Cap 52
Pausadamente sus ojos se fueron abriendo, confusos y levemente aturdidos con su mente aún demasiado soñolienta reaccionando solo a mover su mano hacia su costado buscando la calidez necesaria para volver al mundo de los sueños con tranquilidad pero al no encontrarla su corazón salto dolorosamente alejándola en un instante de su idea original, siendo entonces cuando sus oídos notaron la ausencia del ronroneo de los motores que se supone debían dominar al completo el ambiente.
Maura trato de dar un salto en su asiento pero el cinturón de seguridad y la pesadez dada por una pastilla para dormir que ella misma había ingerido para acortar el vuelo, se lo evitaron. Miro a su alrededor a la vez que sus dedos con torpeza se soltaron del asiento pero para su alivio vio a su madre cómodamente sentada en uno de los asientos posteriores en la fila contraria frente a una pequeña mesa de trabajo donde varios papeles se hallaban a la vista. La mujer le sonrió con dulzura y le saludo con su mano para luego pedirle que le diera un momento ya que se encontraba al teléfono, supuso que discutiendo algo del evento ya que hablaba en un fluido francés casi acelerado al que no le pudo entender gracias a la pesadez de su mente.
Asintió sonriendo con soñolencia y prefirió no ponerse de pie hasta que despertara por completo, entonces su mano fue hacia la ventanilla y le dio un tirón a la pequeña persiana que ocultaba la vista. Sus ojos se abrieron por completo al no solo ver que estaban en tierra si no que no era un aeropuerto de una gran ciudad como lo era el de Paris, era todo lo contrario como alguna clase de pista privada tan a las fueras que el paisaje lucia más campestre.
-Buen día, querida –. Dijo su madre andando por el pasillo, ya casi a su lado con una sonrisa en su rostro –Por un momento pensé que tendría que lanzarte un poco de agua o algo así para que despertaras.
La cobriza ignoro la broma y con confusión fijo sus ojos en la mujer –Madre ¿Dónde estamos? Esto no es Paris.
Constance se dio la vuelta sin dejar de sonreir –Es porque no lo es, querida. Aterrizamos un poco más al este, aprovechando el día libre pensé en que me acompañaras a ver mi próxima adquisición.
Aquello la desencajo un poco más. Su madre no era de las que cambian los planes, en especial cuando un evento se encontraba tan próximo; aquello era inconcebible. La observo guardar sus pertenencias y tomar su bolso con tranquilidad, y sin saber que hacer la imito poniéndose de pie con su bolso en mano.
-El equipaje ya está en el auto. Nos aguardan.
Dijo la mujer con su acostumbrada sequedad y con una mirada cortes camino hacia la salida del avión. La cobriza la siguió por inercia sorprendiéndose al pisar fuera ya que el paisaje era maravilloso pero sobretodo, el aparato ya se encontraba dentro del hangar dejando ese costado hacia el exterior.
Con agilidad renovada bajo las escaleras y entro al vehículo de lujo negro en el que su madre se había apresurado a acomodarse en la parte trasera. Se acomodó a su lado a la vez que el chofer cerraba y luego arrancaba el motor.
-Pero madre ¿Qué tiene de urgente este lugar para desviarnos? ¿Por qué no me avisaste? –. Dijo ya buscando algo en el interior de su bolso –Debo llamar a Jane. Estará preocupada…
-No pasa nada. Le llame en cuanto tocamos tierra –. Constance cubrió su mirar con unas elegantes gafas oscuras y le ofreció unas a su hija casi con orgullo por haberle escogido algo personalmente –Y la urgencia es que realmente quiero este sitio pero es tan hermoso que está en disputa. Por fortuna me llevo de maravilla con el dueño que es un viejo conocido así que estoy tratando de cerrar el trato hoy. Por supuesto. Me gustaría antes escuchar tu opinión por lo cual tomaremos una deliciosa cena y veremos la casa, mañana por la mañana recorreremos el terreno de alrededor antes de partir a nuestro destino original.
Maura suspiro –Lo entiendo madre y suena encantador pero me hubiera gustado que me lo consultaras antes.
-Lo siento, querida. Como ya dije, fue algo de último momento –. Aseguro su madre dándole un leve apretón en la mano que descansaba sobre su muslo y regalándole una sonrisa estática.
