ANTERIORMENTE EN DRAGONES…
Drug ha dado otro golpe. Ha colocado tres agujas de control para destruir la fisura dimensional, en lugares estratégicos del planeta. Kevin, Hanon, Jenny y Nick se ocuparon de la primera en Hollywood tras enfrentar a Hildegan. Mike y Atem hicieron equipo en Egipto para destruir la aguja y a Decaclon. Finalmente la última aguja, está en París, de la cual se encargarán, Tay, Avril y su perrita Sam. ¿Podrán llevarse bien y cumplir su misión?
CAPITULO 45: LA BÚSQUEDA
HOLLYWOOD CALIFORNIA
― ¡Lo logramos! ¡Sí! ― Decía entusiasmado el cuarteto de Dragones. Chocaron sus manos y vitoreaban. Se detuvieron, cuando se dieron cuenta que toda la gente los veía de manera extraña. ― Eh… ― Musitaron, tratando de mantener la compostura.
― ¿Quiénes son ustedes? ― Exigió un hombre mayor señalándolos con su periódico enrollado.
― ¿O qué son ustedes? ― Cuestionó un joven mientras se quitaba sus audífonos y los miraba cómo si fueran una especie de monstruos asqueroso.
― ¿Qué son? ― Repitió Hanon sintiéndose ofendida. ― ¡Ni que fuéramos cosas! ― Exclamó muy molesta.
― Tal parece que son hostiles ― Musitó un grupito de estudiantes.
Jenny se volvió a su compañera. ― ¡Hanon! ¡Silencio! ― Reprimió en un susurro.
El Dragón verde fue valiente y dio un paso al frente. ― Por favor ciudadanos, sólo mantengan la calma. Todo ha acabado ― Informó alzando sus manos al frente para que vieran que venían en son de paz.
― ¡Son monstruos! ― Exclamaron los ciudadanos al momento que retrocedían.
Los cuatros exclamaron temerosos. ― ¡No! ¡No somos monstruos! ―
― ¡Quémenlos! ― Exigió el vagabundo del lugar. La multitud eufórica asintió.
― ¿¡Qué cosa!? ― Pidieron los cuatro chicos de colores.
― Será mejor irnos ― Opinó Kevin.
Antes de ser atacados por la multitud, el cuarteto fue teletransportado.
EGIPTO
― ¡Buen trabajo Mike! ― Exclamó el adulto con una media sonrisa.
― ¡Gracias! Lo mismo digo ― Respondió el chico dándole un leve saludo al hombre a su lado. ― ¿Crees que se note? ― Pidió el chico señalando la punta faltante de la pirámide.
No era necesario responder, pues un grupo de egipcios furiosos se dirigían a ellos a matarlos o algo parecido.
― Yo diría que sí. ¡Vámonos! ―
Mike sólo asintió y al instante desaparecieron del lugar.
SALA DE CONTROL A.P.I.
― ¡Kevin! Llegaron pronto ― Comentó Cricher al observar que Hanon, Jenny, Nick y Kevin atravesaron el transportador. ― ¿Misión cumplida? ―
Algo agotados hicieron una pose estilo militar. ― Misión cumplida Señor ―
― Aunque… si yo fuera usted, no vería las noticias por un buen rato ― Añadió Hanon en advertencia mientras se alejaba para poder sentarse.
Esposo y esposa compartieron una mirada de incredulidad.
― ¿Descubrieron sus identidades? ― Alertó Mina mirándolos.
Jenny apoyada de Nick respondió. ― No. Pero sólo digamos que no estamos listos para salir con los trajes ―
Cricher aspiró profundo. Comprendiendo el mensaje de sus cadetes. ― La gente siempre le tendrá miedo a lo que no entiende ― Dijo mirándolos.
― Sí…. Como los monstruos que somos, nadie jamás no querrá ― Alegó Hanon mientras sobaba su brazo.
Mina la miró severa. ― Yo los quiero… y mucho Hanon ―
La Dragón morada rodó los ojos. ― Sabes a lo que me refiero ― Miró al resto de sus compañeros. ― Y ellos están de acuerdo conmigo ― Agregó.
Como si fuera una tipo de señal, el resto del equipo bajó la mirada, sintiéndose realmente abatidos por la situación.
Kevin tragó duro y retomó la palabra. ― Lo importante ahora es que destruimos la aguja de control y a Hildegan junto con ella ― Comentó, tratando de aligerar aquel ambiente tenso.
