Capítulo 46
Después de la copiosa cena, todos se fueron a dormir. Harry estaba especialmente ansioso y emocionado: era como si fuera su primer día de Hogwarts de nuevo. Tenía asignaturas nuevas, la amenaza de que Black querría ir a por él, y, por fin, el puesto de buscador que Harry tanto ansiaba. No quería ser la base del equipo, el que anotara tantos puntos para salvar al equipo de la incompetencia de Cedric Diggory, quería ser el que consiguiera atrapar la snitch, el que decidiera el partido.
Por eso, esa noche no fue capaz de dormir bien. Harry pensó jocosamente que se sentía más ansioso por empezar los entrenamientos que el propio Diggory, y eso ya era mucho decir porque si Diggory le había cedido le puesto, debía estar deseando obtener la Copa de Quidditch. Iba a sexto ese año, pensó distraídamente, su penúltima oportunidad de traer gloria a Hufflepuff. Dio otra vuelta a la cama y, por fin, consiguió conciliar el sueño.
A primera hora de la mañana, Harry ya estaba despierto, duchándose en el baño que compartía con Neville, Ernie y Justin, cuando Neville apareció por allí para lavarse la cara. Harry sonrió, saliendo de la ducha y envolviéndose con la gran toalla amarilla. Bajaron al Gran Comedor un poco tarde; Harry había decidido escribirles a los señores Malfoy para avisarles de su nuevo puesto de buscador y de los guantes que necesitaba. Llegaron a tiempo para recibir de mano de la profesora Sprout el horario de ese año.
Su primera clase del día fue Runas Antiguas. Como Harry y Neville eran Hufflepuffs y habían elegido las mismas asignaturas, tenían un horario idéntico. Tenían como profesora a Bathsheda Babbling, una mujer pequeña pero con mucho carácter. Era relativamente joven, con las primeras canas surgiéndole de las sienes. Su clase se daba en el aula 6B, que era semicircular y tenía mesas para dos estudiantes en cada pupitre. Ernie y Hannah también habían escogido esa clase.
—Buenos días a todos. —les dio la bienvenida la profesora Babbling. Estaba en la tarima al frente de la clase, con un gran pizarrón detrás de ella. —Bienvenidos a la clase de Runas Antiguas, si alguien no está matriculado en esta clase, puede marcharse. —Harry miró a ambos lados y vio como dos chicas de Gryffindor salían, disculpándose previamente con la profesora. Hermione también estaba en esa clase. —Muy bien, ahora que estamos todos, abrid el libro de texto, Runas Antiguas Fáciles por el primer capítulo. Empezaremos con los números y su interpretación, y a lo largo del curso, ahondaremos aún más en el significado de los números.
Harry sintió que la profesora le cayó bien en cuanto la miró. Parecía amable, y aunque les dio toneladas de deberes aún siendo el primer día, Harry no sentía resentimiento contra ella, al contrario que Neville, que miró su pergamino, donde había apuntado todo lo que había que hacer, con disgusto y pena. En Transformaciones empezaron la lección recordando lo que se había dado el año anterior como recordatorio, y el profesor Snape, mucho menos amable que la profesora McGonagall, les puso un test para comprobar los conocimientos que habían retenido durante el verano.
La clase que Harry más deseaba que llegara, Defensa Contra las Artes Oscuras, llegó finalmente tras Pociones. Harry se sentía ya un poco agotado pero se recuperó en cuanto vio su horario. Neville no se animó tanto: ese día no tenían Herbología, su gran pasión. Sin embargo, el profesor Lupin se probó a sí mismo muy superior a Lockhart y los alumnos terminaron encantados con su presencia en el colegio, aunque Harry todavía sentía que había algo mal con el hombre por la mirada de odio que el profesor Snape le había lanzado.
Después de Defensa, tuvieron Cuidado de Criaturas Mágicas y Harry se olvidó pronto del profesor Lupin y sus asuntos con el profesor Snape. Hagrid los esperaba al lado de su cabaña, en el borde del Bosque Prohibido. Como era una asignatura optativa, todas las Casas la tenían en las mismas horas. Se suponía que, siendo optativa, no habría muchos alumnos, aunque Harry se mostraba escéptico: parecía como si hubiera el doble o triple de alumnos que en Runas Antiguas.
