Capítulo 45

Mina se encontraba fuera de gran tienda de campaña donde descansaba antes de la gran batalla mirando al cielo estrellado.

-Hace una noche preciosa, ¿verdad? – dijo de pronto Coby por detrás.

Mina simplemente asintió con una sonrisa.

-Se te ve bastante tranquila, bueno – dijo sonrojándose – con lo fuerte que eres no tienes de qué preocuparte.

Coby estaba en lo cierto, se la veía muy tranquila, pero lo cierto es que estaba al borde de las lágrimas por dentro. La presión que había sobre ella era brutal y le aterraba fallar a todos los que confiaban en ella. Literalmente el mundo dependía de ella.

-Todos estamos nerviosos, sólo un idiota estaría tranquilo – contestó mostrando la mayor calma posible.

-¿Eh? Ehhh sí jajaja – rió nervioso – yo estoy aterrado – dijo envolviéndose las piernas con los brazos mientras se sentaba a su lado – nos hemos rebelado contra el Almirante de la Flota y el mismísimo Gobierno Mundial, si no ganamos seremos enviados a la horca.

-Qué suerte…

Coby la miró con curiosidad.

-¿Suerte?

-¿Te haces una idea de lo que nos harán a nosotros? - lo dijo con una sonrisa triste.

Coby también lo entendía, a los revolucionarios los harán sufrir. Mucho.

Tras un incómodo silencio, Coby se giró nervioso hacia ella. Era ahora o nunca, tenía que deshacerse de esa presión en el pecho a pesar de conocer sus reducidas probabilidades de una respuesta favorable.

-Me gustas mucho.

-Lo sé.

-No… no te preocupes, sé que no tengo ninguna oportunidad contra Kid…

La revolucionaria lo miró con curiosidad.

-¿Por qué piensas eso?

-Mírame, soy un enclenque comparado con él, soy Marine y aún así no tengo ni la mitad de agallas que él, ni la fuerza, ni nada… alguien como tú se merece un verdadero hombre com…

Mina le agarró de la corbata azul de su traje y lo acercó hasta escasos centímetros de su cara, provocando que éste se sonrojara y casi colapsara.

-Eres tan dulce… Tú no eres menos que Eustass. – lo dejó alejarse un poco de ella y comenzó a mirar las estrellas – quizás en otras circunstancias… - lo miró – quizás en otra vida… eres…eres muy bueno Coby, pero yo soy horrible para ti, sólo te haría daño alguien como yo.

-¡Yo haría cualquier cosa por ti! – dijo alzando nervioso la voz mientras ella se levantaba para irse a dormir.

-Ese es el problema – contestó sonriendo triste ella - eso te acabaría destruyendo – se despidió de él dándole un beso en la mejilla - vete a dormir, mañana será muy duro.

Coby se quedó mirándola mientras ésta entraba a la tienda de campaña.

-Demasiado bueno ¿eh? – se dijo a sí mismo sonriendo pero con tristeza – siempre igual.

-No te tortures Marine idiota – dijo Kid asustando al pobre Marine.

-Lo…¿Lo has escuchado todo? – preguntó él temeroso al borde de un ataque de pánico.

-Por supuesto imbécil – se acercó más a él – pero no tienes nada que envidiarme a mí.

-¿Cómo no hacerlo? ¡Es a ti a quien quiere!

-No, a mi me quiere – se quedó en silencio unos segundos – pero él es quien de verdad tenía la partida ganada incluso antes de comenzar.

Coby miró hacia el dedo del pirata apuntaba.

A unos cuantos metros, un enorme oso polar con un gracioso mono naranja se encontraba profundamente dormido.

Recostado en él, el guapo cirujano de ojos grises dormía plácidamente.

Con una sonrisa de superioridad en su rostro.


Minutos más tarde, la revolucionaria escucha entrar a la tienda al pelirrojo, quien tras quitarse las botas, se acomoda con ella en la cama y la abraza fuerte.

-¿Qué ocurre?

El pirata se ríe y la braza más fuerte.

-¿A cuantos hombres habrás dejado con el corazón roto?

Mina se giró de lado para verlo a la cara.

-No recuerdo a todos los imbéciles a los que he engañado.

-Qué palabras más duras – le acarició la cara.

