Descarga de Responsabilidad: My Hero Academia/Boku no Hero Academia no me pertenece, solamente estoy usando sus personajes y algo de la trama para esta historia.

KarmaChaos5: Sobre el daño en el cuerpo de Lucas… lo verás en el siguiente no, en el capítulo número 48 o durante el examen final del, Claro ya tengo a quien va enfrentarse ambos OC ¿quieres tratar de adivinar quien será? ¿Te animas? Bye Bye.

ChaosGodInfinity: Saludos a ti también, Chaos-kun, si Jigoku se lució en la práctica, si Alphys la nueva adquisición en la familia de Lucas y tendrá cierta relevancia, obvio que anatsuki tenga pendiente a Eien, ¿que esperas?... hay algo que vendrá en varios capítulos que tiene que ver con eso, per tendrás que esperarlo. Sobre los exámenes, trata de adivinar contra quienes se enfrentarán o con quien lo harán Eien y Jigoku. Adiós.


Red Eyes 46


–¿Quieres volver a tu entrenamiento de rutina, hoy y ahora?–preguntaba Ikomura de espaldas contra el adolescente que era su responsabilidad, eran las cinco y media de la mañana y el hombre canoso estaba abriendo su gimnasio mixto, y solo para encontrarse a Eien ya en la entrada despierto, ropas para entrenar pero arriba dela remera sin mangas tenía una campera térmica por el frío de la manaña y un bolso que seguramente tenía el uniforme de la Academia Yuuei.

–Sino entiendes Ikomura-san, la herida ya se había sanado gracias al quirk de uno de los doctores de Underwolrd, aunque por eso tuve que estar en un coma inducido para recuperar las energías durante casi cuarenta y ocho horas…–el castaño le explicaba como décima vez desde que llegó de vuelta al país al adulto delante de él, el de sesenta años de edad solo dejó salir un suspiro y antes de que llegara a decir algo para contrarrestar eso, Lucas volvió a hablar–Y ya te dijo, ayer luego de que se terminara las clases me hicieron ir a que me verifique Recovery Girl, no tenía ninguna anomalía o daños internos, esa vieja desgraciada lo único que hizo fue darme una charla y de como no sabía cuidarme o a mi salu–

–Bien, puedes entrar y solo hacer la mitad de lo que normalmente haces, no soy estupido y no darme cuenta de como te movías ayer en la noche durante la cena, eras más lento de lo normal y esa cosa que tienes como mascota ahora no ayudo a distraerme a mi, solo a tu hermana y me sorprende, ella nos e despegó hasta casi una media hora después–algo cansado, Rikuo solo dejó salir lo que decía sin darle mucha atención al ojijade, ya terminado de abrir las personas y abriendo la puerta principal del lugar, adentrándose con Eien, antes de que nuestro protagonista entrara a la sala de kendo donde entrenaba, le advirtió–Recuerda solo puedes hacer la mitad, aún necesitas descansar y lo harás durante una semana, sino tendrás que buscarte otro lugar donde hacer la rutina, ¿Entendiste, Eien?–

Ni siquiera obtuvo su respuesta a cuando escuchó la puerta cerrarse, el adulto solo pudo tratar de aflojarse los hombros algo tensos por el estrés que él causaba su ahijado, dejando que sus brazos colgaran a los lados cuando terminó empezó a dar una vuelta a todo el gimnasio para asegurarse que las máquinas de todo el lugar funcionaran, verificaba y comprobaba toda, desde las cintas hasta las bicicletas, si las pesas estaban en su lugar y su los altavoces para las músicas funcionaban perfectamente, no tardó mucho para ver como por la ventana empezaban a sentir los primeros rayos solares del día a saludarle cuando terminó toda la inspección.

Bien, todo está en buen estado y en su lugar, necesito un café… debería ver si Eien quiere uno, seguramente no quiso despertar a su hermana por el ruido, ella tiene el suelo ligero… yo diría demasiado, apenas podía tratar de ver alguna novela durante la noche sin despertarla por accidente, Dios que niña–empezando a camina hacia al puerta donde había entrado Lucas, iba a abrirlo cuando dicha puerta se abrió hacia adentro en la habitación antes de que llegara a tocar el picaporte.

