Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
A Pocket of Drabbles pertenece a serenity-touched, yo sólo me ocupo de la traducción.
Un año de segundos
El piso de madera crujió debajo de los pies desnudos de Kakashi mientras caminaba de un lado hacia otro dentro de la habitación. Deslizando algunos dedos a través de los mechones plateados, se paró a medio camino y suspiró. Sostenía un pequeño anillo de diamante dentro de su palma, girándolo entre sus dedos mientras pensaba. Desde que había comprado esa maldita cosa hacía casi un mes atrás, sentía que estaba quemando un hoyo dentro de su bolsillo.
Después de salir con Sakura por cerca de un año y medio, había tenido el pensamiento de llevar su relación al siguiente paso y pedirle que se mudara con él. Entre más pensaba en ello, más se daba cuenta de que simplemente quería convertirla en su esposa. Nunca en su vida había pensado ser capaz de sentir algo así por cualquiera. Parecía que le agradaba despertar cada día porque tenía un verdadero propósito en su vida.
Y todo era gracias a ella.
Pero cada vez que había tratado de hacer la pregunta durante las semanas anteriores, se había puesto tan nervioso o muy terriblemente tímido. Esta noche habían planeado ya su noche de viernes, pero esperaba que de alguna manera fuera lo suficientemente especial para que él pudiera finalmente preguntarle. No estaba seguro de cuánto más podía esperar. Cada vez que estaba cerca de ella, sentía que su corazón se iba a quemar en cualquier momento.
Aclarándose la garganta, se paró frente al librero que estaba lleno de novelas Icha Icha y decidió ensayar lo que esperaba decir en algún punto de la noche. —¿Sabes? Cada vez que pienso en lo lejos que hemos llegado me asombro. A través de los años hemos cambiado de muchas maneras… y creo que nunca me di cuenta de cuán importante serías para mí, pero desde que estamos juntos, no hay un solo día en que no piense en lo afortunado que soy por tenerte conmigo y estoy muy agradecido por ello. Significas para mí más de lo que puedo decir… y lo único que quiero es tenerte a mi lado siempre.
Se arrodilló incómodamente mientras sostenía el anillo. —¿Te casarías conmigo?
Escuchando una toz gruesa, se giró para encontrar a Pakkun parado en la entrada del corredor. —Hey Jefe, creo que deberíamos hablar sobre tu obsesión con el Icha Icha.
Mirandolo, Kakashi respondió: —Jaja, muy gracioso.
El pequeño pug suspiró mientras se lamía la pata. —No creo que algún día entienda a los humanos y sus extraños métodos de cortejo.
Escuchando un golpe en la puerta del frente, el shinobi inmediatamente se levantó y nerviosamente guardó el anillo dentro de su bolsillo. —Pakkun, prometiste dejarme hace como una hora.
—Pero siento curiosidad por cómo irá tu 15º intento.
Otro golpe sonó.
—Pakkun. —Kakashi dijo con un tono de advertencia.
—Bien, bien. —Murmuró el perro. Antes de desaparecer en el aire, dijo: —Me voy. Buena suerte, Jefe.
Suspirando, Kakashi se sacudió los pantalones y agitó con la mano su cabello, esperando que no luciera como siempre que no llevaba la banda sosteniéndolo. Corriendo a la puerta, respiró profundamente antes de abrir con una sonrisa casual. —Hay, Sakura-chan. —Le saludó.
Viendo que ella llevaba dos grandes bolsas de compras en sus manos, inmediatamente las tomó y besó su frente. —Gracias por comprar los ingredientes.
—Hey, esa no es manera adecuada de besarme. —Sakura dijo con una sonrisa tímida, burlándose ligeramente de él por siempre llevar la máscara incluso cuando sólo era ella. Levantándose de puntitas, bajó la máscara y le besó. Sonriendo, retrocedió y agregó. —No hay problema. Sabes cuánto amo hacer la cena contigo. Espero que te guste lo que elegí para que intentemos cocinar hoy. Es algo nuevo.
Mirando al interior de las bolsas, Kakashi se asombró por la absurda cantidad de queso y vegetales. —¿Qué es?
—¡Pizza! —Respondió emocionada.