—Buenas tardes a todos. —dijo Hagrid, gritando para llamar su atención. Los alumnos se colocaron a su alrededor, en corro. — Cuidado de Criaturas Mágicas se basa en aprender las distintas criaturas mágicas que habitan este planeta. Cada criatura está clasificada en función de su peligrosidad con una o más X. —explicó Hagrid con voz insegura. —Si atendéis en estas clases y os esforzáis mucho, podéis llegar a controlar a algunas de las criaturas que daremos este curso y en los siguientes y haceros sus amigos.
Después de ese corto discurso, Hagrid los llevó dentro del Bosque Prohibido, a un pequeño claro que había cerca de la salida. Estaba rodeado por una valla de un metro de alto, y dentro había unos cangrejos grandes y con su caparazón cubierto de joyas. Harry arqueó las cejas: Neville y él estaban en primera fila, cerca de Dudley, Ron y Hermione. Draco y su grupo se había quedado atrás, y Harry pensó que era lo más sensato: Hagrid tenía un gusto extraño por las criaturas peligrosas.
—Estos pequeños de aquí son cangrejos de fuego. Están protegidos de muggles y magos, que buscan los cangrejos por sus caparazones y joyas. —Hagrid abrió la valla y se metió en el corral. Cogió a un cangrejo de fuego con las manos enguantadas, —¿Tenéis todos los guantes de protección? Los cangrejos tienen la piel muy caliente, y cuando se sienten amenazados, expulsan una llamarada por la parte trasera de su cuerpo.
Mientras Hagrid les explicaba todo sobre cangrejos de fuego, Harry miraba a sus compañeros: todos tenían expresiones angustiadas en las caras, pensando que tendrían que cuidar de esos pequeños monstruos capaces de socarrarlos en un momento. A Harry tampoco le hacía mucha gracia, pero al menos lograba controlarse para que no se le desencajara la cara. Menos mal que Hagrid habló y habló por un buen rato de los cangrejos, pues cuando estaba terminando de explicarles la dieta de un cangrejo de fuego, la clase ya había terminado.
—¿Qué tal lo he hecho? —preguntó Hagrid, acercándose a Harry y Neville. Los niños le sonrieron, intentando quitar de su cara el miedo por tener que tocar los cangrejos de fuego.
—Muy bien. ¿De dónde has sacado los cangrejos de fuego?
—¿Os interesan? Fue difícil conseguirlos, me pasé todo el verano buscándolos. —Hagrid se veía muy orgulloso de sí mismo. —En la próxima clase empezaréis a cuidarlos, así que no os olvidéis los guantes.
Hagrid se despidió de ellos con esas palabras, dejándolos frente a la cerca donde estaban los cangrejos. Harry y Neville esperaron a que se marchara, y cuando creyeron que ya estaría en su cabaña, empezaron a andar ellos también. Harry no podía sacarse de la cabeza lo que Neville había dicho recordar cuando el dementor se había aproximado en el tren. Quería preguntarle, pero tampoco quería empezar a pensar que le habían maltratado en su casa, y mucho menos quería incomodar a Neville.
Así que, en vez de preguntar sobre su tío Algie y su familia, -Harry también tenía curiosidad por saber qué les había pasado a los padres de Neville,- Harry dijo:
—¿Tienes tu permiso firmado? —Neville le miró, momentáneamente confundido, y luego sonrió, calmando las preocupaciones de Harry.
—¿Tú también, no?
—Por supuesto. Aunque tengo restricciones, por eso de que Black está suelto por ahí. —Harry pateó una pequeña piedrecilla y la expulsó del camino. Salieron del Bosque Prohibido por un camino cercano a la cabaña de Hagrid. Las luces estaban encendidas, pero ni Harry ni Neville se acercaron a saludar. Pasaron de largo y continuaron hacia el gran castillo.
—Es comprensible. Lo que me extraña es que los señores Malfoy te dejen ir a Hogsmeade en estas condiciones. —Harry le sonrió traviesamente:
—Oh, bueno, les dije un montón de cosas, como 'es una injusticia' y 'estar en el castillo no me va a proteger de él'… —Harry sonrió, encogiéndose de hombros. Aunque pareciera calmado y tranquilo, Neville y Harry sabían que estaría en tensión en cuanto abandonara el colegio y su seguridad. Neville negó con la cabeza.
La conversación que Harry y Neville habían escuchado en Malfoy Manor seguía en el cerebro de Harry, incluso una semana después del inicio del curso. Ese día tenían Pociones dobles con Slytherin y después clase de Defensa. A Harry seguía intrigándole las miradas de odio que Snape le reservaba en exclusiva a Lupin. ¿Podría ser que tuviera algo que ver con la conversación con el señor Malfoy? Harry y Neville se colocaron en esa clase juntos en el mismo caldero, y cuando el profesor Snape les dio vía libre para empezar a preparar la solución crece-pelo, Harry empezó a murmurar a Neville:
—¿Por qué crees que se odian tanto? —Neville le miró, troceando colas de rata, frunció el ceño y preguntó a su vez:
—¿Quién?