― Es difícil trabajar bajo una identidad secreta, lo entiendo… ― Dijo Cricher de forma tranquila, buscando calmarlos a ellos.
― Nunca nos había molestado esta situación… pero ahora fue diferente ― Interrumpió Nick aún sujeto de Jenny. ―…Nos veían horrible… destruimos muchas cosas y mucha gente salió aterrorizada de ahí ― Explicó con la mirada hacia el piso.
― Pero los salvaron ¿No es así? ― Cuestionó Cricher. Ellos asintieron lentamente. ― Eso es lo importante, quien sabe, tal vez no fue ahora, pero les aseguro que más adelante les agradecerán… los integrarán a la sociedad ―
Kevin asintió y se giró a los dragones amarilla y verde, tomó sus manos. Nick se estiró y tomó la de Hanon. Juntos entrelazaron sus manos en símbolo de mantenerse unidos hasta el final.
Mina sonrió y se acercó a ellos para darles un gran y fuerte abrazo. ― Estoy segura de que Tay y Avril estarían orgullosos de verlos así ― Comentó, apartándose de ellos. El cuarteto rompió el contacto.
― Por cierto, ¿Dónde están? ― Interrogó Kevin, percatándose que su líder y segunda al mando no se encontraban en la sala.
Antes de que los adultos pudieran responder. La luz proveniente del transportador los alertó. Atem y Mike habían llegado al fin.
― ¿Misión cumplida? ― Pidió Aron acercándose a los recién llegados.
Atem suspiró. ― Misión cumplida, hermano ― Respondió con una media sonrisa. Luego se percató que el resto de los chicos estaban ahí. ― Veo que su misión fue exitosa también ―
― Bueno, si destruir medio Hollywood es parte de la misión, entonces sí ― Comentó Jenny mientras guardaba las cosas del equipo de curación.
― Nunca podremos pasar desapercibidos, un poco de destrucción no le hace daño a nadie ― Respondió el hombre con un aire de tranquilidad. ― Mike y yo acabamos de destruir una pirámide ― Agregó con cierta diversión.
Los chicos rieron contagiados por aquella noticia. En verdad que Atem se comportaba como un verdadero tío, les agradaba tenerlo a bordo. Por otro lado, Mike se mantenía absorto mirando por todos lados buscando a alguien.
― ¿Y Avril? ― Preguntó el chico sin rodeos.
― Oh, es cierto… ¿a dónde dijeron que fueron ellos? ― Cuestionó Nick, también recordando que aquella pregunta no había sido respondida.
El trío de adultos sonrió con complicidad. Hasta que Cricher decidió responder la incógnita. ― Bueno, fue su turno de derribar la tercera aguja de control ―
Jenny aplaudió emocionada. Sabía lo mucho que su mejor sufría al estar separada de Tay, así que ésta parecía la oportunidad perfecta para que ambos pusieran en orden sus sentimientos. ― ¡Genial! ¿A dónde? ―
― París, Francia ― Respondió el trío con una enorme sonrisa.
― ¿¡París, Francia!? ― Repitieron todos los jóvenes totalmente alarmados.
― ¿Cómo pudieron mandarlos a ellos dos solos? ― Replicó Mike celosamente.
― Fueron con Sam ― Añadió Mina de forma divertida. Y tal parece que no era la única, ya que todos disfrutaban de la expresión "me quiero morir" del caballero de la nieve.
Hanon se acercó al chico de blanco y juguetonamente golpeó el hombro de él ― No estarás celoso, ¿o sí Mike? ― Pidió la chica pícaramente.
― ¡Por supuesto que no! ― Ante su respuesta tan frustrada, todos dieron pequeñas risitas.
― Espero que les esté yendo bien ― Pensaba la menor de amarillo con un aire de ensoñación.
Del otro lado de la sala, los pensamientos no dejaban de acechar a Mike. ― Ese Zegers… corrió con suerte otra vez ― Ellos dos en París… la ciudad del amor ― Tan sólo de imaginárselo se le ponían los pelos de puntas y sentía su cuerpo hervir de los celos. ― Sólo espero que estén peleando, y que vuelvan pronto…―
PARÍS FRANCIA
Ambos adolescentes y la perrita, aparecieron en medio de una gran calle. Pero antes de preguntar algo son alertados por el clackson de los automóviles que iban pasando.
