Hola una vez más; aún no ha habido cambios relevantes que deba mencionar aquí arriba, con excepción de un pequeño detalle. Me di cuenta de que, en muchos libros, o al menos los que yo leo, a veces hay saltos dentro de un mismo capítulo; no necesariamente temporales, pero saltos de un lugar a otro, y estos suelen expresarse mostrando una línea "en blanco" o presionando dos veces enter, para que haya un espacio entre un texto y otro. Llevo algunos caps llevando esta dinámica, pero me acabo de dar cuenta de que el doc manager no me los cuenta. Por eso, van a ver pequeñas marcas a lo largo del cap y de ahora en adelante cada que vaya a cambiar el lugar (ej. de donde está el equipo a donde están las sombras) o se den pequeños saltos temporales para que resulte un poco más claro al leer. Eso era todo así que vayamos al cap.


Capítulo 54: Día libre

El amanecer llegó sin mayor inconveniente. Uno a uno, todos se fueron levantando en sus respectivos hogares. En casa de Penny, Rhino fue el primero, llevándose una gran sorpresa al hacerlo.

-¡Bolt, despierta!- Gritó Rhino, levantando de golpe al can y, por consecuente, a la gata recostada junto a él. -¡Está nevando, está nevando!- Añadió ignorando la mirada furtiva esta última. -¡Vamos, tenemos mucho que hacer hoy!- Fue lo último que dijo antes de salir corriendo del cuarto de Penny.

Ambos se tomaron unos segundos para ubicarse bien y procesar las palabras del hámster.

-¿Nevando?- Preguntó finalmente Bolt.

-No me digas que no sabes que es la nieve, orejón.- Repuso Mittens algo sorprendida.

-No, sí sé que es. En algún momento "viajé" al ártico; y en nuestro viaje pasamos por un campo nevado. Pero no nos detuvimos a jugar ni nada.- Comentó el can.

-Bueno, vamos a corregir eso.- Le dijo con una sonrisa antes de comenzar a caminar.

Ambos bajaron a desayunar sin mayor prisa, encontrando que Rhino ya había terminado y estaba afuera. Lo alcanzaron algunos minutos después, y vieron que casi todos estaban ahí. Había unos doce centímetros de nieve.

Jonathan estaba casi completamente sepultado bajo la nieve. Alrededor de su cabeza se veía un gran bulto blanco, que no era más que su cuerpo debajo de la suave cobija blanca que había en todos lados. Pepe y Flor estaban jugando, correteándose entre sí y tirándose nieve de vez en cuando. Kass estaba cazando copos, intentando atraparlos de un zarpazo antes de que cayeran al suelo. Rhino se hallaba fuera de su esfera, recostado en el suelo y haciendo un hámster de nieve mientras reía. Los demás no estaban a la vista, pero Bolt pudo percibir que no tardarían.

El can asomó su cabeza por debajo del techo de la casa mientras contemplaba el espectáculo. Cientos de copos blancos y pequeños caían suavemente sobre el suelo, amontonándose y cubriéndolo con una capa blanca. Segundos después de asomarse, sintió algo cosquillearle en la nariz. Un copo había caído sobre esta. Bolt lo observó unos segundos antes de quitarlo con una pata.

-¿Qué tal?- Preguntó Mittens, que seguía a su lado.

-Es fantástico.

Antes de que la conversación siguiera, un aullido surcó el lugar, seguido de otro más agudo. Momentos después, un par de lobos llegaron corriendo al jardín, con sus pelajes llenos de pequeñas motas blancas. Se detuvieron en medio del mismo y se quedaron ahí. Segundos después, Helang se posó sobre el lomo del macho. Luego apareció una labrador retriever. A diferencia de los lobos, llegó caminando y nada agitada al parecer. En cuestión de minutos todo el grupo, incluyendo a Penny y Soul, estaba reunido.

-Bien, ¿cuál es el plan para hoy?- Preguntó Delta.

-Jugar.

-¿¡Qué!?- Preguntaron todos visiblemente sorprendidos.