Un suspiro volvió a escapar de sus labios y luego asintió con rendición –Esta bien, madre –. Le sonrió con cariño y luego su mirar volvió a su móvil que presiono, sorprendiéndose al no encontrar mensajes de su esposa –Llamare a casa…
-Hija. Debe ser ya de noche en Boston y ya debe estar descansando con tanto trabajo que tiene –. Solo pudo apretar sus labios aceptando las palabras de la mayor –Sé que deseas hablar con ella pero mejor hazlo más tarde.
-Creo que tienes razón, madre –. Afirmo con desanimo.
Su mirar se centró en la ventanilla por la que un paisaje campestre desfilaba con sobrecogedora belleza, haciéndola comprender casi al momento porque la fijación de su madre por el sitio. Deseo ver más pero ahora que la calma volvía a su ser, la pesadez en sus parpados también por lo que pronto su mirar se volvió a esconder perdiéndose el inicio de un próximo pueblo que atravesaron para subir por golpeado camino de piedra cortada que subía rodeando la montaña.
mmmmmmmmmm
-Maura... Querida hemos llegado –. Susurro su madre con dulzura.
Los ojos de la cobriza se abrieron en un instante, con un leve sobresalto que la hizo soltar un resoplido a la vez que percibía el leve salto del auto bajo la grava del camino y no pudo evitar sonreir con asombro al ver la hermosa casa que fue apareciendo entre los arboles de cultivo de varias frutas. De imperfectas piedras amarillentas con un toque café muy tenue dado por el sol que contrastaba con los pilares en marrón oscuro así como los detalles en las ventanas o tejas, las flores de colores en los alrededores inmediatos sobresalían sin ahogar la imagen y la cima de la montaña en un oscuro verde que apenas se asomaba por detrás de la casa de gran tamaño era una imagen más que maravillosa. El cielo azul claro tan brillante y sin nube alguna era el perfecto fondo del sitio, con el sol en lo alto pudo ver a su alrededor el pasar de los cultivos mientras el aroma a naturaleza pura sin ninguna ciudad cercana y el dulzor de los frutos sobrecogían su corazón haciéndola desear con más fuerza que su amada estuviera a su lado para disfrutar del lugar.
En un momento y con una sonrisa en su rostro, volteo a ver a su madre –Cómpralo. Este lugar es maravilloso.
-Me alegro que te guste –. Afirmo con satisfacción Constance.
El auto se detuvo frente a las puertas principales que casi a la vez fueron abiertas por completo por las manos de un hombre alto, de andar seguro y hasta altanero que le recordó a alguien sin saber porque. Su piel tostado por los años trabajando bajo el sol y sus canas que adornaban con elegancia los costados de su cabeza hacían sobresalir sus cabellos castaños así como sus facciones extremadamente apuestas que favorecían a su madurez aunque no parecía importar a sus ojos juguetones y risueños por naturaleza.
El caballero se apresuró hacia ellas y se dobló a besar la mano de Constance que no pudo evitar sonrojarse un poco –Bienvenidas sean a mi hogar –. Dijo el hombre con voz profunda y un marcado acento, a la vez que soltaba a la mujer y se acercaba a la cobriza que con descaro observo de arriba abajo con una gran sonrisa en su rostro que no pasó desapercibida para la mujer que se sintió algo incomoda pero aun así le permitió que tomara su mano y la besara como saludo –Bienvenida. Por favor pasen.
Las mujeres le siguieron al interior con una sonrisa y el hombre con una leve ansiedad casi corría pero se detuvo en medio del vestíbulo. El corte clásico del exterior se mantenía en el interior con los pilares visibles de madera marrón y las paredes en blanco donde los toques de color eran otorgados por las decoraciones como plantas o cuadros, todo muy clásico y familiar de estancia abierta casi por completo exceptuando el que parecía ser un lejano estudio de puertas de cristal pero por lo demás podías ver de un lado al otro del sitio y de esta manera las puertas traseras de madera y cristal dejaban entrever el maravilloso jardín donde podía ver un poco de movimiento de gente pero no estaba segura.
El hombre volteo sonriendo –Deben estar cansadas y deseosas de asearse. He preparado sus habitaciones donde podrán hacerlo, luego pasearemos por la cercanía en lo que la cena termina de ser preparada. Si esto les parece bien, por supuesto.
-Claro que sí, Carlo –. Respondió al instante Constance.
