Los días siguientes nos dedicamos a pasarla como si fuera la última vez, incluso le había traído una cuna a Reg, para que él y yo pudiéramos pasarnos los días haciendo el amor mientras él durmiera, lo cual era mucho tiempo para nuestra suerte…. Casi parecía un sueño hecho realidad, pero este hoy había llegado a su fin.
Sospeché en el momento que aun estando conmigo en la cama, se quedó medio ido para luego sonreír.
— Potter está en Hogwarts, es hora— me dijo antes de buscar la varita de sauco, y darme la otra—. Si pasa algo, necesito que tengas la mejor protección…— me indicó al dármela.
— Déjame ir contigo— le dije sentándome en la cama mientras veía como con un movimiento de su varita se vistió y terminó el encantamiento volviendo a su apariencia habitual.
— Te quedarás aquí— me ordenó más que pedirme.
— No— solté negando al pararme de la cama para luego vestirme sorprendiéndolo por completo—. Dejaré a Reg con Tonki, él lo cuidará, porque por más que no te guste, lucharé esta batalla a tu lado…
— ¿Aunque eso signifique matar a alguien? —me preguntó de golpe antes de yo atraer mi túnica con mi varita y colocármela.
— Sí, mataría de nuevo por ti Tom— le respondí haciendo que me sonriera satisfecho antes de caminar hacia mí y colocar su mano en mi hombro.
En pocos segundos desaparecimos y reaparecimos delante de Hogwarts. La cual estaba rodeada por un campo de protección, al parecer nos esperaban.
—Entregadme a Harry Potter —exclamó Voldemort en cada cabeza que estaba cerca—, y nadie sufrirá ningún daño. Entregadme a Harry Potter y dejaré el colegio intacto. Entregadme a Harry Potter y seréis recompensados. Tenéis tiempo hasta la medianoche.
Al terminar hablar me di cuenta que detrás de ambos estaban reunidos todos los mortífagos, todos preparados para la batalla, una la cual esperaba que tuviera las menos victimas posible.
"No quiero victimas", dije en mi mente abriéndola a Tom, para que me escuchara. "No, si se pueden evitar" agregué antes de él asentir.
— Lo diré solo una vez— le dije a los mortífagos haciendo que me prestaran atención—, quiero el numero de víctimas reducidos, allí solo hay magos sangre pura, y somos pocos para perder uno más— expliqué con autoridad antes de todos mirar a Voldemort como si esperaran que me contradijeran.
— La escucharon— exclamó con su más fría haciendo que todos se inclinaran con respeto, para luego comenzar el ataque.
Todos lanzaron hechizos en contra el muro protector invisible, pero solo hacía que rebotaran en él sin hacer ningún efecto. Por lo que di la vuelta y me acerqué más al muro para luego alzar mi varita. Usé toda mi fuerza y le apunté antes de sentir el poder salir de mí, esta varita era más poderosa que la mía, y menos de unos minutos el muro cayó, para luego todos entrar a atacar.
— No irás a la batalla— me dijo Tom directamente cuando ya todos se hubieran ido.
— No vine aquí a quedarme de brazos cruzados— le dije seriamente, más segura que nunca —. No me pasará nada, ¿sí?, estaré bien…—solté sonriendo.
— Acabaré con todo el mundo mágico si te llega a pasar algo, y tú serás la culpable— soltó a su manera de decirme que me amaba antes de yo desaparecer y aparecer en medio de la batalla.
De inmediato decenas de hechizos cayeron directo hacía mí.
— Protego Totalum— solté haciéndome envolverme en una burbuja protectora, haciendo que los hechizos que no era una maldición imperdonable rebotara en ella. Por lo que comencé a moverme con habilidad.
Solo tenía dos metas, uno, aturdir a todo estudiante posible, y dos no dejar que mi hermano muera en manos de algún mortífago.
Los hechizos Desmaius, Expeliarmus, y todos los de desarme los lanzaba mientras me hacía paso entre la multitud, sin poder entrar aun al castillo. Eran demasiados…. Sin embargo en medio de los hechizos, y las batallas, pude ver a Tonks quien estaba luchando con Dolohov, el cual si seguía así acabaría matándola, por lo que corrí hacía él.
