia de Leonardo?

—No es su novia.

—¿Estás segura? Los dos se la pasan pegados como ventosas…

—¡No los son!… Como sea, Tori, ¿no la recuerdas? Tori, mi compañera de curso, ¿Tori Vega? La que me ayudó con la obra aquella vez que fuiste al teatro.

—¿Es la misma chica?

—Sí, papá no te impresiones. Sus papás conocen a Leo. Todo bien, respira.

—Sí, claro… bien. —Le altera la idea de que una chica de la misma edad que su hija esté con el mastodonte. Te entiendo, papá, créeme—. Ella es amiga de Jan… y tú amiga —Piensa por un momento, asintiéndose a sí mismo—. Me reconoció hace unas semanas en la barbacoa y te lo contó.

—No te preocupes no le mencionó nada a Jan y no planea publicarlo en los diarios.

—Jade, yo… te prometí que las cosas serían diferentes. Ya no voy a ocultarte con nadie.

—Lo dices ahora, porque Jan reaccionó considerablemente bien. Pero algo me dice que el resto de tu familia no se lo tomará tan ligero.

No trato de convencerlo a él. Mi salud mental está más en juego que la complejidad de decir la verdad después de diecisiete años. Yo no quiero una vida llena de complicaciones justo ahora que, las que ya tengo, me trajeron hasta esta camilla. Es suficiente estrés por varios años.

—Nada tiene que cambiar papá. El contrato que tienes con mamá sirve y no hace falta una enmienda por Jan. Imagino que él comprenderá si le pides que guarde silencio.

—¿Y obligarlo que le mienta a su madre?

—Lo ha hecho por seis años. —No rebate, porque tengo razón.

Puntualmente me preocupa qué hacer con mamá. Si piensa volver con Bill y quedarse, yo debo alejarme. Si decide viajar a Boston y cambiar de prioridades, las posibilidades aumentan; aunque en este punto no sé qué es mejor. No necesito más problemas o enfrentar a sus otros hijos y a su esposa. Es un peso que prefiero no ponerme sobre los hombros.

—No te obligaré a nada. Pero quiero que tengas muy presente que yo…ya no estoy dispuesto a callar o a esconderte —me dice lleno de seguridad.

Se endereza dejando la pena a un lado y me mira orgulloso. Me parezco tanto a él en eso y en muchos otros detalles. ¿Qué es lo que hace a Jan más su hijo que yo, siendo tan distinto?

—Vi algo en tu mirada cuando te hablaba. Te preguntabas algo importante, como ahora, justo ahora. ¿Qué es?

No quiero contestarle porque lo que acabo de declarar dejaría de tener valor y, absolutamente todo, es verdad. No quiero más penas.

Él espera por mí y se lo debo. Esta es una charla que tiene que concluir y yo requiero decirle lo que siento.

—Yo nunca te habría pedido dinero, no uno que no necesitara como en esta ocasión —me refiero a la cama de este hospital que él está pagando—, pero algo que siempre añoré y quise era tu tiempo. Tú… con seguridad pensabas que ellos lo merecían más que yo y puede que sea así —Levanto mi mano para detener sus palabras, quiero y necesito que me escuche—. Ya no soy una niña papá, no necesito hermanos para jugar, no quiero conocerlos.

Su semblante decae. Pero ese no es el punto.

—Jan, es genial, no me malentiendas. Los otros dos deben ser buenos hijos… lo que sea. Yo no necesito una familia ahora.

Papá asiente comprendiendo, a pesar de que no quiera aceptarlo. Quizá el tiene una idealización de lo que sería nuestra relación si sus tres hijos me conocieran y los cuatro nos lleváramos bien. La verdad es que yo habría dado mi reino entero por esa oportunidad cuando era pequeña, pero la vida cambia, yo lo hice.

—No quiero que te molestes planeando un encuentro. No me molesta conocer a Jan, solo te pido que no me impongas ahora algo que siempre me negaste.

Mis palabras le duelen, lamento que sea así. Es lo que necesito.

—Es tu voluntad y la respetaré, de ahora en adelante, la pelota está en tu cancha, la que decide eres tú.

De hecho, es así.


Nota:

Uno no puede conocer al cien por ciento su pasado, hasta no verlo desde otro punto, ¿no creen? Este fic es muy así. Un personaje asume algo, solo para darse cuenta por terceros de que no tenía idea de nada.