El caballero sonrió y asintió –Muy bien. Síganme y les mostrare sus habitaciones –. Así lo hicieron por unas escaleras de madera casi en bruto que le daba cierto toque especial. Todo el siguiente piso era de habitaciones amplias donde algunas compartían baño y otras tenían un privado pero todo era muy simple casi como si fuera de un hotel, entonces fue que la cobriza adivino el por qué deseaba vender ese lugar tan precioso –Señorita Maura, esta será su habitación –. Dijo el hombre sonriendo de cierta forma que por un instante le hizo saltar el estómago de sorpresa. No le puso atención y paso al lugar que parecía ser el final de la edificación ya que era sumamente larga y su puerta había estado derecho en el pasillo, los toques claros dominaban el sitio incluyendo los suelos que eran de piedra solida blanquecina –El baño es por allá y en un momento una de mis ayudantas le traerán sus pertenencias –. Sin decir más y sin atreverse a dar un paso al interior, el hombre se dio la vuelta cerrando la puerta tras de sí.
A Maura le pareció extraño esa casi fría despedida pero lo dejo pasar a la vez que recorría el lugar sin mucho ánimo, aun cuando todo le parecía encantador no lo disfrutaba por completo. Supuso que un baño la refrescaría lo suficiente para disfrutar plenamente la cena y el paseo, por fortuna a los minutos mientras ella se encontraba recostada en la cama con su teléfono en mano, una joven llego a dejar su maleta a los pies de esta y sin decir o esperar algo desapareció tras la puerta. No lo pensó demasiado y solo subió el equipaje que abrió tomando las prendas que deseaba usar, las acomodo sobre la cama y sin más fue hasta el baño que para su sorpresa tenía una tina de patas encantadora en la que podría perderse un rato aunque no más de veinte minutos se dijo poniendo la alarma en su teléfono.
La frescura del agua pronto la hizo recuperar por completo su ánimo y vitalidad, disfrutando del pequeño momento de relajación aunque era consciente de que había movimiento a las afueras según podía entre oír gracias a la ventana apenas abierta en el sitio. Por supuesto que no se asomó y supuso que todo era a causa de los preparativos para la cena aunque entonces comenzó a pensar que para que su madre fuera amigo del dueño, realmente no lo parecían.
Con eso en mente se forzó a abandonar la bañera, se envolvió en una toalla y utilizo otra para ir secando su cabello a la vez que camino hacia la habitación y en cuanto piso el lugar se detuvo en seco.
Frente a ella; su cama había sido llenada de pétalos rojos de rosa y justo al centro descansaba su vestido de novia, de un hermoso blanco y en encaje totalmente dándole un toque romántico clásico, el cual no llevaba mangas y con piel desnuda flores de encaje con toques de perrería decoraban el pecho de escote en "V" e iban sobre sus hombros hacia su espalda donde se unían en el centro con una leve caída delicada que llegaba casi hasta el centro de su espalda descubierta hasta el talle donde el vestido daba una visible curva para dibujar con elegancia la curvatura de su trasero, justo hasta casi por encima de sus rodillas donde se abría suavemente en un precioso corte sirena que había elegido suponiendo que a su amada le encantaría.
Le encantaba pero era el mismo que había cancelado en persona y que le había dolido perder pero sobre todo, en aquel momento el desconcierto la dominaba casi al completo. Torpemente dio un paso hacia el hasta que su mano pudo tocar, casi acariciar el caro encaje de alta gama que con su suavidad le afirmo que no se hallaba soñando.
Una bola de béisbol se hallaba a un lado del vestido, con una nota ocultaba bajo esta y que sin dudar tomo…
Para mi sorpresa y júbilo así como aumento de mi amor. Pensamos lo mismo.
Podría sonar repetitivo, podría ser tonto pero no podía permitir que no tuvieras tu sueño y como tú, solo te necesitaba a ti a mi lado para que el lugar y personas dejaran de importar.
Vístete rápido, cariño.
Te veo abajo. J.
La sonrisa en el rostro de la forense fue tan grande que las mejillas le dolieron aunque a la vez un leve velo de incredulidad aun cubrían sus pensamientos pero de golpe la puerta de su habitación fue abierta haciéndola saltar en su sitio, volteando enseguida sintió como su corazón daba un vuelco y lágrimas se iban acumulando en su rostro porque la entrada estaba siendo atravesada por su madre, su suegra, Nina y Susie, y una desconocida que se acomodó frente al tocador donde de un maletín comenzó a sacar su equipo de trabajo.
