BPOV
Miré a Damien esperando a que lo que acabara de decir fuera una broma, pero su seria expresión no me dio muchas esperanzas de que eso sucediera. Alice se levantó de su asiento y me dio un fuerte abrazo, reconfortándome.
Todo estará bien- dijo con seguridad- estaremos a tu lado todo el tiempo
Recordé las palabras de la voz que me había hablado en el otro lado… mis guardianes, ellos eran mis guardianes y sin yo decirlo, la decisión se había tomado.
¿Qué se supone que debo hacer?- dije tomando una bocanada de aire- no creo que haya un libro de instrucciones para esto, no siquiera sé qué hacer con estas- dije apuntado a mi espalda donde estaban mis alas
Son parte de tu poder- dijo Damien- la combinación de ambos lados de la balanza, podemos buscar una forma de ocultarlas.
¡Yo he diseñado algo de ropa para ti!- dijo Alice saltando de emoción, en un borrón, salió de la habitación y en otro estaba de vuelta, llevando un montón de paquetes y un libro- he dibujado todos los diseños y los he preparado yo misma dijo mostrándome el catálogo orgullosamente
No podía evitar reírme de la situación, aquí estaba yo, con la responsabilidad más grande del mundo, preguntándome cómo combinarían mis alas con la ropa que Alice había hecho.
Espera- dije frunciendo el ceño- ¿Cómo sabían que tendría estas cosas?- pregunté y Alice miró a Damien
Es mejor que te des un baño y te vistas primero, hay muchas cosas que debemos contarte- dijo Damien mirándonos a las dos- ¡Ah! Y por favor come algo...
Gruñí de la impaciencia, pero no protesté cuando Alice preparó un baño de agua tibia para mí dejándome sola en el baño un momento. Me quité la sábana y entré en la bañera teniendo cuidado con mis alas, que se movían en pequeñas sacudidas… me tomaría un tiempo agarrarles el tiro.
La puerta se abrió y di un respingo, hasta ver que Alice se acercaba con un cepillo y una cubeta llena de agua jabonosa.
No creas que dejaré que tus alas se ensucien- dijo y rodé los ojos.
Yo tardé apenas unos minutos en estar limpia, pero mis alas se llevaron una buena media hora en el proceso de lavado y secado con secadora de cabello. Cuando estuve lista Alice salió para darme un poco de privacidad y usé una de las toallas para secarme… mis dedos estaban ya arrugados por el tiempo que había pasado en la bañera.
Me percaté de que encima del lavamanos había un pequeño paquete hecho de seda, al abrirlo me quedé maravillada por la suave y acogedora ropa que estaba dentro. Tenía ropa interior, medias un par de pantalones y un abrigo color beige que no sabía cómo me pondría hasta que vi que en la espalda había una muy discreta apertura, seguida por la parte superior e inferior con un cierre que apenas se notaba.
Me lo puse todo hasta llegar al abrigo, intenté varias veces ponérmelo, pero era difícil cerrar el cierre en mi espalda y calzar mis alas en la abertura a la vez
¿Necesitas ayuda con eso?- dijo Alice adivinando lo que le iba a pedir
Por favor- le confirmé y ella entró al baño con una sonrisa. En apenas dos segundos estaba vestida y mi amiga me ofreció un par de botines que combinaban con el abrigo.
¡Justo a tiempo!- dijo Alice tomando mi brazo para llevarme a la sala
La puerta principal se abrió bruscamente y detrás de ella estaba la razón de que mi corazón latiera como un tambor. Edward me miró con un brillo indescriptible en sus ojos dorados paralizado al igual que yo.
El fue el primero en dar un paso y fue el único que vi, ya que los demás quedaron como un borrón de velocidad. Me levantó del piso y me abrazó contra su pecho, sosteniéndome con firmeza y a la vez con mucha dulzura.
¿Cuántas veces debo perderte Bella?- preguntó con dolor en su voz- pensé que te habías ido para siempre… jamás vuelvas a hacerlo, prométemelo por favor
Te lo prometo- dije dejando caer una lágrima
Te amo, más que nada en este mundo, te seguiré a donde vayas- prometió en un susurro
Te amo Edward- le respondí hundiéndome en su pecho y disfrutando de su olor- Te amo tanto…- dije con mi corazón hinchado de emoción.
Como respuesta a mis emociones, mis alas se agitaron sin control en mi espalda, empecé a entrar en pánico y ellas se movieron más aún.
Shhh- dijo Edward sosteniendo mi mirada y acariciando mi rostro con ternura- tienes que calmarte
No puedo controlarlas- dije asustada
Si puedes, sólo respira- dijo siguiendo con sus caricias, poco a poco me fui calmando y al igual lo hicieron mis alas.
