"El Reinado del fénix"

Saga: "Dioses y Reyes"

Capítulo 55: "Si hay un comienzo, hay un final. Parte 3: ¿Hay oportunidad?"

La batalla proseguía, los piqueros hacían lo posible por retener a las bestias mientras que los minotauros los apoyaban con sus pesadas armas.

Desde el cielo, tanto dragones como alicornios como grifos atacaban sin piedad a los enemigos. Ya inclusive los pegasos se habían sumado a la gran ofensiva sobre el ejército enemigo. El formidable ejército de los mortales daba todo de si para lograr consagrarse como ganador de esta cruenta lucha. Pero para su desgracia, esos horribles monstruos daban casi el doble de esfuerzo con el único objetivo de probar la carne de sus presas. La presión que ellos ejercían sobre las líneas de piqueros era cada vez mayor, pronto las picas comenzaron a quebrarse o atorarse en los cuerpos estos extraños y perversos seres.

En el centro, Afrodita continuaba al frente de la línea de piqueros, pero para su desgracia cada vez más bestias lograban atravesar las defensas y entablar combate contra las tropas que estaban detrás. Varios alicornios y dragones bajaron a enfrentarse a estos monstruos para evitar que rompieran la formación y penetraran hasta el centro, sin embargo, las líneas frontales parecían estar cada vez más cerca de sucumbir ante las infinitas hordas de monstruos.

Entonces, cuando su formación se rompió, Afrodita se elevó en el cielo formando un gran torbellino de fuego que generó una barrera que impedía el avance de los enemigos por esa zona. Luego extendió sus garras, generando una gran carga eléctrica, la cual lanzó sobre las tropas enemigas, carbonizando a un gran número de ellas. Luego de eso uso el fuego, lanzando grandes bolas de fuego desde lo alto del torbellino que había creado inicialmente.

—¡Sigan! — Gritó Margery mientras que descendía liderando a unas cien alicornios armadas con sables. Ellas sobrevolaron y cortaron las cabezas de los monstruos, pero varias de ellas fueron sorprendidas cuando las bestias saltaron y clavaron sus enormes garras en sus cuerpos, haciéndolas caer en medio de la marea de enemigos, llevándolas a una horrible y sangrienta muerte.

Twilight disparaba sus rayos sin dar cuartel, provocando grandes explosiones que se llevaban por medio a un gran número de enemigos. — ¡Granaderos! ¡Otra ronda! — Ordenó ella mientras que los aludidos disparaban granadas sobre las bestias, permitiéndole a los piqueros mermar a la línea de frente enemiga.

En el flanco, Altaír estaba blandiendo a Guardajuramentos con su brazo de hielo, utilizando todo su poder para barrer a sus enemigos. La noble espada ya estaba totalmente manchada por la sangre y las vísceras de sus víctimas, al igual que el cuerpo del minotauro.

Altaír mató a un último monstruo para luego voltear a ver hacia la línea defensiva y, para su horror, a diferencia del centro y del flanco derecho, el izquierdo estaba sufriendo cuantiosas bajas; la línea de piqueros estaba fuertemente dañada y se habían formado brechas a lo largo de todo el frente. Los mosqueteros y los lanceros hacían lo posible por matar a las bestias que se colaban en sus posiciones pero estaban siendo lentamente superados. — ¡Andy! — Gritó Altaír.

Andy estaba en el aire, lanzando grandes tornados contra la gran masa de bestias con el fin de mermar un poco su número… un esfuerzo casi inútil. — ¡¿Qué pasa?!

—¡Dile a Arthur que envié ya su carga por el borde!

—¡Pero ese no es el plan! — Gritó.

—¡Sí no lo hacemos nos arriesgamos a perder todo este flanco! ¡Hazlo ya! — Gritó mientras que otra gran bestia saltaba sobre él y trataba de clavarle sus inmensas garras. Pero Altaír la esquivó y le cortó la cabeza con rapidez.

—¡Puta madre! — Gritó enojado mientras que volaba con rapidez hacia la sima de la colina, donde los lobos, ciervos, centauros y leones aguardaban su turno. — ¡General Arthur! — Le gritó a un ciervo inmenso de pelaje blanco. —Hay un cambio de planes, borden por el flanco y ataquen ya.

—¿Ya? El plan es hacerlo cuando el centro retroceda. — Le respondió el ciervo.

—¡Nuestro flanco va a ser exterminado si no lo hacemos! — Le reclamó.

—Yo tengo mis órdenes joven príncipe. No puedo cargar hasta que Girion de la señal.

—¡¿Quieres una señal?! ¡Mira eso! — Le señaló la línea de picas, la cual ya estaba casi totalmente mermada. — ¡Si no hacemos esto nos ganan el flanco!

El ciervo respiro profundamente con rabia. — Me cago en ese puto dios. — Dijo enojado. — ¡Tropas! — Gritó a los guerreros. — ¡Lobos, flanco derecho. Leones, flanco izquierdo. Ciervos al frente! ¡Carguen por el centro! — Ordenaba mientras que toda una marea de tropas se lanzaba desde lo alto de la colina, barriendo con las bestias que se encontraban masacrando a los piqueros.