― ¡Corre! ― El chico quien traía a la perrita corrió a la acera de un lado seguido de la chica. Cuando por fin pudieron recobrar el aliento del susto. ― ¡Pff! eso estuvo cerca. Un pequeño error de coordenadas ― Musitó con una media sonrisa.
― Claro… ― Bufó Avril al limpiarse el polvo de su ropa. ― En definitiva no era mi sueño conocer así el arco del triunfo ― Agregó sin siquiera mirar a su compañero.
― ¿El arco del triunfo? ― Repitió Tay.
Ante la ignorancia del chico, la chica señaló hacia arriba, en definitiva estaban bajo un gran arco. ― Es uno de los monumentos más importantes de París ―
― Ya veo. Oye ¿A dónde vas? ― Pidió el chico tras volver de su ensoñación hacia dicho monumento. La chica había empezado a caminar lejos de él. Al ser llamada, ésta se detiene.
― Bueno, pues si no lo has notado, no estamos de vacaciones, tenemos una misión y mientras más pronto la terminemos, mejor ― Explicó la chica volviendo a caminar. De inmediato el chico con la perrita la siguieron.
― Sí, tienes razón ― Musitó con desánimo.
Luego de una hora, los jóvenes sentían que habían caminado por una eternidad, y aún no encontraban algo "sospechoso". Pero no debían darse por vencidos, así que seguían caminando. Tay observaba desde atrás cómo Avril caminaba sin prestarle la más mínima atención, esto le preocupaba, tenían que hablar con ella, ahora. Así depositó a la perrita en el suelo y se detuvo. Al notarlo, la chica hizo lo mismo y miró a su compañero con incredulidad.
― ¿¡Qué!? ¿Por qué te detienes? ―
El chico ignoró su pregunta. ― ¿Estás enojada? ―
Avril parpadeó sin comprender. ― ¿¡Ah!? ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Por qué crees que estoy enojada? ― Le contraatacó.
― Tu actitud de indiferencia. Eso es lo que me dice que estás enojada ― Comentó el chico con una mirada tranquila. La chica estaba sorprendida, trató de ocultarlo mirando hacia un lado.
― Pues… yo… ― Estaba nerviosa y las palabras no le salían. Una parte de ella en verdad quería arreglar las cosas con él, pero por otro lado…
― ¿Fue porque interrumpí tu beso con Mike el otro día? ― Soltó el chico con una expresión seria.
La chica sorpresivamente, volvió a mirar a la cara del chico. Se mordió el labio inferior con ansiedad. Así que hizo lo primero que se le vino a la mente. ― Sí… Sí estoy molesta contigo por eso, no puedo creer que nos hayas interrumpido así. ¡Arruinaste todo! ― Expresó la chica furiosamente. Aunque su expresión delataba enojo. Dentro, la chica se engañaba a sí misma, pero era su única salida.
― Lo lamento… ― Comentó el chico tristemente mientras bajaba su mirada.
― Es que eso no es todo. No me has respondido por qué me espiabas. Incluso metiste a Kevin en esa locura. ¿En qué rayos estabas pensando? ― Cuestionó la chica.
Tay sólo pudo rascar torpemente su cabeza. ― Supongo… supongo que en ese momento no pensé. Entonces, ¿Te gusta Mike? ― Pidió esto último con su expresión seria.
Avril remojo sus labios y mirándolo a los ojos respondió. ― Sí… ― Pudo notar cómo su líder se encogía ante aquella respuesta tan concreta. Ella apartó la vista y agregó torpemente. ― Además he decidido darle esa oportunidad que siempre me ha pedido ―
― ¿Oportunidad? ― Repitió el chico alzando la vista de forma lenta. Había encontrado la brecha que hace tanto necesitaba. ― Entonces él no te gusta. Porque si él te lo está pidiendo, no vale ― Dedujo mientras movía su dedo índice con rapidez. ― Además, no puedes obligarte querer a una persona, sólo porque él te lo pide ― Concluyó el chico con una enorme sonrisa victoriosa.
Avril estaba más que asombrada. El chico Zegers había descubierto su fachada. Tenía que voltearle las cosas pronto. ― ¿De verdad éste es Tay? Tal vez ya lo reemplazaron y ni cuenta me di ― Pensó, mirándolo como si de un bicho raro se tratara. ― ¡Hey! ¿Desde cuándo tanta sabiduría en el tema? ― Pidió la chica empezando a asustarse.
