Capítulo 55: El Contra Hechizo
Jack y James se miraron a los ojos, como si se estuvieran desafiando, pero a la misma vez, como si quisieran darse a entender lo consternados que se encontraban por el vuelco que habían sufrido sus planes. Nada iba a ser como ellos se lo habían prometido, si es que Jack y James lo habían deseado verdaderamente alguna vez, pues entre ellos, una vez más, habían nacido las dudas y la desconfianza.
-¡Eres un maldito traidor! –lo acusó Will de inmediato, muy molesto.
El comodoro dirigió su arrogante mirada hacia el muchacho y le dijo:
-Poco me importa su opinión, joven Turner.
Pero Elizabeth fue quien habló esta vez.
-En todo este tiempo nos has estado engañando, James, ¿cómo pudiste?
El aludido la miró de manera diferente esta vez, como si estuviera ofendido con sus palabras.
-No me hables de traición, Elizabeth, eres la menos indicada para hacerlo.
Y sin perder más el tiempo, Norrington se dirigió hacia donde estaba la pirata y la tomó rudamente del brazo y se la llevó a rastras hacia donde estaba el almirante Jacobson.
-… Lo siento… -James apenas pudo murmurar.
Pero antes de que estos llegaran con él, Jack tuvo tiempo de decirle algo a aquel pérfido traidor.
-Dígame, comodoro Norrington: ¿quién es el pirata ahora?
James se quedó impactado al escuchar eso, sobre todo, viniendo de aquella mujer que aún amaba con locura. Ni siquiera tuvo el valor de verla a la cara, solamente se limitó a seguir empujándola hasta donde se encontraba su primero al mando. Una vez con él, se dispusieron a marcharse de allí, pero antes de que lo hicieran, el almirante Jacobson les amenazó.
-No se atrevan a seguirnos, o les podría ir muy mal, ¿entendido? –Y luego agregó:
-Antes que intentar seguirnos, deberían encontrar la manera de romper el hechizo para que su capitán vuelva a ser hombre antes de que Beckett le ponga las manos encima.
Y dicho esto, los dos oficiales se fueron llevándose con ellos el pergamino y al capitán Jack Sparrow.
Luego de que pasaran varios minutos en eterno silencio, Eliabeth Swann fue quien lo rompió.
-¡Traidores! ¡Todo este tiempo no hicieron otra cosa que engañarnos!
-Se llevaron a Jacky… -comenzó a decir Will Turner con incredulidad-, se llevaron a mi querida Jacky… ¡Los muy malditos!
Totalmente dominado por la cólera, Will se encaminó directamente hacia las escaleras que conducían hacia arriba, por donde antes ellos habían bajado y por donde los traidores habían subido, pero Elizabeth lo detuvo interponiéndose entre él y la escalera.
-Espera un momento, Will –le pidió esta.
-¿Qué quieres? ¡Tengo que ir en su rescate! –muy molesto por la interrupción, trató de seguir, pero ella no se lo permitió.
-¡Quítate de una maldita vez! –le gritó histérico, pero una severa bofetada propinada por su ex novia, lo puso en su lugar.
-¡Eres un tonto, Will Turner! –se quejó Elizabeth con los ojos llenos de lágrimas-. ¡Ya casi ni te reconozco! ¿Acaso no te das cuenta que esa estúpida maldición nos está destruyendo a todos? ¡Actuar como locos no nos ayudará!
-Elizabeth… -murmuró tiernamente sorprendido el muchacho al notar la profunda tristeza de la chica. Y rozando suavemente con sus dedos en la mojada mejilla de la muchacha, le respondió esta vez con calma:
-Elizabeth, ojalá pudiera yo recordar ese tierno amor que nos unía… Pero no puedo hacerlo, ya que mi amada Jacky es ahora la dueña de mi corazón –entonces, apartó su mano de ella y su expresión se volvió ruda-. Por eso tú ya no eres parte de mi vida, ahora solamente me interesa rescatar a mi querida capitana.
-Will… -se desesperó Eliabeth con el corazón hecho pedazos, e intentó seguir hablándole para hacerlo entrar en razón, pero tía Dalma la detuvo tomándola por el hombro.
-Te mortificas en vano, niña –le dijo-, no puedes hacerlo entrar en razón, la maldición es demasiado fuerte como para querer romperla con palabras dulces. Lo que tenemos que hacer ahora, es encontrar la manera de romper el hechizo antes de que sea demasiado tarde, como nos dijo ese almirante.
-Resulta extraño que ese hombre nos haya sugerido que rompiéramos primero el hechizo –comentó Al Sha'ab un tanto extrañado-. Además, él me perdonó la vida diciéndome que yo aún les serviría…
-¿Acaso él se preocupará por Jack? –inquirió Elizabeth dubitativa.
-Eso no resultaría extraño, puesto que si el almirante es hombre, no cabe duda que él también cayó en el hechizo –supuso tía Dalma-. Pero como sucede con Norrington, seguramente Jacobson también debe estar debatiéndose entre cumplir con su deber o amar a Jack Sparrow.
-¿Qué quiso decir con eso de que si el almirante es hombre? –preguntó muy extrañada la muchacha, la única que realmente había prestado atención a sus extrañas palabras.
Pero cuando la pitonisa iba a confesarle sus dudas con respecto a la masculinidad del almirante, Nefud Yidda la interrumpió.
-No me importa qué quiera hacer ni qué consejo quiera darnos ese tipo –dijo mientras se inclinaba cortésmente ante el inerte cuerpo de su seguidor Abha. Luego, volvió el rostro hacia los demás-. ¡Pero él mató a uno de los míos con gran frialdad para poder cumplir con sus sucios propósitos y eso jamás se lo voy a perdonar!
