EL LAMENTO DE KOPA

Kion, Niho y Tiifu no llevaban ni cinco minutos atrasados cuando partieron detrás de la manada Alba pero el infierno ya se había desatado.

Al llegar, la escena no se parecía a algo que hubieran visto antes.

Un mar de leones peleando hasta la muerte entre sí, cerca y a lo lejos, un cielo nublado que amenazaba con llover y alrededor árboles consumiéndose por el fuego provocado.

Los tres leones no daban crédito a lo que pasaba. Llegaron minutos después que los Alba y parecía que no habían perdido tiempo, su misión estaba clara.

Kion volteaba a todos lados buscando a Esbe pero por más que intentaba no podía distinguirlo. Tampoco encontró a Naru con la mirada entre todos los leones presentes pero sí pudo ver a uno de los Guardianes batirse en duelo contra dos leones del clan de Zira. No puedo evitar comparar al león con Fuli ya que este se movía demasiado rápido esquivando los golpes, obviamente no tan rápido como su amiga pero sí pudo deducir su rol en el grupo.

No le dio tiempo para nada más ya que una corriente de aire caliente les golpeo en la cara. Se dieron vuelta y sin previo aviso tenían encima una cortina de fuego que a la vez devoraba un árbol.

El árbol soltó un crujido y de un segundo a otro comenzó a ceder.

Apenas les dio tiempo para apartarse a un lado.

Niho tuvo que saltar y empujar al mismo tiempo a Tiifu para poder salvarla ya que había quedado congelada al pensar que sería su final.

Al impactar contra el suelo, soltó brasas al aire pero afortunadamente no alcanzó a nadie pues ya se encontraban a una distancia razonable.

Kion se levantó alarmado y rápidamente rodeó el árbol caído para ver el estado de sus amigos. Pudo soltar un suspiró al verlos en el suelo pero a salvo.

-¿Están bien?- preguntó para reafirmar.

-Sí, no pasa nada- contestó Niho entre un ataque de tos para luego sumarse Kion y Tiifu. El aire comenzaba a dañar sus pulmones.

-Debo encontrar a Esbe y Zira y tratar de detener esto- agregó Kion mientras ayudaba a Tiifu a levantarse, empujándola gentilmente con su cabeza.

-Tú no podrás parar esto…- dijo Tiifu después de calmar un poco la tos –No solo-

-Es lo que buscaba Kiara desde el inicio. Seguramente los demás están aquí-

-Entonces nosotros los encontraremos- dijo Niho ganándose la mirada de ambos y el descontento de Tiifu –Los dos solo te retrasaremos, ve al centro de esto y usa tu Rugido para detenerlo-

-El Rugido de los Ancestros no es la respuesta para todo- contestó Kion a quien le parecía buena la idea hasta la segunda parte. Tan solo escuchar sobre el Rugido hacia que la imagen de Scar apareciera en su mente –Detendré esto de otra forma-

-Pues hazlo- dijo Niho, aunque había sonado más a una orden.

Mientras tanto Tiifu arrugaba el entrecejo en señal de desprecio. No le gustaba la idea de separarse, no era lo mejor en ese infierno.

Kion se dio cuenta de este gesto, reposando su mirada en el rostro de su amiga.

Los tres tuvieron que moverse de ahí cuando el fuego comenzó a extenderse en su dirección.

Tiifu aprovechó esto para acercarse más al macho.

-Kion, es muy peligroso. No puedes ir solo-

-Debo hacerlo. Conozco los riesgos y por eso prefiero que se mantengan al margen y busquen a mis hermanos. Solo espero que no estén ya dentro-

Kion compartió una mirada con ambos y sin perder tiempo se adentró al mar de leones en busca de los dos líderes.

Niho y Tiifu observaron como el joven león se alejaba.

-Busquemos a los demás- dijo Tiifu a su amigo de al lado dispuesta a hacer la tarea asignada.

–Aún hay asuntos que atender – contestó Niho quien permanecía serio mirando hacia la zona de guerra

Tiifu no entendió entonces el porqué se había comportado con Kion de otra manera si tenía intenciones diferentes. No tuvo tiempo para deducirlo por su propia cuenta ya que Niho comenzó a caminar cuidadosamente por el lugar. Ahora debían cuidarse del fuego y de los leones adultos que en cualquier momento podrían arremeter contra ellos. Dudando un poco, la leona lo siguió.


-Esto es horrible- comentó Kiara viendo el escenario igual que sus acompañantes. Ella, Kopa, Kovu, Vitani y Nuka ya se encontraban en la zona, jadeantes de haber corrido hasta ahí.

