Disclairmer: Tanto la historia como los personajes me pertenecen, cualquiera que quiera publicarla en otro sitio necesita de mi autorización. Este fics también está publicado en Potterfics.

Summary: Priscilla Witman, una chica con un poder excepcional que odia, siente que su vida es un asco, pero no podía estar más equivocada. Luego de conocer a Benjamin Rusin su mundo se quiebra para dar lugar a una pesadilla de la cual no sabe si podrá escapar. La única certeza que tiene es que su don la ha conducido a aquel destino desalentador. T por escenas de violencia.


Epílogo: Viva

No era la primera vez que embarcarme en la oscuridad de mi muerte me resultaba tan placentero, no sentir dolor, siquiera la molestia de una picadura de insecto o un dolor de cabeza.

Aunque no estaba segura si había muerto o no. O si esto era parte de la transición en vampiro, sin embargo algo me decía que no tenía nada que ver ello, yo por mi sola ya era lo suficientemente extraña como para poder alterar algún detalle del proceso y tal vez luego de aquella plenitud tendría que enfrentarme al futuro. A los vampiros.

¿Cómo sería mi don ahora que era inmortal? ¿Podría controlarlo completamente? O ¿Seguiría siendo igual de impasible como cuando era humana?

No estaba preparada para lo que se avecinó, con todos los sucesos que había vivido durante los últimos minutos de mi vida lo que ocurrió, luego de hacerme aquella insignificante pregunta me dejó completamente desarmada: volví a ver los destellos luminosos de mí, ya muy conocido, retroceso.

Debía ser una especie de broma o alguna pesadilla de la que no había podido despertar ya que en menos de un minuto volví a estar inundada por el dolor del veneno, aunque con cada segundo se hacía menos intenso y el proceso pasaba muchísimo más rápido que cuando verdaderamente lo había padecido, lo estaba volviendo a sentir y aquello no podía significar otra cosa: mi don se había activado nuevamente.

Al parecer mi destino no era transformarme en un vampiro, simplemente era el poder sufrir todos los dolores que pudiera antes de morir realmente, a Serena se le había olvidado mencionar aquello.

El dolor se esfumó demasiado rápido y con él volvió la lucha en la que Benjamin mataba a todo el vampiro que se le cruzaron por delante…pero no fue lo único. El tiempo transcurría a una velocidad vertiginosa tanto que no recordaba todos los movimientos que había deshecho ya.

Pasé de estar acompañada de un montón de vampiros a quedarme completamente sola en la gran habitación, vi como rompía la ventana y esta volvía a reconstruirse. Hubo un lapsus de tiempo en el que sólo vi negrura y no comprendí el por qué hasta que recordé que me había desmayado antes de despertarme en la mansión de Ingrid. De un momento a otro me encontraba conduciendo mi Gol junto a Caroline, pasamos del accidente a un marcha a tras continua que nos llevaba al centro de la cuidad.

Podía seguir nombrando suceso tras suceso, el problema de todo era que no se detenía y que cada vez las escenas pasaban más rápido, tanto que me encontré a mi misma en la cocina con Serena justo cuando me iba a confesar que era la misma muerte en carne y hueso…volví al aeropuerto en donde había saludado a los Rusin antes de su partida; a charlar con mi madre en aquel bar de lujo apartado de la cuidad; empotrada en el hospital luego de haber sufrido la anemia; conociendo a Caroline en las pruebas de animadoras… y seguía haciendo y deshaciendo hechos que ya no serían nada para nadie excepto para mí.

El primer beso con Benjamin, la primera vez que había hablado con Carla, Serena esperándome en el umbral de su casa para recibirme luego de que mis padres se separaran, mi madre completamente humana…

Ver como todos esos recuerdos se transformaban en nada me hacía sentir más desdichada que nunca. Estaba perdiéndolo todo. Entonces cerré los ojos, no quería ver más, no quería revivir aquellos momentos que ya no serían.

Mantuve mis parpados bien apretados hasta que sentí el destecho de luz pegarme en la cara. Recién allí tuve la valentía necesaria para abrir los ojos y encontrarme con un conocido paisaje, no familiar, simplemente conocido. Había soñado demasiadas veces con ese capítulo de mi vida y por más perturbador que me resultaba ahora volvía a encontrarme allí, en donde había comenzado todo para mí.

La bomba de agua ya había explotado y yo, como debía ser, estaba rodeada por los brazos de un antiguo novio ¿Por qué había regresado a ese momento de mi vida? No lo sabía ya que podría haber firmado mi sentencia de muerte en cualquier otro.