—Ah… —Kakashi eventualmente dijo, inseguro de cuán romántico sería proponérsele sobre restos de pizza. Dándose cuenta de lo decepcionado que había sonado gracias a la mirada en los ojos verdes, agregó: —Ahhhh-ha. Suena excelente para mí. Ni siquiera puedo recordar la última vez que la comí desde que nadie la hace aquí en Konoha.
Ella sonrió de nuevo. —Lo mismo digo. Sólo la he probado en algunas misiones pasadas donde en algunos lugares la tenían como especialidad. Así que pensé que sería bueno aprender a hacerla así que podremos comerla cuando queramos.
Siguiéndolo hacia el interior del departamento, Sakura cerró la puerta detrás de ellos. Kakashi fue a la cocina y colocó las bolsas sobre la barra. Metiendo las manos dentro de sus bolsillos, apretó el anillo mientras se debatía en si debía esperar hasta después de que terminaran la película que ella había elegido.
Sakura sacó de los gabinetes algunos utensilios y recipientes que necesitarían para su experimento culinario. Saliendo de sus pensamientos, Kakashi sacó los ingredientes antes de lavarlos.
Una vez preparados, comenzaron a trabajar con la masa que ocuparían. Mientras tomaban turnos para colocar un ingrediente dentro del gran bowl donde mezclarían, Kakashi lanzó la última taza de harina un poco demasiado duro, lo que provocó que una nubecilla blanca se posara en el rostro de Sakura que estaba poniendo una cucharadita de aceite de oliva.
Resolló en sorpresa y luego estornudó. —¡Kakashi!
—L-lo siento, Sakura-Chan. —Río con disimulo mientras trataba de contenerse. Parecía un fantasma con cabello rosa. Gentilmente cepilló con los dedos su rostro, quitando algo de la harina; luego, se detuvo en sus mejillas para dibujar con total concentración un corazón en cada lado de su cara. —Hermosa. —Dijo de manera adorable.
Insegura de lo que él había dibujado, le dio una mirada algo dura con un puchero. —Te mostraré belleza.
Metiendo los dedos dentro de la bolsa de harina, con ternura repartió polvo blanco en toda su cara, haciendo algún tipo de diseño que no podía ver él, pero sonrió una vez que ella lucía más que satisfecha con su trabajo.
—Gracias. —Dijo secamente haciéndola reír. Le hizo cosquillas para desafiarla, luchando contra la urgencia de mirarse en un espejo y luego comenzó a mezclar los ingredientes.
El tiempo voló mientras hablaban sobre el día de cada uno, cortando los vegetales que pondrían en la masa una vez que se hubiera inflado lo suficiente como para hornearla con la salsa casera.
Una mini pelea de comida comenzó para decidir que ingredientes deberían gobernar sobre la pizza. Una vez que la pizza estuvo dentro del horno, ambos suspiraron y se vieron el uno al otro antes de romper a reír.
Él jaló un champiñón que estaba colgando de uno de los mechones rosas mientras ella sacudía con los dedos su cabello del que cayó una lluvia de queso.
—Debimos ser más cuidadosos. —Dijo con una sonrisa.
Quitando otro champiñón de su cabello, se lo comió y encogió los hombros. —No sé a qué te refieres.
Rodando los ojos, le dio una suave manotazo antes de que agarrara otro vegetal de su cabello para comerlo. —Vamos a lavarnos, tontito.
Siguiéndola dentro del baño, se miró en el espejo. Su boca se abrió con incredulidad ante lo que vio. Tenía una barba de harina y de alguna manera, dos pepperonis se habían pegado en sus mejillas, haciéndolo parecer Santa Claus.
Dirigiéndole una mirada, ella sonrió antes de ver las decoraciones que él había hecho en su rostro. Quitando un champiñón que se había quedado sobre su sello, parpadeó mientras él se lo comía.
—Mmm, está rico.
Ella suspiró. —A veces te odio.
—Seguiré amándote de cualquier forma.
Una vez que ambos estuvieron limpios, Kakashi sugirió matar algo de tiempo en su balcón hasta que la cena estuviera lista, dentro de media hora. Abriendo la puerta corrediza para ella, la cerró una vez que ambos estuvieron fuera. Ambos admiraron la Aldea alrededor de ellos mientras las luces comenzaban a encenderse una por una a lo largo de las calles y dentro de las ventanas. Suaves tonos de naranja de la luz del sol se desvanecieron detrás de los edificios en la distancia mientras la noche se asentaba sobre ellos con lentitud.
