Charlie fue a dejarla y ella le pidió un abrazo. Cerró su mente porque en su inconsciente algo le decía que había alguien en la escuela que podía leer la mente. Vio que los Cullen estaban en sus autos todavía. Hermione replanteó su plan y decidió que mejor hoy no lo hacía, no se confrontaría con ellos. Tenía que buscar más pruebas y pistas.

Entro al instituto y fue a su primera clase. Tyler estaba ahí presente y eso la sorprendió.

—hola tyl —saludo

—señorita Swan un gusto verla —dijo el con una sonrisa burlesca

—¿está jugando conmigo joven Crowley? —hablo como lo hacían los del alta alcurnia en Londres

Los dos rompieron en carcajadas. Ella se sentó a un lado de él. Hoy no quería pensar en las palabras de Dumbledore. La clase inicio y ella presto atención. Después siguieron las demás hasta que llegó la hora del almuerzo.

Edward la veía con una mirada insatisfecha de nuevo y ella solo le dio una sonrisa. Vio como el chico le dio una leve sonrisa tratando de ocultarla. Sin pensarlo ni proponérselo se levantó para ir a la mesa especial de los Cullen.

Escucho los murmullos y las exclamaciones de sorpresa al verla ir hacia aquella mesa; ella los ignoro.

—hola —saludo

Los cuatro chicos vieron a Edward y este negó con la cabeza. Hermione no pasó desapercibido este gesto.

—¿podemos hablar? —pregunto viendo a Edward que se tardó en responder. Y este negó con la cabeza.

—¿podemos hablar? —le dijo a la rubia que se llamaba Rosalie que de hecho la estaba fulminando con la mirada.

La rubia abrió más los ojos sorprendidos después sus ojos se tiñeron de un color negro. Hermione lo comprendió.

—son vampiros ¿verdad? —ella lo dijo despacio y suave con un tono muy bajo; vio que todos los chicos se pusieron rígidos y sacaron leve exclamación de sorpresa.

Edward por interior estaba que saltaba de alegría. El tratado no ha sido roto. Ella los recordó y los lobos no podían hacerle daño. Aun recordaba como un día antes los lobos les advirtieron que Hermione estaba recordando y que ellos harían todo lo posible para que ella no se relacionara con ellos. Edward se levantó despacio y tomo la bandeja que Hermione tenía en la mano y lo dejo en la mesa.

—acompáñame —pidió con una voz suave

Hermione lo siguió. Al fin las respuestas que tanto deseaba.