Altaír cortó a la mitad el cráneo de una de las bestias y luego sintió alivió al ver como los refuerzos llegaban para salvar su flanco. — Bien, ¡Ataquen! — Gritó alzando su espada hacia el cielo y cargando contra las bestias.

Andy aprovechó para alzar el vuelo y ver la batalla con claridad. El centro estaba aguantando junto con el ala derecha. Y por el cielo la ofensiva estaba dando frutos, sin embargo, el flanco izquierdo era un completo caos; los piqueros, lanceros, lobos, leones, ciervos, y mosqueteros ya estaban totalmente mezclados y la lucha se redujo a un simple juego de "matar o morir".

—Rayos… — Comentaba ya sin mucho que hacer más que ir al frente a apoyar la carga.

—¡Vamos! ¡Maten a todos! — Gritaba Altaír mientras que la cruenta masacre seguía su curso. Ya no había orden en su formación, simplemente quedaba aguantar lo suficiente.

Andy se acercaba volando con rapidez mientras que atacaba con ráfagas de viento que cortaban la carne de los monstruos.

A lo lejos, Girion miraba el caos del flanco izquierdo a través de un telescopio. — ¡Solero! — Llamó él mientras que un grifo corría hasta estar frente a él. — ¡Vaya con el rey grifo y dígale que sus tropas dejen el centro y vayan a apoyar el ala izquierda a la de ya! ¡Y luego quiero que reúna a los espadachines del centro-izquierdo y los llevé al flanco para apoyar! ¡Y apúrese que no tengo todo el día!

—¡Sí señor! — Contestó el grifo mientras que salía corriendo para dar las nuevas órdenes.


Omega se encontraba mirando a Delta, quien estaba en el suelo.

—Entonces, dime pequeña Omega ¿Cuáles son tus verdaderos sentimientos hacia tu hermano Delta? — Preguntó Acnologia mientras que acariciaba el pomo de su espadón.

Omega miraba a su hermano Delta, quien ni siquiera podía levantarse dado a lo débil que estaba. — Hermana… — La voz de Delta era entrecortada, rebosante de cansancio y dolor. Ella simplemente le miraba, con un rostro carente de cualquier expresión; Ella estaba pensando y recordando, recordando todos los momentos con Delta, pero lo que gobernaba este gran reino del pasado era lo que ocurrió hace años… Cuando su propio hermano la agredió.

—Vamos Omega, ¿Cuál es tu verdadera opinión? ¿Qué es lo que piensas de tu hermano? ¿Lo vez como un traidor o como un hermano?

—Omega… — Nero la miraba sintiendo como un gran nudo se formaba en su garganta. Draco, por su parte, miraba a Alpha, viendo como él se mostraba apretando sus garras contra el suelo y escuchando como rechinaban sus colmillos entre sí.

—Delta… — Omega continuaba mirándolo, mientras que esa tormenta de recuerdos continuaba dominando su mente. La pobre loba estaba sometida ante una tormenta de emociones hacia el que alguna vez llamó hermano con tanto cariño o incluso más del que le tenia a Alpha y a Nero. - Delta... tú...

En su mente reapareció ese recuerdo, aquel triste día en el que su propio hermano la atacó y violó. Un día que siempre, siempre la atormentó.

Delta solo la miró, pensando en ese mismo evento, repasando cada segundo en su mente y escuchando de nuevo cada grito y cada suplica. -Yo... yo... hermana... lo siento, lo siento. - Enterró la cabeza en la nieve, temiendo ver los ojos azules de su hermana. - Yo solo te hice sufrir, yo te traje sufrimiento... tú me diste todo cuando estaba solo, cuando la frustración y la envidia me carcomían, tú siempre estabas ahí. Tú... mi hermana... mi amiga... - Delta comenzó a llorar con fuerza, sintiendo como los recuerdos de ese día lo carcomían. - ¿Cómo... cómo te lo agradecí? yo.. yo te... te vio... - La sola palabra lo atormentaba, le hacia sufrir enormemente mientras que las lagrimas brotaban, fue entonces cuando reunió todo su valor y levanto la cabeza lentamente hasta quedar mirando a los ojos de su hermana. - Lo siento... lo siento... - él gemía, gemía mientras trataba de hablar, pero las palabras salían enmudecidas por los gemidos.

-... - Alpha estaba enmudecido, sin saber que hacer más que solo mirar.

-Delta... - Omega extendió su pata hasta tocar la crin de su hermano mayor mientras que él seguía llorando a mares. - Yo... - Omega se deprimía, el ver a su hermano en ese estado no hacia otra cosa que desplazar el recuerdo que tanto la lastimaba y lo reemplazaba por recuerdos anteriores a ese; Puedo verse a si misma y a Delta chapoteando en un arrollo, acampanando, jugando en sus aposentos, recuerdos hermosos que no paraban de llegar e inundar la mente de la diosa. Ella mantuvo la vista en su hermano mientras que el fuego azul la cubría y la convertían en la bella alicornio que siempre había sido. - Ese llanto... es tan real... - fue lo que dijo ella enmudecida por las lagrimas. - Her... hermano mio.