Cuando un calor algo insoportable y el olor a algo quemado llegó a sus fosas nasales, es cuando not como la remera sin mangas blancos y las vendas en las manos del chico frente. A el, quien había abierto la puerta, estaban semi-quemadas, humeantes y dejando ver varias partes del cuerpo bien formado del adolescente, sin dejar ver sus pectorales o estómago por la escasa y poca ropa que le quedaba a en la parte superior, no llegó a preguntar que le ocurrió cuando Eien le hizo su pregunta primero.

–Ikomura-san, ¿aún tienes guardadas en algún lado esas viejas grabaciones que me enseñaste hacia unos años? Necesito verlas antes de irme a la academia, sino me las puedes dar, las vendré a buscar luego de las clases para verlas en el departamento con esa vieja máquina de video que está en mi habitación–


Bien, por suerte Ikomura-san las tenía guardadas en un lugar donde recordaba, las veré luego en casa… ¿debería verlas con Natalie o tal vez no?–pensado esa última al final, los ojos verde jade del chico estaban mirando hacia arriba mientras veía como algunas nubes blancas tenían formas extrañas y solo para que una pequeña cabeza de arcilla, unos ojos blancos y rostro gatuno lo recibiera por encima de su visión, dejando salir una leve cantidad de humo blanquecino casi gris, golpeó directamente al hocico de Alphys, ganándose un maullido de protesta y le comentó–Tienes suerte Alphys, debería dejarte en el departamento peropreferiia que el casero aún no empezará a quejarse por el ruido que hagas o que destruyas la casa, ¿tengo razón, verdad?–

Cuando obtuvo su respuesta de un ronroneo al mismo tiempo de como el minino alado artificial de daba un leve golpe con una de sus patas, el castaño solo continuó caminando, aún era temprano en la mañana y había ido de vuelta su casa para bañarse, y llevándose a zalphys en el proceso.

Por lo que recuerdo, contando este día, faltan casi dos semanas para que sean las pruebas del final de ciclo en junio… bueno, no es como si importara, siempre estu–el adolescente nunca llegó a terminar su línea de pensamientos, sintiendo una sensación demasiada familiar se detuvo en medio de la cera, a un par de metros de tener que cruzar la calle y sus ojos instintivamente fueron hacia la fuente, la cual estaba en la otra cera frente a él.

Había unos pocos vehiculos andando en las calles a esas horas del día, dejando ver como pocos hombre s y mujeres caminaban mirando a sus relojes apresurados, con un café en la mano, papeles apuntó de caer, etc, lo enviaba esa sensación a través de su columna vertebral era ver a un alto hombre, no podía ver su rostro o cualquier rasgo al llevar una capucha encima de él.

Esa persona estaba quieta frente a frente contra Lucas, a parte de su capucha puesto nuestro protagonista podía notar cómo llevaba un abrigo largo y malgastado, pantalones de vestir sucios y rotos, no podía ver sus pies por todo el movimiento de la multitud, el hombre parecía darse cuenta como el ojijade lo miraba y él simplemente elevó ligeramente la cabeza, para luego moverla hacia abajo como un asentimiento.

Durante el proceso de ese asentimiento, Eien pudo llegar a ver cómo llevaba un cubre cuellos hasta la nariz cubiebrod la boca y barbilla, sin darle características diferenciales, sin embargo, lo que llamó más aus atención fueron esos ojos del hombre y los cuales parecían camabkrse de color entre amarillo brillante y azul eléctrico, y al hacerlo le mostró al castaño el sentimiento que le transmitía directamente a él.

Sed de sangre.

Hubo un momento, donde ambos cruzaron la mirada y el hombre le envió lo que quería decirlo con solo hacer eso, fuerte y claro.

Deseos de venganza y muerte, ansias de verlo sin vida y con una mirada de desesperacion.

Lucas apenas parecía estar reaccionando a esa persona, solo para parpadear cuando un camión le cubrió la vista de la otra persona y cuando se fue dicho vehículo, ese hombre de extraños ojos había desaparecido, dejando salir un suspiro volvió a seguir su recorrido hacia Yuuei.