Angela la envolvió entre sus brazos sintiendo como su cuerpo o tal vez el de ambas, temblaban sin control por la emoción. Algunas lagrimillas escaparon de sus ojos pero sin dejar de sonreir se alejaron para no caer en el llanto emocionado –Vamos querida. Hay que vestirte para que puedas disfrutar de tu boda y tal vez golpear a tu novia.
Maura rio un poco asintiendo a la vez que se limpiaba las lágrimas –¿Dónde está?
-Oh. Disfrutando del escándalo y desorden de sus tías –. Afirmo Angela casi con un tono de disfrute en su voz.
mmmmmmmmmm
Jane se puso de pie en la habitación al otro extremo de la casa y con una sonrisa observo su reflejo en el gran espejo dispuesto. Donde su figura alargada era el marco perfecto para su vestido blanco con toques de encaje en la parte superior haciéndola parecer una ninfa de la mitología, el escote profundo pero sin ser vulgar era precioso y las flores que lo decoraban iban hacia sus hombros donde el vestido se sostenía mientras que en la parte inferior el tul delgado y liviano le ofrecía la libertad que ella necesitaba junto al corte "A" que le permitía correr de ser necesario.
Los suspiros se hicieron oír casi al unísono por la habitación y las exclamaciones con algunas lagrimillas emocionadas se escaparon con presura en otro idioma que no compartían Carol y Lucy pero lo hacían en el sentimiento.
La morocha vio a la audiencia por el reflejo negando en silencio hasta llegar a su compañera que era consolada por una de las tías de la familia que le había adoptado al momento. Sonrió con incredulidad –¿Y tú porque lloras?
-Porque te vez horrible, bruta –. Soltó entre sollozos Lucy, escapando del abrazo solo lo suficiente para mostrarle la lengua a su compañera que soltó una carcajada.
Una débil mano, temblorosa y con el tiempo a cuestas se posó sobre su antebrazo llamando su atención, silenciando su risa al segundo a la vez que sus rodillas se doblaban casi al completo cuidando llegar a lo más bajo sin que su vestido perdiera su blancura.
-Nana. Non è necessario. (Nana. No es necesario) –. Susurro con cierta culpabilidad sabiendo que su abuela no había tomado de la mejor forma su enlace y que por ello cada día rezaba.
La mujer, de edad avanzada como mostraba el velo de su rostro, le acaricio la mejilla con dulzura como si volviera a ver a la niña a la que cuido por tantos años. En su sonrisa podía verse la sorpresa del tiempo y la añoranza del pasado pero también el entusiasmo por el futuro y la felicidad por el presente.
-Un'unione per l'amore debe essere celebrata, applaudita e benedetta dalla famiglia. (Una unión por amor debe ser festejada, aplaudido y bendecido por la familia) –. Susurro casi inaudiblemente pero fue lo suficiente para que la morocha le escuchara y sus lágrimas se hicieran presentes mientras la mano de su abuela iba por su rostro dibujando una cruz. Al terminar mostro un tocado de apenas 5 flores sencillas hechas de tela levemente amarillenta pero con brillantes centros en cada una de ellas –Non ci possono essere matrimoni senza L'eredita della tua famiglia per proteggerti. Porta con orgoglio i tuoi antenati. (No puede haber boda sin el legado de tu familia para custodiarte. Llevar con orgullo a tus ancestros).
Jane asintió con orgullo y solemnidad en su mirar, se dio la vuelta y agacho todo lo posible para que su abuela con cariño le acomodara el tocado en la parte trasera de su cabeza colgando de su peinado simple de media coleta que le daba un aire un poco hippie.
-¡Che bello! (¡Que hermoso!) –. Grito con entusiasmo Angela que entro en la habitación, vistiendo sus mejores galas y sin poder evitar romper en llanto al ver a su pequeña vestida de novia. El escándalo de las estridentes voces de todas las tías y los comentarios o el correr continuo, ahora que faltaba tan poco tiempo…
mmmmmmmmmm
El escándalo de las féminas fue disminuyendo conforme se alejaban escaleras abajo y nerviosa se quedó al inicio de estas, con su mirar fijo en la lejana puerta que dejo escapar un sonido al abrirse.