El chico camino hacia ella con una sonrisa altanera. ― Porque te conozco… ― Con esto, Tay empezó a caminar delante de ella, seguido de Sam. Atrás Avril, se hallaba confundida. Pero cuando volvió en sí, siguió a ambos.
Nuevamente, la pareja caminó sin rumbo por París, finalmente llegaron a la Catedral de Notre Dame. Enfrente había un montón de palomas, al instante, Sam comenzó a ladrar y a perseguirlas.
― ¡Sam! ¡Espera! ¡No! ― Los dos adolescentes comenzaron a correr como locos intentando atrapar a la perrita, pues estaba creando un gran alboroto. Y ahora lo que menos querían era una pelea con franceses irritados.
― ¡Samantha! ¡Será mejor que obedezcas! ― Exclamó Avril con voz autoritaria, pero aún la perrita seguía entretenida con las palomas. Tay aprovechó un poco la distracción de la mascota y se abalanzó sobre ella, pero Sam se escabulló, el chico cayó sobre el suelo duro espantando algunas palomas. Avril por un lado, se tapó la boca tratando de ocultar su risa. ― ¡Hey! ¿Estás bien? ―
Tay escupió un par de plumas. ― Sí, digo, siempre quise comer plumas de paloma. ¡Ahora verás Sam! ― Exclamó poniéndose de pie velozmente para atrapar a la cachorrita.
― ¡La tengo! ― Exclamó Avril posicionándose.
Ambos la acorralaron en un punto medio. Los dos saltaron sobre ella, pero nuevamente corrió, provocando que ambos Dragones se golpearan con la cabeza del otro.
― ¡Auch! ― Exclamaron sobándose su cabeza. Era inútil ambos estaban cansados y cubiertos de plumas por todas partes. Viéndolos derrotados, la perrita se acercó y comenzó a lamerlos.
― Creo que ella gana. ¿No? ―
― Así es. ―
Dijeron ambos sonrientes acariciando a la perrita.
Luego del "emplumado" problema, el trío descansaba en una banca cerca de la Catedral.
― ¡Oh vaya! Esa persecución me dio hambre ― Musitó Tay mientras sobaba su estómago. Después ahogó un ligero bostezo. La verdad que esta búsqueda se había aplazado demasiado.
― Si… pero ¿qué podemos hacer? No tenemos dinero ― Comentó la chica pesadamente, irguiéndose levemente para recargar su rostro en las palmas de sus manos.
Tay resopló, hasta que se percató de algo. El chico veía como los franceses le sonreían y señalaban a Sam, tras unos vistazos más, su mente se iluminó. ― ¡Tengo una idea! ¡Vamos Sam! ― Exclamó sonriente. Avril lo miraba con incredulidad. Y al oír su nombre la perrita se alertó levantando una oreja.
Cinco minutos después…
― Debes estar bromeando ― Dijo la chica con una mano en la frente, desilusionada y avergonzada por el plan del chico.
Por el contrario, el Dragón rojo estaba concentrado jugueteando son Sam, haciendo diversos trucos, de inmediato el espectáculo atrajo gente, sin más opción Avril tomó una bolsa de plástico y metió ahí el dinero que recibían de la gente. Cuando el acto terminó, Tay agradeció y todos se dispersaron. El chico y la perrita se acercaron a Avril quien contaba el dinero.
― ¿Y bien? ― Pidió el chico ansioso al saber sus ganancias.
― Nada mal Tay. Ambos consiguieron dinero para comer y beber ― Respondió la chica con una sonrisa.
― ¡Genial! ¡Bien hecho Sam! ― La perrita sólo movía su colita emocionada.
EN OTRO LUGAR
― Jajaja esto es tan fácil… ― Murmuró una voz mientras presionaba con gran habilidad unas teclas de una especie de Tablet. ― La tecnología de aquí es tan fácil de manipular ― Justo antes de dar el pinchazo final, la persona se detuvo. Su mente empezó a divagar.
"¡No lo hagas Denese!"
Al escuchar aquella vocecilla la sonrisa de la susodicha se expandió. ― No es momento para que estés en mi cabeza, Madre… ― Musitó.
"La magia no debe usarse con fines malignos"
― ¿Y de quién crees que lo aprendí? ― Se mofó la chica creando una esfera de luz de color morado. ― Papá tenía razón… siempre fuiste débil ― Escupió con molestia.