¿Cómo sabes más de ellas que yo?- le pregunté al darme cuenta de que ni siquiera se había sorprendido por la presencia de ellas
Todos se quedaron en silencio y se miraron a los ojos con complicidad, su silencio ya me estaba empezando a irritar. Me agité en los brazos de Edward para intentar bajarme y el me ignoró por completo, sin aflojar su agarre.
¡¿Alguien me va a explicar qué está sucediendo?!- exigí perdiendo la paciencia
Edward me llevó en sus brazos hasta sentarse conmigo en su regazo en el sofá, me besó la frente con cariño y Damien y Alice se sentaron también.
Quiero saber todo lo que pasó ese día- les dije con firmeza
Edward tomó mis manos en las suyas y las acarició con sus pulgares dibujando círculos.
Bella…- comenzó a decir Damien- El día en que te quitaste la vida- Edward apretó su mandíbula con una expresión oscura- y por un momento tu lado oscuro tomó el mando, las cosas cambiaron como las conocemos
Eso de yo ser quien tenga que encargarse de todo… ya lo sé- le dije
Pero hay algo más- aclaró- Nosotros hemos sido los encargados de protegerte, hemos estado aprendiendo de ti en los escritos a los que el científico nos guio en los últimos años…
¿Años?- pregunté alarmada- ¿Cuánto tiempo ha pasado?
El silencio se volvió pesado y miré a Edward, el me devolvió la mirada con una expresión de dolor.
Cinco años- dijo
Tanto tiempo…- susurré sintiendo el dolor de sus palabras- espera… el científico, él fue quien me devolvió a la tierra ¿Quién es él?
No sé más de él- respondió Damien negando con la cabeza- nos ha guiado en el camino a entenderte, a ayudarte, él es sólo una voz en el mundo de la oscuridad.
Todo era tan extraño, parecía irreal, un sueño… una pesadilla, quería salir y regresar a la vida que tenía antes de preocuparme por estas cosas sobrenaturales, cuando mis manos no me daban visiones, cuando no me preocupaba más que de mi superflua vida… esto era demasiado.
Me levanté del regazo de Edward y mis alas se agitaron un poco, respiré profundo y salí de la habitación, nadie me siguió y así esperaba que fuera. Entré al cuarto más lejano de la casa, por suerte tenía una cama y colapsé en ella boca abajo.
Empecé a hiperventilar, yo soy muy pequeña en comparación con el mundo… ¿Qué demonios debo hacer?
Alguien entró en la habitación con pasos ligeros, Damien estaba detrás de mí, con su inconfundible aura.
El mundo ha empezado a cambiar desde que tú eres el centro del equilibrio- dijo- Las personas poco a poco han comenzado a recuperar su humanidad
No sé de qué hablas…
Los otros entes que dominaban la tierra, habían estado en esa posición por años, sus almas se corrompieron por el poder, la tuya está limpia… allí reside la diferencia
…
Damien estaba en lo correcto, el mundo sí había cambiado, no lo había visto en persona, pero las noticias lo hacían evidente… Donaciones a la caridad, fármacos siendo despojados de su marca para ser accesibles al público, asesinos que se entregaban solos a la ley…
Habían pasado algunas semanas y todos habían llegado a la pequeña cabaña que aparentemente estaba en una parte inhóspita del reino unido, los licántropos siempre estaban rondando en los alrededores y los Cullen venían e iban, excepto Edward, quien se quedaba a mi lado todo el día.
Damien llevaba varias semanas buscando algo que prefirió mantener en secreto, y por suerte estaba controlando mis alas al menos para que dejaran de agitarse todo el tiempo… aunque cuando tenía pesadillas se movían tanto que hasta golpeaban a Edward quien intentaba alejar las pesadillas.
Estaba sentada en la mesa de la cocina mientras Edward me besaba el cuello dándome cosquillas.
Edward- dije entre risas
¿Si?- preguntó alejándose de mi cuello y besando mis labios
Creo que ya estoy lista para retomar mi vida- le dije
¿Qué quieres hacer?- preguntó poniéndose frente a mí para mirarme a los ojos
Quiero vivir una vida normal, ya no puedo esconderme aquí y quiero que todos retomen su vida también…
El se mostró pensativo un momento.
Había imaginado que eso querrías- dijo- tienes que esconder tus alas bajo los abrigos que te hizo Alice, también debemos usar algunos tirantes que las mantengan plegadas, pero no quiero que te provoque dolor…
Estaré bien- le sonreí emocionada- ¿volverías a la preparatoria conmigo?
No me quejaré por una vez más- dijo sonriéndome- y por ti lo haría todas las veces del mundo
Salté de mi silla a sus brazos y él me levantó del suelo, susurrándome al oído las palabras más dulces del mundo