-No es nada nuevo para mí- comentó Nuka haciendo que Vitani lo volteara a ver- Sangre y muerte por todos lados, es como mis hermanos y yo nos criamos… Aun así esto no tiene precedentes. No estamos hablando de dos manadas cualquiera si no de dos pilares que conforman los cinco reinos-

-Todo parecía tan lejano y ahora esto…- agregó Kopa tallándose en más de una ocasión los ojos para asegurarse que era real lo que veía.

Un nudo se formó en el estómago de Kiara. Sus pupilas se dilataron y el sudor lograba traspasarle el pelaje pero no era precisamente por las cortinas de fuego que se alzaban si no por los nervios y después de ver todo en perspectiva. Ahora todo parecía más grande de lo que era. ¿Cómo lograrían detener lo que veían? Pensó Kara sintiéndose la leona más pequeña de las tierras.

¡Era una locura!

Pero en medio de su ataque de pánico encontró la manera de aclarar su mente, debía hacerlo. Recordó que tenían el tiempo en su contra pues su padre seguro les habría seguido. Debían actuar.

-¿Qué hacemos?- Escuchó la voz de Vitani pero no respondió. No tenía la respuesta a eso.

Kopa no dejaba rincón sin examinar. Parecía que la batalla había tomado lugar en un terreno abierto, rodeado de árboles que a la vez se consumían por el fuego. En poco tiempo estarían rodeados, se atrevió a analizar.

El león giró su cabeza hacia su costado derecho, cerca de donde comenzaban de nuevo los árboles y donde hasta ahí habían unos cuantos leones peleando. Pero lo que le llamó la atención fue una silueta más pequeña que los enfrentados. No logró distinguirla en su totalidad y parecía estar mirando a su dirección, cosa que nadie más noto, solo Kopa.

El joven felino entrecerró los ojos para enfocar mejor y entre la penumbra, durante unos segundos, un destello azul en los ojos de la silueta lo tomó por sorpresa.

Inmediatamente después, se ocultó entre los árboles desapareciendo de la vista de Kopa.

-Zuri – susurró él sin que nadie lo escuchara.

Rápidamente volteó hacia sus amigos para comunicarle sus intenciones.

-Kion debe estar aquí también, encuéntrenlo. Los alcanzaré después- dijo y sin esperar respuesta se echó a correr en dirección de la silueta.

-¡Kopa! ¡¿Qué haces?!- le gritó Kiara viendo cómo se alejaba su hermano sin explicación.

-No dejaremos que se vaya- dijo Vitani tensando sus músculos en desarrollo, dispuesta a correr tras él pero no logró su cometido.

Una leona de Alba saltó encima de Nuka tomándolo por sorpresa.

-¡Nuka!- le llamó Kovu al ver esta reacción por parte del otro león.

Nuka no perdió tiempo y como pudo, logró ponerse de nuevo de pie encarando a su atacante. A la vez, comenzaron a caminar en círculo mostrando sus grandes colmillos tratando de intimidar al otro.

-¡Alto! ¡Es un error!-

-¡Vitani! ¡Apártate!- interrumpió su hermano mayor ganándose el desconcierto de la leona. ¿Por qué estaba dispuesto a pelear? -De nada servirá explicar de uno en uno-

-¿Pero?-

-Recuerden: derriben la base y todo caerá. Ahora váyanse- ordenó Nuka por última vez.

-Kiara, debemos llegar hasta Zira y Esbe- dijo Kovu tratando de seguir con el plan de Nuka.

-Pero solo somos unos cachorros. ¿Qué lograríamos?- le respondió Kiara carcomida de los nervios sin saber qué hacer.

-Kiara, recuerda por qué estamos aquí, el porque tú llegaste hasta aquí. Es nuestro destino acabar con esto y traer la paz- Kovu trataba de hacerla entrar en razón.

-¿Pe…pero cómo?- volvía a cuestionar como si se hubiera olvidado de todo en un segundo. Sus ojos comenzaban a arder y el aire cada vez era más difícil de respirar.

Pero por segundos no hubo respuesta…

El silencio de Kovu le golpeó más fuerte que un grito haciendo que Kiara volteara hacia él pero solo se encontró con su mirada…

-Debemos confiar en el otro- finalmente respondió Kovu –Si es necesario arriesgar la vida para lograr nuestro objetivo pues… así será-

-De…de acuerdo- aceptó Kiara limpiándose los ojos con una pata. No dejaría que sus emociones la controlasen.