Levantó su mano derecha y se rascó la parte trasera de s cabeza, sintiendo sus hebras castañas con las yemas de sus dedos mientras se rascaba casi como una reacción nerviosa y cuando nuevamente noto a Alphys que le transmitía cierta preocupación en su línea de visión, solo dejó salir unas palabras para calmarla.

–Tranquila, no tienes que preocuparte, antes de ir a clase te compraré para comer y yo debería conseguirme algún café frío… necesito un poco de cafeína en mi organismo, aún tengo un poco de Jet-lag–su mirada iba hacia el frente pasando cada peatón que se cruzaba con él y solo parecía hacer eso con sus ojos para mantenerse al tanto con lo que le rodeaba, solo que tenía algo en su mente.

Empezó a recordar lo sucedió hace pocos minutos, recordando la sed de sangre de esa persona pero no parecía prestarle principalmente su atención a ese hombre, solo tratando de recuperar él como sus pelos de la nuca se habían erizado en un leve e inesperado escalofrío al sentir esa sensación, y el problema era que.

No había sentido solo las intenciones asesinas de una persona.

Sino, las de otras más en sus espaldas.

Nuestro protagonista volvió a la realidad soltando un suspiro, dejando que sus hombros se relajaran físicamente un cupo al recordar esa sensación y tuvo varios pensamientos en su cabeza.

No logre identificar a las otras fuentes, necesitaré estar un poco más al tanto de lo que me rodea… ¿debería decírselo a Ikomura-san o alguno de los maestros de la academia?


–Tienen lo que queda del día para que se pongan a corriente con los estudios a quienes no lo están o vayan a entrenar en alguna de las instalaciones, los estaré revisando en algún momento para ver si lo están haciendo o holgazaneando, el tiempo es oro, estudiantes–terminado de decir eso, Aizawa, se adentro hacia el edifico principal de la escuela dejando a su clase en los campos de entrenamiento y que hicieran una de las dos cosas que les dijo el maestro, terminado con dividirse en varios grupos para irse a estudiar a la biblioteca o a alguna zona vacía para entrenar.

–Jigoku-chan, ¿vamos a entrenar a zona de edición? Queremos practicar un poco en movimientos de zonas urbanas–pregunto Ashido dirigiéndose hacia la chica en patines, la cual se giró hacia su amiga rosa y ahí fue cuando le respondio, notando como eran Mina, Yaoyorozu, Hagakure y Jirou quienes iban a a ir a dicha zona.

–Claro Ashido, pero adelántense, quiero estirar un poco antes de ir a entrenar–cuando recibió una confirmación animada de parte de la pelirosa y de la chica invisible diciéndole que no se tarde, empezó a estirar las piernas dejando que se movieran hacia los lados y bajando cada vez más, para luego bajar su parte superior y tocar el suelo con las puntas de sus dedos.

Su concentración sobre sus estiramientos salió por completo cuando el leve sonido de unas pisadas llegó a sus oídos, a través de la gran cortina de sus cabellos negros azabaches que cubrían sus ojos al tener su cabeza inclinada hacia bajo y podía ver por sus piernas al resto de campos sus espaldas, sus ojos amarillos se movieron hacia quien La Haya sacado de su concentración.

Lo que veía era un Eien Lucas caminando a unos metros de distancia de donde estaba ella, al igual que unos pocos más listos que se habían quedado para hacer lo mismo que ella, estiramientos.

Volviendo con Natsuki, ella noto de inmediato que la fuente de esas ligeras pisadas no venían de parte del castaño sino de su extraño minino de arcilla y la cual le seguía a su dueño detrás suyo mirando con cierta curiosidad los alrededores, apesar de eso, la chica en patines solo podía darse cuenta que en cada momento que el chico de ojos verde jade daba un paso hacia donde esté yendo, no hacia ninguna clase de ruido que le haga notar su presencia a alguien cerca de él y además, el adolescente parecía estar profundo en sus propios pensamientos.