-Ayer hubo un rescate, no han estado todos juntos en mucho tiempo. Además, alguien no estuvo presente la navidad pasada. Tómenlo como una oportunidad de recuperar el tiempo perdido. Después de todo, hacer nevar requiere de mucha energía.

-Tú hiciste que nevara.

-Así es, leona. Como ¿agradecimiento? ¿Recompensa? Como quieran verlo; este día es de ustedes. Disfrútenlo.- La voz de Soul se desvaneció después de esa frase.

-Bueno, ¿qué hacemos?- Preguntó Rhino.

Mega puso una sonrisa de oreja a oreja.

(~)

Toda la mañana se fue en juegos. Hicieron un muñeco de nieve, que Mega derritió; hicieron carreras en la nieve; hicieron guerras de bolas de nieve; Byte usó su habilidad para hacer una pequeña pista de hielo, que solamente Penny pudo usar sin resbalarse una y otra vez; Mittens usó la esfera de Rhino, con él adentro, como base para hacer una gran bola de nieve, dejando al hámster encerrado, por haberla despertado en la mañana; hicieron otro muñeco de nieve, que sobrevivió a Mega porque Byte lo defendió y terminaron por hacer un castillo de nieve bastante sólido y bien parecido.

Llegada la hora de comer la mamá de Penny salió con comida para su hija, sorpresa que se llevó al verla en compañía de los trece animales que formaban parte de su equipo.

-¿Hija?

Penny dejó de perseguir a Delta al escuchar a su madre. -¿Qué pasa, mamá?

-¿Qué hacen todos aquí?

-Jugar.- Respondió la niña. -Después de lo de ayer, Soul nos dio el día "libre", así que todos vinieron a jugar, más con la nieve.

-Bueno, pero no te vayas a dormir muy tarde; aunque no vayas a ir a la escuela hasta que esto se solucione, debes descansar.

-Sí, mamá.- Contestó divertida mientras tomaba la comida que le habían llevado.

Penny terminó de comer y se reintegró al grupo, que se había echado en círculo y estaba platicando.

-…y ahí estaba yo, rodeado de miles de ninjas asesinos mutantes, pero saqué mi catana de justicia y ¡pum! ¡pam! ¡zaz! ¡No tuvieron oportunidad!

-¿De qué está hablando Mega?- Preguntó mientras se sentaba en el círculo.

-De una de sus fantasías.- Contestó Byte mientras su hermano hacía representaciones gráficas de lo que narraba. -Como su imaginación no tiene límite, podría inventarse historias sin cesar si le diéramos suficiente tiempo.

Una leve corriente de aire atravesó el lugar, haciendo que todos pusieran atención y guardaran silencio.

-Lamento la interrupción, pero hay algunas cosas que deben saber. El día de hoy sigue siendo libre; no obstante, a partir de mañana vamos a entrenar hasta el trece de febrero. Ese día haremos una ofensiva.

-Un momento,- Pidió Penny. -¿cómo que una ofensiva?

-Así como suena; un ataque.

-Maestro,- Comenzó Helang. -¿No sería mejor esperar a que ellos hicieran el movimiento?

-Normalmente la respuesta sería sí, pero conozco a Centauri; no va a atacar. El rescate y la trampa eran, de alguna forma, pruebas. Como lograron escapar, Centauri ahora está consciente de que ustedes sí suponen una amenaza a sus planes, y no atacará sin que ustedes lo hagan primero. Recuerda, Helang: Defensa empata…

-Defensa gana.- Terminó el halcón.

-Así es.

-¿Pero entonces por qué no atacamos de una vez?

-Por el ambiente. El catorce de febrero todos saben que día es. El trece va a estar bastante cargado de energía positiva, casi tanta como en navidad. Con el ambiente a nuestro favor, podemos tomar ventaja. Además, así el catorce pueden aprovecharlo con sus seres queridos, y ya habrá terminado todo.

-¿Entonces vamos a entrenar estas tres semanas?

