***Hola a todos! Aquí estoy de nuevo con el siguiente capítulo de mi historia! Éste dedicado a Usagi, por supuesto, ya que fue su cumpleaños este viernes ^_^ Otanjoubi omedetou, Usagi-chan! Espero que lo disfrutéis mucho, ya va quedando menos para el gran final! Nos vemos pronto con el siguiente! Pasadlo bien! ***

***Sailor Moon y sus personajes originales no son de mi propiedad, pero a que sería estupendo que su historia terminase justo así? :-) ***

CAPÍTULO 53 – RECONSIDERACIÓN

Templo Hikawa

Varias burbujas doradas gigantes llegaron a la parte superior de la larga escalinata del templo, y estallaron al contacto con su suelo de piedra, dejando ver al variado grupo de agotados y heridos guerreros, que habían deshecho su transformación durante el viaje de vuelta.

"Al fin hemos vuelto…!" dijo Ami

"Gracias al cielo… Realmente necesito un baño caliente…" comentó Yaten

"Hogar dulce hogar!" dijo Minako con alegría

"Sí… Hablaremos de eso mañana…." comenzó Rei "…o es que de verdad tenéis pensado quedaros a vivir en mi casa para siempre?"

"Para nada…" respondió Haruka con aspereza, haciendo reír a Michiru

"No te preocupes Rei-chan…" dijo Makoto, que llevaba en brazos a la ya dormida ChibiChibi "No invadiremos tu casa mucho más tiempo… Pero por esta noche, todos necesitamos descansar" dijo, retirándole con dulzura un ricito de pelo fucsia de la cara a la niñita.

De pronto, todos escucharon una voz que venía de entre las sombras.

"Ma… Makoto-san?"

"Quién anda ahí?!" exclamó Taiki, poniéndose en guardia delante de las chicas.

Todos adoptaron poses defensivas al instante, preparándose para cualquier cosa. Los ojos de Oodachi se veían brillar de un rojo ígneo en la oscuridad, dirigiendo una mirada feroz hacia el frente. El sol ya se había puesto y no podían distinguir el origen de la voz, que parecía provenir de la entrada del templo.

"Muéstrate!" exigió Setsuna, su varita de transformación ya en su mano mientras empujaba detrás suyo protectoramente a Hotaru.

"No! Soy… Soy yo…!" escucharon decir a la voz, y pudieron distinguir una silueta oscura sentada en las escaleras de madera del porche del templo levantándose y caminando hacia ellos con los brazos en alto en señal de rendición "Por favor… no me ataquéis…!"

De pronto, Makoto reconoció esa voz familiar.

"Motoki… san?" preguntó en alto

"Qué? Motoki-kun?" dijo Mamoru, mirando a la chica y después adelante hacia el visitante desconocido

"Sí… soy yo!" respondió Motoki, acercándose más a ellos y saludándolos a todos torpemente "Ho… Hola… Makoto-san… Mamoru-kun… Inquietante hombre de ojos brillantes… Gente famosa…Chicas…"

"Motoki-san!" repitió Makoto, sus mejillas tornándose rosadas de la sorpresa, y abriéndose camino entre sus amigos para llegar hasta él.

Cuando al fin estuvieron frente a frente, ella sonrió complacida. Pudo ver que él suspiraba aliviado y luego le dirigía una mirada confusa.

"Ese… bebé…?" preguntó Motoki

Makoto se percató de que todavía llevaba en brazos a ChibiChibi.

"Eh? Ah!" tartamudeó "Ella es… es… familia de Usagi… o algo así…. No es mi hija ni nada!" dijo, poniéndose colorada de la vergüenza "Qué… haces tú aquí… a oscuras?" preguntó Makoto cambiando de tema. Sus palabras contenían verdadera preocupación por él.

"Yo… estaba preocupado… por ti" respondió, apartando la mirada

Makoto se ruborizó.
"De… verdad?"

"Bueno… Después de todo lo que pasó, no supe nada más de ti tras tu coma, y no sabía si te habías recuperado bien, y después escuché lo de esas extrañas explosiones en el bosque… Y ahora que sé quiénes sois en realidad… supuse que estabáis en problemas y… decidí venir a ver si estabas bien…" dijo, atropellando las palabras "Espero no ser inapropiado…"

Los ojos de Makoto estaban muy abiertos del asombro.

