MATRIMONIO SILENCIOSO…
Skipper miro a su hermano recién llegando al comedor, al capitán le aprecio gracioso poder comenzar a burlarse de él.
-¿se te pegaron las sabanas?.- pregunta en tono de burla, a lo que Ronaldo solo le sonríe.
-algo por el estilo, ¿y qué hay de ti?, ¿ya lo tienes todo preparado?
-sí, todo está listo para esta noche.- le asegura en susurro.
-me alegro, te deseo suerte hermano, ahora solo falta que ella no te diga un "no" por respuesta…- bromea y guarda discreción al instante al mirar a la castaña acercarse.
-hola Ronaldo.- le saluda simpáticamente, recibiendo de igual manera el saludo.- ya estoy lista.
-y yo también, debemos apresurarnos para llegar a tiempo al juicio.- se levanta de la silla de madera y comienza a caminar junto con la castaña hacia la salida de la casa, mientras el hermano menor del capitán les desea suerte.
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Los dos acusados se mostraban con las manos esposadas detrás de ellos, Marlene al igual que Skipper competían con ellos en lanzar miradas amenazadoras, solo les restaba esperar para que el juez responsable entrara y diera inicio al juicio.
-todos de pie por favor, vamos a recibir al honorable juez, Rigoberto Meléndez .- anuncia un policía logrando ser obedecido, enseguida entra un hombre entre los 30 años de edad, sentándose en su lugar correspondiente, dando ahora la orden de sentar a todos los presentes.
-bien, vamos a comenzar este juicio en contra de Clemson Pinedo y Hans Rosselló.- ordena mirando a ambos acusados.
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Becky se encontraba de rodillas ante el retrete, termino por devolver el desayuno mientras sentía un escalofrió recorrerle por todo el cuerpo, su tío tocaba algo desesperado la puerta al oír su malestar.
-Becky, ¿estás bien?.- la rubia dejo a un lado el estado de su cuerpo y alzo la cabeza.
-si tío, me encuentro bien, solo me hizo daño la comida.- explica levantándose para enjuagarse la boca, a la vez que escucha los pasos del hombre, dándole a entender su retirada.
-¿será posible?... si lo fuera así, sería maravilloso.- agrega colocando la palma completa de su mano sobre su vientre, mientras sonreía soñadoramente, tiro de la cadena y salió del baño mostrando normalidad.
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-… ahora, procedemos a las siguientes conclusiones legales.- continua ablando una secretaria.- al señor Clemson se le acusa de los siguientes cargos agravados: por el delito de asesinato en primer grado al joven Marsell Navarro, Omar Sánchez y Samanta Pinedo, se le condena a 60 años de prisión. Al acusado Hans Rosselló se le acusa por el delito de robo en segundo grado, el asesinato de Marsell Navarro, Omar Sánchez y Samanta Pinedo, se le condena a 70 años de prisión.
-¡no!, ¡no!, ¡es mucho tiempo!.- se queja el hombre moreno, lleno de rabia y maldiciendo su suerte, mientras que Hans de igual forma parecía perder la paciencia en cualquier momento, ambos se lamentaban de aquel juego que ahora la vida les comenzaba a jugar, Marlene y Skipper solo permanecían en silencio, mirándolos él como todo el peso de la ley les caía en cima.
-¡no!, alto es un malentendido.- comienza a hablar Hans, al que le ordenan en seguida guardar silencio.- Samanta Pinedo no está muerta, ¡ella no está muerta!.- comienza a confesar con voz grave y alta.
-¡le recuerdo al causado que debe guardar silencio!
-¡no!, tengo que aclarar esto, la madre de Marsella no está muerta, las monjas que estuvieron con ella en todo momento, me contaron que tuvo una depresión de parto, Samanta desapareció días después de haber dado a luz, ella no está muerta realmente, así que no nos pueden agregar esa culpa.
-basta, le recuerdo al acusado que debe guardar silencio.- ordena el juez molestándose cada vez más al no lograr ser obedecido.- señores policías, llévenselos.- ordena nuevamente logrando ser obedecido, ambos acusados se jaloneaban y gritaban para evitar ser llevados nuevamente tras las rejas, esta vez ya sin lograr volver a salir. Pero Marlene después de escuchar tal aclaración no podía quedarse con los brazos cruzados, se separo del capitán y se acerco a Hans.
-alto, un momento por favor.- pide logrando detener al policía.- ¿es cierto eso?, ¿Samanta realmente no está muerta?