¿Que te está manteniendo tan distraído, Eien?–se preguntaba mentalmente la azabache recordando como desde que había atravesado las puertas de la clase esa mañana, el castaño había estado bastante distraído en su mente pero no lo suficiente como ahora ya que había tenido la mitad de su atención siguiendo las enseñanzas de cada uno de los profesores y solo haciendo de ella cuando Alphys hacía algo o un maestro le hacía una pregunta.

Sin embargo, parece que nuestro protagonista había sentido una mirada sobre él y en ese mismo instante se giró hacia donde lo sentía, ahí fue cuando Jigoku se congeló, cuando sus miradas se cruzaron y vio algo que cambió en Eien.

Sus ojos se habían tornado rojo vivo, casi como el de una bestia.

La chica podía sentir como su propia sangre se había empezado a sentir que se le bajaba la temperatura y como parecía estar helada bajo la mirada roja del otro, cuando pudo volver a respirar y darse cuenta que había dejado de hacer dicha acción, fue cuando Lucas parpadeo un par de veces y sus ojos volvieron a ser verde jade, su vista se movió hacia la pequeña pata que se había colocado en una de sus piernas llamando su atención y un maullido de Alphys fue lo que recibió.

Natsuki vio como se agachaba y agarraba a la esfinge en miniatura, alejándose sin decir nada o volver a conectar su mirada con al de ella, desapareciendo entre unos árboles de un pequeño bosque cercano a donde estaba algunos de la clase y ahí fue cuando la chica de ojos amarillos tuvo solo una pregunta que se murmuró en voz baja atraves de sus labios.

–¿Que demonios fue lo que acaba de ocurrir?–


La cena acaba de terminar y Natalie está en su habitación, veré las grabaciones en el televisor del living, no creo que los videos tengan buena calidad y necesitaré verlas en una pantalla grande–saliendo sin hacer mucho ruido de su habitación, un Lucas vestido con ropas ligeras y para dormir, las cuales eran unos pantalones negros largos y holgados junto a una remera blanca y la cual por alguna extraña razón no tenía la manga izquierda como si hubiera sido rasgada por alguna razón.

Alphys se había quedado en la habaktacion de su hermana menor y ya debería estar hecha dese una siesta en las piernas de la menor de los Eien, pasando con cuidado por el pasillo hacia el living-cocina de su departamento y entre sus brazos bien formados se podía ver una vieja máquina que producía dichas grabaciones de hace varias décadas, no tardó en llegar al sofá y volteándose hacia la pantalla de plasma que había en su hogar, con cuidado y cada tanto por unos segundos deteniéndose a mirar algún cable que no recordaba, trataba de concertarlo en el lugar correcto.

Luego de un par de intentos fallidos al tratar de encenderlo y ver si en el televisor estaba el video que había puesto en la máquina, lo logró hacer al séptimo o octavo intento, sacando un suspiro pesado de sus labios al ver como empezaba el video a reproducirse.

Y eso terminó con un pequeño sobresalto del castaño, por culpa del fuerte grito de alguien que parecían estar grabando.

–¡Vamos Kai-kun, ya deja de estar grabándome todo el tiempo y apaga esa cámara de video!–una voz femenina y algo familiar parecía congelar al ojijade de hacer algún movimiento, apenas logró bajarle el volumen del sonido cuando volvió a escuchar esa voz luego de un par de ruidos que sonaban mal grabados–Dios, a veces eres desesperante, no puedo creer que seas mi novio desde hace unos tres años, Kai-kun–

La cámara había estado apuntado al piso durante esos extraños ruidos, los cuales se logró identificar entre movimientos de manos sobre todo el dispositivo y una risa de un hombre que dispuso que podría ser ese "Kai-kun", el video dejaba ver como la escena se movía hasta apuntar a una mujer que reconoció el adolescente que estaba viendo la grabación.

Unos ojos verde jade casi iguales a los suyos, una larga cabellera avellana en una forzada cola de caballos y desde el fondo, la familiar pared de una de las habitaciones del gimnasio mixto de Ikomura y eso fue todo lo necesario para que una voz inesperada detrás de Lucas hablara, la cual había identificado a la mujer como también lo hizo nuestro protagonista.