De hecho, todos estaban igual… ya que sólo estaban un par de pasos detrás de ella, observando sin ningún pudor todo lo que pasaba entre la pareja, igual que si estuviesen viendo una película.

"Para nada…!" respondió Minako por ella, no dejándole tiempo a su amiga a reaccionar.

"Minako-chan!" la riñó Makoto, girándose de repente y percatándose de que todos les estaban mirando.

"Ah!... Sí!" reaccionó Ami con timidez "Nosotros… nos vamos dentro…" dijo, mientras el grupo empezaba a moverse hacia el templo con sonrisas incómodas.

"Qué, ya?" protestó Minako mientras Rei la empujaba para que avanzase "Quería ver cómo terminaba esto!"

"Por supuesto que no!" dijo Rei, molesta

"JooooOOOOOooo!" se escuchó protestar a la rubia mientras desaparecían en el interior del templo.

Ami se detuvo un momento para coger a la pequeña ChibiChibi de los brazos de Makoto, haciéndola gemir a modo de protesta por despertarla.

"Nos vemos, Motoki-san!" añadió con una educada inclinación de cabeza, y los dejaron solos en el patio.

"Perdona por todo esto…" dijo Makoto una vez estuvieron a solas

"En absoluto…" dijo Motoki con una sonrisa

"Así que… has estado esperando aquí a que regresase…? Pero desde cuándo…?"

"Desde esta mañana, cuando empezaron las explosiones. Yo… me preocupé mucho y no lograba concentrarme en hacer nada más así que simplemente decidí venir…"

Makoto se ruborizó.

"Es… muy dulce por tu parte haber venido a visitarme…" dijo ella con timidez

"Estás… bien?" le preguntó, mirando intensamente a sus ojos verdes

Ella sólo pudo asentir. Tenía un nudo en la garganta y los ojos se le habían humedecido de la emoción. Él se preocupaba por ella. Lo hacía de verdad.

Motoki levantó la mano hacia el rostro de ella, dudando en el instante antes de tocarlo. Tragó saliva y al fin se decidió a extender la mano hasta que sus gentiles dedos tocaron su mejilla. Ella pudo sentir su calidez y suavidad… y cómo sus mejillas reaccionaban ardiendo bajo su caricia. Era un hombre tan dulce y amable…

"Tienes… tienes un rasguño en la mejilla…" le dijo, mientras pasaba los dedos sobre su herida con toda la delicadeza posible, su voz un poco temblorosa debido al íntimo contacto.

Ella sonrió. Había pasado por tantas cosas en esta última batalla… Le dolía todo el cuerpo, e incluso había llegado a estar muerta durante un tiempo… Ese rasguño era el menor de sus problemas, pero no quería preocuparle más.

Tomó la mano de él con la suya y le dijo "Estoy bien. De verdad lo estoy. De hecho, todo está bien ahora"

Su sonrisa era tan amplia y sincera que él no tuvo más remedio que creerla.

"Eso… es estupendo, entonces" le dijo, devolviéndole la sonrisa y apartando la mano de ella con timidez.

"Sí…" dijo ella como un eco

"Bueno… No te molestaré más entonces, ya es muy tarde y estoy seguro de que necesitarás descansar en condiciones. Y cuídate ese rasguño en tu bonito rostro, vale?" le dijo, mientras se encaminaba hacia la salida.

"Va… Vale…" respondió ella.

Se quedó ahí parada, viéndole marchar caminando lentamente hacia la escalinata que le separaría una vez más de su lado. Y sintió una sensación como si se le clavasen agujas en el corazón. La última vez que él se fue, acababa de despertarse de un largo sueño tras haber perdido su alma. Había planeado visitarle, para llevarle unas galletas en agradecimiento por haber cuidado de ella, pero el enemigo había atacado y secuestrado a Setsuna y ella no había tenido oportunidad de ir a verle después de eso. Casi había muerto sin verle una vez más, sin decirle lo que sentía por él. No quería que eso pudiese volverle a pasar. Si esta batalla le había enseñado algo, era a valorar cada momento que se pasa con las personas a las que aprecias, a sacarles el máximo partido y a perseguir tus sueños… ya que nunca sabes cuál será tu último día…

Debía reconsiderar su estrategia. Ella era una romántica empedernida, pero si su príncipe encantador era demasiado vergonzoso y respetuoso para dar el primer paso, tendría que ser ella la que lo diese para poder conseguir su perfecto final de cuento.