-Cuídate, Nuka- dijo Vitani para después alejarse con Kiara y Kovu. La leona pudo sentir como una parte de ella se quedaba junto a su hermano. Dejarlo en su estado no era lo mejor, estaba herido y cansado. Tenía desventaja pero Nuka en ningún momento flaqueo su fuerza de voluntad.

-Ustedes son los que necesitaran cuidarse- respondió aunque ya era tarde pues lo jóvenes se habían alejado.

-Basta de charlas. Le di la oportunidad de irse a los cachorros para que no tuvieran que ver lo que sucederá, pero eso no te salvará a ti- amenazó la leona blanca quien detuvo su andar en círculos al mismo tiempo que Nuka.

-¿Para qué no vieran lo que harás conmigo?- repitió Nuka incrédulo –Para no ver… ¿Qué? ¿Sangre? ¿Muerte? ¿Qué no ves lo que sucede alrededor?-

El Alba desvió la mirada un momento para ver a lo que se refería Nuka.

-Ustedes comenzaron esto- respondió tragando el mal sabor de boca mientras agitaba la cabeza de un lado a otro en negación y regresando a posición de combate.

-No, no nosotros. Zira-

-¿Quién te crees? No eres más que un impostor pero tus juegos no funcionaran conmigo-

Nuka llenó sus pulmones del caliente aire para expulsarlo segundos más tarde.

-Entonces lamento que así tenga que ser- respondió Nuka a la defensiva –Verán que esto no es más que un error…-


Kopa se adentró a la zona de árboles que todavía no eran alcanzados por las llamas. A esa distancia aún podía oírse los rugidos a menor intensidad.

No detenía su cabeza en ningún momento, de extremo a extremo analizaba la zona en busca de la leona.

No había corrido mucho pero sentía faltarle el aliento. Su pecho subía y bajaba mientras trataba de tranquilizarse.

Después de tiempo se detuvo para poder escuchar alguna señal de ella… pero nada. A pesar de ello, sentía su presencia, sabía que lo veía y todo aquello le recordaba al día donde Zuri trató de escapar, se repetía una vez más la situación y la sensación era horrible.

-¡Zuri!- llamó él pero claro, no hubo respuesta.

Kopa miraba cada árbol cerca de él.

-¿Porque haces esto?- preguntó nuevamente- ¿Qué hicimos para que te sintieras así?... ¿Qué hice yo?-

Sentía el pecho estrujarse. Nunca se hubieran considerado amigos pero con todo lo vivido sentía una enorme preocupación por su estado y más por volver a ver a esa leona sonriente y feliz que en pocos días tuvo la oportunidad de conocer. Esa era la verdadera Zuri y no la que siempre se quejaba por todo… escondía su verdadero ser.

-Por favor… responde… hablemos. Tiifu estará muy preocupada… todos lo estamos por ti-

Pero una vez más… silencio.

Llego un momento donde realmente se cuestionó a si mismo si en verdad Zuri estaba cerca o se encontraba solo. Aun así no se movió de su lugar… algo le decía que no se equivocaba y que pronto Zuri saldría de su escondite. No le tranquilizó para nada recordar quien la acompañaba.

Dejarhi

Gritó su mente pero calló a aquella voz para concentrarse. Agitó su cabeza de un lado a otro.

-Sé que quieres descubrir quién eres peor no es la manera. ¡Quieres descubrir la verdad! – Hizo una pausa pues sintió sus ojos humedecerse -¿Quieres saber que opino? Pues… ¡La verdad no es alejarte de los que te aprecian, no es estar sola siempre ni mucho menos hacerle daño a los que te rodean… menos a ti misma! –Kopa se arrojó a la desesperación, nunca se había sentido así y no daba crédito a su estado actual ¿Cómo aquella leona lo había reducido a un indefenso cachorro?

-De lo vivido y experiencias esta es solo mi opinión: La verdad… la verdad no es siempre tener la razón, la verdad es distinguir el bien y el mal de cada decisión, es tener en la vida una misión… ¡La verdad es corazón y tú tienes uno grande! No lo desperdicies con alguien que no te aprecia-

Kopa cayó rendido. Se sentó en el suelo y bajó la mirada al mismo cerrando los ojos con fuerza. Comenzaba a sentir que sus intentos eran inútiles.

-Dime como se llena un corazón vacío… ¿cómo se vacía un corazón dolido por tanto frio?- susurró derrotado. No le importó alzar la voz.

Su cuerpo reaccionó involuntariamente cuando escuchó un ruido detrás suyo. Alguien se habría paso a través de los arbustos.

Kopa no perdió tiempo y giró esperando encontrarse con una leona de ojos azules.