-Y tú Kid ¿A cuantas has engañado para acostarte con ellas? – dijo de broma.

-A más de doscientas seguro jajaja

-Idiota.

-Pero ninguna se puede comparar a ti.

El capitán miró los ojos violetas en la oscuridad. Fríos como el invierno.

-Hey Kid

-Dime

-¿Qué piensas?

-Mañana es el día... ¿verdad? Mañana es el día en el que todo se reduce a lo mismo: vivir o morir.

-Es la justicia en la que nosotros creemos.

Kid se puso encima de ella, impidiéndole moverse.

-Me importa una mierda la justicia, me importa una mierda este mundo y todas las personas que lo conforman. No me confundas, no estoy aquí por tus ideales preciosa, estoy aquí por la simple razón de que si te matan, quiero verlo con mis propios ojos, y si te matan, quiero ser yo el que le haga sufrir es infierno en vida al pobre infeliz que lo haga.

Tras mirarlo sorprendida, la revolucionaria mostró aquella sonrisa quisquillosa suya.

-Qué palabras más bonitas Eustass

-Te quiero Mina

-Yo también

Ambos se besaron y se quedaron en silencio unos instantes.

-Pero intenta no morir.

Mina se rió y le lanzó la almohada a la cara.

-Intentaré recordarlo.


A la mañana siguiente, todos los barcos se preparaban para zarpar de inmediato hacia la sede del Gobierno Mundial, donde aguardaban los CPs, la Marina corrupta y el Gorosei.

Dragon miró a todos los barcos de su flota.

Había esperado 20 años para este momento.

Había perdido a cientos de nakamas por el camino.

Había sacrificado el amor de su hijo y años con la mujer a la que amaba.

Todo por y para la revolución.

Pero jamás se arrepentiría de nada de o que ha hecho, ya que sólo él podría haberlo hecho. Sólo él podría haber liderado a todo el mundo hacia su libertad.

Y lo haría de nuevo las veces que hicieran falta.

-Ya está todo en orden jefe – dijo Sabo de repente, sacándolo de sus pensamientos.

-Perfecto, zarpamos en cuanto todos los aliados estén listos.

-Sí

-De prisa Sabo, el mundo entero espera nuestra respuesta.


La enorme flota de la Armada Revolucionaria y de sus aliados cruzaba el océano hacía su destino.

-¡Preparad las armas! ¡En cuento lleguemos se desatará el verdadero infierno!

-¡En posición! ¡Recordad todo vuestro entrenamiento!

-Yiiihaaaaaaaa

-¡Ivankov! Cierra el pico!

Todos se alineaban ya en sus posiciones y se preparaban para ser atacados en cualquier instante, había una muy alta probabilidad de ser atacados muchísimo antes de llegar a tierra y tenían que prevenir el mayor número posible de imprevistos en orden de alcanzar la victoria.

-¡Todo a babor! - indicaba Kota - ¡Estamos ya cerca!

Mientras Sabo y Dragon organizaban todas las divisiones, un trueno sonó de pronto y el cielo se oscureció.

-¿Qué demonios? - preguntó el rubio extrañado.

Kota, Kaito, Mina y el resto se callaron mientras escuchan otro sonido ensordecedor en el cielo.

-Mierda - dijo Kaito - ¡Mina!

De pronto, un enorme rayo de luz se veía aproximarse desde la lejanía a toda velocidad partiendo casi el agua en dos mitades.

-¡A cubierto! - alguien exclamó mientras todos entraban en pánico.

-¡Es un rayo de energía! - identificó Kid - ¡He trabajado con eso antes! ¡Hay que desviarlo!

Mina lo entendió al instante. Corrió hasta llegar a la parte más hacia delante del barco, recubrió su espada con el haki de armadura más potente que pudo y se lanzó hacia el potente rayo que estaba ya encima de ellos.

De una estocada rápida, desvió con mucho esfuerzo el rayo al cielo, provocando que el cielo brillara y pareciera que se rompiera al sonar un ruido ensordecedor.

Luffy se acordó de la guerra de Marineford. Cuando Jozu desvió el ataque de Mihawk al cielo.

-Ha sido lo mismo de aquella vez...

-Luffy... dijo Zoro preocupado.