"Motoki!" gritó de pronto. Ni siquiera se percató de que lo había hecho hasta que él se dio la vuelta.

"…si?" preguntó él educadamente con una dulce sonrisa

Ella no dijo nada. No había nada que decir. Inspiró hondo y recorrió con decision la distancia que los separaba. Sin pararse siquiera a pensar, y dejando que su corazón guiase sus movimientos, en cuanto llegó hasta él le besó en los labios. El beso más dulce.

Los ojos de Motoki se abrieron de par en par al principio por la sorpresa, pero enseguida le devolvió el beso. La tomó con suavidad por los hombros y atrajo su alto cuerpo hacia él con delicadeza, para profundizar el beso de amantes. Makoto se sintió exultante con ese gesto. Él estaba correspondiendo a su amor. Ella lo había arriesgado todo con esta jugada, pero le quería de verdad. De hecho, siempre había sido así, y ahora se daba cuenta de ello mientras disfrutaba de cada segundo de su dulce y húmedo beso y se sentía como si llevase toda la vida buscando el sabor de sus labios. Siempre le había tenido delante y ella no se había fijado hasta ahora, pero siempre había sido él. Él era el hombre para ella.


Luna

"Fighter… Esto es…!"

"…increíble…" dijo el nuevo rey de las Estrellas, acabando la frase de su amada

"Qué… Cuándo… Por qué…está así?" preguntó Serenity totalmente estupefacta

"Y me lo preguntas a mí? Es TU palacio el que acaba de reconstruirse solito!"

Desde luego, la imagen que tenían ante sus ojos era tan maravillosa y abrumadora que apenas podían creer lo que veían. Frente a ellos, el Palacio de la Luna ya no estaba en ruinas. Estaba pulido y resplandeciente como si acabase de ser construido, sus cúpulas y torres destacando con majestuosidad con su blanca pureza perlada contra el índigo cielo estrellado. Hasta los jardines habían vuelto a crecer, desbordantes de árboles llenos de hojas plateadas nunca antes vistos y hermosas flores brotando por todas partes, componiendo un marco perfecto para el impresionante palacio marfil.

"Cómo es esto posible…?" siguió preguntando Serenity, mientras poco a poco avanzaba anonadada hacia el frente.

En cuanto cruzó el arco de la entrada principal del palacio y sus delicados pies se posaron en el camino de losas de mármol que atravesaba los jardines hasta la escalinata del Palacio, todas las lámparas distribuidas por el lugar se encendieron al unísono con una tenue luz mágica, mostrándoles el camino hacia el edificio principal, y empezó a brotar agua de todas las maravillosas fuentes, produciendo una alegre y deliciosa melodía que llenó el ambiente con su musicalidad.

Serenity se tapó la boca del asombro.

"Alucinante…" dijo Fighter, uniéndose a ella "Parece que todo este lugar esté dando la bienvenida a su largo tiempo ausente Reina…"

Serenity estaba a punto de llorar de la emoción. Nunca se había imaginado siquiera que algo así fuese posible. Nunca pensó que vería el Castillo de la Luna con el esplendor recuperado que tuvo durante el Milenio de Plata.

"Es tan hermoso…" sólo podía decir

"Tan hermoso como su Reina…" dijo Fighter con una sonrisa encantadora.

Ella le miró, ruborizándose.

"Vamos a curar a tu madre…" propuso ella, volviendo a la realidad.

Fighter asintió y la siguió por el camino pulimentado, llevando en sus brazos el cuerpo de su madre.

Una vez estuvieron en el interior del Palacio, caminaron con lentitud. No podían evitar ir deteniéndose a admirar cada detalle de su delicada construcción y su estilosa decoración. Serenity logró al fin encontrar la sala de oración, aunque ahora tenía un aspecto muy distinto al de la última vez que estuvieron allí.

En el centro de la abovedada sala circular, encontraron el pilar sagrado que habían visto la última vez. Ese pilar era el centro de toda la magia del Palacio. Como si de algún modo hubiese estado esperando su visita, había un diván totalmente blanco justo delante de él.

"Colócala ahí…" dijo Serenity, y Fighter la obedeció con delicadeza, colocando el cuerpo sin vida de su madre de la mejor manera posible. El cabello dorado y cobrizo de Galaxia parecía aún más brillante en ese entorno tan blanco.