–¿Mamá?–una Natalie en sus respectivos pijamas, una remera roja y pantalones cortos grises oscuros, miraba desde uno de los asientos en el sofá y sin señales de Alphys cerca de la pequeña niña de diez años de edad.

–Natalie, ¿qué haces aquí? ¿Deberías estar en tu habitación?–el mayor de entre los dos que poseían los mismos ojos jade, logró detener el video y para su mala suerte la detuvo en el mismo insté que se dañaba ver como mostraban el rostro de la madre de ambos a una edad de entre los veinticinco y treinta años de edad.

–Quería un vaso debuta antes de irme a la cama… Onii-san, ¿que estas mirando? ¿Porque nuestra mamá parece más joven en este video?–la mirada confusa de la peliavellana parecía causar cierto arrepentimiento en el estudiante de Yuuei, ya sabiendo que no podía mentirle más a su hermana o que una idea se le ocurra ens u cabeza, le respondió con la verdad.

–Natalie, son unas viejas grabaciones que tenía Ikomura-san escondidas en el gimnasio, se las pedí prestadas por que necesito mirar algunos momentos grabados en ellas y el plasma del living es el mejor para eso…–él como los ojos ya algo entristecidos de ella miraban la cara joven de su madre, solo pudo moverse hasta sentarse en el sofá cerca de Natalie y con cierta duda en su voz, hizo una pregunta que sabía ya la respuesta.

–¿Quieres ver algunos videos conmigo, Natalie?–

La menor se giró brevemente hacia su hermano mayor, con cierta duda y un toque de vergüenza, sus ojos volvieron hacia al pantalla y hacia la persona que tenían tantas similitudes casi de forma idéntica a ella solo varias décadas más, la Eien solo pudo asentir como una confirmación ya que podía sentir un nudo en su garganta y por culpa de eso no podía articular ninguna clase de palabras que llegara a salir de sus labios.

Con la mano aún en el control remoto, le dio con el simple movimiento de un dedo al botón y presionándolo, el video nuevamente volvió a la vida y fue acompañado por una voz masculina que nuestro protagonista llegó a identificar apenas vio el rostro de la fuente.

–Sandra, vamos de vuelve la cámara ¿No que tenías que practicar un poco tu actuación para la festividad que se acerca? Vas a necesitar la práctica, casi siempre sueles causar algunas quemaduras sino te das cuenta–la joven mujer de cabellos avellanas llamada Sandra movió la visión del video y apuntó hacia un hombre fornido, calvo y con unas claras y invisibles cicatrices sobre su cabeza, unas en la barbilla, cuello y en ambos brazos.

Eien Kai tenía los brazos cruzados ante la cámara y el hombre no pudo evitar sonreír cerrando sus ojos rojos, viendo lo que sucedía detrás de la grabación y dejó salir una risa algo burlona–Bien, pero no hagas ningún ruido, necesito concentrarme y ya sabes lo que ocurrió la última vez que trate de practicar un poco–cuando la persona femenina del video terminó de decir eso, el cuerpo bien formado de Kai tembló ante las palabras y el japonés parecía recordar dicho accidente.

–Si, tranquila amor, no trataré de causar otro incendio–mientras la lnatalla se movió un poco erráticamente ante lo dicho por el hombre, hubo un pequeño grito corto que parecía salir de la garganta del Eien siendo grabado como una forma de quejarse–¡Sandra, casi dejar caer la cámara! ¡Como mínimo avisa!–

–¡Calla, necesito concentrarme!–cuando por fin se dejó de mover todo el video, ahora se podía ver como en medio de aquella habitación de Kendo, la mujer de ojos jade y cabellos castaño avellana se paraba recta, luego de la advertencia que le dijo a su novio dejó salir el aire de sus pulmones con lentitud como una forma de relajarse.

Ninguno de los dos Eien que miraban el plasma hizo algún ruido, tampoco lo hizo la grabación como si estuviera esperando que algo sucediera y no sucedió nada peligroso, ambos pares de ojos jade al instante identificaron un brillo entre los dedos de Sandra.

Fuego.