Se levantó, en sus negros ojos podía verse que brillaba el ardiente fuego de su orgulloso temperamento.
-A mí no me importa lo que digan ustedes, pero yo estoy de acuerdo con Turner en perseguir a esos infieles cerdos ingleses hasta darles caza.
-Yo solamente quiero rescatar a Jack y nada más –replicó el muchacho en total desacuerdo-. No es mi intención matar a Norrington y a su compañero, por más que se lo merezcan.
Entonces, ambos hombres se miraron desafiadoramente, tratando cada uno de imponer sus intenciones sobre el otro. Al ver que así no irían a ningún lado, Elizabeth Swann decidió intervenir.
-Miren, tengo un plan que estoy segura que les gustará –comenzó a hablar con un tono entre serio y conciliador-: ustedes dos y el chico vayan a detener a esos traidores y quítenles el pergamino y a Jack; nosotros tres nos quedaremos aquí para investigar sobre cómo podremos romper el hechizo que cayó sobre Jack. ¿Entendido? ¿Están de acuerdo?
-De acuerdo –asintió Will inmediatamente. Nefud sólo se limitó a afirmar con un movimiento de cabeza.
-Pero deben tener cuidado con el almirante Jacobson –advirtió la joven con evidente temor-, él es un luchador muy peligroso y hábil.
-No se preocupe –replicó el apuesto y moreno árabe-. Con seguridad sé que me encontraré con mis hombres en cuanto estemos en camino –sus ojos brillaron de cólera-. Por más hábil que sea ese patán, jamás podrá derrotarnos a todos juntos.
-¡Entonces, vamos de una vez! –exclamó el joven herrero con gran determinación y apresuramiento y se encaminó inmediatamente hacia la gran puerta de salida y comenzó a subir por las escaleras de piedra seguido por Nefud Yidda y el joven Yamil.
Elizabeth lo vio marcharse con gran pesar y preocupación, él ni siquiera se había despedido de ella y eso era muy doloroso. La había olvidado por completo.
-No te sientas mal, niña –le dijo tía Dalma mientras se acercaba a ella-, de nada te servirá. Lo mejor que puedes hacer ahora, es seguir con tu propio plan y terminar con este asunto de una sola vez.
La hija del gobernador de Port Royal asintió obediente, comprendiendo que aquella pitonisa tenía toda la razón, pero, aún así, una sombra de temor y tristeza permanecía en su lastimado corazón.
Mientras tanto, conociendo ya el camino de salida del Templo de la Hechicera, el almirante Jacobson, el comodoro Norrington y el capitán Jack Sparrow, siguieron dicho camino sin ningún problema, ya que las trampas habían sido desactivadas anteriormente y ya no corrían ningún riesgo, y si se tropezaban con alguna habitación y corredor bloqueados, buscaban alguna palanca que abriera otro corredor, pues forzosamente, debía de haber alguno para que la antigua dueña pudiera salir de allí.
El capitán Sparrow, para su desagrado, tenía las manos atadas y Jacobson siempre lo arrastraba tras de sí agarrándolo por las ataduras.
Apenas hablaron durante el largo trayecto, pues James aún se sentía muy mal por lo que había hecho y Jack se encontraba tan decepcionado, que ni siquiera tenía ánimos de decir alguna tontería. George Jacobson, en cambio, se encontraba preocupado por el estado de ánimo de su amigo, pues temía que de un momento a otro, James cambiara de opinión.
Luego de haber caminado durante más de media hora, los tres hombres (bueno, uno era una mujer), salieron por fin de aquel viejo edificio, justo cuando ya estaba atardeciendo.
Una vez que se encontraron fuera, el almirante Jacobson se dirigió directamente hacia su camello y sacó de su montura, de entre todas las cosas que llevaba, una jaula con una paloma dentro. Entonces, Jack y James se miraron desconcertados.
-¿Nos la vamos a comer? –preguntó Jack Sparrow mientras se le hacía agua la boca-. A mí me gustan esos animalillos en guisado, ¿sabe?
-No vamos a comernos esta paloma, señor Sparrow… –respondió el oficial mientras sacaba al ave de su prisión.
-Capitán, Capitán Jack Sparrow –corrigió la pirata con una inconfundible sonrisita.
Jacobson lo miró de reojo, muy molesto por la corrección, pero enseguida volvió a concentrarse en la paloma, y mientras le ataba algo en la pata, continuó con su explicación:
-Este animalito es un mensajero muy valioso, Jack Sparrow.
El capitán del Perla Negra bufó muy molesto al ver que no lo llamaba por su categoría.
-¿Para quién es el mensaje? –preguntó Norrington.
Entonces, George Jacobson miró a su compañero y le dedicó una bonita sonrisa.
-Eso pronto lo sabrás, mi querido amigo –le dijo, y soltó a la paloma.
Todos la vieron partir hacia las cercanas costas del puerto de Jiddah.
-Será mejor que montemos de una vez los caballos y nos marchemos de aquí inmediatamente –propuso seriamente el almirante-, estoy seguro que los amigos de este pirata no se quedarán con los brazos cruzados y tratarán de darnos alcance.
James Norrington suspiró aliviado al escuchar que tomarían a los caballos, ya que no le caía en gracia tener que montar los camellos malhumorados corriendo el peligro de ser escupido nuevamente por uno de ellos.
-James, ayuda a Sparrow para que suba mi montura –pidió el almirante Jacobson una vez que hubo subido al caballo.
Una vez más, Jack y James se miraron desconcertados.
-¿Acaso no sería mejor que Jack subiera a su propio caballo? –sugirió el comodoro.