-Correcto, Mega. Y el trece vamos a ponerle fin a esto. Con ayuda del pilar, claro.

-Pero para eso necesitamos saber quién es el pilar.- Dijo Bolt. -¿No puede decirnos quién es?

-El pilar esta entre ustedes tres.- Repitió Soul antes de otra corriente de aire. Luego hubo silencio.

-Entonces supongo que tendremos que entrenar para saber quién es.- Soltó Rhino sin esperar respuesta.

Después de un silencio de varios minutos, Pepe se puso de pie. -Sigamos jugando.- Propuso.

El grupo hizo caso a la sugerencia del perrito y volvió a jugar. Tras discutirlo un rato, terminaron jugando a las escondidas, siendo Helang el primero en contar.

-Sin súper habilidades, Helang.

-Ustedes tampoco, ¿verdad, Mega?- Preguntó mirando fijamente a su hermano.

El lobo se tomó unos segundos, pero finalmente asintió.

-Bien, ahora vayan a esconderse.- Dijo antes de posarse sobre una rama, girarse para quedar de frente al tronco y cerrar los ojos.

(~)

Mientras el grupo jugaba, Centauri se encontraba en un cuarto con forma de enfermería medio destrozada. Frente a él estaban dos camillas. Una con el cuerpo de Kia y la otra con el pitbull. Ambos respiraban, pero estaban llenos de heridas, vendajes y cicatrices. El sujeto alzó sus manos, colocando una cerca de la cabeza de cada uno y dijo:

-Ahora. Háganlo.

La energía oscura que envolvía sus manos comenzó a avanzar hacia las cabezas de ambos animales. Como una sustancia gelatinosa, la energía, al hacer contacto con las cabezas, comenzó a avanzar por sus cuerpos, rompiendo los vendajes, entrando por sus heridas y rellenándolas. En un momento dado, lo único visible eran dos bultos de energía oscura.

-Vuelvan.- Ordenó Centauri.

De la misma forma en que había llegado, la energía oscura comenzó a retroceder, dejando los cuerpos con varias marcas de la misma tonalidad en donde, minutos antes, había habido heridas sin cerrar.

Una vez que ambos cuerpos sólo tuvieron energía oscura sobre sus heridas abiertas, Centauri sacudió sus manos, cambiando la tonalidad de la energía que las recorría a una marrón, y las volvió a acercar a las cabezas. La energía avanzó de nuevo, sin pasar de los hocicos esta vez, y comenzó a adentrarse en los oídos y la nariz de los animales mientras Centauri sonreía de forma siniestra.

(~)

-Así que tenemos que preparar el campo y no salir de aquí hasta que ellos ataquen.- Dijo Shade notablemente frustrado. -Que aburrido.

-Son órdenes, Shade; no podemos hacer nada al respecto. Al menos dijo que comenzaríamos mañana y no hoy, porque ya hacía falta un día libre.- Repuso el mentor.

-¿No vamos a salir por nada en este tiempo?- Preguntó James. -¿Por nada?

-Por nada.- Ante tal respuesta, James miró a Bud algo preocupado.

-Bueno, pero podemos jugar aquí adentro, ¿no?- Se apresuró a preguntar la sombra grande.

El mentor los miró extrañado unos segundos antes de encogerse de hombros. -Supongo. Aunque no veo que podrían jugar aquí.- Terminó de decir antes de darse cuenta que el par de sombras ya no estaba ahí. La sombra miró a sus otros dos alumnos sobresalientes. -¿Qué tienen esos dos?

-¿Adicción al juego?- Respondió Alex sin darle mucha importancia.

-No lo sé, señor, pero no creo que sea relevante.- Dicho eso, Shade se fue con Alex a hacer cualquier cosa, dejando a la sombra pensativa.

(~)

Ya con el atardecer visible y el cielo anaranjado, el grupo estaba reunido dentro del granero, con excepción de Penny, que estaba ayudando a su mamá. Estaban platicando y recordando algunas cosas, riendo y contando chistes.