-no, no lo está, esas monjas me aseguraron que ella no murió… ¿pero de que te serviría saberlo?, aunque ella estuviera viva, dudo mucho que logres encontrarla, Marsella seguirá siendo la huérfana que siempre ha sido y tu junto con tu infeliz familia, sufrirán lo mismo que yo y Clemson sufriremos en este lugar, al menos me conformo con haber eliminado al imbécil de Marsell, los maldigo, ¡maldita familia Navarro!, ¡maldita familia Alcázar!, los odio, ¡los odio!.- termina de gritar a la vez que el policía lo jaloneaba para regresarlo a la celda, mientras Marlene no siente dolor o agresión alguna ante sus maldiciones, si no curiosidad por la posible sobrevivencia de Samanta, Skipper se dio cuenta de esto y camino hacia ella para poder abrazarla.
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Marlene junto con el capitán caminaban cerca de central Park, miro un poco hacia el cielo y miro la hermosa luna acompañada de algunas estrellas y el cielo azul en su totalidad, hacia mucho que ya no caminaba en calma por la noche, la chica miro a lo lejos el zoológico y se emociono en tan solo conocer una parte de este.
-es lindo este lugar.- comenta sin dejar de mirar a sus alrededores.
-sí, es realmente hermoso, ya casi no venia aquí.
-¿y has entrado alguna vez al zoológico?
-sí, sí he entrado, algún día te traeré a él, tu solo dime cuando y yo cumplo tus ordenes.- Marlene rio ante ello y le regalo un tierno beso en los labios.
-llevamos caminando varios minutos y no encuentro nada parecido a una sorpresa.
-espera, falta muy poco.- le pide abrazándola por detrás en la cintura, mientras que con la otra mano le tapa ambos ojos, por pocos minutos fue su guía, Marlene podía confiar plenamente en el, ya que le aseguraba que estando a su lado, nunca la dejaría sola ni la dejaría caer. El capitán pronto dio sus últimos pasos a la vez que dejaba de esconder su vista. Marlene se quedo sin palabras ante tal sorpresa, enfrente de ella se encontraba una mesa redonda que llevaba encima un mantel blanco, un candelabro, dos platos con comida y en el suelo había pétalos de rosa que hacían camino de donde estaban ellos hasta donde llegaba la mesa.
-mi amor es… es hermoso.- se asombra la castaña a la vez que el capitán se colocaba atrás de ella y la abrazaba por la cintura nuevamente, caminando al mismo ritmo que ella hacia la mesa que les esperaba.
-si vieras cuanto tiempo he estado planeando esto.
-es bellísimo mi amor, es la mejor sorpresa con la que me has impresionado.- confiesa a la vez en que comenzaba a sentarse al igual que el capitán.
-y todavía falta que veas la sorpresa que te tengo preparada.- le anuncia tomando de entre la mesa un silbato negro, la castaña sonrió ante la emoción y escucho el silbato sonar, de cada lado salieron una fila de 4 mimos, todos ellos saludaron con la mano y se formaron para esperar la indicación del capitán.
-Marlene, este espectáculo es para que ambos recordemos y vivamos nuestro amor en silencio, el cómo ambos nos quedamos callados durante tanto tiempo… 5 años exactamente de guardar silencio ante lo que sentimos, ante lo que deseábamos uno del otro, ahora quiero rendir un homenaje a ese amor en silencio que nos unió tal y como siempre lo hemos soñado, espero que te agrade el show y al final de ello, te tengo otras sorpresas que te sorprenderá aun mas.- le informa obteniendo como respuesta un fiel beso, la castaña estaba totalmente agradecida con él, durante todo el tiempo en que conocía al capitán, cada vez le impresionaba mas.
Al realizar la ultima parte del show uno de los mimos entrego a la castaña una rosa blanca, Skipper le dio una sonrisa aprobatoria y el mimo se alejo de la pareja.
-Marlene, ¿qué te pareció?
-fue hermoso, entretenido, jamás me imagine una sorpresa como esta.
-me encanta que te gusten mis detalles.- ambos ríen por pocos segundos.- ahora, viene algo aun más importante que este pequeño y humilde detalle.
-¿así?, y se puede saber de qué se trata.
-es algo que me costó mucho trabajo planearlo, pero creo que al fin lo conseguí… pero antes de eso, te tengo que devolver algo.- Marlene arqueo su ceja ante aquella interrupción.
-¿devolver algo?, ¿qué cosa?.- pregunta andes de mirar como el capitán sacaba debajo de la mesa un porta traje color negro, la memoria le regreso a la castaña.
-el traje de Marsell.
-exactamente, ten, revísalo.