-No, él podría intentar escaparse. Lo mejor es tenerlo bien vigilado. Tú ocúpate de cuidar el pergamino –le respondió mientras le entregaba dicho objeto.
Una vez echado boca abajo sobre la montura del caballo de Jacobson, Jack Sparrow maldijo su mala suerte de viajar de esa manera tan incómoda en el desierto, ya que cuando Nefud Yidda lo había secuestrado hacía un par de días atrás, había viajado de la misma manera.
-Espanta los demás animales –ordenó de pronto el almirante a James Norrington.
Éste lo miró un tanto sorprendido.
-Pero eso dejará a los demás sin transporte, ¡morirán de sed en el desierto! –No podía evitar pensar en el bienestar de Elizabeth.
-Te equivocas –replicó Jacobson sin inmutarse en lo más mínimo-. El puerto no está lejos de aquí, y Nefud Yidda está con ellos. No te preocupes, esto sólo los demorará un poco por el bien de nuestros planes.
Rendido ante las asertivas razones de su amigo, una vez que Jacobson se hubo alejado un poco de allí con otro caballo, James hizo lo que le ordenaba y disparó con su mosquete espantando a todos los camellos y caballos que se encontraban en el lugar, quienes se perdieron en la lejanía del horizonte desértico.
Una vez realizada su tarea, el comodoro se dirigió hacia los otros dos y subió a su jamelgo, para partir velozmente junto con ellos hacia la ciudad portuaria de Jiddah.
Pasaron por lo menos quince minutos cuando Will, Nefud y Yamil lograron salir del templo y darse con la desagradable sorpresa de que no había ningún animal de carga a su disposición.
-¡Maldición! –se desesperó el joven Turner-. ¡Estos malditos se deshicieron de nuestras cabalgaduras! ¿Cómo haremos ahora para darles alcance?
-No se preocupe, inglés infiel –replicó el impertinente muchachito-. Mi amo se encargará de todo.
-¿Me dijiste "inglés infiel"? –inquirió Will un tanto ofendido ante aquella evidente falta de respeto por parte de Yamil.
Pero no tuvo más tiempo para sentirse ofendido, ya que en ese mismo momento, Nefud Yidda, el temible bandido del desierto, profirió un sonoro silbido que retumbó como un eco sobre todo el lugar.
-Esos cerdos ingleses están muy equivocados si piensan que con esto me van a detener –comentó con una orgullosa y seductora sonrisa.
Y para el asombro del joven William Turner, luego de haber pasado unos cuantos minutos, varios caballos aparecieron desde el horizonte, algunos trayendo a sus jinetes sobre ellos, dirigiéndose inmediatamente hacia donde su amo los estaba esperando.
-He allí mi fiel gente, Turner –le dijo sintiéndose muy vanidoso-. Esos cerdos infieles de Satanás no saben con quién se metió.
Mientras tanto, Elizabeth, tía Dalma y Al Sha'ab, ya se encontraban muy cansados y angustiados porque no lograban encontrar nada que les indicara cómo romper la maldición del anillo de la calavera.
-¡Esto es imposible! –se quejó la chica mientras se sentaba bruscamente en el suelo con un buen número de libros y pergaminos en su regazo-. ¡Si seguimos así, Beckett convertirá a Jack en una verdadera mujer!
-No entiendo cómo es que no hay nada referente a esa maldición –dijo el delgado árabe de cabellos lacios recogidos en la nuca.
-¿Acaso no será porque la hechicera no tuvo tiempo para escribirlo? –inquirió Elizabeth.
-Podría ser muy posible –apoyó Al Sha'ab-. Seguramente ella murió después de haber realizado el hechizo.
Pero lejos de alegrarse, la joven se entristeció por la preocupación y arguyó:
-Si es así, no creo que haya tenido tiempo para crear un contra hechizo…
-Tienes razón… -él también se entristeció. Al Sha'ab sabía que era cuestión de tiempo para que él también cayera bajo la influencia de aquel terrible hechizo y trastornara su amado intelecto.
Pero tía Dalma no se daría por vencida tan pronto, pues expuso una idea muy original.
-¿Y si nosotros mismos los creamos? Tal vez, si logramos saber cómo hizo ese hechizo, yo pueda descubrir la manera de romperlo.
Elizabeth sintió que sus esperanzas renacían al igual que Al Sha'ab.
-Muchos cuentan –Al Sha'ab comenzó a hablar de inmediato-, sobre todo las ancianas de nuestro pueblo, que el gran Emir, el Shake Tel Aviv, vio cómo su amada se hería su propio dedo con un hermoso cuchillo de oro para luego verter algo de su sangre en la pócima de un caldero hirviente mientras ésta recitaba el hechizo.
-¿Ella utilizó su propia sangre? –se asombró Elizabeth-. Me hace recordar un poco a la maldición del oro de Cortés…
-¿El oro de Cortés, dijiste? –repitió tía Dalma.
-Así es –la chica se volvió para mirarla-. Will y yo conocimos al capitán Jack Sparrow gracias a esa maldición.
-¡Oh! ¡Es cierto! Hablas de la maldición del "Perla Negra", ¿no es así? –comentó la pitonisa un tanto pensativa, pues comenzó a cavilar en una posible forma de romper la maldición del anillo.
-¡Claro! –exclamó de repente tía Dalma haciendo que los otros dos den un respingo por el susto-. ¿Cómo no me había dado cuenta antes?
-¿Q-qué es lo que pasa, tía Dlama? –inquirió la sobresaltada Elizabeth.
-¡Creo que ya sé cómo romper esa maldición! –fue la asombrosa respuesta de la pitonisa.
-¿De verdad? ¿Y cuál es? –preguntó la joven de inmediato mientras Al Sha'ab la miraba pasmado.
