Capítulo 53

(Sabel)

Habían pasado un par de días cuando el grupo comenzó a divisar la ciudad de Ravenloft a lo lejos. A pesar de la reticencia que mostraban algunos se esforzaban por alcanzar a Lidda, quien había apretado tanto el paso que casi iba corriendo a todo lo que daban sus cortas piernas. Al fin la halfling se detuvo al llegar a una pequeña loma que bajaba hacia la ciudad, para descansar un rato y organizarse respecto a lo que se haría después; le importaba muy poco si los demás estaban de acuerdo o no, pero los llevaría al Gremio hasta obtener ha suficiente información sobre Gilean.

En lo que los demás llegaban, Lidda sacó de entre sus ropas la figurilla de jade que servía para invocar a Viento Fugaz, apretándola con el puño. Desde que se lo habían llevado, no se había atrevido a llamarlo por temor a enterarse por ese medio de que su hechicero estaría muerto. Suspirando, levantó la figurilla con forma de dragón y la dejó caer al suelo:

-Ven, Viento Fugaz- dijo, casi en un susurro

Lidda contempló con alivio la niebla que salía de la figurilla y daba forma al dragón hada: Viento Fugaz estaba bien, a pesar de su aspecto demacrado y de los rasguños que presentaba su pequeño cuerpo.

-¿Aún… vive, cierto?- la halfling hablaba con un nudo en la garganta

-En efecto Aguijón- le respondió telepáticamente el dragón- aunque lo han torturado hasta el cansancio. Puedes verlo en mi propio cuerpo.

-¿Podrás contactarlo?- Lidda cargó a la criatura con cuidado, sin poder evitar que éste diera un respingo

-Lamentablemente no - dijo Viento Fugaz después de unos instantes, mirándola con sus grandes ojos ambarinos- han puesto una barrera que impide toda comunicación telepática.

- ¿Ya terminaste… de hablar con tus amigos animales?- dijo un jadeante Torom, llamando su atención- Bien, tenemos mucho que hacer como para estar perdiendo el tiempo.

-Espero que no estemos demasiado tiempo en este lugar- Tyra miraba desconfiada las torretas de la muralla- la última vez que estuve aquí no fui bien recibida.

-Ahora más que nunca nos conviene estar aquí- la ladrona hizo que Viento Fugaz se metiera en su morral- Y no, no lo digo sólo por Gilean.

-¿Tu crees que accedan a darnos información sobre la Pluma?- Sikoth preguntó, un tanto incrédulo

-Me sorprende que a estas alturas de tu vida, más después de tener un maestro tan formidable, sigas siendo tan ingenuo- Lidda se ajustó la espada- Andando, no hay tiempo que perder.

A regañadientes siguieron a la ladrona hasta llegar a las puertas de la ciudad, en donde algunos cubrieron sus rostros antes de entrar. Ravenloft era una ciudad grande y de mucho movimiento, en donde uno podía encontrar de todo: desde un distrito con templos dedicados a los dioses principales de Mimir hasta rincones en donde ver cómo ejecutaban a alguien a plena luz del día, y para la gente esto era tan cotidiano como salir a comprar leche y pan. Los contrastes entre las zonas más pudientes y las menos afortunadas eran muy marcados, aunque de cierto modo eso le daba colorido a la ciudad.

-¿Hacia dónde están las posadas en este sitio? Comienza a anochecer y será mejor que busquemos en dónde descansar- Jason miraba a su alrededor.

-Créeme que a donde iremos estarás mucho mejor que en una posada- los ojos de la halfling lo miraban con malicia.

Lidda los condujo hacia poco más allá de la zona comercial, a un callejón entre dos edificios descuidados. El grupo se sobresaltó al escuchar los maullidos de un gato mientras Lidda graznaba tres veces con mucha naturalidad, tanto que un oído inexperto en verdad juraría haber escuchado a un cuervo. Esta, divertida al ver la reacción de sus compañeros de viaje, caminó hasta llegar a una alcantarilla.

