Dimitri y Danila tomaron a los dos Strigoi y los dejaron detrás de unos contenedores de basura en donde les llegaría el sol apenas saliera en un par de horas. Me acerqué a ellos, tomé un trozo de ropa del chico Strigoi y lo guardé en mi bolsillo. Cuando nos alejamos un poco de los cadáveres ambos se giraron a mirarme.
- Qué? - les dije al ver sus miradas fijas en mí
- Tus ojos... - dijo Dimitri
- Apuesto a que están rojos otra vez - dije con un suspiro
- Pero no como los de un Strigoi normal - dijo Danila - puedo?
Supe que quería acercarse, pero que me pedía permiso, sabía que no me gustaba que se me acercaran demasiado desde el incidente con Adrian, y se veía que estaba loco por ver mis ojos de cerca.
- Pueden acercarse, ambos - les dije - no siento necesidad de beber más sangre, me siento bien
Danila se acercó y tomó mi cara entre sus manos, me miró directamente a los ojos.
- Definitivamente no son como los de un Strigoi - dijo Danila
- Tienes razón - dijo Dimitri que estaba a su lado - los de ellos tienen un círculo rojo al rededor del iris
- Y los míos? - dije con curiosidad
- El iris es completamente rojo - contestó Dimitri
- Es como que te hubieses puesto lentes de contacto - explicó Danila
- Es una buena excusa si es que el color no se va de aquí a unas horas - dije con una sonrisa
En ese momento Danila me observó más detalladamente, no solo los ojos, sino que cada detalle de mi persona, fue imposible no ruborizarme.
- Te ves horrible - dijo medio preocupado
- Gracias – sonreí, al ver su cara agregué - he estado peor
- No, Danila tiene razón, vamos al auto para poder revisarte - dijo Dimitri
Cuando llegamos al auto Dimitri hizo que me sentara en el capó mientras revisaba mi cabeza, al parecer el tirón de pelo que me había dado el Strigoi había sido más fuerte de lo pensado.
- Dije que era una mala idea eso de andar con el pelo suelto - hice notar
- Al menos son solo unos mechones arrancados, te dolerá un poco – me previno Dimitri untando alcohol en un algodón y pasándolo por mi cabello
- Debo decir que no me duele, solo arde un poco – comenté
- También tienes unos cortes feos en tus brazos y piernas - dijo Danila - y creo que los puntos de tu sien se soltaron
- Son cosas que pasan – aseguré, mi humor siempre era excelente después de beber sangre de Strigoi
- Debimos haber pensado en traer un cambio de ropa - dijo Dimitri como recriminándose a sí mismo
- Es cosa de que me ponga la chaqueta y la mayoría del daño pasará desapercibido - dije de forma alentadora como una opción
- Además, vamos a llegar de día, no debiese haber mucha gente despierta - convino Danila
Mientras Dimitri atendía mis heridas un mareo me envolvió, tuve que aferrarme de sus hombros para no caer.
- Estas bien? - dijo preocupado
- Quizás tenga una contusión – dijo Danila
- No me golpee la cabeza, es sólo la energía, a pesar de la sangre, drenar a dos Strigoi es mucho – expliqué
- Descarga un poco de ella en mi - me dijo Danila estirando su mano hacia mi
Le tomé la mano con mi mano izquierda, ya que con la otra me sostuve del capó, y le entregué un poco de mi energía. Al instante mi cabeza se aclaró y el mareo pasó, como también empecé a sentir los dolores de mis lesiones un poco más intensamente.
- Tu muñeca - dijo Danila sin dejar ir mi mano
- Creo que me la torcí o algo por el estilo
Danila tocó mi muñeca que estaba al doble de su tamaño, presionó y el dolor me atravesó, pero sólo hice una mueca.