"Tus celos te guiarán a tu perdición hija mía"
Aquella palabra hizo eco en la mente de Denese, pues rápidamente evaporó aquella esfera de luz. ― ¡No entiendes nada! ¡Jamás me entendiste! ¡Traidora! ―
"¡Denese, por favor!"
― ¡El tiempo madre e hija acabó! ― Exclamó ella al chasquear sus dedos para que de alguna manera bloqueara aquella voz que empezaba a reñirla y a molestarla. Movió su cabeza de lado a lado para que su cuello se relajara. Una nueva sonrisa maligna apareció. ― Quieras o no, me verás explotar los fuegos artificiales ― Musitó para sí. Hizo un par de movimientos con sus manos, de las cuales empezaba a salir un humo morado con negro. Empezó a estirar las manos, provocando que aquella asquerosa masa empezara a estirarse hacia arriba, y a cada segundo que la sonrisa maligna se ensanchaba, lo mismo sucedía con aquella misteriosa masa.
CON TAY Y AVRIL
Avril se encontraba apoyada en un barandal de mármol observado el mar. De pronto un hot dog apareció frente a su cara. Cuando se giró observó a Tay ofreciéndole dicho alimento mientras él comía el suyo y la perrita estaba al lado de ambos.
― ¿Para mí? ― Pidió ella con cierta incredulidad.
― Seguro. Yo compartiré un poco del mío con Sam ― Respondió el chico con una sonrisa.
― Pero… tú no te conformas con esa pequeña cantidad de comida. Siempre andas por ahí diciendo que te mueres de hambre cada hora ― Dijo Avril de forma vacilante, aún sin recibirle la comida.
― Descuida, sobreviviré. Anda tómalo ― Volvió a decir el chico mientras le extendía aquella comida.
― Gracias… ― Ante la insistencia de su compañero, la chica aceptó el hot dog. El trío comía y observaba el mar plácidamente, cuando terminaron un silencio incómodo se apoderó de ellos. ― ¿Cuánto tiempo más crees que no lleve encontrar la aguja? ―
Tay bajó la mirada. ― No lo sé ― Musitó con decepción. ― Pero el día se acaba. Espero que en casa los chicos ya hayan regresado ―
Avril asintió. ― Sí es lo más probable. Por ahora debemos seguir buscando ― Concluyó en un susurro.
Luego de esto ambos miraban el mar.
El chico empezaba a juguetear con sus dedos, hasta que por fin se armó de valor y habló. ― Oye… Lamento lo que ocurrió hace rato, y lo del otro día ―
La chica sonrió mientras bajaba la mirada. ― Está bien, ¿Sabes? Supongo que estoy un poquito sensible con el tema ― Comentó.
― ¿El tema? ― Repitió Tay confundido por aquello último.
― Sí, digo, lo del primer beso y esas cosas. Yo soy una persona que jamás le habían preocupado esas trivialidades, esas cosas de adolescentes ― Ante el comentario, Tay captó toda su atención a la chica. Ella alzó su vista hacia aquel mar, y con una sonrisa amarga respondió. ― Pero creo que el verlo todos los días, ha hecho cambie esa idea. Digo, todos ustedes ya han tenido su primer beso, Jenny y Nick, Hanon y Kevin son parejas, y me agrada, me gusta verlos felices, es sólo que a veces no puedo evitar sentir un poco de… celos ―
― ¿Pero qué dices? ― Cuestionó Tay alzando un poco la voz. ― Claro, ellos han tenido su primer beso, pero yo… ― Antes de que pudiera continuar la chica le dio una mirada de incredulidad que en el fondo mostraba dolor. Al verla así, el chico recordó algo o a "alguien" y captó la indirecta de su amiga. ― Uh… espera… creo… creo que tienes razón… ―
― ¿Cómo puedes olvidar algo así? Sé que no lo vi, pero tú jamás lo has negado. Tu primer beso fue con Denese ― Declaró la chica un tanto molesta. Tay sólo entristeció. Al ver que el chico no respondía o debatía algo como siempre, Avril estaba dispuesta a irse, pues el momento se volvía incómodo. De pronto un brazo la sujetó de la muñeca impidiéndole su huida.
― Tal vez ella me dio mi primer beso. Pero yo jamás he recibido mi primer beso de amor. Ya sabes, como Kevin y Hanon o Jenny y Nick. Con la persona que realmente amas ― Confesó el chico mirando a su amiga a los ojos, ésta se sonrojó y agachó su mirada. Tay la tomó de la barbilla levantándole el rostro para que lo mirara. Lentamente sus rostros se iban a cercando y sus ojos se iban cerrando por la cercanía.