-Vamos, todos adentro- dijo, después de retirar la tapa- Y rápido, que esta zona es muy vigilada por los guardias.

-¿Estás loca?- Jason la miraba desconfiado- ¿Qué diantres vamos a hacer en el drenaje de la ciudad?

-Taparnos bien la nariz, el olor es penetrante- Lidda, después de cubrir su rostro con un pañuelo, lo empujó hacia adentro.

-¿Qué hay de Riwl?- Koru se asomó para ver si Jason estaba bien- No creo que se sienta muy cómodo allá dentro, lo mismo que Huggin.

-Estarán bien, las aves cuando lo desean son solidarias entre sí.

Una vez que todos bajaron y se cubrieron, Lidda se metió tras ellos asegurando el mecanismo que cerraba la entrada. Con toda la confianza del mundo comenzó a caminar guiando al grupo por los pasajes hasta llegar a una bifurcación, donde se acercó a examinar unas marcas sobre la pared.

-¡Puaj! ¡Esto es asqueroso!- el mercenario se cubría la nariz con su capa- ¿Hasta cuándo piensas seguir jugando, eh?

-Ya casi llegamos, es mejor que me sigan- Lidda se levantó y comenzó a caminar a la izquierda

-¿Llegar a dónde?- Koru la miraba intrigado, sospechando de sus intenciones

-Ya lo verán, sólo esperen un momento- la halfling comenzó a tantear la pared, buscando algo

-¡Ah!- Tyra se apartó de un salto, cayendo casi encima de Sikoth

-¿Estás… bien?- el chico se había sonrojado debido a la cercanía de la chica

-Me pareció ver algo pasar- la shinobi estaba alerta- Esto no me gusta.

-Tranquila, es sólo una rata- Torom miraba al animal escabullirse en un agujero

-Entonces ya saben que llegamos- Lidda abrió una puerta oculta en la pared- Adelante, bienvenidos a mi casa- agregó, con una sonrisa maliciosa.

-¡Ah no! ¡Me niego a entrar ahí!- el mercenario comenzaba a retroceder, comprendiendo las intenciones de la ladrona.

-Este es el lugar más seguro que vas a encontrar en Ravenloft en estos momentos; más después del incidente de hace unos días con las Asesinas Ciegas- la pequeña ladrona miró a Jason- lo más que puedo hacer por ti después de mi torpeza es darte refugio. Esas perras no se atreverán a armar líos, más cuando sepan que estás aquí.

-¡¿Acaso nos estás tendiendo una trampa?!

-¡No seas estúpido, niño!- Lidda entornó los ojos- si han llegado hasta aquí sin problemas es porque vienen conmigo y se los han permitido, de otro modo los habrían atrapado en el callejón. Por otro lado, las noticias en estos mundos vuelan, cosa que ya deberías de saber dado que hace tiempo nos observan; es muy probable que nos hayan tendido alguna emboscada en las posadas. Entren antes de que me arrepienta de haberlos traído.

El grupo de aventureros avanzó a través del pasillo ya con los rostros descubiertos –guiado por la halfling- alumbrado por algunas antorchas, cada vez éste se iba ensanchando y serpenteaba tanto que a veces resultaba difícil no perderse. Al fin llegaron a un salón muy amplio, donde cientos de ladrones de todas las razas bebían y se reían escandalosamente. Los silbidos, piropos y albures no se hicieron esperar en cuanto Tyra apareció en el umbral, arrancando miradas asesinas de Torom y Sikoth quienes estaban dispuestos a romperle la crisma a cualquiera que intentara ponerle un dedo encima.
Jason se distraía mirando el lugar: la decoración era bastante lujosa, con telas colgando de las paredes, algunos candelabros bañados en oro y algunas mesas de las más finas maderas encontradas en Mimir. Se sonrojó hasta las orejas cuando una muchacha humana, de no más de 15 años de edad, le gritó un piropo tan obsceno que dejaba atrás al más patán de los piratas… y por mucho. Koru, tan asombrado como él por la poca educación de la chiquilla, iba desternillándose de risa a más no poder.
Al fin llegaron frente a una puerta de madera de cedro, finamente grabada con la insignia del Gremio –se le conoce vulgarmente como el Gremio de Ravenloft, pero en los bajos mundos siempre ha sido el Nido de las Arañas, por sus ladrones especialistas en poner trampas-: una araña saliendo de un cofre.