- Creo que es un esguince - dijo medio aliviado - es bueno que puedas moverla
- Va a necesitar algo de hielo - observó Dimitri
- No sería malo que comprásemos algo de comer - opinó Danila
- En eso chicos piensen solo en ustedes, yo me siento satisfecha – sonreí
- No era para menos - dijo Danila
- La sangre Strigoi te debe hacer más fuerte, porque deberías estar al menos algo adolorida - dijo Dimitri observándome
- Bueno, siento solo un poco de incomodidad en los cortes, pero por ahora estoy bien, mañana no sabría decirlo – afirmé
- Creo que hemos pasado algo importante por alto - dijo de pronto Danila emocionado
- Qué cosa? – preguntamos con Dimitri a la vez
- Sev acaba de matar su primer Strigoi
(*)
En el viaje de vuelta Dimitri se bajó en un supermercado 24hrs a comprar algunas cosas.
- Estás segura que estás bien? - me preguntó Danila girándose en el asiento para poder mirarme
- Estoy bien Danila, no tienes de qué preocuparte - le aseguré
- Es que.. es raro ver tus ojos de esa forma
- Pasará, o eso espero, sino sería raro
Dimitri volvió al auto y me entregó una botella de agua, una caja de toallas de papel y una bolsa de gel congelado.
- Humedece las toallas de papel para que limpies el resto de sangre de tu cara y tus manos - me ordenó
- Me cambiaré de asiento para ayudarte – se ofreció Danila
Antes de que pudiese decirle algo ya se había bajado y sentado a mi lado, Dimitri no puso reparos en esto, ya que no era conocido por dejar que nadie manejase cuando él estaba presente. Danila limpió mi cara y mis manos de forma suave y meticulosa, puso el gel helado en mi muñeca para que dejara de hincharse, eso al menos hasta que llegásemos a la Academia.
- Gírate - me pidió - debo limpiar la sangre de tu cuello
Hice lo que Danila me pedía, sentí sus dedos en mi nuca y un escalofrío me recorrió el cuerpo, cerré los ojos ante el contacto, era tan suave, luego con mucho cuidado tomó mi pelo, el cual empezaba a doler ante cualquier toque, y pidiéndome una banda elástica me hizo una cola baja rudimentaria.
- Ahora ya estas mejor - me dijo con una sonrisa
- Gracias Danila - dije sincera
Un impulso me llevó a tomar su mano, y así hicimos el camino de regreso a la Academia, Dimitri nos miraba de forma extraña por el espejo retrovisor.
(*)
Llegamos a la Academia unas horas después del amanecer, llevaba la chaqueta puesta y sin la sangre seca pegada en mi piel tenía un buen aspecto, a pesar de eso Dimitri y Danila me arrastraron a la enfermería, la Doctora Olendzki de mal humor por haberla despertado, me atendió las heridas.
- Estoy empezando a creer que quieren hacer una competencia con la señorita Hathaway de cuál de las dos pasa más tiempo aquí - dijo exasperada
- Si fuese por mí no vendría - dije por lo bajo
- Ustedes - les dijo a Dimitri y Danila - deberían cuidar mejor a las novicias, a pesar de ser Dhampir son solo unas chicas
- Créame que ellas se saben cuidar bastante bien solas - le dijo Dimitri amablemente
La Doctora salió a buscar unas cosas farfullando por lo bajo, suspiré. Ella me limpió una vez más las heridas de mi cabeza, afortunadamente no necesitaban puntos, pero sí que les pusiera una crema para que no se infectaran, a pesar de haberse salido los puntos no se volvió a coser mi sien, los raspones de mis brazos solo eran eso, tendría unos cuantos moretones en la cara y en el cuerpo... en cuanto a la muñeca...