Inclinándose contra la barandilla, Kakashi observó a Sakura admirar la vista debajo de ellos. Sonrió con suavidad para sí mismo, decidiendo que ella era la más hermosa mujer en el mundo incluso si tenía un gran champiñón colgando en su cabello. Arrancándolo de su cabello y arrojándolo dentro de uno de los arbustos del balcón, ella le miró por haber sentido el breve toque.
Ofreciéndole una sonrisa, deslizó con suavidad una mano para rodear su cintura y abrazarla. Sakura le apretó de vuelta, colocando un beso casto en su mejilla. Un calor ascendió dentro de su corazón mientras le abrazaba, recordándole lo mucho que quería sentirse de esa manera por el resto de su vida.
¿Debería preguntarle en ese momento?
Con amabilidad la soltó, colocó nerviosamente las manos dentro de sus bolsillos, jugando con el anillo en su mano izquierda mientras su corazón latía con fuerza. Respiró profundamente y trató de levantar sus esperanzas de encontrar más confianza.
Podía hacerlo. Necesitaba hacerlo.
—S-Sakura. —Tartamudeó, sintiendo pena por lo idiota que había sonado debido a ello.
Girando hacia él, levantó la cabeza con curiosidad mientras notaba su inusual y rígida pose. —¿Sí, Kashi-Kun?
Tomando su mano, se aclaró la garganta y abrió la boca para recitar lo que había estado practicando por varias semanas, pero mientras la veía a los ojos, demonios, no podía recordar ni una sola palabra del discurso. Las mariposas volaron dentro de su estómago mientras estaba de pie completamente en blanco. —Um… Yo…
—¿Sucede algo? —Preguntó preocupada.
—No, no, no. Nada. —Le aseguró. —Sólo, um, quería decir que…
Ella le miró con una ceja alzada.
—Qué… —Él miró con preocupación a sus manos enlazadas. No era así como quería comenzar su proposición. Le dio una palmadita incómoda en la mano, dirigiéndola a una de las sillas del balcón antes de apresurarse a decir. —Que… que ahora regreso. Iré a checar la pizza. ¿Quieres algo para beber? Está algo frío, pero también caliente aquí afuera, ¿Qué tal agua? Nos conseguiré algo de agua.
Inmediatamente desapareció en el interior del apartamento tan rápido como sus piernas lo llevaron. Se golpeó la frente y gruñó con fuerza.
—Sí que fue suave, Hatake. —Masculló para sí mismo.
Si realmente lo iba a hacer esa noche, necesitaba componerse. Mirando al colorido librero en la sala, suspiró y de pronto recordó lo que quería decir. —Simplemente perfecto. —Agregó secamente en voz alta.
Estirando los brazos y respirando con profundidad para prepararse, sintió que se calmaban sus nervios lo suficiente como para intentarlo de nuevo. Todo lo que necesitaba era hablar directamente desde su corazón. Decirle lo mucho que significaba para él. Decirle lo mucho que había hecho para sacarlo de su culpa autoimpuesta con la que había cargado casi toda su vida en el pasado. Decirle que ella lo hacía querer vivir y pensar para el futuro… un futuro que quería compartir con ella.
Con ese pensamiento en mente, tomó otro respiro antes de marchar con dirección al balcón con su recién encontrada determinación.
Mirando sus manos con confusión, Sakura preguntó: —¿Um.., donde está el agua?
Él se detuvo de súbito como un venado frente a un auto, riéndose en un tono bajo mientras se rascaba la nuca. —Oh, uh… ya vuelvo.
Retrocediendo hasta la puerta, sus hombros se desplomaron mientras iba de regreso a la cocina, ¿Cómo pudo haber olvidado la excusa que había dado por haberla dejado de manera repentina?
—Dios, ayúdame. —Murmuró.
Después de checar la pizza y tomar dos vasos de agua, caminó hacia afuera y rezó porque no preguntara el por qué había olvidado los vasos en primer lugar. Afortunadamente no lo hizo, y tuvieron una charla sin importancia antes de que escucharan el reloj anunciando que su creación estaba lista. A pesar de estar decepcionado de sí mismo porque todavía no se le proponía, se dijo que era mejor tener un poco más de tiempo para prepararse mentalmente y tener las palabras tal y como las quería.