-Adelante Aguijón, los estaba esperando.

Quien había hablado era Gunter Nuevededos, un humano de mediana edad vestido con túnicas de seda y varias joyas repartidas a lo largo de su cuerpo. Era completamente calvo, sus ojillos de ratón y su barba de chivo le daban cierto aspecto que recordaba a los diablos de las leyendas. Sentada en un mullido cojín, estaba una anciana hechicera humana, enfundada en una túnica de color negro: tenía tantas arrugas en el rostro que casi no se le notaban sus ciegos ojos, su rala cabellera blanca estaba peinada en un apretado moño y apenas si levantó la cabeza cuando escuchó que cerraban la puerta.

-Un honor tenerla presente, matrona Mayweda- Lidda hizo una reverencia ante la anciana

-Bien, ¿qué nos has traído hoy Aguijón?- Nuevededos comenzó a pasearse lentamente entre el grupo, con una copa de vino en la mano- un muchacho aspirante a guerrero, dos chicos que parecen hermanos y además adiestrados en el arte…

-Fueron aprendices de Ardilla Silenciosa- la halfling sonreía divertida ante el desconcierto de sus compañeros

-¡Ah, ya veo!- el líder del gremio hablaba con voz muy dulzona- ¿No les interesa trabajar para el honorable Nido?

-Ehmm… no, gracias- Sikoth sonreía nervioso

-Pero lo tendremos en cuenta- Respondió Koru, llevándose un codazo de parte de su hermano

-¡Mira, esto si que es interesante!- Nuevededos examinaba minuciosamente a un arisco Torom- Un chiquillo con ropas de mercenario… ¿A quién se las robaste?

-A nadie- la voz ronca del mercenario sobresaltó a Tyra

-¡Entonces te gusta jugar a los disfraces! Porque no engañas a nadie: tienes tanta pinta de mercenario como yo la tengo de clérigo de Horth- agregó Nuevedeos, haciendo un gesto burdo de bendición que arrancó carcajadas de Lidda y la vieja Mayweda- ¡Ah! Lo mejor siempre viene al final, ¿cierto? Dama tan hermosa como tú no he visto ni probado en muchos años de mi vida- el ladrón se había acercado a Tyra- si te interesa, siempre serás bienvenida en mi corazón… y mi lecho, por supuesto.

La bofetada que la shinobi le dio a Nuevededos fue tan rápida y fuerte que por un momento lo dejó sin resuello ante la vista horrorizada de los demás. Una vez recuperado, el líder del gremio la miró con el rostro desencajado, mientras algunas lágrimas se asomaban por sus ojos.

-¡Oh! ¡Me han rechazado!- Nuevededos se tocó el pecho e hizo un gesto dramático tocándose la frente con el dorso de la mano- ¡A MI! ¡QUE DESDICHA! ¡NO PUEDO VIVIR ASI!

Ante el horror de los presentes, el ladrón sacó un puñal y se lo clavó en el pecho, desplomándose casi de inmediato. Contra toda prudencia Tyra se acercó a evaluar su estado, recibiendo un beso en el cuello del astuto ladrón cuando menos se lo esperaba.

-¡TE PIÑÉ!

La chica retrocedió asqueada mientras Nuevededos reía a carcajadas, y ya Torom estaba dispuesto a rebanarle el gaznate cuando Lidda los detuvo con un gesto.

-En fin, vayamos al grano- Nuevededos se levantó, desclavó el puñal de la armadura que llevaba bajo las túnicas como si nada y se acomodó en la lujosa silla al lado de la matrona Mayweda- ¿Has averiguado algo de Chispa?