—¿Quién crees? El profesor Snape y Lupin, obviamente. —Harry sintió que perdía los nervios por momentos. Ya era bastante complicado hablar en clase del profesor Snape, que respiraba encima de sus nucas, como para hablar de él en su propia clase.
—No sé… ¿Son enemigos? —intentó calmar Neville a Harry. La mirada escéptica de Harry le hizo dejar de trocear colas de rata. Harry las cogió:
—Hay que echarlas al caldero ya. —murmuró. Las dejó caer en la superficie burbujeante y esperó hasta que la poción cambió a color rojo. Después, miró el libro y susurró para sí mismo, —Cinco vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj. Ya sé que son enemigos, hasta el menos perceptivo podría darse cuenta de eso. Lo que quiero saber es porqué son enemigos, porqué Lupin se porta tan… Condescendiente con el profesor Snape, como si su odio fuera niñería.
—Bueno, todos sabemos cómo se las gasta Snape. —Neville le miró de reojo, después vigiló a Snape y siguió hablando. —Es un pozo infinito de rencor y deseos de venganza, y no lo puedes negar, Harry. —añadió rápidamente antes de Harry pudiera contestar. —Igual Lupin le hizo una mala jugada y Snape todavía no le ha perdonado. Igual es porque Lupin es Gryffindor.
—¿Cómo sabes que es Gryffindor?
—Fue prefecto. Todavía guardo la lista de Prefectos y Premios Anuales que hice el año pasado. —Neville le sonrió astutamente y Harry miró al profesor Snape. Pasaba por delante del caldero de Crabbe y Goyle con una ceja arqueada. —Además, todos sabemos que tiene favoritismo hacia Slytherin.
—Yo creo que está siendo justo. El resto no parece valorar mucho a los Slytherins, incluso los profesores parecen tener algún sentimiento hacia Slytherin. —Harry subió la temperatura del caldero de peltre. Se quedaron callados mientras el profesor Snape pasaba a mirar su trabajo. No dijo nada, así que debía de estar bien. Pasó al caldero de Draco y Theo. —Gente como Parkinson no ayuda a darle una buena reputación a la Casa, pero no deberían juzgar tan a la ligera.
—Lo dices porque los señores Malfoy te inculcaron esas ideas desde que fuiste a vivir con ellos. —le aseguró Neville sabiamente. —Para mi abuela, todo lo que sale de Slytherin está podrido. Pocos han probado ser del agrado de la gran Madame Longbottom. Y como ella, cientos más piensan igual. Los mortífagos eran de Slytherin.
—Principalmente. —apostilló Harry, revolviendo el caldero. —No creo que Voldemort llegara tan arriba sólo con seguidores de Slytherin; estaría perdiendo a tres cuartas partes de la población mágica. —Neville hizo un gesto ambiguo con la cabeza y Harry terminó añadiendo. —Aunque su 'alto mando' o como quieras llamarlo sea de Slytherin.
—Lucius Malfoy estaba en ese alto mando, Harry. —murmuró quedamente Neville. Le miró y bajó los ojos a la poción antes de añadir. —Snape también, lo más probable. ¿Sabes lo manchadas que deben tener las manos de sangre?
—Se arrepintieron.
—Eso no borra los pecados de nadie. Asesino una vez, asesino para siempre. —Harry y Neville se concentraron en la poción, no queriendo llevar la discusión a niveles superiores.
Como a la siguiente hora tenían Defensa, Harry no se pudo quitar de la cabeza lo que Neville le había dicho. Asesino una vez, asesino para siempre; ¿sería que el señor Malfoy volvería a mancharse las manos de sangre? A Harry no le resultaba repugnante el pensamiento de Lucius Malfoy siendo un asesino: en el mundo muggle, cuantas más muertes hacías en batalla, más condecoraciones te daban en los rangos militares.
Esa clase fue acerca de boggarts. El profesor Lupin les dio una explicación extensa sobre ellos, métodos de cómo contrarrestarlos, y después los hizo ponerse en fila para enfrentarse a uno que mantenía en un baúl. A decir verdad, Harry no podía pensar mal de Lupin: cuando él no estaba, todavía era posible verlo sospechoso, pero en cuanto lo veía… Bueno, siempre estaba en ese tono de piel gris, enfermizo, y parecía incapaz de haber roto un plato en su vida.