Serenity rodeó entonces el pilar hasta colocarse en su otro lado y movió sus manos hacia adelante para colocarlas con las palmas hacia arriba frente a ella. Cerró los ojos, y el Cristal de Plata de su corona comenzó a brillar. El brillo se movió entonces hacia sus manos, hasta que la legendaria joya se materializó en ellas, levitando ligeramente sobre sus palmas. Entonces las separó y el Cristal de Plata flotó hacia abajo en dirección al centro del pilar. En cuanto estuvo situado allí, lanzó un estallido de luz increíblemente brillante que hizo brillar a todo el Palacio con él.

Fighter vio cómo de pronto el cuerpo de su madre quedaba rodeado por un débil halo de luz.

"Está hecho…" dijo Serenity, abriendo los ojos "Llevará un tiempo, pero su cuerpo sanará…"

"Muchas gracias por…" comenzó, cuando de repente se percató de que los ojos de la Reina se ponían en blanco y empezaba a caerse "Odango…!" exclamó, corriendo hacia ella y cogiéndola en brazos justo antes de que cayese al suelo.

"Fi… Fighter…" dijo, apenas consciente

"Odango, qué te pasa?" preguntó preocupado
"Estoy… bien…" respondió ella forzando una sonrisa "Sólo… un poquito… cansada…."

Fighter sonrió con ternura. Pues claro que lo estaba. Había sido un día larguísimo cargado de todo tipo de emociones, y ella había usado mucho más poder que en toda su vida… Y por supuesto, además de todo eso estaba embarazada de su bebé juntos.

"Odango perezosilla…" dijo con dulzura "Te llevaré a dormir"

La cogió en brazos como un novio coge a una novia el día de la boda, sujetándola tan cerca de su pecho como le era posible. Le besó la frente con todo su amor, y ella murmuró su nombre con una sonrisa. Ya estaba profundamente dormida.


Templo Hikawa

Una vez en el interior del templo, el exhausto grupo se organizó para pasar la noche.

"De acuerdo, una vez más… mi actividad favorita… Distribuir dormitorios!" dijo Rei con sarcasmo "…Cómo es posible que CADA noche que pasamos aquí somos un grupo diferente de personas y tenemos que cambiar las habitaciones una y otra vez?!"

Oodachi colocó una amable mano sobre su hombro, tratando de calmar su humor de perros.

"Vamos, no es tan complicado!" intervino Minako con una sonrisa "Veamos… Yo dormiré con Yaten y…"

"Ni hablar" la interrumpió Haruka de pronto "Esto es un templo, no una casa de citas! Nada de dormitorios mixtos"

"EEhhhhhh?! Pero eso no es juuuuuuuuuuuusto!" protestó Minako "De modo que como Michiru y tú sois las dos chicas podéis dormir juntas y yo no puedo dormir con Yaten aunque ahora estemos saliendo oficialmente?"

"No, no es por nuestro género, es porque somos más MAYORES y más responsables… Y por cierto, nosotras ya vivimos juntas!"

"Pero…!"

"Minako-chan, Haruka-san tiene razón… No compliquemos más esta situación por esta noche…" dijo Ami, poniendo un poco de cordura en su amiga

"Hmmmmm…. Vaaale…. por esta noche…." concedió Minako al fin

"Muy bien entonces" comenzó Rei de nuevo "Haruka y Michiru duermen en su habitación habitual, y Taiki y Yaten en la suya; Setsuna y Hotaru pueden dormir en la antigua habitación de Galaxia y nosotras cuatro dormiremos en mi habitación con ChibiChibi…"

"Chibi!" repitió alegremente la pequeña niña al oír su nombre. Se había vuelto a despertar y ahora estaba tan espabilada como si hubiese dormido una noche entera.

"…eso…" continuó Rei "…y Mamoru-san y Oodachi pueden compartir el dormitorio de dos camas"

"Perfecto, Rei-san… Si me disculpáis entonces…" dijo Setsuna, con una sonrisa agotada "Buenas noches a todos" dijo con una leve inclinación de cabeza y se marchó por el pasillo. Hotaru les deseó buenas noches también y se marchó siguiendo a su casi madre.

"Yo también necesito una buena noche de descanso…" anunció Oodachi, que seguía débil por su experiencia previa de casi muerte "Te veo mañana, Melena Noctura" le dijo, besando a Rei en los labios un beso de buenas noches muy dulce que la hizo sonrojar.