-No mucho desde que me avisaron de su secuestro- Lidda dejó salir a Viento Fugaz de su morral- El puede decirles algo más

-Chispa aún vive- respondió la matrona Mayweda tras tocar al dragón-hada por unos segundos- aunque es casi imposible comunicarse con él.

-¿Logró hacerlo, matrona Mayweda?

-Por unos instantes, esa arpía de Werther aún es demasiado novata poniendo barreras cuando se trata de mí- la hechicera sonrió ligeramente- está muy lastimado, pero se encuentra bien.

-D-Disculpe, matrona M-Mayweda- un titubeante Sikoth habló- ¿Usted podría decirnos algo sobre la Pluma de Oth?

-¿Estás demente?- Torom siseó dándole un codazo al chico- ¿Quieres comprometer las piezas que ya tenemos en este lugar? ¡Podemos perderlas!

-Ah, ¿y qué piensas dar a cambio, muchacho?- la hechicera se levantó y caminó lentamente hacia él- La información aquí cuesta y mucho

-Uno de ellos se prestó para atraer a las Asesinas Ciegas y así pude averiguar algo más de ellas- se apresuró a decir Lidda- creo que eso me parece suficiente pago por ello.

-En ese caso te diré, muchachito- la matrona Mayweda le llegaba a Sikoth a la altura del pecho- De la pieza que buscan ahora está dividida en cinco partes, una de ellas se encontraba aquí hace tiempo. La tiene el viejo Nibel, uno de los halflings más diestros en las artes que existen, se retiró hace varios años… y no, no se las dará a menos que lo encuentren, alguien logre convencerlo y sólo conozco a una persona que lo haría.

-¿Y quién es esa persona?

-Lulú, así que si llegan a encontrarlo y logra convencer a ese vejete cascarrabias esa parte de la pieza de Ikah sería suya.

-Aguijón, pueden pasar aquí la noche, pero te advierto que deberás irte con ellos en la mañana- la mirada de Nuevededos se había tornado seria- Si saben de fijo en dónde ubicarte, Chispa sufriría el mismo destino de Sombra Nocturna y no queremos eso.

-Estoy consciente de ello.

-¡Entonces no se diga más!- Nuevededos dio una palmada- Por hoy disfruten de nuestra hospitalidad, además hoy tenemos un espectáculo de bardos muy especial.

El grupo salió rumbo a la sala común, andando con un poco más de confianza pero aún así algo ariscos con la gente que andaba por los pasillos.

-¿Y en dónde vamos a dormir, genio?- Torom miraba con reproche a Lidda

-En mis aposentos, nadie entra ahí más que yo- la halfling estiraba el cuello como buscando algo- no se preocupen, son lo suficientemente amplios para que quepamos todos.

-¡Eh, Araña!

Una daga voló rápidamente por el cuarto, apenas siendo desviada por el florete de Lidda hacia una pared, llevándose de paso un mechón de cabello de Koru. De entre la marea humana apareció una halfling alta, muy parecida a Lidda y con una blusa tan escotada que apenas si cubría lo necesario.

-Has perdido el toque, Daga de Goblin- la halfling sonrío y le dio un afectuoso abrazo- ¿Qué haces aquí?

-Da la casualidad que mi compañía pasaba por la ciudad y decidí hacerte una visita, hace tiempo que no sabemos mucho de ti

-Cuando puedas avisa a Padre que las Asesinas Ciegas han vuelto, pueden correr riesgos al estar emparentados conmigo- Lidda bajó la mirada- Supongo que ya te habrás enterado sobre lo de Chispa.

-De aquí vamos directo a Kenderton- la halfling tomó de los hombros a su hermana- no te preocupes. ¡Ah! ¿Quiénes son estas encantadoras personas?- Dijo, al reparar en el grupo de aventureros

-Compañeros de viaje- Lidda dijo sin mayor importancia

-¡Pero qué grosera soy! Permítanme presentarme: Hoja Danzarina de la compañía de la Espada a vuestro servicio- hizo una reverencia tan pronunciada que sus pechos parecían desbordarse por la diminuta prenda, sonrojando más a los varones y arrancando una mirada reprobatoria de Tyra- También conocida como Zigana Fastfeet de Kenderton- agregó, con un guiño coqueto.