La canción de hoy… raro. No lo escribí escuchando una en especial, pero elegí: The Scientist - Coldplay porque cuando la escucho siento que está llena de amor y arrepentimiento, de querer empezar de cero todo lo que se hizo mal y creo que es exactamente lo que siente el papá de Jade.

¡Review de los reviews!

Rollerbyr: Error enorme de tu parte decirme que es para una «tarea» XD. Vamos, no es para ninguna tarea, pero ya que esa fue la excusa que pusiste, te diré que, cuando yo hacía tarea de la escuela o la universidad, estudiaba mucho, leía, investigaba, iba a la biblioteca, sacaba mis conclusiones y si todavía tenía dudas, iba con toda la información a una fuente confiable para confirmar mis ideas. Así que tengo el placer de presentarte al Mighty Google. También hay Google Maps para que averigües las direcciones de bibliotecas en tu ciudad. Happy Learning!

Mounz Dragon 2804: Muchas teorías sobre la familia del papá de Jade. Pero en un capítulo antes Tori le dijo que la señora le simpatizó y la familia le cayó bien, taaan malos no deben ser. ¿Dragón? ¿GOT o nada que ver? Un día no te reconozco y te vuelvo a dar la bienvenida al fic.

Montserrat: Es verdad , la mía tiene una mirada y mis dos nombres. Suficiente para dejarme calladita.

LittleRock17: ¡No, no es Francis de Reign! Es moreno de ojos color café y de cabello castaño oscuro, sorry. Juan Sebastián es como Bash, hasta en el nombre «Sebastián», pero ninguno tiene ojos claros. Viva Mary, es tan hermosa. Oh, Dios, la amo.

erivip7: Leo sigue bien, muy bien de hecho, pero sigue en camilla recuperándose. Y el amigo es Robbie por si no lo di a entender muy bien XD.

LenyRehim: Eso, es como el síndrome de Estocolmo, las víctimas de una mala experiencia tienden a ponerse de lado de sus abusadores. Es triste, pero pasa, veamos si reacciona. Sobre Tori y Carmen y Leo, la verdad es que lo dice en el diario más adelante y pasan un par de cosas más, Todo le afecta a esa decisión. Esa expresión de "andarlas" se me hace muy extraña, aquí no se dice, qué significa exactamente, ¿que debe llevarlas? Le daré una oportunidad a Rizzles a ver si encuentro el primer capítulo en youtube.

Iskrystal: No sé cuales son tus preguntas porque no me las cuentas :3. Pero que bueno que haya resuelto algo al menos. Tan enamorada no está, como lo decía Jade, es más la costumbre.

Kuroneko: Su mamá en un punto no estaba más que compitiendo con su hija por tener la razón, cuando era lo que menos importaba, igual Jade le dio una cachetada moral. Veamos con qué regresa, porque le dolió. Lo del límite, pues aquí no, en mi país importa muy poco, nadie nunca hace lío mucho menos la policía, pero en USA —leí mucho par investigar lo de Leo, que sí es mucho mayor—, allá sí es grave. Hay casos estúpidos de que a novios que tienen meses de diferencia los han llevado a juicios por parte del estado, ni siquiera a petición de los padres de la chica, sino del mismo estado. Allá los declaran culpables y son delincuentes sexuales, al mismo nivel que lo sería un pedófilo, por ejemplo. Es más, tienen que registrarse en un listado público, cada vez que aplican para un trabajo, esos cargos salen a la luz. A veces no pueden ni sacar una cuenta de banco o comprar cosas. Es denso y así por años de años. Recién a un chico de 18 lo condenaron como delincuente sexual, por tener sexo con una chica de 15 que le mintió y le dijo que tenía los 18. A veces solo hace falta que alguien en la escuela los vea y los denuncie con el departamento de menores y ya están en problemas. Es USA, fuck logic. También depende mucho del estado. En Ohio, por ejemplo, la edad de consentimiento es 16, en California es 18 y la sentencia tiene, además, meses o años de prisión. Sí, Tori le habría dicho que sí aunque estaba deprimida esa noche, por eso al final acepta que sean amigas hasta que venga febrero y «legalmente» cumpla los 18. Espero que este capítulo te haya respondido lo del señor West. A la P.D. 1: Okey, entiendo. P.D. 2: Sí, rachel es la que no me cae, Quinn sí, igual que Dianna. P.D. 3: ¡Felicitaciones! Y mucha, mucha suerte para los demás, te va a ir genial. No te disculpes que el fic no se va a ningún lado.

Gracias a todos los que comentan y leen, por el tiempo y su apoyo. Hasta mañana.