Sintiéndose muy importante, tía Dalma comenzó a pasearse por todo el salón bajo las miradas ansiosas de su par de oyentes.
-¡La sangre! –fue la repentina aseveración de la morena mujer-. La hechicera Jetzabel utilizó su propia sangre para concluir el hechizo. ¡Su sangre representaba todo el odio que le tenía al Shake Tel Aviv y a todos los demás hombres!
-Entonces… -dijo el árabe-, ¿cómo podremos romper la maldición del anillo de la calavera?
-¿Acaso, con más… sangre? –se arriesgó Elizabeth.
-Exactamente, niña –afirmó tía Dalma.
-Pero esa mujer murió hace ya muchísimos años –siguió diciendo la chica-, ya no podemos utilizar su sangre.
-No creo que sea su sangre la que tengamos que utilizar.
-¿Entonces la de quién? –inquirió Al Sha'ab un tanto extrañado.
-Pues tiene que ser la sangre de una mujer que ame incondicionalmente a un hombre, puesto que la sangre de la hechicera representaba exactamente lo opuesto: el odio.
-Eso suena un poco cursi… -se quejó el muchacho árabe.
-Lo sé, pero creo que es la única forma de romper la maldición.
-¿Y entonces la sangre de quién utilizaremos? –quiso saber la joven Swann, y la respuesta vino sola cuando tía Dalma y Al Sha'ab la miraron detenidamente.
-¡Qué! ¿Qué pasa? ¿Por qué me miran así? –comenzó a preguntar mientras se ponía más y más nerviosa la muchacha.
A todo eso, Jack y sus secuestradores se encontraban ya muy cerca del pueblo de Jiddah. Nuestro pobre y maltratado protagonista, ya no podía soportar todo el dolor que le provocaban las múltiples magulladuras que le salían a causa de aquel nefasto traqueteo boca abajo sobre la dura silla de montar. Le dolía todo el cuerpo.
Estaba a punto de quejarse, cuando de pronto, se dio cuanta que los venía siguiendo aquel pícaro caballo que lo había arrastrado por medio desierto hasta dejarlo medio muerto ante el Templo de la Hechicera. La distancia era de unos cien metros por lo menos, pero lo que más lo asombró, era que un grupo de varios jinetes venían por detrás de aquel atrevido corcel, a unos doscientos metros de distancia. Entonces, Jack reconoció a Will Turner entre ellos.
Jack estuvo a punto de proferir su alegría, pero logró dominar su lengua a tiempo, pues no quería que sus captores se dieran cuenta que los venían siguiendo y que estaban a punto de ser alcanzados. Y mientras hacía un gesto característico de él, comenzó a hablar como cotorra para entretenerlos.
-¿Se dieron cuenta de lo bonito que está este día? ¡Ouch! –comenzó a decir entre duros sacudones-. Casi le dan ganas a uno de salir con un par de chicas muy sensuales. ¡Ay!.
-Diversión que no comparto, señor Sparrow –replicó Jacobson un tanto molesto.
-¡Oh! ¡Es cierto! Me había olvidado que usted era "rarito"… ¿No será por eso que mezquina tanto al comodoro? ¡Ouch! –le replicó con malicia.
Jacobson lo fulminó con la mirada y le dijo muy molesto:
-Juro que cuando lleguemos al barco, le cortaré esa impertinente lengua, señor Sparrow.
-Navío. Se dice navío, mi estimado almirante. ¡Ay! –corrigió el terco pirata, pero luego su atención recayó sobre el callado James Norrington y le gritó lo siguiente:
-¿Y a usted, comodoro Norrington? ¡Uy! ¿Los días como estos no son perfectos como para traicionar la confianza que le había depositado una linda y sensual dama como yo?
James la miró de inmediato, no dijo nada, pero su rostro le dio a entender una sola cosa a Jack: arrepentimiento. Entonces, el capitán Sparrow se quedó callado, muy sorprendido por aquella expresión de tristeza.
Y era cierto, el comodoro Norringotn se encontraba muy avergonzado por lo que había hecho, pero ya era demasiado tarde como para volverse atrás en sus actos, ya que no podía oponerse a las órdenes de su superior. Bajó la mirada y dio un suspiro, ¡si tan solo jamás hubiera hecho ese trato con aquel hombre tan cruel! Pero, cuando más ensimismado estaba con sus pensamientos, él logró escuchar el ruido de los cascos de otro caballo que parecía venir por detrás de ellos, giró su cabeza hacia atrás para cerciorarse y se dio con que un gran grupo de jinetes del desierto liderados por Nefud Yidda, estaban ya muy cerca de ellos.
-¡¡Cuidado!! ¡¡Nos dan alcance!! –alertó el comodoro llamando la atención de su superior y desesperanzando a Jack Sparrow.
Sobrecogido por aquella noticia, aunque ya había estado preparado para algo así, el almirante George Jacobson pronto recuperó su sangre fría y procedió a utilizar una de sus tantas artimañas aprendidas en sus viajes y batallas por el mundo.
Sacando una bolsa de las alforjas y dándola vuelta mientras la sacudía con fuerza, dejó caer de ella un montón de bolas puntiagudas del tamaño de un puño, que se esparcieron por todo el camino.
-¡Eso nos dará tiempo para escapar! –exclamó mientras aceleraba la marcha seguido por Norrington.
Atrás de ellos, nuestro pícaro caballo había notado las maniobras del almirante y se detuvo inmediatamente permitiendo pasar a todos los que iban detrás suyo.