Tomando dos coloridos mitones rojos, Kakashi abrió con cuidado el honor para encontrar una muy apetecible pizza dorada que burbujeaba en la rejilla. Intentando tomarla, se detuvo. —Espera, ¿Cómo debemos sacar esto?
Sakura se acuclilló detrás de él, echando un vistazo. —Oh, um… espera. No pensé que teníamos que ponerla sobre una sartén o algo. Quizá… ¿Debamos sacar la rejilla?
Una vez que ella retrocedió, él abrió un poco más el horno y comenzó a jalar la rejilla de metal. Estaba funcionando hasta que se vio forzado a separar la rejilla del horno, causando que la pizza se deslizara.
Kakashi contuvo el aliento mientras la pizza caía en la reja de abajo.
—¿Tienes alguna charola para galletas? —Preguntó Sakura. —Tal vez podamos deslizarla sobre una.
—Ah, buena idea. Está en el gabinete de abajo, cerca de las tazas de medida.
Una vez que tuvo la charola, tomó un tenedor y lentamente jaló la orilla de la pizza para que cayera en ella. Dejándola enfriar en la barra por unos minutos, la cortaron.
Tomaron un par de platos a la sala y los colocaron en la mesa de café por un momento; Sakura colocó la película que había traído del centro de video mientras Kakashi rellenaba sus vasos con agua fresca y hielo.
Sentándose en el sofá, Kakashi alzó una de las rebanadas a su boca sólo para que todos los ingredientes se cayeran en el plato. Suspiró mientras observaba la pieza que ahora estaba cubierta solo con salsa y algo de queso. Sintiendo algo de pena por Sakura porque su pizza no fuera perfecta, se sorprendió por encontrarla riendo.
—¡Oh, no! —Se río todavía más de buena gana—Supongo que pusimos muchos ingredientes encima, ¿O poco queso?
—Bueno, la mayoría la pusiste en mi cabello. —Bromeó. Dando un mordisco, tomó algunos de los ingredientes caídos con los dedos y los echó a su boca. —Sigue estando rica pese a eso.
—Lo tendremos en cuenta para la próxima. —Dijo con una sonrisa.
Mirándola tomar asiendo a un lado de él, se sintió aliviando cuando ella no estaba ni remotamente enojada por ello.
—Así queee~. —Sakura comenzó a decir mientras encendía la televisión con el control. —Pensé que una película cursi sería perfecta para nuestra pizza llena de queso. (*)
Él sonrió divertido. —¿Ah, sí?
—Ino y Hinata la recomendaron, así que debe ser muy buena, creo.
Una película romántica… tenía altas esperanzas de que incluso podía ayudar a poner un ambiente en el que él pudiera hacerle la gran pregunta. Dado que duraba más de una hora, tendría algún tiempo –al menos- para pensar lo que iba a hacer exactamente. Sólo dio unos vistazos aquí y allá de lo que estaba pasando en la historia porque su mente estaba en otro lado, pero parecía decente y ella parecía estarla disfrutando.
Dejándola acurrucarse en su pecho para ver el resto de la película después de que terminaron de comer, se tensó cuando vio a uno de los personajes proponérsele a su pareja, sus nervios fluyeron y trató de mantenerse como si nada. Echando un vistazo hacia ella, parecía que no se había dado cuenta de su corazón latiendo con fuerza contra su pecho.
Tomando un respiro silencioso, trató de componerse. Se sintió tonto por haber trabajado tanto en algo tan, ¿Importante? Suspiró. No podía mentirse a sí mismo y tampoco hacerse sentir mejor. Acomodándose en el sofá todavía esperando por el regaño que se iba a dar, agitó la cabeza.
Detente. Concéntrate. Puedes hacer esto.
Pensando en lo que iba a hacer, pensó en llevarla de nuevo al balcón para crear una atmosfera más especial. O, de hecho, llevarla al techo donde subían a veces a ver las estrellas. Sí, parecía una buena idea. Podían hacer eso después de la película, pero entonces se dio cuenta de que, entonces, tenía que esperar que no fuera una noche nublada. Mirando a través de las persianas de la ventana, no pudo descubrirlo.
Antes de que lo supiera, los créditos de la película estaban empezando. La película se había acabado… y mientras sus nervios estaban incendiándose, se tomó su tiempo para prepararse mentalmente y encontrar la confianza para preguntarle. No quería que el día se terminara sin pedirle que se convirtiera en su esposa.