Mirándola con ojos de halfling, Zigana era una mujer preciosa: medía unos 95 cm. de estatura, de piel clara y cabello del mismo color que su hermana, sus ojos verdes arrancaban suspiros de quien la viera pasar. Su cuerpo era ágil y fuerte, bien marcado, e iba cubierto por una blusa –que más parecía un diminuto sostén-, unos pantalones pegados al cuerpo, unas botas y una capa, todo en tonos violetas oscuros y negro.

-¿Entonces qué dices Araña? ¿Un espectáculo por los viejos tiempos?

-Adelante- Lidda sonrió ampliamente

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-No sé cómo diablos permitimos que nos trajera aquí- Torom bebía de su tarro

Habían pasado unos 10 minutos desde que Lidda se fuera con su hermana, y de haberlos instalado en una mesa cercana al improvisado escenario. Tras pedir cerveza y estofado para todos, se había ido sin más explicaciones.

-¡Deja de quejarte y disfrútalo!- Koru apuraba su quinto tarro de cerveza- hay mujeres bellas, comida gratis, un lugar seguro donde dormir, un espectáculo de bardos de la Compañía de la Espada y lo mejor de todo es que no tenemos que pagar ni un cobre por ello.

-Alguna vez en Keel se presentó un grupo de esta compañía- Jason miraba al escenario- sus acrobacias son espectaculares, aunque un tanto peligrosas. No obstante son dignas de admirarse.

-¿Qué tienen de especial?- Tyra preguntó tras limpiarse la boca

-Son hechas a base de espadas y dagas, el control que tienen de ellas es impresionante. Miren, ya comienza- Koru señaló al escenario.

Los silbidos y piropos obscenos no se hicieron esperar en cuanto Zigana y Lidda aparecieron en el escenario; para la sorpresa de los chicos, Lidda lucía un atuendo muy similar al de su hermana, al igual que su figura. Al ir ataviada con la gruesa armadura de cuero tachonado, era muy difícil percatarse de ello.
Lidda se paró frente a una tabla –de perfil al público-, mientras Zigana se tapaba la cara con la capucha y sopesaba unas cuantas dagas. Sin previo aviso, comenzó a arrojarlas clavando la tela de la capa que usaba su hermana a la tabla.
Un suspiro generalizado se escuchó al ver salir a Aguijón prácticamente intacta de la tabla, pero la tensión se vertió con más fuerza cuando ésta se colocó unos cascabeles en las piernas y comenzó a correr. A cada paso que daba, daga que arrojaba Zigana.
Lidda se lucía dando piruetas y saltos por la pared, arrancando un aplauso generalizado del público cuando se percataron de que habían dibujado el escudo del gremio con las dagas clavadas en la pared.

-¡Estuviste genial!- Jason decía admirado cuando la ladrona se reunió con ellos

-No es nada- Lidda bebió de un vaso como si la cerveza fuera agua- además ya estaba bastante oxidada.

-Será mejor que descansemos, debemos partir temprano mañana- Torom se levantó de la mesa- Si nos haces el favor de guiarnos…

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A la mañana siguiente salieron por un pasaje que desembocaba a las afueras de la ciudad. Aunque fuera poco, habían averiguado algo más sobre las piezas, y esperaban que Ludovico regresara pronto para poder hacerse de ese fragmento.
Lidda por su parte se encontraba mucho más tranquila, aunque seguía sintiendo un vacío en el estómago cuando pensaba en Gilean. Nuevededos había prometido enviar a Darkmantle en cuanto supieran el momento ideal para rescatarlo… sólo deseaba con toda su alma que no fuera demasiado tarde cuando se enteraran de ello.