-¿revisarlo?, ¿por qué?, ¿le hicieron algo?
-no, no, pero… tu solo… revísalo.- le pide nuevamente mirándola obedecerlo, Marlene por la parte de en frente la encontró bien, lo volteo y de la misma manera todo estaba en orden, comenzó por quitar el porta traje y decidió revisarlo por enfrente, pronto le invadió impresión al encontrar colgando entre el traje un anillo de compromiso, Marlene apareció en su rostro una gran sonrisa a la vez en que volteaba a ver a su futuro prometido.
-Skipper… esto… esto es…- trataba de no tartamudear por la sorpresa recibida.
-esto... es algo más que un simple anillo de compromiso.- comienza por explicarle desatando el anillo.- este anillo, es nuestro símbolo de unión por la vida, nuestro lazo de amor que será anunciado ante todos… desde que te vi por primera vez en aquella foto, deseaba poder tenerte enfrente de mi para pedírtelo de inmediato.- Marlene rio un poco mientras lo miraba comenzar a hincarse ante ella, sosteniendo el anillo entre los dedos.- ahora que por fin estas frente a mí y sostengo esto frente a ti, quiero pedírtelo de una vez por todas… Marlene, te amo, amo a nuestro hijo y quiero compartir el resto de mi vida a tu lado… Marlene, ¿aceptarías casarte conmigo?.- pregunta logrando percibir las lagrimas que comenzaban a formarse en sus ojos, la mujer se cubrió la boca, apenas y pudo controlar su respiración.
-¡sí!, ¡sí!, si acepto, acepto.- con esta aprobación el capitán le coloco el anillo en el dedo con gran devoción.
-gracias por aceptarme, te prometo que en cuanto nazca nuestro hijo.- acaricia el vientre de la mujer con una mano.- nos casaremos lo más pronto posible, mientras tanto, es bueno comenzar a planear los preparativos.
-me gusta mucho la idea mi amor.- toma su cabeza y la acerca a ella con el fin de besarlo nuevamente.-oye, me dijiste que también debías de darme unas cuantas noticias más.
-sí, una de ellas, era entregarte el traje, junto con esto.- saca debajo de la mesa el cuaderno de dibujo. Marlene lo toma algo apenada y comienza a ojearlo.
-dibujas hermoso, me gustaron todos tus diseños.- la chica sonríe ante tal cumplido y trata de evitar mirarlo.
-gracias, siempre me ha gustado dibujar, incluso cuando era niña, me gustaba imaginar uno que otro paisaje, tomaba mi lápiz pequeño y comenzaba a dibujar, mi madre me prestaba unas prendas de su ropa y las arreglaba o agregaba unos cuantos detalles en un dibujo.
-tienes un gran talento Marlene, deberías enfocarte a ello.- le pide antes de tomar su mano.- yo estoy dispuesto a apoyarte en ello.
-no te entiendo.
-he encontrado una escuela de diseño de modas… es como universidad, pero primero debes obtener tu preparatoria.- la castaña guardo silencio por un momento mientras lo pensaba, en verdad agradecía el apoyo y la comprensión de su futuro esposo, pero se sentía algo incomoda ante aquella propuesta tan grande para ella.
-Skipper, en verdad lo agradezco, pero… no sé si deba aceptarlo.
-¿por qué no?, ¿no dijiste que deseabas superarte tu misma por tu propia cuenta?
-si es cierto, pero… tu ya has hecho mucho por mí, el haberme ayudado con la perdida de mi hermano, es algo que te voy a agradecer por toda mi vida, pero…
-Marlene.- la llama logrando mirarla fijamente a los ojos, ahora está dispuesto a hablarle con el corazón en la mano.- es precisamente por Marsell que quiero ayudarte, se que el también lo hubiera deseado, comprendo la situación que tu familia tuvo que pasar para que Marsell lograra entrar a la Universidad, las personas no elijen la suerte económica de su familia… quiero ayudarte y apoyarte, ¿no crees que Marsell también lo hubiera deseado?
-claro que si, él deseaba venir aquí a trabajar para ayudarnos con los gastos, pero eso ya es otro asunto que…
-déjame ayudarte.- le interrumpe nuevamente pidiéndole acceder a su ayuda, Marlene por un momento reflexiono y entendió que el capitán tenía razón, podía superarse si se le presentaba la oportunidad, no solo por ella misma, si no por su familia y hermano, que si no fuera por él, ella no hubiera vivido ni conocido lo que ahora tiene.- está bien, acepto también tu ayuda… gracias mi amor.- agradecer con el alma sincera, terminando por abrazar fuertemente al hombre.