Mina caía hacia el agua a causa del enorme salto que pegó para evitar que el rayo alcanzara el barco y desviarlo a tiempo

-Room

Apareció de nuevo en el barco, en los brazos de Law.

Dragon comenzó a generara potentes ráfagas de aire para hacer que los barcos navegaran lo más rápido posible.

-¡Nos están intentando hundir antes de llegar a tierra! - exclamó Sabo. - ¡En posiciones! - ordenó.

De la nada, todos los barcos comenzaron a sacudirse violentamente y se formaron remolinos bajo los cascos.

-¡Han lanzado torpedos!

Las explosiones comenzaban a causar daños importantes en los barcos y los ingenieros como Franky o Kid hacían todo lo posible por ayudar a arreglar los daños, pero a causa de las grandes sacudidas incesantes no se podía hacer mucho.

Kaito, Ussop y otros francotiradores se pusieron en posición y comenzaron a disparar a pesar de la lejanía a los enemigos que podían percibir gracias a su haki de visión.

Barcos de la Marina comenzaron a acercarse hacia ellos, por lo que Smoker, aprovechando sus poderes, comenzó a crear una barrera de humo para dificultar la visión del enemigo con la ayuda de Nami, quien provocaba densa niebla.

Dragon utilizaba sus poderes y con su gran poder con los vendavales comenzó a crear tifones contra el enemigo.

Los barcos que lograron sobrevivir a todos los ataques, fueron cortados por Mina, Zoro, Mihawk, Tashigui, Law y varios espadachines, para al final, ser carbonizados por Sabo con explosiones de fuego.

Sin embrago algunos barcos se acercaron lo suficiente y comenzaron a ser abordados por el enemigo.

La batalla en mar comenzaba, Kota y Sabo, colaborando con sus habilidades, quemaban los barcos enemigos.

Se escuchaban gritos de dolor por todas partes y la sangre manchaba todo el lugar.

Mina iba cortando cabezas y empalando, pero como ella, todos. Nadie iba suave, iban a por todas. Vivir o morir.

Los más débiles iban cayendo rápidamente, desde ambos lados.

Finalmente, la primera batalla fue ganada por el Ejército Revolucionario y Aliados.

Agotados y cubriendo los primeros cuerpos de los caídos, todos descansaban después del primer asalto.

Ya habían llegado a Tierra.

El primer barco que se acercó a la bahía pudo observar el horror que se precipitaba sobre ellos.

-Sabo... - dijo Mina.

-...

-¿Crees en Dios? - ambos miraban al frente sin pestañear.

-No... - tragó saliva al ver lo que tenía enfrente - pero creo que ya sé lo que es ver al diablo...


Ante la mirada horrorizada de Dragon, Sabo y todos, Rob Lucci sentía una oleada de placer indescriptible junto a sus compañeros del CP0 y el resto de las fuerzas del Gobierno Mundial.

Había costados años. Millones no, trillones de berries.

Incontables sacrificios...

Pero todo había merecido la pena sólo para ver la cara de esa peste al ver la muerte ante sus ojos.

Terror, eso es lo que veía en todos ellos.


Franky miraba horrorizado la escena ante él.

-Pe... ¡pero si yo mismo quemé los planos! ¡Sólo yo los tenía! ¿¡Cómo diablos lo consiguieron!?


Rob Lucci acariciaba la barandilla del enorme buque que pisaba con sus propios pies.


Dragon miraba con odio, odio profundo al Gorosei y al CP0 desde su navío

-Con que vais a jugar fuerte ¿eh?

Kota miraba con odio al hombre que se encontraba a poco menos de cien metros de él.

Al hombre que le arrancó de cuajo un ojo.

Al hombre que lo fusiló y lanzó al mar cual trapo.

Al hombre que mató a su mejor amigo.

Al hombre que dirigía aquellas dos armas ancestrales


Kalifa, mirando hacia otro lado llena de remordimientos, se mordía los labios de rabia hasta provocarse sangrado.

-Hey Dragon-sama - dijo Lucci vocalizando cada letra de su nombre con una enorme sonrisa llena de superioridad - ¿Algún problema?

Ante todos, el Gobierno Mundial presentaba las mayores armas del mundo:

Urano y Plutón.