-¡Ya los tenemos! –exclamó el decidido y valiente Nefud Yidda, quien iba a la cabeza-. ¡Preparen los arcos y las flechas para dispa…
De repente, la mayoría de los caballos relincharon de dolor sorprendiendo a todos sus jinetes; algunos de estos jamelgos se cayeron al suelo con sus respectivos dueños, otros comenzaron a pararse en dos patas muy nerviosos sin que sus jinetes pudieran dominarlos y algunos otros caballos, se dieron a la fuga muy asustados, sólo unos cuantos quedaron ilesos y con los nervios templados, y entre sus afortunados jinetes, se hallaba William Turner.
-¡Yo iré tras ellos! ¡Los seguiré! –declaró el muchacho mientras volvía a ponerse rápidamente en marcha.
-¡Espérame, yo también iré contigo! ¡No podrás solo contra ese inglés infiel!–pidió el jefe de todos los bandidos mientras se levantaba del polvoriento suelo y lo veía marcharse irremediablemente.
-¡Mi señor! –se acercó uno de sus rufianes-. Muchos de nuestros caballos tienen las patas lastimadas por estas cosas metálicas –le dijo mientras se las mostraba-, ya no podremos darles alcance.
-¡Maldición! –se quejó Nefud muy molesto-. ¡Nuestros valiosos caballos! ¡Mi Baba! ¡Juro que esos desgraciados me las pagarán!
Y dirigiéndose hacia sus hombres, les dijo:
-¡Denme un caballo! ¡Los que puedan acompañarme, háganlo! ¡Vamos a liquidar a esos infieles!
Varios de sus compinches dieron un grito de exclamación y se alistaron inmediatamente para seguir a su amo.
Mientras tanto, en el "Templo de la Hechicera", tía Dalma y los demás, estaban a punto de descubrir más secretos acerca de la maldición.
-¿Por qué se llamará "La Maldición del Anillo de la Calavera?" –se preguntó un curioso Al Sha'ab.
-Es verdad –apuntó la hija del gobernador-, no he visto ninguna calavera hasta ahora…
Luego de unos momentos de intensas cavilaciones, la pitonisa dio con el misterio del nombre, ¡por fin sabía lo que había pasado con la hechicera!
-Pues yo creo… -comenzó a decir mientras los otros dos la miraban con detenimiento-, que la calavera a la que se refiere, es a la de la hechicera Jetzabel, ¡ella murió después de hacer este hechizo! ¡Por eso es tan fuerte la maldición! ¡Por eso nadie la encontró!
-Por alá, ¿tanto odiaba a los hombres esa mujer? ¿Tanto como para suicidarse? –se asombró el árabe.
-Jack dijo que el tesoro de donde consiguió el anillo, es conocido entre los piratas como: "El Tesoro de la Calavera Dormida" –apuntó Elizabeth.
-¿"El Tesoro de la Calavera Dormida? –repitió la pitonisa otra vez ensimismada-. Entonces…
-¡La calavera está en el tesoro que encontró nuestra Ama! –exclamó el árabe muy contento con su descubrimiento mientras golpeaba con su puño la palma de su mano.
Las otras dos lo miraron desconcertadas, y un poco avergonzado, Al Sha'ab agregó a modo de explicación:
-Lo que pasa, es que le decimos Ama a la capitana Sparrow porque iba a casarse con nuestro amo Yidda…
-Es capitán Jack Sparrow, señor Al Sha'ab –corrigió la muchacha muy molesta.
Ajena a ese fútil diálogo, tía Dalma dijo:
-Seguramente debe estar en ese tesoro… Pero me pregunto: ¿por qué se llamará "calavera dormida?.
-¿No significará que habrá que despertarla? –inquirió Elizabeth.
Esta vez, fueron tía Dalma y Al Sha'ab quienes miraron con detenimiento a la chica, pero comprendieron, que aquella descabellada idea, no era tan descabellada después de todo.
Y en el puerto de Jiddah, Will Turner cabalgaba a toda velocidad tratando de dar con los captores de la capitana "Jacky" Sparrow, pero desde que los había perdido de vista en el Zoco, no tenía idea hacia dónde dirigirse, así que tomó directamente hacia donde el "Perla Negra" se encontraba amarrado.
Cuando llegó, vio que el capitán Barbossa se encontraba cómodamente apoyado el la balaustrada con su inseparable monito en el hombro. Eso le dio muy mala espina a nuestro joven aventurero. Jack no se encontraba allí.
-¡Barbossa! ¡¿En dónde está Jack?! –preguntó Will con gran ansiedad en cuanto se puso a la vista, sin bajar del caballo.
Muy sorprendido, el pirata le respondió:
-¿De qué demonios me estás hablando, muchachito? Yo creí que Jack estaba con ustedes…
-Pues no. Norrington y Jacobson lo secuestraron para llevárselo a Beckett.
Entonces, un gran revuelo se armó entre los tripulantes del "Perla Negra" al saber sobre el fatídico destino de su alocado capitán.
-¡Esos malditos traidores! ¡Ya sabía yo que no podíamos confiar en ellos! ¡Debí haberles arrancado el corazón en cuanto pude! –se quejó Hector Barbossa con verdadera furia y frustración-. ¿Y en dónde demonios están ahora? –le preguntó al nervioso herrero.
-¡No lo sé! ¡Los perdí de vista en cuanto entramos al zoco! ¡Por eso vine hasta aquí!
-Eso quiere decir que vinieron a tomar un barco para huir inmediatamente de nosotros –arguyó Gibbs.
-Pero ningún barco puede zarpar de inmediato, antes tiene que prepararse –comentó el capitán McKinley.
-Entonces… ¿cuál será ese barco? –inquirió Ana María.
-¿Alguno de ustedes ha visto al doctor? –fue la reveladora pregunta de Beatriz.