— Tres personas, sabes mi orden— solo le dije a Dolohov antes de él asentir e irse, dejándome sola con Tonks.
— Hydra— soltó sorprendida con su varita en alto—. Harry tenía razón, estás peleando a su lado…
— Es más complicado que eso— exclamé sonriendo de lado con cierto toque de maldad, no podía dejar que nadie me viera débil, sino lo verían como una traición.
— Sirius discutió con Harry cuando se lo dijo. Juraba que jamás volverías a ser una mortífaga— exclamó con dolor antes de lanzarme un hechizo, el cual esquivé con facilidad—. Va a estar devastado, no sabes lo que ha sufrido sin saber de ti, creyó hasta que estabas muerta…
— Siempre ha pensado lo mejor de mí— solté con desdén antes de apuntarle con la varita—. Desmaius— le lancé antes de ella caer de inmediato en el suelo, para luego elevarla levemente con mi varita, y ponerla entre algunos escombros en donde nadie le haría daño. Aun en mi última batalla protegería a mi familia, aunque estuviéramos en bandos distintos…
Al asegurarme que estaba a salvo corrí hacía el castillo, en busca de mi hermano. Por más que me doliera que me viera así…
Corrí con todas mis fuerzas al entrar al castillo mientras esquivaba los hechizos que me lanzaban los miembros de la orden del fénix, hasta que llegué a los pisos superiores, en donde las batallas eran más fuertes. Desde aquí podía escuchar claramente los gritos a los que me negaba a hacer caso, no podía doblegarme, no ahora. Por lo que aun con tristeza de lo que la guerra estaba provocando llegué hasta el último piso encontrando al fin a mi hermano, luchando con Bellatrix. Parece que la loca jamás lo dejará tranquilo.
— Creí dar un orden directa— le dije a Bellatrix haciendo que mi hermano palideciera al verme—. Deja a mi hermano en paz…—exclamé haciéndolo sonreír.
— Pero mi señora…—replicó haciendo que la sonrisa de mi hermano se desvaneciera.
— ¡Largo!, porque te juro que un castigo de Voldemort será poco con lo que te haré— le dije antes de ella desaparecer y yo ver a mi hermano.
— Harry tenía razón, estás de su parte— soltó con notable dolor antes de lanzarme un Expeliarmus y yo esquivarlo con mi varita—. Volviste a ser una mortífaga. Yo te creí, creí que estabas arrepentida de esa vida…
— No lo entiendes— le dije mientras nos lanzábamos hechizos no mortales.
— ¿Qué debo entender Hydra? —Preguntó con lágrimas en sus ojos—. Nos traicionaste, Dumbledore se equivocó, no eras de confiar…
— Sirius por favor escúchame— le pedí antes de casi darme en la cabeza con uno de sus hechizos.
— ¿Escuchar qué? —Soltó con rabia—. ¿Sabes que duré siete meses buscándote en cuanto mandaste esa carta?, te busqué por todas partes, te creí muerta, creí que él te había matado— me reclamó haciéndome comenzar a llorar, al ver tanta decepción en sus ojos.
— No sabes porque hice lo que hice, ¡no tienes idea de lo que ocurre…!— le grité con desesperación antes de rozarle el brazo con un hechizo sin llegar a hacerle daño.
— No hay nada que entender, siempre has sido así, ¿no?, una asesina, una fiel seguidora de Voldemort, ni siquiera por Regulus…—mencionó haciéndome negar.
— Regulus no murió por su culpa, averigüé todo— le dije limpiándome las lagrimas—. Y no he asesinado a nadie desde hace más de quince años, incluso hace poco aturdí a Tonks y la oculté para protegerla— confesé sorprendiéndolo por completo, haciendo parar sus hechizos en mi contra.
— ¿Entonces porque lo haces? —preguntó viéndome confundido—. Porque volviste a su lado…—soltó dándome la oportunidad para responderle, por lo que sabiendo que sería tal vez la última vez que habláramos tranquilos, decidí no mentirle esta vez.
— Porque lo amo— declaré haciendo que su varita cayera al suelo mientras me miraba pasmado.