Su sonrisa se esfumó tan rápido se dio cuenta de que no era quien esperaba...

Al contrario. Su estómago se hizo un nudo al ver a los dos leones.

-Kopa- le llamó Tiifu con media sonrisa en sus labios –Me alegra encontrarte-

Pero Kopa no se molestó en responder el saludo. Sus ojos se fueron contra el acompañante de la leona: Niho. Este lo miraba serio, su rostro no le decía nada pero pudo notar un leve ceño fruncido en su frente.

-¿Dónde están los demás?- preguntó Tiifu al no haber obtenido respuesta pero corrió con la misma suerte.

Kopa parecía sorprendido con la presencia de Niho, incluso intimidado, consideró Tiifu pero logró entender la situación rápidamente. No habían terminado de la mejor manera posible la última vez que se vieron.

-Kopa- soltó por fin Niho acercándose despacio a él.

-Niho- fue lo único que se le ocurrió responder mientras se levantaba y sin ser consiente, retrocedía a cada paso del león que se le aproximaba. Daba la sensación de un acecho.

Ambos leones poco a poco se iban alejando de Tiifu, quien estaba a punto de detenerlos pero algo la detuvo a ella…. Un susurro. El viento pareció decir su nombre.

La leona se detuvo y echo la mirada a su flanco izquierdo, en medio de la penumbra y árboles.

Todo pareció pasar extremadamente lento y su corazón parecía detenerse cuando a varios metros de ella, Zuri cruzó el camino perdiéndose detrás de un árbol, siempre mirando a su hermana directo a los ojos.

-Zu…Zuri- tartamudeó la leona. Parpadeó varias veces para despertar del trance y preguntarse si había visto bien. Pero estaba segura, no era un juego de su mente ni la estaba traicionado las ganas de volver a ver a su hermana, sabía que era ella.

Observó por última vez a Kopa y Niho a unos metros de distancia y con cuidado de no llamar su atención, comenzó a apretar el paso en busca de su hermana. Era un asunto familiar y por la situación no involucraría a ninguno de los machos, solo se trataba de ellas dos.

-¡Zuri!- llamaba Tiifu mientras corría entre la vegetación del lugar. Pasaron unos minutos hasta que cortó el paso abruptamente. Sus pulmones exigían aire y sus ojos soltaron una pequeña lágrima.

A unos cuantos pasos frente a ella estaba Zuri sentada, observándola y al parecer esperándola.

-Hermana- Tiifu no se contuvo y saltó en su dirección para instantes después rodearla con una pata y atraerla hacia ella en un desolador abrazo –Me alegra tanto verte de nuevo-

Pero Zuri no dijo nada y no respondió el abrazo. Se mantuvo en su posición.

Fue hasta que Tiifu se separó un poco para verle el rostro.

-¿Estas bien?-

El azul de los ojos de Zuri peleo con el brillo verde de Tiifu al hacer contacto visual.

-Mejor que nunca hermana. Deseaba verte también- respondió Zuri pero más que tranquilizarla, esto alteró a Tiifu pues sus palaras arrastraban algo que no le gustó. ¿Qué era? ¿Burla? ¿Sarcasmo?

-Hay… que encontrar al resto, ¿Te parece?- propuso Tiifu para hacer a un lado esa sensación.

-De hecho hay algo que debo resolver-

-¿Qué es?-

-Quizá escuchaste el penoso lamento de Kopa – dijo Zuri apartándose y comenzando a caminar por el lugar, golpeando algunas piedras que encontraba en su camino –Bueno, más allá de lo patético que fue… es sobre eso: La verdad-

-¿Verdad sobre qué?-

Zuri se detuvo, quedando de espaldas a ella. No hubo más juegos con piedras ni más caminata, era ahora o nunca.

Sin saberlo, las palabras de Tiifu le hicieron hervir la sangre a Zuri. ¿Acaso la estaba tomando por tonta?

-No más rodeos, Tiifu- Zuri volteó decidida hacia ella, encarándola –La verdad sobre mí-

CONTINUARA…

Bien, tal vez me tarde un poco en actualizar pero las semanas anteriores fueron mis últimas de clases pero por fin he terminado.

La buena noticia es que actualizaré más seguido y abriré nuevos proyectos.

No contesté esta vez reviews por motivos personales pero leo cada uno de ellos y me quedo con lo mejor.

La historia está llegando a su fin después de un año de trabajarla. (El 4 de Diciembre se cumplió un año).

En fin, gracias por leer y hasta la siguiente.

#LionsOverAll