"Sí, yo voy a tomarme un vaso de agua y me voy a la cama. Buenas noches a todos" dijo Mamoru

"Buenas noches" coreó el grupo

"Bueno, bueno… Entonces yo me voy a darme un laaaaaaargo y agradable baño!" anunció Minako, pasándose las manos por el pelo

"Espera… Qué?! De eso nada! Yo me había pedido el baño primero!" protestó Yaten

"Oh, disculpa! No sabía que estábamos de vuelta en la escuela primaria! Si tú te lo pediste primero, entonces está escrito en piedra…!" le provocó Minako

"Bueno, señorita Sarcástica, ya que yo fui el único que dijo que quería darse un baño es lógico que me lo dé yo el primero"
"Pero mi pelo es muy largo y luego me cuesta mucho secarlo, si me doy el baño después tuyo, me iré a dormir muy tarde!" protestó Minako

"Pero si mi pelo es tan largo como el tuyo… No, espera… Es aún más largo!"

"Pero es más fino y se seca más rápido!"

"Pero qué…? Qué clase de razón es esa? Qué es lo que estás diciendo exactamente acerca de mi perfecto y sedoso pelo…?!"

"Sólo digo que tu pelo perfecto se seca más rápido!"

"Ah síiiiiiii?!"

"Síiiiiiiii….!"

De pronto, los dos se quedaron en silencio, mirándose a los ojos durante una fracción de segundo antes de abalanzarse el uno encima del otro como dos bestias salvajes y empezar a besarse como locos, sus manos sobando todo el cuerpo del otro.

Una gota de sudor apareció sobre las cabezas de todos los que estaban a su alrededor.

"De modo que así es como va a ser de ahora en adelante…?" comentó Taiki distraído, arqueando una ceja "Cada vez que discutan, acabarán devorándose a besos el uno al otro? Porque discuten una barbaridad de veces…"

El rostro de Ami estaba de un profundo tono carmesí y había apartado la vista, mientras tapaba los ojos de ChibiChibi con sus manos, haciendo que la pequeña protestase.

Rei se acercó a la apasionada pareja.

"Bueno ya es suficiente!" les dijo "Vosotros dos! Controlaos! PARAD! Parad de una VEZ! BASTAAAAAA!"

Al final tuvo hasta que meterse entre los dos y apartarlos el uno del otro.

"Uh… bueno…" comenzó Yaten una vez le hubieron separado de la rubia, ruborizado y con los labios enrojecidos de tanto beso "Supongo que puedes pasar tú antes y darte el baño primero Minako… Sólo trata de que no sea tan largo…"

"Am… gracias, Yaten, eres muy atento…" respondió ella, recolocándose la ropa que había sido desbaratada por las lujuriosas e intensas caricias de su amante "…de todas formas… Si consideras que me está llevando demasiado tiempo, siempre puedes unirte a mí…" añadió, ruborizándose

"DE NINGUNA MANERA" se oyó la voz de Haruka como un trueno

"Bueno, bueno… Vámonos a dormir… Haruka-papa!" dijo Michiru, muy entretenida con la situación, mientras tiraba de la camisa de su amada hacia la habitación que compartían.

Minako soltó una risilla traviesa y le sopló un beso a Yaten antes de desaparecer dando pequeños saltitos hacia el baño. Yaten se ruborizó aún más. Esa rubia realmente le volvía loco… en todos los sentidos posibles de la palabra.


Mamoru estaba en la cocina dando pequeños sorbos a un poco de agua fría que acababa de servirse en un vaso, cuando sintió una presencia detrás suyo.

Se giró enseguida, sus nervios a flor de piel después de tantas batallas y enemigos, y se sorprendió mucho al encontrarse con la visita más inesperada de todas.

"…Ho… Hotaru…!" exclamó, moviendo su mano hacia su acelerado corazón "Me… has dado un buen susto!"

Allí, en el marco de la puerta, la menuda y delicada jovencita estaba de pie en silencio, sus ojos mostrando una extraña mezcla entre vergüenza y decisión, y sus mejillas ligeramente sonrosadas.

Ya que ella no decía nada, fue Mamoru el que habló de nuevo, sintiéndose incómodo bajo la punzante mirada de sus profundos ojos morados.