Todos se volvieron para mirar a la astuta mujer.
No tan lejos de allí, Jacobson, Norrington y su prisionera, llegaron a todo galope hasta un barco del mismo tamaño que el que Will y Jack le habían robado a Norrington la otra vez: "The Interceptor". Allí los estaba esperando el doctor Chritian Jacobson, en el puente.
-Recibí tu mensaje con la palomita –le dijo tranquilamente mientras veía a su sobrino desmontar y tomar a su prisionero-. Lo hice preparar todo lo más rápidamente posible. Estamos listos para partir.
-Muchísimas gracias, tío –le dijo George mientras lo miraba con gratitud y le colocaba una mano en el hombro mientras que con la otra sujetaba fuertemente el brazo del pirata-. Ahora, debemos partir lo más rápidamente posible, nos están siguiendo, como lo supuse.
-… Lo tenía todo preparado… -murmuró el comodoro sintiéndose un tanto decepcionado y engañado por su amigo-…, y no me dijo nada…
-¡¡Abordemos el barco!! ¡¡Zarparemos inmediatamente!! –ordenó apresuradamente el almirante mientras subía a bordo con los demás.
-Navío, se dice navío, almirante –le corrigió el pirata de inmediato. Jacobson lo miró enfurecido y lo lanzó fuertemente contra la cubierta del barco. Mientras el pobre y vapuleado Jack se sentaba y ordenaba sus ideas, el almirante ordenó:
-¡Aten con cadenas a este estúpido a uno de los mástiles! ¡Y si dice alguna estupidez, golpéenlo! –luego lo miró y le advirtió con un terrible tono de furia:
-Se arrepentirá por haberse metido en mi camino, capitán Jack Sparrow…
-¡Por fin me llamó capitán! –Jack festejó alegremente, pero no le duró mucho, pues el almirante lo golpeó rudamente en la cara, haciéndole callar.
Mientras lo ataban, Jack Sparrow no podía creer tanta saña en contra suyo. ¿Tanto lo odiaba aquel sujeto?
Al ver aquel terrible maltrato en contra de su querida pirata, James Norrington permanecía como si estuviera petrificado, dudando en seguir ayudando a su inclemente amigo.
Aunque no lo demostraba demasiado, el capitán Sparrow se encontraba bastante intranquilo y desesperado, pues si nadie lograba rescatarlo a tiempo antes de que lo llevaran ante Beckett, sería condenado a estar para siempre a su servicio como una triste mujerzuela (si antes no lo mataba el desquiciado de Jacobson).
James notó su desesperación y cerró fuertemente los puños, impotente ante el destino. ¿Acaso sería capaz de dejar a la mujer que tanto amaba en manos de su peor enemigo? ¿Sería capaz de hacerlo por un ascenso? ¿Estaba cometiendo un terrible error?
Mientras el barco enemigo soltaba amarras y se hacía a la mar, el capitán Barbossa había ordenado que toda la tripulación se separara para poder buscar mejor a lo largo del puerto de Jiddah, pues creía que si a Jack se lo habían llevado a otro barco, sería uno que estuviera a punto de zarpar muy cerca se allí.
Fue cuestión de mala suerte, pero Will, Barbossa y Gibbs dieron con la embarcación buscada justo cuando ésta ya estaba muy lejos de su alcance. ¿Cómo sabían que Jack iba a bordo? Pues el joven Turner llevaba la brújula del capitán Jack Sparrow, y les indicaba que en aquel barco iba ella.
-¡Maldición! –se quejó Turner-. ¡Llegamos tarde!
-¡Señor Gibbs! ¡Prepare inmediatamente al "Perla Negra"! ¡Zarparemos rápidamente a su encuentro! –ordenó el capitán Barbossa.
-Este… ¡Sí, mi capitán! –asintió el aludido un tanto tomado de sorpresa.
-¡No! –exclamó Will-. ¡No podemos marcharnos sin los demás!
-¿Acaso quieres dejar a Jacky con esos sujetos pestilentes, muchachito? –se molestó el pirata mientras se le paraba frente a frente, desafiándolo, pero el joven Will no pensaba ceder.
-¡Claro que no, pero no puedo dejar abandonada a Elizabeth! ¡Además, tía Dalma sabe cómo salvar a Jacky! ¡Tenemos que esperarlas, ellas no tardarán en llegar! –y bajó el tono de voz al igual que su cabeza-. Tenemos que esperarlas, aunque nos duela abandonar a nuestra querida capitana a su suerte…, tenemos que esperarlas.
Entonces, viendo que Barbossa no se decidía con lo que iba a hacer al final, Gibbs agregó:
-Señor, usted sabe que el "Perla Negra" es el navío más veloz de los siete mares. Confiemos nuestra suerte y el destino de Jack en nuestro querido barco.
Hector Barbossa lo miró con detenimiento por unos momentos, hasta que gruñó muy molesto y dirigió su mirada hacia el pequeño puntito que iba desapareciendo en el horizonte marítimo. Ésa era su manera de asentir a las peticiones de ellos dos.
-Jacky… -murmuró el joven Will Turner al ver cómo aquel barco se iba alejando cada vez más y más con su preciosa carga humana.
Notas de una Autora Descuidada:
¡Hola! ¡Por fin otro capítulo nuevo! Me salió un tanto largo… En fin, ahora sí que en el próximo capítulo comenzará la última parte. ¿Lograrán Will y los demás llegar a tiempo para evitar que Beckett ponga sus malvadas manos sobre Jack? ¿Norringotn cambiará de parecer y ayudará a su amada? ¡Muy pronto lo verán!