Sintiendo algo extrañamente mojado, miró hacia abajo para encontrar a Sakura tallando su rostro contra su camisa. Sus hombros se agitaban ligeramente, haciéndolo sentir asustado porque no sabía qué había pasado pero parecía ser terrible.
Levantándose sobre los codos, su rostro estaba rojo mientras trataba de contenerse. Se limpió las lágrimas, viéndolo con confusión. —¿No te pareció triste? —Su voz se rompió.
Él se congeló. —¿Q-qué?
Ella suspiró decepcionada antes de sentarse. —¡Murieron! ¿¡Cómo puedes tener tan poco corazón!?
Kakashi miró de nuevo a los créditos que –de hecho- tenían música triste como fondo. Mierda ¿En serio murieron? Viéndola con pasmo, sabía que había metido la pata. —Oh… bien, por supuesto que es triste.
Se desplomó mientras la observaba levantarse y caminar al baño, cerrando la puerta y poniendo el seguro. Jalándose el cabello, sintió que el mundo tenía algo en contra suya. Ahora ella estaba enojada y no estaba totalmente seguro de si era porque parecía un robot sin emociones en lugar de confortarla. Debió de haber puesto atención… ¡¿Pero no se suponía que era una película cursi?!
Levantándose del sillón, caminó hacia el televisor y lo apagó. Tomó la caja del video y lo giró para leer el resumen. —"Dos personas encuentran el amor en medio de una guerra y entonces…"—Suspiró. —"La tragedia los golpea".
Su expresión se congeló.
Arrojando la caja al suelo, se preguntó qué demonios podía hacer para salvar la noche. Su cabeza colgaba, suponía que, simplemente, no iba a ser esa noche. Había conseguido hacer incómodo el día tratando de pedirle que se casara con él sin realmente intentarlo. Metió la mano al bolsillo para sentir el anillo, inmediatamente levantándose al no encontrarlo.
—Debe ser una broma. —Murmuró en voz alta mientras buscaba a fondo. Sacó ambos bolsillos y no tuvo resultado alguno.
No podía creer la suerte que tenía. Incluso si quería que todo fuera como lo había planeado, no hubiera llegado muy lejos sin el maldito anillo.
Frenéticamente alzó un cojín del sofá para buscar, arrojándolo cuando escuchó el seguro de la puerta del baño abrirse. Tratando de parecer casual, la miró. —Um…
—Lo siento. —Sakura se disculpó repentinamente. —Supongo que estaba un poquito avergonzada por haber llorado por una tonta película… No quería enojarme contigo, de verdad. No… sólo que… me sentí tonta.
Suspirando, la invitó a acercarse a él. —No eres tonta, Sakura. Créeme. He llorado antes por una película… e incluso con algunos libros.
Ella se separó un poco del abrazo con una mirada de sorpresa. —¿Oh, lo has hecho? ¿Con cuál?
Suspiró, apurándola a regresar a su pecho. —Bueno, era una animada… Estaba, no sé, no esperaba que el león cayera directo a su muerte y entonces su cachorrito…(**)—Sus mejillas se tiñeron de rojo. Aclarándose la garganta, continuó. —Bueno, sabes que no importa y no hay nada por lo cual avergonzarse. No te preocupes por llorar frente a mí. No me hará pensar menos de ti, me hace admirarte más. Siempre te voy a amar sin importar qué.
Sonriendo, ella se alzó y le dio un concienzudo beso. —A veces eres muy bueno para mí, ¿Lo sabes, verdad?
—Um. —Le besó la mejilla. —Creo que es al revés.
Después de darle un último beso, ella se separó y se sentó felizmente unos centímetros lejos en el sofá. —Oye, ¿Y si vemos algo más que no-? —Se detuvo a media frase, levantándose un momento para descubrir qué había debajo de ella. Era un anillo con un diamante y ella lo observó confundida. —¿Qué es esto?
Su cara perdió el color.
No estaba pasando. Quería pellizcarse el brazo para asegurarse de que era real, pero estaba demasiado aterrorizado para moverse. ¿Cómo demonios le iba a explicar qué era y de donde había salido? Ahora la sorpresa estaba totalmente arruinada… y su idea de hacer algo romántico se había ido por la tubería. Se sentía obligado a preguntarle justo en ese momento, pero no sentía que fuera lo indicado. Había llorado apenas unos minutos atrás, ¿Pero qué podía hacer?