"Puedo… ayudarte… en algo?" le preguntó con educación

"Yo…" comenzó de pronto la pálida muchacha "… Gracias" dijo, tragando saliva "Gracias por salvarme la vida"

Mamoru se relajó al fin, soltando todo el aire que había estado conteniendo mientras sonreía.

"No hay que darlas… Haría cualquier cosa para proteger a las personas que son importantes para mí…" comenzó "…aunque pareció que lo había olvidado durante una temporada estos últimos meses. Lo siento por eso y espero que puedas perdonarme"

Hotaru se ruborizó. No se esperaba una disculpa… después de que él le hubiese salvado la vida.

"Yo… yo…" tartamudeó ella "No te tienes que disculpar conmigo… Mamoru-san. Ya lo hiciste con la persona a la que hiciste daño y ella te perdonó. Yo no tengo nada más que decir"

"Sí, pero sé que tú confiabas en mí y me respetabas… y de alguna forma siento que perdí eso con mis acciones de estos últimos meses… Sólo espero volver a ser merecedor algún día de esos sentimientos que tenías hacia mí…"

"Mamoru-san…" ella estaba perpleja

"Me importas, Hotaru. Realmente me importas"

Ella bajó la mirada avergonzada.

"Y… qué hay de… Setsuna? Ella… te importa?" añadió de repente

Esta vez fue Mamoru el que se ruborizó. No se esperaba semejante pregunta por parte de la jovencita.

"Tú… sabes que sí…" le dijo "Sabes que la amo con todo mi corazón. Siempre lo haré"

"Entonces díselo" le espetó con decisión

"Lo… lo intenté, pero ella no me corresponde"

"Sí que lo hace" dijo Hotaru "Pero ha estado anteponiendo su deber como guardiana de la Puerta del Tiempo a todo y todos los demás, incluida ella misma"

"Ella… me ama?" preguntó Mamoru, y Hotaru simplemente asintió "Estás… segura de eso?"

"Durante la batalla, cuando ella pensó que yo iba a morir… Me dijo que amaba a pesar de que se suponía que no debía hacerlo… Dijo que creía que siempre podía encontrarse otra manera de resolver las cosas que no implicase sacrificar tanto… y me prometió que la encontraríamos juntas. Una solución con la que pudiésemos vivir y amar juntas… Mamoru-san, creo que se ha abierto una brecha en la armadura con la que rodea su corazón. Y tal vez tu amor por ella pueda abrirla por completo. Ahora es el momento de decirle cómo te sientes"

"Hotaru…"

"Se ha ido a dar un paseo por la parte trasera de los jardines…" le dijo, mirando despreocupadamente por la ventana de la cocina.

Mamoru le lanzó una mirada confusa. Desde luego, era muy madura para su edad.

Entonces, respiró hondo y asintió. Setsuna era lo que él siempre había querido. La amaba con toda su alma, y desde luego ella tenía que oírle decir lo que sentía por ella. Este era el momento de decírselo, Hotaru tenía razón, antes de que se esfumase entre sus manos una vez más.

"Gracias…" musitó, y se giró para salir por la puerta trasera de la cocina

"Mamoru-san…" le llamó Hotaru

Él se dio la vuelta brevemente.

"Si?"

"Yo… Sí que te respeto y confío en ti" le dijo con timidez

Mamoru sonrió.

"Gracias… Por todo"

Entonces, se apresuró a salir a la oscuridad de la noche.


La encontró merodeando entre los árboles, mirando al cielo estrellado visible a través de las frondosas ramas.

Su largo y oscuro cabello flotaba suavemente tras ella al caminar, y sus hermosos ojos granates capturaban la escasa luz de luna, haciéndolos brillar. Mamoru se detuvo un momento sólo para admirarla en silencio, disfrutando cada segundo de la quietud y elegancia que emanaba.

Después, caminó en silencio hacia ella desde detrás, y sin decir palabra la tomó de la mano.

Setsuna dejó escapar un suspiro, asustada, dándose la vuelta al instante.

Cuando lo hizo, sus ojos no podían creer lo que estaban viendo.

Ahí estaba Mamoru, el perfecto caballero, agarrándola de la mano y arrodillado en el suelo.