¡Por fin pude ver la tercera parte de Piratas del Caribe! Aunque el sonido no era muy bueno del vcd, me gustó mucho más que la segunda, aunque me entristeció el terrible destino de Will, Norrington, el padre de Elizabeth y Elizabeth. Pero Barbossa y Jack le pusieron la cuota graciosa a la peli, ¡y me encantó!
Lo bueno de todo esto, es que ahora conozco mucho mejor a Barbossa, ¡y al padre de Jack Sparrow! ¡Por fin lo haré salir en mi fics de "El Libro del Destino"! ¿Se imaginan cuando se entere de que su "hijito" se convirtió en mujer para ponerse de novio con un oficial naval? No sé el nombre de él , ¿me lo dirían?
Para el gusto (y mi gusto), de todas ustedes, he decidido que haré los dos finales con sus respectivas historias, ¿qué les parece? ¡Me encanta escribir y darles gusto!
¡Bienvenida a mi alocado fics, Sakurith! ¡Espero que te siga gustándo! Pobres, pobres ojos… no puedo evitar sentirme un poquitín culpable. Y sí, mi querida lectora, hago todo lo posible para que esta historia salga bien y que Jack sea el mismo de las pelis (especialmente de la primera) ¡Mil gracias por todo lo que escribiste! Y ten por seguro que la seguiré hasta terminarla.
¡Bienvenida a mi fics, mi querida Perla! ¡Espero que te siga gustando! Vos estate tranquila, que de seguro volverás a ver a Jack todo hecho un adonis masculino al final de esta historia, ¿sí? Y también ten por seguro que no suprimiré ninguna escena entre Jack y Elizabeth…, jeh. ¡Ah! Tengo que decirte que yo soy toda una inútil bajando cosas por internet, pero me gustarías que me contaras algunas cosillas que suprimieron en la peli. ¡Gracias por dejarme un reviews!
¡Bienvenida a mi historia, Cissy Sparrow! ¡Espero que la sigas leyendo! Te confieso que yo también soy admiradora de los personajes de Jack Sparrow y James Norrington (¡me encantan como actúan los dos!), pero también me gusta mucho Hector Barbossa. Te cuento que no era mi real intención enredar a estos dos personajes en una relación así, pero las cosas sucedieron y yo no pude detenerlas, qué se le va a hacer, ¿no? ¡Escribo por pura inspiración! Realmente es una lástima que Norrington haya muerto, pero bueno, así lo quisieron los escritores. ¡Ten por seguro que seguiré escribiendo!
Mi querida Neru Hikary: Al pobre de Jack nunca le salen las cosas como las planea, ¿no? Norry ha hecho su elección, está arrepentido, ¿pero tendrá el tiempo justo para revertir las cosas? Eso ya lo veremos. Y bien, he decidido hacer los dos finales y las dos historias ¿qué te parece? ¿Quieres saber cómo se llevarían ellos dos juntos? ¡Pues yo también me lo pregunto! La verdad, nunca sé exactamente lo que voy a escribir, tengo la idea fija, pero una vez que he empezado a escribir… ¡hasta me sorprendo yo misma! Es cierto eso de que van a hacer una 4 peli de Piratas, ¡hasta harán una 5ta!
Mi querida AresShion: ¡Claro que haré los dos finales y sus respectivas historias! ¡De eso tenélo por seguro! Ahora Jack sabe lo que es cuando eligen la conveniencia que a los sentimientos… jeh. ¡Saludos, mi querida Ana!
Mi querida Isa Luna: Nadie tiene idea de lo que Geroge (Isabel) Jacobson puede llegar a hacer para conseguir sus objetivos… Si pasó casi toda su vida fingiendo ser un hombre para poder vengar a su familia, ¿de qué te imaginas que sea capaz de hacer? Ella es MUY peligrosa.
Mi querida aLdI: Estoy en pleno acuerdo con vos con lo de Pintel, Ragetty y Norrington. En cuanto al almirante Jacobson, aún no estoy segura de si la haré aparecer en "El Libro del Destino", pero creo que no lo estará y dejará en paz a Jacky y a Norry. ¡Estas historia tendrá dos finales!
Mi querida Pisom: realmente estás tan loquita como Jack Sparrow, mi estimada lectora colegiala, jeh. Bueno, muchas gracias por hacerle propaganda a mi fics con tus compañeras, ¿qué opinaron al respecto?
Mi querida Andreaeb182: Se nota que te encanta Will, ¿verdad? ¡Él es guapísimo! Qué bello lugar en donde vives… ¡como me gustaría conocerlo! En fin… bien, en mi humilde opinión, yo creo que primero deberías publicar un fics, para saber cuáles con tus capacidades literarias, y después de eso, escribas la novela. ¡Me sirvió a mí! (avísame cuando comiences a hacerla) ¡Suerte con tu dificilísima carrera!
Mi querida Dafty: Pues no tienes que elegir, ¡al final haré las dos historias! ¡Y todas contentas! Veré si puedo seguir sorprendiéndolas a todas ustedes más adelante.
Mi querida Mizu no Ryu: ¡Tanto tiempo sin saber de vos! ¡Que alegría volver a leerte!
Espero que estés ok de salud al igual que tu compu… Veo que conocés al actorazo chino Chow Yun Fat, aunque en esta peli no se lució (porque no fue gran cosa su personaje), en "El Tigre y el Dragón" y "Ana y el Rey", demuestra lo bueno que es actuando. En cuanto a Ketih Richards, bueno, es cantante, no actor el pobre. Personalmente, la peli estuvo bien, pero hasta ahí nomás.
Mi querida Leo Black Le-fay: No te preocupes más ¡haré los dos finales! ¡ustedes decidirán qué historia seguir! ¡Suerte con los estudios, mi niña! (Cuéntame cómo te fue) Me alegra que esta historia te levante los ánimos.