Por algún motivo que no comprendí me aferré a lo único que me resultaba familiar y firme, el chico que luego, yo sabía, formaría parte de un complot contra mí: Charles Mongomery. En ese momento estaba demasiado confundida, aterrada y psicótica como para recordarme que no debía confiar en él, que me traicionaría como todos los demás: como mis antiguas amigas del instituto, como mi madre, como yo misma.

Las lágrimas que me había tragado desde la primera desgracia que viví hasta ahora salieron en torrentes implacables, inundando mis ojos. No tenía fuerzas ni para sostenerme era una suerte que Charles me contuviera.

Sabía que había algo que debía cambiar de aquel momento para que todo volviera a comenzar con un nuevo futuro y sabía que era, no tuve que pensarlo mucho. La primera vez que había ocurrido el accidente habíamos terminado muertos el conductor de la camioneta y yo pero al retroceder simplemente había muerto el hombre.

Debía salvarle la vida a aquel desconocido.

Sólo pude centrarme en aquella orden, tenía demasiadas imágenes rondando alrededor de mi cabeza, peleando por ser las primeras en llegar a mi coherencia. Pero yo no quería que eso sucediera ya que no podría completar mi misión y me volvería loca después de todo.

Corrí con las pocas fuerzas que me quedaban, dejando por tercera vez atónito a Charles, hacía donde la bomba de agua había comenzado a soltar disparos a diestras y siniestras de liquido. No sabía si llegaría antes que la camioneta comenzara a frenar pero debía intentarlo, al menos por mi cordura.

Las bombas de la cuidad estaban diseñadas para cuando había un incendio los bomberos pudiera sacar agua de ellas, paro ello se necesitaba desenroscar una tuerta del tamaño de mi mano, en este caso debía enroscarla para que dejara de salir el agua.

-¡Piscilla!- escuché que grita el chico aunque no le hice ni el más mínimo caso.

Llegué a la estructura roja antes de escuchar los chirridos de las llantas en el asfalto. Me agaché para poder tomar la tuerca con la dos manos y con todas mis fuerzas y la poca habilidad que tenía para hacer aquello fui cerrando la llave de paso mientras que la cascada de agua se detenía a su vez.

Junto a las lágrimas, que no cedían ni por asomo, el agua me empapó la ropa, la cara y todo el cuerpo.

No tardé más de un minuto en hacerlo, la camioneta había comenzado a frenar pero al ver que no había nadie del otro lado de la cortina de agua, ya desaparecida, en donde anteriormente debía estar yo, el conductor dio una pequeña sacudida y siguió de largo.

No podía creer lo sencillo que había sido, lo fácil que habría sido ponerle fin a mi pesadilla.

Pero sabía que no terminaba allí, que únicamente había cambiado el futuro de aquel desconocido y que un montón de vampiros me estarían buscando en ese preciso momento. Que Benjamin, por más que lo quisiera abrazar en ese mismo momento, y Tiffany, quien debía estar viva, estarían escondidos y no se acercarían a mí nunca, ya no podrían hacerlo. Carla y Caroline sólo me reconocerían como la capitana de las animadoras, aunque por muy poco tiempo. Serena todavía no estaba en la cuidad para poder correr por su ayuda como había querido hacerlo antes de terminar raptada por el secuas de Ingrid. Y mi madre volvía a ser eso: mi madre.

No podía abarcar todos los problemas a los que debía enfrentarme y sentí que una frialdad recorría todo mi cuerpo, sin embargo no era sólo aquello, podía notar que se entremezclaba con odio, rencor, rabia y sed, una sed que nunca había alcanzado a reconocer pero que ahora era muy clara, la secuela de la transformación era esa y todos los que se habían visto implicados en la destrucción total de mi vida deberían enfrentarse a mí sed.

No me había convertido en un ser inmortal pero la sed que ellos sentían por hambre de sangre yo la sentía por venganza.

No había muerto, estaba viva, más viva que nunca.

Fin.


Holaaa!

Espero que les haya gustado el fics de cabo a rabo, como a mí. Sé que la escritura no es la mejor, ya que lo hice hace ya tiempo, sin embargo no quería modificarlo.

No creo que haya una continuación, lo cierto es que mil veces se me han ocurrido cosas para continuarlo, pero no era la idea.

Gracias por leer, se los agradezco!

Besos, nos leeremos la próxima vez, Scarlet!