Estaban a menos de un centímetro de los labios del otro, cuando el sonido de un clackson los hace separarse. Ambos están muy sonrojados.
― Ah… Avril yo… ― Intentó decir el chico mientras rascaba su nuca con notorio nerviosismo.
Avril metió un mechón de cabello tras su oreja. Y dio un paso hacia él. ― Mmm… ¿Sí? ―
― Quería decirte que… ― El chico también se acercó a ella.
Avril mordió su labio inferior a la espera de que él continuara. De pronto, notó que alguien faltaba. ― ¡Espera! ― Exclamó, para frustración de Tay, arruinando el momento. ― ¿Dónde está Sam? ―
El chico también cayó en cuenta. ― ¿¡Qué!? ― Giró sobre sí observando los alrededores. ― ¡No puede ser! Estaba aquí hace un segundo. ¿A dónde habrá ido? ― Cuestionó mirando a la chica.
Avril se cruzó de brazos y cerró los ojos, mientras negaba. ― Muy bien, está decidido, no la consentiremos por una semana ― Comentó.
Tay sonrió ante aquella posición "tierna" y "estricta" de su amiga. ― Jejeje… tienes razón. Lo mejor será dividirnos ― Agregó más serio.
― Cierto, yo iré a la derecha y tú a la izquierda ― Sugirió la segunda al mando, después observó su reloj de mano. ― Son las 4:30 nos veremos a las 6:00 en el arco del triunfo ― Indicó mirando a los ojos a su compañero.
― ¿Por qué ahí? ― Interrogó él.
― Porque no está muy lejos y es el único lugar que conocemos hasta ahora. Además Sam debe de estar por los alrededores ― Explicó ella.
― Muy bien, ten cuidado ― Le dijo, tomando ligeramente su hombro.
Ella sonrió ante el gesto. ― Tú también ―
Con esto, ambos se separan en direcciones opuestas buscando a su perrita. Lo que no sabían es que desde hace ya un tiempo, alguien los había estado siguiendo y observando cada uno de sus movimientos.
― Los dos me dan asco ― Musitó aquella voz con desagrado. Pero pronto esa mueca se transformó en sonrisa. ― Separarse… sólo hará las cosas más sencillas… para mí ― Se mofó, siguiendo con la mirada los movimientos de la Dragón rosa.
ESPACIO EXTERIOR
― ¿Así que decidió enviar a jugar a Denese? ―
El gobernador sonrió ante la voz que provenía detrás de él. Con lentitud giró su silla para hacer frente. ― Creí que estarías reposando Seilant… ― Comentó.
El aludido sonrió de lado. ― Me aburre estar en esa cámara de contención… descansar no es lo mío ― Respondió como si nada.
Drug asintió comprendiendo al joven. ― Ya veo… haces muy bien Seilant ― Le apoyó. ― Y tienes razón, en estos momentos Denese está a punto de convertirse en una bomba de tiempo ― Añadió con tranquilidad jugueteando con sus dedos.
Seilant entrecerró los ojos. ― ¿La sacrificará? ― Cuestionó cauteloso.
― Se oye horrible cuando tú lo dices ― Interrumpió el gobernador, fingiendo sentirse ofendido. ― Sólo digamos que la dejaré descargar su enojo… porque allá fuera hay alguien más que me será muy útil ―
― ¿Se refiere a Zegers? ― Intuyó el malvado chico.
― Él toma gran parte en mi plan, es cierto ― Respondió Drug. Seilant ladeó la cabeza sin terminar de comprender. ―… Pero me refería a una mente aún más poderosa que la de mi propia hija ―
Seilant se acercó a su amo. ― ¿La mente de quién? ―
Ante la pregunta, la sonrisa maligna del gobernador se extendió por toda su cara.
CON AVRIL
― ¡Sam! ¿Dónde estás? ¡Sam! ― Gritaba la chica. Hasta que finalmente se asomó por un callejón. Con nerviosismo se adentró en él. De pronto se escucharon unos ladridos. ― ¿Sam? ¿Eres tú? ― La chica movió unos botes de basura, y encontró a la aludida. La cual de inmediato se lanzó a los brazos de su dueña. ― ¡Sam! Dios, no sabes el susto que nos diste a Tay y a mí. ¿Por qué huiste de esa manera? ― Cuestionó. Pero de pronto la perrita empezó a gruñir y a ladrar. ― ¿Qué te sucede Sam? ― Pidió la chica con preocupación.