Kakashi tartamudeó. —E-es, um… bien.
No había manera de salirse de esta. No podía mentirle y decirle que era algo más. Era ahora o nunca. Tomando asiento a un lado de ella, se tragó sus nervios y suspiró antes de murmurar. —Sakura, lo siento. Esta no era la manera en que pensé que lo haría, pero no sé qué más decir. He estado cargando esa maldita cosa por casi un mes y he estado intentando pedirte que te cases conmigo todos los días, pero de alguna u otra manera se arruinaba. Mira, te amo más que cualquier persona o cosa en este mundo y lo único que quiero es pasar contigo el resto de mi vida contigo. ¿Te… te casarías conmigo?
Sus mejillas se sonrojaron y su boca se abrió ligeramente por la sorpresa, mirando alternadamente entre él y el anillo. Los segundos de silencio se extendieron y se sintieron como un año. No, era más como una eternidad.
La mirada de Kakashi estaba puesta a lo lejos mientras sentía que su corazón se caía a su estómago, parecía que lo había arruinado. ¿Tal vez había sido muy pronto para preguntarle eso? La mayoría de las parejas se esperaba un par de años antes de atarse, pero se había sentido tan seguro sobre ello, especialmente de todo lo que habían pasado a través de la guerra. Para los shinobis, el tiempo que tenías en la tierra era simplemente impredecible. La vida podía ser demasiado corta… y él lo sabía más que nadie.
—P-por supuesto que me casaré contigo.
Escuchando las palabras que más quería escuchar desde tiempo atrás, la miró con incredulidad, murmurando con suavidad: —¿Q-qué?
—Me casaré contigo. —Repitió, esta vez con más confianza.
—¿…De verdad?
—Sí.
—¿…Es en serio?
Ella le golpeó el pecho. —¡Sí, Kakashi! —Se río. Se limpió la esquina de sus ojos que estaban comenzando a humedecerse, aguantándose el llanto. —Te juro que nunca había llorado tanto en un solo día.
Él sonrío mientras tomaba el anillo, colocándolo con las manos temblorosas en el dedo izquierdo de Sakura. Sintiéndose todavía más avergonzado porque su mano no dejara de sacudirse. Una vez que terminó, besó con ternura su mano. —Está bien, también te juro que nunca había estado así de nervioso.
Se abrazaron y se quedaron así por un largo rato. Todo lo que había tratado de practicar o se había imaginado no se acercaron para nada a la realidad, pero no podía importarle menos y la prueba de ello era que no dejaba de sonreír. Había mucho que quería decir, pero podía esperar un poco más mientras siguiera abrazándola. No podía esperar a comenzar con su nueva vida juntos.
Nota de la autora: Saben que me encanta el KakaSaku usualmente muy cursi. Parece que no puedo evitarlo.
La historia es por el Giveaway de Raposaselada en Tumblr, el cuál consistía en escribir una historia basada en una pizza y una película. Hay muchas cosas en mi escritorio que están casi completas (pero que no puedo terminar y es frustrante), pero he tenido problemas con mi creatividad y realmente quería participar en este reto.
Gracias por leer y espero que lo hayan disfrutado.
Notas de la traductora:
(*)Bien, aquí iba una broma (de esas súper básicas, ya saben, los puns). La frase original decía "I figured a cheesy romance movie would be perfect with our cheesy pizza" Pero no hay manera de traducir eso y seguir con el sentido.
(**) Sí, sé que es innecesario, pero de cualquier forma, se refiere al Rey León.
¡Hola! ¿Cómo se pasaron el día de las madres? Sí, ya sé, soy una desgraciada. Sé que debo de contestar sus reviews. HOY JURO QUE LO HAGO... He tenido algunos problemitas personales y quise resolverlos primero (aunque sin mucho resultado), así que imaginen cómo me siento si me di el tiempo y no conseguí nada ¡Pude haber respondido ya los mensajes!
En fin, muchas gracias por el apoyo a la historia... Y eh, bien, ¿Ya notaron la nueva portada? Bueno, es el dibujo que hice para Serenity hace tiempo. Como estaba apuradísima con más ilustraciones que tenía que sacar no está del todo pulida, pero quería hacer más mía la traducción y como es el único fan art que tengo de la serie (y no porque no quiera, si no porque me entretienen otras cosas), pues...
Creo que es todo.