El aire se escapó de sus pulmones en que vio; con su vestido blanco acariciando el suelo con lentitud, sus curvas aunque seductoras no eran lo que aceleraba su corazón sino su rostro lleno de amor y felicidad enmarcado por su cabello sujeto en un chongo desordenado que le hacía parecer una princesa luego de una batalla y que lo notaba más rojizo de lo que era. O tal vez solo fueran sus ojos que estaban maravillados y deslumbrados por su belleza mientras su mente no podía dejar de susurrar como única idea, que era más de lo que cualquiera podría merecer.
Y entonces Maura le sonrió tan brillantemente que su pulso se detuvo en ese instante y para cuando volvió a latir lo hizo prometiendo que solo seguiría trabajando por y para ella.
La cobriza no cabía en su felicidad, deseaba correr a sus brazos y besarla sin parar pero el verla en ese vestido le detenía. Jamás la hubiera podido imaginar con ese esplendor y dios gracias a quien fuera de que le permitirá ver a su amor ahí, aguardándola con una sonrisa bobalicona y un mirar que en silencio prometía solo pertenecer a ella. Su corazón no podía dejar de saltar y por primera vez su mente se quedó en blanco, exceptuando el murmullo de que era el amor de su vida sin lugar a dudas.
Jane extendió su mano hacia su amada que sin dudar le tomo para ser halada hasta el cuerpo de esta, que la rodeo amorosamente entre sus brazos. En silencio sus miradas se unieron y sus corazones saltaron con tal fuerza que estaban seguras de que la casa entera las había oído pero no importo, lo único que importaba eran ellas.
Maura se las arregló para susurrar lo primero que le vino a la cabeza –No me dijiste...
-Por supuesto que no. Hubiera dejado de ser sorpresa –. Susurro Jane con una traviesa sonrisa de costado que le encantaba a su amada –¿Te gusta o nos fugamos?
La cobriza rio por lo bajo –Creo que por el momento podemos quedarnos pero si la comida es mala, corremos –. Fue el turno de reír de la morocha que asintió –¿Desde cuándo?
Hizo una leve mueca y elevo su mirar –Realmente no me convencía el invernadero y no tenían idea de que champagne darle a tu madre. Eso fue inaceptable –. Cobriza no podía dejar de sonreir y se recostó en su hombro a la vez que su amada suavizaba su mirar –Lamento no darte el Vesubio.
Maura sonrió y elevo su rostro haciendo que la mirada –Tendrás que darme muchos mimos para compensarme.
-Por supuesto...
Sus rostros se fueron uniendo hasta que sus labios se rozaron con dulzura pero justo cuando se iban a perder en el toque una luz las alumbro interrumpiéndolas. Confusas se separaron y voltearon a su alrededor, encontrando a Angela y Constance escalones más abajo con una cámara en sus manos.
-No beses a la novia antes de la boda –. Reprendió Angela a su hija mientras Constance asentía y reía a su lado.
-¡Má! –. Grito Jane soltando a su amada y con enojo miro a su alrededor buscando algo que no encontró por lo que opto por lo que estaba en su mano y que se elevó amenazadoramente.
-El ramo no –. Exclamo Maura sujetándole la mano.
-Está bien -. Soltó la morocha en un suspiro al ver la mirada de la cobriza pero al escuchar la risilla burlona de su madre volvió a levantar su mano –Ahora sí...
-¡No...!
Hola.
Como ya es mi costumbre. Mañana 19 u hoy, es mi cumpleaños y me gusta festejar lanzando actualizaciones necesariarias.
En cada ocasión que pienso lo que quiero hacer con esta historia, tengo un gran problema y es que no encuentro donde marcar el fin.¿Este sera el punto? No lo sé pero sé que voy a bajar el ritmo de actualización para concentrarme en otras historias que se supone ya deberian estar terminadas hace años, así como en mis originales que tal vez un día les diga donde leer. Mientras tanto espero les guste y pronto sabran mas de mi.
Saludos y feliz día de la revolución.
PD. Para los NO mexicanos. El día 20 de noviembre de 1910 se dio inicio a la revolución mexicana para liberarse del capitalismo y explotación de la burguesia y por supuesto, librarnos del presidente autoelecto por demasiado tiempo. Don Porfirio Diaz.
No sirvio de mucho pero al menos se intento.