― Es hora de acabar contigo Avril Purrot ― Declaró una fría voz desde las sombras.
― ¿¡Eh!? ― Cuando la chica se volteó a hacer frente a esa voz, una bola de energía morada la derribó hacia los botes de basura dejándola inconsciente. Sam ladraba e intentaba despertar a su dueña.
Por un lado, la voz sólo sonrió y rió a carcajadas. ― ¿Yo? ¿Tenerte celos a ti? ¡Jamás en la existencia Avril Purrot! ― Exclamó formando una mueca de desagrado. ― Siempre te he despreciado y ahora… Tú hora de sufrir… se acerca ― Aseguró la voz observando el cuerpo inmóvil de la chica.
CON TAY
― ¿¡Pero qué!? ― Exclamó el chico al sentir que algo andaba mal. Instintivamente llevó una mano a su pecho, cerca de su corazón. Y lo siguiente lo asustó aún más al ver en su cabeza la imagen de Avril. Sus ojos se ampliaron de golpe. ― ¡Avril! ¿Y si algo le pasó? ¿Por qué siento esa horrible sensación? No… no puede ser, ella tiene que estar bien, quizás sólo sea mi imaginación. Casi son las seis, será mejor ir al arco del triunfo y comprobar. ― Pensó de forma atropellada.
SALA DE CONTROL A.P.I.
― ¿No creen que ya se tardaron mucho? ― Cuestionó Mike, mordiéndose las uñas y caminando de un lado a otro por aquella sala.
Nick sonriente respondió. ― Tranquilo Mike, recuerda que en París hay una diferencia notable de horario ― Comentó con aquella lógica que lo caracterizaba, pero en el fondo tanto él como los demás les estaba divirtiendo esta faceta del caballero de la nieve.
― Además, ésta aguja se encuentra oculta… por lo que su trabajo es más complicado ― Habló Cricher de la misma forma tranquila.
El chico se detuvo. ― Si, pero… ― Intentó volver a debatir.
Kevin, quien se mecía de aquí allá con una de las sillas giratorias dijo. ― Son Tay y Avril, ellos estarán bien ― Alegó con simpleza. ― Se cuidan mutuamente, siempre lo hacen ― Concluyó apartando su atención hacia las computadoras del lugar.
Mina se acercó a Mike poniendo su mano en el hombro de él, éste la miró. ― Kevin tiene razón, lo mejor ahora es esperar y confiar ― Ante esto, el resto en la sala asintió, pero aun así no podían negar cierta preocupación por sus amigos. En especial Mike.
― Además, Tay nunca permitiría que algo malo le sucediera a Avril ― Secundó Jenny con una sonrisa también. ― Ha sido así desde que nos conocimos ―
― No dijeron lo mismo cuando la dejó en coma ― Pensó astutamente el chico Landers, formando un mohín de molestia. ― Si fuese así, ella no hubiera quedado en coma y no hubiera sido secuestrada por el tipo Seilant ―
Lo dijo.
Y lo dijo en voz alta, para su mala suerte. Sonaba a reproche. A uno muy terrible.
― ¡Es suficiente Mike! ― Regañó Cricher alzando la voz.
El chico se sintió encoger ante el llamado severo. Y las miradas fulminantes de los demás no ayudaban en nada.
― Eres el menos indicado para hablar al respecto Mike ― Comentó Kevin acercándose peligrosamente al chico.
Hanon de inmediato lo siguió. ― Kevin… ― Le llamó, permaneciendo cerca en caso de que éste cometiera una locura.
Mike no tenía miedo de Kevin, era el típico hermano celoso. Se lo había demostrado varias veces. Así que permaneció de pie para encararlo. ― Sabes que digo la verdad, no quiero pelear contigo… con ninguno ― Declaró el chico de blanco mirándolos.
― Si bien Tay ha cometido errores, los ha sabido enmendar ― Recalcó Kevin protegiendo la dignidad de aquel a quien consideraba su hermano y mejor amigo. ― Nunca conocerás la conexión que existe entre Nee-san y Tay ― Concluyó alejándose de él.