Al escuchar esas palabras, el corazón de Delta casi se detiene en seco, mientras que el llanto se detenía totalmente y su vista se elevaba hasta ver el rostro de su hermana. - Tú...

Omega no se resistió ni un segundo y abrazó a su hermano con todas sus fuerzas. - Hermano. - Delta no podía decir nada, simplemente lloraba no por la tristeza, sino por la alegría.

-Por lo que veo paso lo que tenia que pasar. - Interrumpió Acnologia. - Es muy bueno que los hermanos se junten y resuelvan sus diferencias ¿No es verdad? Ojala Odin y yo hubiéramos tenido la misma fortuna, lastima por él, por mí no tanto. - Dijo relajado mientras que extendía su mano. - Bueno Delta, ya cumpliste con tu deber, vuelve.

Entonces fue que Delta sintió un gran dolor en sus huesos y órganos. Omega gritó el nombre de su hermano y Delta también gritó, pero fue un mar de suplicas hacia Acnologia, suplicaba que lo dejara libre, que lo dejara con su hermana.

Omega trató de ayudarlo, pero Alpha la apartó de su hermano, quien comenzó a transformarse; Su piel se pudrió y se cayo, luego sus órganos, en la forma de una masa liquida, cayeron al suelo y así mientras que el dolor se apoderaba del alicornio hasta dar a revelar al monstruoso dragón de hueso. - Bueno, dentro de todo el marica tuvo lo que quería ¿Verdad?

Omega, sujetada por Alpha, miraba hacia el dragón con los ojos cubiertos en lagrimas. - No te pongas así querida Omega, que esto solo lo permití para que su final sea un poco más alegre, que aun les guardo algo de cariño a ustedes tres. - Le dijo Acnologia a Omega. - Pero ahora eso no importa, Delta, Susanoo. - Les dijo.

-Sí padre. - Respondieron al unisono mientras que se daban media vuelta y dirigían su atención a la batalla, confundiendo a nuestros heroes. - ¿qué? ¡Ah! ¡Esperaban enfrentarse primero a Delta y a Susanoo? Eso no tendría sentido mis queridos rivales, verán, si ustedes pelean primero contra ellos, ustedes les ganan pero tanto Delta como Susanoo mueren; Delta y sus hermanos se reconcilian mientras que él exhala su ultimo aliento y los pequeños Draco y Nero se enfrentarían al fracaso de no habar podido salvar a su hermano mayor, luego de eso se enfrentarían a mi y no tendrían fuerzas suficientes y perderían, y yo sufriría la perdida de mis más leales soldados, nadie gana aquí o no como debería. Así que, como mi victoria es obvia e imparable, voy a pelear con ustedes desde ya, para no arriesgarme a perder a mis queridos Delta y Susanoo, que aun me son útiles y no tengo interés en perderlos.

Los cuatro aludidos se miraron entre sí, confundidos. - ¿Esta jugando con nosotros? - Dijo Draco enojado.

-¿Jugando? me temo que no, veras, yo soy el dios de mayor rango junto con Odin y ambos gozamos de los tres poderes más grandes del universo; Omnisciencia, el poder de saberlo todo, omnipresencia, el poder de estar en todas partes y omnipotencia, el poder de ser todopoderosos. Yo puedo verlo todo, puedo saber cualquier cosa que quiera, y puedo acabar con quien quiera porque al fin y al cabo, yo soy Dios. - Empuñó su poderoso espadón hacia el cielo y una gran columna de magia negra surgió de ella, haciendo que las nubes se movieran formando un gran ojo en el cual se podía ver toda la magnificencia de la noche. - Yo soy Dios. - Repitió mientras que de ese agujero emergieron cientos, miles y millones de grandes reptiles del tamaño grifos, con un aspecto tan horrible y tan indescriptible que todos los que los vieron sintieron como su sangre se heló y el valor y la adrenalina de la batalla se esfumaban ante tales horrores. Pero eso no fue lo peor, del ojo surgió otra cosa, surgieron tentáculos gigantes que luego cobraron la forma de una horrenda y gigantesca criatura de aspecto pulpoide, pero con cola, alas y garras tan largas como las de un dragón, y de esta horrible bestia que emergió, surgieron miles más. - Él mundo me pertenece a mí. - Dijo Acnologia mientras que reía con todas sus fueras a la par de que Alpha, Omega, Draco y Nero, junto con todos los mortales presentes miraban a las horribles bestias.

Fin cap 55.

¡Uf! perdon por tardar, pero mi teclado esta MUY rebelde y me cuesta mucho escribir de forma cómoda, ademas acabo de entrar como guionista de un grupo de cortos que se esta formando, espero que me disculpen...