- Vas a tener que tener el brazo inmovilizado - dijo con ojo clínico
- No me tendrá que poner yeso verdad? - pregunté con recelo
- Si eres cuidadosa y no haces fuerza con ese brazo bastará con una venda – respondió
- Sabe que está en pleno ejercicio de cuidar a su Moroi - le recordó Danila - será prácticamente imposible que pueda ser cuidadosa
- Lo seré - dije resuelta - no quiero estar inmovilizada con un yeso
- Serviría para dar golpes - dijo Dimitri con una media sonrisa
- Aun así, no lo quiero
La Doctora Olendzki me puso una muñequera que se ajustaba con velcros, me enseñó como ajustarla bien y me despachó de la enfermería con instrucciones claras de descansar.
Dimitri se despidió de nosotros diciendo que debía informar a Roberta sobre lo que había ocurrido, yo estaba un poco nerviosa con eso de que le contaran que había matado a un Strigoi, pero bueno, era lo que había pasado, tarde o temprano iba a enterrar mi estaca en el corazón de alguno de ellos. Temblé y sacudí mi cabeza.
- Sucede algo? - me preguntó Danila preocupado
- Sólo que... maté... por primera vez - dije conteniendo el aliento
- Vamos, debemos llegar a tu habitación - dijo tomándome de un codo y haciéndome caminar más rápido
No protesté ante el apuro, cuando llegamos al dormitorio Dhampir el encargado nos dejó pasar, yo alejé mi rostro de él a propósito, no quería que hablaran de mis ojos aún. Entramos a la habitación y Danila me guio hasta dejarme sentada en la cama, él se apresuró a traerme un vaso de agua.
- Toma un poco, te hará bien - aseguró
Le hice caso, el agua fría mejoró en parte el nudo que se me había hecho en el pecho, era verdad, eran Strigoi malignos y sin corazón, pero aun así era una vida, o media vida, la que había apagado, sabía que tenía esa responsabilidad en mis manos, pero era diferente cuando te dabas cuenta de que en realidad lo harías, o más bien, que ya lo habías hecho… y que lo habías disfrutado.
- Es solo el shock de causar la primera muerte - me explicó Danila - ya pasará
- Es normal disfrutarlo? - quise saber
- Tu caso es diferente, es la sangre la que te hace sentir así
- Puede que tengas razón
Nos quedamos en silencio hasta que terminé mi vaso de agua.
- Fuiste muy valiente hoy - me dijo serio
- Eso no fue valentía, era lo que tenía que hacer - dije no muy convencida
- Aun así, me diste un susto de muerte - admitió
- Por qué? - dije sorprendida
- Cuando no contestaste el intercomunicador - dijo - pensé lo peor
- Es solo que no podía hablar en frente de ellos, sabrían que tenía refuerzos, podrían haber escapado - expliqué
- Sin embargo, si te hubiese pasado algo...
Danila se quedó en silencio mirando sus manos, las que tenía entrelazadas sobre su regazo.
- Llegaron a tiempo, sólo sufrí unos raspones - toqué su hombro para que me mirara y sonreí
- Ellos no debieron tener la oportunidad de hacerte daño!
- Era la primera... digo, la segunda vez que me enfrentaba a unos Strigoi, cada día seré mejor
- Debí estar a tu lado, además tenías razón con tu cabello - se disculpó
- Es solo cabello, y tengo un montón para reemplazar los pocos que ya no están – bromee
- Estoy hablando en serio Sevya - me dijo llamando mi atención
- Yo igual! - aseguré - no es tu culpa Danila, este es nuestro trabajo
- Siempre que esté cerca de ti intentaré evitar que seas dañada – prometió
- No puedes protegerme de todo
- Al menos puedo intentarlo
Me miró profundamente a los ojos, sacó un mechón de cabello que había caído a mi cara y lo acomodó detrás de mí oreja, dejó reposar su mano en mi mejilla. Yo le devolví la mirada, me gustaba su tacto, como se preocupaba por mí, cerré los ojos y disfruté su contacto, estaba tranquila, completa, y a pesar de que me dolía el cuerpo por aquí y por allá, no me había sentido mejor en mucho, mucho tiempo.