— Recordad, Ridíkkulo. —avisó el profesor Lupin antes de agitar su varita. Los cerrojos saltaron y el baúl se abrió. Al principio, no se oyó nada. Parvati estaba la primera en la fila, así que el boggart decidió ir a por ella. Con un ¡Crac! Estruendoso, se transformó en una momia con los vendajes ensangrentados. Sus brazos rígidos se alzaron y caminó lentamente hacia la chica, que se había quedado estática.
—Ri – Ridíkkulo. —la momia se enredó entre sus vendajes y cayó al suelo. Dean se aproximó, tomando el lugar de Parvati. ¡Crac! Había una mano en el suelo, sangrante, y se movía rápidamente.
—¡Ridíkkulo! —la mano quedó atrapada en una ratonera. ¡Crac! El boggart se había transformado en una serpiente de cascabel, ¡Crac! Ahora era una banshee, ¡Crac! Ahora era una araña. Harry se acercó y cuando le tocaba a él, el profesor Lupin se abalanzó hacia delante:
—¡No! —el boggart se giró hacia Lupin y se transformó. Había una esfera blanquecina entre brumas, que parecían esponjosas nubes. —Ridíkkulo. —la esfera se transformó en un globo desinflándose y Lupin la manipuló para que volviera al baúl. Activó los cerrojos y de nuevo, el baúl se tambaleó. —Muy bien a todos, lo habéis hecho estupendamente. —les felicitó mientras se giraba a mirar a sus alumnos. —5 puntos a Gryffindor y a Hufflepuff por cada uno de vosotros, habéis estado geniales. Como deberes, haced una redacción de tres pies de largo sobre los boggarts.
Los alumnos recogieron las cosas en las mochilas y salieron. Harry se quedó rezagado, frunciendo el ceño y ligeramente molesto. ¿Por qué Lupin no le había dejado enfrentarse al boggart? Neville también parecía decepcionado por la lección de ese día: él tampoco había podido enfrentarse a su boggart. Así que, mientras todos los demás salían, comentando sus enfrentamientos con sus peores miedos, cómo Dean se había enfrentado a una mano sangrante, cómo Parvati había derrotado a una momia, Harry y Neville se aproximaron a la tarima del profesor.
—Harry, Neville, ¿qué hacéis aquí? ¿No tenéis clase? —Neville negó con la cabeza y Harry, más directo, preguntó:
—¿Por qué no nos ha dejado enfrentarnos al boggart?
—No quería tener a Lord Voldemort en mi clase. —argumentó el profesor Lupin, mirando a Harry. —No sé en qué se habría convertido su boggart, señor Longbottom, pero temí que fuera otro… Lord Voldemort.
—Lo dudo, señor. Nunca he visto a Quién-Tú-Sabes en persona, y como memoria no cuenta. No podría ser Él, por más aterrorizador que ese pensamiento sea. —el profesor Lupin se lo quedó mirando, y momentos después, Neville se dio la vuelta y salió de la clase, dejando sólo a Harry y a Lupin ahí dentro.
—¿Y tu boggart, Harry? ¿En qué crees que se convertiría?
—No niego que al principio pensara en Voldemort, pero después… Después recordé al dementor del tren… —Harry intentó no ceder al miedo que todavía le poseía de sólo pensar en el dementor. Lupin le sonrió, como si estuviera orgulloso de él:
—Eso es muy curioso, Harry. Tu peor miedo es el propio miedo. —Harry le sonrió un poco al profesor Lupin y después se marchó, dejando a Lupin recogiendo la clase.
Nota: ¡Hablando de Snape en la clase de Snape! Tienen suerte de que no les haya pillado, ¿eh? Y pobre Hagrid, al menos estaba tan concentrado en sus cangrejos que no ha visto el terror de los alumnos. Aparte, acerca de la afluencia de gente en Criaturas Mágicas, creo recordar que en el cannon (incluso antes de Hagrid) se la ponía como una asignatura 'maría'; vamos, que era muy fácil y simplemente, la típica asignatura facilona que cojes porque el resto son muy difíciles. Siendo así, no es raro que haya tanta gente en CCM.
Me interesó también dar un vistazo a las asignaturas que apenas son mostradas en el cannon como Runas Antiguas, etc: en ese sentido, como poco se dice acerca de ellas, da más libertad, ¿no creen?
Bueno, eso fue todo: ¡que se diviertan leyendo!
Paladium