-Bien, entonces, con todo listo y la gata gritando, Bolt agarró mi esfera en sus patas y, heroicamente, saltó al tren.- Rhino estaba narrando sus partes favoritas del viaje. Bolt estaba apenado porque estuvieran contando las locuras que había hecho creyendo que tenía súper poderes.

-¿Y la tuya, Mittens?- Preguntó Mega una vez que Rhino terminó de hablar.

-¿La mía qué?

-¿Cuál fue tu parte favorita del viaje que hicieron los tres?- Volvió a preguntar el lobo.

La gata se puso a pensar. -Pues… creo que podría ser cuando por fin llegamos y Penny nos adoptó. Aunque también me gustó mucho que Bolt fuera por mí al refugio de animales.- Dijo volteando a ver a Bolt con suavidad. -Me salvaste, orejón.

El can se sonrojó por el comentario. -No, tú me salvaste a mí.- Al ver que la gata lo miraba confundido, aclaró. -Me salvaste de mí mismo.

-Y tú a mí.- Respondió antes de lamer su mejilla.

-Bueno, bueno, no se pongan melosos, que tienen publico.- Intervino Rhino. -Se salvaron mutuamente, déjenlo así.- Ambos le asintieron al hámster. -Bien, siguiente tema.- Dijo cambiando el rumbo de la conversación.

-Una última pegunta para los tórtolos.- Pidió Mega. Rhino rodó la mirada y le hizo una seña para que procediera. -¿Y los cachorros cuándo?- Preguntó con una sonrisa pícara.

Todo el grupo volteó a ver a Mega y luego a la pareja. Mittens estaba sonrojándose mucho, pero Bolt se veía muy tranquilo ante aquella pregunta. -Cuando ella quiera.- Respondió con naturalidad. -Aunque voy a necesitar que me explique algunas cosas antes.- La gata hundió su cabeza en el costado de Bolt para ocultarse mientras Mega seguía sonriendo.

-¿Acaso no…?

-Tiempo.- Intervino Soul. -Chicos, es hora de que vuelvan a casa, todos. Mañana vamos a entrenar. Andando.

Todos hicieron caso y se levantaron. Al salir del granero se dieron cuenta de que sólo se veía anaranjado y rojizo en una mínima parte del cielo; el resto ya era azul oscuro y morado, con sus miles de puntos blancos.

-Bolt.- Lo llamó Mega. -Ven un momento.

El can miró a su pareja y ella asintió, algo sonrojada aun. Entonces se quedó observándolo mientras el pastor suizo se encontraba con el lobo afuera de la entrada del granero.

-¿Qué sucede, Mega?

-Ven, vamos a hablar.- Le dijo el lobo mientras se daba vuelta para entrar de nuevo al granero. -Mira, amigo, cuando dos lobos se quieren mucho…

La gata entonces comprendió a donde iba con eso y sintió que le estaba ahorrando el momento incómodo que habrían tenido si ella misma se lo explicaba. Gracias, Mega.

-No hay de que.- Escuchó en su cabeza.

Sin más, entró a la casa y cenó en silencio. Terminada la cena subió al cuarto y se recostó en el colchón para esperar a Bolt. Mientras se puso a pensar.

Realmente nunca había pensado sobre tener cachorros con Bolt, había soñado con ello, pero nunca le había dado vueltas al tema. Si algo tenia ella en claro era que, biológica genética y lógicamente, una cruza perro-gato era imposible. Pero también sabía que ningún gato debería poder electrocutar con sus garras, o ningún perro tele transportarse, así que tenía esperanza de poder lograrlo. Su preocupación había girado en tener que explicárselo a Bolt, pero Mega ya se estaba haciendo cargo de ese asunto, así que ya estaba todo 'despejado' para intentarlo. Quizás no en ese momento, considerando que aún no estaban a salvo, y que en tres semanas iban a hacer un ataque; pero eso no iba a durar para siempre, y cuando terminara podrían comenzar a probar.