Mike estaba harto de ese tipo de comentarios, siempre era excluido y lo trataban como si fuera un extraño que no entendía absolutamente nada. ― ¿Enserio? ¡Pues yo…! ―
― ¡Ya basta ustedes dos! ― Reprimió Atem parándose entre ambos. ― Este no es el lugar ni el momento para una discusión tan patética como la que están haciendo ¿oyeron? ―
Mike se alejó a la esquina de la sala y se dejó caer para poder sentarse y meditar la situación. Se sentía avergonzado y regañado. ― Tan sólo quisiera saber de qué conexión hablan todos… ― Pensó con frustración. ― ¿Será que ni siquiera tengo una chance con Avril? ― Se dijo con gran tristeza y desilusión.
Cricher observaba al chico de reojo. Se sentía realmente apenado y afligido por lo que atravesaba. ― Mike… cómo quisiera que las cosas fuesen diferentes para ti… pero no hay más que hacer ―
PARIS FRANCIA - CON TAY
― Son casi 6:30…― Musitó el chico, observando su reloj de muñeca por trigésima vez. ― Se acabó, no pienso esperar más. Tengo que ir a buscar a Avril. Sólo espero que esté bien… ― Pensaba el chico en forma decidida. De pronto una explosión proveniente el centro de París lo alertó. Al mismo tiempo que una multitud asustada y desesperada de gente.― ¿Pero qué diablos? ¿Qué está pasando? ― Preguntó para sí observando el desastre a lo lejos. Sus ojos se abrieron como platos. ― ¡Avril! ―Pronto sus instintos protectores se hicieron presentes el chico comenzó su carrera hacia el lugar del alboroto con una idea en mente.― ¡Resiste Avril! ¡Voy por ti! ―
PREVIEW DEL SIGUIENTE CAPÍTULO
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― ¿Qué haces? ¿Qué es esa cosa? ― Pidió el chico intentando ponerse de pie.
― Alimento a mi D-Reaker ―
― ¿D-Reaker? ―
― Un virus emocional, es decir roba las emociones de los demás y las vuelve destructivas. ¿Ingenioso no? ―
― ¿Emociones de quién? ―
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― Jejeje ¡Patético! ¿Nos vamos hermosa Denese? ― Pidió el chico mirando a Denese tendiéndole su brazo para que lo tomara. La Princesa del mal aceptó gustosa.
― ¿Lo ves Purrot? Al final, la que gana al chico, soy yo ― Con esto, la pareja se desvanece en la oscuridad del lugar. La Dragón rosa sigue sollozando en el suelo, pero se descubre un poco el rostro para gritar.
― ¡Tay! ―
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― Era para llamar tu atención. Porque en este instante me vas a decir qué le hiciste a Avril ― Ante la petición, la chica nuevamente bajó y se colocó de pie frente al chico.
― Si en verdad quieres saber, ¡adelante! ¡Ataca al D-Reaker! Pero antes contéstame ¿Serías capaz de matarla para salvar a toda esta gente? ―
― ¿¡Qué dices!? ―
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― ¡Sam! ¡No! ¡Sam! ¡Auxilio! ― La Dragón forcejeaba pero era inútil, el virus la tenía atada otra vez. Avril sólo podía ver de reojo a Sam y su morfo de poder. Ambos inalcanzables. ― ¡Por favor ayúdame Tay! ¡Ayúdame Tay! ― Gritó la chica con la suficiente fuerza.
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― ¿¡Pero qué disparates dices!? ―
― No son disparates. Es la verdad ―
― ¡Por favor! ¡A ti no te gusta esa chica! ―
― ¡Ya basta Denese! ¿Quieres que sea más claro? Pues bien, lo seré ―
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La misión de Tay, Avril y Sam para encontrar la tercera aguja de control ha tomado un giro realmente inesperado. Los momentos entre ambos para poder arreglar sus problemas se han visto interrumpidos por la llegada del enemigo y con ello su retraso inevitable para destruir la aguja de control. Ahora Avril y Sam están solas… ¿Tay será capaz de hacer frente y rescatarlas?
CAPÍTULO 46: EL D-REAKER, OTRA MALICIA DE DENESE parte 1
N/A: ¡Otro capítulo! Las cosas se complican más a cada segundo, o en este caso capítulo para nuestros Dragones, en especial ahora para Tay y Avril. Ojalá hayan disfrutado de éste nuevo capítulo.
¡Hasta la próxima actualización!
GEMITHA0208