Habiendo unido ambas manos mientras dejaba salir el aire, ella empezó a moverse con fluidez al mismo tiempo que aspiraba con un pequeño sonido de dicha acción y de entre sus dedos finos llamas salían como si hubieran sido contenidos por la mujer, siguiendo a la par de los movimientos que hacia la peliavellana de veintitantos años de edad y formando círculos y varios remolinos en el aire.

Las luces que producían esas hermosas llamas que iban cambiando de intensidad a los finos movimejtnos casi hipnóticos de Sandra, causaban que diera al video él como se oscurecían los alrededores casi para agregar detalles a lo que estaba sucediendo en ese momento.

–Genial–hubo un murmullo que llegó a los oídos de Lucas, quien miró desde la esquina de sus ojos él como brillaban los ojos de Natalie y como seguían con fascinación la hermosa escena que veía grabada frente a ella.

Cuando volvió a la pantalla, su mirada se abrió un par de centímetros cuando vio un tornado entre amarillo, naranja, rojo y azul claro rodear a la mujer que causaba eso, girando con movimientos que llegó a identificar como una mezcla de artes marciales y algún tipo de baile, cada línea ardiente que se tornaba entre dichos colores anteriormente y se empezaban a separar, con un adema de las manos de Sandra, parecían transformarse en el movimiento en diferentes cosas.

Lo primero que se transformaron esas llamas fue.

¿Sakura?

Justamente fue el único pensamiento que tuvo nuestro protagonista al ver dicho árbol en un estado completo y madura, su madre estaba dentro de él moviéndose como un hada o algún ser divino, haciendo que el fuego mismo se tornaran como los mismos pétalos de Sakura que caían cuando era temporada y solo para el momento que caían desaparecer en pequeños restos iluminados anaranjados, casi como algún tipo de luciérnagas hechas de fuego.

Tan repentino como fue ese hermoso árbol, fue sustituido con velocidad en menos de un parpadeo y mostrando como cada rama y pétalo cambiaban de forma, a unas aves, peces y conejos, donde se movían como si estuvieran vivo al igual que la respectiva forma que eran esos animales, rodeando a Sandra y la cual se agachaba, sosteniendo a un pequeño conejito entre sus manos y acercándolo a su rostro.

La cámara parecía aumentar acercándose a la cara de la mujer y cuando se enfocó bien, la peliavellana le dio un pequeño beso en la frente al animal que ardía.

Para luego desaparecer en el aire como si fueran de aire, restos iluminados de las llamas iban a apagándose alrededor de la de ojos verde jade y moviendo su cuerpo, se detuvo de frente ante la cámara y inclinándose, toda señal de cualquier fuego o chispa desapareció al momento que hizo al reverencia.

Y en ese mismo instante, la pantalla se puso negra justo cuando hubo un par de aplausos en el fondo y eso se ganó un pequeño gemido de desilusión de Natalie, la cual dijo en voz baja con un tono triste en sus palabras.

–Ohh, y yo quería ver más de eso, no sabía que mama podía hacer eso–cuando sus propios ojos idénticos a aquella mujer se voltearon hacia la persona de mayor altura que ella sentada junto en el sofá, con cierta cara de perrito, volvió a hablar–¿Podemos ver otro, Onii-san?–

No obtuvo su respuesta de inmediato, la menor de los hermanos miró como la propia mirada del adolescente aún no había salido del televisor, aún así, el rostro de la niña de diez años se iluminó ante lo dicho por el castaño.

–Claro, para eso vine a verlo en el living Natalie, así que no me culpes por despertarte cansada luego de esto y tampoco quiero aguantar tus quejas, ¿Entiendo, niña? ¿Si o no?–


Continuará…


Y bien, aquí tienen el capítulo número 46 de esta historia, saben… nunca espere que esta historia sea ni tan larga y tan atragante, apesar que soy yo el que la escribe… que irónico. Cada vez que termino de escribirla ya me dan ganas de empezar a escribir el siguiente, pero como ya tengo una segunda historia que escribo la escribo semanalmente entre esta y la otra, bien, espero que les haya gustado el capítulo y no olviden de dejar sus pensamientos en forma de comentarios, nos leemos después. Adiós.