"Ma… Mamoru… san!" el asombro apenas la permitía hablar

"Setsuna, te lo suplico… escucha por favor lo que he venido a decirte"

Ella miró al hombre con ojos vidriosos, sin saber cómo reaccionar. Allí, a sus pies, estaba el mismísimo rey de la Tierra, tan apuesto, instruido, inteligente y elegante, suplicándole que le escuchase. No se había preparado para algo así. Esta vez, él la había sorprendido con la guardia baja.

Asintió con timidez, y él sonrió con una sonrisa encantadora mientras se incorporaba justo delante de ella. Ahora le estaba sujetando la mano entre las suyas, y estaba muy cerca suyo… tan cerca…

"Setsuna…" comenzó él

Ella inspiró todo el aire que pudo. Su corazón no estaba preparado para soportar esto.

"Setsuna… Te amo." dijo él al fin

Una lágrima silenciosa escapó de los ojos de ella. Habría dado el mundo por escucharle decir esas palabras.

"Te amo con todo mi corazón, y no quiero pasar ni un minuto más de mi vida lejos de ti. Quiero compartirla contigo, quiero dedicarla toda entera a amarte…" continuó, con una voz muy suave

"Mamoru-san, yo…" logró decir al fin

"Por favor, no me digas que me vaya. No me digas que me aparte de tu lado. Mi corazón ya te pertenece."

"Pero yo no… No puedo…"

"Dime que no me amas y no volveré a molestarte"

"Yo… yo… no puedo" dijo, apartando la mirada "No puedo amarte, Mamoru-san"

"Pero me amas" le dijo, agarrando con suavidad su barbilla y girándola para que volviese a mirarle a los ojos

"Mamoru… san…"

Eso fue lo último que dijo.

Mamoru se inclinó hacia adelante y la besó intensamente en los labios. El aroma de su aliento, el sabor de sus labios, la calidez de sus brazos que la rodeaban lentamente fue mucho más de lo que ella podía resistir. Se abandonó al largo beso, saboreando cada instante como si fuese el último. Mientras lo hacía, sus ojos cerrados lloraban en silencio.

Mamoru terminó el beso, pero siguió sujetándola con sus brazos alrededor de su esbelta cintura, alejando su rostro sólo una rendija del de ella, sus narices casi en contacto. La miró a sus ojos llorosos y pudo sentir su pena.

"Puedo notar tu amor por mí en tus besos…" le dijo en un susurro

Setsuna se sonrojó exageradamente, y bajó la mirada con tristeza.

"Sé lo importante que tu deber es para ti… Para ser capaz de proteger a tus queridos amigos" continuó diciendo él mientras secaba las lágrimas de sus arreboladas mejillas "… Pero te ruego que lo reconsideres. Hay muchas personas aquí que te quieren y no desean una vida de la que tú no formes parte… Setsuna, le has hecho una promesa a una niña ya no tan pequeña, asegurándole que encontraríais una manera de vivir juntas, una vida en la que pudieseis amar…"

Los ojos de Setsuna se abrieron de par en par.

"Ho… Hotaru-chan… ha hablado contigo?" preguntó

Mamoru asintió.

"Quiere que me asegure de que cumples tu promesa" le dijo

Setsuna sonrió una sonrisa triste "Me encantaría de verdad creer que eso puede llegar a ser cierto, pero… así como estoy segura de que hay una forma de luchar contra el enemigo que no implique que ella sacrifique su vida, no veo ninguna otra manera de evitar que yo tenga que regresar a la Puerta del Tiempo… No puede quedarse sin un guardián… Y nadie más que yo puede hacerlo…"

"Eso no es del todo cierto, Yo-misma…."

Esa voz misteriosa y resonante pudo escucharse de pronto.

"Charon…?" preguntó Setsuna con incredulidad. Cuando estaba en su interior, rara vez hablaba en voz alta.

"Qué? Dónde… dónde está…?" preguntó Mamoru, confundido

"Está en mi interior" le aclaró Setsuna.

Mamoru frunció el ceño, pero al volver a mirarla a los ojos, pudo ver un extraño brillo granate a su alrededor. Estaba claro que Charon estaba dentro de ella.

De pronto, todo el cuerpo de Setsuna brilló color granate, hasta que ese brillo dio un paso a un lado de ella, formando la etérea figura de Charon, su gemela astral.

Mamoru retrocedió un par de pasos, las mejillas ruborizadas y avergonzado por la situación. No había sido consciente de que tenían público mientras hablaban.

"Un placer verte de nuevo, Rey de la Tierra" dijo Charon con una reverencia.