Mi querida La Cosa: No pidas disculpas por tus reviews ociosos, con que me escribas de vez en cuando, es suficiente, ¿sí? Sí, un minuto de silencio por Norry y el papá de Elizabeth.
Mi querida CeledrianMoon: a mí también se me hacía raro que Jack y James estén juntos, pero a medida que me iba divirtiendo escribiendo sobre ellos dos, ¡me encantó!
Mi querida León Dorado: ¡Vaya sorpresa leerte de nuevo! ¿Cómo has estado? ¿Qué te pasó? Bueno, veo que acertaste con tu pregunta de dónde están los sentimientos de James, o que Jack nunca sabe lo que quiere realmente. ¡jah jah jah! ¡Claro que Jack tiene que ser mujer para besar a Norry! Si no… ¡horror! ¿Dices que es una pareja rara y especial? ¡Pues acertaste nuevamente! Y yo también amo a Jack como hombre, pero también adoro a la parejita de Jacky y Norry. Espero que en un futuro sea una buena escritora o directora de cine, espero que el destino así lo quiera. ¡Me encanta contar historias! ¡Bye, Caro!
Mi querida Jenny Flint: Y ten por seguro que haré los dos finales y sus historias. Estoy de acuerdo con vos cobre que Elizabeth se puso a hacerse la mala con el pobre Norrington, ¿acaso no le vio la cara que tenía? ¡El duelo entre James y Beckett será genial!
Mi Opinión Personal Sobre "Piratas del Caribe: Hacia el Fin del Mundo":
Acabo de ver "La Maldición del Perla Negra" en el canal 13 de Argentina, y después de verla, me acordé de la tercera parte y pensé: "¿Cómo es posible que personajes tan lindos como estos, una historia tan linda como esta, la hayan transformado tanto hasta haber perdido aquel "encanto" que tenía la primera peli?" Entonces, allí me di cuenta de la transformación de Piratas del Caribe, pasando de una historia brillantemente genial a una completamente oscura.
La tercera parte es una buena película y nada más para mi pesar, mejor que la segunda pero menos linda que la primera. Demasiado oscura a mi entender, muertes innecesarias y destinos terribles para los protagonistas. El guión me pareció más entendible que la segunda parte, pero había algunas escenas un tanto "estúpidas" para la peli.
Pero aún así, sencillamente me encantó que el capitán Hector Barbossa apareciera mucho en esta peli (¡sale mucho más que los otros!), le da un toque especial que le faltaba a la segunda. Y también me gustó como murió Norry, valientemente sin darle su alma a Davy Jones.
Pero
extrañaré a Norrington, al padre de Elizabeth y a tía
Dalma. Para mi entender, la muerte de los dos primeros fue
completamente innecesaria, al igual que la de Cuttler Becket, que aún
podía haber seguido haciendo sus maldades en una peli más.
¡Como me hubiera gustado verlo pelear con Jack Sparrow en un
gran final con un espectacular duelo de espadas! Nada de monstruos y
dioses en medio.
Opino, al igual que Mizu no Ryu, que a
diferencia de los trabajos anteriores los guionistas la fundieron,
exagerando a los personajes, y dándole giros a las
personalidades según era necesario en el guión.
Los
efectos especiales y la buena banda sonora no son suficientes para mí
si la historia de la peli no es lo suficientemente buena.
Las actuaciones que más me gustaron fueron la de Deep (sobre todo la cara que pone cuando Davy Jones "mata" a Will), Davenport (James) (aunque salió muy poco, pero sabe actuar muy bien, se notaba en el personaje su gran pesar por lo que había hecho). Hollander (Becket), Rush (Barbossa) y Harris (tía Dalma). En cambio, he notado para mi pesar, que la actuación de Bloom vino desmejorando desde la segunda peli, y la actuación de Keira es casi la misma de siempre.
Y definitivamente no me gustó el destino de Will y Elizabeth como pareja, demasiado triste y terrible, no te deja soñando como con el final de la primera peli. Y Elizabeth se queda completamente sola con su hijo.
La muerte de Beckett fue demasiado sencilla para mi gusto. Un hombre de mente siniestra y calculadora, me pareció estúpido que se atontara al final.
Noté que Jack y Barbossa terminan como lo habían estado desde la primera peli, pero si los escritores quieren que Piratas del Caribe vuelva a ser lo que era antes, va a ser un tanto difícil sin algunos personajes de cierta importancia. Nada volverá a ser lo mismo que antes, y eso es una lástima.
No me
gusta la idea del tema de la "inmortalidad" de la que tratan al
final de la peli Barbossa y Jack, no quiero que se convierta en algo
parecido a Dragon Ball con eso de andar pretendiendo con la vida
eterna, como si a ellos jamás los alcanzaría la muerte.
Ya nada parecería peligroso para nuestros amados
personajes.
En resumen, la tercera parte es una peli entretenida,
con sus fallos pero linda al fin. Pero, su final te deja un sabor
amargo en la boca, y no uno dulce como en la primera.
¡¡Sí a una buena historia!! ¡¡No a una historia comercial llena de pretensiones con asombrosos efectos especiales!!
Yo no soy quien para criticar esta linda película, pero, no puedo evitar decir lo que no me gustó.
En fin, espero que para las próximas dos películas, nuestra linda historia de piratas se recupere. ¡Tengo esperanzas!
¡Las quiero!
Sayounara Bye Bye!
Gabriella
Yu
¡Ah! ¿Ya saben que nuestro querido Johnny Deep
se casó éste fin de semana con Vanesa Paradis, su
pareja de hace ocho años con quien tiene dos hijitos?