Luego escuchó un leve ruido. Era Bolt, que había empujado la puerta para entrar. A pesar de la oscuridad, Mittens pudo ver que tenía la mirada perdida. Sin saber porque, antes de que el can la viera, cerró los ojos y fingió estar dormida. Sintió las pisadas del pastor, que se detuvieron junto a ella; luego, el can dio un suspiro, de los que uno suelta cuando no sabe qué hacer o esta abrumado, y se recostó junto a ella. La rodeó con sus patas y se quedó quieto.

La gata no se movió, alerta a cualquier ruido que pudiera escuchar, pero no hubo ninguno. Justo cuando creyó que Bolt se había dormido lo escuchó suspirar de nuevo.

-¿Qué voy a hacer?- Susurró para él.

-¿Bolt?

El can se sobresaltó al escuchar su voz. -¡Mittens! ¿Te desperté?

-No. No podía quedarme dormida.- Entonces fingió demencia. -¿De qué quería hablar Mega?

Bolt se quedó quieto al escuchar esa pregunta y comenzó a sonrojarse. -Bueno… él… me explicó… algo.

-¿Qué?- Insistió

-A-Algo muy…- no terminó la oración. Después de unos segundos la volteó a ver a los ojos. -¿De verdad así nacen los cachorros?

-Depende.- Respondió ella. -¿Mencionó dragones, unicornios, invocaciones, polvo de estrellas, antimateria o algo similar?- El can negó lentamente. -Entonces sí, así es como nacen los cachorros.

-¿Y… y-yo tengo que…?

Mittens asintió, notando su expresión. -¿Por qué, no te gusta la idea?

-No, no es eso. Pero no creí que fuera tan… incómodo.

-Pero es la única forma de que tengamos cachorros. Además, no es como que vayamos a hacerlo ahora.- Le dijo tratando de tranquilizarlo.

-En eso tienes razón.- Respondió más calmado.

-Además…- Dijo la gata en un tono casi inaudible.

-¿Además qué?- Preguntó el can intrigado.

-También es una forma de demostrar afecto.- Añadió abrazándolo.

-Supongo que tienes razón. De nuevo.- El tono del pastor volvió a ser el de siempre. -Está bien. Como dije allá, en el granero, cuando tú quieras.- Mittens le sonrió y le dio un beso de un par de segundos antes de acurrucarse junto a él.

-Buenas noches, orejón.

-Buenas noches, Mittens.

(~)

-¿¡Cómo es posible que no recuerdes el nombre del muerto, Bud!?- Dijo James en el tono más bajo que encontró para un grito.

-Tú tampoco lo recuerdas.- Replicó, pero James no le hizo caso.

-Cuatro letras, cuatro letras, cuatro letras, cuatro letras, cuatro letras. ¿¡Pero cuáles!?- Se dijo a sí mismo. -Empezaba con "S". ¿Sand? ¿Silk? ¿Salt?

-¿Soul, tal vez?

-¡Eso! Gracias, Bud.

La sombra grande miro a su compañero, confundida. -Yo no lo dije.

El eco de una risa se escuchó en la cabeza de ambos. -Yo lo hice. Hola.

-Hola.- Dijeron las sombras a la vez, ambas tratando de disimular su sorpresa.

-¿Me buscaban?

-Sí, señor.- Dijo James con respeto. -Tenemos que informarle sobre algo importante.

-Los escucho.

-No nos van a dejar salir de aquí. Centauri nos mandó a preparar el lugar para cuando ustedes ataquen. Todas las sombras van a estar de regreso aquí cuando eso pase.

-Gracias por la información, chicos. Tengan cuidado, que no los descubran.

-Lo tendremos. Gracias, señor.

Las sombras pasaron unos segundos en silencio.

-¿Crees que nuestros amigos puedan participar en esto?

-Tal vez. Pero deberíamos tener mucho cuidado y primero hay que preguntarles que tan conformes están aquí.- Bud asintió y ambas sombras volvieron con el grupo.