"Por… por favor, sólo Mamoru está bien…" repitió él

"Charon, a qué… te referías cuando dijiste…?" preguntó Setsuna, deseosa de saber

Por supuesto, no necesitó acabar la frase.

"Como tú misma has dicho" comenzó Charon con su peculiar voz reverberante de ensueño "Tu deber como Guardiana del Tiempo es vital para la seguridad del Universo y de tus amados amigos… y es verdad que sólo tú puedes llevar a cabo esa tarea, pero… Te olvidas de que yo también soy tú, Yo-misma"

Los ojos de Setsuna se abrieron de pronto tan grandes como era posible al comprender lo que ella le decía. Brillaban con la chispa de la esperanza.

"Charon… tú…!"

"Sí…"

"Pero lo harías…?"

"Por supuesto…"

"Y no te…?"

"En absoluto"

La ceja de Mamoru empezó a temblar con un tic nervioso.

"Sería alguien tan amable de acabar alguna de vuestras frases en voz alta para que yo pudiese seguir el hilo de lo que estáis diciendo? No tengo ni idea de qué trata la conversación…!" protestó

Setsuna se giró para mirarle. Sonreía como nunca.

De pronto, se lanzó a sus brazos, rodeándole con fuerza por el cuello, y sin decir palabra, le besó apasionadamente. Esta vez, su beso estaba lleno de alegría, amor contenido y deseo. Y estaba llorando, solo que esta vez eran lágrimas de felicidad.

"Pero qué…?" preguntó Mamoru, cuando ella terminó el beso

"Mamoru-san… Es decir, Mamoru…" comenzó ella con una sonrisa "Te amo, Mamoru. Te he amado toda mi vida y todas las que tú has tenido. Durante años, durante siglos. Nada me haría más feliz que pasar el resto de mi tiempo contigo"

"Setsuna…" él estaba exultante, pero todavía confuso "Qué… qué ha pasado? Cuál ha sido la magia increíble que ha obrado este cambio en ti?"

"Ha sido Charon" dijo ella, volviendo a mirar a su sonriente yo etérea

"Cómo…?" preguntó

Deshaciendo el abrazo, ella caminó hasta Charon y la tomó de la mano, lo que la dama transparente aceptó encantada.

"Ella me ha hecho darme cuenta de que somos dos partes de una misma persona, y de lo que esto implica realmente" comenzó a explicar Setsuna, mientras alternaba su mirada entre Charon y Mamoru "Estamos conectadas física y mentalmente, de una forma que nos permite vivir juntas en un mismo cuerpo o como dos entidades separadas pero siempre conectadas de forma espiritual, como ahora mismo"

"Ajá…" murmuró Mamoru

"Eso significa que Charon puede permanecer en la Puerta del Tiempo, actuando como su guardiana, mientras yo me quedo aquí y vivo mi vida con las personas a las que amo…"

"Setsuna, eso es…!" sus ojos se abrieron mucho de la emoción "Es eso posible?"

"Lo es…" dijo la mujer de pelo verde con mucho entusiasmo "Como seguimos conectadas, puede avisarme si sucede cualquier cosa, y además puede filtrar toda la información que recibe al estar en la Puerta de manera que yo seré consciente de todo lo que suceda pero sin saber demasiada información acerca del futuro que pudiese comprometer o poner en peligro el presente. Y por supuesto, iré a verla con frecuencia"

"Pero… a ella eso… le parece bien?" preguntó Mamoru, sinceramente preocupado

Fue la propia Charon la que respondió.

"Yo-misma y yo somos un mismo ser… Yo seguiré experimentando nuestra vida que ella viva en la Tierra a través de nuestra conexión…" explicó "Nunca había sentido nada similar a lo que sentí la primera vez que tú apareciste frente a nosotras… No sabía lo que era, pero era un sentimiento tan intenso y abrumador… Entonces comprendí que eso era amor. Y hacía a Yo-misma realmente feliz. Quiero que nosotras sintamos amor. Quiero que lo tengamos toda la vida, para que siempre seamos tan felices como cuando tú estás con nosotras…"

"Charon eso es… tan increíble… tan fantástico…" dijo él, avanzando hacia ellas y cogiendo con una de sus manos la de Setsuna y con la otra la de Charon "Gracias" añadió, mirando a la dama de luz granate "Gracias por hacer posible que nosotros nos amemos"