(~)

Centauri yacía sentado en su silla. El bastón de Soul estaba sobre lo que quedaba de su escritorio, y sus cristales brillaban intermitentemente en su anaranjado característico.

-Bien, te burlaste de ellos, pero conmigo eso no va a aplicar.- Entonces, de un bolsillo sacó un anillo con una gema roja considerablemente grande en él y se lo colocó en el dedo anular izquierdo. -Mira, me queda como anillo al dedo.- Dijo divirtiéndose solo. Luego se levantó de su silla y alzó ambas manos. La energía que las recorría se tornó rojo escarlata y se volvió más gruesa, abarcando ahora más espacio alrededor de sus manos. El tipo sonrió. -Hagámoslo.- Y, bruscamente, colocó una de sus manos sobre el bastón.

Por unos segundos no pasó nada. Luego el bastón comenzó a vibrar y, lentamente, el color de la madera comenzó a cambiar de café oscuro a un morado sombrío; el efecto comenzó a expandirse como plaga por el bastón. Cuando llegó al cristal más cercano, este comenzó a destellar muy intensamente. Segundos después, el anillo de Centauri hizo igual, y la corrupción de Centauri comenzó a librar una batalla imperceptible con el bastón mismo. Dicho conflicto duró varios minutos, antes de que el tipo perdiera la paciencia y colocara su otra mano del otro lado del cristal, enviando una segunda onda de corrupción que este no pudo enfrentar. El destello se fue apagando hasta que el cristal se volvió opaco y, finalmente, cambió su color a rojo. La onda corrupta entonces se expandió al cristal central, que opuso una resistencia similar, pero bastante menor que el primero. El último cristal no opuso resistencia y se tornó rojo sin haber destellado en lo absoluto.

Centauri sonrió. -¿Ven lo que les digo? Nada es imposible.- Dijo para sí. -Ahora sí,- Prosiguió mientras alzaba el bastón corrupto en su mano derecha. -láncenme al estúpido pilar y yo lo derrumbaré, pues no hay nada, por sólido que sea, que dure para siempre.

Desde otro plano, alguien había "observado" todo el espectáculo.

-Nada excepto la existencia misma, viejo amigo. Y tal vez, solo tal vez, el amor por los seres queridos. Bien hecho, leona.- Se dijo monologando de la misma forma que Centauri. -Bien hecho.


Y eso es todo por hoy. Primero, no sé si se note mucho por la primera parte del cap, pero yo nunca en mi bella vida he tocado la nieve; así que podrían decir que esas son las cosas que me gustaría hacer en la primera oportunidad. Luego, me gustaría decirles que el ritmo va a seguir igual, pero eso sería mentir. Estos son todos los capítulos que escribí estando fuera, y, por andar enviciado leyendo estas novelas (me encantaron; una vez que abría un libro no lo soltaba hasta haberlo acabado) no he escrito nada más. Pero también es prudente añadir que, por lo mismo, ya terminé los seis libros, así que no tengo nada con que ocupar mi tiempo libre, por lo que no creo que el ritmo baje... mucho. Seguiré escribiendo a como me den las ideas y espero tener el siguiente cap mañana o pasado mañana. Finalmente; ¡La historia alcanzó los 100 reviews! Se los agradezco mucho, chicos; especialmente a los tres mosqueteros, pero sé que hay más gente leyendo esto que no comenta por "x" o "y" razón y de igual forma les agradezco a todos que hayan leído hasta aquí; ya estamos cerca del final y al principio realmente no tenía mucha expectativa o no me importaba que fuera a haber o no reviews, pero me emocioné muchísimo cuando vi que ya eran cien. Ahora sí, no hay fuerza en este planeta que me impida terminar la historia. Muchas gracias, les mando a todos un abrazo cibernético y bueno; nos vemos en cualquier día y a cualquier hora, pero siempre por el mismo canal. Un saludo. *Este capítulo fue modificado de la versión que originalmente se publicó; se le hicieron correcciones ortográficas, gramaticales y de un error en la continuidad de la historia original.*